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Los Idus de Marzo cartel reducidoLos Idus de Marzo(The ides of March)
Dirigida por George Clooney
¿Qué te parece la película?

El guionista y director George Clooney, nominado al Oscar y al Globo de Oro, ha reunido a los actores principales de nuestra generación para que protagonicen este thriller.

Exclusive Films International y Cross Creek Pictures presentan, en asociación con Exclusive Media Group y Crystal City, una producción de Smokehouse y Appian Way, The Ides of March. Protagonizan el film Ryan Gosling, George Clooney, Philip Seymour Hoffman, Paul Giamatti, Marisa Tomei, Jeffrey Wright, Max Minghella, y Evan Rachel Wood. La dirección ha corrido a cargo de George Clooney. El guión es de George Clooney, Grant Heslov, y Beau Willimon, basándose en la pieza teatral FARRAGUT NORTH, de Beau Willimon. Ha producido la cinta Heslov, Clooney y Brian Oliver. Han ejercido como productores ejecutivos Leonardo DiCaprio, Nigel Sinclair, Guy East, Stephen Pevner, Todd Thompson, Nina Wolarsky, Jennifer Davisson Killoran, y Barbara A. Hall. El director de fotografía ha sido Phedon Papamichael. La diseñadora de producción, Sharon Seymour. El montaje ha sido de Stephen Mirrione. La diseñadora de vestuario ha sido Louise Frogley. La música es de Alexandre Desplat. La supervisión musical, de Linda Cohen. El reparto ha corrido a cargo de Ellen Chenoweth.

"Consideraría esta película un thriller político. No diría que es necesariamente un film político" –comenta George Clooney, quien dirige, produce, coescribe, y protagoniza The Ides of March. Dado que la historia se centra más en el proceso electoral que en las ideas políticas en sí mismas, Clooney dice que atraerá por igual a los seguidores de ambos partidos. "Supongo que si usted es demócrata preferirá el principio de la película, y si, por el contrario, es republicano, se inclinará por el final. La cinta avanza con la tesitura de meterse con todos. Si se trata de un film político, lo es sin insistir en una determinada dirección, y justo eso era lo importante para nosotros". En ese sentido, la política ejerce como escenario de fondo en el que se mueve el calidoscopio de actores participantes, y muta según la motivación que experimenta el personaje principal, el idealista Stephen Meyers (encarnado por Ryan Gosling).

En The Ides of March, Meyers se percata de que tanto su idealismo como la fe en su hombre están tomando distancia frente al trapicheo político y el juego manipulador del poder que tiene lugar en la trastienda. Los orígenes de la película se retrotraen al verano de 2004. Fue entonces cuando Beau Willimon, un joven escritor que no hacía mucho había dejado de trabajar con el personal de la esperanzada campaña presidencial de Howard Dean en Iowa, escribió un primer borrador de su pieza teatral FARRAGUT NORTH. Willimon recurrió a su propia experiencia para tramar esta historia de intriga política y traición tras las escenas de una campaña presidencial.

"He trabajado en unas cuantas campañas políticas, y la pieza surge a partir de todas esas experiencias que he vivido en el mundo político" –comenta Willimon--. "Los personajes son el resultado de fusionar y combinar cientos de personas con las que me crucé durante aquel periodo de mi vida. Sin embargo, todo cuanto se menciona en la pieza, que hasta cierto punto también se refleja en la película, en cuestiones tales como el quebrantamiento de la ley, la manipulación del proceso democrático, los trapicheos en la trastienda, las maniobras del poder…, todo eso es verdad. Es aterrador constatar la cantidad de políticos capaces de manipular el proceso con tal de llegar al despacho más importante del país. No se llega a la presidencia de los Estados Unidos cumpliendo las reglas del juego".

