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Figuras ocultas cartel reducidoAmpliar
Figuras ocultas
(Hidden figures)
Dirigida por Theodore Melfi
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"Sí, permiten a las mujeres hacer algunas cosas en la NASA...".

Todo el mundo conoce las misiones Apolo. Todos podríamos, en un momento, hacer una lista de los astronautas masculinos que dieron los primeros pasos de gigante de la humanidad en el espacio: John Glenn, Alan Shepard y Neil Armstrong. No obstante, sorprendentemente, Katherine G. Johnson, Dorothy Vaughan y Mary Jackson son nombres que no se enseñan en el colegio y que son desconocidos para la mayoría, a pesar de que sus audaces, inteligentes e influyentes funciones en la NASA, en la que eran los ingeniosos "ordenadores humanos" fueron indispensables en los avances que permitieron los viajes espaciales.

Llega a la gran pantalla la historia de un visionario trío de mujeres que traspasaron las líneas del género, la raza y profesional en su camino para ser las pioneras de los viajes espaciales, en una película protagonizada por la nominada al Oscar® Taraji P. Henson (Empire, El curioso caso de Benjamin Button, Hustle And Flow), la ganadora del Oscar® Octavia Spencer (La serie Divergente: Leal, Fruitvale Station, Criadas y señoras), la cantante Janelle Monáe, que debuta en una película de cine y el doble ganador del Oscar® Kevin Costner (Lo mejor para ella, Campo de sueños, Bailando con lobos).

El director Theodore Melfi (St. Vincent) nos trae al cine el ascenso de las mujeres a lo más alto del campo aeroespacial en los fascinantes primeros días de la NASA con una película vibrante, llena de humor e inspiradora, que muestra la atrevida búsqueda del primer viaje orbital (aparentemente imposible) de la Tierra así como las cosas tan poderosas que pueden resultar de la unión de las mujeres.

Además de todas sus alegrías y triunfos, Figuras ocultas es también una película que tiene lugar durante las encrucijadas de algunas de las batallas más determinantes de la historia de Estados Unidos: la lucha por los derechos civiles, la batalla por ganar la importante Guerra Fría sin arriesgarse a una guerra nuclear y la lucha por ser la primera superpotencia en llevar a un humano fuera del planeta Tierra; así como el esfuerzo continuo por mostrar que los alucinantes avances tecnológicos que determinan el futuro del mundo no tienen nada que ver con el sexo o la procedencia.

Melfi afirma: "Esta historia sucede durante la colisión de la Guerra Fría, la carrera espacial, las leyes de Jim Crow y el nacimiento del Movimiento por los derechos civiles. Es un momento increíble para una historia rica y poderosa que poca gente conoce".

Taraji P. Henson añade: "Ahora sabemos que había increíbles mujeres detrás cuando John Glenn llegó a orbitar la Tierra... por fin podemos escuchar su historia".

De manera conmovedora, Katherine G. Johnson, ahora alrededor de los 90 años, ve con sorpresa la fascinación creciente del trabajo de su vida y el de sus compañeras, ya que, según afirma, ella simplemente daba lo mejor de sí misma en su trabajo, con su familia y su comunidad, como haría cualquier otro. "Yo sólo solucionaba problemas que tenían que ser resueltos", afirma con modestia.

En cuanto a los consejos que da a la gente que se enfrenta a desafíos actuales, Johnson afirma: "Sigue intentándolo. Sea cual sea el problema, tiene solución. Una mujer lo puede solucionar, un hombre también, si le das mucho tiempo".

Fox 2000 Pictures presenta una producción de Chernin Entertainment/Levantine Films, Figuras ocultas, dirigida por Theodore Melfi, con guión de Allison Schroeder y Melfi basado en el libro de Margot Lee Shetterly. Los productores son Donna Gigliotti, Peter Chernin, Jenno Topping, Pharrell Williams y Theodore Melfi y los productores ejecutivos, Jamal Daniel, Renee Witt, Ivana Lombardi, Mimi Valdés, Kevin Halloran y Shetterly.

Además de a Henson, Spencer, Monáe y Costner, el reparto incluye al nominado al Emmy Mahershala Ali (Los hombres libres de Jones, House of Cards), a la nominada al Emmy Kirsten Dunst (Fargo, Spider-Man, La sonrisa de Mona Lisa), al cuatro veces ganador del Emmy Jim Parsons (Big Bang, The Normal Heart) y a Kimberly Quinn (St. Vincent, Gypsy). El equipo creativo de producción incluye a la directora de fotografía Mandy Walker (La venganza de Jane, Australia), al diseñador de producción Wynn Thomas (La gran revancha, Cinderella Man: El hombre que no se dejó tumbar, Una mente maravillosa), el editor Peter Teschner (St. Vincent, Identity Thief), la diseñadora de vestuario Renée Erlich Kalfus (Annie, Con derecho a roce, Chocolat) y los compositores Hans Zimmer, Pharrell Williams y Benjamin Wallfisch.


Los "ordenadores humanos" de la NASA
Pocos logros se han celebrado tanto en la historia de Estados Unidos como el programa espacial nacional y esos primeros asombrosos e idealistas viajes para llevar a la humanidad al cosmos. El presidente Kennedy ha sido aclamado por llevar al país a lograr su gran sueño; los astronautas que volaron en los peligrosos primeros viajes hacia lo desconocido se han convertido en iconos; y los meticulosos ingenieros hombres de la misión de control de la NASA han sido elogiados por su coraje y tenacidad bajo presión.

Aun así, todavía quedan inesperadas heroínas ocultas que participaron en la carrera espacial. Concretamente, un equipo de mujeres matemáticas, que señalaron diversos caminos hacia una mayor diversidad en la ciencia, hacia la igualdad en Estados Unidos, los logros matemáticos humanos y el lanzamiento de John Glenn hacia una fascinante órbita a más de 27.000 km por hora, en un viaje en el que rodeó tres veces el globo terráqueo.

Era una época en un país en la que las oportunidades parecían injustamente limitadas si eras mujer, afroamericano y, especialmente, si eras una mujer afroamericana. Aun así, estas deslumbrantes e inteligentes mujeres de la NASA se saltaron todas las limitaciones sin ostentaciones, redefiniendo completamente la idea de lo que era posible —y lo que es vital para el país— y demostrando que fueron absolutamente esenciales para el futuro de Estados Unidos.

A Katherine G. Johnson, Dorothy Vaughan y Mary Jackson se les presentó la oportunidad de utilizar su conocimiento, su pasión y sus cualidades justo cuando las exigencias de la Segunda Guerra Mundial cambiaron el tejido social del país. A las mujeres en general se les invitó a convertirse en Rosie the Riveter y trabajar en fábricas. Y aunque es menos conocido, lo mismo ocurrió en la ciencia y en las matemáticas. Debido a la enorme escasez de científicos y matemáticos masculinos y a las nuevas leyes que prohibían la discriminación racial, los contratistas de defensa y las agencias federales empezaron a buscar mujeres y afroamericanos que tuvieran las competencias para seguir impulsando las investigaciones más importantes.

El director Theodore Melfi explica: "para la NASA, en ese momento de la historia, los cerebros eran más importantes que la raza o el sexo. Éstas eran brillantes mujeres que podían aplicar las matemáticas necesarias, que estaban hambrientas de oportunidades y que deseaban tener la opción de poder cambiar sus vidas, así que ¿a quién iban a acudir si no?"

En el laboratorio del Centro de Investigación Langley en Hampton (Virginia), dirigido por el Comité Consejero Nacional para la Aeronáutica o NACA (por sus siglas en inglés), el precursor de la NASA, buscaban mentes brillantes de procedencias poco convencionales. Necesitaban personas con talento para trabajar de "ordenadores humanos", es decir, esa gente excepcional con el cerebro necesario para realizar rápidos y avanzados cálculos con su cabeza antes de que se contara con superordenadores digitales que pudieran calcular de manera precisa las trayectorias y caminos de vuelta de un cohete.

