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Rocketman cartel reducido RocketmanDirigida por Dexter Fletcher
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Rocketman narra la historia personal de los años que hicieron famoso a Elton John. La película sigue la metamorfosis que transformó al tímido prodigio del piano Reginald Dwight en la superestrella internacional Elton John. Esta película -ambientada con las canciones más apreciadas de Elton John, interpretadas por la estrella Taron Egerton- será una fuente de inspiración para muchos, que conectarán con la universal historia de cómo un joven de un pueblo pequeño se convierte en una de las figuras más icónicas de la cultura pop. Rocketman también está protagonizada por Jamie Bell en el papel del letrista habitual de Elton y compañero de composición Bernie Taupin, Richard Madden en el papel de primer manager de Elton, John Reid, y Bryce Dallas Howard en el papel de madre de Elton, Sheila Farebrother.


La banda sonora de una era
LAS CANCIONES DE ROCKETMAN

Elton John explica su increíble procedimiento de trabajo con Bernie Taupin y los cineastas revelan cómo han tomado sus canciones clásicas y han logrado que parezcan "completamente diferentes".

"Hay ciertas cosas que han ocurrido en mi vida que cuando las veo con perspectiva pienso que deben haber sido una intervención divina" dice John, con una sonrisa. "La primera cosa fue que decidiese dejar la banda con la que estaba (Bluesology) y quisiese hacer algo diferente. Yo era un regordete que no tenía mucha confianza en mí mismo, pero estaba tan harto de hacer cabaret, de tocar para gente a la que la música no le interesaba nada... ... que respondí al anuncio del New Musical Express. Cuando lo pienso ahora me pregunto de dónde sacaría el valor para hacerlo. Pienso, 'con lo tímido que era entonces... ¿cómo demonios hice aquello?'".

El anuncio del que habla es, como ha pasado a formar parte del folclore musical, el mismo al que había respondido un joven que trabajaba en una granja de pollos en el norte de Inglaterra, llamado Bernie Taupin, y en él se invitaba a la gente a presentarse para un puesto de compositor en Liberty Records. John recibió la llamada en primer lugar y fue a reunirse con un hombre llamado Ray Williams. John le dijo a Williams que sabía escribir música, pero que era incapaz de escribir letras. "Así que Ray Williams se echa hacia atrás y coge un sobre sin abrir de una pila de sobres que había en su mesa. Podía haber sido la carta de cualquiera", dice John ahora. "En cualquier caso, me lo dio para ver si las letras que había dentro del sobre, cualesquiera que fueran, podían servir. Muy emocionado, cogí el tren de vuelta a Pinner, abrí el sobre y pensé 'Estas letras son muy buenas'. Podía haber sido cualquier sobre... pero fue el de Bernie. Es mi mejor amigo; tenemos una relación que dura ya 50 años. Aquel sobre podía haber sido el de cualquiera, y las letras podían haber sido una porquería. No puedo dejar de pensar, '¡Dios mío! ¿Me ha tocado la lotería con esto?'".

El resto, como suelen decir, es historia: John y Taupin forjaron una sociedad de creación musical (el primero la música, el segundo las letras) que ha dominado la escena musical mundial durante seis décadas. En un momento, el éxito de la pareja fue tan intenso que sus grabaciones representaban el 4% de los discos vendidos en cualquier lugar del mundo. En la actualidad, con ROCKETMAN, donde aparecen 23 de las canciones que han escrito juntos, sus canciones clásicas están siendo versionadas de nuevo, para un público completamente nuevo, y serán cantadas por un elenco completamente nuevo.

"Con Bernie todo son novedades, porque nunca sé qué me va a mandar"; así describe John el asombroso proceso productivo del dúo. "No hablamos del tipo de canción que vamos a escribir. Nunca sé qué voy a recibir. Así que cuando lo recibo, siempre es emocionante. Siempre hemos hecho lo mismo, desde la primera letra. Nuestra forma de escribir es desconcertante, él crea el escenario para la canción y yo lo acabo. Nuestras canciones se crean muy rápidamente. No sé cuánto tiempo le cuesta escribir una letra, porque nunca se lo he preguntado. Pero cuando recibo la letra, si se me queda pegada rápidamente y pongo las manos sobre el teclado y me lanzo, la mayoría de las veces no me cuesta mucho hacerla. A veces me ha dado letras que me encantan, para las que he tratado de escribir melodías, y simplemente no he podido hacerlo. No se me ocurre ningún motivo que lo explique. Pero lo acepto. Bastante suerte tengo con aquellas para las que sí he podido escribir la música. No sé de qué manera ocurre. Es extraordinario. Pasa lo mismo cuando estoy tocando en el escenario. Mis manos se mueven pero yo no les digo dónde tienen que ir".

