'Elegir mi vida' fue la película inaugural del Festival de Cannes en 2025. La directora Amélie Bonnin nos sorprendió a todos con esta comedia musical francesa que está basada en un cortometraje que ella misma dirigió y con el que ganó el premio César.
Esta comedia ligera que se desarrolla en la campiña francesa se convierte en una historia sencilla y musical con grandes dosis de nostalgia y cultura pop.
El guion corre a cargo de la propia directora y Dimitri Lucas. La película está protagonizada por Juliette Armanet, Bastien Bouillon, François Rollin, Tewfik Jallab y Dominique Blanc.
Amélie Bonnin: La directora
Tras estudiar diseño gráfico en París y Montreal, Amélie Bonnin se formo como guionista en La Fémis en París. Según el proyecto, utiliza las herramientas de la escritura, la filmación en video y el dibujo para crear historias. Ha dirigido dos documentales, "La Mélodie du Boucher" (ARTE) y "La Bande des Français" (France 3, co-dirigido con Aurélie Charon). En 2021 escribió y dirigió "Elegir mi vida", su primer cortometraje de ficción, un musical protagonizado, entre otros, por Bastien Bouillon y Juliette Armanet, ganador de un Premio César en 2023 al Mejor Cortometraje, así como varios galardones en festivales. En paralelo a sus proyectos como guionista-directora, continúa su trabajo como Directora de Arte Gráfico, siendo responsable del diseño de la revista "La Déferlante".
Preguntas y respuestas con Amélie Bonnin
P: PARTIR UN JOUR FUE EL TÍTULO DE TU PRIMER CORTOMETRAJE DE FICCIÓN, QUE GANÓ UN PREMIO CÉSAR EN 2023. ¿LA IDEA DE AMPLIARLO A UN LARGOMETRAJE SURGIÓ DE FORMA ORGÁNICA, COMO UNA EXTENSIÓN NATURAL DE TU PRIMERA EXPERIENCIA COMO DIRECTORA?
R: No, en un principio estaba muy lejos de estar claro para mí. Creo que cada historia tiene su propia duración natural, y temía estirar un corto hasta convertirlo en un largo solo por hacerlo. En realidad, fueron mis productores -Bastien Daret, Arthur Goisset y Robin Robles, de Topshot Films, a quienes se sumaron en este proyecto Sylvie Pialat y Benoît Quainon, de Les Films du Worso- quienes plantearon por primera vez la idea, justo durante el proceso de montaje del corto. Pensaban que había suficiente material para hacer un largometraje. Es cierto que yo tenía la intención de profundizar más en el tema de la familia, pero no me terminaba de decidir. Un día, Dimitri Lucas, mi coguionista, dejó un libro sobre áreas de servicio en autopistas encima de mi escritorio y me dijo: "¡Aquí tienes tu escenario!". Yo reacciono muy intensamente a las imágenes… Y así fue como empecé a escribir el largometraje con él.
P: UNA DE LAS COSAS MÁS LLAMATIVAS DE ESTA TRANSICIÓN DEL CORTO AL LARGO ES CÓMO TU NARRATIVA SE HA VUELTO MÁS FEMENINA. ESTA VEZ YA NO ES EL ENCANTADOR RAPHAËL QUIEN REGRESA A SU PEQUEÑA CIUDAD NATAL Y SE TOPA CON CÉCILE, SU AMOR DE INFANCIA QUE NUNCA SE FUE: AHORA ES JUSTO AL REVÉS. ¿QUÉ PROVOCÓ ESTE CAMBIO DE ROLES?
R: Cuando escribí el cortometraje, ni siquiera lo pensé dos veces: el personaje principal era, de manera bastante natural, un hombre. Solo cuando alguien me lo señaló después me quedé atónita. Soy mujer, trabajo en una revista feminista (La Déferlante), ¡y aun así instintivamente le di el papel protagónico a un hombre, cuando la historia no lo exigía en absoluto! Eso, en sí mismo, dice mucho sobre lo profundamente que está incrustado el patriarcado en nuestros cerebros. Así que, cuando llegó el momento de hacer el largometraje, realmente quise darle a Juliette Armanet -que ya había interpretado uno de los papeles principales en el corto- un rol mucho más importante. La verdad es que lo que quería explorar solo podía contarse desde la perspectiva de una mujer.
