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Ray cartel reducidoRayDirigida por Taylor Hackford
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El director Taylor Hackford recuerda haber quedado hechizado al oir por primera vez I've Got a Woman en los años 50: "Desde la primera vez que le oí cantar sentí la fuerza de un fuego extraordinario y a partir de ese momento seguí toda su carrera. También comprobé los cambios culturales que se produjeron según se desarrollaba su carrera. Se hizo evidente que Ray había logrado que se produjera un verdadero giro radical en la cultura de la Norteamérica media. Muchos artistas sintieron su influencia: de Elvis Presley y B.B. King a Stevie Wonder y los Rolling Stones, hasta llegar a estrellas actuales como Outkast, Alicia Keys, Norah Jones y Justin Timberlake. Su importancia en el panteón de la cultura es monumental".

En los años 80 Hackford se dio a conocer como el director de películas tan renombradas como Oficial y caballero; pero también como un cineasta imbuido de una gran pasión por la historia de la música americana: comenzó su carrera con el musical Forjador de ídolos y luego dirigió el aclamado documental Chuck Berry Hail! Hail! Rock 'n' Roll y produjo La Bamba, biografía del pionero del rock Ritchie Valens. Hackford quería hacer una película sobre el cantante que le había inspirado durante tantos años; pero no era sólo la música de Ray Charles lo que conmovía al cineasta, sino la historia del ascenso a la fama del cantante, una historia llena de adversidades, tragedias, racismo y adicciones, así como de genialidad, amor, belleza y una fuerte voluntad de superación. Para Hackford y su viejo asociado en la producción Stuart Benjamin, se trataba de una historia típicamente americana.

Dice Hackford: "Para entender a Ray Charles no puede uno reducirse a su música. Cuando escuché las historias sobre su vida pensé, Dios santo, no tenía ni idea... No conocía el largo proceso que había vivido antes de convertirse en un increíble hombre de negocios y en un icono americano. Pensé que era necesario contar la historia de un hombre así".

Jamie Foxx es Ray Charles
Los cineastas debían resolver una cuestión esencial: ¿dónde iban a encontrar a un actor capaz de encarnar a un personaje tan único y tan reconocible de la cultura americana? La solución surgió de forma inesperada: Hackford y Benjamin decidieron apostar por Jamie Foxx, conocido como comediante y estrella de televisión, pero que les había impresionado con su trabajo en las películas Un domingo cualquiera, de Oliver Stone, y Ali, de Michael Mann.

Hackford le dijo a Foxx que quien hiciera el papel de Charles debía tener una relación profunda e innata con la música. Resultó que Foxx había empezado a estudiar piano a los tres años, como el propio Ray, y luego había dirigido el grupo de gospel de su parroquia de Texas y obtenido una beca para estudiar piano en la universidad. Hackford dice que aún recuerda esta revelación como un golpe de suerte.

Luego, continúa Hackford, faltaba reunir a Charles y Foxx, cosa que se hizo sentándolos ante sendos pianos contiguos: "Ray no es de trato fácil, como ya he dicho, y en cuestiones musicales es un perfeccionista. Jamie se puso a tocar enseguida y Ray se dio cuenta de que al menos sabía tocar. Según iban tocando, Jamie alternaba algo de funk y de gospel pero de repente Ray se puso a tocar jazz, algo de Thelonious Monk, y yo pensé, Oh no, Jamie no se sabrá esto... Ray siguió con los acordes de Monk y animaba a Jamie a tocarlos, pero a éste no le salían. Ray subió el tono de su voz, diciendo, Vamos, hombre, lo tienes en la punta de los dedos. Yo pensé, Esto va a explotar. Pero luego Jamie se hizo con el tema y Ray, que se lo había hecho pasar muy mal al chico, dijo, Esto es. El chico sabe hacerlo. Es el hombre adecuado... Ray le dio su visto bueno en ese mismo momento y Jamie no cabía en sí de orgullo: en cierto sentido, se había ganado su papel directamente de manos de Ray Charles".

