Sergio viaja a una metrópolis de África Occidental para trabajar como ingeniero medioambiental en una ONG en un proyecto de construcción de carreteras entre el desierto y la selva. Allí se ve envuelto en una relación íntima pero desequilibrada con dos habitantes de la ciudad, Diara y Gui. A medida que se desentrañan las dinámicas neocoloniales entre la comunidad de expatriados, este frágil vínculo se convierte en su único refugio frente a un inminente colapso en la soledad o la barbarie.