La obra se estrenó en 2008 en el Atlantic Theater Company de Nueva York, para trasladarse en 2009 al Geffen Playhouse de Los Ángeles. Finalmente, cayó en manos de un empleado de Smokehouse Pictures, la productora de George Clooney y Grant Heslov. Amigos de hace mucho, Clooney y Heslov habían colaborado previamente en la nominada a varios Oscars Buenas noches, y Buena suerte (Good Night, and Good Luck, 2005); así como en Ella es el partido (Leatherheads, 2008); Los hombres que miraban fijamente a las cabras (The Men Who Stare at Goats, 2009); y El americano (The American, 2010).

Llevar la pieza teatral a la pantalla cinematográfica implicó hacer diversos cambios, y no es el menor que el gobernador Morris, el candidato, sea uno de los personajes, pues nunca aparece en la obra. "El candidato no existe en la pieza teatral, nunca pronuncia palabra", –informa Clooney--. "Con miras a establecer una buena historia, ideamos un personaje, un candidato en el que Stephen cree, en el que todo el mundo cree, para poder destrozarlo. Al principio, tiene una apariencia inocente, honorable, hasta que descubres que se trata del más deshonesto de todos".

Los realizadores también cambiaron el título, lo que Clooney justifica: "‘FARRAGUT NORTH’ es un gran título para la pieza, pero para un film se nos antojaba un poco demasiado concreto. Enmarcamos las primarias en el 15 de marzo, y en la cinta pueden percibirse algunos temas shakesperianos".

Con el guión listo, Clooney y Heslov planificaron el rodaje para 2008. Pero entonces, bastante oportunamente, los políticos entraron en acción. "En 2008, llevábamos trabajando en el guión en torno a un año y medio", –nos explica Clooney--. "Y entonces, Obama fue elegido, y había tanta esperanza, todo el mundo estaba tan feliz, que no parecía el momento adecuado para hacer la película, pues la gente se mostraba demasiado optimista ¡para un film tan cínico! Hacia un año más tarde, todos volvían a ser cínicos, y entonces nos pareció que podíamos hacer la película".

"Era una gran pieza con mucho material" –comenta el productor Brian Oliver, de Cross Creek Pictures--. "Habían unos diálogos espléndidos, y momentos de thriller inmenso. Es una obra teatral sobre la moralidad, acerca de lo que la gente haría o ha de hacer para lograr lo que se ha propuesto, y sobre el coste para lograrlo".

"Sentimos por George y Grant, y por los actores, un gran respeto" –prosigue--. "Obviamente, George conoce el mundo de la política. Ha demostrado ser un director y guionista fenomenal. Al abordar un mundo que conoce mejor que muchos, e insertar en ese contexto un thriller, ha logrado que todo encaje perfectamente".

Exclusive Media Group ("Exclusive") es la distribuidora de ventas internacionales y cofinanciera del film junto a Cross Creek Pictures. Se incorporó como coproductora al lado de la Smokehouse de Clooney y Heslov, Cross Creek y Appian Way Productions, de Leonardo DiCaprio.

"Anunciamos nuestra participación en la película justo antes del American Film Market de otoño de 2010" –subraya Guy East, copresidente de Exclusive, quien ha ejercido como productor ejecutivo del proyecto--. "George y Grant estuvieron de acuerdo con nuestra estrategia para darle al film un lanzamiento muy especial, allí mismo, uniéndose a nosotros en varios encuentros privados con distribuidores internacionales cuidadosamente seleccionados, a quienes se les brindaba la oportunidad de escuchar del propio George de qué modo se iba a realizar exactamente el film tanto delante como detrás de la cámara. En cuestión de pocos días, cerramos acuerdos con una serie de poderosos distribuidores independientes que se habían apasionado con el proyecto. Desde entonces, mientras la producción iba progresando, nosotros ya trabajábamos la reserva en salas cinematográficas de cara a un amplio estreno internacional en fechas calculadas, que se verían apoyadas por importantes premières, comenzando por la velada de apertura del Festival de Cine de Venecia".