En su condición de productor ejecutivo de ROCKETMAN, John tuvo una gran influencia en la elección de actores, tanto para su personaje como para el de Taupin, y no podría haber quedado más satisfecho con los resultados. "Taron [Egerton] es un ser humano excepcional. Verdaderamente extraordinario. Y lo que hace en esta película es simplemente increíble," dice John acerca de su protagonista. "Y contar con Jamie Bell en la película es también una de esas cosas que te dejan sin palabras. Hace años, cuando asistí al estreno de Billy Elliot, la película, me conmovió mucho. La escena final, cuando Billy ha crecido e interpreta El Lago de los Cisnes y su padre va a verle... Mi padre nunca hizo eso. No quiero que se me malinterprete, he arreglado mis diferencias con mi padre y todo está bien, pero en aquel momento la interpretación de Jamie me afectó mucho emocionalmente. ¡Y ahora me está afectando otra vez en la historia de mi maldita vida! Y es maravilloso".

Por supuesto, fuesen cuales fuesen sus capacidades como actores, quien quiera que fuera elegido también tendría que hacer frente a la nada desdeñable tarea de cantar sus propias versiones de algunas de las canciones más famosas que se han escrito. "En cuanto le conocí me di cuenta de que Taron sabía cantar", dice el productor musical de ROCKETMAN, Giles Martin. "Le había conocido a través de Matthew (Vaughn), antes de que Dexter se uniese al proyecto. Nos sentamos en el estudio y empezamos a trabajar. Es un ser humano especial. Nunca había visto a un cantante que se interesase tanto por el proceso, por comprender qué necesitas hacer, y que a la vez se diese cuenta de que cantar es algo que tiene que hacerse desde el fondo del corazón. Ya sabes, puedes sacar de Gales al chico, pero los galeses son grandes cantantes".

Martin, junto con el elenco, el director y los productores, ha organizado las canciones de ROCKETMAN de una forma que no solo encaja con la narrativa que presenta la película, la forma en que el joven Reginald se convirtió en el icono Elton John, con todo lo bueno y lo malo que esa metamorfosis pudiera traer consigo, sino que también reajusta sus indelebles melodías, así como los significados subyacentes.

"Me parece que los verdaderos seguidores se van a sorprender por la forma en que las canciones fueron escritas para contar una historia pero, en función de la forma en que las hemos colocado en la película y de la forma en que las hemos usado, acaban contando una historia completamente distinta", dice Furnish sobre el método diferente que se ha usado en esta producción. "Me parece que muchas personas van a ver la película y van a reaccionar diciendo, '¡Madre mía!, nunca había entendido así esa canción'".

Basada en una absoluta libertad creativa, cuando Martin se sentó con Vaughn y luego con Fletcher para comentar su filosofía general, "Dexter me dijo, 'Cuando arranque la música, queremos transportarnos a otro lugar", dice Martin. "'Queremos que todo salte por los aires cuando empiece la canción. No queremos que las canciones estén sujetas al suelo". Y así nació un musical como nunca se ha visto otro igual.

"Quisimos hacer un musical desde el principio", dice Fletcher. "La idea era abordarlo de esa manera, aprovechar el asombroso talento de Taron, y usar las canciones para que la película y la narración avanzasen sin interrupciones. Eso significa que la canción cobra vida de una forma radicalmente diferente. No había ninguna idea predefinida sobre la forma en que íbamos a usarlas. Estas canciones estaban a nuestra disposición de la misma manera que lo estaba el diseño de escenarios, como el diseño de vestuario o como el diseño de iluminación. Y tener en el proyecto a alguien como Giles, que comprende cómo funciona esa visión, que aporta todo lo que sabe para llevarlo a buen puerto, es la guinda del pastel".

