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Sexo en Nuev. | Sinopsis | Comentario | Reparto | Ficha técnica | Fotos | Noticias 
Sexo en Nueva York 2 cartel reducido
Sexo en Nueva York 2
(Sex and the City 2)
Dirigida por Michael Patrick King
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Michael Patrick King ha sido el guionista y director de "Sexo en Nueva York 2". La película está protagonizada por Sarah Jessica Parker, Kim Cattrall, Kristin Davis y Cynthia Nixon, junto a John Corbett y Chris Noth, así como David Eigenberg, Evan Handler, Jason Lewis, Willie Garson y Mario Cantone. King también ha sido su productor junto a Sarah Jessica Parker, Darren Star y John Melfi. Toby Emmerich, Richard Brener y Marcus Viscidi han sido sus productores ejecutivos. El film está basado en la serie de televisión creada por Darren Star y basada en los personajes del libro de Candace Bushnell.

El equipo técnico incluye a veteranos de "Sexo en Nueva York" como el director de fotografía John Thomas, el diseñador de producción Jeremy Conway, el editor Michael Berenbaum, la diseñadora de vestuario Patricia Field y el compositor Aaron Zigman.

New Line Cinema presenta, en asociación con Home Box Office y Village Roadshow Pictures, "Sexo en Nueva York 2", una producción de Darren Star dirigida por Michael Patrick King y que será estrenada por Warner Bros. Pictures, una compañía Warner Bros. Entertainment y, en determinados territorios, por Village Roadshow Pictures.


Carrie
"Llegué a esta isla exactamente a las
15:30 horas del martes 11 de junio de 1986.
Parece que fue ayer"
.


Doce años, seis temporadas y una película de gran éxito. Desde su creación, "Sexo en Nueva York" se ha convertido en un fenómeno internacional que ha logrado hacer que espectadores de todo el mundo se sientan tan cerca de Carrie, Samantha, Charlotte y Miranda que prácticamente las consideran más amigas suyas que unos personajes de ficción.

"Cuando se estrenó la película" comenta el guionista/director/productor Michael Patrick King, "veía las colas que formaban las mujeres que iban a verla, y todas estaban vestidas como si fueran a una fiesta, no al cine. Me di cuenta de que querían celebrar ese día tan especial con sus amigas, las de la butaca de al lado y las de la pantalla. Pensé para mis adentros: 'Quiero que la secuela sea la continuación de la fiesta. Quiero que sea la fiesta'".

Sarah Jessica Parker, quien no sólo retoma su papel de Carrie Bradshaw sino que de nuevo ha sido productora de la cinta, comenta: "Es muy emocionante formar parte de algo con lo que la gente ha conectado y respecto a lo cual sienten sensaciones fuertes, algo que han dejado entrar en sus hogares cada semana y que luego van a ver al cine. Así que meditamos muy bien cómo íbamos a llevarlos a esta nueva fase, dos años después".

A pesar de que ya se habían resuelto las principales tramas de la primera película, aún hay muchas cosas por decir sobre estas chicas, sus amores y sus vidas. El productor John Melfi afirma: "Es emocionante pasar al siguiente capítulo, descubrir qué ocurre luego".

Cuando King comenzó a reflexionar sobre lo lejos que habían llegado los personajes y explorar dónde podrían estar después de la última vez que los vimos hace dos años, empezó a rondarle la cabeza una idea: la tradición.

Aunque no quería que "Sexo en Nueva York 2" fuera una comedia tradicional, las distintas formas y facetas de la tradición han sido magistralmente trabajadas por King, que ha sabido dar una vuelta de tuerca al género. "Estas cuatro mujeres no son tradicionales y nunca lo han sido. Miranda había sido madre soltera, luego se había casado tarde, y ahora es la esposa de un 'macho alfa’. Charlotte se convirtió al judaísmo, adoptó una hija asiática y tuvo otra hija. Samantha ha pasado por varias relaciones y ha decidido que se va a quedar siempre soltera. Y Carrie ha hecho todo lo posible para que su relación con Big funcione y sigue siendo escritora independiente".

De hecho, Parker señala: "Carrie, que en su momento podría haber pensado que no es la típica chica que se casa, ha terminado casándose con el amor de su vida, el hombre al que se ha pasado persiguiendo la mayor parte de su vida adulta". Además añade que Carrie no es la única que está en una encrucijada vital. "Todas las mujeres, en ese momento de sus vidas, parecen estar contentas porque tienen todo lo que creían que querían. Pero como muy inteligentemente descubre Michael Patrick en su guión, existen pequeños matices, capas y complicaciones bajo la superficie".

"Cuando empieza la película, los cuatro personajes empiezan a sentirse un poco encerradas en esos papeles 'femeninos’", explica King. "Carrie Bradshaw, la eterna soltera, está ahora en lucha con su papel de esposa. ¿Cómo afecta el 'señora de' a una mujer cuya identidad, por no hablar de su carrera como escritora, se ha cimentado sobre la idea de estar soltera? Miranda, socia de un prestigioso bufete de abogados de New York, ha descubierto que, a pesar de todos los años que parecían decirle lo contrario, sí que existe un techo de cristal para las mujeres trabajadoras. Charlotte, que siempre ha soñado con ser la madre perfecta de una amantísima familia acaba de descubrir lo que cuesta ser verdaderamente la madre 'perfecta'. La escandalosa y desinhibida Samantha aporta el tema tabú de la menopausia y el envejecimiento tratando de luchar contra la idea de que cuando la mujer atraviesa ese cambio en su vida, su vida tiene que cambiar".

Sin abandonar en ningún momento su idea central, los responsables de la película encontraron una forma de potenciar la fantasía en la película llevándose a las cuatro amigas de vacaciones a uno de los lugares más exóticos y soñados del mundo, un lugar que resulta totalmente moderno y tradicional al mismo tiempo: los Emiratos Árabes Unidos.

