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La gran estafa americana
(American hustle)
Dirigida por David O. Russell
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La gran estafa americana (American Hustle) está protagonizada por Christian Bale, Bradley Cooper, Amy Adams, Jeremy Renner y Jennifer Lawrence. También cuenta con Louis C.K., Michael Peña y Alessandro Nivola. Producida por Charles Roven, Richard Suckle, Megan Ellison y Jonathan Gordon. Los productores ejecutivos son Matthew Budman, Bradley Cooper, Eric Warren Singer y George Parra. El director de fotografía es Linus Sandgren, F.S.F. La diseñadora de producción es Judy Becker. La película está editada por Jay Cassidy, A.C.E., Crispin Struthers y Alan Baumgarten, A.C.E. El diseñador de vestuario es Michael Wilkinson. La música es de Danny Elfman. La supervisora musical es Susan Jacobs.

La gran estafa americana (American Huslte) marca la tercera de una evolución de tres películas del cineasta David O. Russell. La primera es The Fighter, la segunda es El lado bueno de las cosas y, sobre un lienzo aún mayor que las anteriores, encontramos La gran estafa americana (American Hustle), donde Russell, al igual que en las anteriores, se centra en personajes que intentan cambiar su vida a través de un proceso de reinvención. "Son películas sobre personas cuyas vidas no han ido de la manera que querían o intentaban," explica. "Todavía tienen algo muy entrañable, pero también nos parten el corazón. Pasan toda la película, no sólo el tercer acto, reflexionando sobre quiénes son y cómo van a encontrar de nuevo su camino en la vida. Estos personajes tienen su identidad hecha añicos, y están preguntándose no sólo qué van a hacer, sino cómo van a conseguir que la vida les importe de nuevo, cómo van a amar de nuevo. Y es importante para mí el hecho de que son personas apasionadas, que aman o han amado de verdad y de manera muy específica. Esto es importante para mí, este calvario en el que perseveran y salen del proceso más humildes y con su amor intacto o renovado. No es un cliché cuando, como dice Irving, se vive la experiencia de abajo a arriba".

En el corazón de La gran estafa americana (American Hustle) hay una poderosa historia de amor entre Irving Rosenfeld y Sydney Proser, almas gemelas y socios. "El romance que mantienen les da un poder especial, que cualquiera que haya estado enamorado puede entender," dice Russell. "Cuando estás enamorado, sientes que te has convertido en algo más que la suma de las partes – te está ocurriendo algo sobrenatural. Para mí, la primera parte de la película trata de comunicar cómo estos dos se enamoran, cuán especiales se hacen sentir el uno al otro, cuánto aman sus vidas – esa especie de encantamiento lo era todo. Nos enamoramos de su pasión por la vida. Y después vienen los problemas. Van a tener que reinventarse para sobrevivir – y cuando hagan eso, ¿qué ocurrirá con su amor?"

De hecho, la película trata del romance de muchas maneras. Russell comenta: "Trata del romance entre Irving y Sydney, y el breve romance entre Richie y Sydney, y el romance que se va apagando en el agonizante matrimonio de Irving y Rosalyn. Es la amistad entre Irving y Carmine, y el matrimonio de Carmine con Dolly. Y, claro, el arte de Irving como engatusador es en muchos sentidos un romance – tiene una gran habilidad para encantar, para hacer que la gente crea, desee y sueñe".

"La idea de estafar impregna todos los aspectos de la película," añade el productor Charles Roven. "¿A quién están timando Irving y Sydney – al tipo al que le están quitando el dinero, o a ellos mismos, convenciéndose de lo que están haciendo está bien? ¿A quién engañamos cuando estamos con alguien – estamos con ellos porque los admiramos, o porque los necesitamos?"

"Gran parte de la película va de las diferentes maneras en que nos engañamos entre nosotros y a nosotros mismos," añade el productor Richard Suckle. "Cuando estás atrapado en un trabajo que odias, o en una relación problemática, te convences a ti mismo de que está bien, de que todo va a estar bien. Todos tenemos que intentar sobrevivir, porque eso es todo lo que podemos hacer. Y eso es lo que los personajes están haciendo en la película".