"Era una forma de trabajar que me resultaba enormemente atractiva, porque da un gran margen de maniobra para ensayar cosas, para plantearnos cómo podemos adoptar enfoques musicales alternativos", dice Martin. "Te da un motivo para probar cosas con la música de Elton. Las canciones se convierten en una especie de motor de lo que ocurre en la historia. Es como si un mundo alternativo se abriese ante nosotros. Este proceso se pone en marcha con la grabación de una maqueta con la nueva versión de la canción. Taron, o Richard o Jamie o quien sea, van al estudio, graban la guía vocal, que después llevamos al escenario. Y después, o sustituyen la pista vocal en el escenario, cuando la cantan en directo, o actúan en playback sobre la pista vocal. Después yo escribo la partitura de la canción basándome en lo que hemos desarrollado. Podríamos decir que es casi trabajar en orden inverso al normal".

Los resultados son asombrosos. Pero no podríamos haberlo logrado sin los hombres que compusieron inicialmente las canciones, los Elton John y Bernie Taupin reales, que han dado a la producción absoluta libertad para manipular sus creaciones.

"Eso es lo más asombroso de todo", dice Martin. "Para algunas personas estas canciones son tan icónicas que son prácticamente objetos sagrados. Pero no estamos cambiando las canciones porque sí. Y lo mejor de Elton es que es un verdadero artista. Quiere que los demás amplíen las fronteras de su obra. Ha cantado estas canciones en innumerables ocasiones, las ha escuchado cientos de veces, Le resulta estimulante descubrir nuevas versiones - y a mí me parece que todos hemos logrado algo verdaderamente extraordinario".


La lista de canciones
UNA GUÍA PARA ALGUNAS DE LAS SECUENCIAS MUSICALES CLAVE DE ROCKETMAN

El elenco y el equipo técnico nos explican cómo algunas de las canciones más famosas de Elton John y Bernie Taupin encajan en su singular odisea musical.

The Bitch is Back
La primera canción de Elton John que aparece en ROCKETMAN no solo es temáticamente atrevida, sino que prepara el terreno respecto de la forma en que la música va a ser empleada para narrar la historia de la transformación del joven Reggie en un icono mundial. "'The Bitch is Back' es realmente nuestra forma de firmar un contrato con el público y de hacer que entienda cómo vamos a emplear la música a lo largo de la película", dice Furnish. "Es una apertura muy valiente para una película, una especie de exhibición musical, pero también es muy importante, porque es donde introducimos el concepto de nuestra narración: no somos solo una película de música en vivo, sino una película en la que la realidad y la fantasía son mundos con fronteras muy difusas que se entrecruzan en diferentes momentos. En ROCKETMAN, la música suele ser el conducto para entrar y salir de esos mundos, y para dar a los protagonistas la oportunidad de expresar y revelar cosas sobre sí mismos a través de una canción."

La canción nos traslada a la década de 1950, específicamente al hogar de un Reginald Dwight de siete años, en el que encontramos una familia que vive una existencia esencialmente privada de amor ("cada miembro del hogar busca el amor de una manera diferente", observa Furnish). El ambiente es entrañable, "casi sacado de Las esposas de Stepford", dice Fletcher, un ambiente prototípicamente inglés de los años 50, cargado de lecheros y carteros y camionetas de helados. "Pero todo es demasiado perfecto", añade Fletcher. Quería que todos los bailarines tuvieran cara de muñequito y unas sonrisas exageradas estampadas en el rostro, como si fuera un rictus. Los vecinos son todo cordialidad y saludos con la mano al joven Reggie, y entonces este se pone a cantar sobre ser "una perra" y se convierte en una especie de personaje peligroso, con malas intenciones. En ese momento aparece el Elton mayor con su diabólico traje en medio del número, intentando detenerlo, pararlo. Literalmente, llega al punto de decir: "¡Alto, alto, alto! ¡Esto no es históricamente exacto! Él no es la perra. La perra soy yo."

Si suena audaz, se debe a que, bueno, lo es; Fletcher, desde los primeros fotogramas se lanza a exponer su oferta para esta película, que está muy lejos de ser un musical o biopic al uso. "En particular, estaba seguro de que hacer que el joven Reggie cantase 'The Bitch is Back', nos iba a colocar desde el principio con algo que nadie espera", dice el director. "En el mejor de los casos, hace que el público se dé cuenta de que aunque vamos a jugar con las convenciones, vamos a ver cosas que parecen entrañables y bien intencionadas, casi prosaicas, pero en el fondo la película también dice: 'Soy una perra ', y no se avergüenza de lo que es."

