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Tomorrowland cartel reducido Tomorrowland(El mundo de mañana)
Dirigida por Brad Bird
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Imagina un lugar donde nada es imposible…
La película está dirigida, producida y coescrita por Brad Bird, ganador de dos Oscar® ("MI4: Protocolo Fantasma", "Los Increíbles"). Damon Lindelof ("Star Trek", "Star Trek en la oscuridad") y Jeffrey Chernov ("Star Trek", "MI4: Protocolo Fantasma") también son los productores. John Walker ("Los Increíbles"), Bernard Bellew ("Los Miserables", "28 semanas después"), Jeff Jensen y Brigham Taylor (el próximo estreno "El libro de la selva") son los productores ejecutivos.

El guión de "Tomorrowland. El mundo del mañana" está escrito por Damon Lindelof, guionista y co-creador de "Perdidos" y Brad Bird, a partir de una historia de Lindelof & Bird & Jeff Jensen. Además cuenta con los actores Hugh Laurie ("Mr. Pip", la serie televisiva "Dr. House"), Raffey Cassidy ("Sombras tenebrosas", "Blancanieves y la leyenda del cazador"), Tim McGraw ("Un sueño posible", "Como en casa en ningún sitio") Kathryn Hahn ("Ahí os quedáis"), Keegan-Michael Key ("Cómo acabar sin tu jefe 2") y Thomas Robinson ("Un pequeño cambio").

El excepcional equipo de Bird cuenta con el director de fotografías Claudio Miranda, ganador del Oscar® ("La vida de Pi", "El curioso caso de Benjamin Button"), el diseñador de producción Scott Chambliss ("Star Trek", "Star Trek en la oscuridad"), el diseñador de vestuario Jeffrey Kurland, nominado al Oscar® ("Origen", "Ocean’s Eleven"), el montador ganador de los Premios de la Academia® Walter Murch ("El paciente inglés", "Cold Mountain") y el montador Craig Wood, A.C.E. ("Guardianes de la Galaxia", "El llanero solitario").

En su estreno en España, el 29 de mayo de 2015, "Tomorrowland. El mundo del mañana" promete llevar al público a un viaje emocionante con aventuras encadenadas por nuevas dimensiones con las que sólo habían soñado hasta el momento.


Una idea se convierte en una historia: El misterio sale a la luz
En 1955, Walt Disney creó una sección en Disneyland llamada Tomorrowland (El mundo del mañana). En aquella época, los norteamericanos encaraban el futuro con optimismo. Con el paso de los años, sobre todo en los 70, el público empezó a ver el futuro cada vez más negro. Brad Bird, el director de la película observa: "Hay dos formas de ver un lienzo en blanco; una como algo vacío y otra como algo repleto de posibilidades. Y así es como me gusta a mí ver el futuro, repleto de posibilidades. Es una forma de ver el futuro que no está de moda".

Este cambio en la filosofía de la vida también interesó al guionista y productor Damon Lindelof. Así que cuando empezó a sintetizar la historia de "Tomorrowland. El mundo del mañana", empezó a estudiar el significado que entrañaba y como podía traducirlo en un argumento. "Quería volver a capturar ese optimismo primigenio", dice Lindelof.

La historia de "Tomorrowland. El mundo del mañana" empezó con una caja que lleva una etiqueta que ponía "1952", y que supuestamente se descubrió por casualidad en el archivo de Disney Studios. La misteriosa caja contenía todo tipo de planos y maquetas fascinantes, fotografías y cartas relacionadas con la creación de Tomorrowland y la Exposición Universal de 1964. A Lindelof le entusiasmó el hallazgo y empezó a imaginar que el contenido de la caja era una guía a una historia secreta que nadie conocía. Pero si fuera verdad, ¿cuál sería la historia? Para mí, la respuesta más evidente era que había un lugar llamado Tomorrowland que no era un parque temático sino algo que existía en el mundo real".

Lindelof empezó a desarrollar la trama buscando en la historia de Disney y su artífice, que llevó a la compañía a implicarse en la Exposición Universal de 1964. "Walt Disney era un visionario de mediados del siglo pasado", dice Lindelof. "Era muy optimista. Creía que la tecnología era la clave para construir un mundo mejor. También creía en las posibilidades de la tecnología para crear el mejor entretenimiento. Walt Disney creó tres atracciones para la Exposición Universal de 1964, y la denominada It’s a Small World es la que más recordamos. Aunque para lo que existe hoy puede parecer un poco caduco, en 1964, 'Carousel of Progress' y 'Great Moments with Mr. Lincoln' eran revolucionarios en su forma de utilizar la robótica y la tecnología para crear una experiencia con una temática muy rica".

Lindelof añade: "Además entrañaba un mensaje radical optimismo. Era 1964, el mundo acababa de bordear una catástrofe termonuclear como resultado de la crisis de los misiles cubanos, y la canción ‘It’s a Small World’ se escribió para dar respuesta a un mundo que había estado a punto de entrar en una guerra nuclear pero que había retrocedido a tiempo. Y era ahora de reconocer que no nos habíamos destruido a nosotros mismos. La letra que dice "Es un mundo de esperanzas y un mundo de miedos" hacia referencia a la angustia que provocó aquella situación. A pesar de que ahora suena un poco cursi y sentimental, me pareció fascinante que la atracción reflejara aquel miedo tan real. Entrañaba un mensaje político radical y también muy idealista".

El éxito de la Exposición Universal permitió a Disney encontrar financiación para su siguiente proyecto, el Experimental Prototype Community of Tomorrow, o Epcot. La visión de Disney era una ciudad modelo que sería un experimento tanto en el plano urbanístico como en la organización; era un Mundo del Mañana real donde la planificación urbana iba de la mano de la tecnología para crear un entorno vital óptimo. Pero Walt Disney falleció antes de que Epcot pudiera construirse y Disney Company decidió que no quería hacer una ciudad sin su aportación. El concepto de comunidad modelo se modificó para convertirse en una gran "Exposición Universal permanente" con dos pequeños distritos residenciales para empleados y sus familias directas. El parque sigue existiendo hoy en día en Lake Buena Vista, Florida.

"Walt Disney estaba siempre innovando", dice admirado el director Brad Bird. "Nunca le dio miedo ser el primero en hacer algo. Fue uno de los primeros en introducir el sonido el sonido y el color en la animación. ‘Fantasia’ tenía sonido estereofónico quince años antes de que nadie lo hiciera. Cuando empezó a trabajar en el proyecto de Disneyland todo el mundo creía que estaba loco. Disney siempre estaba saltando de los aviones y después improvisaba un paracaídas mientras se tiraba. Le interesaban muchas cosas como los viajes espaciales; no hay más que ver todos esos especiales que hizo con Ward Kimball a finales de los cincuenta para comprender la pasión que sentía Walt con la idea del progreso. Tenía una curiosidad inagotable y El mundo del mañana, la Exposición Universal, Epcot, son muy buenos ejemplos".

Bird añade: "Disney solía decir: 'No hago películas para hacer dinero; hago dinero para hacer películas'. ¿Era entonces el hombre perfecto? No. Peor cuando ves todo lo que hizo en su vida es alucinante. Yo le considero un innovador. Tenía una visión muy proactiva y positiva del futuro. Y me hace ilusión pensar que le hubiera gustado esta película".

