FatherlandDirigida por Paweł Pawlikowski Una película de Paweł Pawlikowski (Ida, Cold War), compite por la Palma de Oro en la Sección Oficial del Festival de Cannes 2026. Se lleva ex aequo la categoría de mejor dirección.
Escrita por Pawlikowski y Henk Handloegten, la película está protagonizada por la nominada al Oscar Sandra Hüller (La zona de interés, Anatomía de una caída), Hanns Zischler (Múnich, Allemagne 90 neuf zéro, En el curso del tiempo), August Diehl (Vida oculta, Malditos bastardos), Devid Striesow (Sin novedad en el frente) y Anna Madeley (Patrick Melrose, Todas las criaturas grandes y pequeñas).
Producida por Mario Gianani y Lorenzo Mieli para OUR Films, Ewa Puszczynska para Extreme Emotions, Jeanne Tremsal y Edward Berger para Nine Hours, Dimitri Rassam para Chapter 2 y Lorenzo Gangarossa para Circle One.
Pawlikowski se reúne con su veterano equipo de cineastas, que incluye al director de fotografía nominado al Oscar Lukasz Zal, la diseñadora de vestuario Aleksandra Staszko y los diseñadores de producción Katarzyna Sobańska y Marcel Sławiński.
Nota del director
Al igual que mis películas anteriores, FATHERLAND aborda los tumultos de la historia, el exilio y nuestra necesidad trascendental de un hogar y un sentido de pertenencia. Además, combina un momento histórico dramático con una historia humana muy particular. Sin embargo, mientras que los personajes de IDA y COLD WAR eran inventados, en el centro de FATHERLAND tenemos a las figuras históricas de Thomas Mann y sus rebeldes "mellizos", Erika y Klaus, atrapados en un drama familiar a tres bandas. Con la intención de fundir lo personal con lo histórico de forma conmovedora y sinérgica, nos tomamos algunas libertades con los hechos históricos y su cronología, intentando a su vez mantenernos fieles a la verdad emocional e intelectual de la cuestión…
El regreso de Mann a Alemania en 1949 y su intento de trascender la división y la creciente polarización ideológica de su país tienen claras resonancias contemporáneas: el viejo paradigma ha muerto, las viejas reglas ya no se aplican y, en su lugar, surgen dos narrativas toscas y mutuamente excluyentes. Narrativas que lo aplanan todo, que absorben el oxígeno del aire, que te obligan a posicionarte y que, poco a poco, hacen imposible ver las cosas con claridad y hablar con libertad. Para Mann, la única defensa contra esta reducción ideológica era el Arte: la "mirada poética" que menciona en uno de sus discursos, ese ojo abierto a las complejidades y paradojas de la vida.
FATHERLAND reúne muchos temas, pero intenta hablar con sencillez, de forma destilada, desarrollándose a través de imágenes gráficas y escenas concentradas, dando a la audiencia oportunidad de sentir e imaginar.
Thomas Mann: Cronología biográfica y bibliografía selecta
1875 - Nace Thomas Mann en Lübeck, una ciudad del norte de Alemania
1901 - Publicación de Los Buddenbrook
1905 - Se casa con Katia Pringsheim, con quien tendría seis hijos, entre ellos Erika (n. 1905) y Klaus (n. 1906)
1909 - Publicación de Alteza Real
1912 - Publicación de La muerte en Venecia
1924 - Publicación de La montaña mágica
1929 - Recibe el Premio Nobel de Literatura
1933 - Emigra a Suiza ante el ascenso al poder de Hitler
1936 - El partido nazi le retira la ciudadanía alemana debido a su rechazo público al régimen
1939 - Emigra a los Estados Unidos
1939 - Publicación de Lotte en Weimar
1944 - Obtiene la nacionalidad estadounidense
1947 - Publicación de Doctor Faustus
1949 - Regresa a Alemania para recibir el Premio Goethe
1951 - Publicación de El santo pecador
1952 - Vuelve a emigrar a Suiza, donde residirá hasta su muerte
1954 - Publicación de La engañada
1955 - Thomas Mann fallece en Zúrich (Suiza) a los 80 años.
