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Chopin cartel reducidoChopin(Chopin, Chopin!)
Dirigida por Michał Kwieciński
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De los productores de la película nominada al Oscar "Katyn" (Andrzej Wajda, uno de los directores polacos de referencia), llega esta superproducción europea de más de 17M de euros. Más allá de ser un biopic sobre uno de los compositores más relevantes de la historia, supone una experiencia cinematográfica en sí misma.

Al igual que "Amadeus" (Milos Forman), exploraba la figura de Mozart como un genio excéntrico e irrepetible, "Chopin" propone una aproximación cinematográfica al nacimiento de una leyenda musical: un joven compositor brillante, frágil y magnético que se convierte en el centro de todas las miradas del París romántico. Un genio impredecible hasta para el propio rey de Francia.

"Chopin" combina el alto valor de producción del gran cine histórico europeo con una mirada contemporánea sobre la fama, la juventud, la creación artística y el deseo de trascender. La música clásica, atravesada por una dimensión sonora más moderna y electrónica, sirve de motor narrativo y emocional, acercando la figura del compositor tanto al público cinéfilo adulto como a nuevas audiencias interesadas en experiencias culturales más sensoriales y actuales.

La película está dirigida por Michał Kwieciński ("Filip"), la fotografía corre a cargo del ganador del premio Orzeł Michał Sobociński ("Filip", "The art of loving") y la dirección de arte es obra de la dos veces ganadora del premio Orzeł Katarzyna Sobańska y Marcel Sławiński ("Cold War", "Ida", "Fatherland"), para recrear el París aristocrático de 1830 al que Chopin llega con tan solo 21 años. El vestuario ha sido creado por la cuatro veces ganadora del premio Orzeł Magdalena Biedrzycka ("Katyn") y Justyna Stolarz ("Filip").

La película "Chopin" cuenta con varias estrellas polacas e internacionales.

El papel de Fryderyk Chopin lo interpreta uno de los jóvenes actores con más talento del panorama actual: Eryk Kulm (ganador del Premio Zbyszek Cybulski y del Orzeł al mejor actor protagonista por FILIP). En el papel de George Sand, Joséphine de La Baume (ONE DAY, RUSH); en el de Franz Liszt, Victor Meutelet (EMILY IN PARIS, FILIP); y en el del rey Luis Felipe I, Lambert Wilson (THE MATRIX RELOADED), siete veces nominado al César.

Además: Karolina Gruszka, tres veces nominada al Orzeł, como Delfina Potocka (THE ART OF LOVING, MARIE CURIE); Maja Ostaszewska, dos veces ganadora del Orzeł, como la madre de Fryderyk Chopin (KATYN); Michał Pawlik como Jan Matuszyński (ROJST); Kamil Szeptycki como Julian Fontana (EL INFORME DE PILECKI), Martyna Byczkowska como Maria Wodzińska (1670), la dos veces ganadora del Orzeł Dominika Ostałowska como Madame Wodzińska (VARSOVIA).


Frédéric Chopin
Frédéric Chopin (Żelazowa Wola, 1810 - París, 1849) es el más grande compositor polaco y uno de los pianistas más virtuosos de la historia. Criado en Varsovia en un hogar cálido y aristocrático que marcó su sensibilidad, fue un niño prodigio que con solo seis años ya deslumbraba a su maestro, Wojciech Żywny, y a la alta sociedad con su madurez interpretativa y sus primeras composiciones.

En noviembre de 1830, tras una formación académica impecable, abandonó Polonia para siempre. Tras una breve estancia en Viena, llegó a París en el otoño de 1831. Aunque sus inicios estuvieron marcados por la escasez económica, un histórico concierto en febrero de 1832 ante la élite musical, incluyendo a Franz Liszt, lo consagró definitivamente. París se rindió a sus pies.

El estallido del genio en Mallorca con George Sand
Tras un compromiso matrimonial frustrado con Maria Wodzińska, Chopin conoció en 1836 a la célebre novelista George Sand (Aurora Dudevant). Esta compleja relación sentimental y artística definió el resto de su vida. En el invierno de 1838, buscando bienestar y un entorno inspirador, Chopin se trasladó con Sand a Mallorca. A pesar de que el clima húmedo de la isla agravó seriamente su tuberculosis, este viaje y el ambiente creado por la escritora actuaron como un catalizador para su genialidad, dando lugar a algunas de sus obras más excepcionales.