Cuando Lindelof terminó de documentarse, acudió a Jeff Jensen para que le ayudara a desarrollar la historia. "Cuando yo estaba haciendo ‘Perdidos’," dice Lindelof, "Jeff trabajaba como periodista en Entertainment Weekly. Tenía un cerebro increíblemente imaginativo. Veía ‘Perdidos’ todas las semanas y se inventaba teorías increíbles tan imaginativas que a veces me decía que tenía que haber hecho la serie como Jeff me contaba. Así que era el hombre perfecto para ayudarme a recrear una historia ficticia que estableciera una conexión entre todos los objetos que había encontrado en la caja".

"’Tomorrowland. El mundo del mañana' es la quintaesencia de una película de Disney", dice el productor ejecutivo Jeff Jensen, que también escribió la historia con Bird y Lindelof. "Está enraizada en los valores de Walt Disney. El espectador va a ver efectos especiales asombrosos y una narración muy innovadora. Además, hemos intentado permanecer fieles al espíritu que encarnan lugares como Tomorrowland y Epcot, lugares que Walt Disney imaginó que servirían para desarrollar nuevas ideas para el futuro. Walt y su trabajo estaban en cambio constante, evolucionando, porque en su mente el futuro no era nunca fijo; el futuro es un proyecto siempre inacabado".

Lindelof y Jensen escribieron un borrador muy detallado de la historia. Después Brad Bird y Damon Lindelof se fueron a comer y, según dice Lindelof, "Dio la casualidad de que Brad sabía bastante de Walt Disney así que todo empezó a encajar. Brad y yo empezamos a escribir juntos partiendo de esa base".

es cierto que el guionista y director Brad Bird no era ajeno al mundo de Disney y no sólo porque había trabajado en sus anteriores proyectos. A los 11 años, Bird empezó a interesarse en la animación y en tres años terminó una película animada de 15 minutos que atrajo la atención de Disney Animation. Así que los 14 años, le ofrecieron asignarle un mentor, el famoso Maestro de la Animación Milt Kahl. Bird se alojó con unos amigos de la familia en Los Ángeles para aprovechar una oportunidad que sólo se presenta una vez en la vida.

Al referirse a la historia de "Tomorrowland. El mundo del mañana", Bird apunta: "Es una historia muy poco tradicional y los protagonistas son atípicos. Es una suerte poder trabajar a gran escala pero también espero que también sorprenda. Encarna ambos aspectos del futuro: lo que tiene de maravilloso y lo que da miedo. Ambos aspectos tienen un componente de misterio así que es una aventura interesante".


La promesa del mundo del mañana
En la película, la premisa según la cual la futurista cuidad de Tomorrowland. El mundo del mañana podría existir en realidad es un homenaje a la visión de Walt Disney tanto para Disneyland como para Epcot, donde las tecnologías siempre cambiantes van de la mano con las ideas para hacer un mundo mejor para todos. Pero muchos creen, aunque suele pensarse que se trata de un mito, que Walt Disney formaba parte de una sociedad secreta de pensadores y optimistas y que Tomorrowland. El mundo del mañana hubiera podido existir en otra dimensión como resultado de las ideas vanguardistas y futuristas que desarrolló el grupo.

Según se cuenta, el ingeniero francés Gustave Eiffel, que diseñó y construyó la famosa Torre Eiffel, construyó él mismo un apartamento privado dentro donde realizó después estudios meteorológicos y varios experimentos científicos. La leyenda dice que una fatídica noche de otoño de 1889, Eiffel reunió secretamente a tres de sus más ilustres colegas, el norteamericano Edison, el francés Julio Verne y el serbio Nikola Tesla en el apartamento para debatir sobre el futuro.

Muchos creen que esa noche los cuatro hombres fundaron una sociedad secreta, con el nombre en código de Plus Ultra, que conformaría el siglo siguiente. "Esos grandes pensadores urdieron un plan para construir la ciudad del futuro", sugiere el guionista Damon Lindelof, "que no pudieran controlar los gobiernos ni los intereses económicos; sería la mayor exposición científica utópica más importante que se había conocido jamás. Pero llegaron las dos Guerras Mundiales, y hubo que esperar a los años 60, después de que Walt Disney se incorporara a la sociedad, para que ese mundo secreto de innovación tecnológica se construyera pero a escondidas del 'mundo real.’"

Se llamó Tomorrowland. El mundo del mañana como referencia a la sección de Disneyland que Walt Disney había construido una década antes para rendir homenaje a la tecnología. Este Mundo del mañana alternativa desarrolló tecnologías que Plus Ultra fue introduciendo lentamente en el mundo. "Tenían teléfonos móviles en los años 30", conjetura Lindelof, "viajes espaciales con veinte años de antelación, y cohetes sesenta años antes de que lo hiciéramos. Después construyeron esta asombrosa ciudad en los años 60 que funciona desde entonces".

Tomorrowland. El mundo del mañana refleja el candor, el espíritu optimista de la carrera espacial de los cincuenta y los sesenta, cuando "se tenía la sensación de que el futuro era algo que se podía construir", dice el productor ejecutivo Jeff Jensen, "que podíamos mejorar las cosas en el plano tecnológico, político y social; que podíamos hacer un mundo mejor. ‘Plus ultra’ es la expresión latina de 'más allá', y el lema del imperio español y de sus conquistadores. Eiffel y sus colegas se consideraban conquistadores, no de nuevas tierras sino de potencial humano. Walt Disney encajaba perfectamente en la sociedad y se le incluyó porque encarnaba la idea de que el futuro es eso a lo que aspiramos continuamente. Peor las cosas han cambiado y hoy el futuro es mucho más nebuloso, más incierto. Nos mostramos cínicos con la idea de progreso; no creemos que las cosas puedan mejorar. Pensamos en el futuro como en algo que nos va a suceder, no en algo que podemos crear. Es cierto que el pasado no siempre es mejor, que todo era mucho más complejo y político de lo que sabemos y no debemos conservar todo. Pero, ¿podemos recuperar algo de aquel futurismo idealista de mediados del siglo pasado? ¿Podría sernos útil en el mundo de hoy?"

"Se ha perdido algo", cree el director Brad Bird. "El pesimismo se ha convertido en la única forma aceptable de ver el futuro, y no estoy de acuerdo con eso. Creo que es una idea conformista. Si eso es lo que todo el mundo cree entonces así será. Engendra pasividad: si todo el mundo baja los brazos entonces nadie hace todos esos millones de cosas que nos pueden traer un gran futuro. Cuando era un niño, a pesar de que pasaban muchas cosas negativas, como siempre ha ocurrido y ocurrirá, se aceptaba ver el futuro bajo un prisma positivo, creer en que la vida iba a mejorar, que desaparecería el racismo, que la desigualdad sería menor y así sucesivamente. Ahora hay una especie de encogimiento de hombros cósmico y lo odio. Creo que no estamos en el planeta para hacer eso. Tenemos poder para ser responsables e ir en la otra dirección".

Tomorrowland. El mundo del mañana. Esa acepción evoca todos los temas de los que hemos estado hablando aquí", concluye el productor ejecutivo Jeff Jensen. "Evoca el futuro. Evoca la noción de progreso. Evoca la idea de una cultura de trabajo realizado en colaboración, no necesariamente sin desacuerdos, pero que aspire a construir de forma creativa el futuro que queremos. Hemos lanzado la acepción al mundo exterior y pedimos a la gente que responda".


