Dirigida por Guy Ritchie. Protagonizada por Henry Cavill, Jake Gyllenhaal y Eiza González entre otros.
Dinero, dinero, dinero
Escrita y dirigida por el cineasta Guy Ritchie, En la zona gris explora las profundidades de las altas finanzas y el mundo de activos de riesgo, donde las recompensas son infinitas. El director lleva mucho tiempo fascinado por este universo: «En este mundo, un puñado de empresas puede controlar miles de millones de dólares, eso les da autoridad. No creo que sea porque estén mintiendo, sino que la gente suele ser ingenua respecto al poder que poseen estas poquísimas empresas».
Al empezar a plasmar las ideas en el guion, se dio cuenta de que quería centrarse en esas zonas donde los métodos legales y los ilegales chocan: «En realidad, es una reflexión sobre el mundo oscuro de las finanzas. Trata sobre el mundo del dinero y la ley. ¿Cómo lograrías saldar una deuda sin que maten a nadie y sin convertirte en un gánster?».
La investigación del director se apoyó en fuentes directas especializadas en derecho internacional: «Empecé a comprender la realidad de cómo recuperar dinero cuando alguien decide jugar sucio y ocultar información deliberadamente. He escuchado muchos casos y me acabé interesando por los entresijos de este mundo. Es importante conocer la jerga. El derecho internacional es un idioma que, una vez dominado, te permite entender cómo blanquear dinero».
La historia surge de una anécdota que escuchó Ritchie de un amigo abogado, el cual le contó un caso en el que había tenido que rastrear una deuda de 50.000 millones de dólares. La cifra era tan elevada que el director decidió suavizarla en el guion: «Optamos por una historia más creíble. La realidad muchas veces supera a la ficción y hemos suavizado la intensidad de la trama para hacerla creíble, aunque se basa en una historia real».
Ritchie también quiso destacar a los operadores encargados de recuperar el dinero: «Pensé que sería interesante que el público comprendiera que hay un mundo así, que hay miembros retirados que necesitan ganarse la vida».
Tal y como apunta el director, se trata de un thriller distinto a los demás: «No trata sobre criminales ni gánsteres convencionales, sino sobre personas que saben aprovecharse de la ley, la entienden y, por lo tanto, se benefician de la ingenuidad, la oscuridad y la ambigüedad de esta». Lo que interesa a Ritchie de esta historia son las personas que trabajan en la sombra para otras mucho más ricas y poderosas.
«Estamos haciendo una película sobre un equipo que entiende el lenguaje legal para la recuperación de deudas y los medios prácticos para lograrlo. Eso implica trabajo de campo, y comprender las consecuencias te expone a un gran peligro físico». Cuando descubres que puedes extorsionar a la gente mediante todo tipo de artimañas, la ley se convierte en algo creativo e interesante».
Como añade Ritchie: «La idea original giraba en torno al rescate y cuántas maneras hay de sacar a una persona de una isla en menos de diez minutos. Me pareció una idea divertida que también que rozaba las zonas grises de la legalidad».
La banda se reúne
La abogada Rachel Wild (Eiza González), quien se reúne con Sid (Henry Cavill) y Bronco (Jake Gyllenhaal), dos exmiembros de las Fuerzas Especiales, para recuperar una enorme deuda. El director decidió contar con actores con los que estaba muy familiarizado: «La película necesitaba sostenerse sobre aspectos prácticos. Un personaje es más cerebral y el otro es totalmente visceral. También quería que uno fuera estadounidense y el otro británico».
Henry Cavill había trabajado con Ritchie en el thriller Operación U.N.C.L.E. y en El ministerio de la Guerra Sucia. El actor comenta: «Trabajar con él no es solo hacer una sola película. Es como tener una relación; tiene que ver con el tiempo que pasas haciendo la película y conociendo la historia. Tiene un espíritu creativo que es distinto al resto. Te da la oportunidad real de aportar ideas porque las cosas pueden cambiar sobre la marcha. Hace que te sumerjas en su mundo».
Jake Gyllenhaal había trabajado con Ritchie en El pacto. Una historia impactante sobre un intérprete que transporta a un sargento herido en un terreno muy peligrosos en Afganistán: «La última película que hicimos juntos tenía un tono muy serio. Este contexto es completamente diferente, podíamos jugar con el sentido del humor, jugar con los personajes y disfrutar del humor». Cavill coincide con su compañero de reparto: «Es como si fuera mi trabajo soñado. Tienes la oportunidad de disfrutar de tu trabajo, además de trabajar mano a mano con uno de los mejores directores y con compañeros extraordinarios».