Posteriormente, los veranos en la finca de Sand en Nohant se convirtieron en su refugio creativo más prolífico. Sin embargo, las tensiones familiares provocaron la ruptura definitiva de la pareja en 1847, un duro golpe anímico y de salud del que el músico jamás se recuperaría. Ofreció su último concierto benéfico en Londres en 1848 y falleció en París el 17 de octubre de 1849. Su cuerpo descansa en el cementerio del Père Lachaise, pero su corazón fue trasladado por su hermana Ludwika a la iglesia de la Santa Cruz en Varsovia, cumpliendo con su última voluntad.

Más allá del mito: el monarca de los salones
Frente a la imagen popular del romántico débil y mártir, Chopin fue un hombre con una gran perspicacia para gestionar su carrera.

Fascinado por la moda desde la adolescencia, vestía siempre con un gusto refinado y discreto, recurriendo a fracs entallados y guantes blancos hechos a medida. Esta elegancia innata y su impecable estilo como dandy, sumada a sus perfectos modales, se convirtió en su mejor carta de presentación ante la aristocracia parisina, que lo trataba con el respeto reservado a un príncipe.

Este culto al detalle se extendía también a su vida cotidiana y a su obra. Exigía un orden obsesivo en sus lujosos apartamentos -siempre decorados con violetas, muebles de palisandro y porcelanas- y era extraordinariamente meticuloso con la limpieza de sus partituras manuscritas. En el plano profesional, Chopin detestaba el ruido y las grandes salas públicas; prefería la intimidad de los salones privados ante un público selecto. Esta preferencia por los conciertos íntimos generó un aura de exclusividad legendaria a su alrededor: sus escasas actuaciones se vivían como acontecimientos memorables, lo que a su vez mantenía por las nubes la demanda de sus cotizadas lecciones de piano, por las que la nobleza parisina pagaba generosamente.

Chopin no solo revolucionó el piano con una audacia artística sin precedentes, sino que gobernó la vida social de su época. Se codeó con figuras como Delacroix, Balzac y Liszt, convirtiéndose en un icono eterno de genialidad, modernidad y sofisticación.


Entrevista con Eryk Kulm
P: ¿Cómo te preparaste para el papel de Chopin?

R: El proceso de preparación fue muy intenso y me llevó mucho tiempo; de hecho, duró todo un año. Me fui a Francia durante tres meses y medio, donde practiqué las obras de Chopin todos los días, a veces hasta seis horas al día. Fue un reto enorme, sobre todo porque llevaba quince años sin tocar el piano. Durante el entrenamiento, sufrí parálisis en las manos y neuralgia un par de veces. Al mismo tiempo, estaba aprendiendo francés y preparando mi interpretación; en este sentido, conté con un gran apoyo por parte de mi coach de interpretación, Ania Skorupa.

P: ¿Cuáles fueron los mayores retos a la hora de interpretar este papel?

R: El mayor reto fue dominar el piano. Nunca antes había tenido que tocar a este nivel. En la escuela primaria y secundaria de Ursynów asistí a clases centradas en la música, pero esto era algo completamente diferente. También tuve que adelgazar y aprender francés para sumergirme por completo en el personaje. Requirió una dedicación y una constancia totales.

P: ¿Te dio el director Michał Kwieciński libertad para interpretar al personaje o te dio instrucciones muy concretas?

R: Me dejó mucho margen para la interpretación, pero también sabía exactamente lo que quería. A menudo me ayudaba cuando no conseguía encontrar al personaje en una escena. Michał tenía un gran feeling con Chopin, estaba muy bien preparado.

P: ¿Te viene a la mente alguna escena que fuera especialmente emotiva o difícil de interpretar?

R: Las escenas más difíciles fueron sin duda aquellas basadas en emociones extremas, y hay bastantes. Me exigían movilizar enormes reservas de vulnerabilidad y entrar en estados emocionales muy frágiles y, a veces, dolorosos.
P: ¿Qué te enseñó este papel? ¿Cambió tu forma de enfocar la interpretación?

R: Interpretar a Chopin fue un sueño hecho realidad para mí. Siempre me he sentido más conectado con su música que con cualquier otra.

Trabajar en el papel me enseñó lo importante que es dedicarse por completo al trabajo y lo profundamente que puedes sumergirte en las emociones de tu personaje.

P: Chopin era una especie de estrella del rock en su época, y así es como se le muestra en esta película. Es una visión interesante, ya que difiere mucho de la imagen canonizada a la que estamos acostumbrados. Cuéntanos, ¿cómo es tu Chopin?