P: CÉCILE ES UNA MUJER DE 40 AÑOS, SIN HIJOS, ENFOCADA EN SU CARRERA, ¿QUÉ TE ATRAJO DE ESTE PERSONAJE?
R: Lo que me interesaba de Cécile era captarla en ese momento tan específico de la vida, porque a los 40 hay una especie de gravedad que simplemente no tienes a los 20 o incluso a los 30. Quedarse embarazada a los 40, como le sucede a Cécile, no es lo mismo que a los 30. De algún modo, todo se vuelve más dramático, más cargado. Y lo mismo ocurre en la carrera profesional: técnicamente, los 40 son una edad en la que se supone que estás más asentada, más estable que en la treintena. Pero cuando surge la duda, hay mucho más en juego. Y físicamente… me parece hermoso tener 40.
Quise filmar a una mujer en esa edad porque es un momento muy conmovedor. Has dejado atrás la juventud, y sin embargo todavía queda mucho por descubrir.
P: ¿POR QUÉ DECIDISTE HACERLA CHEF -Y NO UNA CHEF CUALQUIERA, SINO UNA GANADORA DE TOP CHEF, EL REALITY CULINARIO?
R: La idea de convertirla en chef surgió en realidad del propio escenario: la cafetería de carretera donde Cécile creció, junto a su padre, que trabajaba como cocinero, y su madre, que atendía las mesas. Es un lugar animado, ruidoso, y me recordaba a sitios que conocí de niña: largas mesas comunales, voces alzadas… muy lejos de la atmósfera contenida de los restaurantes parisinos. A mi coguionista y a mí nos gustaba la idea de que padre e hija tuvieran el mismo oficio: es el centro de la vida de ambos, pero afrontado de formas diferentes. Y, para ser sincera, tanto Dimitri como yo amamos la cuisine. Aún recuerdo la primera temporada de Top Chef, hace quince años: me enganchó enseguida. Incluir ese elemento era también una manera de reflejar la sociedad en la que vivo y con la que me identifico, el mundo en el que quiero que vivan mis personajes. Y desde una perspectiva dramática, el hecho de que Cécile haya obtenido reconocimiento público a través de Top Chef profundiza mucho más la brecha generacional con su padre: crea tensión entre ellos.
P: EL ESCENARIO DE TU HISTORIA TAMBIÉN DICE MUCHO. POR EJEMPLO, LA CAFETERÍA DE CARRETERA DE LOS PADRES DE CÉCILE. ES UN LUGAR CÁLIDO, BULLICIOSO, PERO TAMBIÉN UN SITIO POR EL QUE LA GENTE SOLO ESTÁ DE PASO.
R: Sí, es un restaurante de carretera regentado por gente que nunca se va. Encuentro algo profundamente poético en esa tensión. Pero también es un lugar poderoso, porque hay algo increíblemente significativo en dar de comer a quienes trabajan. Puedes imaginar como marca eso a alguien como Cécile, que creció en un lugar así…
P: Y LUEGO ESTÁ LA DIMENSIÓN MUSICAL DE ELEGIR MI VIDA, UN ELEMENTO INNEGABLEMENTE CLAVE. ¿POR QUÉ HACER UNA ELECCIÓN TAN ATREVIDA, ESPECIALMENTE PARA UN PRIMER LARGOMETRAJE? ¿ERES UNA FANÁTICA DEL GÉNERO?
R: Sí, adoro las canciones en general y los musicales en particular. Pero no fue necesariamente por eso que acudí a él en primer lugar. Lo que realmente me impactó es lo presente que está la música en nuestras vidas cotidianas - todo el tiempo. Es una especie de base compartida, incluso un puente entre personas de la misma generación. Por muy diferentes que sean, lo más probable es que compartan al menos el gusto por una canción. Por eso también quise usar canciones de catálogo existente, porque conectan con algo colectivo. Las canciones populares cargan recuerdos. Cuando las escuchas, te devuelven a algo personal: un momento, un lugar, una persona. A veces basta con un tema para desbloquear toda una ola de emoción. Y eso es interesante, porque cuando haces cine, a menudo intentas expresar algo sin necesidad de ponerlo en palabras. En ese sentido, la música y las canciones son el vehículo perfecto.