La gran estafa americana (American Hustle) comenzó con el guionista Eric Warren Singer, que se acercó a Roven y Suckle para hacer una película sobre el incidente de Abscam para Atlas Entertainment y escribió un guión que le plantó en la lista negra. "Todos los estafadores son narradores excelentes por derecho propio – que es lo que hace que me sienta atraído por ellos," dice Singer. "Compartimos el mismo oficio: contar historias, atraer al público igual que harías con una víctima. Saber contar historias es una forma de seducción, al igual que lo es una estafa".

Cuando Roven y Suckle le llevaron el proyecto a Russell, sugirió una nueva dirección para éste, alejándose del escándalo y tirando más de memorias personales, recuerdos, sentimientos y su propia imaginación para crear una historia de personajes ficticios. "Mi propio padre era un hombre de negocios en los sesenta y setenta, y era muy parecido al padre que tiene el personaje de Christian Bale en la película, es escrupuloso y extremadamente honesto, y vi cómo se aprovechaban de él en los negocios. Los hombres buenos sufren. Eso tuvo un gran impacto en mi casa y, como consecuencia, me identificaba con los dos lados del personaje de Christian Bale: el lado que admira a su padre como hombre honesto, pero también el lado que no va a dejarle correr la misma suerte".

"Eric hizo un trabajo asombroso, escribiendo un proceso intrigante," comenta Roven. "Inspirado por esta estafa real pero más extraña que la ficción, David tomó lo que Eric había hecho y lo enfocó hacia una historia de ficción que busca una verdad más profunda sobre la reinvención y la supervivencia".

"Todos los personajes de esta película se están dirigiendo hacia un inevitable encuentro con la realidad, y este encuentro es algo con lo que creo que todos se pueden identificar," dice Singer. "Para algunos, este momento de lucidez transforma sus vidas de una manera positiva; y otros, salen dañados. Y para mí este encuentro va al corazón del proceso en el que se encuentran Irving, Sydney, Richie, Rosalyn y Carmine. Esta idea estaba en el centro de la historia que quería contar. Nunca puedes superar la verdad – nunca. Siempre, eventualmente, acaba alcanzándote".

Suckle añade que el tono cariñoso y cálido de la película al principio parece antinatural con respecto a los eventos que la inspiraron, pero la genialidad de Russell es haber encontrado la conexión entre la historia real y la historia que quería contar. "Hay cierto cinismo en la historia de Abscam, pero esa no era la película que David hizo," dice. "Las películas de David tienen un gran corazón. En todas sus películas, los personajes se enfrentan a sus propias vidas y están buscando algo mejor".

Al final del día, Russell siente que su trabajo como director consiste en hacer que el público quiera a los personajes, a pesar de sus pecados. "Al final, espero que el público disfrute pasando tiempo con los personajes," dice Russell. "Más que nada, quiero que te enamores de ellos. El mejor halago que me pueda hacer alguien es que cuando se vaya del cine diga ‘Realmente quiero a esas personas – no quería dejarles’".


El escándalo Abscam
El escándalo real comenzó como una operación encubierta del FBI. Preocupado por los delitos de guante blanco – y eventualmente por la corrupción política – John Good y Anthony Amoroso del FBI trabajaron con un estafador, Mel Weinberg, para crear una operación encubierta. Weinberg y el FBI crearon una empresa falsa, liderada por un falso jeque árabe, con el propósito de ofrecer sobornos a oficiales a cambio de favores políticos.

"No tardamos en convencernos de la capacidad de Mel," dice Good. "Su dedicación fue completa. Ni siquiera diría que era un informador; fue mucho más que un soplón que simplemente da información. Participaba en la operación encubierta. Era un estafador, pero tenía un buen corazón, y había algo de integridad en él – y se comprometió con una operación legítima y fue capaz de conseguir algo estando del lado de la ley".

Weinberg se convirtió en el testigo estelar en los casos del FBI contra seis miembros de la cámara de representantes y un senador de los Estados Unidos, que fueron condenados por varios cargos. Además, de otros oficiales del gobierno que fueron condenados, entre los que se incluía el alcalde de Camden (Nueva Jersey).

