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El hombre invisible cartel reducido El hombre invisible(The invisible man)
Dirigida por Leigh Whannell
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Lo que no ves puede hacerte daño. Elisabeth Moss (Nosotros, la serie "El cuento de la criada", de Hulu), ganadora de un Emmy, protagoniza la aterradora y obsesiva versión moderna basada en el clásico personaje de la galería de monstruos de Universal.

Cecilia Kass (Elisabeth Moss) está atrapada en una relación controladora y violenta con un brillante y rico científico. Una noche decide escaparse y esconderse con la ayuda de su hermana (Harriet Dyer, la serie "The InBetween", de NBC), un amigo de la infancia (Aldis Hodge, Straight Outta Compton) y la hija adolescente de éste (Storm Reid, la serie "Euphoria").

Tras su huida, Cecilia se entera de que su agresivo exnovio (Oliver Jackson-Cohen, "La maldición de Hill House", de Netflix) se ha suicidado y le ha dejado una gran parte de su enorme fortuna. Pero ella sospecha que su muerte es un truco y poco después de recibir la herencia empiezan a tener lugar una serie de insólitas y letales coincidencias. Cecilia intenta probar desesperadamente que alguien aparentemente invisible le persigue, mientras su salud mental se resiente cada vez más.


Los personajes

Cecilia Kass / Elisabeth Moss
Cecilia es una mujer inteligente y fuerte, pero está traumatizada. La relación nociva con su compañero no solo a afectado su visión del mundo, sino también la de sí misma. Está estresada, paranoica, todo le da miedo. Cuando empieza a sospechar que Adrian la acosa, tanto su familia como sus amigos dudan de que sea verdad. Mantiene una sólida relación con su hermana Emily, con su mejor amigo James y con Sydney, la hija de este. Incluso así, cuando a todas luces empieza a perder la cabeza, estos vínculos sufren. No sabemos si de verdad Adrian sigue vivo, como ella afirma, o si todo está en su imaginación.

Leigh Whannell inventó a una heroína fuerte, talentosa y muy capacitada. "Quería que Cecilia tuviera toda la vida por delante, pero que de pronto se viera coartada por una relación tóxica", dice. "Al unirse al hombre equivocado, su vida se detiene. Está sumida en una relación de control, se ahoga, pero no puede hacer nada. Su compañero la asfixia. Cuando por fin consigue escapar, recupera su fuerza".

También quiso crear un personaje principal que pierde la cabeza. "Me gusta mucho lo que suele decirse a los guionistas: 'Cuando escribes un guion, coloca al protagonista contra un árbol y tírale piedras'", explica. "El conflicto crece proporcionalmente a las adversidades que sufre el personaje principal. Me pareció importante que Cecilia se enfrentara a dificultades casi insuperables y que el espectador se planteara seriamente cómo iba a superarlas".

Una vez acabado el guion, Leigh Whannell sabía que necesitaba a una actriz extraordinaria para encarnar a Cecilia tal como la imaginaba. "Cuando un personaje se cae por un barranco, la interpretación siempre es complicada", dice. "Es muy fácil pasarse y volverse histriónico. Quería a una actriz que pudiera encarnar a una mujer que está a punto de perder la razón, pero de forma comedida".

Encontró a la intérprete perfecta en Elisabeth Moss, ganadora de tres Globos de Oro, que aportó una brutal autenticidad a su papel en la serie "Mad Men" y fue muy aplaudida como Offred en "El cuento de la criada". "Toda la serie gira en torno a ella y debe convencernos de que vivimos una situación imposible, otra realidad", dice el director. "Si su personaje no es creíble, la serie carece de sentido. Sabía que sería convincente en el descenso a los infiernos de Cecilia. Lizzie es el perro guardián de la autenticidad. Si una escena le parecía algo exagerada o carente de realismo, se resistía a interpretarla. Formamos un buen equipo",

La actriz y el cineasta coincidieron en su visión de la película y del papel de Cecilia. "Lizzie me obligó a revisar el guion y algunos diálogos", reconoce Leigh Whannell. "Yo la obligué a ser más física. Tuvo que hacer varias cosas poco agradables". Entre otras, rodar una escena en pleno invierno a las tres de la mañana con las máquinas de lluvia a tope. La actriz quedó totalmente empapada, pero el resto del equipo estaba abrigado y debajo de toldos. "Nos animamos mutuamente", sigue diciendo el director. "Fue una auténtica colaboración. Basta con decir la palabra 'Acción' para que Lizzie dé el cien por cien de sí misma".