El talento se une a la aventura de Tomorrowland. El mundo del mañana
Brad Bird y Damon Lindelof sólo querían a un actor para interpretar al desilusionado inventor Frank Walker: George Clooney. "Frank fue muy del estilo Clooney desde el principio", recuerda Lindelof, "y cuando pensábamos en actores para hacer el papel de Frank siempre buscábamos que se parecieran a Clooney. Así que cruzamos los dedos y nos armamos de valor para escribirle. Le contamos que Frank la personalidad de un cascarrabias con algo de heroísmo, todo que le pensamos que encarna George".

A Clooney le intrigó el proyecto y decidió aceptarlo dando una enorme alegría a Bird y Lindelof.

Clooney describe a su personaje de Frank como "un gruñón desencantado que fue un soñador de joven, un pequeño científico con mucho de niño prodigio. El Joven Frank va a un lugar que cree que es el mejor del universo y está convencido que el mundo va a ser mucho mejor gracias a ese descubrimiento. Pero averigua que no era verdad y se convierte en un hombre tremendamente cínico. Se aísla en la granja de su familia para pasar el resto de su vida pero tiene que enfrentarse a su pasado debido a una serie de circunstancias que se producen en la película".

En la película, Frank Walker tiene la visita inesperada de Casey Newton, que interpreta Britt Robertson. Al explicar la relación entre ambos, Clooney observa: "Casey obliga a Frank a hacer algo que no quiere hacer y ella está genial. Ella le está siempre empujando. Frank es un gruñón y siempre está enfadado. Le cuesta mucho confiar en la gente y no está dispuesto a confiar en esta joven que ha irrumpido por sorpresa en su vida. Peor al final salen adelante".

Para el papel del brillante científico David Nix, los productores contactaron con Hugh Laurie por "su increíble inteligencia, esa sensación de peligro mezclada con muchísimo sentido del humor". El mismo Laurie lo recuerda: "Me fascinó la primera conversación que tuve con Brad y Damon sobre el enfermizo derrotismo que se ha apoderado del mundo. La vida moderna tiene muchísimas ventajas, pero parece que no nos aporta una sensación de satisfacción, de triunfo o de éxito. Brad y Damon me contaron esa extraordinaria visión de un futuro totalmente en contra de todas las ideas actuales sobre el rumbo del mundo y me interesó muchísimo su punto de vista".

Al describir la diferencia entre su personaje David Nix y Frank Walker (Clooney), Laurie apunta: "La idea de Frank era crear cosas que son divertidas, que mejoran la vida de la gente porque aportan placer y alegría y son fuente de esperanza", explica Hugh Laurie. "A Nix sólo le interesa el lado práctico de la investigación; para él, la vida es un inacabable investigación científica porque cree que el destino del hombre en la Tierra es acumular y desarrollar los conocimientos".

Frank piensa que Nix es un burócrata insensible al que sólo le interesa la forma más eficiente de hacer las cosas sin tener en cuenta la alegría del descubrimiento, la aventura y la exploración. Sin embargo, los dos hombres no pueden dejar de admirarse a regañadientes ya que "debajo de todo eso se consideran a la misma altura intelectual en un mundo que no suele entender a los visionarios. Entre los dos hay ese tipo de parentesco tan especial", dice Laurie.

"David Nix no es un hombre malo", añade Laurie, "No quiere decir que no sienta simpatía por su colega, pero su simpatía no es suficiente para pasar por alto su pragmatismo. No es difícil estar de acuerdo con él; conoce las debilidades y los apetitos humanos de una forma que no se puede ignorar. Es un científico práctico, brillante y con una mente clara".

Las diferencias entre ambos hombres indican, según el director Brad Bird, que las grandes mentes no siempre piensan igual, que nuestras imperfecciones humanas pueden echar a perder las mejores intenciones. A pesar de los ideales utópicos de Plus Ultra, sus fundadores lucharon y no estuvieron de acuerdo, -s dice Eiffel y Edison discutían a menudo- y lo mismo hace sus posteriores miembros, representados por Nix y Frank. "La idea de que las mentes brillantes no siempre se llevan bien es inherente a la filosofía de Plus Ultra", dice Bird. "Eso es sólo leyenda. De hecho, las grandes mentes se estorban unas a otras. Seguro que algunas se lleva bien pero ocurre lo contrario con la mayoría".

Una vez que empezó el rodaje, los dos actores se llevaron a la perfección como todos habían esperado. Clooney, dice Laurie, "fue todo lo que esperas que sea George Clooney más otro diez por ciento. Es tremendamente divertido y amable, muy inteligente y trabajador y considerado con todo el mundo. Todo lo que dice la gente de él es verdad; es una especie de realidad exasperante. Tiene esa elegancia que se nota en todo lo que hace. Es como un viejo amigo. Conquista al público de forma natural. Te das cuenta de que es hombre inteligente y con buen gusto y que el tiempo que pases con él merece la pena. Es un caballero de pies a cabeza y fue un auténtico privilegio trabajar con el y verle desde primera fila".

Clooney no se queda atrás en elogios hacia Laurie, "Hugh tiene un sentido del humor cáustico que siempre me ha gustado. Ha sido genial conocerle y pasar tiempo con él. Es un placer estar con alguien que hace las cosas porque le gusta hacerlas y no por obligación. Es un tipo divertido pero también es genial saber que está ahí por gusto y no por obligación".

Clooney añade riendo: "Es un fuera de serie, un hombre fantástico y un actor increíble. Sólo tiene un defectillo y no quiero decirlo muy alto. Lo cierto es que tiene un pequeño problema de cleptomanía porque le cogí saliendo de mi habitación con algunas de mis cosas y quiero que me las devuelva".

Los productores sabían que no tendrían problemas para encontrar gente que quisiera trabajar con Clooney y Laurie. Pero la actriz que interpretase a Casey iba a ser difícil de encontrar porque necesitaría plantar cara a dos pesos pesados. Iba a necesitar grandes dosis de confianza, valor y energía. Vieron a muchas actrices para el papel y al final se lo llevó Britt Robertson. "No había conocido nunca a una actriz joven con tanto entusiasmo y vocación", dice entusiasmado Jeffrey Chernov. "Es una todo terreno. Tuvo que saltar al agua helada, andar por un alambre, que la tiraran, la estiraran, la arrastraran, la sumergieran... pero Britt no se cansaba nunca".

Además sus audiciones fueron espectaculares teniendo en cuenta que tuvo que actuar después de haber leído unas pocas escenas del guión. "Cuando oí por primera vez este proyecto, el guión estaba completamente bloqueado", recuerda Robertson. "Nadie, ni siquiera los agentes o los managers, lo había leído. Tuvieron que pasar seis meses después de la audición para que pudiera leerlo en su totalidad. Y me dieron unas escenas que estaban totalmente fuera de contexto; No tenía ni idea de lo que significaban. Al final, cuando pude leerlo, me quedé alucinada porque no se parecía a nada de lo que había leído entonces. Lo tenía todo, acción, aventura, amistad, drama familiar, y todo encajaba a la perfección. En los últimos tiempos es difícil leer tan buen material. Ha sido maravilloso formar parte de ese superproyecto".