Como salva de apertura, 'The Bitch is Back' funciona como la introducción perfecta al mundo de ROCKETMAN, su atrevida combinación de autenticidad y surrealismo. "Esa es la idea", dice Fletcher. "Está claro que esto no es algo tradicional. Lo que tenemos ante nosotros es un musical, pero es raro y desquiciado, porque así es Elton en ese momento (en la película). Está completamente desmadrado. Localizar este inicio en su casa de Pinner, su lugar de origen, dónde están sus inicios, es crucial. Más adelante en su vida, Elton llegó a un punto en el que tuvo la constante sensación de que era malo, pero lo cierto es que no lo era. Fue un niño maravilloso e inocente, como todos lo fuimos. Con ese ser es con quien tiene que volver a conectar".

Saturday Night's Alright for Fighting
Una de las escenas más atrevidas de ROCKETMAN tiene lugar, como no podía ser menos, con una de las canciones más estruendosamente escandalosas de Elton John. Cuando comienza la secuencia, nos encontramos en un pub de Londres en el que un Reggie de 10 años toca el piano, y a continuación le seguimos cuando sale por la puerta, avanza por un callejón y sale a una bulliciosa feria británica, en donde se transforma, pasando de su joven encarnación (interpretada por Kit Connor) al adolescente gamberro interpretado por Taron Egerton.

Es una secuencia asombrosa, un único trávelin acompaña a Reggie a lo largo del recinto ferial mientras interactúa con más de 300 extras, 50 bailarines, cuatro cámaras, tres grúas, 10 autos de choque y una noria. Fueron necesarias 12 semanas para coreografiar este épico número de baile, que traslada al público de los años 50 a los años 60. "Y ese salto entraña que también podemos mostrar las diferentes culturas e influencias presentes en Londres en aquel momento", dice el coreógrafo Adam Murray. "Cada grupo (de bailarines en la secuencia) comienza a captar movimientos de baile de los otros grupos: los Mods hacen un poco de Bhangra y también hay Teddies, Rockers y Ska; esto es unidad".

Este recurso narrativo y la elección de la canción, dice Furnish, "es una metáfora brillante para mostrar cómo se las apañó Elton para superar una infancia y adolescencia muy difíciles, claustrofóbicas y de clase trabajadora, y convertirse en esa fuerza imparable que se impulsa a sí misma desde la infancia hasta la edad adulta. Es una maravillosa escena de celebración".

Fletcher recuerda con orgullo el rodaje de la secuencia, que es sin lugar a dudas la de mayores dimensiones que ha rodado hasta la fecha". 'Saturday Night´s Alright for Fighting' siempre hace sonreír a la gente", dice. "Espero que al acabar la escena el público diga '¡Qué pasada, ha sido genial!' En esta escena se acumula un gran contenido narrativo. En la escena, Elton observa los elementos que son la génesis de sus influencias musicales. La secuencia muestra cómo Elton rinde homenaje a otras personas y sus diferencias, porque eso forma parte de la persona que es y de sus valores. Ahora el mundo trata de homenajear la diversidad y la diferencia, y así es como es Elton. Como número musical, destaca el constante movimiento, la celebración de una juventud natural y visceral. Por eso está rodada en una sola toma. Le dije a mi director de fotografía, George Richmond, "Que sea conectivo, una toma. Que no deje de moverse, que sea fluido, que no tenga interrupciones". Y George es la persona más indicada del mundo para ese trabajo. Por eso es una pieza clave esencial, porque nos muestra realmente a Elton saliendo a un mundo más amplio."

Your Song
'Your Song' siempre será una pieza esencial en la banda sonora de la vida de Taron Egerton. Podría decirse que es la canción que cambió su vida para siempre. Egerton eligió esta canción como la pieza que interpretaría en su audición para conseguir una plaza en la Royal Academy of Dramatic Arts. Dos veces. "¡La primera vez no conseguí la plaza!", dice riendo ahora. "Pero sabía que era imbatible, y al año siguiente funcionó. La elegí porque cuenta la historia de un personaje. Está dirigida a una persona y se puede interpretar como si fuera un discurso. Y es un momento verdaderamente adorable de ROCKETMAN, parte de la narración de cómo Elton y Bernie colaboran de una forma tan singular."

