Conversación con Diastème
Procedo de un ambiente alejado totalmente del mundo "artístico". De los diez a los dieciséis años, por una extraña casualidad, formé parte del coro de niños de la Ópera de París. Mi pasión por el escenario, por las artes escénicas, procede obviamente de entonces.
Con dieciséis años, formé un grupo de rock que se llamaba Diastème.
Con veinte, empecé a trabajar como periodista para 7 À PARIS, donde firmaba mis artículos con este nombre. Estaba en un despacho en los Campos Elíseos, rodeado de una pandilla de jóvenes brillantemente locos. Fue entonces cuando mi amor por la compañía se reafirmó.
Con este mismo grupo, después de L'AUTRE JOURNAL, nos reencontramos en PREMIERE. Luego me pidieron que escribiera crónicas para 20 ANS; posteriormente dichas crónicas se convirtieron en en libros y empecé a escribir novelas: LES PAPAS ET LES MAMANS y luego IN PARADISUM.
Seguidamente realicé un cortometraje, MÊME PAS MAL, compuesto por cinco secuencias de un largometraje que había escrito y para el que jamás encontré financiación.
El papel principal lo había reservado a Frédéric Andrau, pero los productores querían a un actor conocido por el gran público y como no quise sustituirlo, la película no se hizo nunca. Fue entonces cuando saqué de un cajón la obra LA NUIT DU THERMOMÈTRE, escrita anteriormente, y se la propuse a Frédéric y Emma De Caunes.
La obra tuvo una buena acogida: retomada en París, en tournée, y nominada dos veces a los premios Molière. Entonces escribí la novela 107 ANS, una segunda parte de LA NUIT DU THERMOMÈTRE con la idea obviamente de adaptarla al teatro con Frédéric Andrau. Representamos 107 ANS que fue un gran éxito y luego escribí LA TOUR DE PISE, que montamos con Jeanne Rosa.
HECHIZO DE VERANO está basada en uno de los relatos de mi primera novela: LES PAPAS ET LES MAMANS. Hace aproximadamente dos años y medio, Thomas Anargyros y Edouard de Vésinne me contactaron para escribir una película sobre la vida de Coluche, y me pareció una idea muy interesante. Retomé así el oficio de periodista. Escribí una primera versión. Antoine de Caunes, que había dado su visto bueno para realizar la película, me pidió que escribiera junto a él una segunda versión. Me encantó la idea de escribir con un amigo.
Mientras tanto, estos mismos productores me hicieron la agradable propuesta de producir mi primera película. Inicialmente les propuse un guión que desempolvé de un cajón. El proyecto les gustó.
Luego fui al Festival de Aviñón para crear mi tercera obra, LA TOUR DE PISE. Cuando regresé, les propuse una nueva idea: seguiríamos a tres equipos de artistas durante el festival, se llamaría LE BRUIT DES GENS AUTOUR y lo escribiría junto a Christophe Honoré.
Mi relación con el Festival de Aviñón empezó curiosamente con una caída. Cuando tenía trece años canté en la ceremonia final, con pirotecnia, una partitura en un coro infantil, y al final del concierto me torcí el tobillo al saltar unos peldaños. Volví en 2004 con Frédéric Andrau para la creación de 107 ANS y al año siguiente para acompañar a Christophe Honoré que presentaba en el In DIONYSOS IMPUISSANT y en 2006 para montar la TOUR DE PISE. Portanto empiezo a conocerlo bastante bien.
Es un lugar único, bello y monstruoso a la vez. Es todo lo que amo a nivel cinematográfico. Todos los mondos se entrecruzan y todos los sentimientos se expresan: la alegría, el dolor, la ternura, el éxito, el fracaso, el miedo, el alcohol, la fiesta, la desesperación. Todo esto en un pequeño perímetro y en un tiempo limitado.
Obviamente "HECHIZO DE VERANO" no es un largometraje documental sobre Aviñón, si bien he querido que todo lo que a él se refiera sea correcto.
Pero ante todo son los sentimientos, las emociones lo que me importa: el amor y el desamor, el duelo, la soledad, el deseo de abandono, de liberarse de las tensiones, y luego la vida entorno para envolverlo todo, las risas y los llantos, los gritos y los silencios, la desnudez y los disfraces, los que nos ponemos para escondernos y hacer creer que somos otra persona. No enseño a artistas que montan una obra de Feydeau o de French-cancan. Enseño a personas que han elegido expresar lo que viven a través de su arte.
Lo cual quizás dé un trasfondo negro a la película, sí, aunque yo tenga la pretensión de creer que pueda ser divertida. Además no tenía la intención de cerrar la historia, de resolver los problemas. Como espectador de cine, no me gusta que me den todas las claves, todas las respuestas. Casi casi diría que ese no es asunto mío.
Desde el principio tuve la gran suerte de encontrar a los intérpretes ideales.
Primero para el teatro, y ahora para el cine. Los actores que forman mi compañía, con quienes llevo años trabajando en el teatro - Frédéric Andrau, Emma de Caunes y Jeanne Rosa -, a los que adoro desde hace tiempo y con quienes hemos estado varias veces a punto de montar una obra - Judith El Zein, Léa Drucker y Olivier Marchal – y aquellos cuyo trabajo en cine y teatro admiraba y que me han hecho el honor de aceptar un papel en esta película - Linh-Dan Pham, Bruno Todeschini y Olivier Py.
El proyecto se fundamentaba también en esas ganas de mezclar géneros, edades y corrientes, el 'in' y el 'off', de reunir a los actores etiquetados como "modernos", con aquellos etiquetados como "populares" o los etiquetados "desconocidos".
Pero era necesario que esta alquimia funcionara, que estos actores se entendieran, se asombraran, se respectaran, y que se encontraran a gusto trabajando juntos. Creo que en la película queda bastante claro, y me siento muy orgulloso de ello...
Sé muy poco de baile. Por ello necesitaba a un coreógrafo que nos acompañara en la película y que nos asegurara de que todo era correcto. Y he tenido la gran suerte de que el coreógrafo Sidi Larbi Cherkaoui aceptara trabajar con nosotros.
La primera vez que lo vi, bailaba en el Théâtre de la Ville, y yo estaba en la sala, llorando, sobrecogido – y eso que no lloro nunca en un teatro. Desde entonces, ese chico se convirtió en un icono para mí, la encarnación de la gracia absoluta.
El trabajo con él ha sido también una maravillosa lección de vida.
Fue también él quien me presentó a Szymon Brzoka, al principio sólo tenía que hacer la música del espectáculo de baile, pero su trabajo me entusiasmó tanto que le propuse que firmara también la música de la película.
La espectadora, ella hace de enlace entre los tres espectáculos, y lo que a Christophe Honoré, mi coguionista, y a mí nos gustó era el no dar todas las pistas. ¿Se trata de un personaje real o de una especie de Deus ex machina?
Todos estos personajes tienen un verdadero problema con el decir. Decir las cosas les resulta difícil, pesado y grave. Nos parecía interesante poner en frente a un personaje que no tuviera problemas con el lenguaje y que dijera exactamente lo que piensa, incluso si a veces pudiera parecer ridículo, maravilloso, indecente o estúpido.