Sobre su personaje, Casey Newton, hija de un ingeniero de la NASA que están a punto de despedir porque el programa espacial ha desaparecido casi completamente, Robertson afirma: "Es una chica superinteligente que siempre ha querido ser astronauta. Es su pasión y el nexo de unión entre padre e hija. Casey tiene ganas de hacer grandes cosas y cambiar el mundo. Quiere que el mundo sea un lugar lleno de esperanza e ilusión, pero no sabe qué hacer para que sea así".

Como suele pasar en el cine, el casting de los papeles infantiles entrañó algunas dificultades. "El joven Frank fue complicado porque necesitábamos a alguien que se pareciera a George y que estuviera a la altura de la condición física del personaje porque queríamos que hiciera muchas cosas él mismo", dice Chernov. "Cuando encontramos a Thomas fue como encontrar oro".

Al hablar de su compañero de reparto, Hugh Laurie dice: "Thomas Robinson aportó al joven Frank las dosis de energía, optimismo e idealismo que necesitaba el papel. Para él, el mundo es una gran aventura al alcance de la mano y todos los días eran una oportunidad para descubrir más, hacer algo más, intentar algo nuevo. No le tenía miedo a nada y además es encantador".

Al referirse al joven Frank, Thomas Robinson afirma: "La película empieza con un flashback y yo interpreto al joven Frank Walker en 1964. El joven Frank inventa cosas, como una mochila propulsora y experimenta haciendo cosas sirviéndose de aspiradoras viejas, latas de pinturas y otras muchas cosas. Es increíble, pero su padre no aprueba sus inventos".

Los realizadores encontraron un tesoro al dar con la joven Raffey Cassidy, que interpreta a Athena. "Raffey es la mejor prueba de que la gente puede cambiar el mundo", dice el productor ejecutivo John Walker. "El cinismo y el sarcasmo están de moda; la sinceridad, el optimismo y el amor no lo están. Así que fue maravilloso encontrar a esta chica que desprende una actitud tan positiva. Cuando ves la cinta de la audición de Raffey, al final de cada toma hace un pequeño signo de la victoria. Es un auténtico terremoto. Es la personificación del mensaje de la película".

El productor ejecutivo Jeff Jensen llama a Athena la "gran heroína de Tomorrowland. El mundo del mañana". "Ella cree en la misión del Tomorrowland. El mundo del mañana, y en este momento tiene un problema que sólo pueden resolver gente nueva y nuevas ideas. Athena comprende que Casey es el tipo de espíritu que necesita el proyecto", dice Jensen.

En la película, Athena le da a Casey un pin que la empuja a buscar Tomorrowland. El mundo del mañana. "Athena quería fichar a alguien", dice la joven Raffey Cassidy sobre el personaje que interpreta," así que espera que Casey sea la persona adecuada porque es era el último pin de Athena. Casey tiene coraje, determinación y esperanza, y eso es lo que necesita El mundo del mañana".

Al explicar la "dinámica familiar" entre Athena, Frank y Casey, George Clooney apunta: "El problema es que la más joven, Athena, es el cabeza de familia y Casey y Frank son como dos niños que se pelean. Athena es la que lleva la batuta y le dice a los niños que se callen. Frank es un niño grande que no ha crecido de verdad y que en cierto sentido dejó de hacer a los 11 años, así que están siempre peleando. Es como una familia pero al revés porque el cabeza de familia es en realidad el miembro más pequeño".

Una vez que encontraron a los niños, dice el productor Jeffrey Chernov: "Una peculiaridad de trabajar con actores infantiles es que cuando empiezas a trabajar con un niño de 11 años en verano y no terminas la película hasta mitad del invierno, es muy probable que haya crecido, y eso incluye los dientes. Cuando Raffey llegó a Vancouver lista para empezar a trabajar, le faltaban dientes, así que tuvieron que ponerle falsos antes de iniciar el rodaje. Después, Thomas empezó a perder los dientes, uno a uno. Así que se invirtió mucho tiempo para colocar "flippers" a los niños, que son dientes temporales y de quita y pon. Nunca sabes lo que va a pasar".

Keegan-Michael Key y Kathryn Hahn, que interpretan a los Gernsback, unos personajes muy estrambóticos que poseen un emporio de objetos de recuerdo. Gernsback (su nombre es un homenaje al editor de Amazing Stories, la revista lanzada en 1926 que creó el género de ciencia ficción) tiene una silueta muy extraña. "Soy como un Grizzly Adams jamaicano", dice Key. "Tengo una panza, un chaleco que tiene ojos por todas partes, y una hebilla de cinturón en forma de globo ocular que sujeta mis vaqueros lavados al ácido. Y llevo sandalias Birkenstock con calcetines estampados. Soy un tipo raro por decirlo suavemente".

Su mujer Ursula es aún más rara, una fan de Star Trek con cejas al estilo de Vulcano y gafas de ojo de gato a juego. "Nuestra misión es recuperar esos pins y averiguar cómo se difundieron", explica Kathryn Hahn. "Formamos parte de un mandato para mantener escondido el Tomorrowland. El mundo del mañana. Cuando alguien llega con un pin no nos está permitido dejar que esa persona se vaya sin averiguar dónde o cómo lo ha conseguido. Y después tenemos que matar al mensajero. Así que el encanto sureño es relativo".

Completando el reparto está Tim McGraw, que interpreta al padre de Casey. Al hablar de su personaje, McGray dice: "Ed Newton es un tipo que tiene una visión idealizada de la NASA y del programa espacial, así que sufre una gran decepción cuando cierran el programa y le despiden. Pero no es el único que está defraudado. Su hija Casey, que también tiene una mente rápida y científica, comparte esa sensación. Mientras Ed le da vueltas a lo que el futuro depara a él y a su familia, Casey trabaja para que el futuro que ella imagina se haga realidad. Ed intenta guiar a su hija para mantenerla a salvo y también para intentar frenar su enorme curiosidad".


Ahora y antes: Cómo se hizo
El diseñador Scott Chambliss fue el encargado de recrear el universo de Tomorrowland. El mundo del mañana. "En el guión no había nada escrito sobre Tomorrowland", dice Chambliss. "Por esa razón pasamos mucho tiempo trabajando con Brad y Damon para desarrollar no sólo el aspecto del Mundo del mañana sino también lo que significaba Tomorrowland. El Mundo del Mañana. Crear una civilización nueva y utópica era una tarea muy complicada. Pero ahí reside el placer de crear algo que fuera especial y que el público no se esperara".

Lo que se establece desde el principio es que El Tomorrowland. El mundo del mañana de 1964, cuando Frank lo ve por primera vez, y El mundo del mañana de 1984, el año de la visión inducida por un pin de Casey, conformaban "una sociedad muy equilibrada", dice Chambliss. "Plus Ultra se sentía responsable de su entorno, no sólo para que fuera bonito y cuidarlo; estaba esa idea de que el hombre era pionero y pastor del planeta a partes iguales. Así que la ciudad evoluciona de forma gradual a partir de la naturaleza y después vuelve a ella. Es una auténtica declaración de principios.".