Para Bell no solo es una de las mejores canciones que se han escrito jamás, sino que es perfecta para la historia que están narrando. "Es una creación musical muy visual y cinematográfica", dice. "La forma en que se presenta la canción en la película da lugar a un momento de gran belleza".

Por lo que respecta a uno de los dos autores de la canción, "Your Song" sigue siendo una de las favoritas a la hora de interpretarla, prácticamente 50 años después de haberlo hecho por primera vez. "No me canso nunca de cantarla", dice John. "Es la canción más bonita y romántica. Conmueve a la gente. Para eso escribes canciones, para conmover a la gente. Quieres escribir canciones que te agraden, pero si agradan a otras personas, y yo creo que la letra de "Your Song" y el sentimiento que subyace tras la canción lo hacen, no morirán jamás. Es una letra extraordinaria de un poeta de 18 años de edad (Bernie Taupin). Y es complicada, la escribí en Mi-bemol y la escribí rápidamente, muy rápidamente, como se ve en ROCKETMAN. Así es como sucedió en realidad. La composición fue un momento mágico de nuestra vida".

Esa escena de ROCKETMAN, en la que somos testigos de la creación de una de las más imperecederas canciones de amor de toda la historia, es, según su director, uno de los momentos más fascinantes de una película rebosante de momentos fascinantes. "Lo que me planteé hacer fue utilizar las canciones de una forma nueva y emocionante", dice Fletcher. "El hecho de que conozcamos la canción nos permite disfrutar del momento y lo que hemos hecho con ella es un momento cinematográfico estremecedor".

Crocodile Rock
"Uno de los momentos de nuestra película de los que más orgulloso me siento es la triunfal actuación de Elton en el Trobadour", dice Egerton, sobre el momento en que Elton John brilló con luz propia por primera vez en la escena musical mundial. "Tenía 23 años y fue una de esas actuaciones, una de esas asombrosas noches en el Trobadour lo que realmente le convirtió en ese enorme artista famoso en el mundo entero".

La producción construyó una recreación perfecta hasta el detalle de la icónica sala de conciertos de Los Ángeles, para una secuencia en la que el John interpretado por Egerton pasa de estar aterrorizado, escondido en los servicios del backstage, negándose a salir, a estar exultante por el éxito logrado. "'Crocodile Rock' es una de las canciones de Elton en las que el público participa con más entusiasmo, por lo que parecía una opción interesantísima para esta secuencia", dice Furnish. "Es tan pegadiza, se aprende tan rápidamente, que todo el mundo se lanza a cantarla la primera vez que la oye. Y en la película se crea una sensación de ligereza, de alegría con lo que Dexter ha imaginado para la actuación del Trobadour. Elton siempre fue famoso por echar las piernas hacia atrás por encima del piano, mientras se sujetaba con las manos sobre el teclado. Decidimos aprovechar ese gesto y usarlo como metáfora de su ascensión a la fama. Durante ese número, con toda la energía y toda la realimentación, las piernas de Elton suben por el aire y el público se eleva por los aires junto a él. La sensación es que no se trata de un concierto normal, es un momento muy especial, en el que toda la sala tiene la impresión de que las cosas han pasado a otra dimensión, de una manera sobrenatural. La canción subraya todo eso con una gran belleza."

Por supuesto, no pretendemos decir que en su tiempo fuese esa la impresión que tuvieron. "La gente pensó "¿Qué acabo de ver?", dice John, riéndose, al recordar aquella memorable noche. "Yo estaba brincando y saltando y todo eso, y el público no estaba preparado para lo que pasó. Pero fue un ejemplo de estar en el lugar adecuado en el momento adecuado. Ya sabes, cuando Dick James (el productor de discos británico) me dijo "Quiero que vayas al Trobadour", yo le respondí, "Tengo muchas ganas de ir a Estados Unidos, pero no creo que este sea el momento adecuado.' Él me dijo que tenía que ir. La lección es que nunca sabes nada. Yo pensé, 'Bueno, tenía ganas de ir a una tienda de discos de Estados Unidos y comprar algunos álbumes.' Así que fui. ¡Nunca sabes qué va a pasar!"

Tiny Dancer
Esa inolvidable noche en The Troubadour, que cambió toda una vida, tuvo si cabe más importancia por lo que sucedió justo al concluir, cuando John y Taupin fueron invitados directamente a una fiesta en la casa del icono musical Mama Cass. Fue allí donde Elton conoció a John Reid.

