La película está protagonizada por Jaafar Jackson en su debut en la gran pantalla, Nia Long (Empire, la saga The Best Man), Laura Harrier (Infiltrado en el KKKlan, Spider-Man: Homecoming) y Juliano Krue Valdi (Una casa de locos: la película, Arco), además de Miles Teller (Top Gun: Maverick, Whiplash) y el nominado en dos ocasiones al Oscar® Colman Domingo (Las vidas de Sing Sing, Rustin).
Dirigida por Antoine Fuqua, el galardonado cineasta de Training Day (Día de entrenamiento), Objetivo: La Casa Blanca y la saga The Equalizer, a partir de un guion de John Logan (Gladiator, El aviador), nominado tres veces al Oscar®, MICHAEL está producida por el oscarizado Graham King (Infiltrados, Bohemian Rhapsody), John Branca (productor ejecutivo de This Is It, Thriller 40) y John McClain (productor ejecutivo de This Is It, Michael Jackson Live at Wembley July 16, 1988).
El director de fotografía es el ganador de un Oscar® DION BEEBE, (Chicago, Memorias de una geisha). El diseño de producción corre a cargo de la oscarizada BARBARA LING (Érase una vez… en Hollywood, Tomates verdes fritos). El montaje es del ganador de un Oscar® JOHN OTTMAN (Bohemian Rhapsody, departamento musical de Sospechosos habituales), HARRY YOON (Minari, Bronca), EL oscarizado CONRAD BUFF, (Titanic, Terminator 2: El juicio final) y el también oscarizado TOM CROSS, (La La Land, Whiplash). La diseñadora de vestuario es MARCI RODGERS (Infiltrado en el KKKlan, Nola Darling). La responsable del casting es la ganadora de un Emmy VICTORIA THOMAS, (Érase una vez… en Hollywood, Django desencadenado).
La distribución correrá a cargo de Lionsgate en Norteamérica y Japón (en asociación con Kino Films) y de Universal Pictures en el resto del mundo.
La historia
Cuando Michael subía al escenario, el mundo se detenía. Estaba directamente conectado al ritmo y el alma de su tiempo. Era la estrella consumada del entretenimiento. Un cantante que convertía sus melodías en pura emoción. Un visionario que fusionaba sonido y espectáculo. Un pionero que rompía con todas las barreras. Un tipo que se inventó a sí mismo y que nos hizo preguntarnos lo que veíamos al mirarnos al espejo. Pero, entre todas sus emblemáticas actuaciones y canciones inmortales, tal vez el mayor legado de Michael Jackson sea esa corriente eléctrica de poderosa energía que sigue desatando en el universo cuando suena su música.
El combustible de ese cohete creativo hace rugir los motores del corazón de MICHAEL, un retrato apasionantemente inmersivo de cómo un niño prodigio se transformó en el indiscutible Rey del Pop. La película, una experiencia impactante plagada de música, baile y momentos destinados a convertirse en auténticas experiencias personales para los espectadores, no se limita a contarnos la historia de su origen. Nos muestra el nacimiento de la primera megaestrella de la era moderna. Es también el comienzo de una visión personal de esperanza, perseverancia y un mundo unido por un ritmo que sacudió como un terremoto los cimientos de la cultura y que sigue reverberando en la actualidad.
Para el director Antoine Fuqua y el productor Graham King, el objetivo de MICHAEL era tan simple como épico: ofrecer al público un asiento de primera fila para contemplar de cerca a uno de los artistas más creativos e influyentes que el mundo haya conocido.
La película se adentra en la realidad visceral de Michael desde el día en que se formó el grupo de los Jackson 5 hasta el lanzamiento de una carrera en solitario propulsada a la estratosfera. Sigue la trayectoria del artista descubriendo su visión creativa y luchando por ella, rompiendo las barreras de la desigualdad y estableciendo nuevos códigos culturales. Nos muestra sin tapujos su conflictiva búsqueda de la libertad y la conexión. Pero, sobre el escenario, Michael encuentra ambas intercambiando niveles astronómicos de energía con su entregado público.
El director Antoine Fuqua (Training Day (Día de entrenamiento), Asesinos de reemplazo, Lágrimas del sol, El rey Arturo, Los amos de Brooklyn, Objetivo: La Casa Blanca, Los siete magníficos, la saga The Equalizer y la serie Mayor of Kingstown) hace que todos estos elementos cobren vida con un potente reparto y equipo técnico. Todo orbita alrededor del fascinante debut de Jaafar Jackson interpretando a su tío en un conmovedor homenaje que ha supuesto un gran viaje de descubrimiento. Toda la producción tuvo como estrella guía los ambiciosos valores de Jackson. «Ver a Michael reinventarse a sí mismo y negándose a que lo encasillaran ha sido siempre una inmensa inspiración para mi propia carrera profesional, como para mucha otra gente», reflexiona Fuqua. «Para mí, ver lo que alcanzó Michael significó darme cuenta de que el cielo era el límite».
Para el productor Graham King (ganador del Oscar® a la Mejor Película por Infiltrados, 2006), una de las figuras más activas del proyecto, la oportunidad de llevar a los cines al público de todas las generaciones resultaba muy emocionante. «Nadie ha unido nunca a un público tan variopinto a través de la música como Michael», asegura King. «Es algo que nos tomamos muy en serio. Pero también hay una nueva generación que nunca ha tenido la ocasión de verlo actuar en vivo. Y eso nos impulsó verdaderamente a tratar de representar sus momentos más emblemáticos con la grandiosidad, con el alcance y el amor que Michael insuflaba a todo lo que hacía».
La música, los pasos de baile, el estilo y la actitud de Michael han significado infinidad de cosas para miles de millones de personas de todo tipo de procedencia y nacionalidad. Pero nadie podría haber previsto en 1967, cuando los Jackson 5 comenzaron a actuar en el Circuito Chitlin en plena época de segregación racial, que el chaval negro de 9 años que encabezaba la formación ejerciendo de cantante pronto se convertiría en una de las celebridades más fascinantes de la historia.
