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El poder del dinero cartel reducido El poder del dinero(Paranoia)
Dirigida por Robert Luketic
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Dirigida por Robert Luketic, a partir de un guión de Jason Hall y Barry L. Levy, basada en el bestseller del New York Times de Joseph Finder. La película está protagonizada por Liam Hemsworth, Gary Oldman, Amber Heard y Harrison Ford, junto a Lucas Till, Embeth Davidtz, Julian McMahon, Josh Holloway y Richard Dreyfuss. Sus productores son Alexandra Milchan, Scott Lambert, William D. Johnson y Deepak Nayar. Sus productores ejecutivos son Stuart Ford, Sam Englebardt, Sidonie Dumas, Christophe Riandee, Allen Liu, William S. Beasley, David Greathouse, Douglas Urbanski, Ryan Kavanaugh y Tucker Tooley.


Tras El poder del dinero
¿Puede considerarse paranoia si realmente van a por ti?

Adam Cassidy es una joven promesa de brillante futuro de su compañía del sector tecnológico, que lo único que quiere es una vida distinta de la de su padre de clase trabajadora, que a su edad aún sigue luchando por llegar a fin de mes. Pero, cuando Adam comete un error inocente, se ve obligado a convertirse en un espía corporativo y obtener secretos comerciales de una compañía rival. De pronto, se ve inmerso en el mundo opulento e implacable de los ricos, y puede comprobar lo bien viven algunos, con su gran despacho con vistas, su apartamento de lujo y su coche rápido. Pero, antes de darse cuenta, se ve atrapado entre dos grandes iconos del mundo de la tecnología, de riqueza incalculable, y un imponente sistema de poder para vigilar (y controlar) hasta el último de sus movimientos. Cuando Adam decide que quiere abandonar, descubre que están dispuestos a llegar hasta extremos increíbles para mantener sus secretos a buen recaudo. Empieza entonces un letal juego del gato y el ratón que obligará a Adam a hacer cuanto esté en su mano para protegerse a sí mismo y a sus seres queridos.

El papel de Adam Cassidy está interpretado por Liam Hemsworth, el prometedor actor australiano que se ha ganado recientemente fama internacional al interpretar a Gale en el gran éxito de taquilla "Los juegos del hambre". El equipo responsable de la película vio en él las cualidades de juventud, audacia e integridad ganada con esfuerzo que buscaba en Adam.

"Liam es guapo, carismático y encantador, pero a la vez muy accesible", afirma la productora Alexandra Milchan. "Se nota que es verdaderamente un joven valor en alza, con muchas ganas, pero al mismo tiempo tiene la clase y la dignidad suficientes que le permiten cuestionarse su situación. También posee una madurez y una profesionalidad fuera de lo común".

El director Robert Luketic quedó igualmente impresionado: "Me pareció una sorpresa maravillosa en este papel", comenta. "Desde el primer momento, teníamos una misma visión común de cómo debía ser su personaje. Liam conectó mucho con los valores de Adam y pude verlo madurar cuando reacciona al ver a sus seres queridos en peligro".

Para Hemsworth, su personaje es alguien que se va volviendo más espabilado cuanto más lo presionan. "Adam es muy inteligente en cuestiones tecnológicas, pero también sabe mucho de la vida", observa. "Empieza como alguien con el que creo que todo el mundo se puede identificar: un tipo con grandes sueños que se ha criado en una familia de clase baja y que quiere llegar muy lejos. Pero, cuando se encuentra verdaderamente en situación de conseguirlo y ve cómo es realmente, se da cuenta de que no es exactamente la vida que quiere".

Hemsworth encontró todo un reto mostrar cómo se va transformando Adam a medida que se va viendo metido en situaciones peligrosas. "Cuando empieza a espiar, creo que lo ve como un juego, en el que va más o menos metiéndose", señala el actor. "Le resulta estupendo encontrarse con un nuevo apartamento, con coches alucinantes y con dinero pero, a medida que progresa, empieza a ver lo serio que es el juego y, cuando está completamente metido, se da cuenta de que se está jugando su propia vida".

