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  El amor que permanece  (Ástin sem eftir er)
  Dirigida por Hlynur Pálmason
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Muy alejada del gélido paisaje de su celebrada 'Godland', con el viaje de un sacerdote danés en la Islandia del siglo XIX, el cuarto largometraje de Hlynur Pálmason nos sitúa en el universo íntimo de una familia contemporánea. A través de momentos tanto lúdicos como emotivos, el director, guionista y artista visual islandés explora la esencia agridulce del amor que se desvanece y los recuerdos compartidos en medio del cambio de estaciones.

Pálmason debutó en el largometraje con la aclamada 'Winter Brothers' (2017), a la que siguió 'Un blanco, blanco día', que se estrenó en la Semana de la Crítica de Cannes en 2019. Su tercer largometraje, 'Godland' (2022), fue seleccionado para la sección Un Certain Regard del Festival de Cannes.

En palabras de su autor: "'EL AMOR QUE PERMANECE' trata a sobre la vida cotidiana, sobre lo familiar y lo extraño, impregnada de una cualidad onírica. Quería que todo fluyera y estuviera en movimiento constante, como el agua". La película se estrenó en la sección Cannes Première de la pasada edición de Cannes.


Una charla con Hlynur Pálmason (Director)
P: EL AMOR QUE PERMANECE puede considerarse como un cambio de sus anteriores películas, sobre todo de la épica Godland. ¿Qué le empujó a hacer una película tan diferente en cuanto al tema y la estética?

R: No me gusta tener intenciones preconcebidas porque quiero que mis películas sean honestas, espontáneas y lo más cercanas posibles a la experiencia humana. Los temas siempre son amplios y numerosos. Esta película trata de la naturaleza, de lo que construimos, reconstruimos y destruimos, de lo que nos une y nos separa, la falta de comunicación, los sentimientos conflictivos. Pero, sobre todo trata de la familia; es el núcleo de la película y su corazón, lo que me parece una continuación natural de mis trabajos anteriores, tanto cortos como largometrajes.

Tendemos a pensar que lo importante en este mundo es lo grande, como la política, pero para mí, en cierto modo, lo más importante son las cosas pequeñas e íntimas, lo que tenemos cerca: la relación con la familia, los hermanos, los hijos, la naturaleza, la casa en que vivimos. Después de Godland, quería contar una historia que transcurriese en la actualidad y explorar el momento en que vivimos. Quería rodar lo que tenía cerca, a mi alrededor, en el jardín, sin necesidad de construir ni recrear nada. Sencillamente las cosas tal como son, sin ningún artificio. Deseaba y necesitaba trabajar con algo íntimo, habitual, incluso feo, en vez de mirar hacia lo épico, perfecto, notable. Esta película habla de momentos íntimos, familiares y extraños, porque también hay un aspecto onírico, pero quería que todo fuera fluido, que se moviera siempre como el agua.

P: El público se preguntará hasta qué punto es autobiográfica la película. Y aunque no lo sea, ¿por qué decidió escribir y dirigir una película muy personal, cercana a su vida en muchos aspectos?

R: Todas mis películas son personales porque, entre otras cosas, los miembros del equipo y del reparto son personas que conozco bien, como los decorados, las casas, los coches… Siempre son cosas que encuentro a mi alrededor. Ya ocurría en mis anteriores películas, pero es posible que esta sea la más personal de todas, con el cortometraje Hreiður (Nido), porque mis hijos trabajan en ella.

La idea de EL AMOR QUE PERMANECE me vino mientras rodada Hreiður, donde filmé a los niños jugando en una casa en un árbol durante un año y medio. Mientras rodaba, empecé a preguntarme qué hacían los padres mientras tanto; se habla de ellos, pero nunca se les ve. Empecé a imaginar diversos hilos conductores que se mezclaban y se realzaban mutuamente.

Al principio, Hreiður iba a formar parte de la película, pero pasó el tiempo, rodé Godland, y el corto cobró vida por sí mismo. Entonces se me ocurrió otra idea para el centro de EL AMOR QUE PERMANECE: los niños construyen un caballero mientras cambian las estaciones. Estas escenas debían conectar con el tema central de la película, y ofrecían un sinfín de posibilidades.

Empezamos a rodar estas escenas hace unos dos años (parte de la película Joan of Arc) mientras desarrollábamos el largometraje.

Se filmaron otras escenas de la película antes del rodaje propiamente dicho, porque siempre llevo una cámara y necesito rodar lo que pasa a mi alrededor en la vida real. Es el caso de las imágenes del desmantelamiento del tejado. Mi proceso de trabajo es muy abierto, es imposible saber de antemano lo que va a pasar realmente.

P: La descripción de la relación, sus complejidades y zonas grises comunican una sensación de extrema autenticidad. Incluso en la separación, el cariño permanece. ¿Cómo consiguió semejante equilibrio?