«Lo que hacía que Michael no se pareciese a nadie era su capacidad de imaginar. Veía mucho más allá que la mayor parte de la gente», asegura Fuqua. «Su voz, su forma de bailar, su forma de conectar han influido en incontables artistas de la actualidad, pero nunca habrá otro Michael».
Y, en efecto, Jaafar Jackson nunca trató de imitar a Michael. Su misión, más bien, era canalizar la esencia y la faceta enigmática de su tío. «Estudia a los grandes para ser aún más grande», solía decir Michael. Fiel a esa idea, Jaafar abordó el papel con una dedicación plena a investigar, ensayar y explorar.
Durante un proceso de preparación de dos años, bailó cada día hasta no poder sentir los pies, sentándose tan solo para enfrascarse en cosas escritas por el propio Michael y en montañas de material de archivo. Una vez en el set, inspirado por un reparto encabezado por Colman Domingo, Nia Long, Juliano Valdi, KeiLyn Durrel Jones, Laura Harrier y Miles Teller, Jaafar filtraba la luz mágica de Michael a través de su propio prisma de un modo asombroso.
«Lo que te hace adentrarte en el mundo de Michael es la absoluta autenticidad de Jaafar», dice Fuqua. «Todos estuvimos de acuerdo en que era absurdo tratar de imitar a Michael. Lo que ha logrado Jaafar, más que eso, ha sido saber estar totalmente presente en el momento y aportar el mismo espíritu positivo que veíamos imprimir a Michael en todo lo que hacía. Es algo que se nota».
«En todas las escenas de conciertos, quería que el público se sintiese muy cerca de Michael, lo más cerca posible», explica Fuqua. «Para los fans, esos momentos nos recuerdan no solo quién era Michael, sino también quién eras tú cuando escuchaste esos temas por primera vez. Y para quienes estén descubriendo por primera vez a Michael, son una relevación».
Michael se inspiraba mucho en el cine, un reino de fantasía que le servía de vía de escape cuando era crío. Solía decir que, para él, el escenario era como el set de una película. Para el equipo de producción, poder girar las cámaras para observar de cerca su vida y su arte de una forma nueva fue en cierto modo una forma de cerrar el círculo. Según el supervisor musical John Warhurst, «En nuestras escenas de conciertos, es como si el espectador estuviese pegado a la propia cámara, volando por el estadio. Estás con Michael en un momento y entre el público al segundo siguiente. Nadie ha vivido nunca de este modo una actuación de Michael. Aunque hayas tenido la suerte de ver a Michael en directo, vas a poder presenciarlo y escucharlo de un modo totalmente nuevo».
El productor Graham King lo resume en sus propias palabras: «Más de 400 personas han invertido toda su energía y su corazón en convertir MICHAEL en una experiencia que apasionará a los fans y todo tipo de público. Es una historia muy entretenida porque Michael era una persona muy divertida. Al mismo tiempo, te permite ver desde otra perspectiva cómo Michael llegó a ser quien era, observando su relación con sus padres, sus hermanos, sus animales y esa música con la que cambió el mundo».
El hombre tras la música
Graham King, el oscarizado productor de Infiltrados (Mejor Película, 2006), que también fue nominado para esa misma categoría por El aviador (2004), Hugo (2011) y Bohemian Rhapsody (2018), es especialmente conocido por atreverse a embarcarse en biopics de leyendas cuyos mitos han crecido hasta el punto de casi eclipsar al ser humano. «Ya hablemos de Howard Hughes, Freddie Mercury o Muhammad Ali, siempre me interesa explorar el lado oculto y humano de iconos de quienes no conozco esa faceta», explica King.
Tras el éxito de Bohemian Rhapsody, a King le llovieron multitud de ofertas para hacer biopics musicales. Sin embargo, King no dejaba de darle vueltas a la idea de cuál podía ser el siguiente reto, después de Freddie Mercury. Fue directo a la idea más ambiciosa. Como era amigo de la familia Jackson desde 1981 y siempre había sido fan de Michael, era consciente de que explorar el fenómeno de la que quizá sea la superestrella más indefinible de todos los tiempos podía ser un reto abrumador.
Comenzó a desarrollar un guion con alguien que sabía que tendría madera para encontrar el modo de afrontar tal inmensidad: el guionista y autor teatral John Logan (Skyfall, El aviador, Gladiator), nominado en tres ocasiones al Oscar® y ganador de un Premio Tony.
Logan tenía como objetivo ir más allá de todos los reconocimientos y condecoraciones —los mil millones de álbumes vendidos en todo el mundo, los 26 Premios de la Música Estadounidense, los 13 Premios GRAMMY®, más de 30 Récords Guinness (incluido el de Artista del Entretenimiento de Más Éxito del Mundo), sus galardones humanitarios y su presencia en el Salón de la Fama—, para analizar los anhelos de Michael y lo que llegó a representar su figura para quienes decían que los transportaba a otro mundo. Más que tratar de hacer un resumen de toda su existencia, el guion se centraba en los años más marcadamente transformadores: su evolución desde que era un niño sensible creciendo bajo la lupa del escrutinio público hasta convertirse en un joven apasionado que perseguía la verdadera libertad artística y que conquistó a un público de todas las nacionalidades que nunca habían visto nada parecido a él.
«Lo que subyacía a todo aquello era un corazón que latía con fuerza en el pecho de un hombre que quería dar felicidad», asegura Logan. «Creía profundamente en su música como algo espiritual, y sentía de verdad que sus canciones podían unir al mundo y sanarlo, en cierto modo».
Para entender ese mundo interior de Michael, Logan se sumió en una profunda investigación que incluyó estudiar documentos manuscritos del archivo personal del Patrimonio de Michael Jackson. «Cuando empecé a empaparme de la vida de Michael, lo hice con la rigurosidad de quien maneja material histórico. Me sumergí de lleno y lo leí todo. Analicé cantidades ingentes de material de Michael, cientos de páginas de notas escritas de su puño y letra, frases inspiradoras, letras de canciones... ¿Cómo pasa un tema como Beat It de ser una idea incipiente a su interpretación final?». A partir de ese proceso, Logan comenzó a modelar los momentos musicales de la película, no solo como un mero espectáculo, sino como puntos de inflexión narrativos. «Todas las canciones que elegimos y todas las actuaciones que dramatizamos fue con la intención de ilustrar el viaje personal de Michael».