Nigel Sinclair, jefe ejecutivo y copresidente de Exclusive, quien ha servido en el film como productor ejecutivo, añade: "La primera vez que oímos hablar de este proyecto, supimos que iba a ser particularmente único. George y Grant abordaron la pieza teatral de Beau Willimon, FARRAGUT NORTH, que adaptaron para la pantalla con el concurso del mismo Willimon, y lograron atraer un reparto de ensueño, con lo que había nacido Ides of March. Nos sentimos orgullosos de formar parte de un film que resulta no sólo extraordinariamente divertido, sino que habla con voz poderosa a nuestro tiempo".


Forjando el reparto
Con el equipo de Smokehouse al mando, elaborar el reparto se hizo relativamente sencillo. "George y Grant tienen esos contactos…, la gente sencillamente quiere trabajar con ellos" –opina Brian Oliver--. "Jamás hubiéramos dispuesto de un reparto como éste sin tener a George Clooney como director. En mi calidad de productor, cuando George Clooney dirige, mi trabajo se hace de ensueño. George y Grant deciden qué actores quieren en los distintos papeles, y a continuación van a conseguirlos. No hubo nadie que ellos pensaran conseguir que no se apuntara".

"La reacción de cada uno de los actores fue importante para nosotros" –comenta Clooney--. "Significaba que todos creían en el guión. Éste era nuestra criatura, en la que habíamos trabajado duro, y tan sólo la calidad del reparto ya nos cargaba con una buena cantidad de responsabilidad, a Grant y a mí, al tener que asegurar que el proyecto fuera un buen film".

Ryan Gosling, nominado al Oscar por su interpretación en Half Nelson (Half Nelson, 2006), se incorporó al reparto como Stephen Meyers, el secretario de prensa del Gobernador Morris. Gosling comenta que el papel le atrajo no sólo por las fuertes características del personaje e historia, sino por la posibilidad de trabajar con George Clooney. "Todos nuestros personajes están aquí porque creemos en Morris, y creemos en su campaña" –comenta Gosling--. "Creo que todos nosotros, como actores, estamos aquí porque creemos en George, y creemos en su campaña, que no es otra cosa que esta película".

Clooney comprendió plenamente la responsabilidad que recaía sobre los hombros de Gosling al abordar un papel tan exigente, que es esencial para el éxito del film. "La película gira en torno al personaje de Ryan Gosling. Él protagoniza la cinta, él acaba la misma, está en cada escena" –dice Clooney--. "Al principio, se muestra eficiente, es el mejor en lo que hace, está en lo más alto del juego, es quien todo el mundo quiere. Para cuando la película toca a su fin, todo es un fracaso, y resulta que incluso es mejor de lo que era antes en lo que hace, y sólo le ha costado el alma".

"Es todo un desafío como actor" –sigue--. "Ryan es realmente un actor maravilloso y es perfecto para el papel".

Gosling nos dice que se sintió atraído por este "film político que resulta que no tiene un mensaje político. No es necesario saber mucho de política, ni comprenderla, para seguir a los personajes y sumergirte en la historia. Sin embargo, ofrece una ventana entre bastidores que nunca llega a verse".

Gosling admite que Stephen ha jugado sucio en el pasado, pero trabajar para Morris significa para él una situación completamente diferente. "Está deslumbrado ante el Gobernador Morris, porque Morris es una especie de purista en el mundo político" –comenta el actor--. "Como candidato, no está interesado en practicar una política sucia, y no le interesa difamar el nombre de su oponente".

Gosling también cree que los motivos de Stephen, si no sus medios, son también puros. "Mi personaje quiere realmente llevar a cabo un cambio en el país, y en el mundo, y está convencido de que su candidato puedo hacerlo" –explica el actor--. "Pero si su candidato no ganara, entonces no podrá ser eficaz".

Para cuando el film toca a su fin, "Stephen ha llegado a un acuerdo consigo mismo en la línea de crear internamente un entorno en el que su alma no pueda estar" –comenta Gosling--. "Cuando la película se acaba, resulta alguien irreconocible".