Melfi apunta: "En esta película, nuestros personajes conocen un estilo de vida con el que la mayoría de nosotros sólo podemos soñar. Pero eso es lo que siempre ha hecho el cine, permitirnos evadirnos durante un par de horas y vivir indirectamente con una gente maravillosa en un mundo repleto de glamour que de otra forma nunca habría estado a nuestro alcance".


Carrie
"Tengo que reconocerlo, Samantha: no nos has dejado
por un hombre…tienes clase."


Samantha
"Bueno, hicimos un trato en su día. Los hombres, los niños…
no importan. Somos almas gemelas"
.


Las mujeres fabulosas…
Al llevar a la pantalla "Sexo en Nueva York" de cualquier forma, King, Parker y el resto del equipo creativo y el reparto sentían una gran responsabilidad para con sus personajes, especialmente para con Carrie, Samantha, Charlotte y Miranda, porque cada una de esas mujeres encuentra su reflejo en alguien del público. Por eso, en "Sexo en Nueva York 2", a pesar de que hacen un alto en sus vidas cotidianas y viven una delirante historia en un lugar increíble, siguen enfrentándose a unas preocupaciones muy humanas y reales que presenta su narradora, la siempre ácida Carrie.

"Carrie es sin duda el alma de todas ellas", comenta King. "Incluso cuando la historia se concentra en las demás mujeres, las estamos escuchando y viendo desde la perspectiva de Carrie en cierta medida".

Cuando vemos por primera vez a Carrie y Big en su hogar, Carrie Bradshaw —conocida ahora como la señora de John Preston — se siente un tanto incómoda con su asentada vida de mujer casada y se pregunta "qué ocurre después de dar el ‘Sí, quiero'." Y puesto que Carrie es también escritora, ha llegado a atreverse a expresar sus sentimientos acerca de la idea del matrimonio en su nuevo libro Sí quiero, ¿quiero?, una colección de ensayos cómicos en los que satiriza los votos matrimoniales tradicionales".

"Carrie se ha pasado toda la vida escribiendo sobre estar soltera y, por primera vez, está escribiendo sobre algo diferente, sobre estar casada", señala Parker. "Lo cierto es que no sabe mucho al respecto todavía. Pero ha aprendido que existe una diferencia entre casarse y estar casada. Lleva casada muy poco tiempo y no se siente todo lo cómoda que le gustaría".

"Lo más interesante para mí cuando estaba escribiendo la trama sobre Carrie y Big para esta película era tratar de imaginar lo que podría significar hoy en día el concepto de ‘y fueron felices por siempre jamás’ tras su apasionado, dramático y casi siempre turbulento romance durante la última década", afirma King. "En la primera película, realmente quería que la gente pensara que Big se había dado cuenta finalmente de la joya que casi se pierde al dejar plantada a Carrie en el altar, así que el final de esa cinta fue muy romántico, con un verdadero 'final feliz' para esta pareja que tanto se lo merecía. Y aquí estamos ahora, dos años después, a punto de descubrir qué es eso del 'hogar, dulce hogar'. Ella se ha pasado dos años decorando hasta el último detalle su nuevo apartamento, convirtiendo su casa en un hogar, y ahora que ya tiene su nidito de casada, tiene que vivir en él. Y para una chica 'de mundo' como Carrie, ese es un GRAN cambio (nótese la ironía)."

Parker añade: "A Carrie le gusta salir, le gusta vivir en la ciudad, mirar, observar, participar. Una de las muchas cosas con las que está manteniendo una lucha interna secreta es con la idea de quedarse dentro, de esos grilletes que ella misma se ha colocado imaginariamente. Es capaz de racionalizarlo pero, emocionalmente, no ha llegado a donde le gustaría con su matrimonio. Quiere poder decir que se siente bien con respecto a las expectativas que tenía para ella y su pareja. Por eso, la historia de Carrie podría resumirse en un ‘Sí, tuve una boda pero, ¿estoy casada? ¿Estoy yo casada?’"

Miranda Hobbes, que ha superado la infidelidad de Steve en la última cinta, por fin se encuentra cómoda y segura en su hogar. Es su trabajo lo que le hace sufrir. Se siente cada vez más frustrada, ya que su evidente talento no es suficientemente tenido en cuenta por su arrogante y abiertamente machista jefe.

"Miranda siempre se ha definido como una profesional", explica Cynthia Nixon. "Los hombres pueden ir y venir, quizás tenga hijos, quizás no, pero siempre será abogada. Ahora es socia de un gran bufete, gana muchísimo dinero, pero tiene un nuevo jefe que no la soporta. Todos tenemos un límite, y Miranda está llegando al suyo. De pronto se siente a la deriva y preguntándose ‘Si no soy una abogada, ¿quién soy? ¿Qué queda de mí?’ Si eso ya puede ser duro para cualquiera, lo es especialmente para alguien que se ha definido a través de su carrera profesional durante toda su vida adulta".

La vida laboral de Miranda no es lo único que está cambiando en ella. "Creo que lo más interesante al recuperar el personaje es la forma en que Michael Patrick lo hace evolucionar constantemente", prosigue Nixon. "Si recuerdas, cuando la conocimos, era un personaje amargo, desconfiado y cínico, con tendencia a enfadarse y ponerse a la defensiva. Había tenido muchos problemas con los hombres. Ahora, aunque su carrera sigue siendo muy importante para ella, es una feliz esposa y madre. Y, en esta película, es la que anima a las cuatro mujeres: es la que se ocupa emocionalmente de las otras tres. Y eso demuestra todo lo que ha crecido".

"Para mí, un tema subliminal interesante en la historia de Miranda", comenta King, "es que en la primera mitad de la película está atada a su trabajo, siempre con las narices metidas en su BlackBerry. Pero cuando decide sacarlas de ahí, logra ver el mundo".

