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Nomadland cartel reducido NomadlandDirigida por Chloé Zhao
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Dirigida por Chloé Zhao (SONGS MY BROTHERS TAUGHT ME, THE RIDER), NOMADLAND se basa en la novela NOMADLAND: Surviving America In The Twenty-First Century de Jessica Bruder y está protagonizada por Frances McDormand (FARGO, TRES ANUNCIOS EN LAS AFUERAS, MISSOURI), David Strathairn (BUENAS NOCHES Y BUENA SUERTE, LINCOLN), Linda May y Swankie. La producción corre a cuenta de Mollye Asher (SONGS MY BROTHERS TAUGHT ME, THE RIDER), Dan Janvey (BESTIAS DEL SUR SALVAJE, HEART OF A DOG), Frances McDormand (OLIVE KITTERIDGE) y Peter Spears (CALL ME BY YOUR NAME). El director de fotografía es Joshua James Richards (SONGS MY BROTHERS TAUGHT ME, THE RIDER).


Mensaje de la directora (Chloé Zhao)
En otoño de 2018, mientras rodábamos NOMADLAND en Scottsbluff (Nebraska), por donde estaba la cosecha de remolacha helada, me puse a ojear “Desert Solitaire”, un libro de Edward Abbey que me habían regalado en la carretera. Esta cita se me quedó grabada:

“Las personas van y vienen, las ciudades surgen y se destruyen, civilizaciones enteras aparecen y desaparecen… pero la tierra permanece, cambiando mínimamente. La tierra permanece, con su belleza desgarradora intacta aun sin corazones que desgarrar. A veces me da por pensar, contra toda lógica, que la humanidad es un sueño, que el pensamiento es un espejismo, y que solo las piedras son reales. Las piedras y el sol”.

Durante los siguientes 4 meses fuimos coincidiendo con nómadas mientras viajábamos con el rodaje, y muchos coleccionaban piedras de los lugares por los que habían pasado, en sus hogares con ruedas propulsados por el sol. Por el camino iban compartiendo sus historias y sus conocimientos delante y detrás de la cámara. He vivido en ciudades de China e Inglaterra, y siempre me he sentido atraída por las posibilidades infinitas de la carretera, un concepto que me resulta intrínsecamente estadounidense, y por esa búsqueda interminable por alcanzar el horizonte. He intentado captar la inmensidad de esas carreteras en esta película, aun sabiendo que es materialmente imposible describirlas. Es una sensación que solo se puede descubrir de primera mano.


Punto de partida
Con NOMADLAND, Chloé Zhao (SONGS MY BROTHERS TAUGHT ME, THE RIDER) plasma un impresionante retrato panorámico del espíritu nómada estadounidense y del trabajo estacional. El resultado es una road movie para nuestra época, que resulta tan relevante como oportuna en este momento de reinvención y cambio. Fern, la protagonista de 61 años, guía a los espectadores por el espectacular paisaje del Oeste de Estados Unidos, atravesando las Badlands (zona baldías) de Dakota de Sur hasta el desierto de Nevada para llegar después hasta la región del Noroeste del Pacífico. Fern cobra vida gracias a Frances McDormand (FARGO, TRES ANUNCIOS EN LAS AFUERAS), que apostó por Zhao al conectar con la ideología de la directora tras ver su anterior película, THE RIDER. De esta colaboración ha surgido el retrato de una mujer que no solo ha perdido a su marido, sino que ha visto como toda su vida se desmorona con el hundimiento del pueblo minero en el que vive. Por el camino se descubre como una mujer fuerte con una nueva vida por delante. Fern se une a esta comunidad a través de las reuniones de nómadas, donde conoce a Linda May y Swankie (nómadas reales que se interpretan a sí mismos), su amigo íntimo Dave (David Strathairn) y otros compañeros con los que coincide durante el viaje. Pero por encima de todo, según Zhao, “según va avanzando en este viaje, son la naturaleza, el campo, las rocas, los árboles, las estrellas e incluso un huracán, los que le ayudan a encontrar su independencia”.

En 2017, Frances McDormand y su socio Peter Spears (CALL ME BY YOUR NAME) compraron los derechos del libro de no ficción Nomadland: Surviving America in the 21st Century de Jessica Bruder, una escritora de Brooklyn. “El libro es un trabajo de periodismo de investigación”, comenta Zhao, “y cada capítulo trata un tema distinto. Una mitad del libro se centra en la vida nómada, y la otra es el resultado de una operación secreta: Jessica se infiltró en Amazon y trabajó en la cosecha de remolacha”.

