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Lincoln cartel reducidoLincolnDirigida por Steven Spielberg
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Una película dirigida por Steven Spielberg y con el guión de Tony Kushner,que está basado, en parte, en el libro Team of Rivals: The Political Genius of Lincoln de la escritora Doris Kearns Goodwin. Daniel Day-Lewis encabeza el reparto junto con Sally Field, David Strathairn, Joseph Gordon-Levitt, James Spader, Hal Holbrook y Tommy Lee Jones. Los productores son Steven Spielberg y Kathleen Kennedy, y los productores ejecutivos, Daniel Lupi Jeff Skoll y Jonathan King.

Además, Spielberg se rodea de su equipo de confianza de siempre para el trabajo que hay detrás de las cámaras: el director de fotografía Janusz Kaminski, el diseñador de producción Rick Carter, la diseñadora de vestuario Joanna Johnston, el editor Michael Kahn y el compositor John Williams. El talento de cada uno de ellos se combina para hacer del mundo destrozado por la guerra que Lincoln cambió irrevocablemente en 1865, toda una experiencia contemporánea.


Descubriendo a Lincoln
Abraham Lincoln ha estado siempre en el filo de la navaja entre mito y hombre de carne y hueso.

Sin embargo, Lincoln atrae la atención del público ahora más que nunca. Quizás sea porque su figura se ha convertido en un símbolo mundial de la esperanza de que se puede manejar el poder juiciosamente. Quizás porque fue el único presidente de Estados Unidos que trató de sofocar la posibilidadde que se pudiera abolir el gran experimento de una Unión Americana. O quizás sea porque su vida muestra cómo los imperfectos y complicados seres humanos pueden lograr lo que parece increíble e inspirar a aquéllos atrapados por la guerra y por oscuros legados para que cambien de dirección y se lleven bien unos con otros.

La idea de Lincoln y su lado humano poco conocido pero cautivador han atraído la atención del cineasta Steven Spielberg desde que era un niño. Desde entonces, ha leído sobre Lincoln, pensado en Lincoln y ha sido cada vez más consciente de que la intensa y agitada vida de Lincoln está repleta de historias, no sólo inherentes al cine, sino cada vez más relevantes para nuestra época.

"Siempre he querido contar una historia sobre Lincoln porque es una de las figuras más fascinantes de la historia y de mi vida", afirma Spielberg. "Me acuerdo cuando tenía cuatro o cinco años y fui al Lincoln Memorial, lo aterrorizado que me sentí cuando vi esa estatua tan grande en esa silla, pero cuanto más me acercaba, más me cautivaba su rostro. Nunca olvidaré ese momento, que me dejó haciéndome preguntas sobre ese hombre sentado en esa silla".

Cuanto más aprendía Spielberg sobre Lincoln, más crecía esa curiosidad. Como sigue contando Spielberg: "Lincoln guió a nuestro país en sus peores momentos y permitió que los ideales de democracia americana sobrevivieran y garantizaran el fin de la esclavitud. Pero también quería hacer una película que mostrara las múltiples facetas de Lincoln. Era un hombre de estado, un líder militar, pero también un padre, un marido y un hombre que estaba siempre mirando en lo más profundo de su ser. Quería contar una historia sobre Lincoln sin caer en el cinismo o en la idolatría a un héroe y que fuera real en toda la enormidad del hombre que fue en su vida privada y en su lado más bondadoso".

Sin embargo, tanto a Spielberg como al guionista Tony Kushner —que trabajaron juntos en la película Munich— les llevaría una década encontrar la historia adecuada para contar y el modo en que querían contarla. Y cuando por fin lo hicieron, sorprendentemente, se centraron tan sólo en unos pocos pero conmovedores meses de la vida de Lincoln. Esos pocos meses iban a iluminar la esencia de un hombre, un genio político, un angustiado hombre de familia y, sobre todo, un valiente defensor de los Estados Unidos de América.

"Decidimos centrarnos en los últimos cuatro meses de la vida de Lincoln porque fue en ese periodo de tiempo cuandoconsiguió sus logros más trascendentales. No obstante, queríamos mostrar que era un hombre, no un monumento. Pensamos que haríamos mayor justicia con esta persona tan complicada si la describíamos en su lucha más complicada: la aprobación de la Decimotercera Enmienda", revela Spielberg.

Ésa es la idea que animó a Spielberg a hacer la película. Cuando parecía que ya se había contado todo sobre Lincoln, Spielberg ha llevado su instinto cineasta a un nivel distinto al de cualquier otra película de su extensa filmografía.

"Normalmente, mis películas han transmitido más a través de las imágenes que de las palabras. Pero en este caso, las imágenes pasan a un segundo plano ante las palabras de Abraham Lincoln y ante su mera presencia", explica Spielberg. "Con Lincoln, no quería una imagen tras otra sin parar, sino que prefería dejar que los momentos más humanos de la historia se desarrollaran ante nosotros".

Para contar los últimos días de Lincoln, sus momentos de debate más electrizantes y puros, las maquinaciones políticas, las ataduras familiares y sus esperanzas y miedos privados, Spielberg y Kushner han destapado la apasionante —e impredeciblemente humana— naturaleza de la mayor de las batallas de la democracia. "La película tiene algo de suspense", afirma Spielberg, "y puede verse en algunos momentos como una especie de thriller político".

Kathleen Kennedy, su socia de producción de toda la vida coincide en que esta película da un giro interesante a la continua evolución de la carrera de Spielberg como director. "A Steven (Spielberg) siempre le ha apasionado la historia y ha hecho muchas películas con contextos históricos —El imperio del sol, La lista de Schindler, Salvar al soldado Ryan— y creo que él mismo reconoce que los personajes más interesantes están en la historia", apunta Kathleen. "Pero Steven sabía que con Lincoln no crearía una película biográfica convencional. Más bien, él y Tony han tratado de encontrar el modo más íntimo de mostrar el poder de los logros de Lincoln como presidente, a través del estudio exhaustivo del fin de la esclavitud y otros eventos claves que sucedieron durante su presidencia".


Team of Rivals
Desde el principio, Spielberg era plenamente consciente de la infinidad de libros que hablan de Abraham Lincoln desde muchas y diferentes perspectivas. Sin embargo, deseaba darle un enfoque algo más fresco y humano, algo que encontró en el libro de Doris Kearns Goodwin Team of Rivals: The Political Genius of Abraham Lincoln,que empezó en las estanterías de biografías como un libro imprescindible que te absorbe por completo y que, desde su publicación en 2005, se ha convertido en un increíble best seller.

Spielberg empezó a hablar asiduamente con Goodwin sobre su libro varios años antes de haberlo terminado. Se conocieron en la celebración de Millennium en Washington, donde él le preguntó en qué estaba trabajando. Desde ese momento, su interés creció. "Steven solía estar fuera haciendo otras películas y, a menudo, llamaba para preguntar: ‘bueno, ¿qué ha hecho Lincoln hoy?’. Hasta que un día, adquirió los derechos del libro para hacer una película", recuerda Goodwin.

Cuando se publicó el libro de Goodwin, tuvo una acogida tan cálida por parte del público, que quedó de manifiesto que la escritora había dado con una faceta de Lincoln sobre la que el público quería saber más: el modo en que llevó a cabo profundos cambios nacionales en esos tiempos de división tan complicados. Las palabras del título "team of rivals" (equipo de rivales) hacen referencia a los tres rivales con los que tuvo que competir Lincoln en las elecciones presidenciales de 1860; pero a los que invitó a su gabinete después de derrotarlos en las urnas. Este audaz movimiento representa las cualidades más destacadas de Lincoln: su capacidad para llevarse bien con sus oponentes, su talento político y su brújula firme siempre señalando hacia las verdades universales de la justicia y los derechos civiles y hacia una unión más perfecta.