Esposa y madre también, Charlotte York-Goldenblatt se ha pasado los dos últimos años formando una familia y ahora se encuentra atravesando los "terribles dos años" de su hija Rose. "Las cosas no son fáciles para Charlotte", admite Kristin Davis. "Realmente quiere que todo sea perfecto, y le cuesta aceptar que no es así… y que ella misma tampoco es perfecta. Ha sido la eterna lucha de toda la vida de su personaje. Se trata de una batalla continua para ver todo lo que es capaz de hacer antes de empezar a ser un poco más flexible y dejar de buscar la perfección. Y ahora su hija, Rose, es el mayor reto al que se enfrenta, incluso aunque Charlotte no sea capaz de admitirlo".

Otra cosa que Charlotte no ve es lo atractiva que es su nueva canguro, Erin, interpretada por la actriz británica Alice Eve. Pero, gracias a las observaciones de Samantha, se empieza a preguntar si Harry podría tener algún interés en ella. "Charlotte comienza a obsesionarse con lo maravillosa que es su canguro, algo de lo que en un primer momento no se había dado cuenta porque Erin es estupenda con Rose y Charlotte la necesita desesperadamente", comenta Davis.

"La historia de Charlotte es muy real", afirma King. "Porque debido al agotamiento que provocan todas las exigencias de la maternidad, está demasiado cansada para seguir su propio instinto en temas como la elección de la canguro, la fidelidad de su marido y incluso su propia capacidad como madre. Esta pequeña escapada con sus amigas le permite disfrutar del lujo de dormir - que tanta falta le hace - y recuperar la capacidad para confiar de nuevo en su propio instinto".

Mientras Charlotte se enfrenta al desafío de la maternidad, la soltera Samantha Jones, de nuevo en Nueva York y otra vez "en el mercado", representa una vez más el epítome de la libertad. "Samantha está de nuevo en su trono, de nuevo en su ciudad y con sus amigas - su familia - alrededor", destaca Kim Cattrall.

Samantha, la más extrovertida de las cuatro, es una pequeña hedonista que vive a su manera. Sin embargo, la vida le está lanzando algunos darnos envenenados ya que se ve obligada a enfrentarse a la idea del envejecimiento y lo que los primeros síntomas de la menopausia pueden significar para su estilo de vida liberal. Cattrall quería afrontar este hecho vital con una visión cómica. "Para mí, incorporar el humor a una historia sobre la menopausia resultaba muy gratificante debido a las muchísimas cosas malas que tienen que pasar las mujeres en ese momento de sus vidas", comenta. "Creo que hemos sabido sacar oro del tema haciéndolo humano, divertido y accesible. Samantha quiere comerse la vida y es una bomba sexual; es algo que disfruta e integra en todos los aspectos de su vida. Por eso, cuando tiene que enfrentarse a algo así, saca las uñas".

"Uno de los éxitos de la marca ‘Sexo en Nueva York’", explica King, "es su capacidad de evolución. La idea de Samantha entrando en la menopausia no me asustó ni por un instante porque sabía que si alguien podía ser capaz de contar esta atrevida historia al respecto, sería Kim Catrall, y puesto que muchas espectadoras iban a estar viviendo lo mismo que Samantha, se trata de una historia de lucha y una victoria para ellas".

El director prosigue: "Las cuatro actrices encarnan algo muy especial, algo con lo que todo el mundo se siente identificado", afirma King. "No importa si se sienten como Carrie o como Miranda, o si tienes una amiga como Charlotte o como Samantha, el público puede verse reflejado en estas actrices y sus personajes y los recorridos emocionales que emprenden".


Carrie
"Ya sabías cuando te casaste conmigo que
tenía más de Coco Chanel que de coq au vin"
.


Los amores de su vida…
Acompañando a las mujeres en muchos de esos recorridos están los distintos hombres que entran y salen de sus vidas porque, al fin y al cabo, ¿qué sería de "Sexo en Nueva York" sin el sexo? Y los libros de Carrie se han basado tanto en los hombres como en las mujeres de su vida para resultar atrevidos y relevantes. Sin embargo, ningún hombre ha tenido tanto impacto en la vida de la propia Carrie como su novio intermitente y, por fin, marido, Big. O, como lo conocemos ahora, John James Preston. Cuando lo vimos por última vez, Big por fin pudo dar el "Sí, quiero", demostrándole a Carrie que para él ella era la única.

Ahora que llevan casi dos años casados, la pareja está tratando todavía de llegar a un acuerdo sobre su propia definición del matrimonio. "La película es un ejemplo estupendo de hasta dónde se puede llegar, porque una relación no termina con la boda, la fiesta y las risas de después", comenta Chris Noth. "Está también el día de después, los siguientes momentos, los siguientes problemas. Se trata de una vida en conjunto con todos sus altibajos, y eso es lo que exploramos en la película. Cuando consigues lo que durante mucho tiempo pensabas que queráis, ¿qué pasa luego? Aparecen muchas preguntas nuevas. Se trata de un trabajo continuado".

"Big y Carrie son esa típica pareja de Nueva York que va al ballet y luego toma champán en lo más alto de un rascacielos admirando las vistas de Manhattan, y a Carrie le gusta eso", afirma Parker. "Pero están celebrando su aniversario en casa, y él está siendo todo lo romántico que es capaz, y a ella también le gusta eso. Y entonces, en lo que debería haber sido un bonito intercambio de regalos, ella empieza a plantearse si Big la conoce de verdad".

En el lado opuesto de la balanza, el matrimonio de Miranda y Steve, que ha pasado por los convulsos momentos que supuso una infidelidad puntual por parte de él, no podría ser más sólido. "Miranda y Steve son muy reales, muy honestos el uno con el otro", señala David Eigenberg. "Van al grano, saben que hay que trabajar la relación un poco y se apoyan mutuamente, así que no se manipulan. Se limitan a decir lo que necesitan y han aprendido a ceder. Es una relación muy real".

"Steve Brady se creó específicamente para suavizar a Miranda que, al principio, era muy sarcástica y vivía realmente crispada, muy aislada", añade King. "Él es como un bálsamo para todo eso porque se trata de un tipo normal y, con los años que llevan juntos, se han convertido en un pareja muy auténtica".

