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  Proyecto Salvación  (Project Hail Mary)
  Dirigida por Phil Lord, Christopher Miller
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Cree en la salvación
Embárcate en un viaje épico y trepidante en el que Grace, un profesor de ciencias corriente, y Rocky, un inesperado aliado de otro planeta, se unen en una extraordinaria misión para salvar sus mundos. A doce años luz de la Tierra, su improbable vínculo se convierte en una fuente de esperanza que nos recuerda que, incluso en los momentos más oscuros y peligrosos, no estamos solos.

Juntos encuentran el valor para creer que lo imposible es posible… para creer en la Salvación.

El profesor de ciencias Ryland Grace (Ryan Gosling) despierta en una nave espacial a años luz de la Tierra sin recordar quién es ni cómo ha llegado allí. A medida que recupera la memoria descubre cuál era su misión: encontrar una solución para una misteriosa sustancia que está provocando que el Sol se extinga. Para salvar a la Tierra de la extinción deberá recurrir a sus conocimientos científicos y a ideas poco convencionales… pero gracias a una inesperada amistad no tendrá que hacerlo solo.

Dirigida por los oscarizados Phil Lord y Christopher Miller (Spider-Man: Un Nuevo Universo, La LEGO Película), PROYECTO SALVACIÓN está protagonizada por el tres veces nominado al Óscar Ryan Gosling (La Ciudad de las Estrellas (La La Land), Barbie), la nominada al Óscar Sandra Hüller (Anatomía de una Caída, La Zona de Interés) y James Ortiz (The Woodsman).

Con guion del nominado al Óscar Drew Goddard (La Cabaña en el Bosque, Marte (The Martian)) basado en la novela de Andy Weir (The Martian, Artemis), la película está producida por Gosling junto a la nominada al Óscar Amy Pascal (Mujercitas, Spider-Man: Un Nuevo Universo), Lord, Miller, Aditya Sood (Marte (The Martian), Oso Vicioso) y Rachel O’Connor (Rivales, Spider-Man: Brand New Day), además del propio Weir.

Nikki Baida (Vida Perra), Sara Esberg (Moonlight), Ken Kao (Dos Buenos Tipos), Lucy Kitada (Borderlands), Patricia Whitcher (Los Vengadores) y Goddard son los productores ejecutivos.

Ken Leung (Star Wars: El Despertar de la Fuerza), Milana Vayntrub (Un Hombre Lobo entre Nosotros), Lionel Boyce (The Bear) y Priya Kansara (Los Bridgerton) completan el reparto.

Junto a Lord y Miller tras las cámaras están el oscarizado director de fotografía Greig Fraser (Dune, The Batman), el diseñador de producción Charles Wood (Guardianes de la Galaxia, Vengadores: Endgame), los diseñadores de vestuario David Crossman y Glyn Dillon (Rogue One: Una Historia de Star Wars, Han Solo: Una Historia de Star Wars) y el montador Joel Negron (Thor: Ragnarok, Dos Buenos Tipos). La música de la película está compuesta por el nominado al Óscar Daniel Pemberton (Spider-Man: Un Nuevo Universo, El Juicio de los 7 de Chicago).


Contra todo pronóstico
Hay momentos en la historia en los que la supervivencia no depende de la fuerza, sino de la cooperación; momentos en los que el problema es demasiado grande para una sola persona, un solo país o una sola profesión. En esos momentos, la única manera de avanzar es juntos.

PROYECTO SALVACIÓN comienza con una crisis: el Sol está perdiendo fuerza y a la humanidad se le acaba el tiempo. Pero esta no es una historia sobre una catástrofe. Es una historia sobre ingenio, humildad y el poderoso acto de colaborar con alguien que tiene un punto de vista completamente distinto.