Los dos hombres poderosos que hacen peligrar su vida (Wyatt y Goddard) le proporcionaron a Hemsworth la emocionante oportunidad de colaborar estrechamente tanto con Gary Oldman como con Harrison Ford. "Gary da muchísimo miedo como Wyatt", asegura Hemsworth. "No se contiene lo más mínimo, puede mirarte a la cara sonriendo mientras te dice que va a matarte. Se muestra muy amable y tranquilo por la mañana pero, cuando nos poníamos a ensayar, me gritaba y me salpicaba la cara con una intensidad asombrosa".

Hemsworth comenta que Ford también se transformaba de una forma aterradora. "Harrison es un tipo encantador, que se comporta de una manera muy calmada y Goddard es así por fuera. Aunque, por dentro, Harrison desvela que Goddard también posee un carácter muy fuerte y puede ser muy malo", explica. "Adam se queda completamente fascinado con él y es fácil entender por qué empieza a idolatrarlo y a confiar en él, hasta que se da cuenta de que Goddard tal vez no sea tan bueno como parece".

Mientras Adam lucha por mantenerse un paso por delante de Wyatt y Goddard, no puede a la vez evitar enamorarse de una de las ejecutivas más destacadas de Goddard, una mujer que ignora por completo que él no es quien dice ser. Hemsworth disfrutó en especial explorando esta relación particularmente espinosa con Emma, interpretada por Amber Heard. "Adam se está enamorando de verdad de Emma, así que no quiere estar robándole ni espiándola, pero se ve obligado a mentir desde el principio, lo que complica mucho las cosas", observa.

La situación alcanza su punto crítico, en opinión de Hemsworth, cuando Adam se da cuenta de que ya no sólo está haciendo de espía... sino que lo están espiando a él, con intención de eliminarlo en cuanto deje de ser útil. "Su mundo se vuelve del revés cuando Adam se da cuenta de que esos tipos lo están vigilando", explica Hemsworth. "En ese momento, comprende que están fuera del alcance de la ley y que jamás le permitirán salir vivo de esta. Su vida y las de todos sus seres queridos corren peligro, y va a tener que buscar un modo de ser más listo que esos tipos".

Para ayudarle a llevar el peligro y la tensión en que se ve inmerso Adam al punto álgido, Luketic se rodeó de un gran equipo encabezado por el director de fotografía David Tattersall, los diseñadores de producción David Brisbin y Missy Stewart y el diseñador de vestuario Luca Mosca, que se encargaron de crear su nueva y elegante vida, incluido su apartamento de lujo, equipado con mobiliario lleno de estilo de Armani Casa, que sirve para ocultar hábilmente los dispositivos de vigilancia.

Luketic decidió desde un primer momento que prefería ofrecer un retrato más realista de la vasta riqueza que Adam rechaza cuando opta por plantar cara a los imperios de Wyatt y Goddard. "Nos encontramos en una época post-recesión", observa. "Es un nuevo mundo, en el que la gente con dinero se muestra más comedida. Es algo propio de los tiempos en los que vivimos, y la película así lo refleja. De modo que, aunque Adam se ve sin duda sumido en un mundo de lujos, no trata de hacer ostentación de ello. Además, no tardará en darse cuenta de que lo que realmente le hace feliz no es la ropa ni los coches estupendos, sino la oportunidad de hacer realidad sus propias ideas tecnológicas. Pero no tendrá oportunidad de volver a hacer eso nunca más si no encuentra un modo de acabar con esos dos individuos".


Los cerebros de El poder del dinero
En una guerra entre reyes, ¿puede un peón cambiar el juego?

Para interpretar a dos pesos pesados como Nicolas Wyatt y su antiguo socio convertido en rival acérrimo, Jock Goddard, el equipo responsable de la película sabía que harían falta dos actores capaces de encarnar a hombres geniales, excéntricos y tremendamente ambiciosos, cuya insaciable ansia de poder los hiciera capaces de amenazar e incluso de asesinar. Los encontraron en la explosiva pareja compuesta por los actores candidatos al Oscar® Gary Oldman y Harrison Ford, que ya habían trabajado juntos en el gran éxito de taquilla "Air Force One (El avión del presidente)", en el que Ford interpretaba al presidente de los Estados Unidos y Oldman al implacable terrorista ruso que secuestra su avión. Aquí, sin embargo, ambos se encontrarían con el reto de interpretar a personajes totalmente distintos a cualquier otro que hayan interpretado en sus largas y variadas carreras, hombres que en otro tiempo querían transformar el mundo con tecnología que cambia la vida, pero en su lugar han acabado enzarzados en un obsesivo juego del gato y el ratón, tratando constantemente de superarse el uno al otro.