Pero cuando llegó el momento de crear una ciudad construida por visionarios con las últimas tecnologías, debía tener ese aspecto preciso y encontrar un sitio así no iba a ser nada fácil. Al principio, dio la impresión de que tendrían que construir El mundo del mañana de cero, un proyecto largo y costoso. Pero se produjeron una serie de afortunadas coincidencias ya que Tom Peitzman, el productor de efectos visuales y coproductor de la cinta, dio con una localización con un aspecto muy futurista y se le enseñó al director Brad Bird. Lo vio en un anuncio y tenía un aspecto tan futurista que lo grabó en su teléfono y se le enseñó al director Brad Bird. La localización era la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia en España que diseñó Santiago Calatrava, cuyo trabajo ya había sido fuente de inspiración para el diseñador de producción Scott Chambliss.

El descubrimiento también encajaba con la preferencia del director Brad Bird por las localizaciones físicas en vez de escenarios virtuales. Se envió a grupo de ojeadores y fue así como Valencia se convirtió en el esqueleto del Tomorrowland. El mundo del mañana, casi de forma literal. "La arquitectura de Calatrava es espléndida e innovadora", dice el productor Jeffrey Chernov. "Es como un esqueleto, como si estuvieras viendo las vértebras de un dinosaurio o de un pez prehistórico. Entras y ya no te quieres ir. Y esa es la sensación que queríamos para El mundo del mañana".

George Clooney dijo refiriéndose al rodaje en la Ciudad de las Artes y las Ciencias: "No conocía Valencia y eso que conozco bien España, que es un país absolutamente maravilloso. Así que fue genial ir allí a rodar. La imaginación del arquitecto refleja esa gran filosofía optimista de la vida en la que dices: ‘Quiero construir eso’ y alguien lo construye. Es asombroso".

No todo Tomorrowland. El mundo del mañana podía encajarse en la Ciudad de las Artes y las Ciencias, sobre todo el monorraíl, la enorme esfera de la energía, y el gigantesco monitor, que en su conjunto forman el escenario de la Bridgeway Plaza. A pesar de que parecía probable que se construyera un plató y se ampliara con tecnología por ordenador, al final se llegó a la conclusión de que depender tanto de una pantalla verde no era una buena solución. "En las películas con muchos efectos visuales", dice Tom Peitzman, "necesitas encontrar un equilibrio entre platós físicos e imágenes generadas por ordenador. La gente depende demasiado de las imágenes generadas por ordenador y al final eso es lo que parece, sólo imágenes generadas por ordenador. Siempre me ha gustado el estilo de la vieja escuela. Me gusta que el director haga lo más posible con la cámara para que tenga algo a lo mirar, tocar e iluminar. Prefiero tener diez por ciento de material rodado en un plató físico que tener material cien por cien digital; incluso si sólo es una parte pequeña, es algo en lo que puede basarse la tecnología de imágenes por ordenador. Esto te permite un resultado más natural, más fluido".

Al final, se tardaron seis meses en construir la Bridgeway Plaza y tiene el tamaño de medio campo de fútbol. El escenario era tan enorme que no existía ningún plató que pudiera albergarlo. Además se necesitaba una altura considerable para realizar las tomas aéreas y para dar cabida a las grúas de luces necesarias para iluminar el escenario. Otra complicación era que el escenario tenía que abarcar varios periodos de tiempo en el transcurso del guión: 1964, en la primera visita de Frank; 1984, cuando ocurre la visión inducida por un pin de Casey; y 2014, cuando se desarrolla el resto de la historia. Esta circunstancia exigió intervalos de seis semanas entre rodajes para dar al equipo que volviera a decorar y cambiar el plató para cada periodo de tiempo.

Al principio, rodar en exteriores no parecía un problema ya que tendría lugar en el punto culminante del verano en Vancouver. Pero cuando contrataron a George Clooney todavía estaba rodando "Monuments Men", y eso retrasó el inicio de " Tomorrowland. El mundo del mañana" en cinco meses. Las escenas de Clooney en Bridgeway Plaza se rodaron a finales de noviembre y principios de diciembre, la época del invierno cuando más llueve en Vancouver. Al principio, el productor Jeffrey Chernov no creía que fuera un problema "porque los equipos que hay allí están acostumbrados al mal tiempo; saben construir sistemas de drenaje para que los platós estén secos. Así que sólo teníamos que encontrar la forma de cubrirlos, para que las condiciones meteorológicas no interfirieran. Nos presentaron unas cuantas ideas que costaban más de un millón de dólares y cuyo funcionamiento no estaba garantizado. Así que les dije: ‘Espero que tengamos suerte.’"

Y lo cierto es que para hacer honor a la filosofía optimista de la película, o que intervino un ángel guardián, el tiempo se portó maravillosamente bien. "Construimos muchas cubiertas para que pudiéramos ponernos a salvo si empezaba a llover. Pero no las necesitamos. De hecho, fueron las seis semanas invernales más secas de Vancouver desde 1952. Lo que tiene mucha gracia porque el título original de nuestra película era ‘1952’. Todo el mundo nos dijo que estábamos locos y estoy de acuerdo. Acabar el rodaje fue un gran alivio".

Aparte de los pequeños milagros, lo más impresionante del plató de Bridgeway Plaza fue el monorraíl. "Cuando acabó su construcción y se instalaron las luces y los cristales", dice el coordinador de efectos especiales Mike Vezina, "pesaba unos 15.800 kilos. Por lo tanto el equipo técnico tuvo que encontrar la forma de mover de forma segura el monorraíl cargado con el reparto principal por una vía que se elevaba 5 metros por el aire y detenerlo exactamente en la misma posición una y otra vez".

El equipo de efectos especiales utilizó unos cabestrantes hidráulicos que se cerraban muy rápidamente si se producía una emergencia y frenos que hacían que el monorraíl se parara en una marca muy concreta, se abriera la puerta automáticamente y el reparto pudiera salir. El equipo utilizó una enorme hidráulica de 500 caballos y cable de acero pesado para hacer avanzar y retroceder el monorraíl en los dos cabestrantes. Vezina añade: "Para mantener la posición utilizamos rayos láser que nos decían con un milésimo de centímetro de error si el monorraíl se pasaba de la marca para que pudiéramos desconectarlo. Afortunadamente no fue necesario utilizar los mecanismos de seguridad porque funcionó perfectamente todo el tiempo".

El otro reto de Vezina fue el plató de la torre Eiffel que tenía que abrirse por la mitad para que surgiera la nave espacial The Spectacle. "Tuvimos que construir una replica de toda la sección superior de la torre Eiffel", dice Vezina, "y después lo pusimos todo en una base de metal que diseñamos y construimos sobre rodillos. Colocamos una rampa que nos permitía hacer todas las tareas que necesitábamos. El plató pesaba unos 45.000 kilos, así que debajo colocamos un sistema de airbag para que el plató flotara. Eso nos permitió moverla o hacerla temblar con rampas más pequeñas. También tuvimos un sistema de vías para tirar todo de todo suavemente y de forma repetida porque, por supuesto, cuando ruedas una película no lo haces todo de una vez".

A Hugh Laurie le impresionaron los platos. Se refiero a ellos como "absolutamente espléndidos". Añade: "Me parece increíble que se haya construido todo eso para que yo pueda decir mi diálogo. Es como si hubiesen construido El Cairo detrás de mí. La escala es espectacular y estoy seguro que todos los diseñadores deben estar encantados con las posibilidades que han tenido con este diseño porque han hecho lo que han querido".