En el centro de la historia encontramos a Ryland Grace (interpretado por Ryan Gosling), un profesor de ciencias de secundaria que nunca imaginó que tendría que cargar con el peso del mundo sobre sus hombros. Surgirá entonces una inesperada alianza entre dos seres de estrellas diferentes, unidos no por el lenguaje ni por la biología, sino por una meta compartida.

Lo que hace que PROYECTO SALVACIÓN sea una historia tan poderosa no es la magnitud de su crisis, sino la intimidad de su solución. Es una historia que sugiere que la supervivencia no es un acto en solitario y que la esperanza no es algo pasivo. Sobre todo, es una historia que defiende que, incluso en la inmensidad del espacio, la conexión sigue siendo nuestra mayor herramienta.

Esta idea ha guiado todas las etapas en la producción de la película: el momento en que el autor Andy Weir envió su manuscrito aún inédito; la colaboración entre el actor y productor Ryan Gosling, los directores ganadores del Óscar Phil Lord y Christopher Miller y los productores que se unieron para lograr lo imposible en pantalla; y el trabajo de cientos de artistas e ingenieros que contribuyeron desde el principio para dar vida a este proyecto de salvación.

Esta es la historia de ese viaje.


Reuniendo al equipo perfecto: Desarrollo
A comienzos de 2020 —antes incluso de que hubiese fecha de publicación—Andy Weir envió un manuscrito a Ryan Gosling (La Ciudad de las Estrellas (La La Land), Barbie). Su humilde petición era muy concreta: quería que Gosling considerara no solo protagonizar una adaptación cinematográfica de la historia, sino también producir el proyecto.

Weir ya se había labrado una reputación por combinar ciencia y emoción en historias ambientadas en un futuro cercano. Con su éxito superventas de 2011 Marte (The Martian) había demostrado que el público estaba dispuesto a seguir complejas resoluciones de problemas si le importaba la persona que intentaba resolverlos y la adaptación cinematográfica de 2015 confirmó eso a una escala aún mayor.

Pero PROYECTO SALVACIÓN era diferente, incluso sobre el papel. Empieza con un hombre solo en el espacio con un puñado de recuerdos de cómo había llegado allí, tras lo que se va revelando una historia mucho más grande. Gosling lo leyó de una tacada.

“Es un viaje épico”, dice Gosling. “Ryland Grace no tiene una actitud estoica. No es valiente en el sentido tradicional y no tiene ninguna ilusión de ser un héroe. Pero aun así sigue adelante”.

El momento en que Weir envió el manuscrito no fue casual. Llegó al comienzo de la pandemia de COVID, cuando las producciones cinematográficas de todo el mundo estaban pausadas y los cines cerraban sus puertas. La industria se estaba resquebrajando y el futuro del cine a gran escala parecía incierto.

“Ahí estaba yo, con la oportunidad de crear la experiencia cinematográfica más épica de mi vida y con los cines cerrados”, dice Gosling. Aunque había algo extrañamente apropiado en recibir ese material en un momento tan complejo.

“En PROYECTO SALVACIÓN el Sol que se está apagando, pero es una historia profundamente esperanzadora. Ahonda en la idea de nuestra capacidad de resolver problemas en una situación aparentemente imposible, en la idea de que, si no nos rendimos, los milagros son posibles”.

Weir describe la premisa con su característico tono comedido. “Es una película sobre la amistad con consecuencias capaces de cambiar el mundo”, dice.

Pero incluso esa escueta descripción revela lo que distingue a PROYECTO SALVACIÓN de una historia de supervivencia tradicional. La historia termina dependiendo no de la perseverancia individual, sino de la colaboración, del descubrimiento de que no se puede llegar a una solución en solitario.

Gosling supo al instante que quería llevar esa idea a la gran pantalla y, fiel al principio de la historia, iba a necesitar un gran equipo.

“Lo primero que pensé fue que necesitaba involucrar a un productor mejor que yo, porque la tarea me parecía imposible”, dice Gosling. “Necesitaba a los mejores”.

