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Supercañeras. El internado puede ser una fiesta cartel reducidoSupercañeras. El internado puede ser una fiesta(St. Trinian's)
Dirigida por Oliver Parker, Barnaby Thompson
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La escuela para señoritas St Trinian's se enfrenta a una grave crisis económica y el banco amenaza con cerrar sus puertas. Para evitarlo, las niñas del internado planean robar el famoso cuadro "La joven de la perla" para venderlo en el mercado negro y poder pagar la deuda. Para llevar a cabo su plan, tendrán que dejar a un lado las diferencias existentes entre los diferentes clanes y aunar esfuerzos para conseguir el éxito.


Sinopsis larga
Durante muchos años, la Escuela de Señoritas St. Trinian's ha mantenido firme su reputación como el peor y más anárquico colegio del país. Sin embargo, el centro se encuentra ahora en medio de una grave crisis financiera que amenaza su existencia, así como el modo de vida tanto de profesoras como de alumnas.

La directora Camilla Fritton (Rupert Everett) comparte el poco ortodoxo enfoque educativo de su abuela, haciendo la vista gorda ante las ilegalidades que cometen las alumnas e ignorando los problemas económicos de la escuela. Cree en la libre expresión y en el enriquecimiento personal de las muchachas. Su hermano Carnaby (también Rupert Everett), un comerciante de arte sin escrúpulos, llega con su hija y nueva alumna de St. Trinian's, Annabelle (Talulah Riley). La estirada quinceañera no puede creer que tenga que dejar el colegio de señoritas Cheltenham para inscribirse en la desastrosa St. Trinian's –según la joven, "una institución de jóvenes delincuentes disfrazada de escuela". Sin embargo, la visita de Carnaby no sólo tiene el fin de matricular a su hija en la escuela. Ha visto la oportunidad de sacar provecho del declive del instituto. El banco amenaza con cerrar el centro y él planea asumir la deuda para reconvertir el edificio en un hotel de moda.

En su visita guiada les presentan los inusuales métodos de enseñanza de la escuela, que van desde lo excéntrico hasta lo peligroso. La Srta. Cleaver (Fenella Woolgar), excombatiente de la guerra del Golfo, imparte gimnasia y manejo de armas, mientras que la Srta. Maupassant (Caterina Murino), por quien suspira el administrador (Toby Jones), es una fogosa practicante del lenguaje del amor. En cuanto a las alumnas, representan una terrorífica mezcla entre angelitos malévolos y emprendedoras sociópatas que cuentan con el apoyo de su mentor, Flash Harry (Russell Brand), el carismático y posmoderno chanchullero, quien les hace de mediador financiero con el mundo exterior. Annabelle se ve enseguida intimidada cuando le presentan a todo tipo de chicas: Emos, Chavs, Trustafaris, Geeks y Pijas, y rápidamente es víctima de mil y una novatadas.

La reputación de St. Trinian's ha llamado la atención del ambicioso y estricto ministro de Educación, Geoffrey Thwaites (Colin Firth), un antiguo novio de la Srta. Fritton. El antiguo ministro de Prisiones tiene la sensación de que la escuela supone el perfecto campo de batalla para marcar un gran gol político. Está decidido a reformar St. Trinian's, a pesar de que sus propios colegas crean que es de locos intentarlo. Aprovechando una visita del equipo de hockey del Cheltenham Ladies College, capitaneado por su amada pero psicótica hija Verity (Lucy Punch), el ministro inicia una investigación informal por su cuenta.

Colándose en el vestuario de las chicas más mayores, y después de un escape por los pelos de la jungla de un laboratorio de biología, se esconde en un armario mientras las 'pijas' de la escuela –Chelsea (Tamsin Egerton), Peaches (Amara Karan) y Chloe (Antonia Bernath)– comienzan a manejar un "interesante" negocio por teléfono. Una desafortunada coincidencia de hormigas rojas en sus pantalones y de una llamada en su propio móvil revela su escondrijo y las alumnas, furiosas, le lanzan por la ventana a un contenedor de basura lleno de agua. El político, hecho unos zorros, regresa al campo de hockey justo a tiempo para ver cómo meten a su hija semiinconsciente en una ambulancia después de un salvaje partido entre las dos escuelas rivales.