Para Logan, ese viaje acaba trazando un arco muy claro y fascinante. «Para mí, ha sido un viaje muy directo. Era un hombre que tenía que ser libre. Procedía de un entorno absolutamente modesto en Gary, su pueblecito, tuvo una relación difícil con su padre y los Jackson 5 lo convirtieron en una superestrella internacional con 10 años. Y el resto de su trayectoria vital tenía como finalidad ser libre y convertirse finalmente en Michael Jackson, el artista en solitario. Para mí, es una historia feliz. Es una historia sobre creatividad. Y, como guionista, me pareció irresistible».
«Se trataba de mostrar el recorrido emocional que acabó haciendo emerger a Michael como Rey del Pop. Es un relato tan optimista como él lo era, una historia que nos pareció que haría que la gente bailara y riera por los pasillos», dice King. «Quería que el mundo viera cómo empezó todo, desde sus inicios en los Jackson 5 al lanzamiento de su carrera en solitario, y desvelar sus batallas personales para conquistar la libertad creativa y personal que hacía arder el fuego de su alma. A lo largo de todo el proceso, su pasión y su incansable motivación brindaron al mundo algunos de los temas más asombrosos que jamás se hayan escuchado».
A continuación, se imponía dar con un director cuya energía estuviera en sintonía con el descomunal desafío y que pudiera aportan un enfoque adecuado de Michael. King se reunió con diversos directores para que le explicaran sus elaborados planes. Pero fue el amor puro de Antoine Fuqua por la música de Michael lo que acabó conquistando al productor, consciente de que esa pasión podía plasmarse en la cinta con una buena labor de producción.
«Antoine y yo conectamos enseguida en el plano creativo», recuerda King. «Es uno de los seres humanos más amables que puedas echarte a la cara. Pero lo que más me atrae de él es su forma de contar historias y conectar con generaciones más jóvenes».
Fuqua ya conocía a Jackson como muchos de nosotros: como la banda sonora de su juventud. La vida de Michael siempre le había parecido cine en estado puro. «La primera vez que vi a Michael fue en Pittsburgh, siendo un crío; me pareció un tipo épico, inmenso, y así es como yo lo veía», explica. «Pero eso hizo que la idea de Graham y John de desvelar su faceta más humana en el corazón del mito me pareciese aún más interesante. Me encantó el proyecto de convertir su asombroso recorrido musical en una experiencia que será personal para todos y cada uno de los espectadores».
Le intrigaba especialmente el hecho de centrarse en el ascenso de Jackson en los años transcurridos desde que cantaba en los Jackson 5 hasta Motown y el demoledor lanzamiento de Off The Wall al comienzo de su carrera en solitario. «No creo que sea posible entender enteramente a Michael como persona sin regresar a cómo descubrió su vocación creativa», reflexiona Fuqua. «Vemos que se sentía atrapado entre el amor por su familia y sus ganas de crear su propio arte, cómo lidiaba con su soledad mientras trataba de ir en busca de su libertad. Esta película nos hace recorrer el proceso que necesitó afrontar para acabar despegando».
La productora ejecutiva Lydia Silverman dice: «John, Graham y yo sabíamos desde muy al principio que había que partir del comienzo de todo». Según ella, la historia sigue «la infancia de Michael con sus hermanos para luego mostrarnos su búsqueda de libertad creativa y personal para dar con su propia voz y liberarse del mundo que lo atrapaba. Aunque sea una película sobre una superestrella, en realidad narra una historia familiar».
Puntualiza además que, de fondo, la película tiene la finalidad de retratar a Michael Jackson como un ser humano afrontando los desafíos que supone crecer. «Va sobre criarte con tu familia y luego salir del cascarón, alejarte de esa red de seguridad que te han tendido. Y es un logro que puede intimidar bastante, pero la esperanza es que el público vea a Michael como un ser humano».
El Patrimonio de Michael Jackson permitió al equipo de producción acceder a los enclaves reales en los que había compuesto sus temas, fusionando la realidad con el ámbito cinematográfico. «Prince Jackson, hijo de Michael, se unió al equipo como productor ejecutivo y acudía al set todos los días, aportando una energía increíble». Y Fuqua añade: «Estar rodeado de gente que amaba a Michael no solo era inspirador, sino que nos brindó acceso a información privilegiada que no hubiéramos podido descubrir de otro modo».
Los vínculos familiares se convirtieron no solo en uno de los temas de la película, sino en su propia alma, pues el casting de varios años de duración en busca de alguien que pudiera encarnar a Michael acabó cerrando el círculo con la elección de Jaafar, hijo de Jermaine Jackson y Alejandra Genevieve Oaziaza. Jaafar no lo tuvo fácil. A pesar de ser un cantante consagrado, nunca había actuado ante las cámaras ni era bailarín profesional. Nadie sabía lo que podía ocurrir cuando se pusiera delante de las cámaras. Pero, del mismo modo, era imposible ignorar esa combinación de chispa y ternura propia de la familia que él desplegaba. Y, por si fuera poco, Jaafar parecía tener la incansable ética laboral de Michael, algo de lo que se valió para acometer una transformación asombrosa.
La fotografía
Visualmente, King y Fuqua comenzaron planteándose una pregunta general: ¿qué haría Michael? El equipo sabía que Michael se sentía atraído por la pirotecnia, por forzar los límites con un control milimétrico, por crear experiencias que hiciesen que las ansiedades del día a día desapareciesen como por arte de magia. Eso es lo que los cineastas se propusieron reflejar en la película. Cada plano fue diseñado para hacer que el público se adentrara cada vez más profundamente en la cambiante realidad de Michael, desde la calidez y la fricción de una gran familia que apenas cabía en su casa de Gary, Indiana, hasta alzarse en pie en mitad del inmenso Wembley Stadium, en Londres, listo para transportar a otra dimensión al público enloquecido.