Orígenes de la producción
A Paweł Pawlikowski le enviaron inicialmente El mago, la biografía ficticia de Thomas Mann escrita en 2021 por Colm Tóibín, de la mano de Mario Gianani y Lorenzo Mieli, de Our Films. Pawlikowski rechazó la oportunidad de adaptar el libro o de hacer una película biográfica sobre la vida de Thomas Mann. Sin embargo, inspirado por un episodio concreto (el regreso de Mann a Alemania en 1949), procedió a reimaginar el acontecimiento y, con la ayuda de Henk Handloegten, dio forma a una historia muy personal y en gran parte ficticia.
Our Films incorporó entonces a la productora alemana Nine Hours e invitó a la productora habitual de Pawlikowski, Ewa Puszczyńska, de la compañía polaca Extreme Emotions, a unirse al proyecto. Posteriormente, se tomó la decisión de rodar la película en Polonia. Chapter 2, de Dimitri Rassam, y Lorenzo Gangarossa, de Circle One, completaron el equipo de coproductores.
En esa fase, Our Films firmó un contrato para desarrollar el guion y comenzó a trabajar en la estructura de financiación global de la película. En esa misma época, Our Films acababa de iniciar una colaboración con MUBI, con quien trabajó estrechamente para reunir la financiación y sacar adelante el proyecto lo antes posible. MUBI desempeñó un papel fundamental a la hora de crear las condiciones necesarias para que la película pudiera salir adelante en un plazo de tiempo muy breve.
Historia de la producción
Hanns Zischler, que interpreta a Thomas Mann, se sintió atraído por el proyecto debido a la calidad del guion, así como por la oportunidad de trabajar con Paweł. Según explica: "Me cautivó el guion por una sencilla razón: no intenta abarcar cómo era Thomas Mann ni enumerar todos los detalles de su vida. Al haber visto IDA y COLD WAR, sabía que Paweł moldea mundos cinematográficos y tiene una forma diferente de crear la realidad. Era una manera muy interesante de mirar a un hombre al que se puede describir como extraño, controlador y, a veces, incluso frío".
Sandra Hüller, que interpreta a Erika Mann, consideró que el guion era muy detallado y descubrió mucho sobre quién era Erika a través de él: "Dado que solo cubrimos ese momento concreto en el que Erika y su padre viajan a Alemania por primera vez después de la guerra, no investigué demasiado, ya que el guion me pareció muy preciso. En esta etapa particular de su vida, a ella la mueven el dolor y la responsabilidad, algo con lo que cualquier ser humano puede conectar".
Los métodos de dirección de Paweł eran algo que Sandra nunca había experimentado. "Paweł es una especie de escultor: trabaja la imagen y crea un espacio para ti; tienes que entrar en ese espacio y, una vez dentro, eres libre en cierto modo y él no interviene demasiado. Nunca había trabajado así. Estoy acostumbrada a una forma más libre, en la que se parte de los actores y se construye todo a su alrededor. Fue muy interesante. También un poco solitario, lo cual quizá fuera algo bueno para el personaje en la película".
August Diehl, que interpreta a Klaus Mann, dice que lo primero que le impactó fue la sencillez, la profundidad, la poesía y la concisión del guion. También le llamó la atención el enfoque musical y abierto de Paweł a la hora de trabajar con el actor. "Cuando conocí a Paweł, pude ver que seguía explorando, buscando algo. No era como esos directores que se aferran al guion y te dicen exactamente cómo tienes que hacerlo. Se convirtió en una búsqueda conjunta, probando cosas de una manera y de otra. Un poco como componer música, cuando dos músicos buscan juntos una tercera cosa, algo esquivo y difícil de describir. Un tono, un ritmo y, en este caso, una imagen. Me gusta mucho esta forma de trabajar. Y me encantó cómo Paweł seguía destilándolo todo, quitando cosas, haciendo que pareciera sencillo, necesario e íntimo".