P: ¿POR QUÉ USAR ESTA MEZCLA TAN PARTICULAR DE CANCIONES, DESDE DALIDA HASTA CLAUDE NOUGARO, PASANDO POR LOS ÉXITOS DE 2BE3 Y YANNICK?
R: La mayoría de las elecciones fueron bastante evidentes. Por un lado, las canciones debían ser conocidas, y por otro, tenían que tener un significado personal para nosotros. Nougaro, por ejemplo, viene de mi padre - es un gran admirador suyo. Pero, en general, las letras debían servir a la narrativa. Aunque hubo momentos en los que las usamos únicamente por su carácter icónico, como en la escena del patinaje sobre hielo. Digamos que queríamos divertirnos con el género y con las distintas generaciones. Por eso trabajé con varios compositores para que se encargaran de los arreglos y orquestaciones. No quería un único estilo musical para estas versiones.
P: CUANDO LOS ACTORES CANTAN, SUENAN MUY NATURALES. DA LA SENSACIÓN DE QUE PRIORIZASTE LA SIMPLICIDAD Y LA LIGEREZA EN SUS INTERPRETACIONES. ¿ES ASÍ?
R: Sí, ¡nos centramos en la alegría de cantar! De hecho, grabamos cada canción en directo en el set. Para ser precisa, filmamos la escena de canto tantas veces como fue necesario para capturar la interpretación adecuada. Luego volvimos a grabar el canto en directo, pero esta vez sin actuación, centrándose únicamente en el tono y la precisión, para asegurarnos de que lo habíamos logrado. Además, en el trabajo de sonido en posproducción, especialmente durante la edición, se cuidó hasta el más mínimo detalle.
P: ¿CUÁLES FUERON TUS DECISIONES DE PUESTA EN ESCENA PARA ESTAS SECUENCIAS MUSICALES? ¿ESTABAN COREOGRAFIADAS? ¿Y CÓMO SE INTEGRABAN CON EL RESTO DE LA PELÍCULA?
R: La gran mayoría de las secuencias estaban coreografiadas, incluidas aquellas en las que los personajes bailan de verdad, como la escena de la discoteca o la de la pista de hielo, pero también aquellas en las que realizan tareas más cotidianas, como pelar patatas o cocinar. Con Thierry Thieû Niang, el coreógrafo de la película, no buscábamos la "danza" en sí, sino la manera en que cada cuerpo se movería en el espacio, en consonancia con la personalidad del personaje: cuál sería el ritmo adecuado, los gestos correctos para fundirse sin fisuras en la película, asegurándonos de que estas secuencias no fueran cuadros aparte, sino que se integraran plenamente en la narrativa, encajando perfectamente en el naturalismo del resto de las escenas. El objetivo era que los actores no tuvieran que improvisar sus movimientos durante el rodaje. Queríamos que se concentraran en sus interpretaciones y en la actuación.
P: CÉCILE MARCA EL PRIMER GRAN PAPEL DE JULIETTE ARMANET EN UN LARGOMETRAJE. ¿FUE PORQUE YA ERA UNA CANTANTE CONSOLIDADA QUE PENSASTE EN ELLA DESDE EL PRINCIPIO?
R: En realidad, no - para nada. Conocí a Juliette durante una actuación en directo: ella estaba haciendo música y yo dibujo en vivo. Me impresionó su presencia, la forma en que hablaba, también su perfil de pájaro… e inmediatamente quise filmarla. Creo que nunca había interpretado un personaje antes. Pero yo sabía que tenía el deseo de actuar, incluso antes de empezar a hacer música. Y en el set descubrí en ella a alguien precisa, natural, generosa. Consiguió conectar con un personaje que no se parece en nada a ella en la vida real, y realmente se entregó a él. Es una verdadera actriz - e incluso en las secuencias musicales, siempre quise que la interpretación estuviera en primer plano.
P: BASTIEN BOUILLON, QUE INTERPRETA A RAPHAËL -EL AMOR DE LA ADOLESCENCIA DE CÉCILE-, APORTA UNA MARAVILLOSA MEZCLA DE TERNURA Y HUMOR EXQUISITO AL PAPEL.
R: Ya habíamos trabajado juntos en mi cortometraje, pero esta vez, en el largometraje, ¡tuvimos una química creativa inmediata! Bastien es un actor realmente impresionante: sabe escuchar, es preciso y siempre aporta ideas.