"Creía que el alcalde era un tipo muy agradable," dice Amoroso. "Quiero decir, su prioridad era ayudarse a sí mismo – pero también estaba intentando ayudar a Camden (Nueva Jersey). Hubo una ocasión en la que estábamos en Atlantic City y un borracho que andaba por el paseo marítimo se le acercó. Este tipo ni siquiera era un ciudadano de su alcaldía, pero se pasó diez minutos hablando con el hombre. Ese era el tipo de hombre que era el alcalde. En este trabajo, hay hombres que no puedes esperar a encerrar y otros que te da pena que se vayan. El alcalde era uno de esos hombres – te daba pena verle marchar, pero ese es mi trabajo".


Sobre los personajes
Los complejos personajes, que se han convertido en la seña de identidad de las películas de David O. Russell, son una de las razones por las que ha sido capaz de atraer a actores de primera, que después han pasado a recibir algunos de los mayores honores de sus carreras cinematográficas. Por The Fighter, Amy Adams, Christian Bale y Melissa Leo recibieron nominaciones al Premio de la Academia, y Bale y Leo se llevaron el galardón. Por El lado bueno de las cosas, cuatro actores – Bradley Cooper, Jennifer Lawrence, Robert De Niro y Jacki Weaver – fueron nominados a los Premios de la Academia, fue la primera vez en más de 30 años que una sola película contó con actores nominados en todas las categorías de interpretación, y Lawrence se llevó el Oscar. En La gran estafa americana (American Hustle), Russell suma a dos de estos ganadores del Oscar y dos de estos nominados al Oscar con Jeremy Renner, otro actor nominado a los Oscars en varias ocasiones.

La gran estafa americana (American Hustle) se centra en Irving Rosenfeld, un estafador de poca monta que ve la posibilidad de cambiar su vida cuando conoce a Sydney Prosser, cuya actitud segura y seductora le encandila. Sydney se convierte en su socia y amante, y el negocio de ambos florece. Pero cuando les pillan en una estafa, el agente del FBI Richie DiMasso les obliga a trabajar para él, montando una operación encubierta para capturar a oficiales del gobierno corruptos, empezando por Carmine Polito, un político que intenta devolver a Atlantic City su esplendor y crear una nueva economía para su gente, aunque suponga trabajar con un inversor atípico. DiMaso no tarda en dejarse seducir por el glamour del mundo de Irving y Sydney y ve la oportunidad de cambiar y convertirse en el hombre que siempre quiso ser. Mientras, la mujer de Irving, Rosalyn – una manipuladora desequilibrada – es como una bomba de relojería, y sus lazos emocionales con Irving podrían echar todo a perder.

Suckle, el productor, comenta: "La escritura tiene algo musical. David conoce estos personajes, conoce sus voces, conoce sus peculiaridades. Trabaja con los actores y los personajes – la historia sobre la pesca de Louis C.K. o Jennifer Lawrence cantando "Live and Let Die" son momentos memorables y reales porque están en el ADN de los personajes que creó y escribió. Pero también escribe de manera que los actores puedan hacer cosas que no han hecho en ninguna otra película - ¿puedes creer que Irving Rosenfeld está interpretado por el mismo hombre que ha interpretado a Bruce Wayne y Dicky Eklund?"

Bradley Cooper añade, "Me encanta trabajar con David. Si logras confiar en él, te guiará a un lugar emocional que es auténtico. Los personajes y las interpretaciones se convierten el algo mucho más rico y con más sentido. Es intenso, porque eres tan vulnerable como actor, pero precisamente cuando eres muy vulnerable es cuando sale la verdad. Cuanto más conoces el proceso de David y te familiarizas con él, más fácil resulta meterse de lleno – y te ves siendo parte de una familia".