La familia Mann
El novelista alemán Thomas Mann es considerado uno de los escritores más importantes del siglo XX. La obra de Mann es conocida por su profundidad intelectual, su perspicacia psicológica y la exploración de una amplia variedad de temas como el arte, la política y la riqueza.
Para Hanns, Thomas Mann es capaz de describir cuestiones políticas y sociales complejas de una manera muy accesible: "Para mí, Thomas Mann fue uno de los escritores alemanes más influyentes, alguien que trató múltiples temas, como la crisis de la burguesía, la política, la sexualidad o la familia. Todos ellos son, en cierto modo, pilares de la sociedad contemporánea. Mann también poseía una sensibilidad y un sentido emocional muy desarrollados, y describió estas crisis desde perspectivas distintas: podía retratar algo como un problema político, pero también como un conflicto entre hombres y mujeres".
Mann también se convirtió en un firme crítico del nazismo, lo que le llevó al exilio a medida que los nacionalsocialistas ascendieron al poder, defendiendo la democracia y el antifascismo. Según lo describe Hanns: "Mann intentó ser una figura pública de denuncia contra el régimen, a veces de una forma muy extraña. Sus opiniones políticas antes de la Primera Guerra Mundial, por ejemplo, podrían haberle catalogado como un escritor ultraconservador. Después tuvo la lucidez de cambiar de opinión y adoptar una perspectiva diferente sobre la sociedad y la política de la época. El punto de inflexión para él fue no poder regresar a Alemania, por lo que siguió escribiendo en los Estados Unidos. Así que, cuando finalmente regresó, encontró un país dividido, lo que solo pudo traducirse en una crisis de nacionalidad: un hombre al que le habían cortado las raíces".
Cuatro años después de la guerra, Thomas Mann regresó a Alemania por primera vez tras 16 años de exilio para recibir el Premio Goethe de la ciudad de Fráncfort, el viaje en el que se inspira FATHERLAND. Como señala Hanns: "Esta película no funciona como una descripción biográfica de su regreso a Alemania, sino como la idea de que se enfrenta a, al menos, dos momentos muy críticos en su vida. Uno es la muerte de su hijo Klaus. El otro es su regreso a un país dividido. Regresó para aceptar el Premio Goethe en un momento muy crítico en su propia vida y en la vida política de Alemania".
A Sandra le habían hablado de Thomas Mann en el colegio y lo recordaba como una figura muy enigmática, tanto en su vida como en su obra: "Recuerdo leer sus libros y comprender que era una figura interesante, no solo en la literatura, sino en su vida. Los discursos dirigidos a los alemanes que grabó en Los Ángeles se reeditaron en Alemania, lo que me lo acercó aún más a su figura, porque son sencillamente brillantes en su intento de motivar al público alemán a luchar contra el fascismo. Pero también es un hombre contradictorio, porque como persona creo que era muy inaccesible. No podías intuir sus pensamientos, ni recibir ningún tipo de muestra de afecto por su parte. Demostraba su amor por los demás de formas muy específicas".
Dos de los hijos de Thomas, Erika y Klaus, también fueron figuras culturales destacadas. Erika Mann fue actriz, escritora, piloto de carreras y activista política, y Klaus Mann fue novelista y ensayista. Al igual que su padre, ambos se exiliaron durante la era nazi y participaron activamente en la resistencia intelectual contra el fascismo.
August encontró la relación padre e hijo, en la literatura y en sus vidas, muy interesante y dinámica: "En su escritura hay diferencias. Klaus buscaba algo inexplicable e indescriptible. Siempre vi a Klaus como alguien a quien le faltaba plenitud. Hay muchas familias similares a esta, en la que el objetivo es dejar atrás la gran sombra proyectada por el padre".
Para Sandra, la relación entre Erika y Klaus es tan hermosa como trágica, dada la complicidad que tenían como hermanos: "Erika y Klaus se describían a sí mismos como mellizos. Lo hacían todo juntos. Viajaban juntos. Hacían cabaret juntos. Escribían juntos. En los años previos a su muerte, se volvió cada vez más difícil estar con él porque, como sabemos, las personas con depresión, aunque las quieras mucho, tienden a arrastrarte hacia la oscuridad en la que se encuentran. Erika se negó a ir allí, así que dio un paso atrás".