También habría que destacar su logro más singular: movilizar a la nación para que apoyara "el nuevo nacimiento de la libertad" y el fin de la incuestionable práctica de la esclavitud al finalizar la Guerra Civil, no sólo de manera simbólica, sino también a través de una enmienda constitucional que pusiera la abolición de la esclavitud en los cimientos de la legislación del país.

¿Cómo lo logró? Goodwin dice que a Lincoln le impulsabala idea de las posibles consecuencias de no tener éxito. "Creo que para Lincoln fue clave conseguir que aprobaran la Decimotercera Enmienda, porque era parte de nuestra Constitución —él veneraba la Constitución de Estados Unidos— y sabía que así se acabaría con la esclavitud para siempre. Así pues, empleó toda su capacidad política, la habilidad que tenía para hacer funcionar su círculo más cercano ycada pizca de sus relaciones humanas para que se aprobara la Decimotercera Enmienda. Entonces, y sólo entonces, podría saber con certeza que la esclavitud habría terminado por fin", explica Goodwin.

Y añade: "Creo que Lincoln llegó a pensar que Estados Unidos podría ser, como él mismo decía a menudo, un halo de esperanza para todo el mundo".

A Spielberg, el libro entero le pareció fascinante. "Podías sacar prácticamente una historia entera para una película de cada página del libro de Dori", afirma Spielberg. "Pero lo más importante era el espíritu que supo captar de Lincoln. Era esencial que cualquier otra cosa que hiciéramos los demás fuera fiel a ese espíritu".

Al poco tiempo, Goodwin invitó a Spielberg y a Tony Kushner a una mesa redonda de expertos sobre Lincoln para que tuvieran una idea del desafiante territorio en el que se estaban adentrando y, al terminar, se quedó impresionada por lo bien que habían encajado. "Fue un día increíble", recuerda Goodwin. "Después de aquello, recibí correos de todos los historiadores que acudieron diciéndome lo sorprendidos que estaban de todo lo que sabía Spielberg sobre Lincoln, la Guerra Civil, la abolición, Mary… todo. Poco después, Tony y yo empezamos a mandarnos correos sobre cada aspecto de Lincoln. Estaba convencida que no había nadie mejor que ellos dos para hacer ese trabajo".


Un guión de 500 páginas y un paso adelante
Spielberg siempre creyó que Tony Kushner —que ganó el premio Pulitzer por su obra Angels in America y que fue nominado al Oscar® por el guión de la revolucionaria Munich— tenía el tipo de mente intrincada y el sentimiento de amor profundo por la historia americana necesariospara adaptar el libro de Goodwin a un guión de cine.

A Kushner también le encantó el libro de Goodwin, pero tenía claro que no podía adaptar las 800 páginas del libro a una sola película de cine. "El libro es de un estilo narrativo asombroso y emocionante", afirma Kushner. "Es la clara definición de algo que no se puede convertir en una película de dos horas. Contiene tanta acción y tantos acontecimientos intensos y unos personajes tan maravillosos, que resultaba imposible encontrar un hilo narrativo que fuera de principio a fin".

Intentar algo distinto habría supuesto un gran desafío. De hecho, Kushner abandonó un intento de explorar la vida de Lincoln desde 1863 hasta su muerte dos años después, ya que, aun así, era demasiada narración.

En un golpe de inspiración, Kushner escribió un borrador y produjo un guión de 500 páginas, un verdadero ladrillo de manuscrito que entregó a Spielberg. El director lo recuerda bien: "Es uno de los mejores escritos que he leído en mi vida, pero era demasiado extenso, épico y, en definitiva, poco práctico para una película de cine. Sin embargo, cuando lo leí pensé que lo más convincente de todo lo que había hecho Kushner era un trecho de 70 páginas sobre la lucha para aprobar la Decimotercera Enmienda".

Kushner se enfrascó en la escritura del guión durante dos años más, intentando reducir el borrador inicial a una versión más descargada. Entonces, cuando menos lo esperaba, recibió una llamada de Spielberg.

"Iba en coche por Connecticut cuando me llamó al móvil", recuerda Kushner. "Me dijo: ‘Vas a pensar que estoy loco por la propuesta que te voy a hacer, pero ¿qué te parece si nos centramos sólo en el mes de enero y la aprobación de la Decimotercera Enmienda?’ Me acuerdo que tuve que aparcar el coche porque empecé a sentir mareos. Y me siguió diciendo: ‘Creo que esa parte de la historia es la más apasionante y conmovedora’. Pero cuanto más hablaba, más pensaba que era una decisión atrevida y que, verdaderamente, iba a sorprender al público. Iba a ser una historia sobre Lincoln desconocida para la mayoría de la gente".

Y continua: "Los dos pensábamos que llegaba en un momento muy oportuno, ya que en estos tiempos en los que mucha gente ha perdido la fe en la idea de gobierno, nuestra historia muestra cómo se pueden conseguir cosas milagrosas y maravillosas a través del sistema democrático. Ese mes sobre el que escribimos era una lente a través de la cual podías ver a Lincoln con total claridad. Tenía todos los ingredientes necesarios para describirle: su vida familiar, su vida emocional y su talento político; y tenía el suspense de una crisis real. Lincoln tuvo que hacer frente a un gran dilema: ¿podía poner fin a la esclavitud humana a la vez que mantenía al país unido? Y ¿podía lograrlo antes de que se rindiera la Confederación?".

La reducción del campo de acción hizo que Kushner tuviera que dejar a un lado su extensa investigación y le permitió mostrar a Lincoln como siempre había querido, como un hombre verdadero, comprometido día a día, momento a momento, con el polvo y la mugre de la política, pero impulsado por la visión de un futuro mejor para la nación y para sus hijos.

El nuevo borrador también permitió a Kushner centrarse en algunas de las controversias con respecto a los métodos y creencias de Lincoln. Por ejemplo, Kushner no quería dejar al margen el puntual, pero aparente apoyo de Lincoln a la esclavitud para mantener la unión. Sin embargo, subraya la idea de que Lincoln estaba en la cuerda floja. "Intentaba por todos los medios mantener el equilibrio entre dos acciones. Trataba de transmitir la idea de que la Guerra Civil debía terminar con la abolición de la esclavitud, y a la vez convencer al Norte de que sus hijos no estaban muriendo por terminar con la esclavitud. Creo que esta idea es una parte de lo que hacía de Lincoln un extraordinario presidente".

Por otro lado, Kushner no quería encubrir los poderes de emergencia que acaparó Lincoln durante la guerra—los más severos en la historia de Estados Unidos— incluyendo la suspensión del hábeas corpus y la censura directa de medios de comunicación. "Sin duda, Lincoln hizo uso de los poderes a su alcance de una manera sin precedentes, pero por la necesidad que vio para afrontar la guerra con garantías y mantener unido al Norte. Creo que, de manera ocasional, fue un poco más allá, adonde estaba seguro que le iban a seguir los tribunales. Eso son cuestiones de medios y fines que podemos encontrar en el fondo de la película que hemos hecho", explica Kushner.

Estas cuestiones se convierten en algo humano y muy vivo en el guión de Kushner a través de un realismoa nivel de suelo y de una inmersión dinámica en la atmósfera del Washington D.C. de Lincoln. En este entramado de Lincoln, encontramos más de 140 personajes, muchos de ellos, importantes personalidades y figuras fascinantes por sí mismas. "El proceso narrativo fue bastante complicado", admite Kushner. "Pero me encanta hacer estos planteamientos para la películaporque es como un puzle mental tener que encajar todas esas piezas. Yo creo que el público es muy inteligente y, aparte, creo que he dejado mi guión en manos de uno de los mejores creadores de cine narrativo de la historia".

Kushner dedicó una década a su exhaustiva investigación y utilizó un buen número de frases reales de los archivos históricos para sus personajes, pero mucho de lo que escribió procedía de una mezcla de investigación e imaginación. "Una de las mejores cosas de esta historia es que sabemos que estos acontecimientos ocurrieron; pero no sabemos mucho de lo que se dijo, y eso me dio cierta licencia que utilicé con mucho gusto. Con todo y, como no podía ser de otra manera, escribir este guión ha sido una cuestión de interpretación", resume.