Ambos actores no habían coincidido nunca en un proyecto juntos. Se conocieron el primer día de rodaje de En La Zona Gris. Cavill comenta: «Esa es la magia de trabajar con Guy. Llegas el primer día de rodaje y no sabes muy bien lo que te puedes encontrar. Tienes que ser capaz de relajarte y dejarte llevar. Es muy divertido». Y Gyllenhaal coincide: «Siempre trabaja con el mismo equipo, así que cuando te vuelve a llamar, conoces ya su lenguaje. Somos conscientes de cómo nos podemos ayudar».
La capacidad de Ritchie para modificar escenas sobre la marcha obligaba a los actores a dar lo mejor de sí mismos. «Te tienes que acostumbrar a la forma de trabajar con él», comenta Cavill. El hecho de que ambos actores llegaran a compenetrarse a la perfección también contribuyó a que la experiencia fuera positiva.
Gyllenhaal añade: «No sabía cómo sería trabajar con Henry. Había oído a mucha gente decir que era maravilloso y puedo confirmar que es así. Realmente ha sido muy divertido. En una película así hay mucha improvisación y cambios de diálogo sobre la marcha. Tener un compañero en ese proceso que cuenta con más experiencia que yo en este mundo y que quiere apoyarte siempre es increíble».
¿Quién manda aquí?
Estos profesionales trabajan con Rachel Wild (Eiza González). La astuta abogada que organiza la operación para cobrar una enorme deuda en nombre del banquero de inversiones. Ritchie explica algunos detalles sobre ella: «Se necesita mucha habilidad para conseguir algo tan valioso. Creo que es importante entender que para esta persona se trata más bien del gesto simbólico del dinero y del significada simbólico de una victoria. Rachel representa una amalgama de las mentes jurídicas que he conocido a lo largo de los años».
Eiza González se une al reparto para interpretar a este personaje. Es su tercera colaboración con Ritchie: «Le diría que sí siempre a Guy. Su proceso es emocionante. Te mantiene alerta y supone un gran desafío. Disfruto mucho trabajando con un director que me impulsa a crecer y mejorar. Disfruto mucho de los desafíos».
González se sintió atrapada por el personaje: «Me parece muy interesante. Es una mujer seria, directa, tranquila, serena y dueña de sí misma. Sabe perfectamente lo que debe hacer. Pero también tiene sentido del humor».
Su elección fue clave para sus compañeros de reparto. Su personaje se convierte en una pieza fundamental: es la jefa. Cavill comenta que le intrigaba esta dinámica: «Creo que lo interesante es la relación entre los tres. Bronco y Sid tienen mucha camaradería, y respetan mucho a Rachel porque cuidó de ellos».
González ya había trabajado con Gyllenhaal en Ambulance. Plan de huida, dirigida por Michael Bay. El rodaje también supuso su reencuentro con Rosamund Pike después del drama Descuida, yo te cuido: «Tengo una conexión increíble con ella. Me transmite mucha confianza y calma. Me siento realmente segura de lo que hago cuando actuamos juntas».
El magnate multimillonario y su abogado
El actor español Carlos Bardem interpreta a Manny Salazar, el multimillonario al que persiguen los protagonistas. La primera escena que rodó fue una conversación con su abogado —interpretado por Fisher Stevens— dentro de una piscina, mientras fumaba un puro. «Fue una experiencia divertida y aterradora. El inglés no es mi idioma materno. No fui capaz de decir ni una sola frase del guion. Estaba muy asustado, pero entonces entendí cómo funcionaba la cosa y supe que tenía que dejarme llevar».
El público le recordará por su papel en Assassin's Creed. El actor comentó: «Disfruto muchísimo de sus películas. La primera que vi fue Snatch. Cerdos y diamantes y me explotó la cabeza. Era divertidísima y muy original. Lo que finalmente haces en el set, no tiene nada que ver con lo que estaba en el guion. Siempre es mucho mejor».
Fisher Stevens interpreta a William Horowitz, abogado de Salazar. Vive en Nueva York y presta sus servicios en todo el mundo. Ritchie admiraba su trabajo en el drama Succession y le propuso el papel. Stevens comenta: «Su energía en el set es tan buena, resulta contagiosa. Ama tanto su trabajo que hace que tú también ames lo que haces, te transmite confianza».
«Me ayudó a construir el personaje. Aunque tengas pocas líneas de guion, consigue que tu personaje tenga vida propia. Reúne a un grupo de actores increíble y es como jugar al fútbol. Es como si tuvieras a 11 hombres en el campo y siete u ocho de ellos son de países distintos, pero se compenetran maravillosamente bien. Eso es exactamente lo que se siente en una producción de Guy Ritchie».
