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Los Miserabl. | Sinopsis | Comentario | Reparto | Ficha técnica | Fotos | Noticias 
Los Miserables cartel reducido
Los Miserables
(Les Misérables)
Dirigida por Tom Hooper
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LOS MISERABLES es la adaptación cinematográfica del sensacional éxito teatral visto por más de 60 millones de espectadores en 42 países, traducido a 21 idiomas, y que sigue batiendo récords de taquilla en todo el mundo desde su estreno hace 28 años.

Dirigida por el oscarizado TOM HOOPER, las estrellas protagonistas de la producción de Working Title Films/CAMERON MACKINTOSH son HUGH JACKMAN (El truco final/El prestigio, el próximo estreno de The Wolverine), el oscarizado RUSSELL CROWE (Gladiator/(El gladiador), Una mente maravillosa), ANNE HATHAWAY (El caballero oscuro: La leyenda renace, El diablo viste de Prada), AMANDA SEYFRIED (Mamma Mia!, Querido John), EDDIE REDMAYNE (Mi semana con Marilyn, Las hermanas Bolena), AARON TVEIT (la serie "Gossip Girl", Sin frenos) y la recién llegada SAMANTHA BARKS, con HELENA BONHAM CARTER (las entregas de Harry Potter, Sweeney Todd, el barbero diabólico de la calle Fleet) y SACHA BARON COHEN (La invención de Hugo, Borat).

LOS MISERABLES transcurre en la Francia del siglo XIX y cuenta una emotiva historia de sueños rotos, amor no correspondido, pasión, sacrificio y redención: una prueba atemporal de la fuerza del espíritu humano. Hugh Jackman es Jean Valjean, el exconvicto al que persigue durante décadas el despiadado policía Javert (Russell Crowe) después de incumplir la libertad condicional. Cuando Valjean acepta cuidar a Cosette, la joven hija de Fantine (Anne Hathaway), sus vidas cambiarán para siempre.

Escrita por Víctor Hugo hace 150 años, esta historia de personas sin futuro uniéndose para hacer frente a la corrupción y exigir un cambio, es la base del musical que más tiempo ha permanecido en los escenarios. Ahora, LOS MISERABLES se apodera de la gran pantalla a través de una espectacular y dramática interpretación dirigida por Tom Hooper. Con estrellas de fama internacional y canciones tan queridas como "I Dreamed a Dream/Soñé una vida", "Bring Him Home/Sálvalo"), "One Day More/Otro día se va" y "On My Own/Solo para mí", el espectáculo de todos los espectáculos renace como una experiencia cinematográfica inolvidable.

WILLIAM NICHOLSON (Gladiator/(El gladiador), Tierras de penumbra), nominado a dos Oscar, y HERBERT KRETZMER ("Les Misérables in Concert: The 25th Anniversary") son los autores del guión de LOS MISERABLES adaptado a partir del libreto del musical original de ALAIN BOUBLIL y CLAUDE-MICHEL SCHÖNBERG. La música es de Claude-Michel Schönberg, y las letras, de Herbert Kretzmer.

TIM BEVAN y ERIC FELLNER, de Working Title Films, (Expiación: Más allá de la pasión, Notting Hill, Orgullo y Prejuicio, El desafío – Frost contra Nixon), producen la película con DEBRA HAYWARD (la productora ejecutiva de El topo, Anna Karenina) y CAMERON MACKINTOSH ("Los Musicales", "Miss Saigon", "El fantasma de la ópera", "Cats").

El equipo técnico está formado por un grupo de expertos encabezado por el director de fotografía DANNY COHEN (El discurso del rey, This Is England), nominado por la Academia de Hollywood; la diseñadora de producción también nominada a los Oscar EVE STEWART (El discurso del rey. Topsy-Turvy); los montadores MELANIE ANN OLIVER (Anna Karenina, Jane Eyre) y el oscarizado CHRIS DICKENS (Slumdog Millionaire, Paul), y el diseñador de vestuario PACO DELGADO (Biutiful, La mala educación). La producción musical y la orquestación corren a cargo de ANNE DUDLEY (Full Monty, Tristán + Isolda) con orquestaciones adicionales de STEPHEN METCALFE ("Les Misérables in Concert: The 25th Anniversary"), y las grabaciones en directo de las canciones corrieron a cargo del mezclador de sonido SIMON HAYES (Mamma Mia!, Prometheus).


Luchas, sueños, esperanzas, amor,de la novela a la pantalla
La historia del musical "Los miserables" empezó en 1978, cuando los compositores franceses Alain Boublil y Claude-Michel Schönberg empezaron a trabajar en una adaptación musical de la obra de Víctor Hugo. La idea nació durante una visita de Boublil a Londres. Después de ver la reposición de "Oliver!", una producción de Cameron Mackintosh (que no tenía ni idea de lo que iba a pasar años después), Boublil se dio cuenta de que el personaje del Ingenioso Tramposo le recordaba a Gavroche, el golfillo relacionado con la rebelión estudiantil en la obra de Víctor Hugo. Acababa de plantarse la semilla de "Los miserables". El álbum conceptual de Boublil y Schönberg salió al mercado en 1980 y se vendieron nada menos que 260.000 copias. En septiembre de ese año, el director francés Robert Hossein plasmó la música en un espectáculo en el Palacio de Deportes de París visto por más de 500.000 personas.

Unos dos años después, el joven director húngaro Peter Farago llevó el álbum conceptual a Mackintosh y le propuso realizar una versión en inglés de "Los miserables" a los escenarios. El productor comprendió inmediatamente que se trataba de algo muy especial, y se puso en contacto con Boublil y Schönberg. A pesar de que Mackintosh no hablaba francés de forma fluida, se quedó fascinado: "La música contaba la historia, era increíble. Me bastó con oír cuatro canciones para saber que quería producirlo, me entusiasmó".

El productor estaba decidido a que Boublil y Schönberg siguieran formando parte del proceso. Reunió a un equipo brillante con Trevor Nunn y John Caird como directores y James Fenton como letrista. Este último fue sustituido más tarde por Herbert Kreztmer, pero dio forma al espectáculo.