"Eso fue parte de la belleza del guión", dice Spielberg. "Tony se involucró muchísimo con el lenguaje de esa época, y luego lo adaptó a su manera. El resultado fue una mezcla de la investigación histórica y de la extraordinaria maestría de Tony con el lenguaje", apunta.

Kushner tuvo especial cuidado a la hora de trazar la diferencia de 180 grados que existe entre los partidos políticos de 1865 y los de 2012. "Puede ser un poco confuso para nosotros hoy en día pensar que los demócratas eran el partido conservador de aquella época, constituido porseparatistas del sur; mientras que los republicanos eran progresivos, pro gobierno e incluso radicales", explica Kushner. "Es interesante ver cómo han cambiado las tornas".

Durante todo el proceso del guión, Kushner usó a Goodwin como una fuente fiable. A ella también le emocionó la idea de reducir el largo alcance que tenía el microcosmos de Lincoln a una estrecha ventanita. "Todo lo que se cuenta de Lincoln en esta historia lo intenté expresar yo en mi libro", afirma. "Puedes percibir su melancolía, su sentido del humor y sus profundas convicciones sobre la importancia de esa enmienda. También ves su disposición a soportar la carga de saber que la guerra durará más tiempo porque no había un compromiso acerca de la esclavitud. Ves su lucha interior. Ves la gente en la que confiaba a su alrededor. Y ves sus habilidades políticas, aspecto central en esta batalla. Al elegir la Decimotercera Enmienda como tema principal para la historia, la película capta, al mismo tiempo, la humanidad, la visión política y el terrible peso de la presidencia sobre Lincoln".

La versión final del guión cautivó a todo aquel que lo leyó. "El escrito que ha hecho Tony es realmente fascinante", afirma Kathleen Kennedy. "Ha puesto tantas capas en el guión que hace que te involucres totalmente con cada detalle del mundo de Lincoln".

Kushner confiaba plenamente en que Spielberg iba a saber cómo hacer que ese mundo cobrara vida, aunque tuviera un enfoque algo inusual. "Steven se reinventa con frecuencia. Siempre hay elementos comunes en todas sus películas, pero también hay grandes diferencias estilísticas de una película a otra. Sabe adaptarse a la historia que cuenta", explica Kushner. "Aun así, cuando vi la película terminada, me quedé muy impresionado por su crudeza. Steven creó algo que realmente parecía hecho a mano, desde una visión a ras de suelo de lo que veía y sentía Lincoln. Es muy del estilo de Lincoln en espíritu —modesta, silenciosa y centrada— que es también como podríamos definir la actuación de Daniel Day-Lewis en la película".

Goodwin, que conoce el mundo de Lincoln tan bien como cualquier otra persona, coincide en esta afirmación. Cree que lo que hizo Spielberg fue crear una historia viviente, una realidad tan intensa que acerca al público más que nunca a este icono. "Probablemente nadie habría podido dirigir Lincoln de esta manera, hacer que cobrara vida con toda esa humanidad y, a la vez, contar una historia que apeteciera ver a mucha gente sin que fuera una simple película biográfica de Lincoln.Creo que Steven sintió esa responsabilidad durante todo el proceso", observa Goodwin. "Esta película entrega a Lincoln a cada persona para siempre. Espero que inspire a la gente para que vuelva a creer en los que gobiernan".


El papel de Daniel Day-Lewis
El público reconoce a Lincoln como un héroe, pero un héroe complejo, contradictorio e incluso imperfecto en el más moderno sentido de la palabra. La batalla de Lincoln para aprobar la Decimotercera Enmienda no sólo supuso un punto de inflexión para la nación, sino también un precipicio para los hombres.Mientras luchaba astutamente por el poder en el Capitolio, en casa, Lincoln tenía que hacer frente a la pérdida de un hijo, a un distanciamiento de su complicada mujer y al miedo a perder otro hijo por un conflicto que le pesaba en el alma cada día.

Estos dos lados de Lincoln los entrelaza el doble ganador del Oscar®, Daniel Day-Lewis. Como dice Spielberg: "Creo que Daniel, al igual que Tony Kushner, hallevado la esencia de Lincoln a un nivel subatómico, que va más allá de lo que puedo expresar con palabras. Nunca le pregunté a Daniel acerca del proceso que siguió, nunca lo cuestioné; como se suele decir, a caballo regalado no le mires el diente. Simplemente di las gracias por tenerlos conmigo. Con Daniel y Tony, sentía que estaba entre dos figuras gigantes del mundo del cine, y me decía continuamente: no te metas ahí, disfruta de esas palabras, captura esas actuaciones, aprovéchalas lo mejor que puedas; y deja que los actores demuestren su enorme talento".

La preparación de Day-Lewis empezó con Kushner, que a su vez, aprendió todo sobre la personalidad de Lincoln de Doris Kearns Goodwin. "La esencia de Lincoln en la película está plasmada en la idea del personaje que tiene Doris", explica Kushner. "Leí un montón de libros y artículos sobre Lincoln, pero creo que la idea que tenía Doris del presidente era la mejor que había. Ella comprendió que Lincoln era un político obstinado, que podía llegar a unos niveles espeluznantes de calculaciones y que sacrificaba amistades cuando era necesario, pero también que era una persona entusiasta, poética y a la que le encantaban las bromas y el humor. Como decía Whitman, era un hombre abierto a muchas posibilidades".

Al igual que mucha gente, al principio, Day-Lewis sólo conocía a Lincoln a grandes rasgos, principalmente, por discursos como el de Gettysburg. "Pero de su parte humana no empecé a tener mucha idea hasta que empecé a estudiarlo", confiesa Day-Lewis. El proceso de aprendizajeempezó con el guión. "Fue muy enriquecedora la forma en la que Tony presentaba a Lincoln a través de su intelecto, su humor y su melancolía, tanto en casa como en el trabajo. El contraste entre esos dos aspectos es para mí como la diferencia entre la comida y la bebida. En el guión de Tony ves un hombre en esa extraña paradoja de ser una persona de vida pública y privada".

A continuación, se enfrascó completamente en la lectura de Team of Rivals, así como de otros escritos sobre y de Lincoln. Y esto dio paso a algo más consistente. "El libro de Doris fue un buen punto de partida", dice Day-Lewis. "Pero leer versiones sobre la vida de una persona te lleva hasta cierto punto, y lo que me resultó más interesante en un momento dado fue intentar hacerme una idea propia de las experiencias personales de Lincoln. Y para ello, el legado de sus propios escritos fue muy importante. Puedes llegar a conocer mucho más de su persona a través de sus discursos y de las historias que él mismo contaba".

Otra de las claves para Day-Lewis fue lo que él llama "el ritmo del hombre". Según explica: "Lincoln actuaba a su propio ritmo y sólo podía hacer las cosas a su ritmo. Necesitaba llegar a su conclusión final después de un proceso lógico en el que confiara. Lo que a los demás les parecía inactividad o parálisis era sólo la impresión que él daba. En su cabeza, recorría el camino a su manera, paso a paso por el proceso hasta que veía las cosas claras".

Hay un aspecto diferente del ritmo de Lincoln en el modo en que le daba la vuelta a un asunto con una gran variedad de recursos, como por ejemplo mostrando frivolidad en los malos momentos o llevando a la gente a terrenos donde no esperaban estar. "Había una persona muy querida para mí que no está ya con nosotros, que tenía unas cualidades narrativas similares, y mira que he conocido narradores, pero yo no soy ese tipo de persona", confiesa Day-Lewis. "Tener que encontrar esas cualidades era algo que me preocupaba mucho. Lincoln tenía una ingenio muy agudo; era maravilloso, algo que me encantaba de él".