Para lograrlo, reunieron a un equipo unido por un amor incondicional por el diseño exquisito, liderado por el director de fotografía Dion Beebe, la diseñadora de producción Barbara Ling, la diseñadora de vestuario Marci Rodgers, el diseñador de maquillaje Bill Corso y la estilista de peluquería Carla Farmer.
«Antoine pidió —y recibió— exclusivamente lo mejor de todo nuestro equipo», comenta Domingo. «Todo el mundo se dejó el pellejo, explorando cada posibilidad para conseguir que hacer todos esos momentos no solo realidad, sino visualmente impactantes».
Beebe ya había ayudado a revivir el musical cinematográfico con dinámica visualización de Chicago, de Rob Marshall. Ganó un Oscar® por su pictórico imaginario de Memorias de una geisha y obtuvo reconocimientos por su innovador uso del color y de la fotografía digital de alta velocidad en las películas de Michael Mann Corrupción en Miami y Collateral.
MICHAEL abrió un territorio inexplorado para el innovador director de fotografía. «Dion tiene un estilo visual maravillosamente natural, pero en MICHAEL demuestra que entiende igual lo superficial y lo llamativo», dice Fuqua. «Es increíble con la iluminación. Cuando iluminó el escenario para la escena de Bad, la belleza de aquello me dejó asombrado».
Beebe explica que, como la mayor parte de las actuaciones más míticas de Michael se pueden ver cuando uno quiera en YouTube, se propuso pensar algo que fuera más allá de la simulación. Y reflexiona: «Michael siempre iba un paso por delante, así que nos preguntamos: ¿cómo podíamos trasladar lo que hizo tan increíbles sus actuaciones hace décadas en la esfera del entretenimiento actual? Tanto Antoine como yo habíamos trabajado ya en videoclips, así que se nos ocurrieron cosas ambiciosas para transmitir la espectacularidad de los conciertos de Michael. Al mismo tiempo, lo que yo quería era acercarme a Michael, levantar el velo. Hay momentos en los que literalmente llevamos la cámara tras sus gafas de espejo para mirarle a los ojos».
El brillo deslumbrante de sus conciertos contrasta enormemente con los comienzos de Michael. «Los años de Gary, cuando los Jackson 5 apenas se acababan de formar, despliegan una paleta más contenida que transmite una sensación casi claustrofóbica», asegura Beebe. «Luego se mudaron a California, donde su look se abre a un mundo más colorido, desbordante de esperanza e ilusión».
Beebe se sintió especialmente agradecida por poder rodar en Hayvenhurst, una propiedad de dos acres que la familia Jackson compró en 1971. El propio Michael renovó la casa en los 80 partiendo del hogar de ladrillo original de cinco dormitorios y de estilo idílico que salió fotografiado por primera vez en la revista Life en 1972 para un reportaje sobre los Jackson. Poder rodar en la misma propiedad en la que Michael vivía con su familia confirió un nivel superior de autenticidad a la película. Allí, Michael podía dar rienda suelta a lo que le fascinaba, convirtiéndolo así en el refugio que tanto tiempo había soñado, acompañado de animales como una jirafa, Louis la llama y su adorado chimpancé Bubbles, que Fuqua creó digitalmente; un lugar al que escapar cuando el mundo lo quería todo de él, y disfrutar de esos ratos de diversión que tanto echó de menos de pequeño. «Rodar en un lugar tan cargado de recuerdos aún vivos de los Jackson nos afectó emocionalmente», dice Beebe.
El diseño de producción
Para la diseñadora de producción Ling, ganadora de un Oscar® por su versión vintage de Los Ángeles en la película de Quentin Tarantino Érase una vez… en Hollywood, Hayvenhurst era una auténtica cueva de los tesoros. Cuando emprendió con su equipo la misión de volver atrás en el tiempo para recuperar el aspecto de la casa cuando toda la familia Jackson vivía en ella, no dejaba de encontrarse recuerdos en todas partes, incluidos manuscritos originales de Michael.
Cuando Ling por fin tuvo la disposición original de la casa, cubrió los sets de toda esa pátina vivida e infantil que Michael aportaba a la propiedad. «A principios de los 80, la casa era un completo caos, con animales corriendo de acá para allá y Michael creando su música en todas las estancias. Barbara capturó esa atmósfera familiar», asegura King.
Jaafar conocía la casa como la suya propia. «Crecer aquí era sin duda como hacerlo en una burbuja», describe. «Era su propio mundo, aislado, pacífico, divertido, donde la familia era lo primero. Esa es la energía que el equipo de diseño recreó. Prácticamente puedes sentir a Michael armando jaleo en el piso de arriba mientras creaba sus canciones».
Fuqua dice que los sets de Hayvenhurst subrayaron esa sensación de respeto por la historia. «Cruzar todos los días las puertas de Hayvenhurst sabiendo que fue ahí donde de verdad pasó todo era un recordatorio muy importante de que estábamos accediendo a los recuerdos auténticos y más preservados de la familia. Barbara supo resaltar lo que todos pensamos que hizo de aquel lugar un sitio tan mágico para Michael».
Aunque el equipo de grabación se actualizó durante las obras de renovación de los 80 de la propiedad, el estudio casero de Michael, de donde salieron algunas de sus demos para Off the Wall y Thriller, permanece intacto. Pero no había espacio suficiente para rodar dentro, así que el equipo de Ling lo recreó pieza a pieza en un set de estudio insonorizado. «El estudio de grabación tenía un aura muy especial, porque Michael había puesto en dos de las paredes citas de Thomas Edison y John Lennon que debieron de inspirarlo, así que queríamos que el público sintiera lo que significaba ese lugar para él», nos dice.
Hayvenhurst era la antítesis de la casa de los Jackson en Indiana. En esa casa, 11 miembros de esa gran familia vivían hacinados en una vivienda de madera de dos dormitorios y 55 metros cuadrados en Jackson Street (una calle bautizada en honor al presidente Andrew Jackson, no a Michael ni su familia). Ling construyó el interior al completo en un set para poder retirar las paredes y dar cabida a las cámaras.