Y el resto forma parte de la historia del teatro.

"Los miserables" se estrenó en Londres, en el Barbican Theatre, el 8 de octubre de 1985; pasó al Palace Theatre el 4 de diciembre de 1985 y al cabo de 19 años, el 3 de abril de 2004, se trasladó a su hogar actual, el Queen’s Theatre. Cuando la obra celebró su vigésimo primer aniversario en Londres el 8 de octubre de 2006, se convirtió en el musical que más tiempo había estado en cartel en el mundo entero, superando a "Cats" en el West End londinense. En enero de 2010, la producción del West End batió otro récord al llegar a las diez mil funciones. La obra ha sido vista por más de sesenta millones de espectadores en 42 países y en 21 idiomas, y se ha convertido sin duda alguna en uno de los musicales más populares de la historia, con nuevas producciones estrenándose continuamente en el mundo.

Para explicar este fenómeno, el productor Cameron Mackintosh dice: "Los miserables es una de las grandes obras de la literatura mundial. Víctor Hugo creó personajes y describió situaciones universales que encajan en cualquier época. Si a eso se le añade la fuerza de la música compuesta por Claude-Michel Schönberg y las letras originales en francés de Alain Boublil, así como el fantástico y atemporal estilo del letrista Herbet Kretzmer, es fácil comprender el éxito del espectáculo".

Durante esos años, fueron muchos los cineastas que propusieron al productor teatral llevar la obra a la gran pantalla. Es más, los derechos cinematográficos se vendieron hace 25 años, poco después del estreno en Broadway, pero la opción caducó y Mackintosh los recuperó. Decidió esperar hasta que llegó la oportunidad de trabajar con la productora más conocida y prolífica del Reino Unido, Working Title Films. Tim Bevan y Eric Fellner llevaban algún tiempo interesados en producir el musical, pero su interés no se despertó realmente hasta que Eric Fellner se encontró por casualidad con Nicholas Allot, el ejecutivo de operaciones de Cameron Mackintosh Ltd. Poco después, ambos productores se reunieron con Mackintosh y empezaron a hablar muy seriamente de la posibilidad de adaptar "Los miserables" a la gran pantalla.

"Convertir el mayor musical teatral en un musical para la gran pantalla era una tarea intimidante", reconoce Eric Fellner. "Pero también conllevaba el privilegio de trabajar con un material muy querido por el público, así como la oportunidad de trabajar con los creadores del espectáculo".

Los tres productores, Bevan, Fellner y Mackintosh, siempre estuvieron de acuerdo en que el grupo básico de creadores que había hecho posible el éxito del proyecto debía participar en la película. Desde el principio, Boublil, Schönberg y Kretzmer tuvieron mucho que ver con la adaptación".

Hasta que no escogieron a un director, los productores no sabían qué miembros del equipo original participarían en el proyecto. Sin embargo, creyeron que un guionista debía adaptar la obra teatral a la gran pantalla. Poco tiempo después de esa primera reunión, se encargó a William Nicholson que escribiera el guión. Debra Hayward, exdirectora del departamento de producción de Working Title Films, que ha vuelto a colaborar con la empresa para producir LOS MISERABLES, explica por qué escogieron a Nicholson: "Sabíamos que Bill era la persona idónea. Habíamos trabajado antes con él, le conocíamos. Además de tener un gran don dramático, también entiende de música".

William Nicholson, nominado a dos Oscar por los guiones de Gladiator/(El gladiador) y Tierras de penumbra, había trabajado anteriormente con Working Title Films en la épica Elizabeth: La edad de oro. "Creo que tenía la suficiente experiencia como para hacerme con el musical y trasladarlo a la pantalla", explica el guionista. "Ha sido un trabajo fascinante porque he visto el espectáculo muchas veces y me encanta. La experiencia teatral es muy fuerte y se basa sobre todo en la música, mientras que la película es más naturalista, más realista y creíble. Mi trabajo fue reforzar la trama".

Cameron Mackintosh no quería que el musical pasara tal cual a la gran pantalla; la película debía tener vida propia. "Nuestro trabajo consistía en afianzar su existencia y en convencer al público de que desea verla", explica Eric Fellner. "Pero al mismo tiempo, lo que significa el musical debía estar en cada fotograma de la película. Queríamos mantener lo que Cameron describía como el ADN del musical, la razón por la que atrae a tanta gente en todo el mundo".

Parece ser que los astros se pusieron de acuerdo para que los productores y el director coincidieran. Tom Hooper se interesó por el proyecto incluso antes del increíble éxito internacional de la oscarizada El discurso del rey. Cuando se enteró de que Nicholson, con el que estaba trabajando en otro proyecto, estaba escribiendo una adaptación de "Los miserables", no dudó en ponerse a la cabeza del proyecto. No había visto el musical y le interesaba el periodo en que transcurre la historia. "Fui a ver el musical un caluroso día de agosto", dice. "Hubo tres o cuatro momentos en que sentí auténticos escalofríos, era tremendamente emotivo. Me sorprendió que las melodías fueran tan pegadizas, no podía sacármelas de la cabeza. Claude-Michel supo tocar algo muy profundo dentro de nosotros con la música".

Fue entonces cuando Tom Hooper conoció a Debra Hayward, que aún trabajaba en Working Title Films como directora del departamento de producción. "La suerte quiso que Tom viniera a vernos justo cuando William Nicholson acababa de entregarnos el guión", dice. "Lo leyó, le gustó y decidió que quería dirigir la película".

"Tom Hooper siempre encabezó la lista", añade Eric Fellner. "No nos pusimos en contacto con ningún otro director. Es apasionado, entregado, cuida mucho los detalles y no le asusta el trabajo".