El evidente sentido del humor de Lincoln agradaba a Goodwin, a quien le encantó descubriresa parte del presidente en su investigación. "Para mí fue muy importante que se reflejara el sentido del humor de Lincoln en la película", dice Goodwin, "y eso procede tanto del guión como de la interpretación de Daniel. En ocasiones, cuentan que Lincoln se sentaba en una habitación y que parecía triste; entonces se ponía a contar una historia y parecía volver a la realidad y empezaba a hacer bromas y más bromas, sus ojos brillaban y su voz se adaptaba a cualquier historia que contara. Ésa es la imagen que quería tener siempre de él: en movimiento, contando historias".

Mientras que algunos historiadores recientes postulan que Lincoln presentaba síntomas de depresión clínica, Kushner cree que su humor era más un reflejo de lo que ocurría en el país. "Era un hombre de enorme empatía y compasión", aclara. "Sabía expresar perfectamente las penas de las personas de una manera muy humana y considerada. Aparte, fue presidente durante una guerra devastadora que cambió la relación de los americanos con la muerte. Así pues, había algo sombrío en su actitud, pero era lo que requería la ocasión".
"Creo que ésa es una de las cosas que mejor captó Daniel Day-Lewis. El terrible peso de la responsabilidad que tenía que soportar Lincoln y también esa especie de soledad de una persona que realmente acepta la responsabilidad y que sabe lo que tiene que hacer", añade Kushner.

Luego estaba la inclinación de Lincoln por lo espeluznante, su escarpado carácter físico y su voz, que no es la voz de barítono que se imagina uno, sino que dicen que era más como una voz de tenor aguda, sobre todo cuanto más apasionado se volvía. Day-Lewis encarnó las dos, dándole al personaje una personalidad tosca y sin adornos que le hacía parecer verdaderamente inaccesible. "Daniel encarna el carácter físico de Lincoln de una manera excepcional", asegura Kathleen Kennedy, "pero también llega más profundo todavía, hasta un lugar que te hace pensar que ha tenido acceso a quien era Lincoln como hombre. Además, la relación que tenían Steven y Daniel era la mejor posible. Nunca he visto a Steven trabajar tan cerca y de manera tan íntima con alguien como lo hizo con Daniel".

"Esa relación se basaba en el respeto común que sentían por Lincoln", dice Day-Lewis. "Me quedé con una sensación de infinito placer por que Steven y Tony me permitieran explorar la vida de Lincoln. No ha habido nunca un hombre que me haya gustado tanto como Lincoln y dudo que lo haya algún día".

Sobre la relación profesional que tuvo con Spielberg, Day-Lewis dice que "es una persona muy abierta. Permite que todo el mundo pueda sacar lo mejor de sí mismo en el plano creativo. Y eso junto con su sentido de la estructura se convierte en una combinación muy poderosa. También tiene mucha seguridad en sí mismo. Pero su confianza permite que todos los que trabajan con él puedan aportar sus ideas".

Tanto Spielberg como Day-Lewis coincidían en que el platótenía que ser como una especie de oasis donde sólo tuviera cabida el mundo de Lincoln. Para mantener la totalidad de ese mundo, Spielberg pidió a todos los actores y a toda la plantilla que vivieran completamente en el Washington D.C. del siglo XIX. "Para representar el ambiente del país en esa época, teníamos que crear esa sensación de autenticidad en el escenario", afirma Spielberg, "donde el único signo de nuestra época fueran las cámaras y los monitores, pero el resto tenía que ser parte de la realidad de Lincoln".

Efectivamente, el diseñador de producción Rick Carter recuerda la sensación de viajar en el tiempo cuando Day-Lewis apareció por primera vez en el plató: "Todavía no me he recuperado de la primera vez que lo vi, reflexiona Carter. No era Daniel Day-Lewis a quien yo vi en frente de mí. Vi al hombre que fue presidente de Estados Unidos en 1865. Vi a Abraham Lincoln. No aprecié ninguna diferencia entre ellos".


La familia de Lincoln
Detrás de ese extraordinario talento político y esa fe en la democracia que permitieron a Abraham Lincoln aprobar la Decimotercera Enmienda, había un lado más privado, pero igual de fascinante. Además de tener que enfrentarse a sus enemigos en el Capitolio y en el campo de batalla, en casa tenía que hacer frente a su poderosa pero afligida mujer y a un hijo decidido a participar en la guerra que él quería terminar.

Para dar vida al importante papel que desempeñaba la Primera Dama, Mary Todd Lincoln, en la vida política y personal de su marido, Spielberg recurrió a Sally Field, la doble ganadora del Oscar® por sus memorables actuaciones en Norma Rae y En un lugar del corazón. En esta ocasión, Field hace el papel de una mujer que según decían, era igual de complicada que su marido. Nacida en una familia acomodada y políticamente influyente de Kentucky, Mary vio el potencial de Lincoln como futuro candidato presidencial nada más conocerle. Después de un tempestuoso cortejo, se casó con él a la edad de 23 años. En una ocasión llegó a decir de Lincoln: "Él ha nacido para ser el presidente de Estados Unidos, si no pensara así nunca me habría casado con él, ya que, como podéis comprobar, no es que sea guapo".

Su marido iba a ser presidente, pero aun con este éxito, su vida juntos iba a estar llena de tumultos, tragedia y controversia.Sólo uno de sus cuatro hijos—todos varones— iba a llegar a la edad adulta. Y lo que es más, como nativa del sur, la familia y el corazón de Mary estaban divididos en dos por la Guerra Civil. Cuando se convirtió en Primera Dama fue criticada por gastar mucho dinero en renovar una Casa Blanca que había llegado a un vergonzoso estado de deterioro y ridículo para sus excentricidades personales. Su agonía alcanzó su punto álgido con el asesinato de su marido. Este evento junto con la muerte de su hijo menor, Tad, sumió a Mary en una espiral descendente. Los últimos momentos de su vida los pasó en un manicomio como una persona solitaria cuya imagen marchita obscurecía una vida que había sido realmente extraordinaria.

La tarea de Field consistía en sacar a Mary del mito y hacer de ella una esposa y madre real en medio de un matrimonio complicado. "Sally tenía en muchos aspectos una de las partes más complicadas de la película", asegura Kathleen Kennedy. "Se ha escrito mucho sobre el sufrimiento de Mary, no sólo por la pérdida de sus hijos, sino también por la gran tristeza de la guerra. Sally podría haber hecho algo muy predecible al respecto. En cambio, supo dominarse. Mary atravesó una situación terrible, pero logró salir adelante con su propio esfuerzo para apoyar a su marido y ser la Primera Dama del país".

Field llevó a cabo una intensa documentación sobre Mary, esperando ir más allá de los rumores y verdades a medias. Leyó numerosos libros, hizo visitas a las casas de Mary y se reunió con historiadores y coleccionistas de objetos de la época. "Dondequiera que fuera, intentaba encontrar piezas para saber quién era", afirma Field.

La actriz piensa que se criticó tanto a Mary en su día, en parte, porque la gente quería mucho a Lincoln. "De algún modo, creo que la gente la criticaba porque eso elevaba a Lincoln", observa. "Él era un hombre noble, que daba lo mejor de sí mismo en una horrible y sangrienta guerra, y creo que era una fábula convincente el hecho de que estuviera casado con una bruja. A la gente le gustaba pensar: ‘pobre hombre, mira lo que tiene que aguantar’, y algo había de cierto en eso, pero él tampoco era un hombre fácil. Lincoln podía llegar a ser muy distante. Y Mary siempre creyó en su brillantez y nunca tuvo ninguna duda de que iba a cambiar el mundo. Y lo hizo".