Aunque Charlotte y Harry también tienen un matrimonio muy sólido, ella empieza a dudar por primera vez de la lealtad de su marido. Evan Handler lo explica así: "Charlotte ha contratado a una estupenda niñera irlandesa para sus hijas. Y resulta que también es una chica muy atractiva que no sabe lo que es un sujetador. Y eso hace que Samantha se pregunte cómo es que Charlotte ha metido semejante tentación en su casa, creando en ella unas sospechas que no había tenido antes. La película plantea la duda de si Harry se ha vuelto poco de fiar o si Charlotte se ha vuelto paranoica".

"Charlotte siempre ha buscado un hombre blanco, anglosajón, protestante, rico, guapo, moreno y alto; su evolución como personaje es que fue capaz de superar sus imaginaciones y sentir como las personas de verdad, enamorándose de Harry Goldenblatt", comenta King. "Nunca se ha tenido que cuestionar sus sentimientos hacia ella, e incluso ahora el motivo para empezar a hacerlo no viene de él, sino de una fuente igualmente influyente: Samantha, una de sus mejores amigas".

Y para no ser menos que las chicas, Stanford y Anthony – los mejores amigos gay de Carrie y Charlotte, respectivamente – han encontrado ambos al amor de sus vidas: Anthony y Stanford, respectivamente. Y aunque Carrie optara finalmente por una boda a lo grande, nada puede comprarse con la ceremonia de etiqueta con sus cisnes, un coro totalmente masculino y la propia Liza Minnelli como oficiante que curiosamente organiza Stanford y no Anthony, su novio, que es organizador de bodas de profesión.

"He estado en muchas películas, pero nunca había visto nada como esto", confiesa Willie Garson. "Me recordaba a un musical de Busby Berkeley de los años 30 y 40, con cientos de extras y una orquesta y dos grúas de cámara. Es probablemente lo más grande en que haya participado nunca".

Mario Cantone hizo de la ocasión una verdadera cuestión de familia. "Hice que mis dos hermanas, Marion y Camille, me acompañaran hasta el altar, y fue muy emotivo", recuerda. "Y, para mi personaje, hacer esta gran secuencia al comienzo de la película fue realmente emocionante y mágico, algo que no olvidaré nunca".

"Stanford Blatch y Anthony Marantino son polos opuestos", explica King. "Anthony es un hombre dogmático, autoritario, quisquilloso y divertidísimo, y Stanford es dulce, vulnerable y emotivo pero, como suele decirse, los polos opuestos se atraen, así que en realidad son como cualquier otra pareja. Y ahora están celebrando su boda por todo lo alto, y Anthony se siente incómodo con toda la tradición, así que se enfrenta a todas las emociones que le plantea la boda… hasta que da el sí quiero".

Un personaje que había jurado no casarse nunca era Samantha… aunque no se opone a la idea de casarse con su ex-novio Smith Jerrod. Smith, que está en Nueva York para el estreno de su última película, invita a su antigua novia y a sus amigas al gran evento. Para la escena de la ostentosa alfombra roja, los productores lograron contar con la presencia de interesantes estrellas para los cameos como el gurú de la moda Tim Gunn y la fashionista adolescente Miley Cyrus, que comparte un momento imprevisto provocado por los paparazzi con Samantha.

Por supuesto, llevar a esas grandes estrellas a Nueva York para rodar fue un complicado juego de cuadrar agendas. "Miley estaba en medio de una gira y voló la víspera de madrugada desde San Francisco y sólo tenía unas seis o siete horas antes de tener que coger el avión de vuelta", recuerda Melfi.

Lo más sorprendente no ocurre en la alfombra roja en Nueva York, sino en el otro rincón del mundo, donde Carrie se encuentra con su pasado. Como en un verdadero oasis, en mitad de un mercado de Abu Dhabi y en mitad de sus pensamientos confusos acerca del matrimonio, Carrie ve a… Aidan.

"Cuando él la ve, su primer pensamiento es, ‘Guau, ¡qué guapa que es! y se pone muy contento por verla", comenta John Corbett. "Cuando estás fuera de tu ciudad, en un lugar en el que no conoces a nadie más, él piensa, ‘¿Qué tiene de malo que dos viejos amigos queden para cenar?’ Pero tienen tanta historia y tantos pensamientos sin resolver por detrás que simplemente no pueden resistirse".

"Sexo en Nueva York 2" también cuenta con algunas caras nuevas, como Noah Mills en el papel del hermano pequeño de Anthony, con el que se encapricha Samantha; Max Ryan como Rikard Spirt, un hombre al que las chicas conocen en las arenas del Sahara; y Raza Jaffrey como Garau, camarero en el desierto con el que conecta Carrie.

"Estas mujeres estarían dando vueltas en una falsa realidad si no fuera por esos valiosos hombres en torno a los cuales estaban tratando de construir sus vidas", apunta King. "Por eso los chicos son tan importantes. La historia siempre se ha concentrado en las cuatro amigas, pero sus vidas no habrían evolucionado si el público no se creyera y se sintiera identificado con los hombres que tienen a su lado. John como Aidan Shaw, Chris como Big… una de las cosas que más me han hecho disfrutar estos años ha sido escribir los papeles de estos héroes silenciosos".


Carrie
"Hace mucho, mucho tiempo, había una isla,
unos holandeses, unos indios, y unas cuentas…"
.


Si los hombres en las vidas de estas mujeres son los latidos de su corazón, su pulso es la ciudad de Nueva York, y aunque pueda sonar a cliché decir que el entorno es otro personaje de la película, esto es especialmente cierto – como su propio nombre indica - en el caso de "Sexo en Nueva York".

Grabar con cuatro grandes actrices en las calles de Nueva York siempre precisa un esfuerzo extra por parte del equipo creativo y artístico, y ésta no fue una excepción, especialmente durante la escena que se desarrolla en el pequeño parque que hay en la esquina de la Quinta Avenida y la Calle 59 donde los almacenes Bergdorf Goodman se encuentran con el Plaza Hotel. Aunque el Presidente Obama estaba asistiendo a un evento a unas cuantas manzanas, miles de mirones y paparazzi se acercaron al rodaje y se subieron a las aceras para poder ver a las actrices vestidas para rodar un flashback de los años 80, cuando Carrie llegó por primera vez a la gran ciudad.