Uno de los temas que Paweł quería explorar en esta película, a través de la familia Mann en el exilio, era el del hogar, la pertenencia. Según explica: "Tuve que abandonar mi país cuando era joven. Viví en Alemania, Francia y, la mayor parte del tiempo, en Inglaterra. Y luego, hace trece años, regresé a vivir a Polonia, que por supuesto es muy diferente de la Polonia que dejé hace muchas décadas. Por eso, el sentimiento de desarraigo que experimentan Mann y sus hijos en nuestra película y su búsqueda de una "Heimat" (patria) me resulta familiar".
Sandra y August fueron juntos a la escuela de arte dramático, por lo que se alegró mucho de que le eligieran para hacer de su hermano en la película: "August y yo nos conocemos desde hace treinta años y apenas hemos actuado juntos. A nadie se le había ocurrido juntarnos en una película. Él es muy especial y creo que es la elección perfecta para Klaus Mann porque tienen una energía muy similar".
Paweł recuerda haberse quedado asombrado en ocasiones con la interpretación de Sandra como Erika: "Es inteligente y muy intuitiva, y tiene esa marcha extra que puede meter en cualquier momento. Mientras rodábamos, algunas tomas me pusieron la piel de gallina, no por un exceso de emotividad actoral (algo a lo que Sandra nunca recurre), sino porque eran sumamente acertadas y reales. No se percibían las intenciones, simplemente surgían. Más tarde vi a Sandra cientos de veces, como se hace durante la posproducción, y la piel de gallina volvió a aparecer. Incluso durante la corrección de color, mientras miraba su rostro sin sonido".
A Hanns le impresionó la falta de vanidad de Sandra y la solidez de su interpretación: "Hay una brillantez intuitiva en su actuación en cada película en la que participa. Tiene esa fuerza de gravedad, sin glamour. Está muy segura de sí misma y muy centrada".
August recuerda que Hanns interpretó a su padre en su primera película, por lo que le complació reinterpretar esa relación en esta producción: "Hanns Zischler fue mi padre en mi primera película, y era un padre que no me gustaba y que era estricto. Ahora volvemos a ver eso. Pero Hanns es un caballero. Siempre lo recuerdo como alguien tranquilo, amable, educado, y mantuve buenas conversaciones con él, que piensa antes de hablar".
Viajando en un buick
FATHERLAND se ambienta en un momento histórico crucial cuando, tras la Segunda Guerra Mundial, Alemania quedó dividida en dos estados independientes, con dos ideologías contrapuestas. Como en sus películas anteriores, Paweł tenía un gran interés en situar la historia de sus héroes en el trasfondo del cambio político, pero sin sentir la necesidad de explicar la historia: "No creo que sea posible explicar la historia en el cine. La mayoría de las películas históricas suelen partir de una narrativa o una teoría concreta y utilizan a los personajes y la trama para ilustrarla. Para mí, la historia solo cobra vida cuando se muestra a través de personajes, relaciones y situaciones específicas, y estas son siempre complicadas, a menudo paradójicas. Explicar e ilustrar limita el significado, deja al descubierto las intenciones del autor y mata la experiencia cinematográfica".
Thomas y Erika viajan de Fráncfort a Weimar en un Buick sedán negro que, según describe Hanns, funciona casi como una máquina del tiempo que los transporta a través de un país en plena evolución: "Entras en ese coche y entras en un sueño. Creo que Paweł utiliza el coche como una máquina de soñar. El propio coche genera un flujo. Crearon todo un género llamado road movies, que funcionan como un viaje del pensamiento. Te sacan de ti mismo. Eso es lo que hacen estos personajes y, en ciertos aspectos, el coche nos ayuda a ir más allá".