En la historia, una búsqueda en Internet lleva a Casey a Houston, Texas, y al extraño emporio de objetos de recuerdo llamado Blast From the Past, que se construyó en su totalidad en el plató. "Blast from the Past es una mezcla de tiendas de libros de ciencia ficción que tanto el director Brad Bird como yo recordamos de nuestra juventud", dice el diseñador de producción Scott Chambliss. "Diferentes ciudades, diferentes tiendas, pero la misma sensación que tiene un niño que pasa buena parte de la semana en esa tienda, revolviéndolo todo. El decorador de plató Lin MacDonald pasó meses reuniendo la colección; hay miles de objetos que la producción compró o elaboró, y muchos originales, incluyendo algunos que Brad trajo de su propia colección".

Keegan-Michael Key, cuyo personaje Hugo Gernsback es el propietario de la tienda con su mujer Ursula, añade entusiasmado: "Tenemos posters clásicos de ciencia ficción, la figurita original de Luke Skywalker de 1970, y cosas de ‘Space 1999’ con Martin Landau. Y también estantes repletos de cómics. El sitio es un sueño. En realidad lo que han hecho es construir una tienda y colocarla en medio de un plató. Es increíble".

El hogar de Walker era un plató que también necesitaba un toque especial por parte del equipo de diseño, pero en un sentido totalmente opuesto a lo esperado. "Hace mucho tiempo que en el hogar de Frank no hay amor", dice el diseñador de producción Scott Chambliss, "y es fiel reflejo de Frank que hace mucho tiempo que tampoco siente amor. No quisimos hacer una casa que diera miedo pero lo cierto es que él está atravesando un periodo oscuro de su vida y la casa refleja la paranoia que siente. Además también intenta recrear algo de lo que ha experimentado en El mundo del mañana pero ahora no sólo se trata de su miedo sino también de la felicidad que había sentido antes cuando inventaba y exploraba".

Para Chambliss fue un reto recrear la Exposición Universal de 1964 para "Tomorrowland. El mundo del mañana", pero los realizadores tuvieron la suerte de encontrar una de sus piezas emblemáticas, la Unisfera, que estaba en Flushing Meadows, Nueva York, fuera del USTA National Tennis Center. Las fuentes del enorme globo siguen en pie al igual que los jardines. Los realizadores enviaron un fotógrafo a Nueva para que hiciera fotos. De esa forma podrían contar con las imágenes reales para insertarlas en las escenas.

Estos platós fueron una gran satisfacción para los realizadores, pero uno de los escenarios resumió el verdadero significado de la película: la plataforma de lanzamiento real de la NASA en Cabo Cañaveral. Brad Bird apunta: "A muchos de nosotros nos fascina la NASA y sus misiones. Así que estar allí y poder rodar algunas escenas fue una pasada. Nuestro rodaje empezó con el lanzamiento de la sonda Maven a Marte. Así que pudimos verlo desde la plataforma de donde se han lanzado muchas misiones de la NASA".

Al recordar la emoción del momento, el productor ejecutivo John Walker afirma: "El hecho de estar allí ya era increíble. Recuerdo que de niño veía cómo subían al cielo aquellos increíbles cohetes. Mientras estuvimos allí vimos el lanzamiento de la sonda Maven en directo y más cerca de lo que lo vio la prensa. Fue maravilloso. Ese momento lo compensa todo".

Aunque fue con diferencia lo más espectacular, Cabo Cañaveral sólo fue una de las numerosas localizaciones de la película. La película se empezó a rodarse en una granja de Pincher Creek, Alberta, donde los realizadores pagaron a un agricultor para que cultivara un trigo otoñal que tiene una tonalidad ámbar muy especial. Para el director Brad Bird era la representación perfecta del campo. Después, el equipo se trasladó a una granja en Enderby, en la Columbia Británica, para rodar la granja de Walker y sus campos de maíz, que también se cultivaron expresamente para el rodaje.

Rodar en los campos de trigo fue una experiencia muy especial para Britt Robertson. "Mi primera semana de rodaje transcurrió en los campos de trigo. Fuimos al interior de Alberta donde la producción había plantado varios acres de trigo en la tierra de la gente. Estar allí era tan real; era precioso y una de las experiencias más bonitas de mi vida. Filmar allí no era como actuar porque estaba alucinada con esos campos de trigo. El equipo hizo un trabajo fantástico creando esas experiencias para el público, pero no sólo para el público también para los actores, así que ves a los actores viviendo unas experiencias reales increíbles".

Además de las localizaciones canadienses, rodaron en España y en Vancouver con lugares adicionales en esta última localización para reproducir el Hall of Invention y el Unisfera Plaza de la Exposición Universal. Asimismo también se rodó en la atracción It's a Small World de Disneyland en Anaheim, dos días en una plaza de las Bahamas y el rodaje de una segunda unidad en París. Y si se cuentan las placas del productor de efectos visuales Tom Peitzman del Globo de la Exposición Universal en lo que ahora es el parque de Flushing Meadows, el recinto de Queens donde se celebró la Exposición Universal de 1964, también se incluye a Nueva York entre las localizaciones. En total, la película contó con 90 combinaciones diferentes de platós y localizaciones y se trasladó diez veces, algo muy poco habitual en el cine.

"Nunca había trabajo en una película de esta envergadura", apunta el productor ejecutivo John Walker. "Cada semana se producía un milagro. Hubo platós gigantes sobre cardanes, una nave espacial antigua en otro cardán, material circular de 360 grados que rodamos para una secuencia similar a Google Earth, un niño de 11 años volando en un simulador de paracaidismo... una maravilla después de otra maravilla. Fue muy complejo; Nos llevó mucha preparación, trabajo y tecnología ensamblarlo todo pero fue fantástico".


Vestuario
El diseñador de vestuario Jeffrey Kurland empezó a crear los looks de los personajes hablando con los realizadores para comprender a los personajes y el mundo que habitan en la película. "Cuento la historia a través del aspecto que tiene la gente y de la imagen que ofrecen", explica Kurland. "Así que después de leer el guión, hablé primero con el director, Brad Bird, para saber cómo veía él a esos personajes. ¿Qué le parecían? ¿Qué pasado tenían? Contamos un poco su historia así que sabemos de dónde viene, qué les gusta y qué no y qué tipo de gente son".

Cuando conocemos por primera vez a Athena (Raffey Cassidy) en 1964, es una chica normal de 11 años. Pero cuando miras de cerca sus ojos aguamarina y su vestido a juego, descubres algo especial, algo que se sale de la normalidad. "La silueta de su vestido es la típica de esa época", dice Kurland, "un corpiño ajustado y una falda de vuelo. Pero tiene un estampado que es como una rejilla que va alrededor del vestido. A medida que te acercas ves que el estampado está basado en la proporción áurea, que sigue repitiéndose, de forma que las líneas no son rectas, y están hechas de algoritmos y teoremas, con un montón de números y letras. La tela parece un tejido tecnológico y tiene brillo. No pude encontrar el color a juego con sus ojos así que tuve que estampar primero el color y después estampamos los algoritmos encima. Todo parece de otro mundo pero no resulta siniestro".