Las espadas estaban en todo lo alto para Estados Unidos. En 1958, la Unión Soviética lanzó su pionero satélite Sputnik, declarando que ahora tenían una tecnología superior en la Guerra Fría entre los dos países. Esto hizo que la carrera espacial se convirtiera en la prioridad número uno y máxima preocupación de Estados Unidos. Millones de personas vieron cómo se desarrolló la carrera, esperando que Estados Unidos fuera capaz de demostrar su fortaleza como sociedad y derrotara a los rusos en la carrera al espacio y a la Luna. En una época en la que el miedo a una guerra nuclear que aniquilara la civilización estaba muy presente, la carrera espacial se convirtió en un camino alternativo para que la URSS y EE. UU. compitieran sin restricciones. Las dos naciones lo vieron como una oportunidad para demostrar que su sistema tenía mayor potencial, así como para conseguir nuevos beneficios militares y de inteligencia, y convertirse en el primer país en establecer una esfera de influencia alrededor de todo el mundo. En 1960, John F. Kennedy se presentó a la presidencia con la inspiradora idea de reducir las diferencias en la carrera espacial y tomar la delantera con el ingenio estadounidense.

Katherine G. Johnson recuerda sobre el Sputnik: "Todos nuestros ingenieros se enfadaron porque alguien lo consiguiera antes. Pero lo que la mayoría de la gente no sabía es que nosotros les pisábamos los talones a los rusos y que estábamos preparados".

Fue en este contexto en el que NACA se convirtió en la NASA y todos los científicos y matemáticos, incluidos los "ordenadores humanos", se cambiaron al programa espacial a alta velocidad.

A pesar de que las leyes de Jim Crow seguían perjudicando a la igualdad y los derechos humanos en Virginia, Langley contrató un equipo completo de mujeres para ser sus "ordenadores humanos", de las cuales algunas eran profesoras de matemáticas afroamericanas. Permanecieron segregadas; las mujeres negras comían en cuartos separados y trabajan en una división alejada conocida como West Computing. Les pagaban menos que a sus equivalentes blancos. Aun así, su extraordinario trabajo sobresalió y terminó superando al de los hombres, de manera que se convirtieron en personas totalmente indispensables para la misión más atrevida hasta la fecha: poner a John Glenn en órbita total alrededor de la Tierra.

Incluso antes de que la NASA descubriera a estos genios, ellas ya eran mujeres asombrosamente especiales.

· Johnson era un fenómeno de Virginia Occidental que empezó el instituto con 10 años y se licenció en matemáticas y francés a los 18 antes de convertirse en una de las primeras personas en formar parte de la Universidad de Virginia Occidental. Empezó a trabajar en Langley en 1953. Mientras trabajaba para la NASA, también era una mujer soltera con tres hijos.

· Vaughan era igual de exitosa. Natural de Misuri, se licenció en la universidad con 19 años y trabajó como profesora de matemáticas antes de llegar a Langley en 1943. Rápidamente se convirtió en la jefa del equipo de West Computing.

· Jackson vivía en Hampton (Virginia), licenciada en ciencias físicas y matemáticas. Se convirtió en ingeniera aeroespacial cuando empezó a trabajar en Langley en 1951. Se especializó en experimentos con túneles de viento y datos de aeronaves, y siempre usaba su posición para ayudar a los demás.

A pesar de lo especiales que eran, las mujeres se tomaron sus logros con tranquilidad. Para Johnson, era normal tener destrezas matemáticas extraordinarias, ya que las tenía desde que era muy joven. "Casi desde que nací, me encantaba contar cosas", recuerda. "Siempre estaba contando los escalones, y teníamos muchas escaleras, así que adquirí mucha práctica. Veía que contar era una manera de comprender mejor las cosas, de ver lo que eran las cosas y lo que significaban".

Incluso en la NASA, Johnson se dejaba llevar principalmente por su curiosidad acerca del mundo, y nunca llamó la atención como una heroína. "Me lo tomaba en plan: si alguien me pedía que resolviera un problema, yo lo hacía", afirma con naturalidad. "Pero siempre quería saber más sobre la importancia de lo que estábamos haciendo. Si hacíamos un cálculo, quería saber por qué: ¿para qué es? ¿Por qué es tan importante?"

En cuanto a la triple vida que llevaba como madre, como mujer afroamericana que tenía que hacer frente a las leyes de Jim Crow y como activo importante de la NASA, Johnson afirma que nunca pensó que no estuviera a la altura. "Una mujer siempre puede superar a un hombre en la gestión de varias cosas a la vez, así que no suponía ningún problema para mí", reflexiona. "Y en la NASA, todos trabajábamos por el mismo objetivo, lo supiéramos o no".

A la autora y productora ejecutiva, Margot Lee Shetterly, cuyo padre trabajó para la NASA, le sorprendió mucho que para ella estas mujeres fueran relativamente desconocidas. Shetterly escribió la novela Hidden Figures, basada en entrevistas orales, amplias investigaciones y material de archivo, que recoge cómo las mujeres de West Computing superaron los desafíos a los que se enfrentaron con elegancia y optimismo; forjaron alianzas que las ayudaron a ganarse el respeto y se ayudaron las unas a las otras para cambiar sus propias vidas, aunque ya estaban cambiando el país y la tecnología para siempre. También fundó el proyecto Human Computer, que ha recibido dos subvenciones de la Virginia Foundation for the Humanities, una organización dedicada a archivar el trabajo de todas las mujeres que contribuyeron a la historia temprana de la NASA.

Le movió especialmente la manera en la que estas mujeres restaron importancia a lo que consiguieron. Shetterly afirma: "De alguna forma, estas mujeres estaban ocultas a plena vista. Pensaron que tenían la oportunidad de trabajar en algo que les encantaba (los desafíos matemáticos), así que no llamaron la atención".

Pero ahora, Shetterly cree que es el momento de centrar la atención en estas mujeres. "En el pasado, no veíamos la importancia de las mujeres en la tecnología", comenta. "Tenemos la imagen formada de cómo es un astronauta o un científico; y como estas mujeres no encajaban en el perfil, los historiadores solían pasar de ellas".

Shetterly se puso en marcha para dar a las mujeres todo el reconocimiento en su libro. Una de las cosas que quería transmitir era todo lo que eran capaces de hacer estas mujeres con un lápiz y capacidad intelectual pura. "Hay más potencia informática en una tostadora actual que la que había disponible en los años 60", bromea Shetterly, "y aun así, fuimos capaces de enviar a un hombre al espacio y, más tarde, a la Luna. Y eso es gracias a la potencia informática que tenían estas mujeres".

Especialmente inspirador para Shetterly fue la manera en la que estas mujeres se abrieron camino entre realidades contrapuestas: como mentes de alto nivel por un lado y como afroamericanas enfrentadas a los prejuicios institucionales diarios por otro lado. "Debió de ser algo increíble poder trabajar en la NASA y tener que hacer frente a esos problemas matemáticos tan importantes, y después tener que usar el "baño de los negros", reflexiona. "Y luego tenías que volver y seguir manteniendo tu cabeza alta, a pesar de que continuamente te recordaran que tenías un estatus de ciudadano de segunda clase.

Pero gracias a la fuerte unión que desarrollaron, pudieron encontrar la fuerza necesaria", afirma Shetterly "Eran una banda de mujeres. Sabían que tenían que apoyarse las unas a las otras, por lo que se animaban entre ellas para dar el 150 %, ya que también sabían que se les iba a examinar de manera diferente. Creo que vieron que tenían la escasa oportunidad de abrir puertas a otras mujeres negras en un futuro que sería diferente", concluye.

Ahora, ha habido una explosión de fascinación con las mujeres de la NASA, especialmente, con los esfuerzos que han llevado a cabo para contratar más mujeres para el campo CTIM (ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas). "Numerosas personas realizaron trabajos históricos y publicaron artículos en el pasado", apunta el especialista de la NASA para la película, Bill Barry. "Pero no caló en el público como ahora. Ahora hay un creciente interés en cómo podemos realmente animar a las mujeres a perseguir su pasión por la ciencia, la ingeniería y las matemáticas".