Al leer la biografía de Mann, a Paweł le atrajo esta imagen de un Buick negro: "Pensé que componía una gran imagen: Mann conduciendo a través de un paisaje en ruinas en esta lujosa limusina estadounidense… Me encantaban las grandes road movies de los años 70. FATHERLAND no es una road movie pura y dura (gran parte transcurre en hoteles), pero el viaje es fundamental… Ahora que lo pienso, la primera vez que descubrí a Hanns Zischler fue en el clásico de Wenders de los 70, En el curso del tiempo (Kings of the Road)". Dado que Erika, expiloto de carreras, es quien conduce a Thomas por el país en este coche, Sandra tuvo que aprender los entresijos de cómo manejar semejante bestia de vehículo. Según relata: "Hay un hombre en Leipzig que trabaja en el Oldtimermuseum (Museo de coches antiguos) que casualmente posee exactamente la misma versión del Buick que conduce Thomas Mann y nos permitió aprender a conducirlo. Al principio, daba mucho miedo porque es enorme y pesado, y funciona de forma diferente a nuestros coches actuales. Requiere mucha fuerza en los brazos, pero a la vez es muy delicado. Es un coche precioso y me alegra que tuviéramos la oportunidad de aprender a llevarlo".
Un paisaje de posguerra
Dado que la película se ambienta en una época de destrucción y renacimiento, era importante recrearlo para la cámara. Como describe Paweł: "El reto consistía en crear un mundo en ruinas en un mundo donde ya no hay ruinas. Así que pasamos mucho tiempo viajando por la Baja Silesia, la zona de Polonia que pertenecía a Alemania antes de la Segunda Guerra Mundial y que conserva la arquitectura adecuada. Estuvimos conduciendo durante meses y meses, buscando edificios dañados, fábricas, castillos…
Sabía que necesitábamos introducir al espectador en esa época y lugar desde el principio, sin utilizar imágenes de archivo, de modo que diseñé este plano largo desde el coche cuando Thomas y Erika entran en una Fráncfort en ruinas. En la ciudad de Legnica encontramos esa calle larga y deteriorada con arquitectura alemana, y destinamos una gran parte del presupuesto a crear un paisaje urbano devastado. Esa fue nuestra "toma maestra". Establece que nos encontramos en un mundo en ruinas que, poco a poco, vuelve a la vida. Los diseñadores de producción hicieron un trabajo increíble. Los figurantes hicieron el resto".
El diseñador de producción Marcel Sławiński destaca la expresión artística que surge al trabajar en la ficción, a diferencia de los documentales. Según detalla: "Estamos haciendo un largometraje de ficción, no un documental. Por lo tanto, no solo creamos para el espectador una ilusión que hace referencia a hechos históricos de la época y de la vida de Thomas Mann, sino también un espacio emocional y una visión atemporal".
La otra mitad del inseparable dúo de diseño de producción, Katarzyna Sobańska, recuerda su primer encuentro con Paweł en IDA. "Nos dimos cuenta de que trabajar con él sería diferente a todo lo que habíamos hecho antes. Te arrastra a esta colaboración abierta y te obliga a seguir buscando, a no dejar piedra sin remover, hasta que consigue lo que necesita. A pesar de su experiencia en el género documental, la sensibilidad de Paweł, su forma de trabajar, es la de un poeta. Marcel y yo describimos nuestro trabajo con él como el intento de extraer imágenes de debajo de sus párpados…".
Marcel añade: "Lo que suele ocurrir en la práctica es que a menudo le damos a Paweł todos estos elementos para que juegue y luego él llega y empieza a quitar cosas, reduciéndolo todo a unos pocos elementos esenciales. Su enfoque es claramente el de "menos es más".
La figurinista Ola Staszko volvió a leer las obras de Thomas Mann para comprender mejor quién era de cara al diseño de su vestuario: "Aunque su obra realmente no refleja cómo vestía, fue bueno para formarme una impresión de su ambiente. Me puse a ver imágenes de archivo de 1949 y de la Alemania de posguerra. Era una época extraña, ya que el país se estaba dividiendo en dos: uno más influenciado por Occidente y el otro por la Unión Soviética. Fue muy interesante para mí, especialmente al ser polaca, porque de repente lo miras desde una perspectiva diferente".
