Dos playboys andan por el mundo ligando y resolviendo crímenes que no soluciona la policía.
Sinclair es de familia noble y exquisitos modales, un prototipo de la elegancia inglesa. Wilde es un hombre rudo nacido en el Bronx de Nueva York. Es bronco, chulo y maleducado, el típico nuevo rico que ascendido desde los bajos fondos gracias al petróleo.
Ambos acabarán en la cárcel y un juez los saca con la condición de que valiéndose de sus habilidades en el arte de la persuasión y la seducción resuelvan los casos más complicados.