El documental se centra precisamente en el uso que se hace del tiempo dentro del Monasterio. Las comunidades benedictinas han seguido históricamente sus horarios con tal rigor que el ensayista Lewis Mumford llegó a atribuirles un papel decisivo en el origen del desarrollo del reloj mecánico.
La película sigue la jornada del Monasterio desde las seis de la mañana, con las maitines, hasta las nueve y cuarto de la noche, con las completas.