Aunque eran del Sur, miembros de la familia de Mary lucharon para la Confederación y algunos políticos incluso cuestionaron sus lealtades. Sin embargo, ella se mantuvo fiel a la Unión y devota a la victoria de su marido con la Decimotercera Enmienda. "Por encima de todo, creo que Mary era pro Lincoln", dice Field. "Era una mujer muy inteligente, pero en esos tiempos no había lugar para una mujer en ninguna mesa que no fuera la de comer, por lo que era el apoyo de su marido entre bastidores. Ella sabía mucho de política y fue su confidente desde el principio. Pero creo que una vez que se instalaron en la Casa Blanca, Mary perdió un poco su lugar al lado de Abraham Lincoln. Para entonces tenía a su asesor, Seward, y su sensación de valor e importancia para él empezó a disminuir. Con esa situación, la muerte de Willie supuso un duro golpe para ella; el dolor que sentía era enorme. Pero creo que también tenía la esperanza de que las cosas con su marido podían cambiar, algo que podemos ver en la película".

A Field le intrigaba especialmente la oportunidad de tener que crear en la película la esencia de un matrimonio largo e intenso, con todas sus emociones encontradas, con Daniel Day-Lewis. Desde el principio, la pareja empezó a estar en contacto de una manera algo inusual: mandándose mensajes entre ellos como si fueran los personajes de la película. "Él me mandaba mensajes con pequeños versos humorísticos o notas de manera inesperada, y así empezamos a conocernos mejor", comenta Field.

Sólo se vieron una vez antes de empezar a rodar la película, en Richmond, y en vez de recogerle en carruaje, como solía hacer Mary con Lincoln, Field y Day-Lewis fueron a dar un paseo para encontrar ese indescriptible vínculo que existe entre marido y mujer. Aunque nunca ensayaron de manera formal, Field asegura que desde el primer día de rodaje, "en lo que a mí respecta, éste es el hombre con el que llevo casada mucho tiempo y, básicamente, me estaba volviendo loca".

A Day-Lewis le ocurría algo similar. Según dice: "Creo que los dos confiábamos plenamente en nuestro trabajo y en que íbamos a saber encontrar ese vínculo. En ningún momento vi a Sally como alguien que no fuera la persona con la que compartía mi vida en esos momentos".

Field destaca la autenticidad de cada detalle en el diseño de la película y la manera en la que Spielberg mantuvo el plató como una especie de cápsula del tiempo sin intrusiones del siglo XXI que no fueran estrictamente necesarias. "Nunca he hecho una película con estos detalles de producción tan asombrosos", comenta. "Era de sentido común hacerlo de ese modo, y era la mejor manera de trabajar".

Le gustó especialmente trabajar con Spielberg. "He tenido la suerte de trabajar con algunos de los mejores directores y Steven es de lo mejor que hay", afirma Field. "Es implacable en su visión, pero también está abierto al cambio si ve que algo puede ir mejor. Siempre está buscando y pensando maneras diferentes de grabar y ofreciendo ideas a los actores".

Aunque la película transportaba a Field al pasado de Estados Unidos, dice que no podía dejar de pensar en su relevancia actual. "Siento que es algo increíblemente actual", afirma la actriz. "Creo que la historia tiene repercusión no sólo en Estados Unidos, donde la gente está tan ligada a ideas políticas, sino también en el resto del mundo. La complicada naturaleza de la democracia, —lo difícil que es hacer que funcione— siempre está en un primer plano. Nos recuerda a todos que esta noble idea de personas gobernándose a sí mismas es algo que tienes que querer más que a tu propia vida".

El matrimonio de los Lincoln fue sometido a más presión por el deseo de su hijo mayor, Robert, de alistarse en el ejército de la Unión y contribuir a la guerra. A la edad de 21 años y siendo un estudiante prometedor de Harvard, Robert Lincoln no tenía obligación de ir a la guerra como muchos otros jóvenes, pero él se sentía obligado a formar parte de este momento histórico. Sus padres no tenían la misma opinión. Conociendo la escalofriante cifra de muertos y todavía recuperándose de la muerte de su hijo Willie, los dos intentaron mantenerle fuera de la guerra.

El papel del hijo mayor del presidente Lincoln (su único hijo en llegar a la edad adulta) lo interpreta Joseph Gordon-Levitt, conocido por sus apariciones en las películas 500 días con Summer, Origen, 50/50, El caballero oscuro: La Leyenda renace y Looper. Intentó ponerse en el dilema de Bob (Robert) Lincoln. "Creo que Bob sabía la suerte que tenía de ser un privilegiado, porque ¿quién quiere luchar en una guerra en la que morían tantas personas?", reflexiona Gordon-Levitt. "Al mismo tiempo, debido a sus circunstancias, fue apartado de lo que ocurría en el país. Y eso era muy duro para él porque él también creía en la causa de la guerra, creía en los derechos humanos y eso le hacía querer luchar".

Al igual que Field, Gordon-Levitt se puso en contacto con Daniel Day-Lewis de una forma más del siglo XXI: a través de un mensaje de móvil. "Fue un poco raro mandarle un mensaje a alguien a quien he idolatrado toda mi vida". Pero fue todo un placer. Es una persona muy amable y generosa con sus palabras. Para mí significó mucho que me dijera: ‘Fuiste mi primera opción para hacer ese papel’", asegura Gordon-Levitt.

El primer día de rodaje, Day-Lewis le mandó una nota a Gordon-Levitt en algo que parecía la letra de Lincoln. "Momentos después, justo antes de que las cámaras empezaran a grabar, me lo presentaron como ‘el presidente’. Me encantó la manera en la que sucedió todo", asegura el actor. "Mantenía intacto el mundo que estábamos creando".

Gordon-Levitt confiesa que una de las mayores satisfacciones para él fue sacar el lado más inseguro del carácter de Lincoln, un lado poco conocido. "Me gusta el hecho de que esta película no convierte a Lincoln en un santo", asegura. "Lo que consiguió al abolir la esclavitud fue algo realmente asombroso; pero esta película también muestra los compromisos que tuvo que hacer, las acciones cuestionables que tuvo que llevar a cabo para conseguir ese objetivo. Bob es un buen ejemplo de eso porque nunca pudo tener una verdadera relación con su padre. Ése fue un sacrificio enorme y muestra lo complicada que era la vida de Lincoln. La historia la escriben los seres humanos y me gusta que esta historia presente a Lincoln como un ser humano con defectos humanos e hipocresías, así como con puntos fuertes y virtudes reales".

Algo parecido le sucedió a Gordon-Levitt con Sally Field. "Nos metimos de lleno en la película, llamándonos el uno al otro ‘mamá’ e ‘hijo’ y cosas así. Sé que puede sonar un poco raro para alguien que lo ve desde fuera, pero cuando te lo tomas de esa manera tan real, al final acaba siendo todo más genuino", resume.

El papel del hijo menor de Lincoln, Tad —un niño frágil y solitario, por el que se dice que el presidente Lincoln sentía un cariño profundo y bromista— lo interpreta el actor australiano Gulliver McGrath, al que hemos visto recientemente en la película Sombras tenebrosas con Johnny Depp. A Gulliver le entusiasmó tanto el humor como la emoción del personaje. "Tad tiene algunas escenas divertidísimas y otras muy profundas con su padre", afirma. "Vemos cómo saca lo mejor de su padre: su consideración y su amabilidad".

Gulliver trabajó estrechamente con Spielberg para acceder al mundo de Tad; un mundo poco corriente, ya que a Tad se le permitía recorrer la Casa Blanca a su antojo, a menudo, interrumpiendo reuniones de su padre con las personas más influyentes del país. "Steven le da importancia al espíritu libre de Tad y a lo juguetón que era con su padre. La gente siempre dice que a Steven se le dan muy bien los niños y estoy completamente de acuerdo con eso. Se ha portado muy bien conmigo".

También desarrolló una relación con Day-Lewis que iba a dar vida al vínculo padre-hijo. "Incluso cuando no estábamos rodando me trataba como un padre, abrazándome y acariciándome la cabeza", recuerda Gulliver. "Con Daniel y Sally sentí que había viajado atrás en el tiempo 150 años y que estaba en la misma habitación que la familia Lincoln, por lo que no era simplemente recitar unas líneas con ellos, sino que era algo más real y maravilloso".