"En la película se percibe con claridad la conexión instantánea que se estableció entre estos dos hombres", dice Madden. "Su relación acabaría complicándose mucho y atravesando algunos episodios oscuros, pero para nosotros era importante mostrar lo intensa que fue esa chispa inicial".

¿Y qué mejor canción para mostrar esa chispa que 'Tiny Dancer', una de las canciones más queridas de John? "Absolutamente de acuerdo", dice Fletcher. "Mira, cuando empezamos a hacer la película, obviamente comenzamos a pensar en qué canciones íbamos a incluir. Elton John tiene muchísimas canciones para elegir y, para que no queden dudas, las canciones que aparecen en la película se han elegido porque funcionan con la historia que queríamos contar. Sin embargo, cuando empiezas a hacer esa lista, 'Tiny Dancer' aparece en lo más alto siempre".

Honky Cat
Al igual que la secuencia de 'Saturday Night's Alright for Fighting', la escena de 'Honky Cat' de ROCKETMAN también tiene una ambientación deliberadamente diseñada para que recuerde la apariencia de un musical clásico de MGM. Y tampoco en este caso es meramente por su dinamismo visual. "Esta breve secuencia ilustra el efervescente éxito y la creciente notoriedad y riqueza que está cosechando Elton en ese momento", explica Egerton. "Lo divertido del número es que en ese momento Elton está descubriendo su identidad, antes de tener que empezar a pagar el coste de los excesos". En la escena, Richard (Madden) y yo hacemos un pequeño bailecito sobre un enorme disco giratorio".

Es un momento encantador, breve pero revelador en la película; es una escena que tiene una ejecución de apariencia moderna en una ambientación netamente clásica. "Cantando bajo la lluvia es una de mis películas favoritas, en la que Gene Kelly y Cyd Charisse entran en un mundo de fantasías elaboradas", dice Fletcher acerca del tono que está buscando. "Para mí, la cuestión radica en tomar ese elemento tradicional, darle la vuelta como a un calcetín y lograr que trate sobre la opulencia, la autoindulgencia y un comportamiento que no se considera especialmente atractivo, el gasto de dinero".

Y dinero había... ¡vaya si lo había! En el momento de la secuencia de 'Honky Cat' en ROCKETMAN, Elton John vendía por lo menos el 4% de los discos que se vendían... en todo el mundo. "Eso es una cantidad tremenda de dinero", dice Fletcher. "Así que la canción tenía que ser un homenaje a eso, había que reflejarlo. Estés o no de acuerdo, es la realidad de Elton en ese momento, y aunque parece una fantasía, de una opulencia casi grosera, 'Honky Cat' simplemente se apoya perfectamente en esa idea. Explora la idea de que 'Debe ser maravilloso ser rico y bañarse en champagne', pero aunque muestra el anverso de esa realidad, también deja ver su reverso. Es el comienzo de su desconexión con la realidad".

Una de las primeras declaraciones de principios de ROCKETMAN siempre fue que, a la vez que rendiría homenaje a la vida de Elton John, no alejaría la mirada de los momentos de oscuridad que también se habían producido. Y esta secuencia de 'Honky Cat' es un excelente ejemplo de eso, del compromiso de John con la autenticidad, incluso con su lado feo. "Eso siempre ha sido importante para nosotros", reconoce Furnish. "Esta canción se usa en el momento de nuestra narración en el que Elton está teniendo un éxito descomunal, pero empieza a ir un paso más allá. Comienza a mostrar la influencia que John Reid tiene en su vida y las cosas que Elton no conocía y que Reid le descubre. Muestra cómo se unen como pareja y cómo se unen como empresa y aprenden y crecen mucho. Es realmente donde los excesos comienzan a aparecer en la vida de Elton, y él comienza a ensanchar sus miras como individuo. Lo cual es bueno, pero también resulta ser algo que plantea desafíos muy, muy exigentes en su vida. "Honky Cat" es un momento muy seductor en la película".

Bennie and the Jets
Para el productor musical de ROCKETMAN, Giles Martin, 'Bennie and the Jets' es quizás la más audaz de todas las interpretaciones musicales que esta producción ha realizado del clásico catálogo de Elton John.