Christian Bale se une de nuevo a Russell para interpretar a Irving Rosenfeld, un estafador y un romántico. "Christian aportó una asombrosa autenticidad – fue como si hubiera salido de los años 70," dice Suckle. "El aspecto que tenía, sus gestos, reflejan toda la tonalidad del Bronx. Encarnaba al personaje tal y como fue escrito. No se parece a ningún otro papel que haya interpretado – aporta comedia, encanto, vulnerabilidad. Cuando entró al set – aunque sabía conscientemente que era Christian Bale – era como si fuera Irving en carne y hueso".

"Nunca he conocido un personaje tan encantador como Christian interpretando a Irving," dice Amy Adams, quien interpreta a Sydney Prosser. "Te identificas con él – puedo ver como Sydney se enreda con él. Sydney piensa que se está embarcando en el gran amor de su vida – no piensa que sea una estafadora. Sydney empieza como una persona que no se gusta, y crea un mundo para ella misma en el que puede proyectar sus fantasías de quien quiere ser. Encuentra a un hombre que valora su inteligencia. Y cuando le quitan eso, surge un conflicto – su historia es la de un engaño, pero en el fondo quiere encontrar la verdad de quién es".

El productor Jon Gordon comenta que era importante para Russell construir el personaje de Sydney como socia ."Quería que las mujeres fueran muy poderosas en su película – tan fuertes como los personajes masculinos," dice. Adams, en cambio, tomó su papel como el cerebro de la situación: "No manipula a Irving – ama a Irving – no va a dejar que se escape tras haberla tomado el pelo. No piensa en sí misma como "la otra mujer"… cuando rodábamos, pensé – y creo que Sydney también lo piensa - su relación es la verdadera relación. Está manipulando a Richie – esa es su estafa".

Richie DiMaso, el personaje de Cooper, no es precisamente el típico agente – y para Richie ese es el problema. "Siente que está dejando pasar su vida – que su vida debería ser mucho más emocionante," dice Cooper. "Incluso se riza el pelo como los deportistas famosos, simplemente porque quiere ser otra persona, y cree que los deportistas son geniales. Así que, cuando conoce a Irving y Syd, su modo de vida le cautiva de inmediato. De repente, es amigo de la gente cool. Sydney le lleva a una disco, cambia como viste – queda realmente prendado de ese mundo".

Gordon comenta que el pelo rizado de Richie es otro ejemplo de la manera en que el director y el actor trabajan juntos para crear el personaje. "Comenzó cuando Bradley dijo, ‘Creo que mi personaje debería tener el pelo rizado.’ Pero entonces él y David lo llevaron un paso más allá, lo relacionaron con el tema de la película. ¿Y si su pelo no fuera rizado de verdad?, ¿y si él se lo riza? Ese es otro detalle de los pequeñas engaños que hacemos todos para sobrevivir".

Suckle dice que Cooper también adoptó el rol de productor ejecutivo – su energía en el set fue contagiosa e hizo que toda la producción siguiera en marcha a buen ritmo. "Bradley es nuestro quarterback," dice. "Él y David se entienden de una manera especial – tienen una especie de relación hermano mayor/hermano menor, que ayuda a dirigir la máquina cuando estás intentando hacer tanto en tan poco tiempo. Tienen un lenguaje propio… pueden mirarse y no necesitan decir nada – simplemente saben lo que necesitan el uno del otro. Es algo genial de ver".

Jennifer Lawrence vuelve a trabajar con Russell interpretando a la mujer distanciada de Irving, Rosalyn, un ama de casa inestable de Long Island que es lo opuesto a la elegante Sydney. La falta de sofisticación del personaje se transmite en todos los sentidos – las escenas y el diálogo, la interpretación y el diseño de vestuario. "Rosalyn es muy de Long Island – uñas rojas, pelo enorme todo el rato, le encanta el estampado de leopardo," dice Lawrence. "Me la imaginaba en casa siempre, viendo revistas, comprando esta ropa, creyendo que tiene el mismo aspecto que las fotos de las revistas – pero no tiene ni idea de cómo vestir para su figura. Así que en las pruebas de vestuario tratábamos de asegurarnos de que nada quedaba realmente bien – ‘eso no es suficientemente hortera, eso es demasiado clásico.’ Quería que tuviera un aspecto un poco raro".