La producción también se rodó en Bergdorf – algo ya que el establecimiento sólo permite rodar programas muy de vez en cuando, como el especial para televisión de Barbra Streisand en 1965 "My Name Is Barbra". La serie "Sexo en Nueva York" había rodado escenas en la sección de porcelanas y Parker, en su calidad de productora, resultó especialmente útil a la hora de conseguir la autorización de la tienda para un segundo rodaje. Melfi afirma que: "Sarah Jessica sabe resolver los trámites como nadie. Aceptaron cerrar algunas partes de la tienda, interrumpiendo en parte sus actividades y les estamos muy agradecidos". Aunque constituía un gran desafío logístico, creen que superar esos obstáculos valió la pena ya que la escena de Bergdorf era clave para la historia: Carrie, Samantha, Charlotte y Miranda se dan cita en un lugar con tanto estilo con una finalidad muy especial en mente, encontrar el regalo de boda perfecto para Stanford y Anthony.

A diferencia de la más discreta e íntima ceremonia en el Ayuntamiento entre Carrie y Big, King comenta que: "Fue totalmente extravagante". La propia boda ocupa unos 10 minutos de la película y, aunque transcurre en Connecticut, se rodó en los Steiner Studios de Brooklyn, en un elaborado set de rodaje creado para el diseñador de producción Jeremy Conway y su equipo.

"Michael dijo que era importante que la secuencia fuera en blanco", explica Conway. "Creo que la idea que utilizamos fue que tenía que parecer la explosión de un gran globo de nieve’, y la imagen me resultaba realmente divertida para trabajar sobre ellas, ¡era genial! Luego me contó lo de los cisnes y el agua, y ya fue el colmo".

"Jugamos con la idea de lo que es tradicional y lo que no", añade King. "La boda es una escena estupenda y, para mí, tiene todo lo que puedes querer hacer en una gran película, desde unos decorados elaborados y un vestuario increíble hasta cisnes y perros pasando por un gran número musical con una leyenda, es algo grande. Lo divertido y sorprendente de esta gran boda veraniega en Connecticut es que se están casando dos hombres", agrega King, "y ahí es donde lo tradicional entra en conflicto con lo no tradicional, uno de los leitmotiv de la película".

Casi todo el decorado se hizo a medida, incluida la carpa, los manteles y los arreglos florales en distintos tonos de blanco. La diseñadora floral Tess Casey incluso añadió cristales a las flores para que estallaran. "Como en todo lo que hacemos", explica Conway, "los detalles son muy, muy importantes".

Todos se quedaron atónitos ante las colosales dimensiones y la belleza del diseño, repleto de detalles maravillosos como un gracioso puente y un enorme coro masculino con esmoquin blanco. Al llegar para rodar el número musical en el que aparece, Liza Minnelli le susurró a King que nunca había visto nada igual desde que, cuando era una niña, visitó a su padre, Vincente Minnelli, en la MGM. Quizás en señal de agradecimiento, después de la última toma, Liza, acompañada de su pianista, Billy Stritch, ofreció a todo el reparto y el equipo técnico una improvisada interpretación de despedida de "Ev’ry Time We Say Goodbye", de Cole Porter. Todos, desde los productores hasta los utileros, se quedaron sin palabras y emocionados; incluso los dos cisnes salieron del agua y se pusieron a sus pies mientras ella cantaba.

Si esta boda era el sueño de Stanford hecho realidad, también fue una gran boda y una gran casa lo que en su día casi destruye la relación de Carrie y Big. "Habían intentado ser esa pareja ‘imposible de Nueva York’ que vive en un maravilloso ático pero, ése es un ideal en el que no se puede vivir", apunta King. "Tras haber aprendido la lección, la cuestión para mí era cómo recrearlos y encontrar un lugar para que vivieran que siguiera siendo suficientemente fabuloso como para Carrie y Big en Nueva York. Así que hice que se mudaran, como dice Carrie, 'con los pies un poco más cerca del suelo... 12 plantas para ser exactos'."

En la película, nos enteramos de que Carrie, mientras estaba escribiendo su último libro, también se ha pasado los dos primeros años de su matrimonio convirtiendo su apartamento en un hogar. King lo explica así: "Carrie ha decorado su casa tratando de hacerla cómoda para Big. Ya no se trata sólo de Carrie Bradshaw, todo color y chispa, y tampoco recuerda al estilo de vida de soltero de Big, que era minimalista y moderno. Lo más divertido para el equipo de diseño y para Sarah Jessica y para mí fue imaginar la forma en que Carrie los interpreta como pareja en términos de diseño. Encontramos un equilibrio: Carrie está presente en las alfombras, que transmiten sus gustos, y Big, en los muebles, que son muy retro, de los años 50, los tiempos de su niñez".

"El primer apartamento, en la película original, era una verdadera prueba de este compromiso de él y el armario, después de remodelarlo, era como el anillo de pedida. Pero no era de ellos", explica Conway. "Esta vez, quería crear un espacio elegante pero que también fuera su hogar, especialmente porque Carrie se ha pasado dos años trabajando en él. Tenía que haber evolucionado y reflejar el estado actual de su relación".

"Se trata de un coctel", comenta Parker. "Es un híbrido de lo que son ellos dos, la señora de John Preston y John James Preston. Es un apartamento con un dormitorio en el Upper East Side, ni en la última planta ni en la primera. Tiene unas vistas estupendas y te permite sentir la ciudad desde él. Para una comedia romántica que transcurre en Manhattan resulta increíblemente realista en términos de escala y proporción".