Jamie sabía poco de Charles antes de conseguir el papel y debió sumergirse en la dura y fascinante biografía del artista: "Al leer el guión me di cuenta de que se trataba de una historia extraordinaria. No se trataba sólo de la música sino de la historia de un hombre que había superado todo tipo de adversidades, vertiendo luego todas sus experiencias en su maravillosa música, hasta llegar a convertirse en un líder cultural".

Foxx hizo un proceso de inmersión en el personaje: adoptó muchos de sus rasgos físicos, como su pelo corto y sus peculiares gestos, derivados de su ceguera y su caudaloso sentido musical; el actor se empapó de discos de soul, jazz y blues; estudió en el Instituto Braille; y se pasó varias semanas del período de ensayos andando con los ojos vendados durante doce horas al día para entender la realidad de la ceguera: "Es curioso: no poder ver me produjo una gran ira. Es algo muy frustrante. Pero también noté que mi sentido del oído se agudizaba y me volví sensible a todo tipo de sonidos que nadie más parecía escuchar".

Foxx prosigue: "Lo que no quería era imitar o suplantar a Ray, sino capturar una parte de su espíritu, simplemente. Era una cuestión de matices, una serie de pequeños toques que traté de ir acumulando hasta conseguir la definición física del personaje: su musicalidad, su calidez, su sentido del equilibrio, su postura... También consideré los extremos de su vida emocional. Su niñez fue una "bendita maldición", una época de intenso sufrimiento que sin embargo marcó el comienzo de su evolución artística. Creo que sus experiencias infantiles moldearon su personalidad adulta, pero a costa de pagar un alto precio. Lo asombroso es que nunca se rindió. Se dijo, No quiero ser pobre, negro y ciego; voy a tomar el control de mi propia vida. Siempre tuvo las cosas muy claras, no vaciló, porque no tenía tiempo de retroceder".

Las mujeres de Ray
Dicen que Ray Charles sólo actuaba con ceguera en asuntos de faldas... Su fama de seductor es legendaria; pero las mujeres jugaron también un papel esencial en moldear al hombre que era y al hombre en que se llegó a convertir. La película RAY se ocupa de cuatro de esas mujeres: Della Bea Robinson, la devota esposa de Ray, interpretada por Kerry Washington; Margie Hendricks, la fenomenal componente del coro de las Raelettes (así llamadas, según se cuenta, porque para convertirse en miembro del coro había que "dejarse hacer por Ray" [let Ray]), que está interpretada por Regina King; Mary Ann Fisher, la cantante de Kentucky conocida como la "Reina del Blues", interpretada por Aunjanue Ellis; y la querida madre de Ray, Aretha, encarnada por Sharon Warren, en su debut cinematográfico.

Mánagers y músicos
Ray Charles vivió rodeado de gente llena de talento y ambición que le ayudaron a plasmar su genial visión de la música. De entre ellos sobresalen dos managers que también fueron sus amigos: Jeff Brown, interpretado por Clifton Powell, le acompañó en sus primeros años en el llamado Chitlin Circuit; y Joe Adams, interpretado por Harry Lennix, mánager durante las siguientes cuatro décadas.

Diseñando otras décadas
Uno de los retos a los que se enfrentaba el rodaje el de recrear el mundo que rodeaba a Ray Charles: el miserable mundo sureño en el que se crió, el ambiente salvaje de los clubs del circuito "chitlin" que recorrió de joven, o el modernísimo estudio de grabación, RPM Studios, que se hizo construir en los años 60 en Los Angeles y que le sirvió de base durante el resto de su vida. Benjamin: "Ray recorre varias décadas de la historia americana y en ella aparecen diversos iconos reales de nuestra cultura. Era importante conseguir la ambientación más fidedigna posible".

La banda sonora
Accede a la información sobre la banda sonora Ray BSO.