La primera llamada que hizo Gosling fue a Amy Pascal, la enérgica exdirectiva de estudio convertida en productora de películas tan diversas como Los Archivos del Pentágono, Mujercitas y Spider-Man: Un Nuevo Universo. Pascal, de hecho, ya había leído el manuscrito de Weir y se había quedado prendada de la historia igual que Gosling.

“Grace es un tipo completamente normal, alguien como tú y como yo. No es un superhéroe, ni un astronauta, solo una persona corriente”, dice Pascal. “Con el tiempo se convierte en alguien capaz de hacer un sacrificio extraordinario. Ese viaje emocional es la columna vertebral de la historia”.

A Pascal le pareció que toda la ciencia en la historia no era un obstáculo. Al más puro estilo de Weir, estos elementos científicos son el andamiaje sobre el que se sostienen con elegancia ideas más grandes y universales.

“Sí, trata sobre ciencia”, dice Pascal. “Pero también trata sobre la fe: la fe en las personas, la fe en la colaboración. Vivimos en una época en la que todo el mundo tiene miedo de los demás. Nadie confía en nadie. Nadie quiere escuchar a los demás. Todo el mundo está en su burbuja, con sus propias creencias y leyendo periódicos distintos sin abrirse a otras personas. Esta película trata sobre la necesidad de escuchar. Tienes que aprender el idioma de otra persona. Tienes que entender de dónde viene o no podrás salvar el mundo”.

Con Pascal oficialmente a bordo como productora junto a Gosling, el proyecto empezó a tomar forma. El siguiente paso fue buscar al cineasta —o cineastas— capaces de manejar el delicado equilibrio tonal entre humor y peligrosidad, intimidad y espectacularidad, sin perder el núcleo emocional de la historia.

“No había ninguna duda sobre quiénes eran las personas perfectas para hacerse cargo de esta película”, dice Pascal. “Tenían que ser Phil Lord y Christopher Miller”.

Durante casi dos décadas, los directores Phil Lord y Christopher Miller se han labrado la reputación de lograr lo imposible. Dieron vida a la cinta basada en el famoso libro infantil Lluvia de Albóndigas y convirtieron en largometraje la serie de televisión de los años ochenta Infiltrados en Clase (ambos durante la etapa de Pascal en Sony Pictures). También silenciaron a legiones de escépticos no solo logrando que La LEGO Película funcionara, sino estableciendo la base de una franquicia de enorme éxito, y consiguieron que un cómic cobrara vida con Spider-Man: Un Nuevo Universo. Son unos artistas a los que les atraen las grandes ideas y los desafíos complejos, lo que los convierte en los colaboradores perfectos para PROYECTO SALVACIÓN.

Cuando Lord y Miller recibieron el manuscrito de Weir, lo devoraron de una sentada.

“Lo leímos en 24 horas”, dice Miller. “Me quedé despierto toda la noche. Creo que me fui a dormir a las cinco de la mañana obsesionado con saber el final”.

No solo les llamó la atención la premisa de la historia, sino el giro que da a mitad de camino, pasando del aislamiento a la colaboración.

“Se presenta como una aventura espacial, como una película de catástrofes, pero hacia un tercio de la historia pasa a ser un estudio íntimo de personajes, de dos individuos que tienen que aprender a comunicarse”, dice Lord. “Ese cambio es lo que la hace especial”.

“Lo realmente interesante de esta película es que no la vemos como una historia de ciencia ficción”, añade Miller. “La vemos como una historia humana, una historia sobre una relación, sobre una amistad”.

Esa visión sobre la narrativa y su forma de plantearla, junto con su singular estilo en proyectos tan distintos entre sí, es lo que llevó a Pascal a querer contar con ellos. Sabía que harían algo especial.

“Chris y Phil son unos cineastas muy particulares”, dice Pascal. “Tienen un estilo difícil de describir. Es conmovedor y emotivo, pero al mismo tiempo muy divertido. Además saben cómo llegar al gran público”.