El director explica que la historia le atrajo por varias razones: "El discurso del rey había emocionado a muchos espectadores en todo el mundo y quería que mi siguiente película fuera aún más emotiva". Leyó el guión durante un vuelo entre Londres y Los Ángeles, y acabó con lágrimas en los ojos. "Me había emocionado con el musical, y el guión tuvo un efecto similar, lo que me hizo pensar que era una oportunidad única para hacer una película realmente conmovedora. Me sentí profundamente atraído por la extraordinaria historia y la trascendencia de la música".

A pesar de la fuerza del material con que se trabajaba, hubo que basarse en la novela para rellenar algunos agujeros que en el escenario no tienen importancia, pero que sorprenderían en la pantalla. Debra Hayward lo explica: "Tom recurrió a la novela en numerosas ocasiones. La adaptación cinematográfica fue mucho más difícil de lo que parecía en un principio. Cada vez que surgía un problema, Tom recurría a la novela para encontrar la solución. Incorporar algunos de los grandes elementos de la historia original sin afectar a la arquitectura de la partitura fue uno de los retos con que más disfrutó durante la adaptación".

"Es una obra maestra colosal", dice el realizador. "Fue la excusa perfecta para leerla una y otra vez. Tuvimos que adaptar el musical para pasarlo al cine, y Cameron, Claude-Michel y Alain me dieron su permiso para hacerlo. Ninguno de los tres quería que la película fuese una mera filmación del musical; me pidieron que lo reinterpretara para conseguir una auténtica película. Es lo que más me entusiasmó. La música de Claude-Michel es brillante, las letras de Alain y de Herbie tienen la suficiente fuerza para permitir el cambio a la gran pantalla. El musical es muy elástico, y la obra, como cualquier gran libro, permite jugar con el significado y el ritmo".

En la primera versión de William Nicholson, las canciones estaban intercaladas entre los diálogos. "Todo el material nuevo que se le había ocurrido a Bill y todo lo que yo había sacado de la novela y quería añadir se había traducido en diálogos", explica el director Tom Hooper. "Sin embargo, el musical no tiene partes habladas. Después de pensarlo mucho, decidí que quería respetar el formato del musical. Quería crear una realidad alternativa en la pantalla para que los personajes se comunicaran cantando. Pedimos al equipo creativo original, a Claude Michel Schönberg, Alain Boublil y Herbie Kretzmer, que se unieran a la redacción del guión, que escribieran letras nuevas, crearan una estructura musical nueva y que incluso compusieran una nueva canción ("Suddenly – De pronto"), inspirándose en los diálogos de Bill. Fue fascinante volver a la creación del musical para llevarlo a la pantalla".

Finalmente, reconoce que "quería arriesgarme y hacer algo totalmente diferente en un género poco habitual. Me entusiasmó la idea de rodar las canciones en directo. Cameron estaba totalmente de acuerdo y me apoyó. Posiblemente no habría dirigido la película si no se hubiera rodado así; por muy buena que sea la sincronización, el público nota que hay algo falso. Las voces nunca acaban de conectar realmente con lo que ocurre en la pantalla".

Cameron Mackintosh sabía que habían encontrado al hombre idóneo: "La única forma de que la música funcione es capturándola en el mismo momento. Fue una de las cosas que me dijo Tom cuando me explicó por qué quería dirigir la película. Durante los últimos años he hablado con muchos directores y todos me explicaban cómo rodarían tal o cual canción, pero ninguno me decía cómo haría cantar a los miserables. Sin embargo de eso trata la novela de Víctor Hugo; habla de todos nosotros, no solo de Jean Valjean y de Javert. En cuanto vi que Tom lo había entendido, supe que era la persona capaz de abrirse camino en la historia y hacerla funcionar en la pantalla".


Una tormenta perfecta de actores: El reparto del épico musical
Los cineastas ya habían empezado a buscar lo que Tom Hooper describe como "la tormenta perfecta de actores". El productor Eric Fellner dice: "Los miembros del reparto debían reunir tres cosas: ser estrellas, actores de talento y buenos cantantes. Tuvimos la enorme suerte de que existe un grupo de actores con estas condiciones".

El hilo conductor de la historia es la relación entre Jean Valjean y el inspector Javert, bastante más compleja que el típico nexo entre el bueno y el malo. Valjean es un exconvicto que no solo odia al mundo, sino a sí mismo, cuando le conceden la libertad condicional. Se redime gracias a la actitud compasiva de un obispo. Aun así, Valjean pasará el resto de su vida huyendo de Javert, el persistente y honrado inspector de policía que juró volver a encarcelarle. "Es una historia muy fuerte", dice Debra Hayward. "La lucha entre los dos hombres es el motor del relato". El éxito de la película dependía de los dos actores que encarnarían esos papeles.

Uno de los requisitos de Cameron Mackintosh y de Tom Hooper fue que cada uno de los actores hiciera pruebas antes de ser escogido para el papel. El director se reunió con Hugh Jackman unos nueve meses antes de que empezara el rodaje. "Fue la prueba más brillante que jamás había hecho", dice Tom Hooper. "Hugh tiene un tremendo dominio de la interpretación en el medio musical. Es capaz de acceder a emociones profundas a través de la canción con la misma facilidad que cuando interpreta diálogos. Se siente totalmente cómodo cuando canta y es difícil creer que no sea ese su medio de comunicación habitual. Para mí fue como encontrar el santo Grial. Es un genio cantando y actuando".

Hugh Jackman, un actor muy carismático en los escenarios y en la pantalla, premiado por los Tony y los Emmy, llevaba algún tiempo deseando hacer una película musical. El intérprete australiano también recuerda la prueba: "Duró unas tres horas. Era la primera vez que Tom trabajaba con el material y se convirtió en una especie de taller. Para mí también fue una prueba de lo más estimulante, pero al final tuve que decirle a Tom que debía irme a casa a acostar a mis hijos".