Cuando el manuscrito llegó al escritorio de la oscarizada productora Donna Gigliotti, se sintió enormemente conmovida por el estado oculto en el que se encontraban estas mujeres y por todo lo que habían logrado en una época en la que sus logros no fueron reconocidos. "Recopilamos muchísimo material para hacer esta película tan excepcional", afirma Gigliotti. "Es una parte de la historia que necesitaba ser contada, y sabía que era una película que tenía que hacer".


Lanzamiento del proyecto
Donna Gigliotti descubrió rápidamente que ni una sola persona con las que habló tenía ni idea de la existencia de un equipo de mujeres matemáticas en la NASA. "Es increíble que tan poca gente conozca esta historia. Sin embargo, me gustaría decir una cosa: la información siempre ha estado ahí, pero Katherine, Dorothy y Mary han tardado varias generaciones en ganar el reconocimiento público que se les debía hace tiempo", apunta Gigliotti.

Gigliotti inició una búsqueda para encontrar a una escritora que llevara esta historia desconocida a la pantalla, y se emocionó de alegría cuando encontró a una con un currículum tan contrastado: Allison Schroeder, que no sólo estudió matemáticas de alto nivel, sino que también hizo prácticas en la NASA, siguiendo los pasos de su abuela, una programadora de los primeros años de la NASA, que trabajó en un programa de transbordadores y de su abuelo, que participó en el proyecto Mercurio.

Por mucho que sabía Schroeder de la historia de la NASA, ella tampoco había escuchado nunca los nombres de Katherine G. Johnson, Dorothy Vaughan y Mary Jackson. No se podía creer que esta inspiradora historia del fortalecimiento de la mujer en el mundo de la ciencia espacial hubiese estado oculta a sus ojos durante tanto tiempo, más aún habiendo trabajado allí.

"Conocía lo de los "ordenadores humanos" de la NASA, pero, sinceramente, no había escuchado nunca que hubiera un equipo de afroamericanas separado", explica Schroeder. "Cuando mi abuela empezó a trabajar allí, ya estaba todo más integrado. Conocía a muchas mujeres que trabajaban en la NASA. Recuerdo que la NASA vino a nuestro colegio cuando teníamos 13 o 14 años y seleccionaron a chicas y minorías para trabajar en prácticas. Así es como me involucré con la NASA y en matemáticas y ciencias. Así que sabía que la NASA era una empresa importante en la inclusión de todo el mundo".

El primer gran paso de la NASA para la inclusión —la manera en la que Johnson, Vaughan y Jackson lucharon con el corazón, la mente y el alma para hacer que funcionara— salió a la luz con el guión de Schroeder, que dio protagonismo a la amistad y trabajo en equipo de las mujeres. A pesar del estimulante tema, la humanidad y el humor de la historia suscitó rápidamente mucho interés.

Gigliotti recuerda que Octavia Spencer, que interpreta a Dorothy Vaughan, y Pharrell Williams, que trabaja como productor y compositor, se subieron a bordo al principio para llevar las cosas más allá. "Cuando Octavia vio el guión, dijo que tenía que ser parte de la película. Por su parte, Pharrell contactó con nosotros para decir que haría cualquier cosa por unirse al proyecto. Me dijo: "esto ocurrió a 15 kilómetros de donde crecí. Estoy obsesionado con el espacio y soy un gran defensor de la iniciativa CTIM también. Así que Pharrell y Octavia llegaron al principio y se engancharon", explica Gigliotti.

Al igual que Gigliotti, Williams no podía creerse que aún no se supiera nada de este equipo de afroamericanas que colaboró en el triunfo de la NASA. Vio la historia como una fuerza natural capaz de romper las percepciones y de conmover a personas de todos los orígenes.

"El fortalecimiento que sientes con esta historia es simplemente increíble, y no es ficción", afirma Williams. "Estas mujeres cambiaron el mundo con sus increíbles mentes; y son un ejemplo importante de lo que es el fortalecimiento. Katherine pensó para sí misma: ¿qué obstáculos? Porque en su mente, había una ecuación para cada cosa. Necesitábamos gente así en aquella época y la necesitamos ahora también".

Williams continúa: "He estado obsesionado con la NASA desde que era pequeño; crecí muy cerca, así que esta historia lo tenía todo para mí. Trata sobre ciencia, sobre mujeres increíbles, sobre mujeres afroamericanas, sobre los 60 y sobre el espacio. Tenía que formar parte de eso".

Le está especialmente agradecido a Gigliotti por traer este material al mundo. "Esta historia lleva ahí 50 años, pero nadie vio la luz hasta que Donna la vio", comenta Williams.

Williams está entusiasmado por que el público actual tenga la oportunidad de conocer a Katherine G. Johnson. "Es una persona que, aunque estaba rodeada de la oscuridad del pasado, veía el futuro. Vio un futuro en el que las mujeres superarían todas las expectativas y serían valoradas igual que los hombres; y cuanto antes veamos todo eso, mejor será nuestro planeta", concluye.

A continuación, empezó la búsqueda de un director que pudiera transformar reglas de cálculo, ecuaciones y virtuosismo matemático en material para un drama dinámico. Profundamente conmovido por el guión, Theodore Melfi, que recibió grandes elogios por su drama cómico nominado al Globo de Oro St. Vincent, protagonizado por Bill Murray, peleó por hacerse con el timón. En ese momento estaba preparado para hacer la posible superproducción Spider-Man, pero prefirió declinar el proyecto para trabajar en Figuras ocultas.

Gigliotti recuerda: "Ted dijo: 'esta película es demasiado importante y todo el mundo debería conocer su historia'. Sentía tanta pasión por este proyecto que rechazó otras oportunidades. Es un hombre de verdadera integridad".

Melfi llevó a bordo a compañeros de confianza, como a los productores Peter Chernin y Jenno Topping, de Chernin Entertainment, el equipo que produjo St. Vincent (y más recientemente la película de Tim Burton El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares). Topping afirma que vieron la película como el tipo de proyecto que Chernin Entertainment quiere apoyar y como un proyecto convincente y adecuado para los talentos de Melfi.

"Creo que, como a nosotros, a Ted también le atraen las historias de héroes insólitos y desconocidos", explica Topping. "St. Vincent es una película sobre el heroísmo de cada día, pero obviamente esta historia es diferente. Estas mujeres son grandes expertas de sus campos, pero el mundo no ha podido escuchar su historia hasta ahora. Creo que Ted es también un cineasta que tiene un profundo interés en el humanismo, y ésta es una historia que muestra tanto lo mejor como el lado más oscuro de los humanos".

Topping continúa: "Figuras ocultas es realmente el equilibrio perfecto entre lo inspirador, lo histórico, lo humorístico y lo conmovedor; muestra una gama completa de emociones. Y eso es lo que el público quiere por encima de todo: que les entretengan y les informen, pero también sentirse inspirados y animados. Es una historia de ésas con las que sientes que el momento ha llegado. La gente se sintió atraída hacia ella de tal manera que fue un proceso inusualmente rápido. Terminamos con la producción menos de un año después de empezar a montar la película".

Quizás la principal razón detrás de la pasión de Melfi por Figuras ocultas es que tiene dos hijas. "Trato de decirles a mis hijas cada día que puedes hacer cualquier cosa que quieras si pones tu corazón y tu alma en ello, y eso incluye las matemáticas y las ciencias", explica Melfi. "Quiero que sepan que valen mucho y que pueden crear una vida satisfactoria con su cerebro. Pienso que ésta es una oportunidad para que las chicas sepan que pueden aspirar a ser Katherine Johnson".

Melfi supo de inmediato el enfoque que quería darle: "quería que la película ahondara en la parte de la historia que no está documentada para nada, que es tal y como era el trabajo que realizaban las tres mujeres afroamericanas de manera segregada en la NASA, a pesar de todos los logros que estaban consiguiendo", explica. "Me encanta el doble significado del título porque, a menudo, a las mujeres sólo se las ha visto como 'figuras' en lugar de grandes figuras. Estas mujeres eran, literalmente, las figuras ocultas que cambiaron la carrera espacial".