Philip Seymour Hoffman firmó para el papel de Paul Zara, el jefe de campaña de Morris. El guión le impresionó; lo considera un buen estudio del comportamiento humano no sólo bajo la presión de la política y de la maquinaria política, sino también de lo que significa vivir en América--. "No creo que Paul sea realmente un chico malo" –explica Hoffman de su personaje--. "Creo que Paul puede tornarse un chico malo si le perjudicas de algún modo. Para él, la lealtad es lo más preciado. Entiende que es el único modo de sobrevivir en ese negocio. Uno tiene gente a la que se le es leal, y permaneces fiel a ellos. Paul cree en eso".

El actor añade: "en muchos sentidos, Paul es el tipo de hombre que sufre una tremenda decepción".

El mayor desafío para Hoffman, a la hora de dar vida a ese jefe de campaña, consistía en meterse en la piel de alguien cuya labor "no envidiaría hacer ni en un millón de años" –confiesa--. "Estar en el ojo de todos, y supervisar una campaña presidencial, algo tan vasto y grande, requiere cierto tipo de mentalidad, cierta clase de confianza. Me gusta estar un poco detrás".

Paul Giamatti se incorporó como Tom Duffy, jefe de la campaña de Pullman, el rival. "Creo que el guión está increíblemente bien escrito. El ritmo es realmente especial, y el lenguaje. Se podría decir que prometía ser algo divertido de hacer" –comenta--. "Es el tipo de proyecto en el que procuras no cambiar una línea del guión. Cada trozo del mismo es genial".

Por lo que se refiere al papel de Duffy, "es un gran papel. Me encantó interpretarlo" –continúa--. "Duffy, de manera curiosa, está del todo dispuesto a admitir que es un bastardo engañoso y maquiavélico. En realidad, no pretende ser otra cosa".

Aunque Giamatti rodó tan sólo durante cinco días, "parte del placer que generaba el guión" –explica el actor--, "estaba en que hay infinidad de matices en todas las pocas escenas en que aparece Duffy. Cuando está él, la película resulta tremendamente potente y brillante. Tuve un material estupendo con que trabajar".

Al parecer del actor, las tácticas bajo mano de Duffy son consubstanciales al ejercicio de la política. "No hay nadie en esta película que esté particularmente limpio" –explica--. "Creo que todos esos tipos son extremadamente inteligentes, y les asiste el encanto y el carisma. Tienen que ser realmente buenos en el arte de manipular a la gente".

En el clima de las primarias en Ohio, acaloradamente disputado, se tensan las cuerdas y ello no hace sino acicatear todavía más la astucia en el juego. "Y se llega a un punto en que Duffy, Paul, y Stephen se ven obligados a jugar entre ellos de modo particularmente sucio y desagradable, porque la carrera llega a su fin. El ambiente se caldea" –sigue Giamatti--, "y se hace bronco".

"Es como en el juego de ajedrez" –abunda Philip Seymour Hoffman--. "Se trata de adelantarse al movimiento que va a hacer el otro contendiente, y de neutralizar así la acción, o incluso menoscabarla".

Marisa Tomei da vida a Ida Horowicz, una periodista del The New York Times llena de energía que está cubriendo las primarias. La oscarizada actriz respondió al guión al instante.

"Me dio la impresión de que era un guión todo músculo y fibra, sin nada de grasa. Había infinidad de capas y matices y mucho desarrollo de personajes, combinado con intriga y una trama que se precipitaba hacia delante a toda velocidad" –comenta la actriz-- "Sus diálogos eran muy claros, y su ritmo muy propio. Una tenía que estar realmente a la última de las ideas y de cómo articularlas, porque las ideas del guión eran de gran complejidad y llenas de matices".

Al describir a su personaje, Tomei explica: "Es muy amiga de todos esos tipos implicados en la campaña. Existe una cierta intimidad que se deriva de estar juntos en la carretera y en las cenas de cada noche. Pero al mismo tiempo, cada uno tiene su cometido y, por tanto, su propio territorio que vigilar y que proteger".