Athena en 2014 tenía una dificultad para Kurland. "Tenemos una niña de 11 años que en 2014 va sola por todas partes", dice Kurland. "Y no quería que pareciera una chica sin hogar o una refugiada. Parece una chica, pero también tiene algo diferente, y eso se nota en su ropa. Lleva una chaqueta vaquera, pero lleva dos capas de camisas y una capucha muy rara. Puede que la encontrara en una tienda de segunda mano. Pero sus pantalones y sus zapatos parecen de una época más futurista".

La peculiar inteligencia de Casey (Britt Robertson) y la importancia que tienen sus lazos familiares se reflejan en su ropa. "No es una chica corriente", dice el diseñador de vestuario. "Lleva vaqueros pero con calcetines de colores diferentes; sus zapatos son antiguos, de estilo inglés, y lleva la vieja gorra de la NASA de su padre. En su vestuario hay muchas piezas vintage. A veces lleva una antigua camisa de bolera porque su padre lleva ropa vintage. Y él también lleva unos calcetines muy raros; Es una peculiaridad que comparten".

Cuando vimos por primera vez al joven Frank (Thomas Robinson) en 1964, explica Kurland, "llevaba una gabardina y un especie de jersey de deporte. Y cuando iba a la Exposición Universal llevaba vaqueros, una camisa de rayas y una chaqueta".

Ahora, cincuenta años después, sigue habiendo algo de ese chico en Frank Walker (George Clooney): Lleva ropa muy parecida a la que llevaba su padre al principio de la película, pero la chaqueta está hecha de un material avanzado para la época; en realidad es algo que Frank se dejó en El mundo del mañana y que lleva desde entonces. es una manera muy sutil de decir que El mundo del mañana es algo muy importante para él aunque no quiere reconocerlo".

Para el personaje de David Nix en 1964 (Hugh Laurie), Kurland quería que su traje recordara a Tomorrowland. El mundo del mañana. "Quería que la gente, al verlo, dijera: '¡Qué traje tan bonito!’," dice Kurland. "Y después, cuando te acercas más, dices, ‘Vaya, se no se parece al de nadie. Tiene algo diferente. ¿De dónde viene?’ Da la sensación de que viene de otra parte pero no de un mundo alienígena. Después dejamos de verlo hasta que llegamos a 2014. Y para encajar en su papel en El mundo del mañana debe parecer más serio, más elegante, y eso se nota en el diseño de su ropa".

Hubo que vestir a 400 extras para las escenas de la Exposición Universal de 1964, un auténtico desafío para Kurland y su equipo que tuvieron que encontrar y hacer ropa que encajase con esa época. "Algunas cosas que tuvimos que recrear eran de verdad", dice el diseñador de vestuario. "Por ejemplo, había que saber cómo vestía la gente que está en las taquillas y el personal de mantenimiento de aquella época, al igual que el conductor de Greyhound, y otros muchos".


Niños y especialistas
Para que los niños estuvieran preparados para sus papeles, los realizadores contrataron al supervisor de especialistas Robert Alonzo. "Tuve que pedir que pasaran un test físico para estar seguros de que podrían asumir lo que se les venía encima", dice Alonzo. "Después de reunirme media hora con Raffey le dije a los productores, ‘Tenéis a una campeona. Esta chica lo va a hacer fenomenal’. Hizo natación, gimnasia, alambre y artes marciales que era lo más importante que necesitábamos que aprendiera para esta película".

Pero Alonzo descubrió enseguida que tenía que adaptar sus métodos para entrenar bien a Raffey. "Un niño no sabe lo que es buena o mala defensa. No lo entiende. ; cree que lo está haciendo para una película. Y que va a ser un superhéroe. Así que sus puñetazos y sus patadas eran buenas pero no tenían ningún propósito. Le pregunté: ‘¿Qué significa Casey para Athena?’ Le dije: ‘Tienes una familia que te quiere; y te gustaría protegerla, ¿no?’ Así que cuando daba un puñetazo o una patada le decía: ‘¡No!’ o ‘¡No me toques!’ o ‘¡Deja en paz a mi hermana!’ para que comprendiera y supiera el valor que tenía el movimiento. Porque no hay otra forma de dar con la cara adecuada y la cara es la clave. El público no recuerda el puñetazo, recuerda la cara, la reacción después del puñetazo. Si no consigues esa reacción el público no se creerá nunca tu intención. Le costó un poco conseguirlo pero una vez que lo logró no hubo marcha atrás. La transición de una cara sonriente a la determinación fue maravillosa. Cuando sabe la finalidad de lo que hace le sale genial. Es asombroso".

Para Raffey Cassidy, el entrenamiento le sirvió para descubrir una nueva habilidad que desconocía. "No sabía nada de artes marciales ni de lucha", dice Raffey, "y ahora que conozco los puñetazos lo hago mejor. De hecho, gracias al entrenamiento que recibí ahora soy cinturón amarillo".

En el caso de Thomas Robinson, el problema fue diferente. "Al principio, Thomas tenía miedo de las alturas", dice Alonzo. "No sabíamos cómo íbamos a subir al niño en un arnés y que pareciera que volaba cómodamente en una mochila propulsora a 128 km/h. Así que empezamos a entrenar con él en el trapecio ya que implica muchísimo trabajo con el arnés; comenzamos enseñándole cómo caerse de forma que se sintiera cómodo para hacer sus propias escenas de acción".

Thomas lo confirma: "Los arneses son muy cómodas. Me permiten volar a diez metros de altura así que merece la pena. Es una de las cosas más guay que he hecho en mi vida".

Después la producción anunció que quería hacer una secuencia de un túnel de viento al aire libre con Tomás. Y le enviaron a iFly para que aprendiera a manejar un simulador de salto en caída libre. "No lo había hecho nunca con un niño. Pero Thomas lo hizo genial en el túnel de viento. Así que hicimos muchas más cosas con él. Tengo que reconocer que ha hecho un trabajo fantástico. Estoy muy orgulloso de él por todo lo que ha superado. Estaba muy asustado de tener que volar solo a 18 metros y al final se lo ha pasado genial".

El problema de los niños es que están dispuestos a todo por complacerte y eso es un peligro. "Los niños quieren hacerlo bien y no conocen sus limitaciones", explica Alonzo. "Así que tienes que asegurarte que comprenden que deben sentirse cómodos y no intentar complacer a nadie. Hacemos todas las pruebas necesarias y nos atenemos a los protocolos, pero sólo podemos ir hasta donde ellos se sientan capacitados mentalmente. Así que tengo que establecer una relación muy clara con el niño y también con los padres. Debemos confiar los unos en los otros y necesito que los niños sean totalmente sinceros conmigo. Les digo y pido a sus padres que les diga, que si se sienten incómodos con algo o están cansados o se encuentran mal, me lo tienen que decir porque mi trabajo consiste en mantenerlos a salvo y hacer el trabajo lo mejor posible".


Atrezzo
El departamento de atrezzo tuvo que atrezzo para las diferentes épocas de la película -1964, 1984 y 2014-, lo que supuso un gran reto. Los elementos del atrezzo están hechos de diferentes materiales según la época y también las modas. Así que hubo que documentarse y analizar detenidamente cada elemento del atrezzo para asegurarse que la tecnología y los materiales que iban a utilizar existían en los diferentes periodos de tiempo. Después los realizadores intentaron buscar piezas de verdad para que pareciera lo más auténtico posible.

