Chema Rodríguez (director y guionista)
Sevilla, 1967.
Cine
Director, guionista y productor del largometraje documental Estrellas de la Línea, sobre un grupo de prostitutas guatemaltecas que forman un equipo de fútbol para luchar por sus derechos y dignidad. (Segundo Premio del Público. Berlinale Panorama 2006; Mención especial del Jurado en el festival de Málaga 2006. Primer Premio en la Primavera Cinematográfica de Lorca. Tres premios ÍCARO como Mejor Película Centroamericana, Mejor Director y Mejor Montaje de 2006 y otra docena de premios en diversos festivales internacionales. Sección oficial de los festivales: Karlovy Vary, Hot docs-Toronto, Silver Docs-Washington, Montreal, Edimburgo, Varsovia, Hamburgo, Chicago, Miami, Tokio…). Director, guionista y productor del cortometraje documental Amor callejero. Guionista de la película La gran final, de Wanda Fims y Greenlight Media (Sección Oficial Especial Berlinale 2006).
Documentales para televisión
Ha intervenido en más de 40 documentales emitidos en TVE y en diversas operadoras internacionales. Serie: Sahel, la frontera herida, 13 capítulos de una hora. Serie: La llamada de África, 13 capítulos de una hora. Serie: Latidos, ocho capítulos de una hora. Vivir en el agua, El sexo en África, Lamérica x 4... Guionista y realizador de la serie documental Al filo de lo imposible, de TVE.
Libros
El diente de la ballena, Madrid, El País-Aguilar, 1999
Anochece en Katmandú, Barcelona, RBA, 2002.
Radio y prensa
Es colaborador habitual de la Cadena SER desde 1991. Director y fundador de la revista Cartographica, ha hecho reportajes para El País Semanal, El Mundo y publicaciones varias de viajes y literatura.
Televisión
Presentador, director y guionista del programa El Barco de Ulises, Geoplaneta (2002). Presentador, director y guionista del programa Viaje al Sur, Canal Sur (2006).
Nota del director
Visité África por primera vez cuando tenía poco más de veinte años, la edad de Mario. Me sentí tan confuso y superado como él. No entendía nada de lo que ocurría a mi alrededor. Los olores penetrantes, el color rojizo de la tierra, la sensualidad de los gestos y las miradas se mezclaban con el horror más radical, un horror fácil de explicar y difícil de entender.
A lo largo de los veinte años siguientes he tenido la oportunidad de regresar en numerosas ocasiones, convencido de que algún día conseguiría responder a las múltiples preguntas que provoca, preguntas que superan el localismo geográfico para elevarnos a categorías universales, que penetran en la esencia del alma humana, en su estupidez y grandeza.
Después de haber vivido, visitado o trabajado en unos veinticinco países africanos, después de haber rodado cerca de treinta documentales “africanos” y escrito sobre África decenas de páginas perfectamente prescindibles, sigo sin tener respuestas, sólo se me ocurren preguntas.
¿Por qué los europeos y los africanos no se entienden? ¿Cómo explicamos que Europa destine miles de millones de euros a eso que llamamos “cooperación” y, a su vez, ponga freno a los productos agrícolas o textiles africanos? ¿De qué se ríen los africanos con la que tienen encima? ¿Si yo fuese africano me estaría haciendo estas preguntas?
A pesar de que África no existe, porque hay tantas Áfricas como países, regiones, aldeas y suburbios, sí hay algo que comparten la mayoría de los africanos: la capacidad para reírse de sí mismos. LOS REYES DE ÁFRICA no pretende ser una película que proponga respuestas trascendentes sino que plantee preguntas que nos permitan reírnos de nosotros mismos.
Los reyes de África es una película inspirada en múltiples historias que he vivido u oído personalmente, una película que pretende ser tierna y divertida, que se deslizará en la frontera del cine de lo real. Haremos el viaje tal y como propone el guión y se rodará de forma cronológica, en escenarios naturales, con un estilo ágil y realista, siguiendo el guión, pero abiertos a lo que el propio viaje pueda proponer. Pretendemos que el espectador viaje con los personajes, descubrir, desmitificar, romper tabúes y prejuicios que nos alejan de un mundo tan complejo como cualquier otro.
Chema Rodríguez