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  15 pruebas de amor  (Des preuves d'amour)
  Dirigida por Alice Douard
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Estrenada en la Semana de la Crítica de Cannes, y premiada en Gijón, '15 pruebas de amor' es la ópera prima de Alice Douard, que firma una comedia sobre la maternidad.


Entrevista con Alice Douard
P: El núcleo de su historia -una pareja de mujeres que esperan su primer hijo- se inspira en su experiencia personal. ¿Por qué eligió convertirlo en el tema de su primera película?

R: Para crear una imagen que faltaba. Al igual que Céline, mi heroína, yo esperaba a mi primer hijo sin gestarlo yo misma. Y tuve que adoptarlo. Esta situación planteó muchas preguntas. Primero, las que me hacía a mí misma. Pero también las muchas preguntas que otros me hacían. No había imágenes ni modelos de referencia a los que remitirse. Así que quise crear esas imágenes y contar, de manera íntima, lo que nuestra forma de formar una familia cuestionaba realmente. Explorar tanto su singularidad como su cotidianidad. Ofrecer una representación alejada de las fantasías que se suelen retratar. Desde el principio, quise que la película fuera accesible y que todo el mundo pudiera verse reflejado en los personajes. Es un intento de reconciliación en un espacio donde ha habido mucha violencia.

P: ¿Consideró el camino del documental?

R: No, porque esa no es mi formación. Me gradué en dirección en La Fémis, y los cortometrajes que hice durante y después de mis estudios fueron de ficción. Sin embargo, investigué mucho antes de escribir el guion. Conocí a muchas parejas de mujeres que habían pasado por la misma experiencia que nosotras; algunas antes de la ley Taubira, otras después. Para todas ellas, el tema del reconocimiento legal combinado con la realidad de la maternidad fue un verdadero desafío. Desde 2021, la ley ha cambiado. Ahora una mujer puede hacer un reconocimiento del niño antes del nacimiento, mientras que en mi época, teníamos que pasar por el proceso de adopción. Fue laborioso, pero también una oportunidad, porque antes de 2013, ¡la idea de formar una familia legal simplemente no existía!. Elegí situar la historia en ese periodo y convertir a mis personajes en pioneros. En cierto modo, es una película histórica. El camino de la adopción me parece tanto un hilo narrativo fascinante como una realidad que necesita ser compartida. Siempre es valioso contar la historia.

P: "15 pruebas de amor" amplía el tema de "L'Attente", su cortometraje ganador de un César en 2024. ¿Podríamos decir que es una extensión?

R: Son dos películas diferentes con un tema común. De hecho, las escribí en paralelo. Para el cortometraje, elegí un entorno confinado -una sala de maternidad- y una unidad de tiempo: las pocas horas previas al nacimiento. El largometraje cuenta la historia de otra pareja, centrándose en su intimidad, su confrontación con las percepciones de los demás y su recorrido legal. Es una película más amplia, más política, con un gran reparto de personajes que también explora cuestiones generacionales. Lo que ambas películas comparten es un movimiento hacia el nacimiento y la universalidad de la maternidad y la paternidad.

P: Sin embargo, hay algo que se mantiene: su largometraje adopta una vez más el punto de vista de la mujer que no está embarazada…

R: Esta película es el retrato de un personaje, al igual que mis cortometrajes. Y para ello, me gusta mantenerme cerca de mi personaje. Durante todo el proceso de planificación de los planos con Jacques Girault, el director de fotografía de la película, la cuestión del punto de vista fue central. ¿Desde qué distancia filmamos a Céline?, ¿con qué lente?. ¿La seguimos o la vemos moverse dentro del encuadre?. Encontrar la distancia adecuada es lo que permite la empatía y la identificación; es una parte clave de la dirección. Y Céline es un personaje en movimiento. Le dije a Ella Rumpf, que la interpreta: "Tu personaje nunca se sienta". Y a mi equipo: "La película es como un tren en marcha". Céline se prepara para recibir a su hijo y busca testigos para construir su caso, de modo que pueda presentar las "pruebas de amor" cuando llegue la niña.