R: El Chopin que intentábamos plasmar es una figura increíblemente sensible, a veces casi infantil en su honestidad y fragilidad. Es un personaje complejo. Por un lado, es un espíritu libre, lleno de energía, a veces incluso ingenuo. Por otro lado, es profundamente solitario, un hombre con una profunda sensación de ser incomprendido por todos los que le rodean. La película "Chopin" no es solo una historia sobre un gran compositor, es ante todo un viaje íntimo a lo más profundo del corazón del hombre, sus emociones, sus luchas internas, sus deseos y sus miedos.

P: El guion lo escribió Bartosz Janiszewski. ¿Tuviste algo que decir sobre lo que se incluyó en el texto?

R: Durante los ensayos, antes de empezar a rodar, leímos el guion con Michał Kwieciński y Bartek Janiszewski muchas veces, analizando escena tras escena. Cambiamos aquellas que nos parecían que no funcionaban lo suficientemente bien. Tuve la oportunidad de aportar mi propia interpretación al personaje. Al confrontar mis ideas con la visión de Michał y Bartek, pudimos crear un retrato coherente y colaborativo de Chopin.


Entrevista con Michał Kwieciński
P: ¿Qué nueva visión de Chopin ofrece esta película?

R: Quería que "Chopin" fuera, ante todo, una película sobre un hombre, y no un trabajo escolar sobre Fryderyk Chopin. Intentamos trazar un perfil psicológico de un genio, adentrarnos en su psique. El principio fundamental del guion era que todos los acontecimientos que se describen en él habían ocurrido realmente; Bartek Janiszewski y yo simplemente les dimos nuestro toque personal.

P: No es una biografía típica, sino más bien una recopilación de acontecimientos clave de la vida de Chopin, a partir de 1835. ¿Cómo elegisteis estos momentos concretos?

R: Nuestro único criterio fue el impacto emocional que cada uno de estos acontecimientos conllevaba. A lo largo de varios meses, leí docenas de publicaciones polacas y extranjeras sobre la vida de Chopin y su círculo, sobre la época en la que vivió y creó. Me sumergí en su mundo y me empapé de él lo suficiente como para comprender qué era especialmente importante para su psique. Llegué a la conclusión de que el mundo emocional de hace 200 años no es diferente al de hoy en día. La gente sentía y experimentaba las cosas igual que ahora.

P: Encargaste a Bartosz Janiszewski, autor de series como "The Thaw", "Krew z krwi" y "Archiwista", la redacción del guion. ¿Cómo fue vuestra colaboración?

R: Bartosz Janiszewski es un excelente guionista de la generación más joven, su escritura es muy contemporánea. El mero hecho de interactuar con un hombre inteligente, de amplios horizontes y con una forma de pensar poco convencional, que además era más de 30 años más joven que yo, fue muy estimulante y creativo. Pasamos cientos de horas hablando. Nos fuimos de Varsovia durante un tiempo y nos aislamos del mundo. Después, Bartek escribió el guion. Suena sencillo, pero nunca antes había tenido una colaboración creativa de este tipo. Luego le presentamos el guion a Eryk Kulm, quien aportó un par de ideas valiosas propias. Durante la preparación del papel, empezó a encarnar al personaje, por lo que sabía más que nosotros sobre ciertos aspectos de su personalidad. Así que, desde el principio, Eryk, Bartek y yo trabajamos en estrecha colaboración.

P: ¿Qué importancia tiene la música en la película?

R: La música de Chopin es, obviamente, muy importante en la película, pero no es lo principal. En cierto sentido, es un telón de fondo que nos acompaña desde la primera escena, pero sirve para ilustrar las emociones de Chopin más que para ser un elemento independiente que se pueda admirar por sí mismo. Eryk Kulm interpreta composiciones de Chopin, pero normalmente no duran más de treinta segundos cada una, porque la película no trata sobre la música, sino sobre su autor, sobre un gran artista. No quería que el estudio psicológico quedara dominado por la admiración hacia la obra de Chopin. También hay mucha música ilustrativa en la película que es muy contemporánea, incluso electrónica, de modo que contrasta radicalmente con las obras maestras para piano de Chopin.

P: La película cuenta con actores polacos y franceses, entre ellos Lambert Wilson en el papel de Luis Felipe I. ¿Fue fácil convencer a este gran intérprete para que se uniera a tu proyecto? ¿Cómo fue el proceso de casting en Polonia y Francia?

