Tras ser estafado por un banco, Tony Kiritsis se presenta en sus oficinas y secuestra al hijo del presidente de la compañía atándole al cuello un dispositivo mortal con un alambre conectado al gatillo de una escopeta. Exige que le devuelvan su dinero y una cuantiosa indemnización, además de una disculpa pública que será retransmitida por televisión y vista por millones de estadounidenses en prime time.