También esperaba recrear una época más optimista en Estados Unidos, en la que la gente trataba de traspasar barreras con convicción. "En esa época, había un verdadero sentido de orgullo nacional alrededor de la carrera espacial, y el presidente Kennedy apeló a todo el mundo para ir más allá. Habló del deseo innato de todos de descubrir si hay algo más, algo mejor", apunta Melfi.

Jenno Topping se emocionó especialmente por ver a Melfi trabajar con un reparto tan bueno y diverso de veteranos y principiantes para dar vida a los personajes en sus matices más vívidos. "A Ted le encantan los actores, entiende a los actores, y creo que para él este reparto ha sido como un patio de recreo en el que trabajar, y llegó hasta el final con ellos", explica.

Durante todo el proceso, Melfi contó con la ayuda de la NASA y de historiadores de la NASA. Aunque no quería crear un documental en ningún sentido, quería que la parte ficticia de la película reflejara el espíritu de los pioneros del espacio en todos los ámbitos de la vida. "La NASA ha estado fantástica y ha sido indispensable, especialmente con la parte de la ciencia. Nos han apoyado muchísimo durante todo el proyecto", afirma.

Pero ante todo, Melfi pensaba que la historia conectaría con el público que busca una visión inspiradora de un futuro que incluya a todas las personas de Estados Unidos que tratan de conseguir objetivos más grandes. Melfi afirma: "En esta historia, se puede ver que el talento y el conocimiento son elementos que favorecen la igualdad. Durante la carrera espacial, ocurrió algo increíble cuando pusimos todo a un lado y dijimos: 'seas del sexo, de la raza y del origen que seas, si sabes de matemáticas, ayúdanos a llegar a la Luna'". A la gente se la valoraba por su talento y, a cambio, la gente ofrecía a su país dones valiosos y preciados".

Y continúa: "Un país dividido en el aspecto que sea, poco puede conseguir, pero un país unido e inspirado para trabajar conjuntamente puede conseguir lo que sea".

Eso se convirtió en un tema fundamental a medida que Melfi dirigía la producción, igual que lo hizo la idea de una hermandad de mujeres. "Estas mujeres tenían mucho talento individual, pero destacaron juntas, manteniéndose las unas con las otras, y eso es algo precioso. Se hicieron fuertes las unas a las otras y todo el mundo ganó gracias a eso", concluye Melfi.


La interpretación de Taraji P. Henson de una leyenda desconocida
Tan pronto como el guión empezó a circular por Hollywood, empezaron a sonar varias actrices importantes para el reparto, incluidas varias que Donna Gigliotti tenían en mente para los papeles principales. Al final, se eligió a un trío de actrices que se comprometieron a sumergirse en las diferentes vidas y épocas de estas mujeres matemáticas convertidas en pioneras del espacio.

Liderando este trío está Taraji P. Henson, que ha ido, rápidamente, consiguiendo papeles cada vez más importantes, como su personaje nominado al Oscar® de la madre adoptiva Queenie en la película de David Fincher El curioso caso de Benjamin Button o su sonado papel nominado al Globo de Oro y el Emmy de la mujer del magnate del hip hop, Cookie Lyon, en la exitosa serie de televisión Empire.

A Henson se le suma Octavia Spencer, que ganó un Oscar®, un Globo de Oro, un BAFTA y muchos otros premios por su papel principal de la sincera criada Minny Jackson en Criadas y señoras. Desde entonces, la hemos podido ver en diversas películas, desde el duro drama Fruitvale Station, pasando por el thriller de ciencia ficción Rompenieves (Snowpiercer) hasta la película de animación Zootrópolis. Para completar el grupo, tenemos a una interesante principiante: Janelle Monáe, más conocida por su carrera como estrella del pop, por la que sido nominada seis veces al Grammy, y que ha debutado este año en el cine con la película de Barry Jenkins Moonlight y ahora con Figuras ocultas.

Henson se siente muy orgullosa por dar a conocer por primera vez la vida de Katherine G. Johnson, el genio de los números que ayudó a calcular trayectorias clave para el viaje orbital de John Glenn alrededor de la Tierra y el vuelo del Apolo a la Luna en 1969; además, recibió la Medalla Presidencial de la Libertad en 2015. El papel le vino como un inesperado paso más en su carrera y también como algo un poco inquietante. Ciertamente, encontrar su hueco dentro de esa mezcla de facilidad con los números astronómicos y con el desafío de las barreras sociales de Johnson ha sido el mayor desafío de toda su carrera.

Pero lo disfrutó. "Soy una chica de barrio, así que lo único que tenía era sueños. Cuando vienes de un lugar en el que mucha gente piensa que no tiene esperanza y todo lo que ves es personas que parece que no encuentran su lugar en la sociedad, puede llegar a ser abrumador. Quizás si hubiese sabido que existían mujeres como ésta cuando era pequeña, hubiese querido convertirme en científica espacial. No es que no me guste lo que hago, pero hay mucho trabajo importante que hacer en el mundo, y me emocionó mucho poder por formar parte de un proyecto que pudiera darle a los niños de lugares como el que yo crecí una idea de lo que pueden ser", apunta la actriz.

Henson continúa: "Así que para mí fue un honor contar con la oportunidad de interpretar a una mujer como Katherine. Había muchas emociones alrededor del papel, y también un poco de miedo, ya que las matemáticas no son mi fuerte. Pero creo que por mucho que me asustara, tenía que hacerlo. No podía decir que no".

Sobre todo, se sintió incitada por la negación de Johnson a dejar que las circunstancias la desviaran de su camino. "Era como si Katherine lo tuviera todo en contra y aun así nada pudiera detenerla. Ése era uno de sus dones y ése es su legado", explica Henson.

A Henson le chocó que la exconvicta Cookie Lyons y la heroína del espacio Katherine G. Johnson no pudieran ser más diferentes, aparte de ser las dos mujeres complejas; pero estaba emocionada por poder explorar un lado tan diferente de la vida estadounidense. "Me sentí muy halagada por que los directores pensaran en mí para el papel. Vieron mi papel de Cookie y se dieron cuenta de que estoy interesada en hacer cosas diferentes; me siento muy agradecida", asegura. "Cuando acepté el papel, me olvidé rápidamente de Cookie y me metí en el mundo de Katherine".

Donna Gigliottu apunta: "Cookie y Katherine son como el agua y el aceite. Pero Taraji es muy inteligente, muy divertida y es muy cautivante; ése es el motivo por el que fue capaz de realizar este papel tan diferente".

Jeno Topping añade: "Nunca vimos arriesgada la elección de Taraji porque siempre la vimos como una Katherine. Ted la quería desde el principio, y no se equivoca pues es una actriz que está en la cúspide de su carrera ahora mismo. Además, su pasión por el proyecto era contagiosa".

Aun así, el aura de Johnson la precedía. Según opina el especialista de la NASA Bill Barry sobre la maestría de Johnson con los números, "Katherine tenía una facilidad con las matemáticas que aturdía la mente. Muy poco después de ser contratada en 1953 quedó patente que tenía un talento excepcional. Así que cuando se formó el grupo de trabajo espacial, ella ingresó porque necesitaban lo mejor de lo mejor. Y ella era un talento a tener en cuenta".

Aunque la NASA acababa de empezar a usar ordenadores avanzados de IBM, John Glenn le pedía específicamente a Johnson que volviera a comprobar los cálculos a mano antes de su viaje orbital a bordo del Friendship 7. Así de buena era. Glenn no quería ni pensar en hacer un viaje al espacio hasta que estuvieran las cifras de vuelta.

Henson tenía la esperanza de mostrar no sólo la mente maravillosa de Johnson, sino también su inagotable energía y positividad. "Estábamos a principios de los años 60 y había racismo y sexismo por todos lados, de eso no hay duda. Aun así, ahí estaba esta mujer que no dejaba que nada de eso la detuviera", afirma Henson. "No tenemos muchas imágenes para las niñas de mujeres como ésta, ya sea negra o blanca. Simplemente no las tenemos y creo que es muy importante".