“Contar historias de personas corrientes en una situación extraordinaria es uno de los talentos de Chris y Phil”, añade la socia productora de Pascal, Rachel O’Connor.

Lord y Miller trajeron consigo al increíble productor Aditya Sood (Marte (The Martian), Oso Vicioso). Sood leyó el texto de Marte (The Martian) antes de su publicación y logró llevarla con éxito a la gran pantalla. Este conocimiento de la obra de Weir le dio una perspectiva privilegiada sobre las posibilidades de la adaptación de PROYECTO SALVACIÓN. Se quedó impresionado cuando leyó la historia por primera vez.

“Llegó en el momento oportuno. Nos estábamos enfrentando a una crisis mundial y dependíamos de los mejores científicos para salvarnos a todos”, dice Sood. “El libro está plagado de ciencia brillante, comedia y humanidad, fue imposible no enamorarse de él”.

Para Lord, Miller y Sood, el atractivo del proyecto era tanto intelectual como emocional.

“Vivimos en una época en la que las cosas pueden parecer imposibles, pero esta película trata sobre lo que es posible cuando las personas se unen con imaginación y buena voluntad”, dice Lord.

Con varios productores, un actor y los directores ya oficialmente a bordo, PROYECTO SALVACIÓN tenía el núcleo creativo que lo guiaría desde el primer esbozo hasta el final de la producción. Igual que la misión de la historia, el resultado dependería de la colaboración en todos los ámbitos.


De la página a la pantalla: Adaptando la novela
El guionista nominado al Óscar Drew Goddard ya había adaptado Marte (The Martian) de Andy Weir, por lo que conocía tanto el atractivo como la dificultad de sus textos: el placer de la ciencia, la precisión en la resolución de problemas y la intimidad de un personaje que intenta pensar en cómo salir de una catástrofe.

“Esta es la historia de dos individuos muy distintos, provenientes de extremos opuestos de la galaxia, que a través de la ciencia, la enseñanza, la empatía y la compasión trabajan juntos para salvar el universo”, dice Goddard.

En la novela, gran parte de PROYECTO SALVACIÓN se desarrolla dentro de la mente de Grace. El lector revive sus recuerdos a medida que regresa su memoria tras al coma. El libro vive en ese monólogo interior, donde los descubrimientos se narran y sus cálculos se siguen paso a paso. Como prosa funciona muy bien, pero el cine no ofrece ese lujo. Así que se presentó un nuevo desafío. ¿Cómo recrear su tren de pensamiento? ¿Cómo convertir la resolución de problemas en comportamiento?

La respuesta fue centrarse en la precisión y en el proceso.

“Una de las cosas que aprendimos con Marte (The Martian) es que no era necesario simplificar la parte científica de la historia”, dice Goddard. “Temíamos tener que simplificarla para el público general, pero descubrimos lo contrario. Al público le encantó que la ciencia fuera compleja y exigente”.

Lord y Miller decidieron abordar la ciencia de frente en lugar de simplificarla. No han querido minimizarla, sino escenificarla. Eso se traduce en la necesidad de reestructurar ciertos pasajes de la novela para que las ideas surgieran a través de la acción en lugar de ser explicados. Se convierte, en realidad, en un ejercicio de la función más básica del cine: la narración visual. Si Grace tiene que resolver algo, el público tiene que ver cómo lo hace. Lo ve fallar y volverlo a intentar. El descubrimiento debía de ser activo.

“El libro da saltos todo el rato”, dice Lord. “Lo que me encanta es que al principio tiene una estructura de flashbacks bastante estándar. Crees estar descubriendo cómo ha llegado ahí. Luego te das cuenta de que hay mucho más detrás”.

Goddard también hizo que el sistema operativo de la nave —Mary— tuviese más presencia. Esto le da a Grace alguien con quien interactuar, con quien discutir, antes incluso de que apareciese la relación central de la película.