«Cada uno de los sets de Barbara era como una cápsula del tiempo», asegura Colman Domingo. Ese mismo nivel de precisión cultural permeaba hasta el más mínimo detalle de atrezo. «Teníamos fotos de todos los juguetes y cachivaches del dormitorio de Michael, de modo que todo tenía que ser acorde a ese mundo con el que la gente se identificaba, desde los libros de Peter Pan a los Premios GRAMMY®. Nuestro equipo es increíble y lo hizo posible», dice Ling.
La autenticidad se extendió a todos los detalles físicos del set, sobre todo los elementos de atrezo usados a los largo de toda la película, para la que se contó con varios objetos directamente prestados del Patrimonio de Michael Jackson. En algunos casos, el equipo de producción pudo utilizar las pertenencias reales de Michael.
«Los Grammy son de verdad los que ganó Michael», explica King. Además, la película es el primer largometraje que muestra las estatuillas de los GRAMMY® del modo en que aparecen en pantalla. Más allá de esos elementos históricos, el departamento de atrezo trabajó meticulosamente para recrear elementos de las actuaciones de Michael. Según King, «Todo está cuidado al detalle, hasta el modo en que Jaafar sostiene el micrófono».
El diseño de vestuario
La mayor parte de las estrellas del pop tienen un estilo propio, pero pocos han forjado una iconografía tan influyente en el mundo de la moda como Michael. A medida que su carrera profesional lo propulsaba a niveles de fama estratosféricos, cada elemento de su armario comenzó a cobrar significado: el guante de lentejuelas, los pantalones de esmoquin pesqueros, los calcetines relucientemente blancos, las chaquetas de cuero con cintas, los mocasines brillantes, los elementos militares... Hasta los detalles más punk parecían cubiertos de polvo de hadas. «No ha habido una superestrella más instantáneamente identificable que él, de modo que el vestuario era clave», explica Fuqua.
Para King, reunir al equipo creativo responsable de hacer que el mundo de Michael cobrase vida era una prioridad total. «Como productor, siempre tratas de trabajar con los mejores», explica King. «He tenido la suerte en mi carrera de contar con responsables de departamento alucinantes».
King reunió a un equipo de aclamados artistas, como el oscarizado director de fotografía Dion Beebe, la diseñadora de producción Barbara Ling, la diseñadora de vestuario Marci Rodgers y el diseñador de atrezo Gay Perello. «Su nivelazo artístico es clave», nos cuenta King. «Y juntar a los mejores profesionales de la industria para ocuparse de todo lo artístico es lo que en último término posibilita hacer la película».
Los cineastas celebraron poder contar con el talento de la diseñadora de vestuario Marci Rodgers, conocida por su trabajo con Spike Lee en Infiltrado en el KKKlan y su serie de televisión Nola Darling. De la originalidad vistiendo de Michael, Rodgers afirma: «Nunca imitó a nadie. Se propuso crear sus propias tendencias, y lo hizo hasta tal punto que hoy en día seguimos viendo looks inspirados en él tanto en pasarelas como por la calle. Sus ideas se convirtieron en fenómenos».
«Tuvimos que pasar por todo un proceso para elegir exactamente lo que íbamos a usar, pero fue muy gratificante», dice. Sus incursiones incluyen visitas al Museo de los GRAMMY® y a los archivos del Patrimonio de Michael Jackson para examinar piezas como la chaqueta «zombificada» del corto de Thriller o el atuendo que Michael llevó para los números iniciales de la gira mundial de Bad. «Me llevaba literalmente la cinta de medir para calcular la anchura y la longitud de las hebillas o la distancia entre las correas», explica riéndose.
El atuendo más deseado de los que Rodgers recreó fue la chaqueta roja en forma de V de Thriller, una prenda cuyas réplicas fueron el último grito en los 80, obra de Marc Laurent y originalmente elegida por Deborah Nadoolman Landis, que fue la diseñadora de vestuario del corto. «Hablé directamente con Deborah sobre la ropa», cuenta Rodgers. «Una de las cosas que me dijo fue que los pantalones que Michael llevaba en ese videoclip estaban teñidos a mano porque, por aquel entonces, Levi’s no fabricaba pantalones rojos. Total, que cogió un par de Levi’s blancos y literalmente los tiño a juego con la chaqueta. La mayor parte de la gente no lo sabe».
«Hay muchas historias sobre el primer guante de Michael, pero, sacando mis propias conclusiones, parece que el primero de todos fue un guante de golfista que Michael pidió a un empleado de la familia que le decorase con cristales. Más adelante hubo otras versiones, pero todos fueron hechas a mano. Nada de producciones a gran escala. Yo usé ese mismo enfoque. Fui a la tienda de telas, elegí lo que quería e hice lo que necesitaba a medida de Jaafar. Y, fieles al estilo de Michael, nuestros calcetines siempre iban a juego con el guante elegido».
Rodgers disfrutó mucho también vistiendo a Juliano. «Cada vez que vestía a Juliano, se notaba cuáles eran sus atuendos favoritos porque, cuando se los ponía, no dejaba de bailar», cuenta riendo. «Algunos de los modelitos que más he disfrutado creando han sido los de los Jackson 5 en la feria del condado. Para mí, ahí es cuando los Jackson 5 realmente cobraron vida, con esa estética mod tan irresistible».
La influencia de Michael Jackson traspasó las fronteras de la música y, en opinión de King, su estilo era parte esencial a la hora de contar su historia. «Alguien con ese nivel de fama tiene capacidad para impulsar realmente tendencias musicales, de moda, artísticas», explica. Alguien así tiene la capacidad de modelar la cultura con solo aparecer ante las cámaras. King prosigue: «Michael era un genio de la moda. De eso no cabe la menor duda. Era un auténtico hombre-espectáculo y el mayor profesional en lo suyo».