Además, el uso del blanco y negro por parte de Paweł obligó a Ola a pensar en términos de contraste a la hora de elegir los colores del vestuario: "Para el departamento de vestuario es muy diferente. Cada vez que utilizamos el blanco y negro aprendo de ello porque, lógicamente, nuestro instinto siempre nos lleva a pensar en el color y a trabajar con una determinada gama cromática. En blanco y negro, se trata más bien del contraste, lo que significa que a veces tienes que combinar colores inesperados para conseguir la imagen que deseas". El diseñador de peluquería y maquillaje Waldemar Pokromski recurrió a documentación y archivos al comenzar su investigación para este proyecto. Según explica: "Me tomé mi tiempo para revisar varias fuentes. Al igual que a Paweł, me interesaba mucho mirar más allá del primer plano y de los actores para transmitir algo que está sucediendo de fondo. Este segundo plano tenía que coexistir con nuestros personajes. Especialmente en las películas históricas, es importante que el espectador sepa en qué época se encuentra, y eso lo logramos a través del maquillaje y el vestuario. Si un personaje lleva una chaqueta de los años 40 con el peinado adecuado, sabemos inmediatamente que es una historia de posguerra".
Waldemar ya había trabajado con Sandra anteriormente, por lo que estaba entusiasmado con la idea de reencontrarse con ella, junto a Paweł, para ayudar a dar vida a Erika Mann: "Paweł y yo buscábamos la clave para el aspecto de Sandra, porque todos estábamos acostumbrados a verla rubia y, como Erika, no podía ser rubia. Hablamos de teñirle el pelo, a lo que Sandra se opuso inicialmente, pero acordamos un color oscuro. El formato en blanco y negro de la película también permitía que su pelo no tuviera que ser negro del todo: bastaba con que fuera un rubio oscuro, que en la película se apreciaría como negro. Erika también tiene un peinado bastante peculiar, que conocemos por fotos de documentales, y que pudimos recrear".
Paweł volvió a contar con el director de fotografía Łukasz Żal en esta película: "Łukasz es el colaborador perfecto. Llegamos a ser simbióticos y planificamos los planos juntos. Está totalmente comprometido con el proceso y con la estética de cualquier película que asuma. No tiene ego, algo poco común en este negocio, pero sí mucha energía positiva y alegría. Y cuando entra "en su zona", es imparable y lucha hasta el final por la imagen que buscamos, incluso cuando todo se pone en nuestra contra y yo me siento tentado a rendirme y pasar a otra cosa".
Para Łukasz, la utilización del blanco y negro aporta modestia y sencillez a la realización y a la historia: "La película se ambienta en 1949 y queríamos que se pareciera más a un reportaje, a un documental. No queríamos mover la cámara sin una buena razón. Utilizamos el movimiento cuando hay algo significativo. No queremos que la película resulte demasiado atractiva en cuanto a la iluminación; queríamos mantener esa crudeza que veíamos en las fotografías de Thomas Mann de la época".
Habiendo comenzado su carrera como director de fotografía a mitad de IDA, después de que el director de fotografía original abandonara el proyecto, Łukasz ha colaborado con Paweł desde entonces. "Trabajar con Paweł ha moldeado mi forma de hacer cine. Me aporta una gran alegría creativa, que es exactamente lo que soñaba cuando era estudiante. Nunca me interesó demasiado crear imágenes bellas por el simple hecho de serlo. La parte importante siempre fue hablar de cosas relevantes y encontrar la forma adecuada para hacerlo. Cada película con Paweł es un viaje increíble en el que descubrimos algo nuevo. Todas sus películas son una meditación sobre la vida: hay una trama, pero debajo se esconden muchísimos temas e ideas universales".
Para el sonido, Paweł trabajó en estrecha colaboración con el jefe de sonido directo Tarn Willers en el set y con el supervisor de edición de sonido y mezclador de regrabación Lars Ginzel durante la posproducción, con el fin de recrear el telón de fondo emocional de la relación padre-hija y el mundo de 1949.