Hugh Jackman había visto "Los miserables" tres veces y, de hecho, había cantado "Stars" en una de las primeras pruebas a las que se presentó después de graduarse en la escuela de Arte Dramático. "Valjean es uno de los grandes personajes literarios", dice. "La novela cuenta su vida durante unos veinte años cuando sale de la cárcel hasta convertirse en alcalde y acaba volviendo a ser un marginado. En ese tiempo, somos testigos de los buenos y malos momentos, del sufrimiento y éxtasis que puede traernos la vida. Es tremendamente humano, estoico, fuerte y realmente inspirador. Tiene una vida épica".

Hablando de los temas universales evocados por la historia de Víctor Hugo, el actor añade: "Valjean provoca uno de los momentos más bellos de compasión por parte del obispo, lo que le hace cambiar radicalmente. Decide ponerse al servicio de la comunidad, ser un buen hombre y servir a Dios".

Conocido por sus papeles de acción, Hugh Jackman ha tenido que someterse a duros entrenamientos. Sin embargo, hablando de la interpretación física de Valjean, dice: "Hasta la fecha no había hecho un papel que demandase tanta entrega física y emocional. Tenía la sensación de que todo lo que había hecho hasta ahora, tanto en los escenarios como en la pantalla, me había llevado a esto. Es el papel de mi vida".

Hugh Jackman aceptó los retos físicos requeridos por el papel. Las escenas en que hace de convicto se rodaron en primer lugar porque debía estar más delgado y llevar barba. "Debía notarse que llevaba 19 años encarcelado", explica el actor. "A pesar de la falta de comida, Valjean era un hombre de gran fuerza física, por lo que dediqué tres horas diarias al gimnasio. El comienzo fue duro". El actor estaba tan metido en el papel que decidió dejar de ingerir líquido 36 horas antes del rodaje de la primera escena para conseguir el aspecto demacrado propio de un convicto de la época.

El intérprete estaba preparado para superar cualquier adversidad de la mano del director con tal de sacar la película adelante: "Tom era perfecto para el material. Está obsesionado con los detalles históricos. Es muy inteligente, conoce al dedillo la novela y el musical, y entiende la música. Es un gran cineasta que decidió escalar el Everest del cine. Fue un líder intrépido".

Faltaba encontrar a un actor con la fuerza suficiente para encarnar a Javert. Todos pensaron inmediatamente en Russell Crowe, pero el realizador ignoraba que reuniera las condiciones idóneas para el papel: "No sabía que Russell cantara ni que había empezado trabajando en musicales. Tenía unas ganas enormes de hacer un musical. Tuvimos la increíble suerte de que una de las grandes estrellas del momento y uno de los mejores actores del mundo fuera un apasionado de la música y tuviera una formación musical".

Russell Crowe no vio el musical hasta después de hablar con los cineastas. "Está lleno de canciones impactantes sobre temas universales", dice. "Me apetecía mucho hacerlo. Quería pasar algún tiempo viviendo en el ambiente de la música lo que ha representa en mi vida".

Tampoco se opuso a hacer una prueba para los productores y el director. "No sé por qué se me metió en la cabeza que debía ir andando a la prueba, como cuando empezaba y no tenía dinero", recuerda. "La prueba se celebraba a 28 manzanas de donde estaba y caían chuzos de punta. Pasó un taxi, pero sabía que si lo llamaba, la prueba no saldría bien". Todos se quedaron asombrados cuando le vieron entrar totalmente empapado. "Creo no estaba tan entusiasmado con un personaje desde John Nash en Una mente maravillosa", sigue diciendo.

Para dar vida a Javert, era importante entender qué le empuja a seguir a Valjean durante tantos años y a sacrificarse por la ley y el orden. Eric Fellner dice: "El papel requería un actor con un talento tremendo para meterse en lo más profundo del personaje y entender por qué acaba quitándose la vida".

Hablando de su personaje, Russell Crowe dice: "Javert es un hombre con una moral y una visión del mundo muy particulares, distingue claramente entre el bien y el mal. Pero cuando ve que se ha equivocado, que el malo acaba haciendo el bien, no puede sobreponerse".

"Russell se preparó muy a fondo para el papel", dice Tom Hooper. "Es asombroso trabajar con alguien de su inteligencia, capaz de aportar tanto a la historia".

El actor también elogia al director: "Tom se dedicó en cuerpo y alma a la película. Trabajó siete días a la semana y nunca perdió la calma. Es un hombre duro. Cuando quiere algo, no para hasta conseguirlo, pero es bueno para un actor trabajar con un realizador así".

Curiosamente, la conexión de Anne Hathaway con "Los miserables" empezó mucho antes de que le ofrecieran el papel de Fantine. Cuando la actriz tenía siete años, el productor teatral Cameron Mackintosh escogió a su madre para hacer el papel de una de las chicas de la fábrica durante una gira del musical por Estados Unidos, y posteriormente interpretó a Fantine en varias ocasiones. La actriz había crecido con el musical. "Anne es el contrapeso femenino de Hugh en cuanto a la facilidad con la que interpreta cantando", dice el director. "Pero no solo se trata de interpretar cantando, también de interpretar cantando en primeros planos, algo muy diferente de lo que se hace en los escenarios".

Después de una prueba de tres horas de duración, la actriz esperó un mes antes de que le confirmaran que encarnaría al personaje más trágico de la historia de Víctor Hugo. Su descenso a los infiernos es desgarrador. "Solo quiere amor y ser libre para amar", explica Anne Hathaway, "pero solo obtiene dolor y desprecio. El tremendo sufrimiento de Fantine da pie al cariño que se infiltra en todo el resto de la película".

La actriz también se entregó en cuerpo y alma al papel. El recorrido físico y emocional fue tan intenso como el de Hugh Jackman. No solo decidió que realmente le cortarían el pelo en la escena en que Fantine vende sus trenzas, sino que la actriz, ya delgada de por sí, perdió mucho más peso para que la muerte de Fantine por culpa de la tisis fuera creíble.

"Perdí 11 kilos en cinco semanas", dice Anne Hathaway. "Fue muy intenso y bastante extremo. Sinceramente, si lo hubiera pensado, me habría parecido imposible, pero sabía que acababa en una escena culminante. Me bastó con concentrarme en eso. No soy una actriz de método, pero encarnaba a una mártir. Cualquier padecimiento no era tal, era una transformación".