Pero por fin se ha reconocido la labor de Johnson. El 5 de mayo de 2016, se le dedicó el Centro de Investigación Computacional Katherine G. Johnson en el Centro de Investigación Langley. La fecha elegida fue el 55 aniversario del histórico lanzamiento y amerizaje del cohete de Alan Shepard, en el que colaboró Johnson.

Henson, que se reunió con la nonagenaria heroína para hablar de sus experiencias, cree que gran parte de la motivación de Johnson era, no sólo tener su propia oportunidad de brillar, sino la oportunidad de animar a otros. "Cuando conocí a Katherine, me dijo que uno de sus profesores le dijo una vez: 'estoy harto de que hagas preguntas cuando sé que sabes la respuesta'. Y la respuesta de Katherine fue: 'bueno, es que creo que los otros seis alumnos de la clase no saben la respuesta y quiero que lo entiendan igual que yo'. Es una gran persona por pensar de esa manera", comenta Henson.

Melfi vio un reflejo de la determinación de Johnson en Henson. "Taraji tiene esa misma capacidad que tenía Katherine para afrontar las cosas de una manera rápida y precisa, que es algo que hizo con este papel", apunta. "Se quedaba en su habitación de hotel aprendiendo matemáticas y luego venía al escenario y estaba totalmente preparada. Hizo un trabajo tremendo; creó una interpretación muy contenida y realmente se metió en la piel de Katherine".

Pharrell Williams añade: "Taraji es una hechicera de emociones. Es capaz de llegar a un lugar muy profundo en sólo dos segundos".

Según Henson, no había ninguna duda de si Henson estaba preparada para el complicado trabajo de la NASA. "Cuando hablas con Katherine sobre los prejuicios de la época, ella simplemente dice: 'es lo que había'. Según ella, tenías que aceptarlo, hacer tu trabajo y hacer lo que pudieras para que llegara el cambio. Y ésa fue la gran oportunidad que tuvo en el grupo de trabajo especial. A ellos no les importaba quién era si les daba los números que necesitaban. Ella era parte de un objetivo humano mucho mayor, y eso significó mucho".

Quizás el elemento más emotivo de Henson es la camaradería de las mujeres de West Computing; su deseo de que todas siguieran para adelante. "Lo que más me chocó al hablar con Katherine es que nunca habla de sus méritos propios", concluye Henson. "Siempre usa las palabras 'nosotros' y 'nos'. Así es como sabes si alguien tiene el verdadero don de dar todo lo que tiene, cuando no se trata de ti, sino de tu capacidad para usar lo que tienes para llegar a otros. Ella comprendió su misión. Y hasta el día de hoy lo ha tenido muy claro todo".


La interpretación de Octavia Spencer de una matriarca en la NASA
Al igual que Taraji P. Henson, Octavia Spencer sintió una atracción magnética hacia el papel de Dorothy Vaughn, en parte porque no se podía creer que su increíble historia fuera tan desconocida. "Me sentí atraída por el hecho de que no se sabía nada sobre de las contribuciones que estas brillantes mujeres de la NASA aportaron a los avances y a la carrera espacial. Eso me llamó mucho la atención", afirma Spencer. "Siempre que elijo un papel, tiene que ser algo que me llame la atención o que me diga algo de algún modo. Y esta película tenía esas dos cosas combinadas".

La actriz continúa: "La película está ambientada en una época interesante para nuestro país, cuando se estaba redefiniendo para convertirse en lo que somos ahora. Y lo bonito de mirar a lo que sucedió en el pasado, como lo hace esta película, es reflexionar sobre cómo podemos influir en el futuro. Tengo la esperanza de que después de esta historia haya niñas de todo el mundo que se den cuenta de todo lo que valen".

Una de las líneas favoritas de Spencer en la película es cuando Dorothy Vaughan dice: "Que nadie te diga que eres mejor que otro y que nadie te diga que eres menos que otro".

"Yo vengo de unos orígenes humildes, y una de las cosas que mi madre nos inculcó es que tu procedencia no determina tu camino en la vida. Así que que Dorothy dijera algo similar a lo que me han enseñado a mí... simplemente hizo que supiera que iba a interpretar a la mujer adecuada", apunta Spencer.

Vaughan, que falleció en 2008, siguió trabajando para la NASA casi toda su vida. Tan pronto como los modernos ordenadores de IBM entraron en escena, Vaughan vio que empezaba una nueva era y rápidamente cambió de campo; se especializó en cálculo electrónico y en programación FORTRAN, lo que la convirtió a ella y a sus compañeras en indispensables. Entre las mujeres de West Computing, ella era considerada la líder. Katherine G. Johnson decía de ella que era la mujer más inteligente que ha conocido nunca.

"Dorothy era, en todos los aspectos, una santa de mujer. Todo el mundo la quería", asegura Donna Gigliotti. "A día de hoy, Katherine habla de Dorothy de una manera que se puede ver lo importante que era para ella".

Theodore Melfi añade: "Dorothy era la matriarca de este grupo de mujeres: ayudó a muchas de ellas a conseguir sus puestos y cuidó mucho de todas. Debido a las políticas de la época, nunca pudo convertirse en supervisora oficial, pero ejercía como tal de todas formas".

Jenno Topping comenta que parecía que Spencer abarcara todo eso de manera natural. "Se ha abierto completamente en este proyecto", afirma Topping.

Spencer sintió el peso de tener que dar vida a la mujer que se ganó ese respeto con sinceridad. Intentó abandonarse al espíritu de Dorothy. "Es la segunda vez que tengo que interpretar a una persona que existió de verdad, y creo que es importante capturar su integridad personal. Quería que se recordara a Dorothy Vaughan por sus propias acciones, así que lo enfoqué pensando que yo iba a ser el medio a través del cual el mundo iba a poder ver todo lo que logró Dorothy", explica Spencer.

Y continúa: "Dorothy era muy desinteresada, y creo que debido a ese desinterés tan extremo, para ella fue muy complicado ganarse su lugar tan rápido como lo hicieron Katherine y Mary. Al mismo tiempo, ella creía en las mujeres y se aseguró de que cada paso hacia delante para ella era un paso adelante para todas".

Para Spencer, la plenitud de su papel —permitir que Vaughan fuera asombrosamente talentosa y humanamente complicada— fue un extraño placer. "Es maravilloso tener la oportunidad de interpretar a una mujer fuerte, pero me siento agradecida por que cada una de estas mujeres puedan tener también sus vulnerabilidades", comenta.

Al igual que a Henson, a Spencer también le encantó conectar con sus compañeras de reparto. "Esta película trata de la hermandad de mujeres", explica. "El trabajo en equipo es muy importante en la NASA, y para estas mujeres, cualquier cosa que hiciera otra persona afectaba a todo el equipo. Así que teníamos que trabajar juntas".

Spencer otorga todo el crédito a Melfi por mantener el reparto fuerte y conectado con la noción principal de la película. "Ted llegó al escenario después de haber estudiado la historia de principio a fin, y su entusiasmo se podía notar en cada elemento", resume la actriz. "Es realmente unas de las personas más colaboradoras que conozco. Y es verdaderamente emotivo saber que esta película tenga una importancia especial para él, porque tiene hijas y entiende por qué es tan importante que contemos historias que muestren a las jóvenes lo que valen".


La interpretación de Janelle Monáe de un papel de cine importante
Más conocida por su faceta de estrella del pop futurístico, Janelle Monáe fue una elección inesperada para el papel de Mary Jackson, pero los directores pensaron que merecía la pena probar. "Todos sabíamos que iba a ser un gran salto para ella tener que interpretar su primer papel importante de cine [Monáe ya actuó este año en Moonlight], pero Janelle tiene una personalidad increíble. Cuando le hicimos la prueba, vimos su tremendo carisma en pantalla y un dinamismo imposible de negar", explica Donna Gigliotti.

"Tiene mucha pasión", asegura Theodore Melfi. "Es tan vibrante como Mary. Puedes ver cómo dice cosas a cada momento sólo con su lenguaje corporal; es muy divertido de ver. Para mí, es como una estrella de cine de los años 40".

