En conversación con Alice Winocour (directora y guionista)
P: Todas tus películas exploran un género, lugar o ambiente diferente. No esperábamos que te decantaras por la industria de la moda. ¿Por qué te interesó este universo?
R: Todas mis películas se centran en lugares donde el cuerpo se pone en juego, a prueba: el hospital de Salpêtrière en Augustine, una villa lujosa con un soldado traumatizado en Disorder (El protector), centros espaciales diferentes con un cuerpo que se prepara para salir de la Tierra en Próxima, o incluso una ciudad, que fue el caso de Memorias de París, que contaba la reconstrucción de después del atentado. Me gusta la idea de adueñarme de un lugar, de un mundo, normalmente lejano a mí, en el que proyecto historias íntimas o emociones. En este caso, lo que me interesaba no era tanto lo que vemos de la moda, sino más todo lo que hay entre bastidores y sus apariencias. Quería ver de cerca la creación de las imágenes y del trabajo para contar lo que se esconde detrás de las representaciones de lo femenino, esas que vemos esparcidas por toda la ciudad. Así que, me sumergí durante un año entre los bastidores de los desfiles de moda mientras escribía el guion. Conocí a maquilladoras, costureras... las pequeñas manos de la Semana de la moda, pero también conocí a modelos, fuera de las pasarelas, entre desfiles, en privado. La primera parte de la película se hizo en base a estos encuentros.
P: ¿Qué opinas de la moda después de esta investigación?
R: Lo que más me llamó la atención fue la carrera contrarreloj tan agitada que hay, como un deseo de aferrarse a lo que ya no está ahí, una colección tras otra, una temporada tras otra. La canción de Mon amie la rose, de Françoise Hardy, que escuchamos cantar a las modelos al final de la noche, representa esto. Apenas has nacido y la muerte ya está haciendo su trabajo sin que te des cuenta. Esta dimensión efímera refleja el destino del personaje de Angelina Jolie, Maxine, que es una directora estadounidense que descubre que tiene cáncer nada más llegar a París, en mitad de un emocionante desfile de moda que está preparando.
P: Toda tu historia también se mezcla con la idea del destino, incluso con su sentido más ancestral.
R: Quería enfrentar a la belleza con la muerte, como vanidad, como memento mori. Pensé en pinturas que representan a mujeres jóvenes al lado de una calavera o de un reloj de arena y que evocan lo frágil que es la vida, el paso ineludible del tiempo. También pensé en las tres parcas romanas, las diosas del destino de la mitología romana, que suelen representarse como hilanderas. Una de ellas corta el hilo y anuncia el momento de la muerte.
P: El título de la película en francés - Coutures - tiene varios significados. ¿Cuál de ellos le das?
R: Couture es una película coral sobre tres personajes: Maxine, Ada y Angèle. Quería "coser" el destino de estas tres mujeres, que provienen de mundos diferentes, para juntar fragmentos de sus vidas. En francés, couture significa "costura". Quería que las costuras de la película crearan reflejos, rimas y contrastes, con planos que se respondieran entre sí como en un canon. El título también marca la forma y las intenciones estéticas de la película, que se presenta como un collage en el que las costuras no son invisibles, jugando con los cambios repentinos del universo y las rupturas de sonido.
P: ¿Cómo se complementan estos tres personajes exactamente?
R: Todo el mundo tiene algo que reparar, algo que resolver para seguir adelante. Hay una solidaridad prácticamente invisible entre ellas. Entre Maxine, la directora estadounidense; Angèle, la maquilladora que quiere dedicarse a escribir, y Ada, la modelo de Sudán del Sur que solo durará una temporada, se percibe una sororidad que nace del azar y la adversidad. Quería representar personajes con edades diferentes: Ada está en la veintena; Angèle, en la treintena, y Maxine pasa los cuarenta. Quería que pudiéramos identificarnos con el destino de cada una. Todas están en un momento decisivo con una necesidad de supervivencia. Como dice Aurore Clément, en la curva del pasillo del hospital: "No dejaremos que nos pisoteen". Pero la película también enseña cómo el mundo de la medicina y el de la moda se complementan. Un cirujano que conocí me dijo que cuando operaba sentía como si estuviera cosiendo. Aquí hablamos de otro tipo de costura. El pecho de Maxine, que no es más que un órgano de carne y hueso que funciona mal, y sobre el que el cirujano dibuja las marcas de la futura operación, es como un espejo en el que vemos a las costureras tomando medidas en el cuerpo de la top model.