Había otro miembro de la familia Lincoln, que no tenía lazos de sangre, pero que era una parte esencial de su unidad familiar: Elizabeth Keckley, la antigua esclava que, después de un asombroso viaje, se convirtió en costurera de la Casa Blanca; una confidente y modista de Mary Lincoln y también una activista de las mujeres, los niños y los esclavos liberados. Su personaje lo representa Gloria Reuben, la actriz y cantante canadiense conocida por su papel durante años en la serie televisiva Urgencias.

Para Reuben, la verdadera Keckley es "una extraordinaria mujer". "Nació esclava y a la edad de 39, terminó comprando su libertad por 1.200 dólares. Poseía un gran talento para el arte de la costura, que aprendió de su madre, y al final acabó consiguiendo su propia clientela de mujeres de la alta sociedad y esposas de políticos antes de mudarse a Washington, D.C., donde se convirtió en la mejor amiga de Mary Todd Lincoln, que la contrató como su costurera personal".

Cuando estudió sobre la extraordinaria vida de Keckley, a Reuben le fascinó la manera en la que se metió en la familia de Lincoln y lo unida que estaba a Mary, a pesar de los orígenes tan distintos que tenían. "Elizabeth también había perdido a su hijo en la guerra y creo que ella y Mary se encontraban en el mismo nivel emocional de unas madres que han perdido a sus hijos", apunta Reuben. "Se convirtió en una especie de fuerza emocionalmente tranquilizadora en la Casa Blanca de los Lincoln".

La oportunidad de trabajar junto a Sally Field también fue un verdadero placer para Reuben. "Fuimos muy amigas de puertas para afuera", asegura. "Hubo una conexión inmediata entre nosotras y creo que este papel es perfecto para Sally porque, al igual que Mary, es muy inteligente, divertida y profundamente consciente de todo lo que ocurre a su alrededor. Tiene esa intensidad que tenía Mary".

Una de las escenas más conmovedoras para Reuben fue la del día de la aprobación de la Decimotercera Enmienda, que Keckley observa desde dentro del Congreso. "Hubo algo muy profundo cuando grabamos la aprobación de la Decimotercera Enmienda en Richmond, la capital del estado de Virginia. Fue abrumador en el mejor sentido de la palabra", recuerda Reuben.


William H. Seward y el equipo de Lincoln
Quizás la relación más intrigante de las muchas que tenía Lincoln en su vida política fue la que mantuvo con su secretario de estado —que, precisamente, fue un antiguo rival político, William Henry Seward—. Seward perdió una polémica candidatura republicana a la presidencia en 1860 ante Abraham Lincoln, y por un tiempo fue un encarnizado enemigo suyo. Sin embargo, cuando llegó al gabinete presidencial, Seward y Lincoln se convirtieron en aliados indispensables en la lucha para salvar la Unión.

Sus mentes despiertas chocaban en ocasiones, pero desarrollaron un intachable respeto el uno por el otro. Doris Kearns Goodwin lo explica: "Seward comenzó siendo un gran rival de Lincoln, pensando al principio que sería presidente y que Lincoln sería su subordinado. Pero para el año 1865, tenía mucho aprecio a Lincoln y, en efecto, se convirtió en su principal consejero y en un gran amigo suyo".

Para hacer el papel de Seward, con la dificultad que suponía ser un hombre que pensaba que tenía lo que hacía falta para ser presidente, los directores eligieron a David Strathairn, uno de los actores más peculiares de Estados Unidos, que logró una nominación al Oscar® por su representación de otro icono histórico, el presentador de radio y televisión Edward R. Murrow en Buenas noches y buena suerte.

A Strathairn le intrigaba el punto de vista personal de la película. "Tener una ventana al alma de Lincoln en estos momentos de la historia es maravilloso", confiesa. "Creo que Steven y Tony revelan el nervio y la columna vertebral de Lincoln. Podemos ver la colisión entre una gran personalidad y una gran determinación. También se puede observar el precio que tiene que pagar Lincoln, los momentos complicados que atraviesa, preguntándose si el fin justifica los medios".

En su propia investigación, Strathairn descubrió que la opinión que tenía Seward sobre Lincoln seguía un proceso evolutivo, que empezó en consternación y acabó en afecto más allá de las palabras. "Seward estaba un poco consternado por el hecho de que ese hombre, que en su opinión, no tenía muchas habilidades sociales, se había convertido en presidente. Pero al final, Seward llegó a sentir un gran respeto hacia Lincoln", asegura Strathairn. "En una ocasión, escribió una carta a su mujer en la que le decía sobre Lincoln: ‘Es el mejor de todos nosotros’. La admiración que sentía por él no podía ser mayor".

Tan pronto como Strathairn empezó a trabajar con Day-Lewis, sintió que el reparto era innegablemente cosa del destino. "No había otra opción posible", afirma. "Daniel trajo una magia al escenario y a Lincoln que nos transportaba a todos a la época y que hizo que nos conectáramos todos".

De igual manera, Strathairn se comprometió con la dirección de Spielberg. "Steven fue muy generoso, estuvo muy vivo y atento en cada momento y tenía la sensación de que estábamos creando algo completamente nuevo", comenta Strathairn. "Honró rigurosamente el evento de la Decimotercera Enmienda y, al mismo tiempo, estaba continuamente buscando la más mínima sutileza en cada momento. Era verdaderamente emocionante".

Para el papel de Francis Preston Blair, el poderoso político del Sur y reformador republicano que fue un cercano, pero combativo, asesor de Lincoln, Spielberg eligió a Hal Holbrook, un veterano actor nominado al Oscar®, que ha interpretado a Lincoln varias veces, incluyendo una serie televisiva de 1970. Holbrook es un entendido de la historia que ha estudiado la época de 1880 desde varias perspectivas, inclusive su prolongado papel de Mark Twain. El proyecto de Spielberg le sedujo desde el primer momento.

"No es sólo la historia de los últimos días de Lincoln, sino también un conflicto político y moral que se aplica a la vida de nuestro país hoy en día", explica Holbrook. "La película es tan personal, que creo que el público se podrá ver a sí mismo en el corazón y la mente y en la piel de este hombre tan extraordinario".

Holbrook era plenamente consciente de que Blair, de 73 años de edad, no estaba al margen de la historia. Blair se opuso a la lucha de Lincoln para aprobar la Decimotercera Enmienda, dirigiendo sus maniobras hacia un tratado de paz con la Confederación. En efecto, con la autorización de Lincoln, en enero de 1865, se reunió en secreto con el presidente de los confederados Jefferson Davis para ver si se podía conseguir el final de la guerra rápidamente.

"Blair era un hombre muy poderoso, rico e interesante, que se convirtió en un consejero vital de Lincoln durante la guerra", explica Holbrook. "Pero se encontraba influenciado por las actitudes sureñas, por lo que no estaba totalmente a favor de la abolición de la esclavitud. Buscaba, en cambio, algún punto intermedio. Y cuando tuvieron que hacer frente a una cuarta masacre de jóvenes en la guerra, creo que su única prioridad era la paz. Veía que la guerra podía terminar y creyó que eso era lo más importante; más que la abolición".

Después de haber hecho el papel de Lincoln él mismo, a Holbrook le impresionó la representación de Day-Lewis: "Verle actuar como Lincoln era algo muy personal para mí", afirma Holbrook. "Me encantaba estudiarle, mirarle a la cara. El papel le venía maravillosamente bien, pero también tenía el corazón que hacía falta".

Hubo otro grupo de hombres del equipo de Lincoln que hicieron una contribución real, aunque poco conocida, a la aprobación de la Decimotercera Enmienda. Se trataba de un grupo de habilidosos operarios políticos que trabajaban entre bastidores para Seward, lo que en la actualidad serían miembros de un grupo de presión. En la película aparecen tres de ellos con un toque cómico representados por John Hawkes, James Spader y Tim Blake Nelson.