R: Desde el primer momento tenía muy claro que la película no debía ser tajante, mostrar solo una cara de lo que pasa. En la vida real se quiere algo, pero a la vez no se quiere; los sentimientos opuestos son una constante. Todos somos frágiles y complejos, y por eso los personajes son interesantes. La historia debía permanecer abierta a las interpretaciones, tanto desde la perspectiva de la narrativa como de las emociones. Nadie se limita a ser el bueno o el malo de la película. Cuando unos padres se separan, lo importante no es por qué lo hacen, ni si volverán a estar juntos. No ofrezco ni busco explicaciones o respuestas.

La película gira en torno a qué hacemos con nuestro tiempo, ¿qué es importante y por qué lo es? El tiempo que se pasa con la familia, con las personas a las que se quiere, los recuerdos que se crean. Habla de la vida, de los recuerdos y de la sensación de pertenencia. ¿Qué ocurre con la familia cuando los padres se separan, con todos los recuerdos y los momentos que compartieron? ¿Qué ocurre con el amor que permanece?

El amor solo se conoce en la ausencia de amor. Nos volvemos inmunes a su presencia, y a veces nos cuesta ver el amor que nos rodea con toda su belleza. Quería enfrentarme a esto y que el público lo sintiera viendo la película. Quizá, si nos limitásemos a ocuparnos de nuestros jardines, a respetar a nuestros vecinos, nuestros hijos y la naturaleza, el mundo sería un lugar mejor. Pero todo y todos tenemos un lado más oscuro; por eso no quiero que mis películas comuniquen una imagen glamurosa de la vida.

La vida es luz y oscuridad, divertida y brutal, está llena de contrastes. Incluso los niños, tal como se ve en la película, son capaces de crear y de destruir. La violencia forma parte de la humanidad, somos una especie tremendamente brutal. También es interesante. La vida y la gente pueden ir a peor con mucha rapidez. A menudo tengo la sensación de que el mundo se está desmoronando, y es imposible hacer una película que no se vea marcada por eso.

P: Uno de los temas de la película es la lucha del artista por ser reconocido y comprendido a la vez que se enfrenta al día a día de la vida. ¿Por qué le pareció importante incluir el recorrido del artista y el arte en la película?

R: Uno de los personajes es una artista, madre de tres hijos, que acaba de separarse del padre de estos y tiene muchos frentes abiertos. No solo por ser reconocida, sino también porque busca un significado, formar parte del mundo de un modo que la estimule. Se esfuerza mucho en cuidar de sus hijos y hacer que sus mundos también giren. Es probable que se ocupe de todo, de todos los detalles, al tiempo que intenta entender lo que quiere para sí. Y cuando no lo consigue, vuelve a intentarlo.

Su proceso como artista es muy físico. La verdad, el proceso es mío. Cada otoño dejo una serie de creaciones artísticas en el exterior durante los meses de más frío y las recojo antes de que empiece a subir la temperatura y de que llueva. Me gusta mucho este proceso: se dibujan y cortan las formas en planchas de hierro. Se dejan fuera en el suelo, se recogen, limpian y secan. Mucho de lo que pasa en la película con sus creaciones ya me había pasado a mí. Por ejemplo, cuando descubre que los caballos han estropeado parte del trabajo o la gansa que hace su nido en una de las obras.

La película también habla de una artista que intenta encontrar la forma de trabajar en este mundo, hacer las cosas que le gustan, tener una vida plena e interesante, crear una rutina que le pueda interesar. Pero claro, es difícil hacer lo que uno quiere y seguir pagando las facturas a final de mes y cuidar de la familia.

Con este personaje, quería explorar todo lo anterior, pero también divertirme. Una parte de ser artista es mostrar la obra que creamos. De ahí las escenas con el dueño de la galería, que son una locura, pero el mundo suele ser bastante más loco que el cine.

Ella no es la única que busca un significado en la vida, se yuxtapone con el recorrido de Magnús, que trabaja en un pesquero, su excompañero y padre de sus tres hijos. A Magnús le cuesta entender sus sentimientos. Se le nota una corriente de ira contenida y también una profunda tristeza. Le cuesta aceptar la separación. Siente que ha sido excluido de la vida diaria de su familia. El mundo que construyó se ha derrumbado. Intenta agarrarse lo mejor que puede y encontrar su sitio en una nueva vida.

P: Sus hijos han participado en la mayoría de sus películas, y sobre todo en esta. ¿Por qué era importante rodar con ellos EL AMOR QUE PERMANECE?

R: Es la primera vez que participan los tres y, además, con un papel importante. Representan una gran parte de la película y tienen escenas muy largas. Son el tercer hilo conductor de la historia: tres hermanos en el proceso de construir una figura (un caballero) y luego lanzarle flechas. Pasamos tiempo con ellos, los vamos conociendo, vemos cómo se enfrentan a la vida.