Mientras interpretaba su papel, Tomei tomó consciencia de que el mundo del periodismo de las campañas electorales puede ser tan sanguinario como las mismas campañas. "El cometido de Ida es dar a conocer los hechos al público y hacerlo antes que nadie" –comenta--. "Hay mucho intercambio de información. Ella está siempre pendiente de la oportunidad para lograr más información y lograr la primicia antes y mejor que el tipo de al lado. Es lo mismo que una partida de ajedrez".

Habiéndose criado en Washington, con interés por la política, Jeffrey Wright, quien se incorporó al reparto con el papel de Senador Thompson, se sintió atraído por la historia de modo muy vívido. "Se trata del poder y de las maquinaciones que ese nivel de poder hace aflorar en la gente" –comenta--. "Washington es un lugar bastante despiadado, y esos personajes ponen mucho en juego".

"El Senador Thompson tiene una buena ventaja política para con los otros personajes, y actúa en consecuencia para su beneficio" –comenta Wright--. "Es alguien complejo. Tiene un rostro público, pero no se puede estar seguro de que ese rostro conocido por todos sea el verdadero".

Según Wright, el film alude a la naturaleza perturbadora de muchas tendencias que están emergiendo en la política contemporánea. "El debate parece resultar mucho más divisorio y estridente, mucho menos centrado en el interés común, y más en el interés propio" –continúa--. "Pero los actores hemos estado disfrutando de un tiempo fantástico, porque esos elementos son una extraordinaria materia prima".

Evan Rachel Wood se sintió atraída por el personaje de Molly, una estudiante en prácticas cuyas acciones desatan una serie de acontecimientos tan dramáticos como devastadores. "Me encanta cómo escribieron este personaje" –dice Wood--. "Jamás se la podría confundir con la becaria rubia y estúpida. Creo que la razón por la que el personaje de Stephen se ve atraído hacia ella se halla en la serenidad que le caracteriza. No se trata de ninguna atolondrada, no se deja intimidar. Sabe lo que quiere, y va tras ello. Creo que va a ser raro que podamos ver otra vez a un joven personaje femenino hacer eso de nuevo".

"Eso fue algo de lo que George y yo estuvimos hablando mucho, esto es, que era Molly la que debería intimidar" --añade.

Uno de los desafíos para la actriz fue que hubo de hallarle al personaje su vulnerabilidad mientras se las tiene con sus luchas personales. "Es una persona muy fuerte y valiente. Pero cualquier otra persona en su situación se sentiría absolutamente aterrorizada y vulnerable. De tal modo que hallar ese equilibrio entre fortaleza y vulnerabilidad no fue fácil, aunque sí interesante".

Max Minghella se incorporó encarnando a Ben Harpen, uno de los jóvenes asistentes de Morris en la campaña. Minghella era un fanático de la pieza teatral, FARRAGUT NORTH".

"La vi dos veces en Nueva York, y luego, dos veces más en Los Ángeles" –reconoce--. "Cuando me enteré de que se estaba preparando la película, trabajar en ella se convirtió en el objetivo más duro que me he haya planteado nunca".

Como colofón al reparto, hallamos a George Clooney en el papel del Gobernador Mike Morris. Clooney bromea al decir que se le dio a él este papel porque "nadie más quería interpretarlo. No es la parte más divertida".

Añade que era lógico que interpretara ese personaje porque "sabía qué quería que hiciera y fuera el candidato. Por otro lado, yo parecía el adecuado para la edad del personaje" –comenta--. "No es nada que quisiera hacer en la vida real, pero sí algo que sabía podía hacer un tanto en este film".

La acumulación de tanto talento interpretativo en The Ides of March es impresionante, y el productor Grant Heslov se muestra confiado en que no va a defraudar. "La idea de que en este film se va a lograr ver a esos actores que se hallan en la cumbre de su oficio es bastante sorprendente en sí misma" –comenta--. "Como fan de las grandes interpretaciones, puedo dar fe de ello. Es algo digno de ver".


