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Kaiser Chiefs

Son Ricky Wilson (cantante), Nick Hodgson (batería / cantante), Simon Rix (guitarra / bajo), Andrew White (guitarra) y Peanut (teclados).

A veces las historias de mayor éxito proceden de las ambiciones más pequeñas. Cuando Kaiser Chiefs se formó en la poco soleada Leeds, alrededor del verano de 2003, su objetivo no era conquistar los estadios ni cambiar el mundo. En lugar de eso, estos cinco chicos obsesionados por el Britpop, tenían un plan mucho más modesto. En los oscuros rincones de los clubs y en los locales de la ciudad de Ricky Wilson (voz principal vestido con un moderno traje azul y naranja), Andrew ‘Whitey’ White (guitarra), Simon Rix (bajo), Nick ‘Peanut’ Baines (teclados y moldeador de impresionantes sombreros de pastel de cerdo) y Nick Hodgson (batería y voz), decidieron formar una banda que traería consigo la capacidad de hacerse un lugar en el Festival de Leeds del año siguiente. Impresionante ¿no? Lo lograron sin la mínima gota de sudor, de forma natural, pero con ello llegó mucho más. Dieciocho meses después, los chicos han llegado a las listas de singles inglesas, han llegado al público de lugares tan lejanos como Moscú y han teloneado triunfantemente a Franz Ferdinand.

La historia de Kaisers empieza en realidad un poco antes de que decidieran tomar el nombre del exitoso equipo de fútbol de Sudáfrica. Amigos del colegio, Simon, Peanut y Nick habían tocado juntos en varias bandas desde los 15 años antes de graduarse en la escuela de arte y antes de que el incansable Ricky cantara en una banda tributo a Rolling Stones. Al principio Ricky rechazó la invitación de los tres amigos para unirse a su banda, pero por fin, cedió. "No sé por qué," ríe Nick. "No teníamos ninguna canción por entonces." Tras sumergirse en la escena de Leeds, Ricky y Nick comenzaron a ser invitados del legendario electro-punk Pigs, que presenta un buen surtido de freaks con estilo cada mes. Es una noche dedicada al folklore de Leeds: asiduos de ojos salvajes todavía cuentan cuentos de invasiones del escenario, de borracheras y de cómo los de seguridad le prohibieron a Nick terminar la noche con ‘Ace Of Spades’ de Motorhead porque incitaba demasiado a la barbarie (una regla que rompieron de inmediato)

Por supuesto, estar en pleno corazón de la escena musical más vibrante del país, hizo que la banda se diera cuenta que tenían que trabajar muy duro en este juego. Y así, tras una reunión particularmente caliente, se pusieron de acuerdo en que si querían asegurarse una aparición en el Festival de Leeds, debían empezar por renovarse. De inmediato optaron por cambiarlo todo, lo cual significaba un nuevo nombre ("Era el único de los sugeridos que no odiábamos todos") y a revisar todas sus viejas canciones. "Fue como ver la luz," dice Ricky. "Habíamos intentado tanto integrarnos, que habíamos perdido la visión de aquello que hacíamos mejor – y no era integrarnos." ‘Not fitting in’, parece que deja claro que saben crear canciones pop muy beat sobre las duras calles de la ciudad en hora punta y sobre relaciones que se tambalean. Cosas que sólo se podían haber escrito observando las peculiaridades de la vida del Norte de Inglaterra, son canciones cuyo sonido brilla con el sonido de Madness y The Kinks ó Roxy Music y Blur.

"Estábamos hartos de todas esas horribles bandas que vienen de fuera" dice Nick. Ricky asiente: "Dejamos de cantar sobre el hecho de trabajar en el ferrocarril y de ir a fiestas de instituto y empezamos a escribir sobre hechos como estar sin blanca en el Hyde Park de Leeds." Dio resulado. El primer single auto financiado en el sello indie Drownedinsound, ‘Oh My God’, llegó al número 66 en las listas a pesar del hecho de ser una edición limitada grabada en el dormitorio de Nick. El siguiente, ‘I Predict A Riot’ (su primera publicación propiamente hablando después de firmar con el sello independiente B-Unique) se coló directamente en el Top 20.

Por otra parte firmaron un contrato con Universal para Estados Unidos y Japón, y se convirtiron en una de las pocas bandas inglesas que aparecen en la lista de la prestigiosa e influyente emisora de radio americana, KROQ. Incluso su adorado Leeds United Football Club comenzó a poner su música en los altavoces del estadio. Con todo esto, no sorprende que fueran seleccionados para la gira de los Premios NME de 2005: un acontecimiento que antes había ayudado a bandas como Coldplay y Franz, en su camino a la fama.

Ahora mismo, todos quieren un trozo de Kaiser Chiefs. El productor de Blur, Stephen Street se quedó tan asombrado que ofreció sus servicios para el álbum de debut, Employment. Un bombardeo de brillantez art-pop, previsto para publicarse más adelante durante este 2005. Pero con todos estos logros y tras acaparar la mirada de los medios a ambos lados del Atlántico a comienzos de año, ¿qué será lo próximo para los Kaisers? "No pararé hasta que tenga un apartamento en la mayor ciudad del mundo", dice Ricky. "Nueva York. Helsinki. Y Harrogate. Además quiero que todas mis ex-novias me vean en Top Of The Pops. Pero sobre todo, quiero hacerme un nuevo empaste en los dientes".