P: Hablando de experiencias difíciles y heridas íntimas, ¿cómo explicarías que el tema del trauma sea tan recurrente en tus películas, llegando incluso a ocupar un lugar central, desde Augustine, pasando por Memorias de París y hasta Couture (Alta costura) en la actualidad?
R: Los cuerpos traumatizados me atraen como un lienzo en el que proyectar historias que han quedado grabadas en los pliegues del cuerpo, o del alma. Las dificultades nos permiten ir más allá de las apariencias y los roles sociales para sacar a relucir la realidad de los personajes.
P: Tus actrices contribuyen mucho al encanto de la película. Empecemos por Angelina Jolie, a quien descubrimos completamente de nuevo en el papel de Maxine.
R: Angelina es una gran estrella que se mueve en el corazón del sistema de Hollywood, pero también se mueve en los márgenes y se rebela contra la autoridad. La quiero muchísimo por ello, porque eso la hace única y diferente. Es una actriz en la que llevo pensando mucho tiempo. Siempre me ha encantado su compromiso, su sinceridad y su pureza detrás de todo el ruido mediático que la rodea. Al ofrecerle el papel de Maxine, quería enseñar la fragilidad detrás de todo su poder. Ella encontró inmediatamente una conexión personal con la película por razones que conocemos, ya que su madre y su abuela murieron de cáncer de mama. Y también tenía una conexión física con la historia, ya que se sometió a una doble mastectomía para escapar de ese destino familiar. De hecho, se sumergió en su personaje e incluso aprendió francés para el papel. Al igual que su personaje, Maxine, la madre de Angelina era francesa.
P: Anyier Anei, que hace de Ada, la joven modelo de Sudán del Sur, también ha sido una revelación. ¿Cómo la encontraste?
R: Quería encontrar el aspecto y la profundidad de una persona que no fuera solo una imagen. Una chica joven universal que todavía no sabe quién es, cuáles son sus verdaderos deseos, y que tiene que encajar en los códigos de moda con tacones, vestidos, maquillaje, etc. Lo que me importaba era que su apariencia, esa de alguien que está descubriendo el mundo y sus rarezas, también fuera nuestra. Dejar que la cámara estuviera de su lado. Conocí a Anyier entre los bastidores de un desfile de moda un año antes de rodar la película. Y cuando llegó al final del casting para hacer las pruebas fue muy evidente. Me sentí como si estuviera conociendo al personaje. Además, muchas cosas de la película las saqué de ella: la huida de su país por la guerra, la bufanda de la suerte que le cosió su madre, los estudios de Farmacia que tuvo que interrumpir, las mentiras a su padre para poder ir a Francia...
P: ¿Y en cuanto a Ella Rumph, que interpreta a Angèle, la maquilladora, tu tercera protagonista?
R: Me encanta su energía pura. Hay una especie de rebeldía y brillo en ella que nos hace empatizar con ella inmediatamente. Para su personaje, conocimos a muchas maquilladoras de los equipos de la Semana de la moda. Para mí, Angèle es el ángel de la historia, la que cura, la que repara, la que esconde imperfecciones... Pero también es la que traduce los pensamientos de los personajes hasta que poco a poco se convierte en la narradora de la película.
P: Dos figuras masculinas interfieren en esta historia tan femenina. Háblanos primero sobre el cirujano de Maxine, interpretado por Vincent Lindon. ¿Con quién te reencontraste trece años después de Augustine?
R: He mantenido el contacto con Vincent Lindon desde mi primera película. Su gran presencia física y su autoridad natural encajan en el personaje del cirujano y no me podía imaginar a otra persona haciendo este papel. Trabajó mucho con el departamento de oncología, sobre todo para entrenarse para cuando tuviera que trazar el futuro recorrido de las operaciones en los pechos de las mujeres. Queríamos que sus gestos fueran creíbles, como los de las costureras. También trabajamos en esa crudeza brutal que se desprende de esa forma de hacerse con el control de los cuerpos de las enfermas. Para mí, esta expropiación se refiere a la de las modelos que durante los desfiles literalmente "entregan" sus cuerpos a la moda.