Acerca del diseño
La diseñadora de producción Sharon Seymour trabajó con George Clooney en Los hombres que miraban fijamente a las cabras (The Men Who Stare at Goats, 2009), que Heslov dirigió; The Ides of March significa la primera colaboración de Seymour con Clooney a la dirección de un film. Por otro lado, también es –sigue Seymour—el primer film contemporáneo que él dirige.

La primera vez que leyó el guión, se sintió "realmente feliz y sorprendida de leer algo que era intelectual y políticamente interesante, y actual" --Seymour explica--. "Era el tipo de película que me encanta hacer y que me gusta ir a ver".

Aunque Clooney aconsejó a Seymour que viera cierta cantidad de documentales sobre campañas electorales a manera de investigación y preparación, "ya al principio habíamos hablado acerca de no conferir al proyecto un look de documental desestructurado" –nos dice--. "Tenía que haber un diseño realista, pero tenía que tener también la integridad visual y uniformidad de un largometraje".

Seymour estaba satisfecha de que "fuéramos a rodar la película allá donde la pieza sitúa la acción, en Ohio" –comenta--. "Para la gente de mi departamento, estaba muy bien que el rodaje se iniciara allí, pues todos habíamos logrado deleitarnos con el aroma de Cincinnati y del estado. Cuando fuimos a Detroit, nos llevamos eso con nosotros".

Casi todas las localizaciones eran prácticas; las dos que requerían más construcción eran, respectivamente, los cuarteles generales de Pullman y Morris, que se crearon en espacios de alquiler en pleno centro de Detroit. La ausencia de escenarios lujosos y elementos de diseño no amilanó a Seymour. "Ése es el objetivo del diseño: abordas esos entornos potencialmente prosaicos, y hallas el modo de hacerlos interesantes. Como profesional del cine, hay que encontrar la belleza en lo ordinario".

Asesores políticos de Ohio y Washington aportaron recursos valiosos a Seymour. Le dieron una visión desde dentro de las maquinaciones en las campañas políticas contemporáneas. "Todo el mundo quiere que su candidato ofrezca la mejor imagen" –nos dice--. "En la ubicación del candidato hay todo un arte dedicado a que el hombre parezca imponente: quién logra hablar primero, la altura de los podios... Todo cuanto creemos que es improvisado, no lo es en absoluto. Todo está orquestado".

Los pósteres de las campañas son precisamente una de esas cosas cuidadosamente orquestadas y, por tanto, dedicamos el mismo esfuerzo mental y planificación en toda la parafernalia de Morris, como si fuera un candidato genuino. "Queríamos que se percibiera la diferencia entre los dos candidatos" –comenta Seymour--. "Morris es el débil. Porque se trata del "pensador libre", el hombre de la gente. No se ha demostrado su eficiencia, pero ha logrado un clamor popular tras él y, para cuando le captamos en el film, va a la cabeza en las encuestas".

Como consecuencia, los pósteres de la campaña de Morris muestran un look que está más en la onda que el de Pullman. "Los gráficos de Morris tienen más del look que Obama incorporó a la política, lo que redunda en unas imágenes mucho más contemporáneas" –añade--. "No es fotográfico. Resulta más estilizado y menos estructurado".

Como Seymour, la diseñadora de vestuario, Louise Frogley, se desveló por lograr un look clásico, intemporal para el vestuario del film. "Se trata de encuadrar a los actores, de apoyarles. No estamos haciendo ninguna declaración" –comenta Frogley acerca de su cometido en la producción--. "Desde la perspectiva del vestuario, no se trata de un film atildado. Es un vestuario que no sobresale, que no se nota".

El sentido práctico imperaba tras mucho de lo diseñado, sin perder de vista las exigencias de la vida en campaña. "¿Qué se puede empacar en una maleta para el viaje de una semana?" –pregunta Frogley--. "Dos trajes, dos camisas… realmente es lo mínimo".

Las decisiones de Frogley se vieron con frecuencia influidas por los mismos actores. "Marisa Tomei quería parecerse a Patti Smith, y entonces se lo apropió alejándose un tanto de ese look" –dice Frogley--. "Ryan tiene mucho más criterio e ideas acerca de la ropa que muchos de los actores; es alguien interesante que se interesa por la ropa".