"Fue como un sueño poder volver a juntarlos a los dos", recuerda Alexandra Milchan. "Sus personajes no podían ser más distintos pero, aun así, Harrison y Gary se parecen en muchos aspectos. Ambos son igualmente divertidos, encantadores, sumamente inteligentes y generosos. A los dos les encantaron los personajes que interpretaban, pese a que fueran villanos, y comprendieron el origen de su codicia y su deseo de jugar a ser Dios con el universo que les rodea, hasta cierto punto".

"Harrison es la integridad personificada en su forma de hablar, ser y estar, el perfecto ideal de un honrado líder americano, que es lo que hace tan fascinante su giro al lado oscuro en EL PODER DEL DINERO", apunta el productor William Johnson. "Fue al mismo tiempo un placer y un horror verlo seducir y destruir".

A Oldman le atrajo el guión desde el primer instante. "Se desarrolla como un thriller, pero tiene un giro que no vi venir", comenta Oldman. Y le atraía igualmente trabajar con Luketic. "Me gustan su energía y su entusiasmo", asegura.

Además, Oldman no tardaría en crear su propia versión personal de Nicolas Wyatt como uno de los industriales hecho a sí mismo de la era digital. "Interpreto a Nick como un tipo de la clase trabajadora, autodidacta y antiguo prodigio, con un auténtico don para la tecnología", explica. "El personaje estaba escrito en un principio como norteamericano, pero le planteé a Robert la idea de convertirlo en un expatriado del otro lado del Atlántico que ha alcanzado el éxito en este país. Le confiere una dinámica interesante a las cosas".

Wyatt ha alcanzado sin duda el éxito en Estados Unidos, la clase de éxito inconcebible para nadie más que la élite de la sociedad, algo en lo que a Oldman le resultó muy divertido meterse. "En determinado momento, le dije a Robert: ‘Has hecho realidad todos mis sueños de conducir un Bentley, llevar trajes maravillosos y montar en mi propio helicóptero privado’", recuerda Oldman.

Aunque Wyatt haya alcanzado la cima de sus aspiraciones corporativas, reconoce lo que le parece ser un alma gemela desde el mismo instante en que conoce a Adam y sospecha que puede utilizar la inteligencia y la ambición del joven para sus propios y nefarios fines. "Adam es un chico listo, con un cargo muy bajo, pero, como otrora tuviera Wyatt, posee un don para la tecnología", comenta Oldman. "Puede identificarse con Adam, pero eso no quita para que, luego, Wyatt lo ponga en un verdadero aprieto".

A medida que Wyatt presiona a Adam para que espíe a Goddard y descubra sus secretos, su relación se va volviendo más complicada, llena de subterfugios y una desconfianza cada vez mayor. Eso, en opinión de Oldman, es lo divertido de la historia.

"Los espectadores sienten la angustia de Adam a medida que va viendo cada vez más comprometidos sus principios morales", apunta Oldman. "Te preguntas: ‘¿Qué haría yo en una situación así? ¿Seguiría adelante por el dinero?’. Pero, cuanto más profundiza Adam, más se da cuenta de que todo lo que hace y todo cuanto lo rodea se basa en mentiras, hasta que ya no aguanta más".

Oldman se sentía especialmente encantado de poder interpretar el explosivo choque entre Wyatt y Goddard con Harrison Ford, y sostiene que Ford lo pilló por sorpresa en el papel del adversario increíblemente ducho de Wyatt. "Me quedé verdaderamente impresionado", asegura. "Es un personaje más o menos diferente para él e hizo un trabajo realmente estupendo".

Ford a su vez comenta sobre Oldman: "Siempre he disfrutado viendo a Gary, haga lo que haga. Wyatt es un individuo fascinante, resentido y enfadado, que cree que mi personaje, Goddard, jamás habría alcanzado el éxito que tiene sin él. Trabajar con él hizo que todo resultara muy divertido".

A Ford le atrajo no sólo la posibilidad de volver a trabajar con Oldman, sino también los interesantes temas que trata EL PODER DEL DINERO. "Lo veo como una historia aleccionadora sobre un joven al que su ambición desmedida lo conduce a una trampa. Adam es un chico que lleva una vida normal y moral, hasta que su ambición casi se impone a su buen juicio y se enzarza en una lucha con adversarios despiadados y formidables", explica.