En muchos musicales hay diálogos hablados, pero en LOS MISERABLES solo hay canciones, lo que fue un tremendo reto para los actores y el equipo técnico. "Estaba totalmente de acuerdo en que debía cantarse en directo", dice la actriz. "No cabe duda de que es mucho más fácil cantar en playback, sobre todo tratándose de una historia tan dramática como esta, sin una sola línea de diálogo hablado en la que apoyarse, y donde todo ocurre en el momento. La presión es tremenda, pero es mucho más espontáneo. Solo así es posible comunicar una auténtica emoción. Es arriesgado, pero el resultado no tiene comparación".

Amanda Seyfried y Eddie Redmayne encarnan a Cosette y a Marius, la pareja de jóvenes amantes. "Busqué largo y tendido para encontrar a Cosette", dice Tom Hooper. Conocida por el papel de Sophie en la taquillera Mamma Mia!, y más recientemente por sus papeles en Querido John y Cartas a Julieta, la voz de la actriz supera a cualquier otra. "Amanda interpreta y canta con igual facilidad, y su presencia en la pantalla es hipnótica".

Vio el musical "Los miserables" por primera vez a los 11 años en Filadelfia, y a los 15 interpretó a Cosette en el colegio. "Cosette es la fuente de luz y esperanza en la historia", dice Amanda Seyfried. "Pero no es fácil aportar esas cualidades al papel porque también tiene vertientes muy trágicas. Es un personaje maravilloso para un actor".

Eddie Redmayne trabajó por primera vez con Tom Hooper en la serie "Elizabeth I" y grabó la canción "Empty Chairs and Empty Tables/La canción del café" a modo de presentación, alentado por Claude-Michel Schönberg, que le conocía. El actor dice: "Estaba rodando en Carolina del Norte cuando me enteré de que Tom iba a dirigir la película. Grabé la canción en un iPhone y se la mandé. Fue el principio de un proceso muy riguroso".

El director reconoce que estuvo encantado cuando el joven actor le mandó la grabación: "Eddie era perfecto para el papel, pero no tenía ni idea de que cantara tan bien. Fue todo un descubrimiento".

"Vi el musical de niño y me obsesioné con hacer de Gavroche", recuerda el actor, riendo. "A los nueve años me moría por ser el golfillo que entraba y salía de las barricadas".

El papel de la preciosa y trágica Éponine recayó en la actriz británica Samantha Barks, que debuta en la gran pantalla. Encarnó a Éponine en la producción londinense de "Los miserables" desde junio de 2010 a junio de 2011, y fue escogida por Cameron Mackintosh para hacer el mismo papel en el concierto para el vigésimo quinto aniversario del musical. El productor la vio por primera vez en un reality llamado "I’d Do Anything", en el que fue una de las finalistas para interpretar a Nancy en "Oliver!", producida por él.

Quedó tercera, pero acabó encarnando a Nancy durante la gira por el Reino Unido que empezó en diciembre de 2010 y sigue en cartel, y de la que pidió una excedencia para rodar LOS MISERABLES. Durante una representación, el productor anunció que había sido escogida para ser Éponine en la versión cinematográfica del musical.

La pareja Thénardier, posaderos y ladrones profesionales, está encarnada por Sacha Baron Cohen y Helena Bonham Carter, que ya habían trabajado juntos en El discurso del rey y Sweeney Todd, el barbero diabólico de la calle Fleet, de Tim Burton.

"Los Thénardier aportan el toque cómico a la historia", explica la productora Debra Hayward. "Con un material tan dramático, hacen falta momentos más ligeros. Cameron y su equipo diseñaron a las mil maravillas a dos idiotas egoístas capaces de cualquier cosa con tal de sobrevivir… y decididos a manipular a quien sea para deslizarse por la vida. La canción "The Master of the House/El amo del mesón" es una de las favoritas del público. Nunca pensamos en otra pareja que en la formada por Helena Bonham Carter y Sacha Baron Cohen. Además, cantan muy bien, no podíamos pedir más".

El actor estadounidense Aaron Tveit da vida al apasionado y revolucionario estudiante Enjolras. El joven Daniel Huttlestone es Gavroche, papel que ya interpretó en el West End. Isabelle Allen da vida a Cosette de niña, y Natalya Wallace a Éponine de niña.

Los papeles secundarios están interpretados por conocidos actores del escenario londinense. Colm Wilkinson, que encarnó al primer Jean Valjean en las producciones de 1985 en Londres y de 1987 en Broadway, es el obispo de Digne; FRANCES RUFFELLE, que fue la primera Éponine, por lo que ganó un Tony, es una de las "chicas guapas"; BERTIE CARVEL, ganadora del Premio Olivier 2012 por su papel en "Matilda: The Musical", a punto de estrenarse en Broadway, es Bamatabois; el conocido actor MICHAEL JIBSON es el encargado de la fábrica; DANIEL EVANS, ganador de dos Premios Olivier al Mejor Actor, es el chulo; KATY SECOMBE, que ha encarnado en varias ocasiones a Thénardier en la producción de "Los miserables" en el Queen’s Theatre, es la Sra. Hucheloup; KILLIAN DONNELLY, que fue Enjolras en el Queen’s Theatre, es el estudiante Combeferre; FRA FREE, que ha trabajado recientemente en "Los miserables" en el Queen’s Theatre, es el estudiante Courfeyrac; CAROLINE SHEEN, que ha encarnado hace poco a Fantine en el Queen’s Theatre, la actriz protagonista KATE FLEETWOOD, que encarnó a Lady Macbeth en el National Theatre y HANNAH WADDINGHAM, la estrella de "A Little Night Music" y "Kiss Me Kate" son algunas de las trabajadoras de la fábrica, y ADRIAN SCARBOROUGH, ganador de un Premio Oliver, es el Sacamuelas.