“Frances y yo compramos los derechos del libro”, comenta el productor Peter Spears, “y cuando ella vio THE RIDER en el Festival de Cine Internacional de Toronto me la recomendó encarecidamente. ‘Tienes que verla’, me dijo. ‘He encontrado nuestra directora’”.
“THE RIDER es una de las mejores películas que he visto en muchísimo tiempo”, afirma McDormand. “Fui a verla con la mente abierta, sin ideas preconcebidas sobre el reparto, la directora y sin saber mucho de qué iba, por lo que fue como una especie de descubrimiento personal. Como productora, me cautivó cómo la directora había utilizado todos los tópicos de los Westerns, tan cargados de testosterona, para contar una historia mucho más universal sobre la superación, la voluntad de sobrevivir y de redefinir nuestros sueños”.
“A la hora de documentarme para escribir el libro, me sumergí en la vida cotidiana de mis protagonistas”, comenta Bruder. “Pasé unas semanas viviendo en una tienda de campaña, unos meses en una furgoneta. Se aprende muchísimo de esas experiencias. Al principio no tenía ni idea de cómo eran los nómadas, y me ha sorprendido muy gratamente la creatividad, determinación y generosidad con la que me he ido encontrando en la carretera, a menudo por parte de personas a los que la vida les ha dado muchos golpes”.

“La verdad es que estaba equipando una furgoneta”, comenta Zhao, “porque durante el rodaje de mis dos primeras películas había dormido muchísimas veces en mi Subaru, que no era nada cómodo. Pero no tenía ni idea de que hubiera una comunidad tan grande de seguidores de este estilo de vida. Fran y Peter me dieron el libro, lo leí y me di cuenta de que no sabía nada de este fenómeno”.

Según Wells, que se ha convertido en un personaje popular gracias a sus vídeos de YouTube y su libro How To Live In a Car, Van or RV, “Era un tirado que vivía en una furgoneta, y de repente pasó algo muy extraño. Resolví todos los problemas y encontré todas las soluciones cuando me enamoré de la carretera y de la libertad. Había hecho todo lo que la sociedad espera de nosotros: conseguí un trabajo, me casé, tuve hijos, compré una casa… pero nunca fui feliz. Y aquí había hecho justo lo contrario a lo que esperaba la sociedad y me sentía feliz por primera vez. Entonces empecé a replanteármelo todo”.

“La cosa es que no necesitaba decirle a la gente simplemente cómo dejarlo todo e irse a vivir al desierto o a un parque natural”, añade Wells. “Necesitaba crear una comunidad. Eso es algo que no cambia: la gente quiere estar en contacto con otras personas. Recibía muchos emails en los que me preguntaban cosas tipo, ‘¿Cómo puedo conocer a otra gente? No quiero pasarme la vida solo’. El sentimiento de comunidad era muy importante”. Y sigue, “Mira los hombres que vivían en las montañas a principios del siglo XIX. Se dedicaban a comerciar con pieles, eran amantes de la naturaleza, les encantaba la soledad y eran grandes exploradores. Pero una vez al año se reunían para darse un atracón. Por eso monté los Rubber Tramp Rendezvous en 2011. El primer año vinieron 45 personas. El año pasado fuimos unos ocho o diez mil personas tirando por lo bajo. Es complicado hacer un recuento de personas en pleno desierto”.

Según fue avanzando con el proyecto, Zhao fue dándole forma a la película que quería rodar. Decidió llevar más lejos su forma de trabajar y a la vez probar cosas nuevas. “Mis películas anteriores son un tipo de película muy específico que ya domino”, comenta. “Tengo claro cuáles son mis puntos fuertes, con lo que no quería perderlos de vista, y quería seguir puliendo mi técnica en ese sentido. Pero por otra parte, tenía curiosidad por ver qué podía hacer para innovar”.

“El proyecto arrancó con Fran como productora, pero ya el primer día me dijo que quería participar en el proyecto como intérprete”, añade Zhao. “El tema es que me parecía que sería complicado venderle esta película al público. THE RIDER era una película de vaqueros, era un ‘western’. Esto era más complicado, porque en este país se discrimina a los mayores, hay prejuicios hacia historias con protagonistas de edad más avanzada o personas que viven en los márgenes de la sociedad. Pensé que con Fran en el reparto podríamos atraer al público de manera orgánica. Para mí ha sido una decisión pragmática desde el principio, pero a la vez me llamaba mucho la atención como reto creativo”.