P: Al ceñirse al punto de vista de Céline, ¿también le permite cuestionar el género y romper sus fronteras?

R: Absolutamente. Céline, en cierto modo, está del lado de los padres; ella no lleva físicamente el embarazo. Es una espectadora de la llegada de su hijo. Pero a diferencia de los hombres, ella podría haber gestado al bebé. Ahí es donde resulta interesante hacerla interactuar con personajes masculinos. En la experiencia compartida, el género se desvanece.

P: ¿No se vuelve la película también universal a través del círculo de testigos de Céline? Cada uno de ellos termina diciéndole lo que significa ser una "buena madre"… ¡Parece que el tema de la maternidad despierta mucho interés!

R: Todo el mundo tiene una opinión sobre la maternidad. Más allá de la situación específica de Céline y Nadia, y de la (legítima) curiosidad que despierta, existe una presión social por ser una "buena madre" tan pronto como se decide tener un hijo. ¡Y esa presión afecta a todas las mujeres!. De hecho, la universalidad de la película reside también ahí: en la forma en que se observa a cualquiera que se esté preparando para ser padre o madre.

P: Marguerite, la madre de Céline, una reconocida pianista que priorizó su carrera por encima de la crianza de su hija, dista mucho de ser un personaje trivial. ¿Qué quería transmitir a través de ella?

R: Cuando uno se convierte en padre o madre, reajusta la relación con sus propios padres. Empieza a formarse una nueva dinámica, de adulto a adulto. Y el personaje de Marguerite plantea una pregunta fundamental: ¿qué tipo de maternidad se elige? ¿Qué sacrificios se hacen por los hijos? ¿Qué ocurre si, como Marguerite, uno decide priorizar su carrera? Céline y su madre tienen una relación compleja. Hay una fractura porque ha habido ausencia. Pero también hay una admiración mutua y un legado: la música. Céline es DJ y, al igual que su madre, actúa ante el público. Ante la falta de momentos compartidos, el vínculo se expresa a través de los gestos, la habilidad técnica y la concentración. También creo que Marguerite le transmitió a su hija el amor por la libertad.

P: A pesar de sus obstáculos y tensiones, su historia presenta mucho humor y escenas de comedia; en última instancia, se siente bastante tierna e incluso alegre. ¿A qué se debe?

R: Las películas que tratan la homosexualidad suelen enmarcarse en un registro dramático, y es totalmente comprensible. Pero las imágenes alegres también son importantes para la construcción de uno mismo. Yo las eché de menos cuando era más joven. Quizás quería ofrecer lo que viene después: avanzar hacia la luz, el romance y la alegría. También creo que quería hacer una película con un gran atractivo para el público: el humor y la ternura pueden ayudar a ello.

P: Hay una cierta poesía en su dirección, en los movimientos de cámara y en la iluminación…

R: De hecho, me inspiré en varias películas de referencia, todas muy diferentes entre sí. En primer lugar… ¡"Terminator 2"! Decidimos rodar con lentes anamórficas e iluminar a Ella Rumpf utilizando luz rebotada en superficies metálicas, porque quería filmar a Céline de la misma forma que James Cameron filmó a John Connor. Sus ojos, sus silencios, sus movimientos. Ella tiene una profundidad excepcional en su mirada; a veces, sentía que estaba filmando su alma.

Otra referencia clave para mí fue "Un asunto de familia" de Koreeda… No solo porque, al igual que mi película, cuestiona cómo "hacemos familia", sino también porque me encanta su encuadre tan fotográfico. Por último, "Elephant" de Gus Van Sant también fue un referente, especialmente por cómo filma los cuerpos en el espacio. Nuestro reto fue encontrar una coherencia estética entre todas estas inspiraciones tan amplias y variadas.