Al igual que sus compañeras de reparto, Monáe se sintió impulsada por la esperanza de hacer justicia con las mujeres de West Computing. "Ser parte de esta historia me motivó mucho", afirma. "Estas mujeres cambiaron el mundo, literalmente, ayudando a que el primer astronauta orbitara alrededor de la Tierra. Desde el momento que recibí el guión y me pidieron que hiciera una audición, no había nada más importante para mí que conseguir el papel de Mary Jackson".

Una vez que consiguió el papel, Monáe se sumergió en la preparación con mucho gusto. "Realicé muchas investigaciones sobre Mary. Ella falleció ya, pero su espíritu sigue vivo", afirma. "Aunque nunca tuve la oportunidad de hablar con ella, ella me ha hablado al corazón. Yo la veo como una persona que quería justicia. Ella sabe que es inteligente y que no se va a menospreciar ni va a dejar de ser ella para que otros se sientan cómodos".

Para Melfi, la elección de Hensen, Spencer y Monáe abrió todas las puertas que necesitaba para permitir que el público pudiera conocer a estas mujeres olvidadas por la historia a un nivel personal. "Taraji parece el tipo de persona contrario, pero está muy natural en este papel; Octavia no sólo muestra que es un genio en su oficio, sino que también tiene sentido del humor; y como principiante, Janelle ha estado simplemente impresionante", concluye Melfi.

La naturaleza colectiva de las interpretaciones le aportó una capa adicional a cada una de las actrices principales. "Me encanta la relación que hay entre estas mujeres, con Mary y Dorothy siempre discutiendo y Katherine observando callada en el fondo. Me encanta que se acepten unas a otras tal y como son. Es raro ver en una película a tres amigas, especialmente afroamericanas, a las que les encante apoyarse las unas a las otras como ocurre aquí".


El esfuerzo de Kevin Costner por formar el grupo de trabajo espacial
Al Harrison es el líder del grupo de trabajo espacial, un hombre siempre energético, masticando chicle y limpiándose las gafas. Fue el que le dijo a sus ingenieros de la NASA en el fragor del momento: "O lo conseguimos todos juntos... o nunca lo conseguiremos". En el papel de Harrison, un personaje ficticio basado en una mezcla de varios líderes reales de la NASA, está el ganador del Oscar® y director de cine Kevin Costner.

"Kevin interpreta a una figura de la NASA que está basada en varias personas, como el administrador de la NASA de la época, James Webb", explica el director, Melfi. "Eran tipos que estaban sumamente motivados para llevar a Estados Unidos al espacio; y estaban más interesados en números y ciencia que en cualquier otra cosa. Para ellos, cualquiera que pudiera hacer el trabajo para llevar al hombre a orbitar la Tierra y traerlo de vuelta sano y salvo era bienvenido".

Melfi continúa: "Estábamos entusiasmados por contar con Kevin, ya que aporta mucha generosidad con su talento y su espíritu. Tiene ese tipo de personalidad contagiosa que consigue crear un equipo de manera instantánea, lo cual encajaba con el personaje. Ha venido realmente para ayudar a sus compañeros de reparto, a la creación de su personaje y a la historia. Para mí, no puede hacer ningún mal a la película".

Costner se sintió atraído por el guión de manera instantánea. Al igual que a los demás, la historia le llamó mucho la atención. "Lo que es increíble es que sabemos que Estados Unidos se construyó gracias al talento de gente extraordinaria, pero las personas que dieron tanto no siempre han recibido la atención pública que se les debe", apunta. "Es posible que los nombres de estas mujeres no estuvieran por todos lados, pero fueron muy importantes para el programa espacial, para las vidas de muchas personas y, en realidad, para todos nosotros".

Se sintió muy intrigado por poder entrar en un mundo al que muy pocas personas de fuera tienen la oportunidad de entrar: las oficinas interiores en las que se realizaba el verdadero trabajo de la NASA antes de cualquier despegue o viaje espectacular a las estrellas. "Los científicos y los ingenieros están hechos de otra pasta", apunta Costner. "Así que la clave de este papel era llegar a comprender qué era lo que defendía Harrison: tratar de conseguir las mejores y más brillantes mentes para la NASA y que trabajaran conjuntamente en una idea que nadie sabía a ciencia cierta si iba a funcionar. Sólo existía la idea de que teníamos que llegar al espacio, pero teníamos que descubrir cómo hacer que todas estas personas diferentes se centraran en ese único objetivo".

Costner comprende que no tuvo que haber sido fácil. "La realidad es que cuando metes a un montón de brillantes científicos en una habitación, pueden ser muy individualistas, y no tienen por qué llevarse todos bien. Muchos científicos se concentran mucho en lo que están haciendo, se vuelven miopes y no ven a los demás. Así que una persona como Harrison no sólo tiene que encontrar la manera de afrontar y resolver problemas matemáticos, sino que también tiene que lidiar con los elementos humanos de la envidia, el cansancio y los prejuicios", explica el actor.

Una de las motivaciones era derrotar a la URSS, lo cual, en un momento político arriesgado debido a la amenaza nuclear, era bastante significativo. "Gran parte del trabajo se redujo a una competición al viejo estilo", apunta Costner.

En cuanto al motivo por el que Harrison apuesta por Katherine a pesar de las leyes de Jim Crow y otras barreras, Costner afirma que fue una elección obvia. "Todo está orientado al mismo objetivo, por eso hace lo que tiene que hacer", explica. "Necesita a un matemático que pueda pensar de manera diferente al resto de la sala. Así que, ¿le sorprende que sea una mujer afroamericana la adecuada? Sí, tiene algún momento de duda. Pero al final se reduce a una pregunta: ¿Puedes hacer esto? Es casi como un entrenador deportivo. Sólo necesita saber si Katherine puede jugar a un alto nivel y obtiene la respuesta que quiere".

Harrison es también la persona que decide romper el cartel que prohíbe usar el baño a afroamericanos. "Creo que es una forma de decir: aquí empieza una nueva civilización", reflexiona Costner. "Pero no es un acto heroico. Las mujeres eran las verdaderas heroínas; él simplemente dice ‘ya basta'. Las mujeres no tenían el poder de romper el cartel, pero él sí, y simplemente lo hace".

Costner disfrutó de la oportunidad de trabajar con Taraji P. Henson tan estrechamente. "Taraji es una magnífica actriz y ha estado muy bien en esta película", afirma. "Ted confió mucho en ella y entiendo los motivos. Hubo mucha confianza entre nosotros desde el principio, y ella aportó mucho".

A su vez, Henson afirma: "Costner me impresionó muchísimo con todas las sutilezas que aportó a su personaje. A veces, tenía que recordarme que estaba en una escena, ya que me quedaba asombrada con su trabajo".


Jim Parson y Kirsten Dunst en los papeles de Paul Stafford y Vivian Mitchell
El personaje de Kevin Costner, Al Harrison, confía en su ingeniero jefe, Paul Stafford, para hacer que funcione el grupo de trabajo espacial, pero Stafford está lidiando su propia lucha interior. En el papel está Jim Parsons, reconocido por sus múltiples premios Emmy y Globos de Oro por su papel de Sheldon Cooper en la prolongada y exitosa serie de televisión Big Bang. Parsons también ha recibido elogios por sus interpretaciones tanto en el teatro como en la televisión en The Normal Heart, la encomiable historia de Larry Kramer sobre la crisis del VIH/SIDA a principio de los años 80 en Nueva York.

Para el director, Melfi, Parsons tenía claro el papel desde que empezaron a hablar de él. "Jim dijo: 'quiero ser un tipo que tenga miedo de perder su trabajo, que tenga un poco de miedo porque una mujer parezca más inteligente que él o que incluso le supere'. Basó toda su interpretación en ese miedo; y para mí, fue una caracterización de genio, de un hombre que está cegado por el miedo desesperado que tiene por sus propios éxitos. Una vez que adoptó el papel, Jim desapareció dentro de él. Desapareció y se convirtió en un hombre petrificado por que una mujer ocupe su lugar".

