Una película producida por Laura Fdez. Espeso y Javier Méndez, cuyo rodaje tiene lugar en distintas localizaciones de la provincia de Vizcaya.
David Serrano (Voy a pasármelo bien, Días de fútbol) por la que fue nominado al Goya como mejor director novel, y guionista, entre otras películas, de El otro lado de la cama, ganadora en 2002 de la Biznaga de Oro al mejor largometraje en el Festival de Málaga) es el director de 'Laponia', cuyo guion, escrito por Cristina Clemente y Marc Angelet, parte de la idea original de ambos junto a Jordi Casanovas.
La película, basada en la obra de teatro homónima estrenada con éxito en países como España, Estados Unidos, Croacia, Argentina, Uruguay, Cuba, Venezuela y República Checa, entre otros, rompe todos los convencionalismos de las comedias familiares clásicas al abordar, por medio de la ironía, conflictos éticos y morales de la vida cotidiana. Con diálogos donde aparecen temas como las relaciones familiares, la mentira, las tradiciones y los convencionalismos, la trama invita a reflexionar sobre todo esto a través del humor. 'Laponia' es una película familiar no apta para toda la familia y una comedia navideña que no querrás ver con tus hijos pequeños.
Natalia Verbeke (El otro lado de la cama, El método), Julián López (Los destellos, Dolor y gloria), Ángela Cervantes (Las furias, El mal invisible) y Vebjørn Enger (En busca del palacio dorado) son los protagonistas de esta historia que transcurre durante una Nochebuena en la ciudad finlandesa de Rovaniemi, capital de la región de Laponia y 'supuesto' lugar de origen y residencia de Santa Claus.
En palabras del director (por David Serrano)
Hace algunos meses leí, no recuerdo dónde, que Laponia, el brillante texto teatral escrito por Marc Angelet y Cristina Clemente, era ‘una comedia que mordía’. Y, la verdad, es que no puedo estar más de acuerdo.
Bajo la apariencia de una comedia ligera sobre el choque cultural entre el pragmatismo nórdico y la intensidad y efusividad mediterránea, en Laponia aparecen un montón de temas muy serios que, además, de alguna u otra manera, nos tocan a todos. A partir de una inocente, o quizá no tan inocente, confesión de una niña pequeña a su primo de su misma edad, en LAPÖNIA se termina hablando de cómo las relaciones familiares están llenas de muchos más secretos de los que nos creemos; de las diferencias, a menudo insalvables, entre los distintos modelos de educación; de la vigencia hoy en día de algunas tradiciones centenarias; de los roles que asumimos cuando estamos con nuestra pareja y de hasta qué punto es necesario mentir para poder ser un poco más felices. El texto de Marc Angelet y Cristina Clemente viaja desde lo más anecdótico hasta lo más universal y yo, como director, he intentado potenciar esto desde el primer momento en el que me puse a trabajar en la preparación de la película. Dirigir un texto tan rico y que ofrecía tantas posibilidades ha sido un auténtico disfrute. Pero más allá de cualquier otra consideración, esta es una película de actores, y he tenido la inmensa suerte de contar con un reparto de ensueño. Los cuatro protagonistas -Natalia, Julián, Ángela y Vebjorn- han sabido transitar de la comedia al drama más descarnado sin perder una gota de verdad en el camino. Su trabajo es lo que ha convertido este guion en algo vivo, orgánico y, espero, el algo tan real que parezca que nos hemos colado en el salón de su casa; aunque no nos hayan dado permiso.
David Serrano
Guionista y director, David Serrano cuenta una de las trayectorias más prolíficas y versátiles de nuestro panorama audiovisual. Su trabajo gusta al espectador -ya sea como director de teatro o cine- y su nombre aparece siempre detrás de grandes éxitos de público.
En cine ha dirigido y firmado los guiones de títulos como Voy a pasármelo bien, Tenemos que hablar, Una hora más en Canarias, Días de cine y Días de fútbol, entre otros. También ha escrito los guiones de éxitos como El otro lado de la cama, nominada a seis premios Goya y ganadora de la Biznaga de Oro a Mejor Película en el Festival de Málaga. Director y adaptador en español del musical The Book of Mormon, que lleva tres temporadas siendo un éxito rotundo en el Teatro Calderón de Madrid, ha estado también a cargo de la adaptación y dirección de otros títulos de éxito sobre las tablas como Más de cien mentiras, Hoy no me puedo levantar, Lluvia Constante, Los Universos Paralelos, Dos Más Dos, Billy Elliot, Grease y Matilda, entre otros.