P: Háblenos de Ella Rumpf, que interpreta a una Céline muy introspectiva. Da la sensación de que el papel fue escrito para ella, ¿fue así?

R: Absolutamente, lo escribí pensando en ella. Descubrí a Ella en "Crudo", de Julia Ducournau. Me pareció impactante en el papel de la hermana mayor. He querido filmarla desde entonces; eso se remonta a 2016, ¡lo cual dice mucho! Nos reunimos varias veces antes de que aceptara. Es muy reservada, así que me llevó algo de tiempo ganármela. Pero una vez que dijo que sí, se comprometió plenamente con el trabajo. Juntas, fuimos a clubes para preparar el papel. Luego ella se formó como DJ y asistió a pruebas de sonido en varias salas de conciertos en París y Burdeos. Es una actriz muy concentrada. Su dedicación es inestimable.

P: ¡Monia Chokri, que interpreta a Nadia, su pareja, es de una naturaleza muy diferente!

R: Sí, tienen personalidades muy distintas. El reto para mí era encontrar a alguien que contrastara con Ella pero que pudiera formar una pareja creíble con ella. Tenía en mente a "Thelma & Louise", porque ese dúo funciona muy bien: ambas son personajes fuertes por sí mismos, pero juntas crean algo poderoso. Monia tiene mucha energía, es muy física. Desprende una especie de audacia que me pareció muy interesante, porque rompía con la imagen típica de la mujer embarazada y los clichés que la acompañan.

P: ¿Y qué nos dice de Noémie Lvovsky en el papel de Marguerite, que es a la vez secundario y central?

R: Marguerite no es un personaje secundario: ¡está en el corazón de la película! Una vez más, escribí el papel pensando realmente en ella. Porque este personaje nos hace reír y, al mismo tiempo, nos preocupa. Noémie puede interpretarlo todo: es una gran actriz… y también una cineasta cuyo trabajo admiro mucho. Nos reunimos a menudo para preparar las escenas en las que toca el piano. Tenía que ser creíble, la coreografía tenía que funcionar. Así que pasamos mucho tiempo juntas de antemano con Patrice Vanneufville, un profesor muy paciente. Después, en el rodaje, Noémie se implicó profundamente porque amaba al personaje. Hay una verdadera alegría en su actuación que traspasa la pantalla.

P: ¿El hecho de rodar momentos sensuales entre Céline y Nadia también reflejaba el deseo de que su relación resultara creíble?

R: La sexualidad es parte de una relación; es difícil no mostrarla. Por otra parte, la cuestión de cómo mostrarla surgió a menudo. Hay una gran responsabilidad al representar el acto de hacer el amor. No quería que fuera algo tímido, pero tampoco quería que nadie se sintiera incómodo. Para mí, lo hermoso es la preparación y el deseo creciente. No hace falta mostrar más: la credibilidad viene de la intensidad… y luego, un fundido a negro. También es interesante jugar con la frustración del espectador.

P: Ese no es el único momento fuera de campo: no filma el parto de Nadia, por ejemplo. Y la película incluso abre con un archivo… ¡de sonido!

R: Sí, el fuera de campo es un motivo recurrente en la película. Además, estamos constantemente bombardeados por imágenes; me pareció interesante captar la atención del espectador de una manera diferente. Por eso, el archivo de sonido al principio nos permite escuchar el momento en que se aprobó la ley del "matrimonio para todos" en la Asamblea Nacional, el 23 de abril de 2013, tras 136 horas de debate. Con Pierre Deschamps, el montador de la película, elegimos incluir la voz de Claude Bartolone, que era el presidente de la Asamblea en ese momento, porque su cargo requiere neutralidad y, aun así, se puede percibir lo conmovido que está. ¡Eso es lo que lo hace hermoso!

En cuanto al parto, quería mostrar el "después". Es decir, los cuidados, tanto para el bebé como para la madre que acaba de dar a luz. No fue por casualidad: quería filmar el encuentro. Porque en ese momento ya no son dos personas, sino tres. Presumiblemente para siempre.