A Lars le llamó la atención la musicalidad de las películas de Paweł. "No me refiero solo a las indicaciones musicales, muchas de las cuales se interpretaron en directo en el set, sino a que sus escenas suelen tener una cierta cualidad musical. Por eso, gran parte del trabajo de posproducción de sonido se centró en el ritmo y el flujo de las escenas, intentando apoyar la imagen, el ritmo marcado por las interpretaciones de los actores y el montaje. A Paweł le gusta limitar lo que ve el espectador a través del uso del formato estrecho Academy (1.37:1), sus encuadres y sus movimientos medidos. Parece que ocurren muchas cosas fuera de plano, solo se insinúan, por lo que inevitablemente el sonido juega un papel fundamental. Sin embargo, intentamos hacerlo de forma discreta e "invisible".
Dar vida al puesto de control soviético, con las inspecciones de personas y vehículos; o al comedor antes y después de las horas de apertura; o a la casa de Goethe con su calma inquietante y su suelo crujiente… todo eso era tan importante como diseñar las interferencias que interrumpían las llamadas telefónicas intercontinentales. Por naturales que parezcan, estos sonidos se crearon y se diseñaron meticulosamente en la posproducción.
Se tuvo que recrear por completo el sonido de la mayor parte de los ambientes de multitudes, ya que los figurantes no hablaban alemán. Al hacerlo, creamos atmósferas que iban desde muchedumbres ruidosas y vibrantes en banquetes, bailando y vitoreando, hasta una conversación íntima, silenciosa y en primer plano entre Erika y Betty en la barra del bar".
El regreso a la patria
Para August, FATHERLAND retrata la incapacidad de salvar algo que está condenado a la destrucción: "Trata del intento de salvar algo que está abocado a romperse en mil pedazos y sobre emprender un último viaje a través de un país que se encuentra en pleno proceso de división. Thomas Mann puede ver que la Alemania que conoció está en ruinas y emprende un último viaje para intentar salvarla, pero al mismo tiempo constata que es imposible. Trata sobre la belleza de la ruina".
Para Sandra, la película habla de mantenerse firme ante la adversidad y mantener las ideas y pensamientos propios: "La película trata de adoptar una postura ante el mundo, de cómo mantenerla y no dejarse destruir por el sufrimiento privado. Vivimos en una época en la que parece que ya nada importa y la mentalidad que vemos en Thomas y Erika parece haber desaparecido. Creo que es un buen recordatorio de que, en realidad, es posible tener integridad".
Biografía del director (Paweł Pawlikowski)
Paweł Pawlikowski es un cineasta polaco que inició su carrera dirigiendo documentales galardonados en el Reino Unido antes de pasar a los largometrajes de ficción con LAST RESORT (2000) y MI VERANO DE AMOR (2004), ambas ganadoras del premio BAFTA.
Su película IDA (2013) ganó el Óscar(r) a la Mejor Película Internacional, la primera película polaca en lograrlo. También ganó cinco Premios del Cine Europeo, incluidos los de Mejor Película, Mejor Director y Mejor Guionista. COLD WAR (2018) se estrenó en la Sección Oficial a Competición del Festival de Cannes, donde Pawlikowski fue galardonado con el Premio al Mejor Director, y posteriormente recibió tres nominaciones a los Premios Óscar(r), incluida la de Mejor Director. También obtuvo cinco galardones en los Premios del Cine Europeo de 2018, entre ellos los de Mejor Película, Mejor Director y Mejor Guionista.
Filmografía selecta
2018 - COLD WAR
2013 - IDA
2011 - LA MUJER DEL QUINTO
2004 - MI VERANO DE AMOR
2000 - LAST RESORT
1998 - TWOCKERS
1994 - TRIPPING WITH ZHIRINOVSKY
1992 - SERBIAN EPICS
1991 - DOSTOEVSKY'S TRAVELS
1990 - FROM MOSCOW TO PIETUSHKI