Kris Peck, el supervisor de atrezzo en "Tomorrowland. El mundo del mañana", realizó la mochila propulsora de 1964 creada para el personaje del joven Frank. Su invento es un artilugio que funciona con queroseno, pero a pesar de las deficiencias evidentes de la mochila propulsora sigue siendo un símbolo de la hazaña científica que puso a un hombre en la luna hace unos años. "La mochila propulsora de Frank representa el optimismo del futuro", dice el supervisor de atrezzo Kris Peck. "James Bond llevaba una mochila propulsora en una película de los años 60, y también se ven mochilas propulsoras en programas como ‘The Jetsons’; y también se remontan a Buck Rogers en los años treinta. Mientras me documentaba para la película encontré una historia muy interesante sobre cómo los alemanes intentaron crear una mochila propulsora para saltar por encima de las líneas enemigas".

La mochila propulsora de 1964 diseñada para Frank joven (Thomas Robinson) fue una maravilla de la técnica y de la imaginación. Cuenta con 40 cierres diferentes y soportes para enganches para aspiradoras Electrolux en los laterales. Los cables de control hacen funcionar las pequeñas palas de la parte posterior. Los cables van por la mochila propulsora hasta las asas para el actor pueda controlarla. La mochila propulsora se sujeta a una placa y se podía quitar fácilmente para que Thomas no tuviera que caminar con cerca de 9 kilos a su espalda entre tomas.

La mochila propulsora fue cambiando en el transcurso de la película. Además de la versión básica de 1964, hay versiones de 1984 y 2014. La versión de 1984 tiene asas y recuerda la moda de los años 80 con influencias de "Star Wars" en el acabado metálico brillante inspirado en los soldados de asalto. La versión de 2014 no tiene asas ya que es intuitiva, y la mochila propulsora se alimenta con energía Tesla.

Para Brad Bird, crear las mochilas propulsoras fue uno de los momentos más inolvidables del proceso de producción. "Sigo teniendo un niño de diez años dentro de mí", dice Bird, "así que hacer una mochila propulsora fue muy divertido, y mejor aún, había varias mochilas propulsoras en la película, así que tengo que reconocer que mi elemento de atrezzo favorito de la película es una de las mochilas propulsoras".

Para Peck, el pin del Mundo del mañana "es el atrezzo más importante de la película porque sin pin no hay Mundo del mañana". En la película, el pin iba a ser un tour guiado por El mundo del mañana que se insertaba directamente en la corteza cerebral. Era el inicio de una campaña para dar a conocer El mundo del mañana al resto del planeta en 1984. En la película, Ursula Gernsback (Kathryn Hahn) llama al tour "el trailer de película más grande del mundo". Es "un billete de ida para un solo viajero", añade Hugo Gernsback (Keegan-Michael Key).

Al comentar el diseño del pin, Peck afirma, "Utilizamos la paleta de color de la Exposición Universal de 1964, azul y naranja. El pin mide una pulgada, es de latón y pesa bastante. Tiene un buen tamaño".

Al comentar el simbolismo del diseño, el director Brad Bird añade: "Trabajamos muchísimo para encontrar algo que tuviera un estilo retro pero que también resultara clásico. Adoptamos el símbolo universal del átomo pero le dimos la forma de un sol naciente, así que la idea es que sea algo que está más allá del horizonte pero que se aproxima y que ofrece una visión dorada del futuro. Después estudiamos la letra T y comprendimos que si lo ajustábamos un poco puede parecerse a una mochila propulsora dotada de una fuerza tremenda que sale de ambos lados de la parte superior de la T. Así que la T es una especie de despegue, pero también encarna el simbolismo de un sol saliente, es decir la llegada de un futuro divertido y brillante".

En la escena en Blast from the Past, el emporio de recuerdos, los Gernsback están disparando con armas de rayos de plasma y, aunque parecen juguetes lo cierto es que no lo son. Las armas de rayos de plasma, diseñadas por el ilustrador Tim Flattery de "Men in Black", que se utilizan en la escena de la tienda de cómics, tiene luz interactiva que se extiende por el entorno y le da un toque de autenticidad.

"Brad había dicho que cuando se estrenó 'La guerra de las estrellas', uno de los problemas era que cuando el sable de luz te apuntaba no veías ninguna luz en los personajes", dice el supervisor de atrezzo Kris Peck. "Así que trabajamos con gente de Unlimited Design, una compañía de Vancouver, para construir una batería inalámbrica muy potente que se ajustara al final del arma. Cuando actor acciona el gatillo, el arma arroja luz interactiva. Después el plasma se vacía y la luz roja se enciende, y cuando el arma se recarga las luces se vuelven a poner azules".

Otro artilugio muy guay es la bomba del tiempo de Athena, que utiliza para incapacitar temporalmente a los Gernsback. Está diseñada por el ilustrador Victor Martinez y construida por SAT en Los Ángeles. Parece una naranja pelada y abierta en gajos que brillan.

A pesar de su pequeño tamaño, el atrezzo era complicado. "Tuvimos que construir un suelo elevado en el plató para ese atrezzo porque había mecanismos que iban por debajo del suelo para los cables", recuerda Peck. "Era un espacio muy pequeño dentro del recinto pero fue uno de esos atrezzos que cuando miras las ilustraciones te parecen fantásticos. Los que tienen que fabricarlos dicen que pueden hacerlos. Pero cuando llega el momento de que tomen forma, las cosas se complican muchísimo".

Otras piezas del atrezzo complicadas para Peck y su equipo fueron el arma de El Mundo del mañana que llevaba una luz LED azul; el reloj de Nix, con dos pantallas y gráficos; las armas del Robot "Dave Clark" incluyendo el cuchillo de queso, el rifle y la escopeta; el Combine Remote, hecho con el motor de una lavadora vieja; la Thinking Machine, el atrezzo más complicado de la película con doce partes móviles; y el gadget de Frank, una creación con forma de trombón y varias lentes que proyecta imágenes en 2D y 3D.


Lo que depara el futuro
"Tomorrowland. El mundo del mañana" llegará a los cines el 29 de mayo y los realizadores se preguntan qué puede ofrecer la película al público.

"En lo que se refiere al entretenimiento, queremos que tenga algo para todo tipo de público", dice el productor Jeffrey Chernov. "Ya tengas 8 o 90, te lo vas a pasar bien y seguro que disfrutarás de la película. Eso es lo que esperamos. Nos gustaría también que Walt se sintiera orgulloso de lo que hemos hecho con su idea del futuro convirtiéndolo en algo tremendamente entretenido".

El productor ejecutivo Jeff Jensen afirma: "Esperamos que la gente se lo pase genial viendo la película porque está hecho para eso para disfrutar y evadirse. Pero haces buen cine de evasión si logras que el espectador se haga preguntas sobre el mundo real y cómo vivimos en él. Así que espero que esta película lo consiga de forma modesta pero significativa".

El director Brad Bird resume lo que quiere que el público se lleve después de ver "Tomorrowland. El mundo del mañana": "Esperamos que el público se entretenga pero con un poco de suerte, también tendrán algo de qué hablar y reflexionar después... Puede que empiecen a imaginar un futuro diferente".