
Enviar paquete entre particulares: qué necesitas y cómo hacerlo
Enviar un paquete entre particulares es algo que, tarde o temprano, casi todos hacemos. Vendemos algo que ya no usamos, mandamos un regalo sorpresa o devolvemos una compra online. Aunque ejecutar estos trámites no es complicado, conviene conocer bien el proceso para evitar posibles repeticiones, errores, retrasos y/o gastos innecesarios.
A la hora de enviar paquete entre particulares, conviene detenerse un momento antes de cerrar la caja y pensar en conceptos como si es un objeto frágil, perecedero, un producto electrónico... El contenido determina el tipo de embalaje, el peso final, el coste del servicio e incluso las posibles limitaciones de transporte. También es importante revisar si existe alguna restricción en función del artículo o del destino, especialmente cuando el envío cruza fronteras.
Qué debes preparar antes de hacer el envío
Una buena preparación ahorra tiempo y evita sustos. Hay que conocer y asegurar aspectos fundamentales antes de contratar el servicio. Es muy importante una correcta redacción de los datos del destinatario (nombre y apellidos, dirección exacta, código postal correcto y un teléfono de contacto), cuanto más completo mejor. Un simple error en el número del portal o en el código postal puede retrasar la entrega varios días.
También necesitarás conocer el peso y las dimensiones aproximadas del paquete. Muchas tarifas se calculan en función del volumen, no solo del peso. Si el objeto tiene cierto valor económico o sentimental, merece la pena plantearse contratar un seguro adicional. No suele encarecer demasiado el envío y aporta tranquilidad.
En el embalaje es donde más fallos se cometen, por lo que es aconsejable utilizar una caja resistente, del tamaño adecuado y en buen estado. Si el producto es delicado, añade material de protección, como papel acolchado, burbujas o relleno interior. Un objeto que se mueve dentro de la caja durante el transporte tiene muchas más probabilidades de dañarse. Y si reutilizas una caja, elimina etiquetas antiguas para evitar errores logísticos.
Sellar bien el paquete con cinta adhesiva de calidad y colocar la etiqueta en una superficie lisa y visible también forma parte del proceso. Puede parecer obvio, pero estos pequeños gestos son fundamentales para que el paquete pase por distintos centros de distribución y no se pierda.
Seguimiento, entrega y costes sin sorpresas
Una vez enviado, entra en juego el seguimiento online, uno de los elementos más valorados hoy en día. La mayoría de empresas de paquetería facilitan un número de localización que permite saber en todo momento dónde se encuentra el envío. Esto aporta tranquilidad tanto a quien envía como a quien recibe.
Cuando alguien va a esperar un paquete, agradece saber el día estimado de entrega e incluso una franja horaria aproximada. Poder organizarse evita perder tiempo en casa o depender de terceros para recogerlo. Por eso, elegir un servicio con notificaciones por SMS o correo electrónico mejora notablemente la experiencia.
En relación al precio, hay que comprender que va a depender principalmente del peso, las dimensiones, la distancia y la urgencia. De forma general, los envíos estándar suelen ser suficientes para la mayoría de intercambios entre particulares, mientras que los servicios urgentes elevan el presupuesto, pero reducen el plazo de tiempo para la entrega. Es muy recomendable detenerse unos minutos para comparar tarifas online de diferentes compañías, esto podría repercutir en un ahorro, en ocasiones, notable, especialmente si se realizan envíos con frecuencia.
Una alternativa, que coge peso con el paso de los años, son los puntos de recogida o lockers automáticos. Estas oficinas permiten una mayor flexibilidad para las recogidas, ofreciendo en la mayoría de los casos un precio más ajustado que la entrega domiciliaria. Además, facilitan la recogida cuando los horarios laborales complican estar en casa.