La meteórica carrera de esta actriz incluye: Exótica (1994) y El dulce porvernir (1997) de Atom Egoyan,
Guineviere de Audrey Wells (1999), eXistenZ de David Cronenberg (1999), Go de Doug Liman (1999),
El peso del agua de Kathryn Bigelow (2000), The claim de Michael Winterbottom (2000), This might be good
de Patricia Rozema (2000), No such thing de Hal Hartley (2001), Luck de Peter Wellington (2002), The event de Thom Fitzgerald (2002), Dermott’s quest de Grimur Ardal (2003) y The I inside de Roland Suso
Ritcher (2003).
Por el cástingde Mi vida sin mí (2003) pasaron decenas de actrices, pero ninguna como Sarah Polley supo encarnar a esta joven mujer que descubre el valor de la vida justo cuando está a punto de perderla.