P: La música juega un papel importante en la película.

R: La música es en parte narrativa y las piezas se responden entre sí a medida que se desarrolla la historia, ya sean electrónicas, pop o clásicas. Lo que tienen en común es su ritmo rápido y la melancolía de sus líneas melódicas. El guion se construyó casi como una partitura, con temas elegidos durante el proceso de escritura. Las actrices tenían que ser capaces de hacerlos suyos y trabajar sobre ellos. No hay composiciones originales en la película. Sin embargo, tres temas de un mismo artista -Chapelier Fou-, que mezcla música electrónica y acústica, completan la banda sonora a modo de partitura.

P: Háblenos de sus productoras.

R: Les Films de June es una empresa que Marie Boitard y yo creamos para producir mi cortometraje "L'attente" trabajando 'en familia', partiendo de una larga colaboración que comenzó con mis primeros cortos de estudiante en La Fémis. Paralelamente, desarrollamos el guion de "15 pruebas de amor".

Me acerqué a Marine Arrighi (Apsara Films), con quien estaba desarrollando otro proyecto, para producir esta película, sabiendo que seríamos coproductoras y que Marie actuaría como productora ejecutiva. Fue un acto de fe por su parte unirse a nosotras en este tipo de dinámica de trabajo a dos bandas. Marie y yo nos complementamos muy bien en la forma de trabajar. Juntas, pensamos en la formación del equipo desde muy pronto -muchos de los cuales han estado conmigo desde mis cortometrajes- y anticipamos muy pronto los desafíos que plantean las localizaciones o un guion que, a primera vista, podría parecer demasiado ambicioso.

Nuestra colaboración, y el tiempo que podemos invertir mucho antes de que comience oficialmente la preproducción, me permite no tener que reducir mis ambiciones ni recortar el guion más adelante. Así, cuando entramos en la fase de preparación con el equipo, los principales problemas logísticos ya están resueltos, y las cuestiones artísticas -decorados, vestuario, planificación de planos, etc.- pueden seguir siendo el centro de nuestra atención. Eso es increíblemente valioso, especialmente para una primera película realizada con un presupuesto relativamente modesto.

P: Usted quiere que todo el mundo pueda verse reflejado en su película… Pero, ¿sigue siendo especialmente importante para usted la perspectiva de la comunidad LGBTQ+?

R: Absolutamente, es primordial. Esta es una película que cuenta tanto la alegría como los desafíos de formar una familia para nosotros. También es una respuesta a las numerosas y muy violentas protestas que se opusieron al proyecto de ley que abría el matrimonio a las parejas del mismo sexo. Espero que la película pueda unir a la gente. Ese fue el caso de "L'attente", mi cortometraje; recibí muchísimos mensajes, tanto de mujeres como de hombres. •


Biografía de la directora
Alice Douard estudió dirección en La Fémis. Su película de graduación, "Extrasystole", fue seleccionada en numerosos festivales. Posteriormente, dirigió otros dos cortometrajes, "Les Filles" y "Plein Ouest", mientras trabajaba simultáneamente como script. En 2022, cofundó la productora Les Films de June junto a Marie Boitard y dirigió "L'attente", que ganó el Premio César al Mejor Cortometraje de Ficción en 2024. Ese mismo año, dirigió y coprodujo su primer largometraje, "15 pruebas de amor".


Han dicho
"Bellamente concebida y de alcance universal, con un enfoque íntimo y humano en las esperanzas, sueños y temores cotidianos de las personas, enmarcados en una etapa crucial del avance social en Francia" - Catherine Bray, Variety.

"Una obra romántica e inspirada (…) Una encarnación sumamente atractiva, capturada con vitalidad (…) para un primer largometraje que da en el blanco con sentido y profundidad" - Fabien Lemercier, CINEUROPA.