R: El casting duró ocho meses. El hecho de que la figura de Chopin entusiasmara a todos los actores, tanto franceses como polacos, fue una gran ventaja para nosotros. Cassandra Han, responsable del casting internacional (principalmente francés), me proporcionó una lista de unos treinta actores para cada papel, por pequeño que fuera. Todos ellos grabaron vídeos de presentación. Tras verlos, seleccionaba a tres con los que mantener videollamadas y, a continuación, tomaba una decisión. Esto significaba que no hubo pruebas de cámara; la primera vez que los vi en persona fue cuando vinieron a la prueba de vestuario. Fue entonces cuando celebramos nuestros primeros ensayos. Pero no había mucho tiempo para ensayar y, en nuestro caso, creo que esta "falta de ensayo" dio grandes resultados. Todos estaban tan concentrados en el plató que acabamos con unas interpretaciones estelares. La directora de casting polaca era mi amiga Marta Kownacka. Ella fue mi ángel de la guarda; mantuvimos largas conversaciones sobre el reparto polaco. Conocía bien a todos los actores, no tenían que demostrarme nada en las pruebas de cámara. Simplemente sabía que serían geniales para sus papeles. Lo mismo ocurrió con Eryk Kulm: había nacido para interpretar a Chopin, un proceso de casting no tenía sentido en este caso. En cuanto a Lambert Wilson, obviamente no tuvo que hacer una prueba. Era nuestra elección ideal para el papel. Hice una videollamada con él y conectamos.

P: Pasaste meses leyendo todos los libros y materiales disponibles sobre Chopin. ¿Qué fue lo que te convenció para hacer una película sobre él?

R: Es cierto, pasé varios meses leyendo todos los libros disponibles sobre Chopin y su círculo (Sand, Liszt, Stirling, Fontana…) -en total, un par de miles de páginas-. Después de casi medio año haciendo eso, volví al primer libro que leí… Era "Chopin", de Ferdynand Hoesick, de 1910-1911. Hoesick no interpretaba nada. No es un escritor, sino un historiador diligente, un científico. Ofrece hechos sin comentarios, y ese libro resultó ser la pieza clave para mí. Me dio la oportunidad de crear mi propia interpretación de aquellos acontecimientos y del mundo de Chopin. También tengo una historia personal relacionada con Hoesick. Durante la guerra, toda la biblioteca de mi madre se quemó. Solo sobrevivió un libro: el grueso cuarto volumen de "Chopin" de Hoesick. Encuadernado en cuero. Nunca lo había leído… Hasta que me disponía a crear la película.

P: Es una de las producciones más grandes de la historia del cine polaco. ¿Es esta la película más importante de tu vida?

R: Sí, es una película muy cara… Setenta y dos millones de zlotys. Un presupuesto tan enorme supone una gran responsabilidad, que pesa mucho sobre el director y el productor. Tengo que convencer a los espectadores de que este dinero no se ha "malgastado". Y creo que puedo hacerlo. También espero que la conversación sobre la película no se vea dominada por debates sobre su presupuesto. No me gustaría tener que dar explicaciones, diciendo que rodamos en Polonia, Francia y Mallorca. Las escenas más caras, en las que participaron cientos de extras, se rodaron en Burdeos (lo que supuso sueldos para el equipo francés), que el 85 % de la película se rodó en francés (sueldos para los actores franceses); que todo el vestuario se trajo de Londres, Madrid, Berlín, París y Lisboa -porque los archivos de vestuario polacos no tienen ropa de esa época-; que la mayoría de los accesorios son objetos reales de ese periodo, que la campana que se utilizaba para anunciar la llegada del cólera a París también era auténtica… ¿Es esta la película más importante de mi vida? Cada película en la que trabajo es la más importante para mí. "Chopin" es sin duda la "más grande". Tras cuatro meses de rodaje, el equipo y el reparto se convirtieron en un organismo único y mágico. Mientras trabajaba en "Chopin", conocí a personas a las que sigo echando de menos hoy en día. Y eso es lo importante. Así que, en ese sentido, es la película más importante de mi vida.


Elenco artístico
Eryk Kulm - Frédéric Chopin
Joséphine de La Baume - George Sand
Victor Meutelet - Franciszek Liszt
Lambert Wilson - Rey Luis Felipe I
Theo Grundmann Brechet - Carl Filtsch
Przemyslaw Kowalski - Joseph Filtsch
Karolina Gruszka - Delfina Potocka
Michal Pawlik - Jan Matuszynski
Claudia Fortunato - Sra. Matuszynska