La escritora y directora: Natalie Erika James
Parece que no podemos escapar de los mensajes tóxicos relacionados con el peso que impregnan cada rincón de nuestra sociedad. El tamaño del cuerpo se compara, con frecuencia, con el fracaso moral, la vergüenza y la sensación de no ser suficiente.
Durante mi infancia, los problemas de mi padre con la comida marcaron a gran parte de mi familia. Le he visto luchar contra la compulsión y esa sensación de escapismo fugaz que le proporcionaba la comida. Tuvimos muchos sustos de salud y hospitalizaciones. La gordofobia siempre ha estado presente en nuestra sociedad. Recuerdo la impotencia que sentía al ver sufrir a un ser querido.
Sentía como si una energía oscura acechara. No era solo hambre física, sino también emocional y espiritual. Un deseo insaciable e implacable, como el mito budista de los hungry ghost. Es una mezcla de reflexiones personales a través del prisma del terror. Una mirada íntima a la lucha de una mujer contra su imagen, su autoestima y la vergüenza.
Puede interpretarse como una advertencia sobre los peligros de las soluciones extremas (en este caso, las dietas) y cómo buscamos en el exterior una sensación interna de bienestar. Nos automedicamos y la comida es el mecanismo elegido por Hana, pero cualquier obsesión puede convertirse en un intento dañino por alcanzar el amor, la aceptación y la sensación de tranquilidad.
Esta película no busca juzgar los cuerpos ni el aspecto físico. Quiere examinar las fuerzas internas que promueven ese comportamiento compulsivo y las presiones sociales y personales que lo enfatizan. Se trata de analizar cómo nos sentimos al comer, cómo nuestra cultura puede convertir esta necesidad humana básica en una fuente de vergüenza, aislamiento e impotencia. Una carta de amor a quienes crecieron deseando que su cuerpo fuera diferente, se han sentido presionados por impulsos autodestructivos, a mi familia, y a mí misma. La vergüenza puede llevar a la autodestrucción, pero también puede aportar compasión, aceptación y luz en la oscuridad.
Notas de producción
Insaciable es un thriller psicológico de terror basado en la carne, los huesos y el deseo. El descenso de Hana hacia la locura se refleja en el surgimiento de un fantasma: una presencia que surge de las cenizas de los muertos. Solo se ve reflejado en superficies convexas, pero se siente en todo momento. Esta sensación se logra con una combinación de efectos prácticos y visuales.
La transformación del cuerpo de Hana es un pilar fundamental de la película. Su físico cambia a lo largo de seis etapas muy bien planificadas. La combinación de prótesis, vestuario, efectos especiales y maquillaje hace posible esos cambios. La postura también contribuyen a esta evolución, respaldada por el diseño de producción y el lenguaje cinematográfico que distorsionan y desestabilizan su entorno.
El mundo de Insaciable se sitúa en el centro una gran ciudad, lleno de grafitis, de. El apartamento minúsculo de Hana y el sótano de su edificio son escenarios claustrofóbicos que ayudan a su desmoronamiento. Y el laboratorio de la facultad hace referencia a los grandes, e inquietantes, auditorios de anatomía de principios del siglo XX. En contraste, el gimnasio tiene una estética colorida y vibrante que refleja el mundo de Alanya.
La transformación de Hana
Al igual que en Relic, el objetivo era priorizar el uso de efectos prácticos y utilizar los efectos visuales solo cuando fuera necesario.
A lo largo de la película, Hana experimenta una transformación física muy drástica. La combinación de prótesis, maquillaje de efectos especiales, extensiones de pelo, dobles de cuerpo y el vestuario, se creó una representación realista de esas seis etapas que atraviesa el personaje.
Larry Van Duynhoven y su equipo de artistas prostéticos diseñaron una variedad de prótesis, en colaboración con Steph Hooke, diseñadora de vestuario, y Ange Conte, diseñadora de maquillaje y peluquería.
El diseño de producción y la dirección de fotografía tienen un papel fundamental para capturar la percepción que Hana tiene de sí misma. Las lentes, los ángulos de cámara, los planos y iluminación enfatizan su malestar y su subjetividad.
A medida que su percepción se distorsiona, el lenguaje visual se transforma para reflejar una realidad cada vez más aterradora. Su maquillaje refleja también este deterioro, su pelo se apaga, su piel adquiere un tono grisáceo, hasta que al final de la película está casi irreconocible.
Natalie Erika James (guionista, directora y productora)
Es una guionista, directora y productora japonesa-australiana especializada en historias de género y terror.
Su ópera prima Relic se estrenó en el Festival de Sundance con gran éxito de crítica, y se proyectó en festivales como el BFI, el SXSW y Sitges. Estuvo también nominada a Mejor Largometraje en los Premios IFP Gotham 2020, así como Mejor Película, Mejor Dirección y Mejor Guion en los Premios AACTA 2020.
Relic está protagonizada por Emily Mortimer, Bella Heathcote y Robyn Nevin. Y producida por Carver Films, Nine Stories de Jake Gyllenhaal y AGBO Films de los hermanos Russo.
También coescribió y dirigió Apartment 7A, una precuela de La semilla del diablo, protagonizada por Julia Garner, Dianne Wiest y Jim Sturgess.
Insaciable es su tercer largometraje como guionista y directora.