Elisabeth Moss reconoce que ha sido uno de los papeles más difíciles de su carrera. "Tardé diez minutos en entender la idea de Leigh e inmediatamente pensé en lo relevante y moderna que sería la película", dice. "Me encantó la forma en que dio la vuelta al personaje del Hombre Invisible. Es uno de esos guiones que te obliga a preguntarte por qué no se te ocurrió a ti. La metáfora es brillante y muy importante para la mujer en el momento actual".

La actriz interpreta varias escenas en las que está totalmente sola, interactuando con alguien que no ve. "Hay muchas partes de la película en las que no hay nadie, solo yo", explica. "Le preguntaba a Leigh dónde pensaba que estaba él. Mi personaje no siempre sabía si estaba o no el Hombre Invisible. Había momentos en que ignoraba totalmente si estaba Adrian; en otros, sentía de pronto una presencia u oía un ruido, algo, y entonces me volvía de golpe".

"Llega un momento en que Cecilia sabe con certeza que Adrian siempre está con ella", sigue diciendo la actriz. "Creo que desarrollé un sexto sentido que me permitía sentirle… pero nunca había nadie. Nos lo inventábamos, claro. 'Está en aquel rincón, ha salido de esa habitación'. Llevo 30 años en esta profesión, pero nunca me había encontrado en una situación así, a pesar de que la idea de ver a alguien que nadie más ve es como me gano la vida, es mi trabajo".

El rodaje de EL HOMBRE INVISIBLE también le hizo reflexionar acerca de las relaciones que pueden convertirse en abusivas y tóxicas. "Tanto Leigh como yo pensamos que en la relación no solo debía haber abusos físicos, sino también emocionales y psicológicos. Hoy en día, las mujeres tenemos una sensación de empoderamiento, podemos hablar, pero tendemos a juzgar a otras por seguir con relaciones de las que sería mejor salir".

La actriz termina diciendo: "También me parece importante conservar espacio para las debilidades. Se puede ser fuerte y tener miedo. Se puede ser fuerte y débil a la vez. Se puede ser feminista, y aun así no poder hablar. Es importante acordarse de esto y entenderlo".

Adrian Griffin / Oliver Jackson-Cohen
Adrian Griffin es un científico tan brillante como rico. Es el director general de la empresa Cobalt, apuesto y encantador, pero bajo ese manto se esconde un ser violento. Está obsesionado con dominar y controlar a Cecilia y dispuesto a todo con tal de recuperarla.

Al principio se limita a vigilar los horarios de Cecilia, saber con quién habla y a qué hora sale de casa. Luego empieza a controlar lo que dice, y al final hasta lo que piensa. Si no le gusta lo que imagina que piensa Cecilia, cree que hay que castigarla.

Adrian es un hombre con mucho éxito, lo que, según él, excusa su comportamiento. "En el mundo moderno, ciertos logros son muy admirados", explica Leigh Whannell. "Nadie pregunta cómo se han conseguido. Con este personaje quería mostrar que el éxito puede llevar al narcisismo y a la sociopatía. No soporta la idea de que Cecilia pueda dejarle, que alguien se oponga a sus deseos. Siente la necesidad perentoria de controlarla, y lo hace todo con este objetivo".

Olivier Jackson-Cohen dice que pasaron varios días en una habitación ensayando para llegar a una dinámica perfecta en las relaciones. "Estábamos los tres, Lizzie, Leigh y yo", recuerda. "Trabajamos para mostrar el ciclo de este tipo de relaciones, y la forma en que se vuelve a entrar en una relación similar a pesar de saber lo nocivas que son. Estas personas ejercen una fuerza sobre los otros, y es exactamente lo que hace Adrian para dominar a Cecilia y tenerla donde él quiere. Adrian está consiguiendo su objetivo, disfruta viendo a Cecilia pasarlo mal y entrar en la espiral de la locura".