Su energía fue crucial para mí. No creo que hubiera podido hacer esta película sin esos tres locos y su energía desbocada. Nos lo pasamos muy bien y no fue difícil incluirlos porque ya conocían a casi todo el mundo en el plató. Todo era muy "casero".

P: Hay algo amable en todos los aspectos de la película. ¿También escogió un acercamiento más amable?

R: Cada proyecto tiene un temperamento frágil, extraño, una personalidad propia. A menudo se trata de algo idiosincrático que debe cuidarse para que no muera. Siempre hay un núcleo, se debe encontrar la forma de alzarlo y hacer que brille.

Me pareció importante crear un ambiente agradable y seguro para los actores y el equipo con el fin de que trabajaran y jugaran a gusto. También quería el equipo más reducido posible en el plató, solo un par de personas si era posible. Escribí el guion con esa idea en mente, sin escenas complicadas de rodar ni grandes montajes. La cámara, un trípode muy ligero, muy poca iluminación. Debía ser simple y fácil en todos los aspectos si quería plasmar la energía tan específica de la película y equilibrarlo todo tal como quería - la locura y el humor, lo bonito y lo feo, la familia y la naturaleza, los hermanos y los padres… Me concentré especialmente en eso, en mantener la película viva, en que fluyera la energía, y en que todos lo pasaran bien. Es muy fácil matar una película.

P: ¿Por qué decidió utilizar el ciclo de las estaciones para marcar el ritmo de la historia? ¿Y cómo encaja esto con los temas más universales de la película, la vida rural, el paso del tiempo, criar hijos?

R: El tiempo es el medio principal del cineasta, y quiero explorarlo todo lo que pueda. Me gusta escribir y filmar historias que se desarrollan en un largo periodo de tiempo para usarlo como base, como un hilo conductor. Cuando trabajo en una película, siempre pienso en eso, todo me lleva a la película; veo u oigo algo en la calle e inmediatamente escribo una escena en mi cabeza. Eso me permite entrar más profundamente en el sueño, perderme en el proyecto. Es lo que más me gusta de hacer cine. Si se hace así, no cuesta trabajo, no hay que forzar nada, todo emerge de una forma natural. Sorprenderme es una enorme parte de mi exploración como cineasta.

P: Hay una "presencia" adicional en la película que casi se convierte en un personaje, en un narrador, me refiero a la música de Harry Hunt. ¿Cómo se convirtió en una parte tan importante de la película?

R: Al principio pensé que no quería música para la película, únicamente la música diegética. Pero luego oí un álbum titulado "Playing Music for Dad", de Harry Hunt, y empecé a escucharlo una y otra vez mientras veía el copión diario de la película sin sonido. Teníamos mucho material y había que tomar decisiones de montaje; el ambiente del álbum parecía encajar a la perfección con las imágenes. Decidí ponerme en contacto con él y nos llevamos bien inmediatamente; hablamos de cómo podíamos colaborar para esta película. Al final utilizamos mucha más música de lo previsto porque encajaba de maravilla, y también gracias al montador Julius Krebs Damsbo, que sabe utilizar la música de forma brillante. Sabía que quería incluir la música de H. Hunt desde el principio del montaje y acabamos utilizando casi todo el álbum.

P: EL AMOR QUE PERMANECE da la sensación de ser una historia que se encuentra, que no se planea. ¿Cambió la película durante el rodaje y el montaje? ¿Cómo fue el rodaje y cómo trabajó con los actores?

R: Es interesante ver cuánta gente cree que el guion debía ser muy diferente de la película acabada; sin embargo, no es así. El único cambio fue añadir las escenas de los niños con el caballero. Quizá porque cuando empezamos a rodar, llevaba mucho tiempo desarrollando la historia. Estaba preparado para filmarla; estábamos muy metidos en el proyecto y pudimos ser muy fieles al guion, sin por eso perder la libertad, claro.

En cuanto a los actores, no ensayamos mucho, pero sí trabajamos juntos antes de empezar a rodar para que se sintieran cómodos. Para mí era muy importante que parecieran una familia de verdad, que rieran juntos, que lo pasaran bien y mal juntos.


Biografía de Hlynur Pálmason
El cineasta islandés Hlynur Pálmason, nacido el 30 de septiembre de 1984 en Höfn, es director, guionista y artista visual. De hecho, empezó en las artes visuales antes de decantarse por el cine y graduarse en la Escuela Nacional de Cine de Dinamarca en 2013.

Su primera película es la aplaudida Vinterbrødre (Hermanos de invierno), de 2017, a la que siguió Hvítur, Hvítur Dagur (Un día blanco, blanco), estrenada en la Semana de la Crítica de Cannes 2019.

Su tercera película, Goldland (2022), fue seleccionada para la sección Una Cierta Mirada en Cannes. EL AMOR QUE PERMANECE se estrenó en la Sección Oficial de Cannes 2025. Vive y trabaja entre Islandia y Dinamarca con su mujer y sus tres hijos.