"Rosalyn es maníaca – está de subidón o de bajón," cuenta Lawrence. "Tiene tanto miedo a estar sola que prefiere estar infelizmente casada. Parece que hay soluciones más sencillas a sus problemas – podría divorciarse – pero no se lo puede permitir. De ahí es de donde viene su desesperación. Está en modo supervivencia: el matrimonio no está funcionando pero todavía espera cosas de Irv, y él nunca estará a la altura. Su estado de desilusión constante hace que tome una serie de decisiones increíblemente malas que simplemente empeoran todo lo demás".

Para dar vida al objetivo de la operación encubierta, Russell fichó a Jeremy Renner como Carmine Polito, un político de Nueva Jersey que ve la oportunidad de rehacer la deprimida región de clase trabajadora – si consigue encontrar al inversor adecuado. "Polito es muy bueno en su trabajo," dice Renner. "Le encanta su trabajo, tiene principios, es un hombre de familia, un gran comunicador, un político y ser humano que no se anda con tonterías, y porta un peinado a medio camino entre Tony Curtis y Liberace".

El personaje de Renner destaca sobre los demás en el sentido de que no se esconde tras ninguna máscara, dice que está intentando hacer lo correcto por la gente que representa, y lo está. "David y yo hablamos sobre sus motivaciones," dice Renner. "Fundamentalmente tiene buenas intenciones en todo lo que hace. Reconstruir el estado de Nueva Jersey, eso es lo que le motiva. Incluso si se equivoca, cada cosa buena o mala que hace, siempre es bienintencionada y es muy compasivo".

La película también cuenta con interpretaciones señaladas de varios actores en papeles secundarios, con Louis C.K. como el jefe del FBI de Cooper, Stoddard Thorsen; Michael Peña como el agente del FBI Paco Hernandez, que hace del falso jeque Abdullah; Alessandro Nivola como Anthony Amado, Fiscal General de los Estados Unidos; Jack Huston como Pete Musane, un mafioso con intereses en Atlantic City; y Elisabeth Röhm como la mujer de Polito, Dolly.


Construyendo la imagen
Cuando David O. Russell dirige una película, se sitúa justo al lado de la cámara, afinando las interpretaciones, reescribiendo y dando nuevas frases a los actores según ruedan las cámaras, re-articulando las escenas, a veces dirigiendo al operador de cámara con una idea nueva para el rodaje. "La vida es inesperada, ninguno de nosotros sabemos lo que va a ocurrir en cada momento, y las escenas dan esa sensación también," dice Gordon. "Es muy impredecible, pero también está extremadamente enfocado – David tiene una intención detrás de todo. Iluminamos el espacio, más que la toma, y rodamos con una Steadicam, en vez de intentar hacerlo de manera convencional. David no se sienta junto a los monitores. Se queda con sus actores, donde está la película. Toma las imágenes al momento. Piensa como un editor, sabe todos los ángulos que quiere. Y el resultado es que cuando te sientas a ver la película, en cinco minutos te puedas dar cuenta de que es una película de David O. Russell – tiene ese estilo, ese lenguaje específico, esos movimientos de cámara, da esa sensación del mundo".

Fue el director de fotografía de la película, Linus Sandgren, quien fue responsable de capturar las imágenes. "David usó unas palabras clave para el look de la película," recuerda Sandgren. "Quería que los actores fueran cálidos, interesantes y sexy, y quería que nos encantara estar ahí con los personajes. El objetivo era hacer el mundo de estos personajes tan sexy, cool y atractivo como fuera posible – en este mundo loco de mentiras, honestidad, conflictos, amistades, tramposos, amantes, hombres buenos y malos, siempre querrías ser seducido y formar parte de este mundo, pasar tiempo con los personajes, y quererles".

La manera de hacer esto para un director de fotografía es con la iluminación de la escena. Sandgren explica: "Quería que los actores brillaran de la misma manera en que piensas en el aspecto seductor de los setenta. Hoy todo es tan monocromático, y estaba realmente intrigado por el hecho de que David quería que la película estuviera llena de color. Así que el oro fue un color principal en mi paleta para iluminar – y con frecuencia esa era la luz clave – y siempre añadía colores complementarios, verdes y rosados, para complementar el oro y resaltar lo colorido de las escenas".