Creo, o al menos espero, que se lo pasó en grande interpretando este papel. Se entregó por completo al personaje: un poco pícaro, encantador, siempre con una broma pronta, pero con una mirada que, a veces, insinúa las dificultades de la vida o una repentina ola de dudas. Bastien tiene esa increíble capacidad de sacar a la superficie todos esos matices, y esa es la magia de la gran interpretación: ser capaz de transmitir todo lo que no se dice ni se muestra, pero que aun así se siente profundamente.
Preguntas y respuestas con Juliette Armanet
P: ERES UNA DE LAS PRINCIPALES CANTANTES DE LA NUEVA ESCENA MUSICAL FRANCESA Y CADA VEZ APARECES MÁS EN PELICULAS. ¿DIRÍAS QUE PROTAGONIZAR UN MUSICAL EN LA GRAN PANTALLA SE SINTIÓ COMO UNA EVOLUCIÓN NATURAL, O COMO UN SUEÑO HECHO REALIDAD?
R: ¡Diría que los musicales… son prácticamente el Santo Grial para mí! Porque es ese momento en el que la música irrumpe en el mundo real -cuando todo de repente se vuelve poético, cuando cantas para comprar tu salami, tu baguette, tu periódico de la mañana. Como una versión un poco onírica de la realidad. Para mí, la música realmente alcanza su punto más alto cuando se hace tangible, cuando se filtra en lo cotidiano. No sientes que caminas por la misma calle cuando escuchas L'Aigle noir de Barbara o Dieu m'a donné la foi de Ophélie Winter. La calle entera cambia. Y luego está el inmenso poder de la dinámica entre música y cine: lleva las imágenes a otro nivel.
¡Sin duda, Tiburón con música de Schubert habría sido una película completamente distinta! Dicho esto, Amélie (Bonnin) nos repetía constantemente en el set: Elegir mi vida NO es un musical, es una PELÍCULA MUSICAL! ¡Se convirtió casi en un chiste interno! Pero ella sí veía su película más cercana a On connaît la chanson de Resnais que a La La Land de Chazelle. Realmente me empujó a desprenderme de mi identidad de cantante.
Así que, cada escena musical fue grabada en directo en el rodaje, -lo que ella buscaba capturar era, ante todo, la emoción del actor. Y eso me sacó por completo de mi zona de confort, porque cantar en un camión, en una sola toma, con un auricular y el motor encendido… está muy lejos de la comodidad de un estudio, donde puedes repetir la grabación tantas veces como quieras. Todos los defectos, los movimientos del cuerpo, las grietas humanas… ahora forman parte de la canción. Están totalmente entretejidos en ella.
P: ES TU PRIMER LARGOMETRAJE, Y TAMBIÉN ES TU PRIMERA VEZ INTERPRETANDO UN PAPEL PROTAGÓNICO. ¿CÓMO TE PREPARASTE PARA EL PAPEL?
R: Toda la película gira en torno a Cécile -ella es realmente el núcleo emocional de la historia. Así que asumir el papel protagonista se sintió como una enorme responsabilidad. Estoy en absolutamente todas las escenas, ¡incluidas aquellas en las que lo único que hago es abrir una puerta! Tuve que enfrentarme a muchos miedos y, sobre todo, aprender a soltarme, a abrirme de verdad y dejar que el personaje se apoderara de mí. Cambiarme el peinado, el aspecto, incluso el sentido de identidad… fue como pulsar el botón de reinicio en todo lo que creía saber sobre mí misma. Dicho esto, trabajé mucho desde el inicio con una coach, tanto en los diálogos como en las canciones. Poco a poco empecé a sentirme liberada. El rodaje duró dos meses y fue súper intenso, pero fui creciendo poco a poco dentro de él. Empecé a cogerle el ritmo a las cosas, a superar los retos técnicos con más soltura… y comencé a divertirme de verdad. Se sintió como un rito de paso tanto para Amélie como para mí. Su primer cortometraje también fue la primera vez que yo pisaba un set, y desde entonces hemos crecido mucho juntas.
Es algo muy bonito: hemos atravesado todas estas etapas juntas. Y me gusta mucho cómo ella se comporta en un rodaje. Tiene un espíritu de equipo increíble -sabe unir a la gente. Se esfuerza mucho en crear un ambiente inclusivo, y creo que esa es una forma de hacer cine tan importante como contemporánea.
