La trama narra cómo un joven delincuente de poca monta, hijo de un gobernador, es enviado a prisión como parte de un programa de prevención de crímenes bautizado como Scared Straight, que envía a la cárcel a aquellos jóvenes con antecedentes por delitos menores, para quitarles de la cabeza la idea de delinquir de nuevo. Dentro de la cárcel, el chico es tomado como rehén durante un motín, provocando que un condenado a cadena perpetua (Nicolas Cage) se proponga rescatarlo y ayudarlo a sobrevivir en un ambiente inhóspito y violento.