En palabras de los guionistas (por Cristina Clemente y Marc Angelet)
El texto teatral de Laponia nació de una intuición muy simple y personal: las grandes discusiones de nuestra vida casi siempre empiezan en espacios pequeños. Una mesa, una cena familiar, una conversación que parecía inofensiva. Nos interesaba ese momento en el que, sin darnos cuenta, dejamos de hablar de un tema concreto y empezamos a hablar de todo lo demás: de cómo educamos, de qué creemos, de lo que esperamos de los demás y de nosotros mismos. Desde su estreno, Laponia nos ha acompañado durante años y nos ha regalado mucho más de lo que imaginábamos. Función tras función, país tras país, hemos visto cómo el público reía, se removía en la butaca y, a veces, salía del teatro con la sensación de haber estado mirando algo muy cercano. Esa respuesta ha sido una de las grandes alegrías del proyecto y también una confirmación: cuando la comedia nace de lo cotidiano y de la verdad emocional de los personajes, atraviesa fronteras. El humor ha sido siempre nuestra herramienta principal. No como una forma de suavizar el conflicto, sino como una manera de hacerlo visible. Nos interesa la comedia que no juzga, que no señala culpables, que se ríe incluso de aquello que duele. Personajes que no son ejemplares, pero sí reconocibles; situaciones que no buscan dar lecciones, sino abrir preguntas. El paso de la obra teatral al guion cinematográfico ha sido una prolongación natural de ese viaje. El guion de LAPÖNIA mantiene la esencia del texto original, mientras que la dirección, a través del lenguaje cinematográfico, plantea una aproximación más íntima a los personajes, atendiendo a sus silencios y miradas y acompañándolos desde una cercanía que hace aún más vulnerable su mundo emocional y sus conflictos. Después de tantos años conviviendo con este texto, seguimos creyendo que reírnos de nuestras contradicciones es una forma de cuidado. Y que, a veces, la comedia es el mejor lugar desde el que mirarnos sin miedo.
Notas de producción (por Carlos Apolinario)
A nivel de producción, el de LAPÖNIA fue un rodaje sencillo comparado con otros, ya que toda la película transcurre únicamente en dos localizaciones, lo que, además, nos permitió llevarlo a cabo en tan solo dieciocho jornadas. Eso sí, todas de rodaje nocturno. La casa donde transcurre la mayor parte de la trama la encontramos en Mungia, una población a las afueras de Bilbao. Se trata de una vivienda de madera con grandes ventanales que nos permitía sentirnos como en los bosques finlandeses pero que, a la hora de rodar lo complicaba todo mucho: había que estar evitando a toda costa los reflejos del equipo en el cristal y, como en todas las fugas se veía el exterior, tuvimos que contar con un equipo de FX permanentemente en el set generando nieve artificial para simular que es invierno en Laponia cuando en realidad estábamos en primavera en España. Por si fuera poco, las lluvias que cayeron durante esos días provocaban que la nieve desapareciera, con lo que a diario teníamos que reforzar la nieve artificial con el consecuente trabajo e incremento de costes. Porque el jardín tenía que estar siempre repleto de celulosa de papel, que es la nieve artificial que se utiliza actualmente. Al final se generó tanta nieve que, solo recogerla una vez terminado el rodaje, nos llevó más de una semana. Además, hubo que replantar parte de césped y plantas del jardín, ya que hubo zonas que se deterioraron por culpa de la cantidad de celulosa que tuvimos que echar. Por otro lado, rodamos dos días en la terminal marítima del puerto de Bilbao, concretamente en la terminal de cruceros, ubicada en Getxo. Recreamos allí el aeropuerto de Rovaniemi, en la Laponia finlandesa, a cuyo alrededor también tuvimos que generar la nieve, ya que arrancamos con un plano exterior con la llegada al aeropuerto; en este caso combinamos los efectos de FX físicos con los digitales. En el interior tuvimos que decorarlo todo para lograr un ambiente cien por cien navideño con su Santa Claus incluido, por supuesto.