Nota de intención de los directores
Aries es la historia de un hombre acostumbrado a convivir con la violencia y que, acosado ahora por la muerte, intenta recuperar parte de la vida que perdió en el pasado.
Aries puede ser calificada como película de género, como thriller, puesto que emplea muchos de sus mecanismos. Pero también se trata de una película de personajes. Al fin y al cabo, ellos son el alma de la historia.
Estructuralmente, Aries está contada desde dos puntos de vista. O para ser más exactos, en el guión se cuentan dos historias diferentes que acaban convergiendo en una sola. Es esta estructura de choque de trenes, con dos líneas argumentales separadas en el espacio -que no en el tiempo-, lo que confiere a la historia una sensación de fatum. Aquí, los giros argumentales no resultan artificiosos, tanto que inesperados, alimentando el sabor a tragedia que destila la historia.
Para que esto resulte creíble, Aries está narrada desde una perspectiva naturalista, evitando los excesos o la grandilocuencia. Un naturalismo que pretendemos se convierta en el pilar principal de cara a su puesta en escena, dotando así de verosimilitud a la película para lograr empatizar con el futuro espectador.
En ese sentido, hemos jugado con las claves del género, dándoles una vuelta de tuerca que dé a la historia voz propia, personalidad. Los lugares comunes y los recursos habituales han sido tamizados de manera que todo nos resulte cercano, reconocible. De igual forma, el dibujo de los personajes ha buscado ir pegado a la realidad.
Personajes en su mayor parte adultos que han de encarar la recta final de su existencia con cuentas pendientes, con heridas abiertas. Por tanto, ésta es una historia de últimas oportunidades. La historia de un regreso a lo que pudo ser y no fue. Limpia de artificios, dura, rugosa, pero también tensa y emotiva, que pretende aportar su granito de arena al complejo tema de la violencia humana y sus consecuencias. Violencia utilizada en el pasado por el protagonista, paradójicamente con un objetivo humanista, y que acabó por engullirlo, dándole la vuelta ideológicamente. Es la misma violencia que ahora le persigue, que subyace durante toda la historia y que, poco a poco, irá empapando al resto de personajes.
No queda mucho espacio aquí para la épica, y el planteamiento lírico de esta historia -un hombre contra el resto- no puede sino, finalmente, ser reemplazado por la tragedia.
Igor Legarreta y Emilio Pérez
Igor Legarreta (director)
Licenciado en Audiovisuales por la Facultad de Bellas Artes del País Vasco (EHU/UPV).
Tras realizar varios cortometrajes en vídeo entre los años 1994 y 1998, rueda en 1999 El trabajo (35 mm), un thriller protagonizado por Pepo Oliva y Mariví Bilbao Goyoaga, subvencionado por el ICAA y el Gobierno Vasco. Con él obtiene reconocimiento internacional al ganar, entre otros, los festivales de Montpellier (Francia) y Locarno (Suiza).
En 2000 es seleccionado junto a otros nueve directores españoles para participar en el proyecto de TVE Los diminutos del calvario, dentro del programa Versión española, para rodar el cortometraje La jaula (35 mm).
En 2001 rueda dos capítulos para la serie de televisión Urban Myths Chillers, producida por UNIVERSAL TV (Inglaterra) y GTV TV (Francia): Lost (Súper 16 mm), protagonizado por Omar Shariff y Jean Claude Dreyfus; y Room 301 (Súper 16 mm), protagonizado por Omar Shariff, Jean Paul Belmondo, Delphine Serina y María José Suárez.
En 2004 escribe junto a Mateo Gil el largometraje Regreso a Moira (Súper 16 mm), dirigido por Mateo Gil dentro de la serie para televisión Películas para no dormir producida por Tele 5 y Filmax.
En 2005 escribe el tratamiento para largometraje Aries, subvencionado por el Gobierno Vasco.
Durante ese mismo año, dirige, escribe y produce El Gran Zambini (35 mm), cortometraje subvencionado por el ICAA y el Gobierno Vasco y reconocido nacional e internacionalmente con multitud de premios.
En la actualidad escribe la última versión del guión de largometraje Aries que será producido por Alta Producción.
Emilio Pérez (director)
Licenciado en Audiovisuales por la Facultad de Bellas Artes del País Vasco (EHU/UPV).
Tras realizar varios cortometrajes en vídeo entre los años 1994 y 1998, rueda en 1999 El trabajo (35 mm), un thriller protagonizado por Pepo Oliva y Mariví Bilbao Goyoaga, subvencionado por el ICAA y el Gobierno Vasco. Con él obtiene reconocimiento internacional al ganar, entre otros, los festivales de Montpellier (Francia) y Locarno (Suiza).
En 2000 es seleccionado junto a otros nueve directores españoles para participar en el proyecto de TVE Los diminutos del calvario, dentro del programa Versión española, para rodar el cortometraje La jaula (35 mm).
En 2001 rueda dos capítulos para la serie de televisión Urban Myths Chillers, producida por UNIVERSAL TV (Inglaterra) y GTV TV (Francia): Lost (Súper 16 mm), protagonizado por Omar Shariff y Jean Claude Dreyfus; y ROOM 301 (Súper 16mm), protagonizado por Omar Shariff, Jean Paul Belmondo, Delphine Serina y María José Suárez.
En 2005 escribe el tratamiento para largometraje Aries, subvencionado por el Gobierno Vasco.
Durante ese mismo año, dirige, escribe y produce El Gran Zambini (35 mm), cortometraje subvencionado por el ICAA y el Gobierno Vasco y reconocido nacional e internacionalmente con multitud de premios.
Desde el 2002, compagina su labor de guionista y director, con la de ayudante de dirección en publicidad y cortometrajes; así como la de segundo ayudante de dirección en largometrajes como Dos rivales casi iguales (Miguel Ángel Calvo Buttini, 2006) y Sangre de mayo (J. L. Garci, 2008). En la actualidad, trabaja como segundo ayudante de dirección en la productora Nickel Odeon y escribe la última versión del guión de largometraje Aries que será producido por Alta Producción.