El equipo de realización dotó a Goddard y Wyatt de estilos individuales muy contrastados, hasta en el tipo de coche que conducen. "Para el coche principal de Goddard a lo largo de la película, usamos un Fisker , un coche que no se ha visto realmente hasta ahora en la gran pantalla", explica Milchan, refiriéndose al sedán deportivo híbrido de lujo. "Asimismo, Wyatt conduce un Bentley clásico. Los coches están en consonancia con sus personalidades, y lo mismo puede decirse de su gusto en vestuario e interiorismo".

Pero las auténticas chispas saltaban siempre que Oldman y Ford coincidían en el set. "Lo que me resultó curioso es que estos dos grandes actores son bastante sencillos y discretos cuando los conoces", observa Luketic. "Pero, en cuanto se grita ‘acción’, se convierten en dos fuerzas formidables".


La creación de El poder del dinero
La información es el arma más peligrosa

EL PODER DEL DINERO empezó con el bestseller del New York Times "Paranoia", un tecno-thriller escrito por Joseph Finder. El libro trataría cuestiones que no tardarían en convertirse en algunas de las más importantes de nuestros tiempos: ¿Está el poder de las corporaciones totalmente descontrolado? ¿Dónde está el límite entre la exploración de datos digitales y la vigilancia peligrosa e invasiva? ¿Qué sucede cuando los consejeros delegados de las grandes multinacionales actúan al margen de la ley? Todo ello envuelto en un relato de lectura ágil e intensa. Finder encontró un mundo en el que las multinacionales ostentaban ya más riquezas e influencia política que países enteros.

"Al documentarme para escribir la novela, empecé a pensar en qué pasaría si una corporación necesitara determinado elemento de tecnología revolucionaria que supiera que obraba en poder de su competencia. ¿Hasta dónde estarían dispuestos a llegar para conseguirlo? Así fue como se me ocurrió Adam Cassidy", explica Finder. "En ciertos aspectos, es el clásico tipo que se ve obligado a hacer de espía. Pero su historia también aborda todo el tema de la identidad, sobre la gente que establece relaciones que se basan en falsedades y suplantaciones, sobre la conciencia y sobre hacer lo correcto... y todo ello sucede entre el suspense y la diversión".

La productora Alexandra Milchan leyó el libro y se sintió inspirada para trasladar la historia a la actualidad aún más dura del mundo corporativo de 2013, en cuyos niveles más bajos una avispada cultura joven y conectada debe hacer frente a una realidad digital cambiante y una situación económica difícil.

"Leí el libro y me encantó", recuerda Milchan, "pero, puesto que trata sobre tecnología y espionaje corporativo, que están en constante cambio, sentí que había que ponerlo al día. Empecé a hablar con Joe Finder y aceptó completamente la idea. Se mostró entusiasmado y nos brindó todo su apoyo".

Milchan, junto con los productores Scott Lambert, William D. Johnson y Deepak Nayar, inició a continuación la búsqueda de un director que pudiera aportar una visión ágil, juvenil y fresca al material. Eso los condujo hasta Robert Luketic, el director australiano que empezó causando sensación con el influyente taquillazo "Una rubia muy legal", tras el que dirigiría una serie de comedias muy populares. Pero lo que verdaderamente entusiasmó a Milchan fue el éxito que obtuvo con su thriller dramático "21: Blackjack", sobre seis estudiantes del MIT que encontraron una forma de sacarles millones de dólares a los casinos de Las Vegas.

"Robert me pareció el director perfecto para nuestra película porque, cada vez que describía lo que quería conseguir con este filme, ponía ‘21: Blackjack’ como ejemplo", explica la productora. "EL PODER DEL DINERO tenía un tono complejo, al tratarse de una historia en parte thriller, en parte sobre la cultura juvenil y en parte sobre alguien que ve hacerse realidad sus deseos. Robert no sólo ha hecho muchas películas increíbles, sino que también capta perfectamente esa fuerte energía juvenil y entiende de verdad el aspecto romántico, que es otro factor importante de EL PODER DEL DINERO. Luego lo conocí y se creó entre nosotros un vínculo asombroso de confianza".