Parsons tuvo una fuerte reacción al guión. "Es un guión importante y yo no uso ese término a la ligera", comenta. "Me recuerda a cuando hice The Normal Heart, porque también está basada en acontecimientos de la vida real y ocurre durante una época muy importante para nuestro país. Se trata de un triángulo de cuestiones que siguen muy presentes en nuestras vidas: la idea de explorar el espacio como un acontecimiento que une a la humanidad, la lucha por conseguir que se cumplan los derechos civiles y la igualdad de género".

En cuanto a Stafford, Parsons lo describe como "una persona que está muy orgullosa de formar parte de esta misión patriótica". Parsons continúa: "Él quiere hacer lo que tiene que hacer para que Estados Unidos vuelva a liderar la carrera espacial, pero cuando ve a Katherine resolviendo problemas, no le hace tanta gracia que le eclipse. Eso daña su orgullo. "Pero termina sobreponiéndose y consigue cambiar. Creo que es un gran ejemplo de cómo es posible que no conectes con alguien diferente a ti hasta que compartes un objetivo con esa persona. Cuando empiezas a lograr cosas con ayuda de alguien, de repente ves muchas cosas en común. Tiene la obligación de tomarse a Katherine en serio por necesidad, pero cuando lo hace, ve todos los beneficios que aporta".

También se une al reparto de Figuras ocultas la doble nominada al Globo de Oro Kirsten Dunst (saga Spider-Man, Midnight Special), en el papel de la supervisora de la NASA Vivian Mitchell, que supervisa a los "ordenadores humanos" con mano de hierro. Theodore Melfi afirma: "Kirsten tiene un papel bastante complicado porque representa algunos de los prejuicios inconscientes de la época. Kirsten enfocó el papel de una manera muy compleja y sutil; interpretó a Vivian como una persona que no quiere que ninguna otra mujer destaque, ya que se siente amenazada por eso, aunque no es para nada consciente de su comportamiento discriminatorio".

Al igual que sus compañeros de rodaje, Dunst estaba muy sorprendida al escuchar por primera vez sobre las mujeres de la NASA. "No tenía ni idea de que hubiera ordenadores humanos antes de que existieran los ordenadores electrónicos; y no tenía ni idea de que hubiera mujeres, negras o blancas, haciendo este trabajo, así que quería formar parte de esta historia".

Dunst apunta que Vivian se encuentra en una posición inusual como mujer que tiene un puesto de supervisión, el cual piensa que puede perder en cualquier momento, y por eso tiene esa presión en todo lo que hace. "Es una mujer supervisora que recibe la presión de los hombres para que ofrezca resultados, y que tiene que lidiar con la realidad de un sistema segregado, y creo que esa presión se acumula dentro de Vivian. Eso la convierte en una persona muy agresiva, porque piensa que puede perder su puesto en cualquier momento", apunta Dunst.

La actriz continúa: "También es una persona solitaria y no creo que quiera ser necesariamente una abusona, pero ésa es la posición en la que cree que le han puesto".

Vivian es también un producto de las leyes de Jim Crow y sigue los protocolos de la segregación como si fuera algo normal, ya que así era en esa época. Para Dunst, lo más importante era darle al personaje lo que merecía, a pesar del hecho de que a veces actúa como una barrera para las heroínas de la película. "Para ser honestos, Vivian es el tipo de papel que puede albergar todos los tópicos. Podía haber hecho una interpretación plana, pero yo quería mirar dentro de ella para hacerla más humana", concluye.


Las clases de matemáticas
Las matemáticas y las películas siempre han sido extrañas compañeras de cama. Las matemáticas son complicadas, internas y no se expresan bien visualmente. Al mismo tiempo, esos humanos tan increíbles que pueden adentrarse en el mundo de las matemáticas que está fuera de los límites de los demás, pueden ser bastante fascinantes. Figuras ocultas se centra en las vidas de las mujeres afroamericanas de la NASA en su lucha para resolver problemas imposibles mientras derriban todas las barreras; pero también era esencial que los números que fueron tan importantes fueran correctos. Después de todo, una equivocación de un solo grado en sus ecuaciones habría terminado en una tragedia inimaginable para la NASA.

Para supervisar las ecuaciones matemáticas de la película y preparar a los actores para que supieran cómo piensa un matemático, los directores contaron la ayuda del especialista Rudy L. Horne, doctor y profesor asociado de matemáticas en el Morehouse College, de tradición negra. Horne enseña diferentes asignaturas en el Morehouse College, pero su especialidad es matemáticas aplicadas, la rama que busca resolver problemas del mundo real.

A Horne le pilló por sorpresa la invitación para unirse a la producción. "Nunca me había imaginado que iba a ser asesor de una película", afirma entre risas, ya que no es una posición habitual para los matemáticos. "Pero ha sido muy divertido, e incluso he aprendido algunas cosas nuevas sobre matemáticas".

Taraji Henson pasó mucho tiempo estudiando con Horne y tratando de entender los complicados conceptos numéricos e incluso resolviendo ecuaciones. Aunque Henson una vez pensó que quería ser ingeniera, nunca había hecho nada parecido antes, así que tuvo que confrontarlo y superar el miedo de las matemáticas. "Fue complicado", confiesa. "Pero también pensé que habría gente viendo la película que sabría de matemáticas, así que mejor hacerlas bien. Fue muy duro, algunas noches tenía ganas de llorar. Pero tenía que hacerlo porque soy una de esas personas del público que no estaría contenta si las matemáticas fueran incorrectas.

La ansiedad que Henson sintió con los deberes de Horne, al final se convirtieron en la alegría del maestro; algo que Henson piensa que mucha gente nunca experimenta con las matemáticas. "Al principio, me hizo revivir todos esos traumáticos recuerdos de cuando suspendía en introducción al cálculo", afirma entre risas. "Cuando empecé a realizar estas ecuaciones, mi corazón empezaba a bombear y comenzaba a sudar y a preocuparme por si fracasaba. Así que tuve que superar varios desafíos personales para hacer este papel. Pero lo que pasó es que me demostré a mí misma que podía empezar, al menos, a memorizar estos números y ecuaciones muy bien, e incluso a entender algunos".

El productor, Pharrell Williams, espera que la película logre captar la belleza de las matemáticas, la importancia y la capacidad de crear cosas emocionantes que animen a más mujeres y minorías a dar el salto a un campo que igual no habían considerado. Para él, es tan emocionante como convertirse en cantante, actor o director de cine.

"La noción de CTIM es muy importante para la película", afirma Williams. "Yo considero las matemáticas un verdadero arte y es también un idioma universal. No importa en qué sistema solar te encuentres, se pueden aplicar las matemáticas".


Un lado oculto de la NASA: El diseño
Figuras ocultas lleva a los espectadores a un mundo que no han visto antes; el brazo remoto y segregado de la NASA conocido como West Computing, que coexistió con las leyes de Jim Crow de Virginia a principios de los años 60. Para crear este lado oculto de la NASA y de la historia de Estados Unidos, el director, Theodore Melfi, contrató a un gran equipo de artistas, liderado por la directora de fotografía Mandy Walker, el diseñador de producción Wynn Thomas, el editor Peter Teschner y la diseñadora de vestuario Renée Kalfus.

"La fotografía de la película captura algo inesperado sobre la increíble belleza de estas mujeres, sus casas y sus vidas", apunta Jenno Topping. "Todo se abordó con un cuidado enorme; Winn, Renée y Mandy son maestros en sus campos".

Melfi estaba especialmente emocionado por contar con una cinematógrafa relativamente desconocida de Hollywood para rodar la película. "No entiendo por qué hay tan pocas mujeres que sean directoras de fotografía", comenta el director. "Mandy tiene una estética brillante y un buen ojo para encontrar la belleza. No necesita humo ni espejos, ella encuentra tomas puras y naturales de la manera más orgánica y sorprendente".

Desde el principio, Walker y Melfi hablaron sobre emblemáticos fotógrafos de la época; especialmente, Saul Leiter, un pionero de la llamada escuela de fotografía de Nueva York, que ponía énfasis en escenas callejeras humanas, coloridas y exuberantes. También hablaron sobre un tema que Melfi tenía en mente.