P: HAY UNA QUÍMICA INSTANTÁNEA ENTRE TÚ Y BASTIEN BOUILLON, QUIEN INTERPRETA AL NOVIO DE ADOLESCENCIA DE CÉCILE. ¿QUÉ TIPO DE COMPAÑERO DE ESCENA ES ÉL?
R: Tuve una suerte increíble de tener a Bastien como compañero. Pero, sinceramente, no podría imaginarme hacer la película sin él: de alguna manera hemos crecido juntos, ya que en realidad nos conocimos en el primer cortometraje de Amélie. Bastien es único. Es un actor intuitivo, sensible, preciso: salvaje e intelectual al mismo tiempo. Y fue muy generoso conmigo. Tiene muchísima experiencia y realmente me ayudó a meterme en el papel y llevarlo al siguiente nivel. Nos hicimos muy amigos. En cuanto a Raphaël, su personaje: es encantador, divertido, magnético, un poco fanfarrón. A Bastien no suelen asignarle papeles como este y, sinceramente, se roba la pelicula. Probablemente por eso su dinámica resulta tan creíble. Sí, tuve muchísima suerte de contar con un compañero tan generoso y brillante. ¡Es un crack!
P: CÉCILE, UNA MUJER RESUELTA DE UNOS CUARENTA AÑOS, SE ENCUENTRA EN UNA ENCRUCIJADA EN MUCHOS ÁMBITOS DE SU VIDA, MÁS ALLÁ DE SU CARRERA. ¿CÓMO LA DESCRIBIRÍAS?
R: Cuando pienso en Cécile, recuerdo las palabras de Amélie cuando recibió su César al Mejor Cortometraje de Ficción en 2023. Fue un discurso realmente poderoso en el que explicaba que se puede ser mujer, tener 40 años, dos hijos y canas, y aun así sentir que apenas estás en el comienzo de las cosas. Esa idea del "comienzo de las cosas" me conmovió profundamente. Como si la vida estuviera compuesta de varios renacimientos. Cécile también está al borde de algo. Se encuentra en un punto de inflexión crucial en su vida. A los cuarenta, precisamente. Sí, es una mujer fuerte, con espíritu libre, que construyó su carrera a base de puro trabajo. Es trabajadora, motivada y muy independiente. Pero algo se agita en su interior. En el fondo, es una persona increíblemente sensible que lo disimula bien para poder seguir adelante. Una persona sentimental, a veces enfadada… Siente una necesidad visceral de revisitar su historia familiar y sus primeros amores para poder liberarse por fin de ellos.
Son preguntas universales: ¿Qué cargamos con nosotros de nuestra niñez, de nuestra adolescencia? ¿Qué hacemos con lo que se nos ha transmitido? ¿Cómo llegamos a ser realmente nosotros mismos?
¿Por qué debemos "ELEGIR MI VIDA"? En el fondo, la película plantea preguntas sobre la autorrealización, incluso sobre conocerse a uno mismo, recordándonos suavemente que nada está nunca del todo resuelto, a cualquier edad. Como Cécile, todos podemos tener aún cosas que resolver con nuestros padres, incluso cuando ya estamos en una edad en la que nosotros mismos somos padres. Ser "adulto" no resuelve nada. Todo lo contrario…
Preguntas y respuestas con Bastien Bouillon
P: VERTE EN UNA PELÍCULA MUSICAL NO ES NECESARIAMENTE LO QUE UNO ESPERARÍA…
R: Mi profesión es una de las cosas más importantes de mi vida, junto al amor y mis hijos. Me encanta enriquecerla, por ejemplo, tomando clases de equitación o de esgrima para El conde de Montecristo, o clases de canto para Elegir mi vida. En pocas palabras, ¡me encanta trabajar! Pero no acepté este proyecto solo por el reto de hacer un musical. El guion realmente me sedujo mucho, especialmente por lo que tiene que decir sobre las emociones y el romance. Conectamos mucho con Amélie. De hecho, justo después del cortometraje, ella me dijo enseguida que quería volver a trabajar conmigo.
P: PARECE QUE TE DIVERTISTE INTERPRETANDO A ESTE HOMBRE DE FAMILIA, RUBIO OXIGENADO, UN POCO DONJUÁN, A LA VEZ BURLÓN Y ENCANTADOR, ¿NO?