Fue un reto tremendo para Sandgren iluminar una escena en la que Russell quería mover la cámara hacia cada actor. Resolvió el problema de manera creativa. "Estaría de pié en el centro de un set vacío y trabajaba con Judy Becker, nuestra diseñadora de producción, y Heather Loeffler, nuestra diseñadora del set, para poner fuentes de luz prácticas en los interiores, junto a los fondos y entre los actores. Eso hizo que nuestros fondos fueran más ricos, y tuvieran más carácter y encanto. Entonces, para asegurarnos de que cualquier actor al que enfocáramos tuviera suficiente luz, mi gaffer, Patrick Murray, colgó un farolillo chino de un sound boom y lo pasamos por la Steadicam; llenamos la linterna de LEDs, lo que nos permitió graduar la temperatura del color de cálido a frío. Al principio, estaba preocupado con que la cámara capturase la luz en movimiento en las escenas, pero es imposible darse cuenta, porque la cámara y los actores también están moviéndose. Fue una solución genial – podíamos pre-iluminar el set de la manera apropiada, y después controlar la luz cuando teníamos que hacerlo. Funcionó".


Recreando los 70
Russell acudió a su colaboradora habitual, la diseñadora de producción Judy Becker, para que diera el look que deseaba a la película. Becker estaba emocionada por la oportunidad. Su investigación, junto con el guión, le dio la inspiración para construir mundos únicos para que los personajes expresaran mejor quienes son. "Esa es una de las cosas que me atrajo al proyecto," dice Russell. "Una gran parte de esta película tiene lugar en mundos diferentes: es el mundo de la casa en Long Island de Rosalyn Rosenfeld, es el mundo del apartamento del East Side de Sydney Prosser, es el mundo del apartamento de Brooklyn de Richie, es el mundo del FBI con Stoddard Thorsen, es el museo con Irving, es el ayuntamiento, es la casa de Carmine Polito con sus cinco hijos y mujer en Camden, es el precioso restaurante donde Carmine lleva a Irving a cenar con las mujeres. Tantos, tantos mundos, dando calidez a la película".

Pero fue la oportunidad de reunirme con uno de sus colaboradores más queridos lo que la emocionaba – también se sintió atraída a la película por el hecho de que tiene lugar en el Nueva York en los 70. "He estado interesada en meterme en esa época durante mucho tiempo, en parte porque es mi época favorita en la historia del cine," dice. "Lo gracioso es que estaba sorprendida por el mundo que me vi creando – en vez del Nueva York sucio de los 70 que me influyó, la película adoptó un punto de vista más glamuroso".

Para una diseñadora, el concepto de Russell de los temas de La gran estafa americana (American Hustle) añadieron una serie de capas que hicieron que proceso fuera especialmente intrigante; por el hecho de que los personajes están engañando, los diseños no sólo mostrarían quienes son los personajes, pero quienes pretenden y aspiran a ser. La aproximación de Becker se ve mejor en el contraste entre el apartamento de Nueva York de Sydney y la casa de Long Island de Rosalyn. "Son mundos opuestos realmente – lo que fue interesante fue que usamos paletas, texturas y materiales similares, pero con gustos completamente distintos para esos dos sets," dice Becker. "Para la casa de Rosalyn, el personaje es una ama de casa y madre, una mujer que disfruta decorando y quizá lo disfruta demasiado," se ríe Becker. "Todo está basado en la realidad y en nuestra investigación, pero parece un poco exagerado: usamos mucho papel de pared con distintos patrones, muebles del Pace Collection, y pantallas de Lucite con encalados hechas por encargo. No estará hecho con mucho gusto, pero es un festín para la vista – y te dice inmediatamente quien es Rosalyn".