Otras localizaciones en Nueva York de "Sexo en Nueva York 2" incluyen la oficina de Samantha, que se rodó realmente en el restaurante Two Times Square del Marriot Renaissance New York Hotel Times Square; la casa de piedra rojiza de Steve y Miranda en Brooklyn; el exterior del elegante cine Ziegfeld donde se estrena la película de Smith; el vestíbulo del remodelado Empire Hotel, que se utilizó par la fiesta posterior al estreno; y, por supuesto, la fachada del viejo apartamento de Carrie en la Calle 73, situada en Perry Street, en Greenwich Village.

Y, aunque la escena transcurriera en un club nocturno de Abu Dhabi, la secuencia del karaoke, con numerosos extras y dos números musicales, se rodó en un opulento decorado creado por Conway en Broadway Stages, en Brooklyn, inspirándose en una pista de baile circular elevada que King había visto en un club durante un viaje de investigación.

En la película, Carrie, Samantha, Charlotte y Miranda cantan juntas una canción en el karaoke que Parker, Cattrall, Davis y Nixon habían grabado varias semanas antes en unos estudios de Manhattan, con lo que sólo tuvieron que hacer playback durante el rodaje.

Nixon lo recuerda así: "De alguna forma, estar ante un micrófono en un estudio de sonido es algo desalentador a veces. No soy cantante, pero cuando rodamos la escena de verdad, había cientos de personas ahí, así que estaba muy nerviosa con el playback. Pero creo que lo hicimos bien, para nosotras, lo hicimos bien".

De hecho, King pensó que la primera toma había sido demasiado buena. "Les dije, ‘Vale, ahora hacedlo como lo cantaríais vosotras. Y eso lo que grabamos, con un tono totalmente diferente".


Carrie
"Toto, creo que ya no estamos en Kansas".


Quizás la forma más evidente en que se rompió la tradición en la película fue cambiar la localización tradicional de la serie, la ciudad de Nueva York. Aunque las chicas ya habían estado en un complejo vacacional en México juntas, King quería que fueran mucho más lejos esta vez, a un lugar en el que los personajes entraran en contacto con unas vistas y unos sonidos que les fueran totalmente desconocidos, tanto como estadounidenses como, y sobre todo, en su calidad de mujeres. Melfi lo explica así: "Michael quería sacarlas de la comodidad en que viven y colocarlas en una cultura totalmente diferente, por lo que pensamos en Oriente Medio, en el nuevo Oriente Medio".

A King le interesaban especialmente los Emiratos Árabes Unidos. "Quería algo mundial", explica. "Quería reflejar una visión más amplia del mundo de las mujeres porque cuando estrenamos la primera película en ciudades como Londres y Berlín, en París o en Tokio, empecé a darme cuenta de que llegaba a un público mucho mayor que las mujeres estadounidenses, que mujeres de todo el mundo se sentían identificadas con estas historias y estos personajes y sus problemas".

La oportunidad de viajar al extranjero surge cuando Samantha conoce a un caballero llamado jeque Khalid en el estreno de la película de Smith. El jeque espera que su agencia de relaciones públicas pueda organizar para su hotel en Abu Dhabi lo que ha preparado para Smith — hacer que todo el país lo vea como una estrella — y le invita a visitarle con todos los gastos pagados. Por supuesto, Samantha logra que sus amigas le acompañen en ese viaje de ensueño.

Marruecos, con 75 años de tradición cinematográfica, haría las veces de Abu Dhabi, y la mayor parte del rodaje se desarrolló en Marrakech. Sin embargo, los primeros días de rodaje tuvieron lugar a varios cientos de kilómetros, en las estribaciones del Sahara. Al fin y al cabo, no hay viaje al desierto si no hay paseo en camello por la arena. La secuencia, que incluye un almuerzo sobre las dunas, se rodó en el mismo lugar que "Lawrence de Arabia".

"Pasamos de rodar una comedia romántica al estilo de los años 30 con unos decorados enormes y un equipo ingente a una historia épica de David Lean", comenta divertido King. "John Thomas, nuestro director de fotografía, es como un pintor. Cuando vi por primera vez el trabajo que había hecho fotografiando las dunas, pensé, ‘Nadie se va a creer que de verdad hemos estado aquí, son perfectas’."

Para la escena se trajeron dos camellos blancos de la República de Mali, en el África Occidental, para montar a dos chicas en cada uno. Aunque los camellos tienen fama de temperamentales, estos dos resultaron especialmente tranquilos… la mayor parte del tiempo.

"Los camellos se comportaron a la perfección", recuerda King. "En un momento dado, se supone que Charlotte se cae y, después de la primera toma, el camello se dio cuenta. Desde ese momento, cada vez que Charlotte llegaba al punto en el que se tenía que caer, hacía un ruido muy raro, como si supiera lo que iba a pasar y no le gustara. Era realmente divertido".

Kristin Davis sonríe al recordarlo: "Los camellos - y los animales sen general – son como los bebés, y he trabajado mucho con ambos en esta película".

Tras el paseo en camello, las chicas hacen una parada para disfrutar de un fabuloso almuerzo sobre la arena, pero su descanso se ve interrumpido por la repentina aparición de otro huésped del hotel, un atractivo arquitecto danés que inmediatamente llama la atención de Samantha.

"Michael se presenta ante ella como un oasis en medio del desierto, y ella se encuentra precisamente en mitad del desierto, tanto física como emocionalmente", señala Kim Cattrall.

Ya en Marrakech, la producción se enfrentó a nuevos problemas. Algunos de los momentos clave de la película se desarrollaban en el zoco, el mercado de cualquier ciudad árabe. Marrakech, que está compuesta por la vieja ciudad fortificada, la medina, y una ciudad moderna adyacente, cuenta con el mayor zoco tradicional de Marruecos. Para las escenas del mercado, la producción se rodó en una de las mayores arterias de la medina, una conexión en vivo de 1.000 años de antigüedad con el pasado en la que las mezquitas y los palacios se codean con casas humildes. Importante atracción turística, la medina consta de una serie de calles y callejones muy estrechos y apretados con pequeños puestos, talleres, tiendas de artesanía y otros establecimientos similares. Entre sus mercancías puede encontrarse de todo, desde tesoros antiguos hasta baratijas modernas. El diseñador de producción Jeremy Conway remodeló algunas partes de la zona para que se pareciera más a Abu Dhabi, matizando algunos de los colores más vivos de los p
roductos y añadiendo carteles en la variante del árabe específica de la región.