Hawkes (Las sesiones), en el papel de Robert W. Lathman, apunta que este trío está metido en toda la mugre de la política, algo a lo que está acostumbrada la gente hoy en día. "El grupito trabajaba en las sombras para engatusar a los demócratas más ineptos para que votaran a favor de la Decimotercera Enmienda", explica. "La historia me encantaba, y ahora aún más al ver lo eufórico que está Spielberg por contarla".

Spader, que representa a un abogado de Nashvill, W.N. Bilbo, se sintió atraído por el guión. "Tony Kushner se las arregló para condensar el grupo de presión de Seward en un trío tan entretenido", señala. "Creó en Bilbo un personaje muy interesante, que aporta una energía cinética maravillosa a las escenas".

Tim Blake Nelson, que trabajó con Spielberg en Minority Report, dice que ha visto un director completamente diferente en esta película. "Creo que Steven se amolda en su manera de dirigir dependiendo de la historia que cuente, y con Lincoln ha puesto especial énfasis en las interacciones entre los personajes. Para mí ha sido como trabajar con dos directores diferentes, ysólo Steven podía encarnar a los dos".


La Cámara de los Representantes
El resultado del voto para la aprobación de la Decimotercera Enmienda en la Cámara de los Representantes estuvo en el aire hasta la última hora; e iba a propiciar un torbellino de debates, de presión política y de cambios de opinión como nunca antes se han visto en ninguna cámara del gobierno de Estados Unidos. Dentro del Congreso de 1865, Lincoln ofrece la imagen de la política de Estados Unidos en toda su grandeza y excentricidad, del amor del país por el arte de la persuasión y su insistente creencia de que personas con opiniones diferentes pueden trabajar juntas.

Una de las voces más autorizadas en la agitada Cámara de debate era la de Thaddeus Stevens, representante de Pensilvania, y un supuesto "republicano radical", que apostó, no sólo por la emancipación de los esclavos, sino también por la completa abolición del sistema esclavista sobre el que se sostenía la economía sureña. Conocido por su agudo ingenio y sarcasmo, fue otra gran figura del mundo de Lincoln; así que fue muy acertada la elección de Tommy Lee Jones para el papel, conocido por innumerables personajes, incluido el del ganador del Oscar® por el detective Samuel Gerard en El fugitivo.
"Tommy Lee Jones era la persona perfecta para hacer de Thaddeus Stevens", asegura Kathleen Kennedy. "No podíamos obviar eso. Yo le preguntaba una y otra vez a Tony Kushner: ‘¿realmente dijo eso Stevens?’. Creo que Tommy Lee Jones entendió de inmediato quién era Stevens. Se dio cuenta de su inteligencia y de que era una persona sincera que luchaba por lo correcto. También sabía que cuando se trataba de la Decimotercera Enmienda, tenía que hacer frente a una lucha personal y ponerse en una situación comprometida para encontrar los medios necesarios para lograr su objetivo".

Day-Lewis dijo de Jones: "No creo que vaya a haber nuncaun día tan emocionante como el día que trabajé con él. Y eso se debe a la manera en la que afrontó el trabajo, venía completamente preparado para todo".

Sally Field tenía una escena especialmente graciosa con Jones, ya que Mary Lincoln y Stevens están enfrentados. Como jefe del Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara, intentó de manera infame encarcelar a Mary por gastar en exceso en la renovación de la Casa Blanca. "Creo que Mary despreciaba a Thaddeus", explica Field. "Para ella, Thaddeus era el demonio encarnado, no sólo porque intentó encarcelarla, sino porque era un radical que solía trabajar en contra de su marido aunque estuviera en el mismo partido. Aun así, en el caso de la Decimotercera Enmienda, ayudó a que todo se solucionara. Sin duda, ¡un gran personaje!".

El mayor secreto de Stevens puede que fuera el de su ama de llaves, Lydia Hamilton Smith, una viuda que trabajó 25 años para él, y que fue haciendo contactos que más tarde le ayudarían a lanzar su carrera como empresaria negra en la época de 1880. Se ha demostrado que estaban muy unidos y que, probablemente, eran socios en una red de ferrocarril subterránea que transportaba esclavos hacia la libertad. Muchos historiadores incluso creen que Stevens y Smith eran amantes clandestinos. Para este papel, los productores eligieron a la ganadora de un Globo de Oro® y de un Emmy®, S. Epatha Merkerson.

Fue el guión de Tony Kushner lo que la sedujo. "Me encanta la humanidad de Tony, su diálogo, su corazón y su humor", confiesa Merekerson. "Cuando se me llamó para ofrecerme el papel de Lydia, empecé a buscar sobre este personaje y descubrí la extraordinaria empresaria que llegó a ser en una época en la que no se les permitía a las mujeres de color hacer ese tipo de cosas; me fascinó desde el principio".

Otra de las voces importantes en la Cámara en esa época era la del incendiario Congresista neoyorkino Fernando Wood, simpatizante de la Confederación. Su personaje cobra vida en el actor Lee Pace, que también aparecerá en la adaptación cinematográfica de Peter Jackson de El Hobbit. Pace asegura que, para hacer de uno de los destacados enemigos de Lincoln, cogió la inspiración no sólo de la historia, sino también de lo que pasa en nuestra época. "Mi idea a la hora de hacer el papel era que el personaje se tenía que parecer a los políticos de la actualidad, que simplemente quieren que las disputas sigan y sigan, yque creen quesólo con que su nombre esté escrito en el papel, ya son relevantes".

Entre esos cambios de opinión de última hora en la votación, se encuentra el del congresista de Ohio, Clay Hawkins, representado por Walton Goggins, conocido por sus personajes en las seriesThe shield: Al margen de la ley y Justified: la ley de Raylan. Hawkins era un demócrata que no apoyaba la esclavitud, pero que pensaba que, políticamente, podría ser peligroso votar a favor de la Decimotercera Enmienda. "Para algunos, era una cuestión de moralidad, pero mi personaje también se enfrentaba a una amenaza de muerte si procedía con ese voto. Tenía que tener en cuenta todo lo que ocurría en el país, quizás la posibilidad de un tratado de paz por parte de los confederados pero, por encima de eso, su seguridad personal y, finalmente, hacer lo que le dictara el corazón, lo que le hiciera sentirse bien consigo mismo".


El mundo de Lincoln
Lincoln iba a transportar a Steven Spielberg, no sólo a uno de los momentos más fascinantes de la historia de Estados Unidos, sino también a un territorio puro; donde el trabajo sería al mismo tiempo intenso y crudo, contundente y minimalista. Se embarcó en esta aventura con la misma familia de aclamados artistas con la que lleva décadas trabajando, incluyendo el director de fotografía Janusz Kaminski, el editor Michael Kahn, el diseñador de producción Rick Carter, diseñadora de vestuario Joanna Johnston y el compositor John Williams. Aunque cada uno tiene su propia manera de trabajar con Spielberg, también sabían que esta iba a ser una experiencia totalmente diferente.

"La producción de esta película es muy íntima y discreta, ya que Steven quería que fuese todo palabras y actuación", apunta Kathleen Kennedy. "Ésta ha sido una experiencia más personal".

Janusz Kaminski, ganador de dos Oscars® por Salvar al soldado Ryan y La lista de Schindler, no sabía cómo iba a encontrar las imágenes adecuadas, potentes y honestas para una historia que se centra en el verdadero poder de las palabras de un hombre. "Es una historia para ser escuchada", afirma. "Cuando leí el guión, empecé inmediatamente a pensar ideas para capturar todas estas palabras de manera visual. Tanto Steven como yo teníamos claro que debía haber un cierto límite en la producción de imágenes, que debíamos mostrar estos eventos de la manera más bonita y elegante y dejar que las palabras y las actuaciones fueran el centro de todo".

"Nosotros queríamos dejar que la gente descubriera la parte de Lincoln que no conoce. La película muestra un Lincoln vacilante y vulnerable. Y creo que la puesta en escena de Steven junto con la fotografía reflejan el lado humano del presidente", revela Kaminski.