Para contrastar con la casa de Rosalyn, Becker quiso hacer que el apartamento de Sydney fuera más sofisticado y estiloso. "Vive en el Upper East Side, en un edificio de ladrillos blancos – algo que era común para chicas solteras de esa época. Para Sydney creamos un look más minimalista; donde Rosalyn tenía tonos dorados, Sydney tiene amarillos soleados; donde Roselyn tiene papel de pared, Sydney tiene entelados neutrales," comenta Becker. "Es sexy, el piso de una mujer que estaría en su salsa en el Studio 54. Cuando uno de mis asistentes vio el apartamento, entró y dijo ‘Wow, ojalá mi novia tuviera un apartamento con este aspecto,’ y esa era la sensación que queríamos que tuviera el apartamento".


Vestir el papel
La película, al tener lugar en los 70, hizo que el diseñador de vestuario Michael Wilkinson tuviera la oportunidad de resaltar el diseño distintivo de la década a través de la moda. Sus diseños recalcaban el tema de la película: personajes que se remodelan, que se transforman en las personas que aspiran a ser. "Michael construye la personalidad de cada personaje con los textiles que les gusta, los colores que les gusta, la sensación que dan cuando estás con ellos," dice Russell. "Los bañadores con los que viste a Irving y Sydney cuando se conocen – te dice mucho sobre ellos – tienen estilo, pero son muy de su época".

Wilkinson explica, "Los personajes son absolutamente únicos e increíblemente imaginativos. En el guión, había muchas oportunidades para explorar entornos sociales diferentes, del mundo obrero vibrante y racialmente diverso de Nueva Jersey al ultra-estiloso Upper East Side de Manhattan, pasando por los expansivos suburbios de Long Island. 1978 – el año en que tiene lugar la película – es un año fascinante, porque marca el comienzo de una transición alejándose de las líneas exageradas y realmente flamantes de los 70 hacia un espíritu más limpio de líneas rectas de los primeros 80".

La ropa juega un papel importante a la hora de definir los personajes de Bale y Adams. De hecho, cada personaje tiene más de 40 atuendos. "Tenía que haber algo en la ropa de Irv que fuera muy atractivo – quieres confiar en él, quieres creerle. Hay un aspecto de su personaje que quiere mantener un perfil bajo. Es Sydney quien empieza a ayudarle a encontrar una manera de presentarse al mundo. Jugamos con muchos textiles preciosos, algunos colores que eran bastante expresivos, combinaciones geniales de chalecos y camisas, rayas y cuadros".

Además de reinventar a Irving, Sydney también se está reinventando. "Es una chica de pueblo que llega a Nueva York. Tiene un sentido de estilo innato – y cuando conoce a Irv, obtiene la confianza para explorarlo. Elige vestidos de Diane von Furstenberg, viste Halston, y empieza a disfrutar esta nueva imagen, esta nueva libertad – es súper sofisticada y segura". Para Sydney y para todos los personajes, Wilkinson trabajó con ropa real de la época para ser tan auténtico como fuera posible. También acabó construyendo muchas piezas de cero, diseñando trajes para momentos específicos de la película.

El personaje de Adams está en contraste con el personaje de Jennifer Lawrence, Rosalyn. Wilkinson dice que los diseños para el vestuario de Lawrence tienen la intención de acentuar el hecho de que el personaje es otra estafadora. "Rosalyn es una maestra de la manipulación emocional – realmente sabe como manipular una persona y usa su sexualidad para lograr sus objetivos. Al mismo tiempo, teníamos que equilibrar eso con el hecho de que vive una vida totalmente aburrida en los suburbios," explica Wilkinson. "Tiene cambios de humor radicales, y eso se refleja en su vestuario, desde sus vestidos de casa desaliñados hasta su ropa para salir de fiesta".

El personaje de Cooper, el agente del FBI que cae a los pies de los estafadores que engatusa, es otro personaje reinventado a lo largo de la película. "Empieza como alguien que no da mucha importancia a su aspecto," dice Wilkinson. "Empieza a hacer cosas como rizarse el pelo, pero no tiene una idea muy refinada en lo que está haciendo. Cuando entra en contacto con Irv y Sydney, le causan una gran impresión. Se reinventa: pasa de llevar camisas sintéticas que no le sientan bien a camisas de seda y chaquetas estilosas de cuero".