También se unió al reparto Kristofer Hivju, que es la elección perfecta para interpretar al guardaespaldas de Salazar. La estrella noruega, conocida por su papel en Juego de Tronos, ya había trabajo con él en The Gentlemen: Los señores de la mafia.
Adentrándonos En la zona gris
Al comenzar la preproducción, Ritchie empezó a reunir a su equipo, con algunos de ellos lleva trabajando más de 25 años. «Es muy importante para mí conocer bien al equipo. Se tienen que sentir motivados y dar lo mejor. Creo que es importante también contar con savia nueva y en esta película existe tuvimos un equilibrio perfecto».
El director de fotografía, Ed Wild, había colaborado con el director en El ministerio de la Guerra Sucia y Guy Ritchie: El pacto. También ha regresado el diseñador de producción Martyn John, que ha trabajado con él desde Despierta la furia.
La diseñadora de vestuario es Loulou Bontemps, que forma parte del equipo de Ritchie desde que comenzó como asistente de vestuario en Operación Fortune: El gran engaño. «Siempre aportan ideas únicas y brillantes. Y yo añado mis propias reflexiones y nos vamos alimentando de las ideas de los demás. Respetamos profundamente el trabajo de los demás y valoramos lo que cada uno aporta. A veces no estamos de acuerdo, ahí surgen la emoción y la creatividad. No tenemos miedo a plantear preguntas difíciles o desafiar nuestros límites» comenta Wild.
«Queríamos darle a la película un aire de lujo y mucha opulencia. Tenemos un reparto fantástico y queríamos que lucieran espléndidos, como las estrellas de cine de los años 50. Sentíamos que la estética debía transmitir esa sensación de opulencia y grandiosidad mediante el color y el contraste, pero sin perder un cierto anclaje en la realidad».
Para Loulou Bontemps, sus experiencias previas con Ritchie la habían preparado: «Cuando trabajas con alguien como Ritchie, necesitas un elemento de estilo maravilloso. La estética debe ser algo estilizada o elevada, pero a la vez creíble y fiel a los personajes».
La estética tenía un aire a finales de los años 80 y principios de los 90. Se aprecia especialmente en el vestuario de Manny Salazar: «Hay pequeños detalles, como sus zapatos y su forma de vestir que me parecían muy divertidos», comenta Bontemps.
También diseñó el vestuario de Cavill y Gyllenhaal. Bronco y Sid son dos personajes muy diferentes y se refleja en sus vestuarios. Sid tiene una clara influencia de figuras clásicas, como Clark Gable o James Bond. Bronco tiene un estilo más desenfadado, más relajado y apto para entrar en acción.
Y pudo vestir a González con unos atuendos impactantes: «Es una mujer que aspira a grandes cosas y Eiza aporta una gran fuerza al personaje. A Guy le gusta las protagonistas femeninas fuertes. Hay un elemento de seducción, pero desde una perspectiva de poder. Creo que lo divertido del vestuario de ella era que ofrecía mucha flexibilidad para introducir color y elementos más llamativos».
Se trasladaron a Tenerife, donde se rodó la mayor parte de la película: «Era la opción perfecta para nosotros. La isla tenía todo lo que necesitábamos», afirma Ritchie. Para los actores, fue una auténtica bendición.
Pero rodar en Tenerife supuso un reto fascinante para Martyn John: «Rodar escenas ambientadas en Nueva York en Tenerife es todo un desafío. Rachel gana más de un millón de dólares al año. Su apartamento y su entorno debían reflejar ese nivel de vida. Encontramos unas cortinas de fondo de tul blanco transparente con vistas del Soho neoyorquino y construimos un apartamento increíble».
John colaboró estrechamente con Bontemps en el diseño del apartamento de Rachel: «Diseñé un vestidor con un zapatero repleto de zapatos del diseñador Jimmy Choo. Todo eran accesorios de alta gama. Fue fantástico». Trabajaron mano a mano con el director de fotografía Ed Wild para «potenciar el trabajo de todos», comenta John. El apartamento se transformó luego en la comisaría de policía: «Es la policía corrupta de la isla. Así que buscábamos algo que pareciera abandonado y deteriorado. Encontramos una antigua central de telecomunicaciones. Pero no tenía tejado, por lo que habríamos tenido que instalar uno nuevo. Era muy complicado y, por eso, construí un decorado basándome en el diseño exterior».
«Es la policía corrupta de la isla», explica John. «Queríamos que pareciera un lugar un poco olvidado, algo deteriorado y descuidado. Encontramos un edificio que había sido un antiguo centro de telecomunicaciones. Pero vimos que no tenía techo y habríamos tenido que construir uno nuevo. Al final resultó demasiado complicado, ya que además estaba infestado de palomas y no nos permitían entrar. Por eso construí un decorado basado en su exterior».
