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Un toque de violencia cartel reducido Un toque de violencia(Tian zhu ding)
Dirigida por Jia Zhang-ke
¿Qué te parece la película?

Sección Perlas - Festival de cine de San Sebastián 2013 – Donostia Zinemaldia


A touch of sin, del director chino Jia Zhangke (Historias de Shanghai, Naturaleza muerta) se alzó con el premio al Mejor Guion en el Festival de Cannes 2013. Una historia que marca las bases de la política económica del gigante asiático.

Calificada como intensa y con un realismo casi documental, "A touch of sin" supone la primera película del realizador chino premiada dentro del Festival de Cannes.


Reflexión del director
La película trata de cuatro muertes, cuatro incidentes que realmente tuvieron lugar en China en los últimos años, tres asesinatos y un suicidio. Ocurrieron en Shanxi, Chongqing, Hubel y Guangdong; en otras palabras, de norte a sur, abarcando gran parte del país. Quise usar estas noticias dispersas para realizar un amplio retrato de la vida en la China contemporánea.

China sigue cambiando con gran rapidez, y parece más próspera que antes. Sin embargo, mucha gente se enfrenta a una crisis personal debido al desigual reparto de la riqueza y a la creciente disparidad entre ricos y pobres. La violencia incrementa. Obviamente, la violencia es el recurso más rápido y más directo del que disponen los pobres para recuperar la dignidad perdida.

Aunque no consiga explicármelo claramente, estas cuatro personas y los incidentes que protagonizaron me recordaron a las películas de artes marciales de Hu King. Me he inspirado en las artes marciales para construir estas cuatros historias modernas. Los dilemas a los que debemos enfrentarnos han cambiado muy poco a través de los siglos. También creo que es una película acerca de las conexiones ocultas entre personas, lo que me empuja a hacerme preguntas sobre la forma en que nuestra sociedad ha evolucionado. En esta sociedad “civilizada” que ha tardado tanto en evolucionar, ¿qué une realmente a una persona con otra?

Jia Zhang-Ke (Abril de 2013)


Una entrevista con Jia Zang-Ke

P: La violencia en la sociedad china actual es el tema en torno al que gira la película. ¿Escogió este tema por alguna razón específica?

R: Cuando echo un vistazo a la enorme cantidad de información colgada en Weibo (el equivalente a Twitter en China), siempre me siento incómodo al encontrar alguna noticia sobre incidentes violentos, incidentes en los que la violencia podía haberse evitado. La rapidez con que se ha transformado China ha beneficiado a algunas regiones a costa de otras, y la grieta entre ricos y pobres aumenta a cada momento. La gente se deprime cuando descubre cada vez más ejemplos de privilegios adquiridos e injusticia social. Aparte de Weibo, nuestra sociedad carece de canales de comunicación. Cuando no se tiene la costumbre de comunicarse, recurrir a la violencia es el método más rápido y eficiente del que disponen los débiles para salvaguardar su dignidad. La creciente cantidad de incidentes violentos me hizo tomar conciencia de que había llegado el momento de enfrentarse a la violencia en una película. Quizá sea la única forma de reducir la creciente violencia que ha invadido nuestras vidas.
Así fue como empecé a concebir una película que incluiría múltiples retratos de la violencia en vez de limitarse a una única historia con un solo protagonista. He escogido cuatro noticias sorprendentes, chocantes incluso, para presentar una imagen de la China actual tal como la veo, y las he dramatizado mediante métodos de ficción.


P: ¿En qué medida son inventadas las historias? ¿Se documentó e intentó permanecer lo más cerca posible de los hechos tal como se contaron?

R: Antes de escribir el guión, visité los lugares donde habían transcurrido los incidentes. Quería verlos con mis propios ojos e intentar recabar más información, por lo que entrevisté a varias personas. Así es como empezó el proyecto, pero no me asustó añadir elementos de ficción. Creo que la ficción es necesaria para revelar los factores sociales que hay detrás de los incidentes y la profunda motivación de los personajes. Por eso no dudé ni un solo momento en servirme de elementos de ficción, tanto durante el proceso de escritura como durante el rodaje en decorados naturales.

Los incidentes en cuestión eran muy dramáticos, contradictorios, conflictivos, pero la literatura china me indicó el camino a seguir para adaptarlos y conseguir mi propósito. Tradicionalmente, la novela histórica china se basa en un hecho para construir personajes y situaciones en torno a ese incidente central. Mientras escribía el guión, me dediqué a ver numerosas óperas chinas. El DVD de una ópera me inspiró sobre todo en cuanto al método narrativo de la película; se trata de “Bosque de jabalíes”, interpretada por la Ópera de Pekín y rodada en 1962 por Chen Huaikai y Cui Wei.


P: Las cuatro historias transcurren en diferentes lugares de China, y los diálogos incorporan dialectos regionales. Algunos personajes buscan trabajo lejos de su hogar. ¿La envergadura geográfica de la película era importante?

R: Sí, desde luego. Efectivamente, las historias tienen lugar en sitios muy diferentes de China. La primera, la de Dahai, transcurre en Shanxi, donde nací, una gran y fría provincia agrícola del norte de China. La segunda, en Chongqing, una ciudad del suroeste a orillas del río Yangtze, cerca de las Tres Gargantas. La tercera está situada en Hubei, en el centro de China, y la cuarta, en Dongguan, una ciudad de la provincia de Guangdong, en la costa subtropical y zona “empresarial libre” de China.

La forma en que estas cuatro historias se extienden por gran parte del país me recuerda en cierta forma a los tradicionales cuadros de paisajes de pintores chinos. Los artistas clásicos siempre intentaban ofrecer panorámicas de todo el país. Comparto con ellos este tipo de impulso estético, y me gustaría que la película fuese una especie de fluida gira visual por China.