P: ¿Qué importancia le das a la historia de amor entre Maxine y el segundo protagonista masculino de la película, interpretado por Louis Garrel?
R: Él es importante porque le da esperanza y vida al viaje de Maxine. A través de esta historia de amor, primero quería explicar el instinto vital que impulsa a su personaje ante la brutalidad de lo que le está pasando. Louis Garrel irradia algo magnético. Intenté hacerlo algo más tranquilo, porque me gustan este tipo de personajes, como los actores con los que pude trabajar, como Matt Dillon, Vincent Lindon, Matthias Schoenaert y Benoît Magimel. Todos tienen en común una fragilidad que se esconde detrás de una presencia física. Y luego, con Agelina, queríamos mostrar la peculiaridad de una historia de amor en medio del alboroto y gravedad de una enfermedad, en la que también coexisten la belleza y la muerte.
P: La música de Anna von Hausswolff y Filip Leyman contribuye al ambiente que es tanto cautivador, como cambiante...
R: Yo ya había trabajado con estos músicos suecos. Sus raíces vienen de la música metal y drone. Anna combina las melodías de órgano, que graba en iglesias, con los sonidos más electrónicos de Filip. Es una música profunda y solemne con un matiz sagrado, casi litúrgico, a veces gótico pero también brillante.
P: ¿Con qué casa de alta costura trabajasteis tú y Pascaline Chavanne, tu jefa de diseño de vestuario, para el desfile final?
R: Queríamos combinar la ficción con la realidad de una firma de moda real. Lo grabamos en Chanel, pero su nombre no aparece porque era importante para mí, y para la coherencia de la película, que no hubiera ningún logo y que esta firma fuera ficticia. Dicho esto, algunos reconocerán la gran escalinata principal de la calle Cambon y los talleres de alta costura donde las costureras se interpretan a sí mismas. En cuanto al desfile de moda, es una colaboración artística porque toda la colección la creó el estudio que colabora con Pascaline Chavanne. Nos inspiramos en los pintores prerrafaelitas para reforzar el aspecto onírico de la película.
P: Hablas de esperanza, pero tu historia termina con una tormenta que se presenta como un pequeño apocalipsis. ¿Deberíamos verlo como un final... o como el principio de una nueva historia?
R: La idea era marcar un punto de inflexión en la historia de los personajes con la representación física de una tormenta que sacude el orden establecido. Como una forma de catarsis, una revelación. Esta destrucción final evoca una transformación, una mutación, hacia una nueva vida.
Biografía de Alice Winocour
Formada en La Fémis, una escuela de arte en París, Alice Winocour dirigió varios cortometrajes, entre ellos Kitchen, que fue elegido para la competición de Cannes en 2005. En 2011, rodó su primer largometraje, Augustine, elegido para la Semana de la Crítica y nominado al premio César a la mejor ópera prima. Su secunda película, Disorder (El protector), con Matthias Schoenaerts y Diane Kruger como protagonistas, se presentó en la sección de Un certain regard del Festival de Cine de Cannes en 2015. Escribió Mustang junto a Deniz Ergüven, que ganó el premio César al mejor guion y que representó a Francia en los Premios Óscar de 2016, y también Guapis de Maïmouna Doucuré. Su película Próxima, con Eva Green y Matt Dillon como protagonistas, ganó premios en Toronto y en San Sebastián en 2019. En 2022, escribió La patria perdida junto a Vladimir Perišić. Su última película, Memorias de París (2022), seleccionada para representar a Francia en los premios Óscar, hizo que Virgine Efira ganara el premio César a mejor actriz y también le hizo ganar a ella el premio Alice Guy a mejor directora.que en Tollered, en Västra Götaland.
Criticas
· Pete Hammond, Deadline: "Si ésta no es la interpretación más conmovedora de la carrera de Jolie, y ha habido muchas, está en lo más alto. Es profundamente emotiva".
· Robert Daniels, Screen: "Un retrato observacional sobre mujeres creativas que encuentran consuelo unas en otras".
· Matt Neglia, Next Best Picture: "Angelina Jolie nos ofrece una interpretación llena de matices y profundamente personal".
Premios y festivales
· San Sebastián 2025: Sección Oficial
