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Mary Anning y la playa de los dinosaurios cartel reducidoMary Anning y la playa de los dinosaurios(Mary Anning)
Dirigida por Marcel Barelli
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"Soy un apasionado de los dinosaurios y de las criaturas prehistóricas desde pequeño. Por eso descubrí la existencia de Mary Anning que, aunque poco conocida, fue una figura crucial para el desarrollo de la paleontología. Siempre había soñado con hacer una película sobre ella" - Marcel Barelli, director.


Notas del director
FASCINACIÓN DESDE LA INFANCIA HASTA LA PELÍCULA
Soy un apasionado de los dinosaurios y de las criaturas prehistóricas desde pequeño. Por eso descubrí la existencia de Mary Anning que, aunque poco conocida, fue una figura crucial para el desarrollo de la paleontología. Siempre había soñado con hacer una película sobre ella. Fui a Lyme Regis para seguir sus pasos y es ahí donde empezó a tomar forma este proyecto. Estoy contentísimo de haber podido realizar este filme y que vea la luz.

UNA HEROÍNA MODERNA E INSPIRADORA
Mary Anning sólo tenía doce años cuando revolucionó lo que se conocía de la historia de la Tierra. Era una época en la que las mujeres eran invisibles y, si eran pobres, todavía lo eran más. Pero su curiosidad, su rigurosidad y su pasión convirtieron a Mary en una pionera en su campo. La historia de Mary Anning demuestra todo lo que se puede conseguir con determinación y coraje. Me parecía que era la persona ideal para ilustrar a un personaje femenino fuerte, nada estereotipado y que inspirara a niños y jóvenes. Aún hoy, el mundo de la ciencia es eminentemente masculino. Salvo en el caso de Marie Curie, a cualquier persona le costaría decir otros nombres de mujeres que han contribuido a los anales de la ciencia. Por eso me parece fundamental contar la historia de la mujer que prácticamente inventó la paleontología sola.

VERDAD Y SENSIBILIDAD
Empecé a desarrollar el proyecto con Magali Pouzol y después lo seguí con Pierre-Luc Granjon. Pierre-Luc y yo queríamos contar una época determinada de la vida de Mary, que es cuando tenía doce años y descubrió el fósil más importante tras la pérdida de su padre. Llevamos a cabo mucha investigación para el filme que fue aprobada por Lionel Cavin, paleontólogo y comisario del Museo de Historia Natural de Ginebra. Aunque se trate de una película de animación, el rigor científico era primordial. La historia combina hechos reales con alguna licencia artística para transmitir tanto la emoción como la verdad de la carrera tan excepcional que tuvo Mary Anning.

UN UNIVERSO GRÁFICO A DOS VOCES
Los elementos visuales los trabajé con Marjolaine Perreten. Tenemos estilos complementarios. Mis ilustraciones tienen un aspecto más naïf y parecen dibujos animados mientras que el estilo de Marjolaine es más sutil y delicado. Entre ambos creamos un mundo evocador y accesible inspirado en los libros infantiles que, al mismo tiempo, representa la ternura y la fuerza de la historia que se cuenta.

UNA BANDA SONORA ATREVIDA
La música del largometraje es anacrónica expresamente. Tiene un estilo pop punk con un toque adolescente y contrasta claramente con el contexto histórico, porque la cinta ocurre en el siglo XIX. Decidimos hacerlo así para que reflejara la personalidad de Mary, que era muy jovial y rebelde, iba a contracorriente y destacaba porque era diferente a las expectativas de la época.

UN FILME INTERGENERACIONAL
Aunque el filme se haya creado para un público joven, trata temas universales que interpelan a gente de todas las edades como son la búsqueda de la identidad, el papel de la mujer en la sociedad, la pérdida y el descubrimiento. Espero que la película no sólo muestre la gran admiración que siento por Mary Anning, sino que también transmita la importancia de la emancipación, la curiosidad y la libertad. He querido dar un sentido homenaje a un pionera que merece ser mucho más conocida.


Mary Anning, buscadora de fósiles
Mary Anning nació en 1799 en Lyme Regis, un pueblecito costero en el sur de Inglaterra, y es una de las figuras más singulares y, a la vez, más ignoradas de la historia de la ciencia. A pesar de su humilde origen y no haber recibido una educación superior formal, esta científica autodidacta se convirtió en una pionera de la paleontología cuando la disciplina apenas empezaba a andar y en una época en la que las mujeres no formaban parte de las sociedades científicas.

Desde muy pequeña, Mary acompañaba a su padre, que era carpintero y un coleccionista de fósiles muy entusiasta, en los acantilados de Lyme, donde iban a buscar “curiosidades”: fósiles jurásicos incrustados en las rocas. Después de la muerte de su padre, cuando Mary sólo tenía once años, ella siguió buscando fósiles con gran tesón. Poco a poco, lo que había empezado como una forma de intentar ganarse la vida — vender fósiles a los turistas o a los pocos eruditos que sabían lo que eran esas curiosidades— se convirtió en una pasión imparable y en una auténtica vocación.

Al año siguiente, con sólo doce años, Mary encontró el primer esqueleto completo de un icthiosaurio, un reptil marino prehistórico. Unos años después descubrió el primer plesiosaurio que nunca antes se había visto y un pterodáctilo, dos hallazgos que revolucionaron lo que se sabía de la historia de la vida en la Tierra. Estos fósiles espectaculares y conservados en perfecto estado abrieron una ventana a un mundo perdido, que había existido mucho antes del nacimiento de la humanidad y desataron muchos debates científicos sobre la evolución y extinción de las especies.

Durante muchos años, el nombre de Mary Anning se omitió deliberadamente de los registros históricos. Sin embargo, su contribución a la paleontología fue extraordinaria. Aún hoy en día se exponen en los museos más importantes del mundo los especímenes que descubrió. Además, su influencia va más allá del ámbito de la investigación científica y se ha convertido en una figura emblemática de la lucha por el reconocimiento de todo lo que aportaron las mujeres a la ciencia.

Mary Anning murió a la edad de 47 años en 1847 a causa de un cáncer. No fue hasta más tarde cuando recibió el reconocimiento que se merecía. Se colocó una placa conmemorativa en Lyme Regis, se la incluyó en la Royal Society de Londres en 2010 y se nombró a un reptil marino en su honor, el Ichthyosaurus anningae. Hoy en día, su vida es una fuente de inspiración para científicas, escritoras y directoras. Se ha convertido en una heroína, porque fue una mujer que luchó por superar todos los obstáculos que encontró en nombre del progreso de la ciencia.


Festivales
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