En consonancia con su alza en las filas de la campaña, la ropa de Stephen definitivamente mejora hacia la última escena del film, donde viste un traje de Gucci. Por el contrario, los vestidos de Paul Zara adquieren un aspecto más raído a medida que avanza el metraje. El vestido que Clooney lleva como Gobernador Mike Morris se hizo a la medida: "Nos fuimos dando cuenta de que hay un cierto look clásico en los políticos actuales como Obama, y no pude hallar ninguno ya confeccionado" –comenta Frogley. Clooney quería que Molly vistiera muy "pija, joven y correcta", –nos dice, mientras que Cindy Morris, la esposa del gobernador, debería vestirse de ‘cachemira y perlas,’ muy suave".


Acerca de la producción
El rodaje de The Ides of March se inició a finales de invierno, en Cincinnati y al norte de Kentucky (cerca de la ciudad natal de Clooney: Lexington). La producción rodó en locaciones tan notables de dentro de Cincinnati y alrededores como Fountain Square, el Puente Roebling, el Cintas Center de la Universidad Xavier, y la Universidad Miami de Ohio. Fue un lujo rodar en las localizaciones donde de hecho tiene lugar la mayor del film.

"Marca la diferencia" –comenta Grant Heslov--. "Acabas por sentir algo por el lugar".

Además, "George es de la región, así que la conoce muy bien" –sigue Heslov--. "Conoce las localizaciones, conoce a la gente. Esa circunstancia hizo la experiencia muy divertida".

Y para el propio Clooney, rodar en una zona donde se le considera como un estimado hijo nativo fue una experiencia única. El interés en la producción resultó definitivamente espectacular. A modo de ejemplo, más de 23.000 lugareños respondieron al anuncio para el reparto de extras.

"Fue divertido, y contribuyó a que fuera más fácil para nosotros" –comenta--. "Estuve cerca de mi familia durante un tiempo".

Como director, productor, coguionista, y actor principal, Clooney no tenía mucho tiempo para reuniones familiares. En el plató, "tenía mucho que atender" –informa Paul Giamatti--. "Pero George se mostraba extrañamente relajado. Me encanta el modo en que lo afrontó. Todo fue muy sencillo; Clooney no sobrecarga de trabajo y tampoco se excede en tomas. Cree en todo cuanto dice. Es un tipo listo, y quiere hacer buenas películas".

Clooney animó a sus actores y equipo creativo a que se prepararan para el rodaje mediante el visionado de varios documentales de campañas electorales, como por ejemplo The War Room (1993), que resigue la apuesta presidencial de Bill Clinton en 1992; Journeys With George (1992), acerca de la campaña para la casa Blanca de George W. Bush en 2000; y Barack Obama - Camino hacia el cambio (By the People: The Election of Barack Obama, 2009). Incluso vieron Primary (1960), un documental transcendental que reseguía las esperanzas presidenciales de John F. Kennedy y Hubert Humphrey a lo largo de las primarias de Wisconsin de aquel año.

Stuart Stevens, un estratega de campañas electorales, consejero político, y asesor de los media, que ha trabajado en varias campañas presidenciales, también contribuyó en la preparación de los cineastas. "Stuart se evidenció como una voz inapreciable" –admite Clooney--. "Le enviábamos cosas y le preguntábamos dónde nos equivocábamos. ‘Dinos qué harías en esta situación. ¿Cuáles son tus argumentos? Stuart es el ejemplo perfecto del tipo que cree en las cosas que dice. Podría trabajar para cualquiera; trabajó para George Bush, y en aquellas mismas primarias hubiera podido trabajar igualmente para John McCain".