Ese vínculo de confianza les permitiría sacar adelante la producción. Los cineastas empezaron a hablar de la historia no sólo en términos de apasionante thriller corporativo que enfrenta a dos multimillonarios ferozmente competitivos, sino también como la búsqueda de identidad de un joven en una era en la que la identidad es completamente variable de un momento a otro, cuando la tecnología consigue que nos sintamos observados incluso en nuestros momentos más íntimos y cuando el futuro no podría ser más incierto. Vieron que Adam Cassidy se encontraba en una situación no sólo de tremendo peligro personal, sino también de un importante cambio cultural.

A Luketic también le entusiasmaba esa idea, así como el suspense de la historia. "Es una historia muy de actualidad, que se dirige a esa generación de jóvenes del nuevo milenio que siente que les han robado sus sueños, pero también me encanta el hecho de que resulta sumamente entretenida. Tiene mucha emoción y personajes que son muy divertidos de ver".

Al director le interesaba especialmente el reto de reflejar el sentimiento del título de la novela original y plasmar la paranoia de la vida moderna, en la que hay cámaras en cada bolsillo, y compañías y agencias gubernamentales se dedican a analizar los datos de nuestra vida diaria, lo que se contrapone con el hecho de que lo que antaño era información privada, ahora se muestra abiertamente en YouTube, Facebook y Twitter.

"Adam se encuentra en el mundo en el que vivimos todos actualmente, un mundo en el que la obtención de datos es capital, y en el que todo el mundo deja toda clase de rastros de los que ni siquiera son conscientes", explica Luketic. "Nunca antes en toda la historia había tanto de nosotros accesible para todo el mundo. Eso fue en buena parte lo que sirvió de inspiración para lo que presentamos en la gran pantalla. En última instancia, no hay ningún lugar seguro para Adam, porque no hay lugar en el que no esté a la vista. Lo están vigilando desde cámaras escondidas en las paredes y lo están rastreando a través de su teléfono. Todo ello conduce a la cuestión de si es peligroso tener tanta información personal nuestra expuesta de modo que cualquiera pueda acceder a ella".

A partir del guión de Barry L. Levy, Luketic y Milchan pasaron meses trabajando en un borrador con Jason Hall, para ampliar estos temas. Hall recuerda: "Nos fijamos en una muestra representativa de la cultura juvenil y la tecnología corporativa y, al mismo tiempo, exploramos temas como la codicia, la lealtad y la amistad, a los que deberá hacer frente Adam. Una cosa es oír a tus padres decir: ‘El dinero no es la solución de todos tus problemas’, pero Adam tendrá ocasión de comprobarlo por sí mismo".

En contraposición a Adam, se encuentran los personajes de Nicolas Wyatt y Jock Goddard, que son la pura encarnación de los valores corporativos sin limitación ni cortapisa de principios del siglo XXI. Son los amos de la tecnología de su generación, ese 1% enrarecido a los que el éxito les ha traído una riqueza inconcebible, que aun así no ha frenado lo más mínimo sus apetitos, simplemente han pasado de un idealismo creativo a una obsesión enfermiza por ganar y sacar provecho por encima de todo.

Todos estaban entusiasmados con la posibilidad de ofrecer a los espectadores una visión de estos industriales modernos, que a menudo llevan vidas sumamente reservadas. "Nuestra cultura está obsesionada con los multimillonarios, sus excentricidades, las vidas que nos imaginamos que llevan, la influencia que tienen en el mundo. Nos pareció que sería muy divertido echar un vistazo a ese mundo... y el precio que conlleva", comenta Hall.

El novelista Finder quedó encantado cuando leyó la adaptación final. "El guión convierte la historia en una especie de declaración generacional", afirma. "Trata sobre cómo es ahora mismo entrar en el mundo laboral siendo un veinteañero y ver desmoronarse todo el sistema. Creo que capta la alienación que sienten muchos chicos cuando se dan cuenta de la corrupción y de las malas prácticas que forman parte cotidiana de la vida corporativa actual".

La vertiginosa intensidad y la candente actualidad de los temas del guión no tardaron en llamar la atención de todo Hollywood. "El guión fue un poco como un imán", recuerda Luketic. "La respuesta fue inmediata y Liam Hemsworth, Gary Oldman y Harrison Ford se incorporaron al reparto enseguida. A veces tenía que pellizcarme para asegurarme de que todo esto estaba realmente pasando así".