"Grabar en la medina fue una experiencia muy intensa", apunta King. "Rodar en una zona tan estrecha con 300 extras y 300 personas pasando cada vez que dejabas de grabar es una locura. Pero resultó realmente auténtico y el ambiente atraviesa la pantalla".

En Abu Dhabi, estas mujeres viven el lujo máximo en un gran complejo con suites sobre exuberantes jardines y las brillantes aguas turquesa de la piscina, a tiro de piedra de las calles del mercado. Para hacer las veces del hotel del jeque se eligió el exquisito Mandarin Oriental Jnan Rhama Marrakech. Con unas impresionantes vistas del Atlas, este complejo palaciego se diseñó con una estética de ensueño y, a unas pocas semanas de su gran inauguración, acogió a la producción como sus primeros "huéspedes".

"Tuvimos mucha suerte con el Mandarin Oriental", recuerda King. "Era como si alguien hubiera construido un decorado auténtico para nosotros, pero se trataba de un hotel de verdad. Es increíble y exótico, y terminamos creando un lugar mágico y remoto lleno de actores y extras de todas las razas y nacionalidades. Fue algo totalmente nuevo para nosotros".

Estas chicas también saben viajar con estilo. Su viaje en una categoría incluso superior a primera clase en las líneas aéreas del jeque, Afdal Air (afdal quiere decir suave en árabe) se preparó a partir de un Airbus A380 de Air Emirates, replicando hasta el más mínimo detalle del lujo de su cabina, incluidas las suites individuales y el bar donde las chicas se toman una ronda de cosmopolitan, naturalmente.

Una vez en Abu Dhabi, son trasladadas desde el aeropuerto a su hotel y se mueven por la ciudad a lo grande, concretamente en cuatro Daimler AG Maybach del 62 a tamaño real diseñados a mano y fabricados durante seis a nueve meses. King había pensado en que los coches fueran blancos pero, puesto que no se fabrican en ese color, cada uno, originalmente negro, se revistió con vinilo blanco. Ese revestimiento se hizo en Los Ángeles, y los coches se mandaron luego por avión a Frankfurt, Alemania, desde donde se transportaron a Marrakech. Estos exclusivísimos vehículos — sólo hay unos 2.600 en todo el mundo — están equipados con unos sistemas de aire acondicionado extremadamente potentes que permiten que el aire frío salga por los asientos, algo muy útil con el calor del desierto de Marruecos.

La penúltima semana de rodaje en Marruecos coincidió con la festividad de Acción de Gracias, lo que resultaba agridulce para muchos de los trabajadores y actores estadounidenses que estaban lejos de sus seres queridos. Pero era un sentimiento ambivalente, porque afloró la familia de "Sexo en Nueva York" - muchos de ellos llevaban varios años trabajando juntos – y todos tuvieron una genuina cena de Acción de Gracias para celebrar la fecha.

"Muchos de los miembros del reparto y el equipo técnico han estado mucho tiempo lejos de sus familias, pero nosotros formamos también una gran familia", señala Parker.


Carrie
"Tengo que admitir que estoy desempolvando las lentejuelas de
la Esposa Real de Abu Dhabi"
.


Aunque quizás nadie sepa trasladar el espíritu de la moda de Nueva York a la pantalla como la diseñadora de vestuario de "Sexo en Nueva York" Patricia Field, "Sexo en Nueva York 2" le planteaba a ella y a su equipo muchos desafíos nuevos. El choque de culturas también tiene que ver con cuando los Manolos se ven enfrentados a los velos en las arenas del desierto.

"El guión me sirvió de inspiración en gran medida", comenta Field, "y me divertí mucho con el proyecto porque nos llevó a un lugar mágico. El elemento de fantasía era realmente especial, y el gran cambio de escenario resultó genial y menos centrado en al realidad".

Creó el enorme taller de vestuario en un loft industrial de la ciudad de Long Island a unas manzanas de los Silvercup Studios. "Había literalmente cientos de percheros de todos los grandes diseñadores del mundo", recuerda Parker. "Había una enorme habitación sólo para los zapatos, otra para las joyas y otra sección dedicada a los bolsos. Era como un universo paralelo".

Field y su equipo, que incluía a su colaboradora desde hace mucho tiempo Molly Rogers, comenzó su investigación en una fase temprana con un viaje a los Emiratos. "Teníamos que conocer cómo iba a ser el entorno en el que se iba a desarrollar la película para poder preparar el vestuario necesario para los extras que iban a hacer de nativos de la zona, el personal del hotel, los turistas, etc.", explica Field. "Pero en lo relativo a la chicas, todo es estrictamente producto de mi imaginación a partir de las distintas prendas que teníamos para construir el atuendo perfecto para cada una".

Field, cuyos padres proceden de Turquía y Grecia, se crió rodeada de ese estilo. "Crecí con ello, y también tengo familia en Egipto. Existen muchas influencias similares en Oriente Medio, así que no me resultaba extraño; conocía muchos detalles y eso me sirvió para poder imaginar a cuatro chicas de Nueva York que viajan allí con mucho estilo". En contraste con algunas de las piezas más características de las actrices con colores clásicos como el negro, incorporó el dorado y los tonos joya, blancos brillantes y ricos tonos tierra en sedas, chifones y satenes fluidos para crear unas prendas aéreas para el desierto.

Para la diseñadora, la escena del club nocturno de Abu Dhabi resultó especialmente complicada. "Los Emiratos son realmente interesantes. Es un lugar multicultural, con todas las clases sociales, así que si entras a un club, es muy internacional. Ahí ves a todos los huéspedes de los hoteles", explica.

