Ópera prima de la actriz Eva Víctor (Billions). Escrita y protagonizada por la propia directora. Narrada con sensibilidad y una mezcla de humor negro, la película se presentó en el Festival de Sundance 2025, donde recibió el premio Waldo Salt al Mejor Guion, y fue elegida para clausurar la Quincena de Realizadores durante el Festival de Cannes 2025.
Notas de producción
Sorry, Baby es una historia sobre cómo recuperar el equilibrio después de que te hayan quitado el suelo bajo los pies. Este retrato descaradamente honesto sobre cómo una persona aprende a vivir con algo que en realidad no puede superar también es, a menudo, sorprendentemente divertido y trascendente. Esto se debe a que la guionista, directora y protagonista Eva Victor, en un prometedor debut que anuncia la llegada de una nueva voz aguda, exquisitamente tierna, da un giro a la forma en que solemos contar las historias de acontecimientos traumáticos. Producida por Barry Jenkins, Adele Romanski y Mark Ceryak, de Pastel (Moonlight, Aftersun), y ganadora del premio Waldo Salt al mejor guion en el Festival de Cine de Sundance de 2025, la ópera prima de Victor marca la llegada de una nueva voz audaz e inolvidable.
En el papel de Agnes, una joven profesora inteligente, sensible e ingeniosa que vive en una pintoresca y nublada ciudad de Nueva Inglaterra, donde también fue estudiante de posgrado, Victor pone al descubierto un aspecto de la vida humana que a menudo pasa desapercibido: el audaz acto interior de sanarse a uno mismo. Mientras sus amigos se alejan hacia vidas lejanas, Agnes decide quedarse en la ciudad universitaria donde era la mejor de su clase, y donde se encontró tocando fondo tras un episodio traumático.
Alejándose de la fórmula de los procedimientos sombríos y los análisis post mortem sobre la violencia, Sorry, Baby tiene los fundamentos de una vibrante comedia dramática, que recorre las absurdidades, los placeres, las confusiones y las posibilidades de la vida que acaba de comenzar una joven, sin alejarse del trauma que la moldea.
Victor (que utiliza los pronombres " (elle/ ella)") nunca imaginó que escribiría, dirigiría y protagonizaría su propia película. Ese viaje comenzó en los primeros días de la pandemia.
Durante los confinamientos, Victor desarrolló una adicción al cine que le proporcionaba un escape estimulante. Se embarcó en una educación cinematográfica autodidacta y exhaustiva, devorando todo tipo de películas, desde clásicos populares hasta tesoros del cine independiente.
Poco después, Victor comenzó a escribir un guion. Tenía algo que llevaba tiempo queriendo dejar salir a la luz: una historia sobre una joven académica que encuentra el camino de vuelta a sí misma, a través del humor negro y del amor y el apoyo de una amiga, tras sufrir una agresión sexual.
"Me encontré escribiendo la película que sentía que necesitaba cuando me vi en una crisis similar a la de Agnes", dice Victor. "No quería escribir específicamente sobre la violencia o la agresión, sino explorar la sanación de una persona. Lo que más me interesaba era profundizar en esa sensación de estar estancada, ver cómo las personas que quieres siguen adelante, mientras tú sigues atrapada en lo malo que te ha pasado. Empecé a escribir esto para mí misma.
Convertida en directora
Aislada en una cabaña de Maine, Victor escribió un borrador de Sorry, Baby que nunca cambió sustancialmente. Lo que hizo que el guion fuera único fue la observación de Victor a la amplia gama de sentimientos que experimenta Agnes, mucho más que detenerse en los acontecimientos que debe soportar. El guion pone al descubierto las grandes preguntas que plantea el trauma personal: ¿Qué cambia en nosotros cuando los malos recuerdos se instalan en el cuerpo? ¿Por qué lloramos la pérdida de la persona en la que podríamos habernos convertido? ¿Cómo avanzamos por un camino que puede no parecerse al que habíamos imaginado para nosotros mismos?.
Al centrar la historia en alguien que está estancado, Victor da un vuelco a las expectativas del público sobre el tiempo; cómo los minutos, las horas, los días e incluso los años se vuelven inestables y desarticulados en el calor de la crisis, y cómo salir del estancamiento y seguir adelante puede ser un proceso no lineal. Al dividir la película en cinco capítulos que saltan en el tiempo, Victor logró situar al público dentro de esta deubicación que acompaña a Agnes desde el duelo hasta la apertura a una nueva vida.