R: Amélie realmente quería acentuar el lado llamativo/perdedor de Raphaël. Bueno, no es alguien que esté de capa caída, para nada, pero tiene esa vibra de gran niño, todavía atrapado en su ciudad natal. Un poco como un adolescente-adulto, por decirlo así. Fue ella quien decidió cambiarme el color del pelo. Quería algo vibrante. De hecho, como actor, a menudo la ayuda más grande viene del vestuario o de la peluquería. Dicho esto, no necesité exagerar tanto para interpretar a Raphaël. La razón es sencilla: Amélie y Dimitri, su coguionista, tienen un sentido del diálogo muy agudo. Está realmente bien escrito, no hace falta forzar demasiado. Y es precisamente porque el guion es de una calidad tan alta que nos permite cierta libertad. Además, Amélie es extremadamente abierta a las sugerencias. Sabe hacia dónde va, pero también sabe dar espacio a los actores.
P: LA PELÍCULA TIENE ESA CUALIDAD ÚNICA DE MANTENERSE CONSTANTEMENTE EN EQUILIBRIO ENTRE EL HUMOR Y LA MELANCOLÍA. CREA UN ESTADO HÍBRIDO QUE CAPTURA PERFECTAMENTE LA SENSACIÓN TENER 40, LA EDAD DE LOS PERSONAJES, Y QUE PRONTO TAMBIÉN SERÁ LA TUYA, ¿VERDAD?
R: Los 40 son, en efecto, una edad intermedia. Pero también es una edad en la que todavía puede cambiar todo. Por ejemplo, yo recién estoy empezando a darme cuenta de que soy un adulto… ¡aunque tengo un hijo que está a punto de cumplir 18! Lo que quiero decir es que la película no trata de decir "tengo 40 y estoy insatisfecho con mi situación actual", sino de enfrentar lo podría haber sido y seguir adelante. Si bien la película trata de un amor no correspondido entre Cécile y Raphaël -y al hacerlo, mira hacia atrás, a su pasado y al hecho de que su juventud quedó atrás-, no es triste. Amélie realmente lo consigue. Hay una melancolía ligera, muy suave, que recorre la película, del tipo que te permite reponerte y deja espacio para la alegría, las sonrisas y el futuro. Eso se ve al final… Claro, Cécile y Raphaël perdieron su oportunidad, pero en un momento vuelven a conectar, cuando Cécile regresa a su pueblo natal y se reencuentra con él: cantan juntos y sanan algo, cada uno listo para seguir adelante por su cuenta. Es hermoso.
P: ¿CÓMO AFRONTASTE LA PARTE DEL CANTO?
R: Encaro cada película como si empezara desde cero. Por supuesto, tomé algunas clases de canto en el conservatorio -de hecho, era mi asignatura favorita. Más tarde también tomé algunas clases particulares. Cantar te abre, te enseña a respirar. Pero para esta película, la producción contrató a un coach para ayudarme a ensayar, así que básicamente empecé otra vez desde cero. Después de eso, me sentí mucho más cómodo. Dicho esto, Amélie no quería una versión de estudio pulida para las partes cantadas. Para mí fue un alivio… De lo contrario, habría tenido que tomar muchas más clases.
P: UNA QUÍMICA PRECIOSA, Y NO SOLO VOCAL, BRILLA EN LA PAREJA QUE FORMAS CON JULIETTE ARMANET, QUIEN INTERPRETA A CÉCILE. ¿CÓMO FUE TRABAJAR CON ELLA?
R: Juliette y yo pertenecemos realmente a la misma generación. Tenemos bastantes amigos en común, pero lo que de verdad nos conecta es este tipo de entendimiento artístico. La admiro mucho, y creo que ella siente lo mismo. De algún modo, la dinámica que compartimos en la película refleja lo que tenemos fuera de la pantalla. Ella me apoyó muchísimo con el canto, pero también se burlaba de mí… igual que yo lo hacía de ella en otros momentos. Es más fácil dar consejos a través del humor. ¡Al final fuimos un gran equipo! Y, por si fuera poco, realmente me impresionó. Este era su primer papel protagonista, y no es cosa de todos los días tener tu primer papel protagónico, interpretarlo tan bien y que la película resulte ser un éxito… pero eso fue exactamente lo que ocurrió aquí.
