Le Punk transita entre mundos cruzados: de la raigambre roquera a los Balcanes y de ahí a Buenos Aires. Ascendiendo del llanto a la risa, de la polka al tango, de la eléctrica a la mandolina, de la nostalgia al futuro... Dejándose enseñar por la vida. Todo ello queda expuesto en su segundo trabajo, No disparen al pianista.
El álbum llega marcado a fuego por las músicas de la vieja Europa (kusturikas y bregovics alzarían sus vasos para brindarlos). Alfredo, cantante, guitarrista, y alma mater del combo comenta "podríamos anotar que es un disco que habla el lenguaje del rock, pero huyendo de ello, evitando lo evidente".
El trabajo ha sido producido por Fino Oyonarte, (bajista de Enemigos y Clovis, productor de Planetas y muchos más).