A menudo, el trabajo de un departamento influía en el de otro. Cuando Bontemps diseñó los uniformes de la policía de la isla, se inspiró en los conjuntos que visten los legionarios españoles.
«Son uniformes muy divertidos, con cierto toque extravagante, pero al mismo tiempo creíbles», comenta Bontemps. «Tienen ese guiño al humor que a Guy le gusta incorporar en sus películas, al mismo tiempo que auténtico. Martin encontró estos uniformes y rediseñó la comisaría de policía. Era increíble».
Otros lugares clave incluyeron la base desde la que el equipo de Rachel planifica sus operaciones. Cuando John leyó el guion por primera vez, el equipo estaba destinado originalmente a una villa en una isla, un edificio deteriorado donde pudieran pasar desapercibidos.
John y su equipo encontraron un antiguo restaurante abandonado, cubierto de grafitis, en medio del paisaje árido de Tenerife.
«Instalé lamas en las ventanas para que pudiéramos conseguir unos haces de luz en el interior. Tiramos paredes, reparamos el tejado, quitamos las chimeneas e instalamos nuevas ventanas y puertas. Fue una construcción de decorado importante. Fueron unas cuatro semanas de trabajo para solo cinco días de rodaje, pero mereció la pena».
También tuvo que encontrar la villa adecuada para Salazar. ¿Cómo se encuentra una casa para un multimillonario? Tenerife ofreció al equipo grandes posibilidades.
«Salazar iba a vivir, en un principio, en un ático de un hotel», explica John. «Pero encontramos un apartamento. Tenía unas vistas absolutamente espectaculares y un estilo moderno. Incorporamos mucha vegetación tropical, plantas exuberantes y demás. Y potenciamos los colores de los cojines con detalles en naranja y añadimos un toque extra de brillo».
Guy Ritchie y el director de fotografía Ed Wild unieron fuerzas para crear las secuencias de acción memorables.
«Con frecuencia, la acción acaba convirtiéndose en una mezcla caótica de movimientos de cámara y enfrentamientos frenéticos», afirma Wild. «Nosotros intentamos mantener planos más abiertos, con referencias claras del espacio, para que las escenas encajen entre sí y sigan impulsando la narrativa, además de los distintos momentos de acción. Y, por encima de todo, queríamos que en las escenas de acción se notara que el reparto se lo estaba pasando bien. Es la vida que han escogido y disfrutan de esa presión».
Después de siete semanas de rodaje en Tenerife, durante los primeros meses del otoño de 2023, la producción se trasladó a Yeda, en Arabia Saudí, para los últimos días de rodaje.
Entre las secuencias previstas figuraba una incursión en el desierto para rodar el momento del acto final en el que Rachel es secuestrada.
«Teníamos que encontrar dunas con unas vistas espectaculares, que tuvieran la orientación adecuada y que pudiéramos acceder con camiones, vehículos pesados, tiendas de campaña y generadores», explica John. «Es bastante difícil encontrar un sitio así que además tenga ese factor de asombro, pero lo conseguimos».
«Los equipos eran muy serviciales. Cuando teníamos necesidades durante el rodaje, había personas clave que destacaban por su enorme generosidad, amabilidad, eficiencia y profesionalidad. Sin duda nos encantaría volver a rodar ahí».
Con la producción ya finalizada, la película pasó a la fase de posproducción. El compositor Christopher Benstead, colaborador habitual del director, fue el encargado de crear la banda sonora. Por su parte, el montador Martin Walsh, ganador del Oscar® por su trabajo en Chicago, se incorporó por primera vez al equipo habitual y dio forma definitiva a la película en el montaje.
El resultado ofrece algo fresco para los espectadores. «Creo que es importante construir historias originales porque son las más interesantes. No he visto nada parecido dentro de este género. No me interesa volver a recorrer territorios ya explorados. Es el tipo de material que me resulta atractivo. Al fin y al cabo, en cierto sentido haces películas para ti mismo. Si es algo que a mí me parece interesante, esperas que el espectador piense lo mismo».
Eiza González comparte esa visión. Y comenta sobre su personaje que «tiene elegancia y estilo. Es sexi, divertida y aventurera. Es exactamente el tipo de película para ver en pantalla grande. Creo que esta película tiene un poco de todo. Hay algo en la magia del cine que sucede solo dentro de esas salas mientras comes palomitas y disfrutas de una película como esta. No hay mejor forma de disfrutar que viendo una película de Guy Ritchie».