Una vez escogido el reparto y el equipo técnico, era hora de empezar a rodar en los estudios Pinewood y en relevantes decorados naturales en Inglaterra y Francia.


Cantando en directo: La música de LOS MISERABLES
Los creadores de una de las grandes partituras de todos los tiempos estuvieron presentes durante el rodaje de la nueva reencarnación de su obra maestra. Trabajar delante de Alain Boublil y de Claude-Michel Schönberg ayudó a los actores a elevar el nivel de sus interpretaciones. Anne Hathaway dice: "Quería complacerles, impresionarles y encarnar su visión lo mejor posible. Nos apoyaron en todo momento y entendieron perfectamente que debían realizarse algunas adaptaciones".

La transición del escenario a la pantalla planteaba muchas dificultades y el hecho de que los actores debían cantar en director no facilitaba el proceso. "Tom quería que el público estuviera lo más cerca posible de la interpretación", explica el productor Eric Fellner. "El espectador siempre conecta mejor con una interpretación en directo. Pero era un riesgo, no solo desde el punto de vista técnico, sino porque los actores debían pasarse horas cantando".

El director musical STEPHEN BROOKER, uno de los más conocidos en el Reino Unido, que colabora con Cameron Mackintosh desde hace doce años, dice: "No cabe duda de que fue la decisión correcta. Permitió a los actores establecer una conexión emocional real con el texto".

El realizador Tom Hooper añade: "El problema es que cuando se canta en playback, el actor no puede estar entregado al momento porque debe reproducir con total exactitud algo que se grabó meses antes. Pero si canta en directo, su interpretación es mucho más libre, más impactante y realista. LOS MISERABLES es una película muy emotiva; quería ofrecer otras opciones a los intérpretes, algo imposible si las canciones están pregrabadas".

El mezclador de sonido Simon Hayes se encargó de la enorme tarea que representaba capturar las interpretaciones en directo, y siempre apoyó la decisión del director. "Supe instintivamente desde el principio que la idea de Tom era la buena. No hay más de veinte líneas de diálogo hablado en toda la película. No creo que el público se hubiera sentido cómodo con un playback semejante".

Los actores trabajaron con directores vocales para calentar la voz. Durante el rodaje llevaban pinganillos para escuchar al pianista que tocaba las canciones. El pianista, mientras tocaba, veía la interpretación de los actores en un monitor y podía adaptarse a su ritmo. Las voces también se grabaron sin el acompañamiento pianístico para añadir la música tocada por una orquesta durante la posproducción.

Simon Hayes dice que nunca fue fácil: "El primer día de rodaje, el personaje de Hugh está en la cima de una montaña de bastante altitud. El aire estaba enrarecido y habíamos tardado hora y media en subir todo el equipo. Me di cuenta inmediatamente de que mientras Hugh andaba por la montaña y cantaba, le faltaba el aliento. Es un auténtico atleta, se entrena mucho, pero se nota que le falta oxígeno. Canta de maravilla, aunque es obvio que camina por la montaña. Es extraordinario. En ese momento entendí realmente por qué Tom se había empeñado en grabar en directo y supe que iba a funcionar. Esos toques de realismo no aparecerían con playback".

Los actores también apoyaban la poca ortodoxa decisión del director, a pesar de que podía acabar francamente mal si alguien se despertaba sin voz una buena mañana. "Fue una decisión atrevida, pero correcta", dice Hugh Jackman. "Y a pesar de representar un tremendo desafío para los actores, nos dio una libertad de la que habríamos carecido en otra circunstancia. Significó que podía centrarme en la interpretación sin tener que ceñirme a temas grabados en un estudio de sonido seis meses antes".

Russell Crowe añade: "La ventaja de la grabación en directo es que no hay restricciones emocionales. Al meternos plenamente en el momento, pudimos aportar mucho más a los personajes y a sus relaciones. Por eso ha sido una experiencia realmente satisfactoria".

Anne Hathaway, que canta "I Dreamed a Dream/Soñé una vida" de forma totalmente desgarradora, dice: "No solo debí adaptarme a algo que nunca había hecho antes, los demás actores tampoco lo habían hecho antes, el equipo jamás había rodado una película así y el director no había dirigido nada parecido. Puede decirse que todos empezamos desde cero".

"Y fue fantástico sentir que todos me apoyaban", sigue diciendo. "En el musical, Fantine canta el tema cuando la despiden de la fábrica. Sin embargo, en la película, acaba de prostituirse y ha perdido toda esperanza, sabe que nunca saldrá del agujero. Decidí cantarla con crudeza, dejando de lado todas las florituras. Por suerte, Tom, Cameron, Claude-Michel y Alain me apoyaron plenamente".

Para la joven actriz Amanda Seyfried fue una experiencia memorable: "No hay forma de prepararse para un rodaje como este. Cuando hice Mamma Mia! escuchamos las grabaciones una y otra vez para memorizar el ritmo y las respiraciones para el playback. Pero en LOS MISERABLES era como cantar delante de un público de verdad".

Amanda Barks compara la experiencia cinematográfica con la teatral: "Creo que repetí el tema "On My Own/Solo para mí" unas quince veces, toma tras toma. Fue algo totalmente nuevo para mí. Estaba acostumbrada a cantarla una o dos veces al día, ocho veces a la semana. Durante el rodaje, cantábamos todo el tiempo, es otro tipo de disciplina. Había que cuidarse mucho para no perder la energía".


Realismo mágico: Decorados y localizaciones

El rodaje en Francia
Después de varias semanas de ensayos, de las pruebas de vestuario, de maquillaje y de cámara, el rodaje de LOS MISERABLES, que duraría doce semanas, empezó con un equipo reducido en Gourdon, en el sur de Francia. Era el telón de fondo perfecto para la caminata de Jean Valjean hacia la libertad. "Nos pareció importante rodar en Francia, y las montañas de Gourdon ofrecían algo especial, incomparable", dice Eve Stewart, la diseñadora de producción que colabora habitualmente con Tom Hooper.

