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Criptomonedas

Por qué las grandes marcas exploran la tecnología blockchain sin lanzar su propia criptomoneda

23/10/2026 | 08:51 CET2'

Las cadenas de supermercados, los grupos de moda y las empresas de transporte marítimo de contenedores han puesto a prueba la tecnología blockchain en los últimos años, pero muy pocas han lanzado un token con su propia marca. Un registro compartido permite resolver una cuestión concreta: quién ha manipulado un producto y en qué momento. En cambio, emitir una moneda digital propia implica afrontar normas sobre valores financieros, fluctuaciones de precios y obligaciones contables que estas empresas no necesitan asumir.

Los sectores de consumo que aceptan activos digitales, desde las apuestas deportivas con criptomonedas hasta los casinos compatibles con Bitcoin, como https://parimatch.com/en/bitcoin-casino, persiguen un objetivo diferente, ya que su actividad está directamente relacionada con el dinero digital. Para las marcas de renombre internacional, la situación es la contraria: sus productos son bienes físicos y, por tanto, la función del registro consiste principalmente en documentar el recorrido que siguen esos productos a lo largo de la cadena de suministro.

Registros compartidos sin criptomonedas

El sistema de trazabilidad alimentaria de Walmart funciona sobre Hyperledger Fabric, una plataforma blockchain empresarial que restringe el acceso a participantes autorizados. Según un caso práctico publicado por la Linux Foundation, localizar el origen de un paquete de mangos podía llevar casi siete días; con el nuevo sistema, el proceso se redujo a 2,2 segundos.

Walmart e IBM anunciaron sus proyectos piloto en octubre de 2016, centrados en mangos comercializados en Estados Unidos y carne de cerdo en China. Posteriormente, la iniciativa evolucionó hasta convertirse en IBM Food Trust, una plataforma que incorporó a empresas alimentarias como Nestlé y Unilever. En septiembre de 2018, Walmart comunicó a sus proveedores de verduras de hoja fresca que debían utilizar el sistema para garantizar la trazabilidad de sus productos.

● Un registro común para los proveedores: cada participante incorpora información a un historial compartido que ninguna de las partes puede modificar unilateralmente sin dejar constancia.
● Retiradas de productos más específicas: las búsquedas permiten identificar lotes concretos en lugar de retirar líneas enteras de productos, lo que ayuda a reducir el desperdicio.
● Sin necesidad de emitir tokens públicos: el sistema no requiere una criptomoneda propia, cotizar en una plataforma de intercambio ni mantener un mercado de negociación.

El lujo frente al problema de las falsificaciones

En abril de 2021, LVMH, Prada Group y Richemont, propietario de Cartier, crearon Aura Blockchain Consortium, una organización sin ánimo de lucro. Su red privada, desarrollada con tecnología de ConsenSys y Microsoft, almacena el historial de los productos y permite emitir certificados de autenticidad para sus propietarios, mientras cada marca mantiene el control de sus propios datos.

En aquel momento, Bulgari, Cartier, Hublot, Louis Vuitton y Prada ya participaban activamente en la plataforma.

La motivación es evidente: una estimación de la OCDE y la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO), publicada en 2019, calculó que el valor mundial de las falsificaciones importadas ascendía a 509.000 millones de dólares. Los miembros del consorcio pueden incorporar información sobre el origen y la trayectoria de sus productos sin renunciar al control de sus propios archivos.

El director ejecutivo de Cartier describió el proyecto como una iniciativa de cooperación sin precedentes en el sector del lujo. Y hay un detalle significativo: el sistema no incorpora ninguna criptomoneda.

Cuando un consorcio no consigue despegar

No todas las iniciativas han logrado mantenerse. TradeLens, lanzada en 2018 por Maersk e IBM sobre la misma base tecnológica de Hyperledger Fabric, fue cancelada tras el anuncio realizado el 29 de noviembre de 2022. El cierre del servicio estaba previsto para los primeros tres meses de 2023.

La plataforma conectaba a cargadores, navieras, transitarios, operadores portuarios y de terminales, así como a las autoridades aduaneras. Rotem Hershko, responsable de las plataformas empresariales de Maersk, explicó la decisión señalando que no se había conseguido reunir a toda la industria de la manera que el proyecto necesitaba.

Por su parte, Neeraj Srivastava, de DLT Labs, uno de los observadores del sector, sostuvo que el proyecto había dedicado demasiados esfuerzos a promocionarse y exagerar sus ventajas.

La principal lección no apunta tanto a las limitaciones del software como a la dificultad de convencer a empresas competidoras para que compartan un mismo registro y colaboren bajo unas reglas comunes.

Antes de poner en marcha una iniciativa de este tipo, conviene responder a cuatro preguntas fundamentales:

1. ¿Qué información necesitan consultar simultáneamente varias empresas?
2. ¿Quién administrará los nodos de la red y quién tendrá únicamente permisos de lectura?
3. ¿Es posible comenzar con una sola línea de productos como proyecto piloto?
4. ¿Qué ocurrirá con los datos si uno de los socios abandona la iniciativa?

Consejo de un experto. Antes de poner en marcha cualquier proyecto piloto, realiza una prueba sobre el papel. Si una sola empresa puede mantener los mismos registros en una base de datos convencional sin generar disputas entre los participantes, incorporar un registro distribuido añade costes, pero no aporta necesariamente un mayor nivel de confianza.

La utilidad por encima de la moneda

Los programas de fidelización permiten entender dónde se encuentra la diferencia. Los puntos acumulados funcionan de manera similar a una bonificación de una plataforma de apuestas deportivas: son válidos dentro de un ecosistema específico. Convertirlos en una moneda negociable libremente introduciría cuestiones jurídicas y de valoración que una base de datos convencional permite evitar.

El patrón que se observa en los casos anteriores es coherente: las grandes marcas adoptan blockchain para mejorar la trazabilidad, documentar el origen de los productos y demostrar su autenticidad, mientras dejan la emisión y negociación de monedas digitales en manos de otros actores del mercado.

Maersk ha afirmado que continuará digitalizando las cadenas de suministro, lo que indica que el interés por los registros compartidos ha sobrevivido al cierre de esta plataforma concreta. En definitiva, para muchas grandes empresas, el verdadero valor de blockchain no está en crear una criptomoneda propia, sino en facilitar el intercambio de información verificable entre organizaciones que necesitan colaborar sin renunciar al control de sus operaciones.