“Pero hemos tenido que ir con cuidado”, dice Goddard. “Al darle voz a la nave podíamos caer en la tentación de adelantarnos demasiado al futuro, como suele ocurrir en este tipo de películas. Hemos querido que fuese una historia actual”.

Aunque la adaptación más importante es la de Rocky, un alienígena de otro mundo que, al igual que Grace, ha viajado lejos de su hogar para resolver un problema que afecta a innumerables estrellas de nuestra galaxia.

En la novela, la aparición de Rocky es toda una sorpresa, primero con la aparición de su gigantesca nave y más tarde con su apariencia, una mezcla de roca y araña. Cuando empieza a colaborar con Grace, su comunicación gira en torno a las matemáticas y los sonidos. Más allá de la misión, gran parte de la historia se centra en este proceso de comunicación, en la pura magia de comprenderse.

Es una amistad singular, construida explícitamente en torno a la resolución de problemas. Grace y Rocky no comienzan con una vulnerabilidad emocional. Empiezan con matemáticas.

“La historia pasa a hablar de la comunicación, de la empatía y compasión por alguien que no se parece en nada a ti”, dice Miller.

Al adaptar la novela a la pantalla, Goddard se centró menos en el espectáculo y más en el arco narrativo de esta amistad. PROYECTO SALVACIÓN es al fin y al cabo una historia de transformación personal. Grace empieza siendo alguien que evita toda responsabilidad y con el tiempo, y gracias a su conexión con Rocky, se convierte en alguien capaz de sacrificarse.

“La cuestión es que tiene que aprender lo que significa actuar de forma desinteresada”, dice Goddard. “Hemos querido mostrar ese proceso”.

Como menciona Lord, la historia se desarrolla con una estructura de flashbacks que también le sirven a Grace para ir tomando conciencia de la situación. Con cada nueva revelación descubre un poco más sobre su misión y sobre los acontecimientos que lo han llevado a esta situación, incluida la mujer que la metió en todo esto: la misteriosa y poderosísima Eva Stratt. Los cineastas finalmente eligieron para el papel a la actriz nominada al Óscar Sandra Hüller (Anatomía de una Caída, La Zona de Interés).

“No podía imaginar para el papel a nadie más que a Sandra”, dice Gosling, que conoció a Hüller por primera vez en varios festivales de 2023. “No paraba de verla y pensaba que sería un sueño trabajar con ella algún día. Tiene una calidez especial, incluso interpretando a personajes fuertes y silenciosos”.

Hüller quiso interpretar a Stratt —que aparentemente dispone de recursos y de una inmunidad casi ilimitados— porque no estaba acostumbrada a interpretar a un personaje con poder.

“Para mí era algo completamente nuevo interpretar a alguien que hace muy bien su trabajo, que tiene el respeto de todo el mundo y que lidera la situación con paciencia, valentía, humor y buen corazón”, dice Hüller. “Me interesaba intentar crear ese tipo de energía. Y, por supuesto, quería trabajar con Ryan. Eso es lo mejor que se puede hacer”.


Construyendo la nave: Diseño de producción
Antes de que comenzara el rodaje, de que se eligieran los objetivos o de que empezaran las simulaciones de efectos visuales, PROYECTO SALVACIÓN tenía que responder a una pregunta fundamental: si construyésemos realmente una nave para salvar a la humanidad, ¿cómo sería?

El diseñador de producción Charles Wood (Guardianes de la Galaxia, Vengadores: Endgame) abordó el problema pensando en su viabilidad. Si los cineastas iban a pedir al público que creyera que se trata del último y mejor intento de la humanidad por salvar el planeta, la nave debía parecer diseñada por personas muy inteligentes y construida bajo una presión impresionante.

“Hablamos mucho sobre la autenticidad de la nave. Queríamos asegurarnos de que todo lo que se ve en la película te hiciese sentir que estabas a bordo con Grace y Rocky”, dice Wood.