Emily Kass / Harriet Dyer
Emily es la hermana pequeña de Cecilia. Es leal, quiere a su hermana y desea ayudarla, pero la relación entre las dos es algo tensa. En ocasiones, Cecilia pone a prueba la paciencia de Emily y se nota que, en el pasado, Cecilia acaparaba más la atención que su hermana. Por este motivo, la relación entre ellas está marcada por una corriente de resentimiento.

Una vez que se aleja de Adrian, Cecilia tiene un plan y ya no necesita apoyarse en Emily, pero esta se preocupa por su hermana, cuya cordura parece desintegrarse a marchas forzadas. Está convencida de que va directo al abismo de la locura y que debe medicarse. Cecilia, por su parte, ve a su hermana como a la policía. La necesita cuando tiene problemas, pero la teme cuando todo va bien.

Sin embargo, está claro que cuando una de las dos hermanas pide ayuda a la otra, esta aparecerá inmediatamente. "Estamos entregadas la una a la otra", explica Harriet Dyer. "Da igual que hayamos discutido o que haya tensiones entre las dos. Emily siempre estará cuando la necesite, es el caballero andante de Cecilia. Aparte de eso, tienen que resolver juntas el hecho de que Emily no está del todo segura de que a Cecilia le pase realmente lo que dice. También debe armarse de paciencia ante la falta de comunicación de Cecilia. Pero al fin y al cabo, Emily es el mayor apoyo para su hermana, la persona en la que puede confiar".

Hace mucho que Cecilia vive una situación peligrosa debido a su relación con Adrian, pero cuando esto también pone a Emily en peligro, todo cambia. "Adrian empieza a meterse con las personas a las que Cecilia quiere, sobre todo con su hermana, y eso ya es demasiado", dice Elisabeth Moss. "Por fin, Cecilia se decide a luchar, sabe que debe detenerle pase lo que pase".

James Lanier / Aldis Hodge
James, un amigo de infancia de Cecilia y Emily, es policía en San Francisco y vive con Sydney, su hija adolescente, a la que cuida él solo. Abre su casa a Cecilia cuando esta huye de Adrian. Pero a medida que Cecilia parece perder el control, James deberá escoger entre ayudar a su amiga de toda la vida o asegurarse de que su hija está a salvo. James, hablando con Cecilia, le dice: "Adrian te perseguirá si le dejas. No se lo permitas".

Una vez modelado el personaje de James Lanier, el director quería que fuera algo más que un confidente. "Quería un contrapunto en la película", dice Leigh Whannell. "Cecilia se enfrenta al horror y tiene la sensación de que está perdiendo la cabeza. Me hacía falta alguien que tuviera el papel del público, que viera la historia desde la perspectiva de la normalidad".

Siempre supo que Aldis Hodge sería James. "Desde el primer momento pensó en Aldis", dice Kylie du Fresne. "James es perfecto para Cecilia cuando empieza a perder el control y se convence de que se está volviendo loca. Él es el barco que no pierde el rumbo en la oscuridad. Es la aportación de Aldis al papel, representa la atadura emocional que impide caer a Cecilia. Como actor tiene una ligereza poco común; disipa las tensiones con un sencillo diálogo".

Al leer el guion, Aldis Hodge se sorprendió ante la rapidez de ritmo y la profunda empatía con los personajes. "No tenía la menor idea de cómo iba a rodarse", recuerda, "pero me gustó mucho que Leigh no se cortara mostrando el peligro y la violencia. No hay agresividad gratuita, solo aparece cuando es necesaria y de forma estratégica, para mostrar el peligro que corre Cecilia".

Para Cecilia, James y Sydney representan la seguridad. "La casa de James y Sydney es un lugar seguro para mi personaje", dice Elisabeth Moss. "Es un lugar donde podrá recuperarse del trato abusivo que ha sufrido. Por desgracia, acaba siendo parte de la pesadilla".