Hoy en día, la sociedad china se encuentra en una fase de emigración interna. Las personas dejan el lugar donde han nacido en busca de trabajo, de una vida mejor. Muchos jóvenes procedentes del centro de China trabajan en las fábricas “internacionales” instaladas en Dongguan. Las oleadas de personas moviéndose de una región a otra han abierto las puertas a nuevas conexiones sociales. Espero que la película demuestre que puede haber conexiones ocultas entre individuos muy dispares.


P: La película muestra ejemplos del descontento bajo diversas formas. ¿Cree que el descontento está muy extendido en 2013?

R: Sentirse insatisfecho con las circunstancias de uno es un fenómeno habitual. Es uno de los motores del progreso humano. China estuvo desconectada del resto del mundo durante muchos años. En ese periodo prevaleció el colectivismo, y la gente tendió a perder la conciencia de sí misma. Pero las últimas tres décadas han visto amontonarse los problemas sociales, siendo la desigualdad y la corrupción los más sangrantes, y no se han afrontado a tiempo. La acumulación de problemas sociológicos y la creciente conciencia del concepto de libertad personal han dado pie a un clima en el que la población espera cada vez más de los cambios.


P: ¿Hasta qué punto se aproxima la película al género “wuxia”? Sus personajes no dudan en tomar decisiones drásticas para cambiar la situación. ¿Puede considerarse que su obra está tomando un giro más político?

R: Concebí Un toque de violencia como un “wuxia pian” (película de artes marciales) acerca de la China actual. El género “wuxia” es muy popular en China, y muchas películas tienen un toque político. El tema básico se repite hasta el infinito: la lucha de un individuo contra la opresión en un entorno social de extrema dureza.
La mayoría de mis anteriores películas se centran en la vida cotidiana en China. Sin embargo, desde Naturaleza muerta, he aprendido que algunas personas escogen métodos muy violentos para cambiar una situación extrema, lo que me lleva a pensar que la revuelta violenta no solo es un tema político, sino un problema inherente a la naturaleza humana que merece ser examinado.


P: El reparto de la película está compuesto por una mezcla de actores conocidos y de no profesionales, ¿por qué se inclinó por un elenco similar?

R: Sabía desde el principio que sería una película con una trama dramática muy potente. Describe conflictos entre personas, con el entorno, y a personajes con conflictos interiores. Mientras escribía el guión pensé en los diversos actores profesionales que podrían encajar con los papeles. Por ejemplo, Jiang Wu, que encarna a Dahai, trabajó en ¡Vivir!, de Zhang Yimou, y en La ducha, de Zhang Yang. Wang Baoqiang, que da vida a Zhou San, protagonizó Mang Jing, de Li Yang. Zhao Tao, que encarna a Zheng Xiaoyu, ha trabajado en muchas de mis películas. Sin embargo, el actor que hace de Xiao Hui es un joven muy prometedor de 19 años al que descubrí en una escuela de interpretación en Hunan.

Sigue gustándome la estética documentalista. Usé a muchos actores no profesionales a los que descubrimos durante los cinco meses de rodaje. Espero que la película comunique las condiciones naturales del día a día en las que filmamos.


P: El título inglés evoca recuerdos de la película A Touch of Zen (Xia nu), de King Hu…

R: Me gustan mucho las películas de King Hu. El título inglés, Un toque de violencia, es un homenaje directo a A Touch of Zen (Xia nu). En mi película, la historia de Zheng Xiaoyu e incluso su ropa son referencias directas al personaje que interpreta Hsu Feng en la película de King Hu. La ópera de la escena final se llama “Wu tang chun”, y trata de una joven acusada injustamente de asesinato que acaba siendo liberada. En su segundo largometraje, King Hu dirigió una versión de esta conocida ópera China. La incorporé porque demuestra que la misma historia puede repetirse una y otra vez en épocas y condiciones sociales diferentes.
Creo que hay muchos paralelismos entre la presión que ejerce la lucha por sobrevivir en la China actual y las situaciones que vivieron los chinos en siglos pasados. Me parece natural asociar esta idea con obras de la literatura china y películas que han tocado estos temas con anterioridad. La diferencia reside en que yo trabajo en la era de las comunicaciones por Internet, una época en la que hay personas que tienen aviones privados, en que los trenes de alta velocidad lanzan sus redes por doquier y en que se habla más a través de Weibo que en persona. Por eso quería que las cuatro historias se entrelazaran. Quiero entender cómo evolucionamos todos, cómo “reestructuramos” nuestras vidas y cómo formamos asociaciones los unos con los otros en el mundo que construimos.

Jia Zhang-Ke
Entrevista de Tony Rayns, abril de 2013



Dos críticas

VARIETY – Justin Chang
Algunos dirán que el realizador ha sacado por fin a la luz el trasfondo de su obra explorando abiertamente las consecuencias de la corrupción y la negligencia de funcionarios locales, la codicia desenfrenada, las terribles condiciones laborales y los otros males impulsados por el milagro económico chino. Ha permitido que el contenido dicte la forma, se ha decantado por un estilo directo y accesible para describir algunas de las tragedias más notorias del país en los últimos años.

Un toque de violencia es una bofetada visceral.

Como siempre, el realizador se distingue por encontrar poesía en la dislocación y el deterioro.

THE HOLLYWOOD REPORTER – David Rooney
Yu Lik-Wai, el habitual director de fotografía de Jia Zhang-Ke, sabe encontrar detalles de increíble belleza en paisajes naturales, cadenas de montaje, comunidades industriales, tristes pueblos mineros o entre las ruinas del pasado de China.