Lord y Miller tenían claro que querían evitar los códigos visuales habituales del cine espacial. En la historia, varios países son los encargados de construir la nave, así que querían algo que pareciera ensamblado a toda prisa por una coalición de científicos e ingenieros de todo el mundo. Wood adoptó ese detalle narrativo como su guía visual en lugar de tratarlo como un simple detalle secundario.

“Cada espacio de la nave es distinto, ya que cada uno ha sido construido por un país diferente”, dice Wood. “Eso hace que el color y los materiales obtengan significado y no sean meramente decorativos”.

El color fue precisamente algo de lo que se habló desde el principio. Lo habitual en películas espaciales es utilizar tonos grises y acero, con espacios a planos y poco definidos. Pero Lord y Miller se propusieron experimentar con el color y crear algo nuevo.

“Querían que el espacio no fuese áspero ni demasiado monocromático”, dice Wood. “Querían encontrar color en el espacio”.

Además, en lugar del minimalismo del metal pulido, Wood introdujo telas y materiales aislantes como elementos estructurales. Se integraron materiales suaves en las paredes y se moldearon y superpusieron superficies acolchadas.

“Curiosamente, el aislamiento es una parte muy importante de la arquitectura espacial”, dice Wood. “Así que llevamos ese aislamiento a las superficies interiores de nuestra nave. Al hacerlo, hemos podido usar tejidos para crear superficies alucinantes. También influyó el trabajo que estábamos haciendo con gravedad cero y las escenas con especialistas. Colaboramos con esos departamentos para hacer que las superficies funcionaran para esas escenas”.

Hablando de gravedad, ese acabó siendo un elemento fundamental para el diseño de la nave. Sus diferentes zonas funcionan bajo estados gravitatorios distintos —gravedad por aceleración, gravedad centrífuga o gravedad cero—, lo que ha requerido decorados capaces de rotar o reorientarse.

“Cada decorado es camaleónico”, dice Wood. “Por ejemplo la cabina de mando. Con gravedad por aceleración subes hacia ella. Con gravedad centrífuga bajas. Esto genera situaciones espaciales extrañas, como sillas y escaleras en las paredes. Hace que los espacios sean abstractos y un poco extraños. Es algo emocionante”.

Lord y Miller vieron en esa fluidez espacial una oportunidad de reflejar las emociones. En gravedad cero estás constantemente reposicionándote. No es tan elegante como suele parecer en las películas espaciales. Y eso resulta interesante porque refleja el estado anímico de Grace. El entorno no es estable y él tampoco lo está. Todo está cambiando.

Uno de los espacios más importantes a nivel de diseño es el pasillo que contiene todo el conocimiento humano —datos, archivos e historia—, al que Lord se refiere como “la biblioteca de Alejandría”. La nave no solo transporta astronautas: también transporta historia y cultura. Wood quiso abrazar ese simbolismo sin abandonar la practicidad.

“Phil y Chris siempre quieren entender qué es algo y cómo funciona”, dice. “Eso hace que las cosas adquieran autenticidad e interesen”.

Al final, la nave no es ni utópica ni distópica. Está construida con un propósito y es ligeramente imperfecta. Difícilmente podría haber sido un contenedor más apropiado para el desarrollo de la historia. Es nuestro mejor intento. No es elegante. No es glamorosa.

Es humana.


Pintar con luz y color: Fotografía y efectos visuales
Lord y Miller sabían desde el principio que PROYECTO SALVACIÓN debía tener un aspecto realista, aunque en la historia viajen a 12 años luz de la Tierra. Esa premisa marcó las primeras conversaciones con el oscarizado director de fotografía Greig Fraser (Dune, The Batman) y con el supervisor de efectos visuales, cuatro veces ganador del Óscar, Paul Lambert (Blade Runner 2049, Dune).