“Creo que Frances enseguida se emocionó y empezó a pensar cómo hacer que esta película fue diferente”, comenta Spears, “al contar con una realizadora como esta”.

“Mientras interpretaba a Fern ‘trabajé’ en un centro de logística de Amazon, en la cosecha de remolacha azucarera, en la cafetería de un punto de interés turístico y como supervisora en el camping de un parque nacional”, cuenta McDormand. “En la mayoría de los casos nadie me reconoció, la gente pensaba que era una empleada más. Obviamente no trabajaba jornadas completas, pero sí intentábamos ser realistas en cuanto a las obligaciones y consecuencias de estos trabajos. Hemos querido reflejar el esfuerzo físico y las complicaciones para las personas entradas en años, pero también la alegría de trabajar y vivir en plena naturaleza como supervisora en un camping y la sensación de sentirse útil y de recibir un sueldo por realizar estos trabajos”.

Zhao trabajó estrechamente con McDormand. “Fran y yo pasamos mucho tiempo juntas antes de echarnos a la carretera y cogimos mucha confianza. No es el tipo de actriz que le dedica miles de horas a hablar del personaje. Le gusta ponerse manos a la obra, le gustan las cosas tangibles. Por eso hemos hecho muy buenas migas”, comenta Zhao.

“Chloé se mete de lleno en la historia de los personajes y busca el ‘gancho’ sobre el que construir el arco dramático de la película”, dice McDormand. “El proceso en NOMADLAND ha sido todo un reto para ambas porque estábamos manejando un formato híbrido donde actores no profesionales de la comunidad nómada iban a trabajar con David Strathairn y conmigo, que estaríamos interpretando nuestros papeles como actores. No obstante, Chloé y Josh, el director de fotografía, pasaron tiempo con David y conmigo y nuestras familias en el pueblo donde vivimos. Chloé fue tomando notas sobre nuestras vidas, sobre el trato que teníamos, y desarrolló la relación de Fern y Dave a partir de esa experiencia”.

Zhao y McDormand colaboraron para equipar el hogar con ruedas donde vive Fern en su vida nómada, una Ford Econoline a la que McDormand bautizó como Vanguard. “Le dimos vueltas a cómo organizaría Fern el espacio”, comenta Zhao. “Cuando vives en un sitio tan pequeño, lo que llevas contigo dice mucho más de ti que cuando vives en una casa propiamente dicha”.

“Cuando estábamos dándole forma al personaje, hablé mucho con Chloé sobre cómo íbamos a incorporar elementos de mi vida en la vida de Fern”, comenta McDormand. “Muchos elementos tenían que ver con mis circunstancias, pero otros simplemente estaban relacionados con actividades cotidianas. Propuse la artesanía porque es una forma de fabricar cosas prácticas que puedes necesitar, y también sirve para hacer trueques por el camino. Me llevé mi bolsa de cintas, el telar y el gancho, y creo que hice unas 75 manoplas que le fui dando a gente que nos encontrábamos en la carretera y a miembros del equipo. También los usamos como attrezzo”.

“Otra cosa que aporté a la historia fue una vajilla con un diseño llamado Hoja de otoño”, cuenta McDormand. “Cuando terminé la universidad, mi padre fue buscando platos por diferentes mercadillos para regalarme una vajilla como regalo de fin de carrera. Me pareció una buena idea aportarlo a la historia para darle un toque más personal. También uso mi propia cubertería, porque creo que es bastante chula”.

“Como queríamos trabajar con actores no profesionales y queríamos que fueran naturales, Fran también tuvo que ser ella misma al improvisar sus reacciones. Por eso el personaje de esta película es tan parecido a ella”, comenta Zhao.

“Con SONGS MY BROTHERS TAUGHT ME”, dice la productora Mollye Asher (SONGS MY BROTHERS TAUGHT ME, THE RIDER), “empezamos a rodar con un tratamiento en lugar de un guion. Chloé iba escribiendo las escenas cada día. En NOMADLAND trabajó como en THE RIDER, donde teníamos un guion, pero iba reescribiendo o ajustando las escenas, a veces incluso todos los días, en función de lo que iba surgiendo durante el rodaje”.


El itinerario
NOMADLAND se rodó durante seis meses y echó a andar en septiembre de 2018 en Dakota del Sur, donde se rodaron las escenas de las Badlands (zonas baldías) y Wall Drug. “He rodado dos veces en Dakota del Sur”, comenta Zhao, “y sé que tiene que ser en septiembre-octubre o en mayo”. De ahí el equipo se trasladó a Nebraska.