Sydney Lanier / Storm Reid
Sydney es una chica muy madura para su edad. La relación con su padre es buena, aunque no siempre se lo cuenta todo. Es divertida, inteligente y tiene un sentido innato de la moda, por lo que espera ser aceptada en la Escuela de Diseño Parson. Para ella, Cecilia es la tía que no tiene, y a menudo le pide consejo. Ver a Cecilia empezar a perder el control es especialmente duro para Sydney. "Cecilia siente que abusa de James durmiendo en su sofá", explica Leigh Whannell. "Intenta cuidar de Sydney. Para ella son como su familia. Me pareció importante dejar claro su punto de vista sobre la familia".

La película habla de alguien a quien se reprime y oprime, lo que interesó a Storm Reid desde el primer momento, así como el hecho de que los papeles femeninos son diferentes de los habituales. "Sí, hay mujeres en películas, en series, pero a menudo son estereotipos", dice la actriz. "En este caso, Cecilia es totalmente diferente, apuesta por sí misma y por salvarse. Es muy importante. También lo es contar nuestras historias y nuestras experiencias".

Tom Griffin / Michael Dorman
Tom Griffin, interpretado por Michael Dorman, es el hermano y el abogado de Adrian, y quien le comunica a Cecilia que este se ha suicidado y le ha dejado una importante parte de su fortuna, siempre que cumpla ciertas condiciones. En apariencia, es el hermano "bueno" que ve a Adrian tal como es, pero su lealtad no es tan clara. Tom le explica a Cecilia que el genio de Adrian consistía en saber meterse en la cabeza de los demás y torturarles desde dentro. Y añade: "No le dejes ganar permitiendo que vuelva".

Para interpretar a Tom, el actor exploró la historia de los dos hermanos. "Adrian era el titiritero y Tom, la marioneta", dice Michael Dorman. "Los vi como a esos niños que torturan a insectos y pequeños animales. Eso mismo hacía Adrian con Tom, le aterrorizaba. Ya son adultos, pero la relación sigue igual".


La música

No se indican los sustos. Una composición de Benjamin Wallfisch
Encargado de la música de películas de la talla de Blade Runner 2049, ¡Shazam! y las entregas de It; el premiado compositor Benjamin Wallfisch, fue el elegido para llevar los mandos de la música en EL HOMBRE INVISIBLE. Desde el principio, Leigh Whannell dejó muy claro lo que no quería: "Nada de cuerdas exageradas y momentos grandilocuentes que le indicaran al espectador cuándo debía pasar miedo".

Hablando de las sugerencias del director, Benjamin Wallfisch dice: "Me explicó que quería un banda sonara espaciosa. Pensé inmediatamente en utilizar el silencio a modo de ritmo, y cuando hubiese música que fuera realmente extrema. En los momentos de silencio, la sensación de desconfianza crece, un poco como si comunicara la presencia de Adrian Griffin".

"También quise una instrumentación deliberadamente restringida a una orquesta de cuerdas", sigue diciendo. "Así, los músicos deben dar el máximo sin el apoyo de otros instrumentos. Esta elección también era una forma de homenajear a uno de mis héroes, el gran Bernard Herrmann y su obra maestra, Psicosis, además de reflejar la envergadura hitchcockiana de la película".

Desde la caída de Cecilia, cuando duda de todo, hasta que recupera la cordura y la fuerza, el compositor describe cómo se enfrentó a este recorrido. "Compuse un tema para Cecilia, una melodía sencilla para chelo y violines", dice. "Equivale a un recordatorio de su cordura cuando todo empieza a derrumbarse a su alrededor. Tan solo se oye unas cinco o seis veces en la película, en momentos clave de su recorrido. También hay una pieza para piano que aparece en algunas ocasiones. Es insistente, va in crescendo, y demuestra que sigue sabiendo quién es a pesar de todo y que acaba triunfando".

Para crear los espacios musicales de un enemigo que no está, que no se ve, el músico se vio obligado a ir por caminos desconocidos hasta ahora. "En vez de un tema melódico, pensamos en un sonido que representara a Adrian. Es algo que sorprende, que aparece sin avisar", acaba diciendo Benjamin Wallfisch. "La música que corresponde al personaje del Hombre Invisible es electrónica de principio a fin, e intentamos que culminara en algo inesperado".