Por muy fantástica que fuera la premisa, la propuesta debía conectar con las emociones y ser físicamente realista.

Empezamos a lo grande”, recuerda Fraser. “Queríamos que la película fuese ligera, pero también profunda y emotiva. Decidimos mantener a los personajes en el centro de la historia y que tuviesen intimidad para interactuar”.

“Las películas ambientadas en el espacio”, señala Fraser, “suelen emplear una temperatura visual determinada. Tienden a ser frías y emocionalmente distantes. Pero esta película necesitaba ser más cálida y humanista. Esa calidez también se extiende a la interpretación. Gran parte de la película transcurre en los pequeños espacios de la nave, donde Grace pasa largos periodos completamente solo. Esa proximidad con el actor me parece esencial”.

“A la cámara le encanta estar cerca de Grace”, explica Fraser. “Es importante mostrarlo dentro del espacio, pero también en primer plano ya que gran parte de la película sucede en su cabeza, a través de lo que ve. Ryan tiene unos ojos increíbles para un primer plano”.

El rodaje se ha realizado principalmente con cámara en mano y una sola cámara, una decisión poco habitual para una superproducción espacial, pero es algo que potencia la sensación de intimidad. El objetivo constante de Fraser ha sido mantener al público emocionalmente implicado con Grace en lugar de estar distanciado por el espectáculo que está ocurriendo.

La iluminación ha sido un elemento fundamental. Fraser lleva mucho tiempo apoyándose en soluciones prácticas en lugar de depender de correcciones en posproducción.

“Creo firmemente que las imágenes están muy condicionadas por la luz que incide sobre los personajes”, afirma Fraser. “Si ruedas con croma en realidad te estás inventando la luz. Estás fingiendo que la luz es correcta y, cuando luego creas el fondo, no se ve real y resulta falso. Usar fondos con luces LED en lugar de un croma hace que las imágenes sean inmediatamente más honestas y realistas”.

Ese compromiso por usar una luz auténtica unió rápidamente a Fraser y Lambert durante la preproducción. Ambos han trabajado juntos en las películas de Dune y comparten una filosofía similar sobre cómo rodar en un set.

“Tenemos una buena compenetración”, dice Lambert. “Nuestro objetivo es lograr la mejor imagen posible”.

Dado que PROYECTO SALVACIÓN se adentra en regiones desconocidas del espacio, Lambert y su equipo consultaron a científicos astrofísicos y especialistas en imagen para basar estos entornos de forma plausible.

“Nos adentramos en el espacio profundo, en lugares donde nadie ha estado”, explica Lambert. “Hablamos con la NASA y con quienes toman imágenes de estrellas y las combinan para crear esas hermosas nebulosas. Hemos intentado mantener todo lo más plausible posible. No sabemos realmente qué hay ahí fuera, pero el objetivo ha sido que la parte científica resultara lo más creíble posible”.

Aun así, Lambert subraya que los efectos visuales de la película han sido diseñados para potenciar la realidad, no para sustituirla.

“Hemos adoptado un enfoque muy práctico para todo en la película, aunque muchas cosas se han tenido que retocar de alguna manera”, explica. “Hay versiones digitales de Rocky y extensiones de la nave. He ampliado los increíbles sets e imágenes que Charles y Greig crearon. Pero lo he hecho sin usar ni una sola pantalla azul o verde”.

Ese enfoque práctico ha conllevado la construcción de grandes elementos exteriores de la nave en un plató para que Gosling pudiera interactuar físicamente con su entorno.

“Eso ha sido técnicamente muy complicado de rodar”, señala Miller, “pero ha dado como resultado la fotografía más creíble de toda la película. Hemos hecho de forma práctica todo lo posible. Paul y su equipo se han asegurado mientras rodábamos de que cada plano fuera increíblemente verosímil”.

La colaboración entre departamentos ha sido constante y el resultado es una película que llega a sitios increíbles sin perder nunca de vista al ser humano, el centro real de la historia.