Los productores y el director sabían que uno de los grandes desafíos al trasladar la historia del escenario a la pantalla sería escoger los decorados correctos. "En el libro todo está descrito, el paso del tiempo, los paisajes, París en el siglo XIX; es muy visual, algo que el teatro no puede ofrecer", explica Debra Hayward. "Aprovechamos los elementos visuales de la novela e incluso los aumentamos. Estábamos decididos a que fuera una gran experiencia musical y visual".

La diseñadora de producción se documentó a fondo para conseguir plasmar la visión que compartía con el realizador. "Por un lado, queríamos rendir homenaje al musical y lo conseguimos mediante decorados muy teatrales, con mucho color y textura", explica. "Pero también queríamos que fuera creíble. Si no era realista, el drama y el dolor de los personajes no serían tan conmovedores".

LOS MISERABLES es la cuarta colaboración de Eve Stewart con Tom Hooper. "Eve ha hecho un trabajo notable", dice el director. "Nuestra colaboración creativa mejora con cada película. Conoce mi forma de rodar y me ofrece posibilidades visuales. Durante gran parte de mi vida profesional me he basado en una veracidad histórica absoluta, pero me alegro de que, poco a poco, Eve haya conseguido liberarme de algunas de esas estructuras cuando construyo un mundo en el cine".

La vida en los muelles
El equipo regresó a Inglaterra y el rodaje empezó de verdad. La primera escena de la película, en la que Valjean y otros convictos arrastran un enorme barco hacia el dique seco, se rodó en el histórico muelle de Portsmouth, en el sur de Inglaterra, que recibe a unos 500.000 visitantes al año.

Uno de los diques secos usado normalmente para reparar barcos se llenó de agua y así los convictos parecían arrastrar el barco desde el mar. Esta escena fue la que mayores problemas logísticos ofrecía. El barco, de unos 180 metros de eslora y 15 metros de puntal, así como todos los objetos del decorado y el equipo de cámara, tuvieron que ser llevados con una grúa en el dique en un plazo de tiempo muy reducido ya que el dique estaba en funcionamiento.

A continuación, el equipo se trasladó a Chatham, otro muelle histórico en el sureste de Inglaterra. Los decorados empezaron a prepararse un mes antes del rodaje y comprendían la fábrica donde trabaja Fantine, que se rodó en la Tarring Yarn House, construida entre 1786 y 1791, donde se bañaban las fibras con alquitrán para impermeabilizar los cabos. El magnífico edificio tenía las dimensiones, color y textura perfectas, solo quedaba decorar el interior. La diseñadora de producción dice: "Aquí es donde fabricaron el cordaje para el barco de Nelson cuando se enfrentó a Napoleón, una conexión algo irónica con nuestra historia".

Las escenas en el hospital donde muere Fantine se rodaron en el piso superior de la cordelería, concretamente en el cuarto piso que tiene una longitud de 500 metros. Era la primera vez que se concedía permiso para rodar en el magnífico edificio, el último de este tipo que queda en el mundo. Las antiguas vigas, algunas del siglo XV, absorbieron el humo de la fabricación de los cabos, y el riesgo de incendio es muy alto. Por lo tanto, las autoridades prohibieron el uso de llamas y humo de efectos especiales. El equipo de decoración tuvo que inventar otros métodos para crear las llamas de las velas y de las lámparas del decorado.

Chatham también hizo las veces de Montreuil-sur-Mer y de barrio chino de la ciudad, que Eve Stewart y su equipo integraron sin problemas en el espectacular decorado de las "chicas guapas" construido en los estudios Pinewood, donde rodaron a continuación. Se tardaron ocho semanas en construir los decorados de la pequeña ciudad francesa, inspirada en dibujos de Gustave Doré, así como los muelles y almacenes de Toulon.

Gigantescos mascarones esculpidos en poliestireno aportan teatralidad al decorado. El equipo de Eve Stewart ensució las paredes para que parecieran carcomidas por la humedad. Además, se repartieron nueve toneladas de algas llegadas de las islas Hébridas, Escocia, diez toneladas de arena y barro, así como un cargamento de sacos de caballa traído del mercado londinense de Billinsgate cada día a las dos de la mañana. No solo parecía un muelle auténtico, sino que olía como tal.

El Elefante de la Bastilla
A continuación, el equipo se trasladó al Old Royal Naval College de Greenwich, el emblemático edificio de doble cúpula diseñado por Christopher Wren, donde Eve Stewart colocó al Elefante de la Bastilla, el monumento ideado por Napoleón que nunca llegó a construirse, y que Víctor Hugo inmortalizó al convertirlo en el refugio de Gavroche. Fue necesario un mes de trabajo en Pinewood para esculpir en poliestireno el elefante de 12 metros de altura. Una vez terminado, fue llevado al decorado y montado allí. Cameron Mackintosh se enamoró del elefante y decidió instalarlo en el parque de su casa en el oeste de Inglaterra.

Para la barricada final, la diseñadora de producción y el director sabían que debía ser simplemente enorme. Eve Stewart se hizo con cientos de muebles viejos procedentes de almacenes de Gales, Bélgica y otros países, pero su equipo solo disponía de dos semanas para construir la enorme barricada en la plataforma de un camión Artick para que pudiera ser llevada a Greenwich un poco antes del rodaje. Dado el tamaño de la carga, hubo que obtener permisos especiales para poder transportarla. Entre el elefante y la barricada, la estructura alcanzaba los 30 metros de largo y los 12 de alto.

Las calles de París en 1832
La escena de la muerte de Valjean se rodó en la preciosa capilla de Winchester College. Las calles adoquinadas de Winchester también sirvieron para la persecución de Valjean y la joven Cosette por de Javert en las calles de París.

A continuación, el equipo al completo volvió a los estudios Pinewood para rodar en el recién construido plató Richard Attenborough, el más espacioso del estudio, de 15 metros de altura. La diseñadora de vestuario reconstruyó el París de 1832 basándose en las fotografías de Charles Marville, que capturó la ciudad antes de que el plan Haussmann la cambiara totalmente a mediados del siglo XIX.