Es una escena salvaje que se refiere a un momento salvaje de la narrativa de la película. "Es la realidad bacanal, es el jet privado que va al país de las maravillas de Nueva York", dice Fletcher de la secuencia. "Es el punto álgido de la historia; que se considere el cénit o el momento de máxima decadencia depende del punto de vista de cada uno. En ROCKETMAN, tenía que haber un momento en el que Elton se desfasase por completo, perdiese el control. A continuación va a rehabilitación para tratar de descubrir quién es de nuevo. No puedo hacer un retrato 'con verrugas y todo' si no enseño las verrugas. Y así es como era. Nos planteamos la cuestión de, '¿qué grado de oscuridad le damos a esto?' No hacía falta mostrar en la película a Elton acostándose con un regimiento de personas y todo eso, pero sí hacía falta que la gente entendiera qué impulsaba su comportamiento. Tenemos escenas de amor sinceras de Richard y Taron, y están rodadas con gran belleza, como debe rodarse cualquier escena de amor. Pero 'Bennie and the Jets' es el polo opuesto a eso, el punto en el que su vida simplemente se vuelve completamente deshonesta y se va al garete. La película tiene la responsabilidad de explorar eso. Y, si no lo hago, entonces no puedo mostrar a Elton en rehabilitación. No tendría nada de qué rehabilitarse".

La canción, cantada por Egerton, está ambientada en un club nocturno, pero no es en club cualquiera. "Hubo un periodo en los años 70 en el que Studio 54 era el club al que había que ir", dice Fletcher. "Era un lugar increíble para personas increíbles con una producción creativa increíble, pero fue un momento particularmente oscuro. Fue esa época extraña en la que el SIDA era muy frecuente. Había un matiz de temor. La vida personal de Elton se estaba diluyendo por completo en las adicciones. Así que, en la secuencia de 'Bennie and the Jets', se muestra este tipo de oscuridad y se ven los nueve círculos del Infierno mientras desciendes hacia el club. La película adopta una actitud responsable con respecto a las drogas y dice: 'Sí, ven a Studio 54. Es deslumbrante cuando bajas las escaleras al entrar, pero cuando llegas abajo, es horrible: las personas que están allí están perdidas'. Así que, visualmente, la secuencia comienza con imágenes y ambientes deslumbrantes, increíbles. Es todo muy tentador. Pero luego se desciende a la oscuridad, lo que, a mi juicio, es la forma responsable de abordar la cuestión, porque no quiero glorificarla. Hay un coste humano, un coste emocional y un coste personal".

Como dice el diseñador de vestuario Julian Day, "Si 'Honky Cat' es la semilla del exceso, 'Bennie and the Jets' es el roble hecho y derecho nacido de todo eso". En otras palabras, es sexo y drogas, pero el rock and roll se ha escapado por la ventana. "Es el momento en el que el cohete está empezando a petardear", dice Furnish. "'Bennie and the Jets' es cuando Elton entra realmente en barrena. Todo está empezando a ser demasiado. Sus adicciones están fuera de control y le están arrastrando hacia el abismo. La canción se emplea casi como un grito desesperado. Es una utilización muy elocuente".

Goodbye Yellow Brick Road
Además de ser una canción clásica y una parte fundamental de la historia de la película, 'Goodbye Yellow Brick Road' es también el escaparate perfecto del brillante barroquismo que el diseñador de vestuario Julian Day aportó a ROCKETMAN. El atuendo que creó para acompañar la canción está inspirado, por supuesto, en El Mago de Oz, y tiene un nivel de detalle que hará las delicias de los fanáticos del clásico familiar.

"Es uno de mis vestuarios favoritos de la película", dice Day. "Le puse a Taron un traje azul con zapatos rojos rubí y solapas rojo rubí, para que representase a Dorothy. La camisa está hecha de tela plateada, en homenaje al Hombre de Hojalata. Además, lleva un sombrero de paja, por el Espantapájaros y un gran abrigo de piel sintética, por el León. Incluso hay una pequeña hebilla de cinturón de esmeralda, y Taron llevaba un pequeño pendiente de esmeralda, en representación de la Ciudad Esmeralda".

Pero, aunque el vestuario digno de mención sea el de Egerton, el que canta la canción es Bell. "Tengo la oportunidad de cantar 'Goodbye Yellow Brick Road' en un momento en el que Bernie y Elton llevan un tiempo sin estar juntos, y Bernie viene a ver qué tal está Elton", dice Bell. "Elton está desfasado, fuera de órbita. Bebe como un cosaco y se ha convertido en una mala persona. Ha perdido el control y está muy lejos de ser la persona que era. Incluso cuando tiene delante a Bernie, el amigo que nunca le va a fallar, los árboles ya no le dejan ver el bosque".