“Pasamos por Deadwood de camino al oeste de Nebraska para coincidir con la cosecha de remolacha”, apunta Spears. “Después descansamos un poco y volvimos a encontrarnos en Empire (Nevada), cerca del desierto de Black Rock, que es donde se celebra Burning Man”. Zhao y McDormand decidieron tomar Empire como punto de partida para la protagonista, Fern, puesto que también había sido el germen del libro de Bruder.

“Empire era un pueblo minero que durante generaciones se dedicó a la extracción yeso, hasta que se hundió tras la Gran Recesión. Todos los residentes fueron desahuciados”, comenta Bruder. “Por desaparecer, desapareció hasta el código postal”.

Para la siguiente parada se trasladaron a un antiguo referente de la contracultura, Point Arena en el condado de Mendocino, al norte de la costa de California, donde rodaron las escenas con Dave (David Strathairn) y su familia.

“Luego paramos por las vacaciones de Navidad”, comenta Asher. “Creo recordar que fueron unos cinco días y que celebramos juntos Nochevieja. A continuación fuimos a Yuma (Arizona) y de vuelta al condado de San Bernardino en California”.

Además de recurrir a Asher y Spears, Zhao también contó con Dan Janvey (BESTIAS DEL SUR SALVAJE, HEART OF A DOG) como coproductor. “Chloé y Dan eran amigos y él tenía experiencia en este tipo de producciones porque había trabajado con Benh Zeitlin”, explica Asher. Cada uno de los miembros del equipo fue seleccionado a conciencia. “En un rodaje como este, en el que vas a entrar en comunidades que no son la tuya, tienes que saber ser invisible, así que necesitábamos a gente que no solo fuera buena, sino que además tuviera la personalidad apropiada”.

“Algunas de nuestras primeras conversaciones se centraron en cómo trabajar con diferentes comunidades y cómo hacerlo de una manera que fuera colaborativa y respetuosa. Nos parecía una oportunidad muy interesante y una aventura única atravesando el oeste de Estados Unidos con Chloé y Fran y con un equipo técnico y unos colaboradores de primera”, dice Janvey.

“Contar con un buen equipo era fundamental”, comenta el director de fotografía Joshua James Richards (SONGS MY BROTHERS TAUGHT ME, THE RIDER). “Quizá pueda parecer un equipo pequeño, pero en mi opinión era justo lo que necesitábamos para este proyecto, y el talento era descomunal”.

“Chloé y Josh trabajaron con un grupo muy reducido de personas, para que pudieran integrarse en esta comunidad”, comenta Asher. “Utilizamos furgonetas antiguas que bien podrían haber pertenecido a los nómadas, y así pudimos rodar 360º”.

“Como productora formé parte de un equipo muy unido de 23 jóvenes realizadores y viajé con ellos por carretera mientras rodábamos como si fuera una más. No estaba allí para enseñarles nada, sino para aprender. Ese fue el objetivo de nuestro viaje”, dice McDormand. Había 19 hombres y 17 mujeres en el equipo.

El enfoque semi-improvisado de Zhao para el guion se traslada también a su forma de rodar. “En lugar de saber exactamente cómo quiere que sea la escena, Chloé es muy abierta”, comenta Richards. “Le gusta que la película se nos vaya descubriendo según avanzamos”.

“Nunca sabes exactamente qué busca Chloé y eso te da mucha libertad para explorar”, apunta Strathairn (BUENAS NOCHES Y BUENA SUERTE, LINCOLN), viejo conocido y vecino de McDormand. “Sin embargo se percibe que tiene muy buen ojo, como si tuviera clarísimo lo que quería captar”.

“Para mí los personajes no cobran vida hasta que empieza a rodar la cámara”, comenta Zhao, “según la hora del día, de lo cerca que está la cámara, cómo interactúa con el entorno y el clima y la gente que los rodea. En ese momento todo cobra vida”.

“A Chloé no se le pasa nada. Se da cuenta de absolutamente todo lo que le rodea, lo absorbe todo y sabe dónde encontrar la autenticidad”, comenta Janvey. “También sabe qué es interesante desde un punto de vista temático y visual. También es muy decidida y directa. Pero a la vez está abierta a la experimentación y los cambios”.

“Chloé edita mentalmente lo que hemos rodado durante el día”, añade Richards, que también ha montado la película. “Se va a casa, ve los dailies, y a veces me llama por la mañana y me dice: ‘Me gustaría añadir una cosa’. No es convencional, desde luego. Está constantemente dándole vueltas a la edición y el montaje de la película”.

