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Wi-Fi

Por qué en los festivales de música se instalan redes Wi-Fi temporales

20/02/2026 | 18:42 CET2'

En un festival, la conectividad es una infraestructura crítica. Durante unos días, miles de personas se concentran y dependen del móvil para entrar, pagar, ubicarse o recibir avisos relevantes. Por eso se montan redes Wi-Fi temporales en este tipo de eventos, ya que una red convencional, o incluso las redes de datos, no son capaces de soportar ese pico extremo con calidad, seguridad y continuidad.


Alta densidad y operación en tiempo real
La razón principal es técnica: la densidad. Las grandes redes públicas cuentan con miles de dispositivos desconocidos o no gestionados, y ese patrón es muy típico de los eventos temporales multitudinarios. Para ello hay que diseñar una cobertura y capacidad para picos bruscos, con usuarios que se mueven entre escenarios, accesos y zonas de comida.

La demanda no es teórica. Deloitte afirma que más de 8 de cada 10 asistentes a eventos en vivo usan el móvil durante la experiencia y que casi un 40% sufre problemas de conectividad en recintos multitudinarios. En clave festival: vídeos, mensajería, redes sociales, mapas, megafire y apps oficiales tienen que luchar al mismo tiempo por el mismo ancho de banda.

Para aguantar esa carga, es necesario diseñar una red a medida. Los proveedores de los festivales tienen que plantearse distintas estrategias según el aforo, con combinaciones de puntos de acceso en el techo y bajo el asiento cuando el volumen de público es muy alto. No es “poner Wi-Fi”, se trata de planificar celda por celda para limitar interferencias y evitar cuellos de botella.

Además, muchos procesos críticos dependen de esa conectividad. En ticketing digital, los códigos móviles pueden refrescarse cada 15 segundos para evitar el fraude, lo que requiere validación fiable en puertas y escáneres. En caso de que la red falle en ese punto, la entrada puede ralentizarse ostensiblemente.


¿Y por qué son temporales?
Hay un motivo bastante obvio: la duración del festival. No es algo permanente, suelen durar apenas unos días, por lo que mantener una infraestructura fija sobredimensionada para dos o tres jornadas es ineficiente. No es que todos los días del año vaya a haber una cantidad desmesurada de gente accediendo a las redes sociales o jugando ruleta online.

La evolución del espectro empuja. La FCC ha ampliado el uso no licenciado en 6 GHz (5.925–7.125 GHz) y en su actualización de enero de 2026 detalló nuevas reglas para dispositivos de potencia variable geolocalizados, buscando más capacidad y alcance sin interferir servicios licenciados. Ese marco facilita despliegues temporales más robustos que hace pocos años.

Y queda un factor relevante: la seguridad. NIST recomienda reforzar la configuración y monitorización de WLAN; PCI SSC insiste en segmentar redes para aislar sistemas sensibles como pagos; e IETF define arquitecturas de portal cautivo para gestionar mejor el acceso de usuarios. En un festival, donde conviven público, staff y proveedores, esa separación reduce riesgo y protege la continuidad operativa.

Por eso la Wi-Fi temporal no es una solución improvisada, sino una infraestructura diseñada para un pico extremo y una ventana corta. Cambia el cartel cada edición, pero la necesidad técnica es la misma: capacidad instantánea, control del riesgo y servicio estable cuando más gente se conecta a la vez.


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