"Para el personaje de Jeremy Renner, David quería que vistiera trajes pálidos," cuenta Wilkinson. Tenía una manera personal de vestir con un algo ligeramente antiguo, con una especie de audacia a lo Frank Sinatra. Quizá su ropa no está muy actualizada – remiten a otra época, especialmente cuando se comparan con la ropa sofisticada que vemos en Irv y Sydney – pero es un hombre muy bien vestido que expresa cierta chulería de Nueva Jersey, y fue divertido explorar eso".


Sobre la música
La música es una parte muy importante de cualquier película de David O. Russell, y La gran estafa americana (American Hustle) no es una excepción. Con la película ambientada en los 70, Russell y su supervisora musical, Susan Jacobs, mezclan una gran variedad de canciones clásicas, con cortes y giros en temas antiguos populares. "La música tiene que parecer auténtica y no parecer un video musical," dice Jacobs. "Es la cosa más dura de hilar, quieres darle algo de emoción, no quieres que simplemente acabe en un montaje con una canción que no aporta nada a la escena. Puede ser muy difícil encontrar la canción adecuada para una escena en una de las películas de David, porque el tono es muy difícil. Le gustan canciones que contrastan; las canciones tienen que tener mucho corazón, y después algo más. No pueden ser sólo una cosa".

Jacobs añade que Russell suele escribir con ciertas cosas en mente y, a veces, esas cosas se abren camino hasta la película final. Por ejemplo, "Jeep Blues" – la canción de Duke Ellington que inicia la conexión entre Irving y Sydney – estaba escrita en el guión. Del mismo modo, "Dirty Work" de Steely Dan, que se oye muy al principio de la película en el momento en que Irving, Sydney y Richie caminan por el pasillo del Hotel Plaza, fue una elección que se hizo muy, muy al principio. "Estaba en el set y estábamos mirando el iPod de David, hablando y escuchando. Rodaron con esa canción en mente, y no podíamos superarla," dice Jacobs.

Otras canciones nacen de la inspiración y las discusiones sobre el desarrollo de los personajes entre Russell y los actores. Por ejemplo, en La gran estafa americana (American Hustle), tanto la rendición de Bale y Renner de "Delilah" de Tom Jones y la versión descarada y sin tapujos de Lawrence de "Live and Let Die" de Paul McCartney empezaron con llamadas nocturnas a Jacobs. "Surgieron muy espontáneamente," dice riéndose Jacobs.

Después de filmar estas escenas, Jacobs mandó las secuencias a los artistas y a los propietarios de los derechos para obtener los permisos pertinentes. "‘Live and Let Die’ fue un regalo como colaboración," dice Jacobs. "Le pertenece a Eon – la compañía de James Bond – y Barbara Broccoli estaba implicada. Es bueno poder mostrar a la gente la escena cuando estás intentando conseguir una gran canción – hace que la gente esté más cómoda. Así que mandé la escena muy pronto a Paul McCartney y Barbara Broccoli, y les pregunté qué les parecía. A ambos les encantó. Estaban muy emocionados con que la canción pudiera ser parte de la película de esta manera. Y es un momento icónico en la película".

Otras elecciones musicales ocurrieron en la suite de edición y, de hecho, el artista que más canciones tiene en la película se decidió de esa manera. "Según estábamos editando una escena, necesitábamos música temporal, así que puse una parte instrumental de una canción de Electric Light Orchestra, ‘10538 Overture.’ La metí," dice Jacobs. "Tiene este rollo a lo Beattles y todos estos chelos, todas estas contradicciones y hermosuras. Jeff Lynne vino a ver la película, y le encantó, y nos abrió su baúl de tesoros. Acabamos con cinco o seis de las canciones de Jeff Lynne, muchas de las cuales nunca se habían oído antes. Su música encajaba muy bien en la película, y al final usamos mucho de su material en la película. Encontramos esta canción genial que se titula ‘Long Black Road,’ que ELO había hecho hace un montón de tiempo – creo que se estrenó en Japón o algo. Es fantástica. Y todo salió esos primeros días de la necesidad de usar música de manera temporal".

Más info de la banda sonora en Musicalia.

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