Los secundarios de la película
El poder depende de cómo se mire

Además de Liam Hemsworth, Gary Oldman y Harrison Ford, el elenco de EL PODER DEL DINERO cuenta con gran variedad de actores de reparto, desde jóvenes promesas hasta galardonados veteranos, como Amber Heard, Lucas Till, Embeth Davidtz, Julian McMahon, Josh Holloway y Richard Dreyfuss.

Amber Heard, que empezó a darse a conocer gracias a la comedia de éxito "Superfumados", encarna a Emma Jennings, una joven ejecutiva en alza que entabla una relación con Adam sin saber que en realidad está espiando en secreto a su compañía. Heard dice que no podía resistirse al personaje. "Es una mujer sumamente inteligente e independiente. Ha tenido que abrirse paso trabajando en esta compañía tecnológica de competencia feroz y llena de hombres, así que sabe muy bien qué es lo que hace falta. Y creo que se siente fascinada por el nuevo, Adam, porque es lo contrario a todo lo que ella está acostumbrada. Procede más o menos del mundo real y tiene algo que lo hace diferente. Se enamoran, pero en circunstancias muy peligrosas. En cierto modo, están alcanzando su mayoría de edad en una situación de enorme riesgo".

Heard disfrutó en especial trabajando con Liam Hemsworth en un papel que pasa del romance a la intriga intensa. "Adam es alguien que llega a la compañía como el chico nuevo, ingenuo, lleno de ideas y energía, deseando hacerse un hueco. A Liam eso se le da fenomenal, porque posee ese mismo tipo de entusiasmo sincero, dulce y contagioso", afirma.

Luketic considera que Heard aportó algo igualmente especial al papel de Emma. "Entendió perfectamente la particular historia de su personaje y cómo ha aprendido a manejarse en este mundo tecnológico. Es extraordinariamente hermosa, pero también muy inteligente – la encontraba constantemente leyendo libros filosóficos muy complejos – y aportó esa combinación a Emma".

Lucas Till, conocido especialmente por interpretar a Caos en "X-Men: Primera generación", asume el papel de Kevin, el mejor amigo de Adam y un programador genial, que ve cómo Adam empieza a llevar la vida que habían imaginado desde pequeños en Brooklyn... sin él. "Cuando Adam consigue de pronto un éxito descomunal, sus caminos se separan", señala Till. "Kevin pasa apuros para encontrar un trabajo y le parece que Adam se ha vendido. Pero en realidad creo que lo que Adam quiere es proteger a sus amigos. Justo cuando parece que Kevin y Adam van a seguir caminos separados, vuelven a reunirse".

Embeth Davidtz, una actriz con papeles tan diversos como "La lista de Schindler", "The Amazing Spider-Man" o la serie de televisión "Mad Men", interpreta a Judith, la fría pero inteligente psicóloga de la compañía, mano derecha de Nicolas Wyatt y encargada de formar a Adam como espía corporativo.

"Judith tenía que resultar encantadora y un gran cerebro, así como alguien dispuesto a cualquier cosa por triunfar, y Embeth era capaz de personificar todo eso", explica Milchan. "Nos ofreció momentos en los que se muestra muy agradable, muy seductora, muy atractiva y otros en los que es una completa víbora, capaz de la mayor de las traiciones. En cierto modo, Judith crea a Adam como espía corporativo, como el monstruo de Frankenstein, y luego lo abandona para que se lo coman vivo".

Judith trabaja junto a otra figura aún más aterradora: Miles Meachum, jefe de seguridad de Wyatt. Este siniestro papel se encarga de interpretarlo Julian McMahon, actor australiano especialmente conocido por su labor candidata al Globo de Oro en la serie de gran éxito "Nip/Tuck (A golpe de bisturí)". McMahon describe a Miles como "el consigliere de Wyatt. Estamos hablando de una empresa valorada en miles de millones de dólares, y él es el tipo que se encarga para Wyatt de asegurar que todo siga en su sitio".

Meachum es quien pone en marcha una vertiginosa campaña cada vez más intensa de de vigilancia e intimidación que sume a Adam en un estado de profundo pánico. "Meachum es el rostro del estado de paranoia en que se encuentra Adam", afirma McMahon. "Está constantemente presente, presionando a Adam y, en cuanto reciba orden de su jefe, no dudará en deshacerse de él. Empieza siendo más o menos encantador y servicial con Adam, pero se va volviendo cada vez más aterrador, peligroso y amenazador. Lleva al extremo la tecnología que todos tenemos en nuestras vidas, y se vale de ella para asegurarse de que Adam no tenga escapatoria cuando decida eliminarlo literalmente".

