Dejémoslo como estaba
Indie - RockFecha de publicación del disco: 4 de noviembre de 2026
1.En Valmy - 3:56
2.El endemoniao - 3:38
3.Claudia - 2:27
4.El hombre planeta - 3:52
5.Los llamados pitagóricos - 4:06
6.Contador de muertes - 2:42
7.Campos de golf - 3:41
8.Arturo Soria - 3:24
9.Icare (LFDL) - 3:20
10.Oscar the tiny one - 3:23
11.La venta nueva - 3:16
Dejémoslo como estaba es el título del segundo álbum de Alcalá Norte, el sucesor de su exitoso y homónimo debut en 2024.
Se trata de una colección de once pistas con El hombre planeta como primer avance, una canción que forma parte del soundtrack del videojuego FC27. Dan continuidad Los llamados pitagóricos y El endemoniao.
La portada es una digitalización de la obra del pintor madrileño-ibicenco Carle Naide. El propio artista titula su obra Esto dejémoslo como estaba, refiriendo así el dibujo de Francisco de Goya, del que Carle toma a un monje que sitúa en el centro de la composición ideada para Alcalá Norte. Se observan tres monjes enfrentados al ideólogo de la banda y urbanista responsable de su barrio, Ciudad Lineal: Arturo Soria. Éste escala el monolito del que el grupo toma su logo. Al fondo, las montañas de Mordor. Precisamente Alcalá Norte utiliza Mordor y el imaginario de Tolkien para caracterizar material de este disco: la edición coloreada Barad-Dûr splatter, con 1.001 copias disponibles.
Carle Naide sobre la portada: "Observamos tres monjes ermitaños, que permanecen quietos sobre el abismo. Intentan descifrar una escena con cierta resignación. A sus pies, el socavón, la espesura rocosa, las brechas de la cueva. De esta depresión geológica emerge como una flor, un misterioso monolito. Este monolito es escalado por un pobre anciano desfallecido a la par que desafiante. Al fondo, agua, luz y montañas lúgubres de las que irradia una amenazante luz roja.
Todo desborda los límites de la realidad y es esclavo de la transformación que su fantasía determina. "Dejémoslo como estaba"; es el título de un dibujo de Goya perteneciente al cuaderno C. Un cuaderno donde Goya plasma sus preocupaciones más humanas. Este título representa a los tres ermitaños y entra en contradicción directa con la figura que escala el monolito: Arturo Soria, buscador insaciable de luz. Consciente siempre del abismo, representado por la tierra negra y el fuego infernal de las montañas. Frente a la amenaza, la trasformación. Escalar hacia la luz, cambiar la forma de la ciudad para cambiar la forma de vivir. "Cada familia un hogar, una huerta y un jardín".
La imagen, brillante y oscura como la vida española traza sus pinceladas amarillas sobre un fondo absolutamente oscuro. Con los ojos puestos en lo alto, pero sin poder escapar de los destellos oscuros. En una tierra en donde hasta los paños blancos de Zurbarán respiran sombra, Arturo Soria se aferra a sus ideales, buscando la misma luz que buscan los ancianos en el último sol a las puertas de su casa".