El actor quería una sensibilidad minimalista, pero también una textura que transportara al público, no a un lugar meramente histórico, sino a escenas que puedan ocurrir hoy en día. "Steven y Janusz discutieron largo y tendido sobre el color y la luz de Lincoln. Steven no quería hacer una película en blanco y negro o en tono sepia, observa Kathleen"."En vez de eso, usaron una saturación de color muy rica, que tiene algunas ventajas del blanco y negro. Además, contábamos con 145 personajes que hablaban en la película, por lo que era muy importante encuadrar bien cada escena para que fueranlos personajes los que te llevarande una secuencia a otra de la historia y no la cámara. Esto fue algo un poco diferente para Steven".

Aunque él y Spielberg estudiaron a fondo una plétora de fotografías históricas para usar de referencia, una vez en el escenario, se dejaron llevar más por el instinto. Todo se redujo a encontrar el poder más absoluto en los momentos más tranquilos —Lincoln y Grant hablando en el porche mientras pasan soldados irreconocibles por al lado; o Lincoln de pie a la nubilosa luz de la ventana asimilando que la Decimotercera Enmienda acaba de terminar con la esclavitud en Estados Unidos—. "A Steven nunca le han asustado las imágenes contundentes", comenta Kaminski. "Está completamente dispuesto a usar momentos trascendentales como éstos en sus historias".

Algunas de las escenas favoritas de Kaminski ocurrieron dentro de la caótica Cámara de los Representantes. "Esas escenas se basan todas en las actuaciones y el debate de ideas. Hay algunas características de Lincoln, pero es todo muy comedido", explica.

Estas escenas también son impactantes para Kathleen Kennedy. "La cámara nunca se mueve en estas escenas a menos que sea necesario para la narración. Steven quería mostrar la complejidad humana para hacer funcionar un gobierno democrático, por lo que no se trataba de cambiar de un personaje a otro mientras discutían, sino de darle a la audiencia una sensación real de cómo se desarrolla el debate", apunta. "Más que cualquier otra cosa, Steven quería capturar la volatilidad de lo que sucedía en esta batalla política".

Durante toda la película, Kaminski quería una iluminación naturalista. "Es 1860, por lo que el mundo de Lincoln tenía que iluminarse con lámparas de gas y de aceite, afirma. "Utilizábamos muchas fuentes de luz, luz de las ventanas, de las lámparas, pero también creamos nuestras propias fuentes para que quedara mejor. También utilizábamos humo para darle más realismo, ya que los ambientes en esa época estaban llenos. Siempre había gente fumando en pipa o cigarros, y no había ventilación, por lo que todas las habitaciones tenían ese ambiente con humo".

Para Kaminski, Lincoln no sólo revelaba otra faceta del presidente de Estados Unidos, sino otra faceta del director con el que lleva tanto tiempo colaborando. "No es como cualquier otra película", asegura. "Ninguna de las películas que he hecho con Steven es simplemente otra película, pero hay algo que caracteriza mucho esta película. Es una cinta de entretenimiento, pero también es una historia de suma importancia".

El trabajo con la cámara de Kaminski se completa con el diseño de producción de Rick Carter, que, en un conmovedor símbolo de volver al punto de partida, usó la antigua ciudad confederada de Richmond, Virginia, para crear el Washington D.C. en la película.

A Carter le conmovió el retrato que se hacía de Lincoln en el guión y vio que iba a tener que hacer un trabajo de diseño muy fino. "La oportunidad y el desafío para mí fue que aunque es una historia enorme, también es una muy íntima", comenta. "Se adentra bien en el mundo de Lincoln, su oficina, su residencia, las calles por las que caminó. La riqueza de ese mundo tenía que estar detallada de una manera muy fina. Los decoradores del escenario y yo trabajamos mucho para hacer que cada momento pareciera lo más real posible y, al mismo tiempo, algo expresionista".

Al igual que la fotografía, para este concepto era central una sencillez elegante. "La película tiene un diseño muy cuidado para que lo que veas de Washington D.C. o los campos de batalla no te distraigan de lo esencial: Lincoln y sus amigos, familia y rivales", asegura Carter.

Desde el principio, Carter empezó a buscar un sitio que pudiera satisfacer las diversas necesidades de la película. Se paseó por Tennessee y Virginia, haciendo recorridos por lugares preservados de la Guerra Civil para sentirlo en sus propias carnes. Entre todos los lugares que visitó, Richmond, en Virginia, fue la ciudad que más le transportó, y pensó que esos edificios tan bien preservados podrían servir para crear la sensación de estar en el siglo XIX.

"La historia está viva en Richmond de un modo que no encuentras en el resto del país", explica Carter. Además, es una ciudad muy relevante, ya que Richmond representaba la versión aristócrata de Estados Unidos en mitad de los años 1880. Estaba en el corazón del enfrentamiento entre culturas que derivó en la Guerra Civil. De algún modo, es el lugar más determinante de los que ha estado el presidente. Lincoln nació en Springfield, Illinois, pero en Richmond cambió el país y lo hizo un todo"
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A Spielberg le entusiasmó la elección. "La ciudad de Richmond nos abrió las puertas de par en par y nos puso todas las facilidades para contar la historia", recuerda el director. "También hubo un sentimiento de curación por poder contar la historia en el corazón de la antigua Confederación".

Doris Kearns Goodwin cree que a Lincoln le hubiese gustado ver el vuelco de tener el poder confederado establecido en Washington D.C. "Creo que a Lincoln le habría encantado la idea de que una película sobre su persona fuese recibida tan cálidamente por la ciudad de Richmond", explica Doris. "Físicamente también es perfecta, tiene esa apariencia de los antiguos Estados Unidos. El Capitolio le da esa cierta sensación de intimidad que puede tener un debate del congreso".

"Tenía todo el sentido del mundo que hiciéramos aquí la película", continua Carter. "Tiene los campos de batalla, la Casa del Estado, que desde ciertos ángulos, es increíblemente parecida a la Casa Blanca, tiene mansiones en Petersburg bastante parecidas a las de entonces; y nos dejaron grabar en cualquier sitio, incluida la casa del gobernador".

Los lugares eran una parte, pero crear los interiores con la aspereza y la vivacidad que le diera al público una sensación tangible de la época era crucial. Uno de los escenarios favoritos de Carter era la oficina de Lincoln, al final del recibidor de su residencia en la Casa Blanca. Él y su equipo lo construyeron, de detalle en detalle. "Siempre pensé que era muy importante que la oficina de Lincoln fuera lo más parecida posible a la de entonces, con los colores y texturas reales", explica. Queríamos profundizar en cada detalle, ya fuera en los mapas de guerra, las cartas de su escritorio, los cuadros de las paredes o la misma pared; así lo recrearíamos exactamente igual. Por supuesto, el diseño estaba al servicio de la narración, pero también de la fotografía, para que el público pueda saber cómo era estar en la Casa Blanca de Lincoln".

Aparte de todo eso, Carter quería transmitir algo más: "Había un ambiente encantado en las habitaciones por las que paseaba Lincoln, por lo que también había algo impresionista en el trabajo", observa.

El Capitolio de Richmond, construido en 1788 y diseñado en un estilo clásico por el padre fundador Thomas Jefferson, hizo las veces del interior de la Cámara de los Representantes de Estados Unidos. Aunque es más pequeño que la verdadera cámara de Washington D.C., este capitolio sirvió para las escenas más cercanas de Lincoln. "Me gusta que se notara la muchedumbre, ya que la interacción entre los congresistas es muy intensa. Puedes llegar a sentir la fricción y el debate", afirma Carter.

También era necesaria una sensación de realidad en el trabajo de la diseñadora de vestuario, Joanna Johnston, que reprodujo los modelos de la época. Para Sally Field, el trabajo de Johnston resultaba esencial. "Es una artista muy, muy extraordinaria", revela Field.