El diseño de peluquería y maquillaje
El diseño de peluquería y maquillaje ayudó a transformar a Jaafar y añade profundidad a todos los personajes, algo que se aseguró de supervisar el equipo formado por el artista de maquillaje ganador de un Oscar® Bill Corso y la estilista de peluquería y maquillaje nominada al Oscar® Carla Farmer. «Bill y Carla son increíbles, un par de artistas apasionados que se consagraron en cuerpo y alma a mostrar la evolución del aspecto de Michael en pantalla», dice Fuqua.
King recuerda decirle a Corso desde el principio que «Michael debe ser la figura central, pero ten en cuenta que quiero que veamos un poco de Jaafar, porque se lo merece». Y puntualiza: «Quería que el mundo viese a Jaafar como un actor interpretando a un personaje, más que imitando a alguien». El trabajo de Corso ayudó a transformar a Jaafar en Michael permitiendo que su interpretación resultara genuina. «Bill es un genio, lo mejorcito con lo que he trabajado en peluquería y maquillaje», asegura King.
Corso contaba con una inmensa cantidad de material de referencia a modo de guía, pero quería usar su labor para desenmascarar aún más al auténtico ser humano debajo tras la apariencia de Michael. «Hay muchísima documentación de todas las actuaciones de la vida de Michael, y de los cambios de look tan marcados que fue adoptando a lo largo de los años», dice.
Uno de los momentos más destacados fue encargarse del maquillaje para el videoclip de Thriller, que lo transportó de vuelta a sus raíces creativas. «Para muchos de mi generación de artistas del maquillaje, Thriller fue un momento trascendental de sus vidas. Para mí desde luego que sí».
Es un hecho conocido que Michael reunió a un superequipo de artistas del maquillaje para la producción de Thriller, algo que a Corso le encantó recrear. «Mandé correos electrónicos a varios de mis amigos del gremio, muchos de ellos galardonados con el Oscar® por su labor maquillando, y me contestaron al instante. Literalmente contamos con la flor y nata para hacer el maquillaje zombi. Fue divertidísimo».
Otros de los momentos claves para Corso incluyen la transformación de Domingo en Joe Jackson, un proceso con prótesis que obligaban a Domingo a estar en la sala de maquillaje durante dos horas y media cada día.
En cuanto a Farmer, se empapó de todos los peinados que había lucido Michael, desde el pelo a lo afro a los rizos Jheri, analizando fotografías para identificar sus looks más emblemáticos. Solo en el corto de Thriller, por ejemplo, Michael cambia de peinado varias veces. «Quería imitar el corto para cada uno de esos cambios, así que ajustaba el pelo de Jaafar en cada toma», nos cuenta.
El pelo también es parte de la historia del Rey del Pop, tal y como MICHAEL muestra en detalle durante uno de los accidentes más inquietantes de su vida, cuando el pelo se le prendió fuego mientras grababa un anuncio de Pepsi, lo que le provocó graves quemaduras y daños permanentes. «Michael tuvo que recurrir a los postizos después de aquello y eso a su vez hizo que su look cambiara de nuevo», explica Farmer.
Las actuaciones
La comprensión casi mística de Michael de cómo hacer entrar en trance a inmenso público reinventó para siempre las expectativas de lo que podía significar un concierto o un videoclip para la gente. Por eso, los cineastas se preguntaron: ¿podrían conseguir que esas actuaciones tan potentes y grabadas a fuego en el recuerdo colectivo de millones de personas volviesen a vivirse como la primera vez?
«Cada una de las actuaciones tenía que ser 100 % auténtica, tenía que evocar las épocas en las que tuvieron lugar y tenía que contener ciertos detalles auténticos, desde la preparación del escenario hasta las propias lentes empleadas», dice Fuqua. «Pero no nos conformamos con eso. Buscamos formas de aportar ángulos nuevos a lo que el mundo ya había visto».
Silverman asegura que trabajar en la película le brindó la oportunidad de experimentar algo que siempre había lamentado perderse: ver a Michael actuar en vivo. «Yo era una de esas personas que nunca había visto a Michael en concierto, una de las cosas que más lamento de mi vida». Pero, tras formar parte de la película, cree que el público podrá experimentar algo lo más parecido posible a esa sensación. «La gente que nunca tuvo la ocasión de vivirlo ahora puede aprovechar esta oportunidad. Y quienes tuvieron la suerte de verlo pueden revivirlo todo embarcándose en este viaje nostálgico».
BAD EN EL WEMBLEY STADIUM
Aunque no la vemos hasta la última parte de la película, la interpretación de Michael de Bad delante de 72.000 espectadores entregados (con la princesa Diana y el príncipe Carlos de Inglaterra entre ellos) en el Wembley Stadium en 1988 fue la escena con la que arrancó todo en el primer día de rodaje. En el set se hizo el silencio ante lo abrumador de la anticipación.
Los cineastas querían que la secuencia capturase la magnitud y la emoción del verdadero concierto de Jackson, donde decenas de miles de personas respondieron tan intensamente a su presencia. King recuerda ser testigo de primera mano de aquel fenómeno en Wembley. «La gente se desmaya y había camillas y gente perdiendo el conocimiento. Yo eso lo viví», dice, describiendo la escena en el exterior del estadio casi como un «triaje». Para ayudar a Jaafar Jackson a personificar a Michael sobre el escenario, King tomó la inusual decisión de grabar largas secuencias de interpretación en los primeros compases del proceso de producción. Dominando antes de nada esos momentos tan emblemáticos, Jaafar pudo hacer acopio de la suficiente seguridad antes de lidiar con escenas dramáticas.
Cuando el batería de Michael, Jonathan Moffett, llegó al set para ver la recreación, King recuerda preguntarle: “¿Lo hemos captado bien?”. Moffett contestó que no se podía creer lo que estaba viendo. Una reacción similar fue la que se produjo cuando los miembros de la familia de Michael, incluida la madre, Katherine Jackson, y sus hermanas Rebbie y La Toya vieron por primera vez a Jaafar actuar totalmente vestido, penado y maquillado; fue un momento muy emotivo que a King le sirvió para darse cuenta de que la película iba por el buen camino.