Victor también quería centrarse en lo que significa vivir en un cuerpo, lidiar con sus aterradoras vulnerabilidades y sus liberadores éxtasis. A pesar de que exploraban las oleadas de conmoción, pánico y dolor que inundan a Agnes en su duelo, el humor sirvió como fuerza principal del ritmo y la estructura: Agnes no puede evitar ser divertida, incluso cuando las cosas se descarrilan. Pero Victor utiliza astutamente la comedia de la película para cuestionar cómo el humor puede ser tanto un escudo como una ventana al caos emocional de su personaje.
"Los momentos divertidos de la película nunca socavan la experiencia o el trauma de Agnes", señala Victor. "La comedia siempre es a costa de los poderosos, los que son groseros o hirientes con Agnes, o bien destaca lo absurdo de lo que ella está pasando".
Mientras Sorry, Baby narra el viaje de Agnes a través de los desvíos y giros de la vida, hay un latido constante que se repite: su mejor amiga Lydie, que está ahí para Agnes la noche en que todo cambia, y que sigue estando ahí para Agnes incluso después de mudarse, casarse con su pareja y tener un hijo.
"Quería escribir una historia de amor sobre lo duradera que puede ser este tipo de amistad, ese tipo de amor en el que simplemente te sientas con alguien, le escuchas y le cuidas mientras atraviesa la experiencia más intensa que se pueda imaginar. Es una de las cosas más poderosas que he conocido". Pero Victor se mantuvo firme en la necesidad de no sumergir a Agnes en el patetismo, la tragedia y el victimismo. "La razón por la que la película no es una tragedia es porque Lydie está ahí para escuchar a Agnes", dice Victor. "No estoy seguro de si Agnes habría sabido siquiera lo que le pasó esa noche si Lydie no se hubiera sentado con ella".
Lydie y Agnes también demuestran que el amor no siempre es simétrico por naturaleza, lo que para Victor es una de las muchas maravillas del amor. "Lydie entiende que hay un egoísmo inherente a la recuperación de algo así; sabe que Agnes tiene que volverse hacia su interior para sobrevivir", dice Victor. "Pero eso no significa que Lydie tenga que quedarse estancada también. Creo que es importante que Lydie tenga paciencia con Agnes, pero sin dejar de vivir la vida que quiere".
Los momentos tranquilos y embriagadores entre Lydie y Agnes se convirtieron en el hilo conductor del guión. Pero el único momento que se omite intencionadamente es el que altera la trayectoria de Agnes. En ese instante, la cámara se aleja. Más tarde, Agnes se lo cuenta todo a Lydie, y se pone de relieve la sencilla valentía de decir en voz alta lo inconcebible. Pero lo que las dos jóvenes llaman "lo malo" queda relegado a propósito a un fantasma que acecha la película desde sus márgenes.
Producción
Cuando el guion estuvo terminado, Victor se lo envió a BarryJenkins, el guionista, director y productor ganador de un Óscar conocido por apoyar a jóvenes cineastas a través de su empresa Pastel. Jenkins ya conocía a Victor, se había puesto en contacto con ella a través de las redes sociales tras quedar impresionado por la calidad cinematográfica de sus vídeos cómicos. Jenkins, junto con los cofundadores de Pastel, Adele Romanski y Mark Ceryak, no solo querían hacer Sorry, Baby, sino que querían que Victor dirigiera la película.
Por su parte, Victor admite que la fe y el apoyo de Pastel le emocionaron. "Barry había visto mis vídeos y me apoyaba como artista con talento para la dirección", afirma Victor. "Me hizo darme cuenta de que estaba dirigiendo esos vídeos, aunque yo no lo hubiera pensado así. Cuando Pastel me preguntó si quería dirigir la película, al principio dije que no, porque me parecía demasiado para ser mi debut en el largometraje. Me dijeron que me fuera y lo pensara".
Victor hizo mucho más que pensar en ello. "Empecé a crear unos intensos lookbooks visuales para cada escena del guion como una forma de entretenerme, pero en ese proceso descubrí lo mucho que me gustaba y lo claras y específicas que eran mis ideas sobre cómo quería que fuera la película", afirma Victor. "Todavía tenía muchas dudas sobre la dirección, en parte porque carecía de formación técnica, así que le dije a Pastel que necesitaba aprender a dirigir".
Pastel envió a Victor a un campamento de entrenamiento cinematográfico personalizado de un año de duración que incluía listas de lectura, tutoriales de edición y cinematografía, y simulacros de rodaje. Victor incluso siguió de cerca a la guionista y directora Jane Schoenbrun durante toda la producción de I Saw the TV Glow.
"Estos diferentes pasos comenzaron a reforzar mi confianza, y seguir a Jane fue una experiencia increíblemente enriquecedora", afirma Victor. "Su película era completamente diferente a la mía, pero gracias a esa experiencia, empecé a comprender cómo se siente un director en un plató, las presiones y satisfacciones a las que se enfrenta, lo que significa luchar por lo que necesitas".