Mientras Annabelle mira desde la banda y celebra la victoria, comienza a pensar que sería divertido formar parte de la pandilla. Pero una negra nube de bancarrota y disconformidad ministerial se cierne amenazadora sobre St. Trinian's. La escuela necesita rápidamente una importante cantidad de dinero. Flash Harry instruye a las chicas en "Las siete reglas del éxito criminal", incluyendo la extorsión, todo tipo de artimañas y estafas, fraudes con tarjetas de crédito, secuestros y robos. Kelly, la líder (Gemma Arterton), sugiere 'tomar prestado' el cuadro de Vermeer "La joven de la perla" de la Galería Nacional de Arte y venderlo a un traficante de arte sin escrúpulos –como Carnaby Fritton. Inmediatamente se organiza una excursión escolar a Trafalgar Square para estudiar el terreno.

Las chicas idean un plan para llevarse el cuadro, pero se encuentran con el problema de cómo entrar en el edificio. Sin embargo, por una feliz coincidencia, resulta que la Galería Nacional de Arte es el espacio que acogerá la final del concurso de televisión "School Challenge". Cuando la nueva profesora de inglés, la Srta. Dickinson (Lena Haadey) sugirió en su día participar en el programa todo el mundo se le echó encima. Ahora parece que la opción de concursar toma cuerpo.

Con toda la autoconfianza que les ha aportado su gurú de estilo de vida, la antigua cabecilla JJ (Mischa Barton), las Pijas aceptan el reto con la inestimable ayuda de sus compañeras de la escuela mediante la "investigación" clandestina de las preguntas que formula el presentador, Stephen Fry (Stephen Fry). Las Pijas emprenden el camino hacia el éxito y van pasando las rondas del School Challenge usando todas las tretas y artimañas femeninas para despejar el camino hacia la final.

La escuela pasa a la acción y comienza a prepararse para dar el gran golpe. Mientras, la Srta. Fritton, ayudada por alumnas y personal del centro, crean la confusión en una improvisada visita de prensa conducida por Geoffrey Twaites, quien presentaba St. Trinian's como paradigma de la excelencia en educación y disciplina. La puntilla de desgracia para el frustrado ministro llega cuando, involuntariamente, mata al amado perrito de la directora, Mr. D'Arcy, delante de todos los periodistas –no era ése precisamente el titular que el político buscaba.

Las Pijas le dan un cambio total de aspecto a Annabelle Fritton, quien el día de la final de School Challenge se une al equipo del robo que se infiltra en la galería de arte por la red de alcantarillado. Mientras, el equipo de competición de St Trinian's está enfrascado en un combate intelectual contra las rivales del colegio Cheltenham. Parece que lo tienen todo perdido cuando Thwaites, convencido de que las chicas sólo han podido ganar haciendo trampas, descubre que a las Pijas les chivan las respuestas a través de unos pinganillos que llevan en los oídos. Para evitarlo, desconecta el sistema y la suerte del equipo concursante cae en picado. Durante una pausa del programa, con St. Trinian's perdiendo de paliza, la Srta. Dickinson habla con Chelsea –una participante desanimada–, mientras por encima de sus cabezas el equipo del robo se escurre por la galería a la caza del Vermeer.

Camilla consigue neutralizar la amenaza de Geoffrey Twaites añadiendo droga a un botellín de whisky que siempre lleva consigo, pero Verity, la hija de éste, tiene sus sospechas, hasta que un certero golpe de stick de hockey la manda a ver las estrellas con su padre. En los últimos y tensos momentos del concurso de preguntas y respuestas, Kelly queda atrapada con el cuadro al fallarle una cuerda de la tirolina y la deja sin poder escapar de una de las galerías altas. Una vez más, la Srta. Fritton llega al rescate lanzándose heroicamente desde el balcón para asir a la muchacha. Al mismo tiempo, Chelsea consigue responder correctamente a las preguntas finales demostrando que es más inteligente de lo que pueda parecer, y lleva a la escuela St. Trinian's a la victoria.

Flash Harry, disfrazado de Conde Gerhardt von Streubel, un importante comerciante de arte, vende "La joven de la perla" a Carnaby Fritton quien, cegado por la excitación del momento, no repara en examinar la firma del cuadro. Las mismas chicas de St. Trinian's devuelven la verdadera "Joven de la perla" a la Galería Nacional de Arte, después de recibir el premio del concurso que resolverá los problemas de la escuela y le dará una reputación al centro como el mejor del país.