Uno de los hallazgos más sorprendentes de Field puede verse en la escena del karaoke: un anillo de diamantes de Leviev que Field cree que vale varios millones. "Lo vi en un escaparate y brillaba como un foco", recuerda. "No suelo pararme en las joyerías, pero esta pieza me llamó realmente la atención. Casi siempre utilizo estrás y cristal, porque en cámara no se nota la diferencia, pero éste anillo era increíble, muy especial". Habló con los encargados de la tienda y le prestaron el anillo para la escena. "Me trajeron el anillo para que lo llevara Samantha. Por supuesto, vino con un guarda de seguridad armado", confiesa divertida.

Otra pieza que el público podría no esperar encontrar en el armario de Carrie es el traje que utiliza para la boda de Stanford y Anthony. Como "padrino" de Stanny, acude, claro está, con esmoquin. "Dior hace esmoquin femeninos", señala Field. "Es una prenda masculina, pero adaptada al cuerpo femenino. Creo que es uno de los esmoquin más pequeños que hayan fabricado nunca. Y, puesto que se trataba de Carrie, lo feminizamos un poco con un tocado de puntilla negra que parecía una corona y que se diseñó y produjo a medida para ella".

Field y Rogers se inspiraron para los demás look de la boda que descubrieron durante un viaje a París… pero no en las pasarelas, sino en los porteros del hotel. "Llevaban levitas blancas, pero no las levitas normales que estábamos acostumbradas as ver", explica Field. "Iban bajando de adelante hacia atrás y resultaban muy bonitas. Así que buscamos una de esas levitas y se la pusimos a todos los miembros del coro con sombreros de copa y detalles de cristal de Swarovski en su parte exterior".

Para una escena algo menos elegante, y por primera vez en la historia de "Sexo en Nueva York", el guión de King obligaba a Field ha hacer retroceder en el tiempo a las cuatro amigas, más concretamente, al estilo de una década que actualmente se podría considerar poco atractiva en términos de moda como fueron los años 80.

"Los 80 empezaron con un estilo retro de los 60 con la New Wave, y luego explotaron tomando muchas direcciones diferentes, por lo que fue un placer poder volver a ellos". Field aplicó su enfoque habitual teniendo en mente de forma preeminente al personaje.

"¿Charlotte en los 80? Está la Charlotte de ahora, muy conservadora, lo que hoy se considera una mujer clásica. Por aquel entonces, era una niña bien", comenta Field, que vistió al personaje con una falda arreglada y una blusa con un jersey a juego anudado al cuello.

"Tengo que admitir que me sentí aliviada por no tener que llevar una gran peluca que diera miedo", confiesa Davis, aunque sí que llevaba peluca en la escena. "Era una peluca de estilo pijo, así que no me resultó difícil. No es que me visitera así en los 80, pero más o menos".

En el caso de Miranda, que ha acentuado su estilo considerablemente en los últimos años, Field se remontó a los comienzos del personaje para buscar ideas. "En las primeras temporadas de la serie, Miranda no estaba interesada en absoluto por la moda y vestía muy mal. Para la escena de los años 80, me remonté en el tiempo un poco más". Le puso a la abogada, que por aquel entonces daba sus primeros pasos profesionales, un traje estructurado… y deportivas.

"Fue muy divertido", comenta Nixon. "Todo su look, especialmente el cabello, era como un chiste, pero creíble. Me gustan unas buenas hombreras".

Justo en el extremo opuesto encontramos a una alocada Samantha con una estética que recuerda a los miembros de las bandas de metal. "Era un desmadre", recuerda divertida Field. "Para ella me inspiré en su personalidad desenfadada. De todas ellas, era la más descarada y lo sigue siendo ahora".

"Los 80 fueron buenos tiempos para Samantha: era camarera en el CBGB, se divertía mucho y su look lo refleja", explica Cattrall. "¿Se ha exagerado? Sí, pero ¿por qué no? En esos consiste el espectáculo, en disfrutar esas pequeñas licencias".

Puesto que la secuencia del flashback se cuenta a partir de los recuerdos de Carrie, el personaje necesitaba dos atuendos diferentes de la década. Para su look "Flashdance", Field confiesa que "pusimos mucho de Sarah Jessica en él. La veo con su ropa de diario, yendo a trabajar, y con look de chica sencilla con sus vaqueros y su sudadera con capucha y deportivas, aunque con mucho estilo". Mientras que su primer vestuario se inspiró en una de las grandes películas de la época, el segundo estaba basado en una de las mayores creadoras de tendencias de la década: Madonna.

"Todas somos víctimas de las tendencias más locas en algún momento", admite Parker. "Personalmente tomé mis decisiones equivocadas como todo el mundo en los 80, pero ahora echo la vista atrás y me río. Y, en la película, supone una forma estupenda de explicar los orígenes de estas cuatro mujeres, especialmente ya que conocemos su evolución".


Carrie
"Ocho zonas horarias y un cambio de vestuario después,
llegamos al futuro"
.


Para Carrie Bradshaw, una mujer poco convencional por definición, hacer lo que se espera de ella nunca ha sido la norma, y su postura en el film no es una excepción. Como señala Michael Patrick King. "La tradición la ha cogido desprevenida y le asusta". Pero para el reparto de "Sexo en Nueva York 2", trabajar juntos durante todos estos años se ha convertido, quizás, en la mejor de las tradiciones.

"Creo que lo más interesante para mí del rodaje de ‘Sexo en Nueva York 2’ fue estar con todos los demás", afirma Sarah Jessica Parker. "Todos estábamos alejados de las personas importantes de nuestras vidas, de nuestras familias y eso es muy difícil, pero creo que nos ha ayudado a acercarnos aún más los unos a los otros, y ya estábamos muy cerca al cabo de 12 años. Es probablemente la vez que más nos hemos divertido como grupo, una experiencia fabulosa".

"Hemos trabajado muy duro, pero ha sido una aventura y unas vacaciones divertidas y a lo grande también", concluye King. "Y eso es lo que quiero que viva el público: una escapada, una escapada total".


La banda sonora
Accede a la información sobre la banda sonora Sex & The City 2 BSO.

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