Para Fuqua, fue un gran presagio. «Ese día todos íbamos preguntándonos si Jaafar iba a poder con semejante desafío. Y, madre mía, cuando la música comenzó a sonar y empezó a bailar... es que lo clavó. Lo clavó hasta tal punto que cuando grité “corten”, todos nuestros extras estaban vitoreándolo. Graham y yo intercambiamos una mirada y ambos supimos que iba a salir bien».
Para el director de fotografía Dion Beebe, la escena tenía que ser como la culminación de todos los años de Michael soñando con triunfar, estudiando a los grandes, ensayando sin descanso y tratando de desplegar todo su potencial. «Había anunciado su transición a una carrera en solitario, y ahí aparece entonces Michael, en mitad de Wembley, vestido de cuero, con sus cinturones y convertido en una nueva persona», explica Beebe. «Fue un rodaje muy emocionante. Quería que la cámara se metiese de lleno en el espacio personal de Jaafar hasta el punto de resultar casi incómodo, para poder verlo respirar, sudar, concentrarse, y que todo en él resultara muy presente y claro».
BILLIE JEAN EN LA EMISIÓN DE MOTOWN 25: YESTERDAY, TODAY, FOREVER
Tal vez la actuación más historiada que tuvo que recrear el equipo de producción fue la que cambió el concepto de danza urbana para siempre: el programa especial de aniversario Motown 25: Yesterday, Today, Forever. Emitido en la NBC en 1983, el especial incluía la actuación de Michael de su nuevo superéxito Billie Jean, la única canción ajena a Motown que se interpretó esa noche y que, irónicamente, marcó el mejor momento del espectáculo. A mitad del tema, detuvo el corazón de millones de personas sacándose de la manga el paso que se convertiría en todo un símbolo de lo que él era: el elegante, potente e inconfundible moonwalk, arrastrando los pies hacia atrás.
«Todo el mundo a partir de una determinada edad recuerda el momento en el que Michael hizo el moonwalk y cómo se convirtió en algo icónico al instante», dice Fuqua. «Sentíamos una enorme responsabilidad por representar fielmente ese momento histórico».
Motown 25 se filmó ante un público en directo en el Pasadena Civic Auditorium, un enclave con capacidad para 3.000 personas. Fue muy emocionante para los cineastas poder usar ese mismo lugar para el rodaje. En palabras de Barbara Ling, «Daba mucha autenticidad a todo poder rodar en el mismo escenario en el que Michael había creado un momento que perdurará para siempre en nuestro recuerdo. Aquello puso a nuestra disposición un enorme set para actuar y nos permitió conseguir un diseño casi idéntico al original».
De nuevo, Jaafar supo meterse de lleno cuando las cámaras comenzaron a rodar. Según recuerda Rodgers, «Jaafar subió al escenario con ese traje de lentejuelas y, en cuanto la luz lo iluminó, me dije: “Es totalmente Michael”».
Beebe lo ratifica: «En esa actuación lo dimos todo. Investigamos cada detalle de la emisión y de los ángulos de cámara exactos empleados. Y, con eso como base, intentamos exigirnos un poco más, tal y como Michael hubiera hecho. Enfatizamos nuevos detalles, como la forma de mover la mano en la que llevaba el guante, cuando lanza el sombrero, la precisión de su juego de pies; el objetivo era encandilar al público. Y utilizamos lentes tipo sonda para poner aún más de relieve la meticulosidad de la coreografía de Michael».
El productor Graham King reconoce que recrear el momento Motown 25 fue uno de los desafíos más intimidantes de la película. «Motown 25 imponía mucho», asegura. «Es una de las actuaciones televisivas más emblemáticas que haya habido».
Par King, el desafío iba más allá de simplemente recrear la actuación. «La cuestión pasó a ser cómo convertirla en parte de la narrativa», explica. «Cuando haces una película como esta, no vale con mostrar actuaciones y ya. Tienen que formar parte de la historia que estás contando».
BEAT IT, THRILLER Y MÁS ALLÁ
A comienzos de 1983, Michael volvió a sacudir el mundo de la música, esta vez con el videoclip de Beat It, tercer single de Thriller y primer éxito multigénero de Jackson, que acabó llevándose un Grammy a la Canción del Año. Pero, siempre queriendo llegar más lejos, Michael dio comienzo a una serie de videoclips muy cinematográficos que eran cortos fascinantes en sí mismos. Michael es un auténtico narrador con su música. Beat It era la historia de una paz ganada con mucho esfuerzo entre bandas callejeras que recordaba a West Side Story. La producción del videoclip original se llevó a cabo en el barrio de Skid Row de Los Ángeles, con miembros auténticos de las bandas de los Crips y los Bloods a modo de extras, iluminando otra faceta de Michael: su convicción de que había que dar a la gente la oportunidad de expresarse y hallar terreno en común.
«Michael participó realmente en una intensa reunión con los miembros de las bandas que vemos en las escenas», cuenta Fuqua. «Como es de esperar, la productora pensaba que era una locura meter a esa gente en el videoclip, pero a él le dio igual y, como era Michael, los miembros de las bandas no fallaron y fueron muy respetuosos en todo momento. Mucha gente no es consciente de lo mucho que se esforzaba Michael por dar oportunidades a la gente, así que ese momento era muy importante».
Michael elevó un poco más en ese baremo que ya había puesto a niveles estratosféricos con el inconfundible corto de Thriller, una minipelícula de terror de 14 minutos plagada de sustos, humor, efectos visuales y monstruos bailarines. Y como a la productora no le parecía necesario sacar otro single ni publicar más videoclips –o «cortos», como Michael insistía a su equipo que los llamasen–, el Rey del Pop pagó Thriller de su bolsillo. Con su multifacética mezcla de fantasía y chispa incombustible, consiguió su objetivo de crear algo que la gente pudiera ver una y otra vez, y se estrenó como si fuera un largometraje al más puro estilo de Hollywood. Considerado por muchos la quintaesencia del arte pop, Thriller es el primer y único videoclip hasta la fecha admitido en el National Film Registry de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos.