Cuando llevábamos unas tres semanas de rodaje, la producción se trasladó a Detroit. Allí se rodarían todos los interiores de los respectivos cuarteles generales de Pullman y Morris. Se usaron varias localizaciones del centro de la ciudad y del extrarradio; la unidad también rodó durante cuatro días en la Universidad de Michigan, y en lugares como el Arthur Miller Theater, el Power Center, y el salón de baile de la Michigan League. La producción fue muy bien recibida en la zona.

"Detroit lo ha pasado mal" –informa Clooney hablando de la localización--. "Han perdido gran parte de la industria musical y de la industria de coches. Y ahora, quizá están perdiendo su industria cinematográfica. Les deseo lo mejor, pues están pasando por tiempos muy duros ahora mismo".

Aunque Clooney haya dirigido ya antes cintas como Ella es el partido (Leatherheads, 2008); Buenas noches, y Buena suerte (Good Night, and Good Luck, 2005); y Confesiones de una mente peligrosa (Confessions of a Dangerous Mind, 2002), no es un trabajo con el que disfrute. "Dirigirse a sí mismo no es algo divertido de acometer" –admite. A modo de ejemplo, durante las largas escenas de los discursos de Morris--, "de lo único que estaba pendiente, en todo lo que pensaba mientras hablaba y percibía que la cámara se movía de este modo, consciente de que lo estaba haciendo demasiado pronto, era: ‘voy a tener que hacer esto otra vez.’"

Sin embargo, el reparto se mostraba generalmente asombrado del comportamiento relajado de Clooney en el plató, pese a tenérselas con varias responsabilidades a la vez. "No tengo ni idea de cómo se hace para estar como actor ante las cámaras y al mismo tiempo fuera de campo como director, pero Clooney lo maneja muy bien" --comenta Jeffrey Wright--. "Sospecho que tiene un ojo en cada cosa, pero no lo muestra".

"Como actor, está muy presente y es muy profesional" –abunda Ryan Gosling--. "Como director le asiste un gran sentido visual, y sabe cómo comunicar lo que quiere. Sabe de lo que habla".

"No creo que todos los actores deban dirigir" –añade Philip Seymour Hoffman--. "Pero George es la clase de tipo que sí debe, y lo hace, y debiera seguir haciéndolo".

"George hace que el plató resulte muy cómodo" –asiente Marisa Tomei--. "Esencialmente, me siento muy segura de no meter la pata. Tienes la sensación de que te tiene allí, en sus manos. Lo controla todo, pero holgadamente. Su mente puede manejar cantidad de cosas y cosas al mismo tiempo".

Las bromas y ocasionales travesuras de Clooney se aceptaban en el plató; las sonrisas se mantenían por igual tanto en los rostros de los extras como del reparto.

"George es hilarante" –informa Frogley, la diseñadora de vestuario, quien ha trabajado con Clooney en seis largos, entre ellos, The Ides of March--. "Es una gran persona con la que es maravilloso trabajar".


Los cineastas esperan que el público se divierta con la historia irresistible de The Ides of March, y que las sólidas interpretaciones de un reparto de lujo pongan el broche de oro.

"Creo que la película sorprenderá al público en el sentido de que aquélla no es exactamente lo que la gente cree que es" –expresa el productor Brian Oliver--. "Es mucho más, y creo que cuando la gente la vea, y observe las interpretaciones, en verdad que se sorprenderá. Se impresionará".

Pero además, el público no tiene por qué ser un erudito en política para verse atrapado en la enmarañada red o por las manipulaciones que evolucionan entre bastidores. "Es sobre todo un drama humano" –comenta Jeffrey Wright--. "Es una obra sobre les interacciones, los deseos, las ideas y las emociones que creo va a envolvernos a todos nosotros como público. Se trata de un viaje muy intenso y emotivo". Y a Clooney no le importaría si la película alcanza a provocar que los espectadores se formulen unas cuantas preguntas sobre el proceso democrático.

"¿Queremos exigir al candidato que sea brillante?" –pregunta--. "¿Va a ser eso lo que exigiremos? ¿Va a ser así cómo vamos a elegir a la gente? ¿El proceso que vamos a usar? Para mí, es una acusación a todos nosotros".