En la escena se ve como se reúnen los dos en un elegante restaurante para compartir una cena que resultará ser desastrosa. "Hay un compás en el que arranca la música", dice Bell, "y la letra dice, '¿Cuándo vas a bajar de las alturas? ¿Cuándo vas a aterrizar? Básicamente, Bernie le está diciendo a Elton: '¿Cuándo vas a apearte de esta montaña rusa? ¿Cuándo va a parar esto? ¿Cuándo vas a afrontar el hecho de que tienes problemas y tienes que lidiar con ellos, antes de que te maten?' Bernie sale precipitadamente del restaurante mientras canta y es realmente el momento en el que nos damos cuenta: ¡caramba! esta relación está llegando a su fin. Y es triste. Bernie se sube a un taxi y se aleja, y la canción hace que se cierna una sensación de tragedia sobre la escena. Es un momento en el que Bernie piensa: "He tratado de salvar a mi amigo y me parece que no he podido". De alguna manera, la canción manifiesta su sensación de fracaso".

¿Qué es el camino de baldosas amarillas? ¿Que representa? ¿Es la industria del entretenimieto en su conjunto, o las carreras de Taupin y John en esa industria? "Puede significar cosas diferentes para cada persona", razona Bell. "El impulso narrativo de esta escena es que Elton y Bernie querían hacer algo importante con sus vidas, para cambiar sus circunstancias. Todos podemos conectar con eso de alguna manera. Cuando consigues lo que quieres, las cosas pueden complicarse. Y cómo lidiar con esa situación puede ser difícil. Y entonces, ¿qué ocurre si pierdes la única cosa que te mantiene unido a la tierra? Entonces, puede pasar cualquier cosa..".

Rocket Man
Como cabía esperar, dado que es la canción que da nombre a ROCKETMAN, el momento en el que llega la canción que impulsa la película es apoteósico. Como dice el propio Martin sobre lo que han logrado, "La canción 'Rocket Man' arranca en el fondo de una piscina y culmina en un estadio. Supongo que eso es toda una declaración de intenciones".

"Realmente 'Rocket Man' no parece una canción para que la coreen en un estadio. Pero no hemos escatimado esfuerzos, hemos puesto toda la carne en el asador", dice Martin. "Hay un coro de 50 voces y una orquesta de 100 instrumentos. La hemos transformado en algo descomunal. Y no hemos hecho todo ese esfuerzo simplemente para lucirnos. Los hemos hecho para que sea divertido, para disfrutar escuchándolo y para disfrutar viéndolo. En última instancia, no creo que nos vayan a dar una medalla al esfuerzo, nos darán una medalla a la diversión".

Fletcher recuerda extasiado cómo hicieron esta secuencia. En la película, es una secuencia en la que el John de Egerton, deprimido y después de haber tomado una sobredosis, se sumerge en una piscina en una fiesta. Cosa que está muy bien cuando la lees en un papel, pero luego hay que llevarla a la práctica. "Pongámoslo así", dice Fletcher. "Estoy extremadamente orgulloso de que Taron haya podido interpretar una canción, de espaldas, en el fondo de un depósito de agua de 15 metros. Es algo que merece la pena ver".

Para Furnish, 'Rocket Man' es la metáfora ideal para referirse a alguien que está en la cima de sus poderes, y que nunca se ha sentido más solo. "En ese momento de su vida, Elton era la estrella más grande del mundo", dice el productor. "Su trayectoria ascendía como un cohete y estaba navegando a través del universo, pero a la vez se sentía cada vez más aislado e increíblemente solo y comenzaba a sentirse realmente desconectado de la vida cotidiana. El amor verdadero y la conexión real se estaban volviendo cada vez más y más difíciles de alcanzar para él. Y esta canción, melódica y líricamente, refleja ese sentimiento a la perfección. Encaja porque tiene la textura de himno que requiere ese gran momento de su vida, pero también tiene el dramático aislamiento que Elton puede sentir a veces, a pesar de todo el éxito y de todo lo que está sucediendo a su alrededor. Básicamente, es la combinación perfecta de música y película. Me muero de ganas de que la gente la vea".