En cuanto a la banda sonora, Zhao comenta que “buscó música inspirada en la naturaleza”, de ahí que le llamara la atención el compositor italiano Ludovico Einaudi y su trabajo más reciente, titulado Seven Days Walking, de 2019. Einaudi basó las composiciones en una serie de paseos que hizo por los Alpes italianos en 2018, en los que todos los días recorría la misma ruta pero se abría a las diferentes emociones y estímulos que surgían con los cambios de luz, temperatura, fauna y meteorología. “Uno de los aspectos más importantes de la evolución de Fern es su capacidad para convivir con la naturaleza. Con la furgoneta está mucho más expuesta al mundo natural, a su belleza y a sus peligros, a su capacidad para nutrir y sanar”. En Seven Days Walking Einaudi toca el piano, Federico Mecozzi el violín y la viola y Redi Hasa el cello.

El diseño de sonido era muy importante en la película, y se fue adaptando a cada uno de los paisajes que recorre Fern en su viaje. Para ello, Zhao y el equipo trabajaron con el diseñador de sonido mexicano Sergio Díaz, que ha colaborado con directores de la talla de Alfonso Cuarón (ROMA), Guillermo del Toro (EL LABERINTO DEL FAUNO, HELL BOY 2: EL EJÉRCITO DORADO) y Alejandro González Iñárritu (21 GRAMOS, BABEL). Para NOMADLAND trabajó con Zach Seivers, un profesional de Los Ángeles que también se ocupó de la remezcla de las grabaciones. “Queríamos que el diseño de sonido retratase fielmente los paisajes por los que transita Fern”, explica Zhao. “Al igual que con la música, no queríamos usar ‘trucos’ de sonido efectistas. No queríamos predisponer al público. Queríamos ser creativos y experimentales en nuestro diseño, a la par que auténticos y honestos”.


La vida entre nómadas
La mayoría de los nómadas reales que aparecen en la película fueron seleccionados en el transcurso de varios meses. Normalmente el equipo daba con una o dos personas y trabajaba con las que tenían vínculos más fuertes dentro de la comunidad. Swankie y Linda May fueron de los primeros en incorporarse, ya que salen en el libro de Bruder. “A mí mi vida me parece de lo más normal y me dio un poco de vergüenza leer lo que Jessica había escrito sobre mí, pero también me hizo tomar consciencia de la situación”, comenta Swankie. “Me alejé un poco de algunas de mis circunstancias vitales habituales para participar en la película, pero ha merecido la pena. Chloé adaptó el guion para que pudiera llevar el cabestrillo”.

Suanne Carlson (que les enseña el truco del bidón de cinco galones en la película) cofundó con Bob Wells una ONG que da apoyo a los nómadas llamada Homes on Wheels (Hogares sobre Ruedas). Los productores Asher y Janvey comprobaron que contar con la aprobación de la ONG le dio validez y garantías a la productora cuando quisieron hablar con los nómadas, y también les recomendaron a varias personas que podrían colaborar en el filme. “Mandaban notas como ‘tiene un perrete llamado Wilbur, le encantan las barbacoas y cocinar para la gente’”, comenta Asher. “Al final le entregamos a Chloé un documento con nombres, fotos y fotos de su vehículo, además de datos y anécdotas sobre ellos. Una de las nómadas era una señora de 86 años que se llamaba V.J. Flanary, y había sido una de las primeras mujeres piloto”.

Chloé eligió a los nómadas a partir de ese documento, pero luego amplió el casting para encontrar actores para determinadas escenas, como la del RTR (Rubber Tramp Rendezvous). La directora fue hablando de uno en uno con ellos. Por ejemplo, el grupo que comparte sus historias alrededor de una hoguera salió de ese proceso. Una de las características del trabajo de Zhao es que es muy cercana y transmite muchísima confianza al reparto no profesional, con lo que consigue crear un ambiente muy abierto y auténtico. “Con el set en silencio, la cámara enfocándolos y dejando el tiempo y espacio necesario para que contaran sus historias con máximo respeto. Así es como se han hecho las cosas en NOMADLAND”, explica Asher.

Viajeros como Derek, el joven al que conoce Fern, se parecen a los nómadas pero pertenecen a otra subcultura y no suelen relacionarse mucho con éstos. No obstante, en el caso de Fern, Chloé quería que entablaran amistad, y desarrollaron una escena en la que Fern le ofrece el bocadillo y le pregunta por sus padres. Al final Derek se unió al equipo. Zhao y los productores pensaron que darle trabajo era otra forma de hacer que el proceso de rodar NOMADLAND reflejase el espíritu de la historia.