McMahon disfrutó durante todo el rodaje viendo a Liam Hemsworth reaccionar a su personaje. "Liam no deja de aumentar la intensidad a lo largo de la película. Tiene verdadera pasión", afirma.

Al otro lado de la ley se encuentra el agente Gamble del FBI, interpretado por Josh Holloway, conocido por sus papeles en la popular serie "Perdidos" y en "Misión: Imposible - Protocolo Fantasma". Gamble complica aún más el dilema de Adam, al pedirle que se vuelva contra Wyatt y se convierta en agente doble que ayude a los federales a detenerlo. "Gamble está básicamente apostando que Adam tiene buen corazón", explica Holloway. "Sabe que Wyatt y Goddard se creen intocables, pero está decidido a tocarlos. Lleva años tratando de pillarlos".

Cuanto más se sume Adam en el vertiginoso abismo de las luchas corporativas y la vigilancia, más se estrecha su vínculo con la única persona que todavía puede decirle las cosas como son: su padre, Frank, interpretado por el ganador del Oscar® Richard Dreyfuss. Frank es un antiguo guardia de seguridad que asumió sus propios compromisos para sacar adelante su familia y ahora se encuentra con facturas médicas que no puede pagar, aunque aún tiene alguna lección que darle a Adam en lo referente a la integridad.

Dreyfuss aceptó el papel porque le gustaban los temas del guión y lo que demuestra ser un vínculo incuestionable entre padre e hijo, incluso ante una poderosa maldad. "La historia es casi aterradoramente actual", observa, "y el personaje que interpreto se convierte en una especie de modelo moral para Adam y para la historia. Frank es un tipo parco en palabras, pero creo que puede verse que gran parte de lo que tiene Adam de bueno y decente lo ha sacado de él".

A Frank le cuesta ver cómo traicionan a su hijo, pero también sabe que Adam debe aprender a valerse por sí mismo en este nuevo mundo. "Creo que Frank se esforzó de verdad por educar a Adam sobre qué es lo importante. Intentó decirle que los valores del mundo podían ser muy superficiales y al mismo tiempo podía resultar muy fácil quedar atrapado por ellos... pero Frank también ha vivido lo suficiente para saber que su hijo tiene que pasar esta experiencia por sí mismo. Quiere a su hijo y confía en que, en última instancia, hará lo correcto", explica Dreyfuss.

Una vez en el set, Dreyfuss disfrutó especialmente trabajando con Luketic. "Robert es muy abierto y sabe escuchar muy bien, no sólo para lo que quiere, sino que, cuando se sugiere alguna idea nueva, la aprovecha", explica.

Luketic quedó igualmente cautivado con Dreyfuss y su forma de dar vida al personaje. "Richard y Liam crearon una relación padre-hijo muy natural y creíble, gracias a la que Frank se convierte en uno de los personajes más queridos de la película. Richard interpreta a Frank como alguien que ha visto cambiar el mundo, que se da cuenta de que las promesas hechas a los trabajadores no se van a cumplir, pero que sigue manteniendo sus valores intactos. En muchos aspectos, representa el corazón emocional de la película, porque Richard es muy genuino".

Pero ni siquiera Frank puede mantener a salvo a Adam mientras intenta arrebatar el control del juego a los hombres que se han propuesto utilizarlo y destruirlo. Para Robert Luketic, crear esa creciente atmósfera de sospecha y miedo a cada momento era lo fundamental de la película. "Cada elemento de la película, desde las interpretaciones a la fotografía, está pensado para meter al espectador en la situación de peligro cada vez mayor de Adam", concluye Luketic. "No dejas de preguntarte constantemente: ‘¿Qué haría yo en su lugar? ¿Cómo podría darle la vuelta a la situación y escapar?’".

Son esos miedos y cuestiones tan oportunos los que convierten EL PODER DEL DINERO en una intensa y emocionante experiencia mientras vemos a Adam moverse por este nuevo mundo e intentar vencer a esos dos gigantes corporativos en su propio juego.