"Para mí, la expresión de esta película ha sido 'a través'. Todo el mundo pasa a través de algo. Las mujeres tienen que pasar a través de los obstáculos del racismo y el sexismo. Estados Unidos va a través del espacio", elabora Melfi. "Así que hablamos de usar la cámara para grabar a través de puertas y ventanas y a través de todos y cada uno de los objetos. Nos propusimos encontrar la belleza y las emociones a través de las cosas. No lo exageramos, pero siempre que podíamos, enfocamos las cosas de esa manera".

Melfi y Walker también tomaron la decisión de grabar en cinta de celuloide en vez de digitalmente, para que se ajustara a la época artesanal en la que el programa espacial seguía haciendo sus cálculos en papel. También le dio a Walker cálidos contrastes con los que trabajar. "Me puse muy contento cuando Ted me dijo que quería grabar en celuloide", afirma Walker. "Pensamos que gestionaría el contraste de color y luz maravillosamente".

Para añadir el atractivo de la época, Walker también utilizó una gama de lentes vintage. "Usamos lentes Series Panavision Anamorphic y también grabamos con películas Kodak", explica.

Walker trabajó en estrecha colaboración con el diseñador de producción Thomas. Thomas afirma: "Se produjo un increíble intercambio de ideas sobre la fotografía de la película. Pasamos mucho tiempo mirando fotografías inspiradoras y hablando sobre la composición. Cuando estás rodando en celuloide, necesitas mucha más luz, así que teníamos que trabajar estrechamente para proporcionar la luz adecuada para apoyar la maravillosa fotografía de Mandy".

Thomas, que también hizo el diseño de la película sobre matemáticas Una mente maravillosa, empezó su propio trabajo con una extensa investigación. "Miré infinitas fotografías de instalaciones de la NASA de la época, así como una gran variedad de material de investigación de las casas de otras personas", explica. "Parte de lo que queríamos hacer era, no sólo definir la época, sino también ayudar a definir a los personajes mostrando sus entornos".

Reconoce que para la apariencia de East y West Computing de la NASA se tomó la libertad de crear una fotografía absorbente. "No intentamos recrear la NASA con todos los detalles. Intentamos crear el espíritu de la NASA en aquella época, que es distinto", explica Thomas.

Thomas y Walker se centraron especialmente en crear la estimulante atmósfera del grupo de trabajo espacial, al que finalmente invitan a Katherine Johnson para formar parte del dominio exclusivo de los ingenieros aeronáuticos VIP. "Al entrar en el grupo de trabajo espacial, toda la vida de Katherine da un vuelco, así que tratamos de hacer un diseño superior de ese espacio, para que Katherine pareciera un poco más pequeña y abrumada al entrar en ese mundo de alta tecnología que antes parecía fuera de su alcance".

Al rodar en Atlanta, Thomas tuvo el placer de usar el Morehouse College como exterior de las instalaciones de la NASA. La NASA se diseñó para funcionar como un campus universitario, así que los productores fliparon por poder usar una de las universidades negras más antiguas del país. Entre los edificios que usaron para la película se incluye el circular Frederick Douglas Hall. "Este edificio circular predomina en el campus, así que decidimos usarlo como exterior del grupo de trabajo espacial. El verdadero grupo de trabajo espacial no se encontraba en un edificio circular, pero hace que el espacio parezca muy interesante a la vista", apunta Thomas.

Melfi agradeció mucho las contribuciones de Thomas. "Cada cosa que tocaba Wynn era magia", afirma. "Puedes sentir el cuidado que tiene con todos los detalles que aporta. Wynn nos ayudó mucho a resaltar los contrastes entre los grupos de East Computing y West Computing. Mientras que East Computing está impoluto, es acogedor y luminoso, West Computing se encuentra en un deslucido sótano con una mezcla rara de equipos. La manera en la que Wynn lo creó pareció como algo inconsciente; simplemente de la forma en la que era entonces, sin pensarlo mucho".

Mientras tanto, la diseñadora de vestuario Renée Kalfus estaba inmersa en la moda sureña de principios de los 60 y trasladando eso a los personajes. "Es una experiencia increíble trabajar en una película como ésta, en la que tienes tres personajes increíbles y la oportunidad de crear un estilo para cada una de ellas", comenta Kalfus. "Usamos una verdadera mezcla de cosas; hicimos algunas prendas a mano y también buscamos piezas vintage. Empecé mirando cientos de catálogos de ropa de la época. Conseguimos varios catálogos de Sears y de Wards, así como algunos otros de aquella época; y aprendimos mucho de todo ello".

Para Katherine, fue esencial que Kalfus hiciera que sus vestidos parecieran hechos a mano, que es como estaban hechos. "Eso es parte de la historia de Katherine, parte de lo que es, así que era muy importante confeccionar un vestuario a mano como parte de su personaje", apunta Kalfus.

Kalfus pidió a las tres actrices principales que llevaran corsés para plasmar realmente la época de las fajas y las poses refinadas; y para reflejar la manera en la que las mujeres de West Computing aspiraban a ser impecables. "Un corsé afecta realmente a tu postura", asegura Kalfus. "Te da cierta formalidad en la postura e incluso ralentiza tus movimientos. Pensamos que así colocábamos realmente a Taraji, Octavia y Janelle en esa época".

Melfi le dio a Kalfus rienda suelta. "Yo confiaba plenamente en el proceso de Renée", comenta Melfi. "Cada prenda utilizada tiene un motivo y una intención. Ella empieza preguntándose: '¿por qué lleva esto este personaje? ¿Qué dice sobre esta persona?' Y luego ves que las respuestas están en su trabajo".

Todos estos detalles les dieron a los actores un rico entorno en el que explorar. Kevin Costner comenta: "Cuando llegas al escenario y ves ese tipo de realismo, como actor ya estás recibiendo información. Te ayuda a moverte, y empiezas a sentirte parte de la historia".

Los productores tienen la esperanza de que ese sentimiento se transmita al público. "Todas las películas requieren de una enorme cantidad de compromiso y pasión, pero creo que eso fue incluso más cierto para Figuras ocultas porque todos sentimos la gran responsabilidad de honrar las figuras reales sobre las que trata la película. Eso nos aportó un nivel extra de intención: la esperanza de que los espectadores conozcan y disfruten de estas maravillosas mujeres".


Una banda sonora creciente
Theodore Melfi estaba entusiasmado de que Pharrell Williams, diez veces ganador de un Grammy, no sólo se uniera a la película como productor, sino también como otra fuerza creativa. En colaboración con la leyenda Hans Zimmer, nueve veces nominado al Oscar®, se hicieron cargo de la música y compusieron varias canciones originales para la banda sonora.

"Cuando empezamos a hablar sobre la música, me quedaba anonadado con Pharrell y su pasión por el tema", confiesa Melfi. "Pharrell sabe realzar tanto la ciencia como las mujeres, así que era perfecto para esta historia. Y su música es impresionante".

Williams siempre ha estado muy metido en la música de los años 60. "En cuanto me reuní con él, me dijo: 'tengo varias ideas'", recuerda Melfi. "Nos siguió mandando demos y siempre decíamos: 'madre mía, es increíble'. Creo que su música le aporta el ritmo a la película".

Williams dice que no podía haber sentido más inspiración. "Esta historia tiene una línea muy ascendente, así que teníamos que ajustar la música a ella. Espero que las canciones reflejen la fuente de su energía".

La canción original, Runnin', interpretada por Williams, se escribió desde el interior de la cabeza de Katherine G. Johnson cuando el personaje está buscando el baño segregado que tiene que usar, a pesar de que trabaja en las altas esferas de la NASA. "Yo soy un hombre, claro, pero intenté con todas mis fuerzas ponerme en la piel de Katherine para escribir la canción", explica Williams. "Y tengo que confesar que es bastante complicado. Tuve que imaginar cómo debió de ser su lucha y expresar ese sentimiento en tres minutos y medio. Estoy encantado por haber tenido la oportunidad de ilustrar de manera musical y melódica lo que estaba atravesando".

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