Hablando de cómo había sido trabajar con Zhao, Swankie comenta: “Al principio imponía, pero cuando la fui conociendo me di cuenta de que tenía una visión global del proyecto. Cuando me pedía que hiciera algo que no le pegaba a mi personalidad, me recordaba suavemente que estábamos contando una historia, no mi vida real. Me parece una mujer fascinante. He aprendido muchísimo de la colaboración entre Chloé y Frances”.

“No conocía a Fran ni había visto ninguna de sus películas”, añade Swankie, “pero se comportaba conmigo como si yo fuese una estrella de cine y ella fuera una fan emocionada. Le confesé que no tenía ni idea de quién era y no se lo tomó a mal; al contrario, me dijo que tenía muchísimas ganas de que trabajáramos juntas. Me quedé con la sensación de haberme reencontrado con una vieja amiga. Me he sentido más querida, valorada y necesitada durante este rodaje que en ningún otro momento de mi vida”.


Destino final
“Creo que a la generación nacida en las décadas de 1950 y 1960 les hicieron creer que si hacían X, Y y Z tendrían la vida resuelta para cuando llegasen a la jubilación”, comenta Spears. “Claramente no ha sido así, ni antes ni tampoco ahora. La red de seguridad está rota y mucha gente está cayendo al vacío. Como dice Bob Wells, es como cuando se hundió el Titanic”.

“Pero lo curioso”, prosigue Spears, “es que esta situación convive con la tradición del individualismo férreo que caracteriza a Estados Unidos. Muchas de las personas que se ven obligadas a vivir esta manera están descubriendo una independencia desconocida y van conociéndose a sí mismos. Por primera vez en su vida solo tienen que responder ante sí mismos. Creo que es muy inspirador, y muy complicado, por supuesto. Al igual que tantas otras cosas que tienen muchas lecturas y son muy complicadas en Estados Unidos ahora mismo”.

“Estas personas son las que están redefiniendo el sueño americano”, dice Asher. “Es interesante porque creo que en todas las películas de Chloé se analiza el concepto del sueño americano, pero desde una perspectiva muy fresca. La de una artista que nació y se crió en una cultura totalmente diferente”.

“El poder de la ficción me ha marcado muchísimo y ha sido siempre mi fuente de inspiración a la hora de rodar películas”, comenta Zhao. “En la actualidad creo que corremos el peligro de olvidarnos de ese poder. No quería centrarme únicamente en alguien que utiliza la carretera como recurso para hacer un comentario social sobre los efectos negativos del capitalismo en Estados Unidos: eso a mí no me interesa. Prefiero que otra persona ruede un documental sobre ese tema. Yo quería adentrarme en este mundo y explorar una característica única de Estados Unidos: el nómada auténtico. Ahí es dónde quería llevar al público. Quería que los espectadores me acompañaran en este viaje y fueran conectando con la historia uno por uno.

“En su cine, Chloé dirige la cámara hacia aquellos grupos que pasan desapercibidos, como las personas mayores y los sintecho”, comenta Richards. “Se trata de explorar la vida desde una perspectiva que no se limita a observar. Tiene algo de poesía”.

Linda May describe su vida en la carretera: “La gente que conozco en la carretera son gente con la que nunca hubiera tenido relación por nuestras profesiones, estilos de vida o lugares de residencia. Nuestras vidas eran totalmente diferentes, pero al encontrarnos surgió de manera instantánea una camaradería, un apoyo y una cercanía. En lugar de pasar años desarrollando una amistad, creamos rápidamente un vínculo al compartir el estilo de vida nómada”.

“Algunos lo llaman un ‘viaje’ o una ‘aventura’. Pero yo no”, resume Swankie. “Para mí se trata de exprimir la vida al máximo y dar lo mejor de mí. Antes pensaba que lo más importante era formar parte de la vida de mis hijos y nietos, pero no nos estaba yendo bien ni a ellos ni a mí. Me causaba mucha tristeza y frustración. Tuve que recalibrar mis objetivos y centrarme en llevar una vida más sana. Para mí, la solución fue ser nómada. No soy una aventurera, ni estoy haciendo turismo, ni hago escapadas antes de volver a casa. No tengo hogar fijo. Todo lo que tengo lo llevo conmigo. No tengo que volver a ningún sitio a recoger nada. Ser nómada es una elección, no una circunstancia”.