Tres décadas después, la producción de MICHAEL regresó a Union Pacific Avenue, en la industrial zona este de Los Ángeles, donde tuvo lugar el rodaje original. «Recrear el rodaje en la misma calle fue un sueño hecho realidad», dice Fuqua. «Tuvimos luna llena las dos noches que estuvimos allí trabajando y hasta el equipo técnico llevaba máscaras. Todos en el set estábamos tan emocionados como una panda de chiquillos, porque a todo el mundo le encanta Thriller, independientemente de la edad».
Rich y Tone disfrutaron mucho de la oportunidad de rendir homenaje al celebrado coreógrafo Michael Peters, que colaboró con Michael en la escena del baile de Thriller en la que sale bailando con todos los zombis, un momento que se hizo viral mucho antes de que existieran las redes sociales. «Sentíamos un inmenso respeto por la contribución que Michael Peters había hecho al mundo del baile con esta obra», asegura Rich. «Nos llevó mucho trabajo con Jaafar, porque hay montones de elementos diferentes: danza africana, jazz y muchos de los pasos característicos de Michael. Teníamos que asegurarnos de que Jaafar transmitiese todo eso con su lenguaje corporal. Ese movimiento inicial de un, dos, luego mano, luego cabeza, tenía que capturar a los espectadores».
Fuqua también se empleó en cuerpo y alma en la gira Victory Tour de los Jackson en 1984, una especie de «gira de despedida» como grupo que Michael anunció al mundo en la última noche de seis conciertos con localidades agotadas en el Dodger Stadium de Los Ángeles. Y tuvo razón, porque fue la última vez que todos los hermanos salieron juntos de gira. Actuando ante 2,5 millones de fans a lo largo de más de 55 conciertos en 13 ciudades por toda Norteamérica con un repertorio formado por algunos de los temas de Michael de Thriller y Off the Wall junto con los éxitos de los Jackson 5, la gira se convirtió en la más exitosa de la historia hasta la fecha en ese momento con unos beneficios de más de 75 millones de dólares. «Desde el diseño del escenario a la iluminación de la coreografía, profundizamos en todos y cada uno de los elementos de la gira», dice Fuqua. «Incluso contamos con antiguos miembros de la banda para que lo presenciaran».
Una vez superados los inmensos retos de ingeniería técnica y las intensas emociones del rodaje del videoclip, la labor de Fuqua no hizo sino intensificarse. El siguiente paso fue ponerse manos a la obra con los montadores John Ottman y Harry Yoon, para conseguir el ritmo perfecto y la estructura inmersiva necesaria. «John y Harry lograron justo lo que necesitábamos; dieron con un ritmo ideal para la narración que también fluye con la música de Michael», asegura Fuqua.
«Muy al principio, ya nos preguntamos cómo dramatizar Thriller», explica King. «No queríamos que fuera simplemente el videoclip tal cual ni una pieza de set maravillosa. Y dimos con el modo de dramatizarlo investigando».
Incluso tras completar Thriller, King sigue maravillado con la experiencia. «A veces me sigo preguntando: “¿En serio hemos rodado Thriller?”», dice riéndose. «Es tan icónico. Terroríficamente icónico. Pero creo que al público le va a encantar. De verdad».
La experiencia cinematográfica
En su ascenso desde el espíritu eléctrico de Off the Wall al éxito de Thriller con el que pulverizó todos los récords y las innovaciones emocionales absolutas de Bad’, Michael se convirtió en sinónimo de todas las grandes melodías del pop: la expresividad, la diversión, el profundo sentido de unión.
«Cada senda que tomas es un legado que dejas» dice la letra de su canción HIStory. Hoy, sus imborrables temas siguen resonando en todas las esquinas del mundo y cuentan con versiones en todos los géneros posibles, desde el hip-hop a la música clásica. Sus pasos de baile se siguen reinterpretando constantemente. Su dominio del escenario sigue inspirando en una era de megagiras espectaculares. Y su visión motivadora de que podemos hacer realidad un mundo más amable y tolerante parece más necesaria que nunca.
Eso es lo que los cineastas de MICHAEL esperan que el público experimente a gran escala en los cines. «Si alguien merece IMAX es desde luego Michael Jackson», asegura el productor Graham King. «Siempre fue un paso por delante, incluso con la tecnología. Michael Jackson e IMAX es una combinación perfecta».
Para los cineastas, la dimensión cinematográfica siempre fue un elemento crucial de su visión de la película. King lo explica: «Siempre decía: “¿Te imaginas esto en IMAX? ¿Te imaginas lo que va a ser verlo y sentirlo en esa pantalla?”». E insiste: «Para mí, siempre fue un evento cinematográfico».
Jaafar, por su parte, dice: «Espero que tanto los fans de siempre como los nuevos salgan del cine sintiendo esa esencia, esa energía, ese amor que Michael demostraba con sus canciones y sus actuaciones. La película te permite descubrir una faceta de Michael nunca antes vista: su proceso creativo, lo que era como persona y cómo conmueve al mundo. En gran pantalla y con un sonido fabuloso, será como si estuvieras sobre el escenario viviéndolo con él».
«Esta película hay que verla sí o sí en el cine porque es épica», subraya Fuqua. «Hay momentos en los que sentirás realmente que estás en un concierto de Michael Jackson. Pero también hay momentos que vivirás como si formaras parte de la familia Jackson, experimentándolo todo como el propio Michael. Mi sueño es que la gente salga sintiendo que ha descubierto cosas nuevas sobre Michael como artista y sepa entender mejor por lo que tuvo que pasar como persona para convertirse en un icono».
King asegura que «El nivel artístico de Michael Jackson y su forma de brillar lo convierten en la mayor estrella del mundo.
Todo lo que Michael hacía se convertía en un evento». Y concluye: «Si recorría una calle, era un evento. Por eso, una de nuestras mayores prioridades era que una película sobre él también fuera un evento. Cuando la gente vaya a verla al cine, será tan emocionante como conseguir una entrada VIP para un concierto de Michael».