En menos de diez semanas, con un equipo de 200 carpinteros, escultores y pintores, las antiguas calles de París volvieron a cobrar vida. "Los edificios eran bastante altos y decidimos hacer fachadas de dos y tres pisos para no depender de los efectos digitales", explica la diseñadora. "Fue mucho trabajo, pero también lo pasamos muy bien recreando las tiendas y los edificios, la mezcla de colores y de texturas".

El director reconoce que se quedó asombrado cuando lo vio: "Son unos decorados colosales. Quería conseguir un realismo extremo para que la película estuviera arraigada en una realidad visceral. Casi podría llamarlo realismo mágico. El aspecto operístico nos permitía inclinarnos hacia un estilo un poco más exagerado".

Eve Stewart dice que uno de sus mayores desafíos fue convencer a los carpinteros para que no trazaran líneas del todo rectas. "Debía arrancarles las reglas de las manos porque no podían entender que quisiera una ventana inclinada hacia la derecha", recuerda, riendo. Era muy importante que el Café Musain, donde se reúnen los estudiantes y Marius canta "Empty Chairs and Empty Tables/La canción del café", ofreciera un aspecto precario para enfatizar la fragilidad de la frustrada revolución.

Uno de los momentos más locos del rodaje fue la construcción de la barricada encabezada por Eddie Redmayne y Aaron Tveit. "La idea era rodar parte de la construcción que Eve y su equipo completarían posteriormente", explica Tom Hooper. "Pero a la hora de rodar, no corté la escena y levantaron la barricada en tiempo real, haciéndose con todo lo que encontraban, puertas, muebles, mesas, lo que fuera. Era exactamente el ambiente que quería captar".

El actor Eddie Redmayne dice que fue una escena de lo más realista: "Había 40 estudiantes y 50 extras para construir la barricada. Tom dijo: ‘Levantad una barricada, ¡acción!’ Fueron diez minutos de locura total. Muebles, pianos, maletas, todo caía del cielo, y debíamos esquivarlo. Estábamos aterrados. Nuestras reacciones son auténticas".

Antes de volver a Pinewood, el equipo rodó en Boughton House, la residencia del duque de Buccleuch, llamado el Versalles inglés. La mayoría del edificio se debe a Ralph Montagu, primer duque de Montagu, que heredó la propiedad en 1683. Era el lugar perfecto para la casa familiar de Marius Pontmercy, donde Valjean lleva al joven herido y se celebra su boda con Cosette.

La posada de los Thénardier en Montfermeil se rodó en los estudios Pinewood. El río Avon a su paso por la antigua ciudad de Bath hizo las veces del Sena para la escena en que Javert se tira del puente.

Un esfuerzo internacional: El vestuario de la película
El diseñador de vestuario Paco Delgado entendió desde el principio que el vestuario consistía en ropa de verdad y no en disfraces. Se inspiró en pintores de la época, como Eugène Delacroix y Francisco de Goya, para diseñar un vestuario que reflejara todas las clases sociales durante 33 años. "Había de todo, convictos, prostitutas, monjas, ricos, pobres", dice. "Ha sido una tarea asombrosa".

Paco Delgado trabajó muy de cerca con los equipos de diseño de producción y de maquillaje para proporcionar un aspecto fascinante a cada uno de los personajes. El diseñador, conocido por sus trabajos en Biutiful, de Alejandro González Iñárritu, así como en La mala educación y La piel que habito, ambas de Pedro Almodóvar, quiso mezclar la exactitud histórica con un toque de surrealismo. "En una película de época se intenta, sobre todo, reproducir la realidad con la mayor precisión posible", explica. "Pero al tratarse de un musical, una situación irreal de por sí, hemos intentado introducir algo de fantasía. No fue fácil andar por la cuerda floja entre la realidad y la fantasía".

Al hablar de los cambios por los que pasa el personaje protagonista, Paco Delgado dice: "Jean Valjean empieza como un convicto casi sin esperanza; su ropa es burda, lleva barba. Al ser liberado, empieza a vestir mejor, a ser aceptado socialmente, y la paleta de colores se va haciendo más sofisticada".

Hugh Jackman le sugirió al diseñador que acolchara la ropa de Valjean a medida que pasa el tiempo para enfatizar su escalada social.

Al contrario de Valjean, la ropa de Javert se oscurece a medida que pasa el tiempo. En opinión de Paco Delgado, los dos hombres son las dos caras de una misma moneda: "Javert acaba con colores muy oscuros, pasando del azul claro del principio a un azul muy oscuro, casi negro".

Los trajes ligeramente transparentes de las "chicas guapas" encajan con la coreografía, pero la ropa de Fantine también cambia con el tiempo y pasa por una transformación tan drástica como la de Valjean. Cuando la conocemos, lleva un sencillo vestido de muselina acorde con su posición social. A medida que pierde la esperanza y se degrada, su ropa está más sucia. Al final, para que Fantine, consumida por la tisis, parezca aún más delgada, Paco Delgado la vistió con tonos oscuros.

Cosette de niña lleva harapos, mientras que Éponine parece una muñeca. "Diez años después, es todo lo contrario", explica el diseñador. "Es un poco como Alicia en el espejo, cada una lo ha cruzado en la dirección opuesta". En cuanto a los Thénardier, Paco Delgado los describe como "el color de la película".

Fue necesario recurrir a varias empresas de vestuario para crear los 2.200 trajes de los figurantes que se encargaron a Francia, España, Italia e Inglaterra. Una vez entregados, el equipo del diseñador procedía a "estropear" los trajes para que encajaran con la mísera vida del pueblo.

Sin embargo, los más observadores se darán cuenta de que los colores de la bandera francesa se repiten a menudo en los trajes: la chaqueta roja de Enjolras de pie en la barricada, el vestido azul de Fantine en la fábrica, el vestido blanco de Cosette en su boda y la ropa de Valjean moribundo, nada es una casualidad.

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