Dicho esto, la espectacularidad de la película está “a otro nivel”, afirma Miller. Los cineastas han optado por rodarla en formato IMAX para yuxtaponer tanto la parte íntima como la épica.

“Lo maravilloso de ver una película en gran formato como IMAX es que supera tu campo de visión”, explica Lord. “Sigues a los personajes y no ves los bordes de la pantalla, así que sientes que todo te rodea”.

“La magnitud, su inmensidad, en IMAX es impresionante”, añade Miller.


Dando vida a Rocky: Efectos prácticos
Rocky irrumpe en mitad de la película y transforma la narrativa, pasando de una historia de supervivencia a la relación entre dos seres. El desafío no ha sido solo cómo darle forma, sino cómo preservar la extrañeza que lo hace tan fascinante desde el principio.

“En el libro es maravilloso cómo se le describe: parece hecho de roca, no tiene rostro y cuenta con cinco extremidades que funcionan como brazos y que puede usar para múltiples tareas”, explica Miller.

En lugar de simplificar estas complejidades, los cineastas decidieron seguir adelante con ellas. “Mucha gente habría modificado algún elemento para facilitarse la vida, pero nosotros no”, bromea Lord.

El supervisor de efectos de criaturas ganador del Óscar Neil Scanlan (Babe, el Cerdito Valiente, Star Wars: El Despertar de la Fuerza) sabía que no se trataba de crear una criatura secundaria, sino de la mitad de la relación central de la película. Con eso en mente, abordó el diseño de Rocky desde su comportamiento más que desde la anatomía.

“Uno de los grandes atractivos de esta película es Rocky”, dice Scanlan. “Es una película sobre su amistad con Grace, así que la idea de crear y llevarle a la pantalla ha sido realmente emocionante”.

El diseño comenzó de forma general. Primero fueron la silueta, el peso, las proporciones y la relación entre las extremidades y el caparazón. Cada pequeño cambio daba como resultado algo completamente distinto.

“Es increíble cómo ajustes sutiles en el tamaño de su caparazón, el grosor de sus brazos o las proporciones entre las partes superiores e inferiores podían cambiar su esencia tanto”, explica Scanlan.

Para el rodaje se empleó tanto la marioneta tradicional como la animatrónica avanzada. Construyeron múltiples versiones adaptadas a cada escena y necesidad. El sistema animatrónico, en particular, llevó al límite lo que el equipo había hecho hasta entonces.

“No creo que hayamos construido algo así antes, algo tan sofisticado y capaz de responder tan bien a las indicaciones de los marionetistas”, afirma Scanlan.

Pero la decisión más importante sobre Rocky fue filosófica, no técnica. Las marionetas no fueron concebidas como algo provisional a lo que más tarde añadir efectos visuales. Rocky existe plenamente en el set. Para ello, el marionetista James Ortiz se convirtió en un intérprete más durante el rodaje, además de ponerle voz al personaje (que posteriormente Grace modula con ordenador para que pueda oírse en la película).

“Nos sugirieron replantearnos el tema, porque rodar así es muy complicado”, dice Lord. “Pero nuestra premisa, creo que muy acertada, era que Ryan necesitaba un compañero de escena. Ha sido maravilloso no solo contar con un personaje físico con el que rodar, sino también con una persona con la que Ryan pudiera interpretar”.

“Pasé muchos meses solo ante la cámara, así que cuando llegamos a la parte de Rocky me sentí muy aliviado de tener compañía”, añade Gosling. “Como todo en esta película, es un reflejo de lo que ocurre en la historia”.

Ortiz se centró en la interpretación en primer lugar y luego en el aspecto mecánico. Su conocimiento del personaje le ha permitido un rango muy amplio que ha dado mucho juego.

“Rocky es muy inteligente, es como un genio”, explica. “Es inventor e ingeniero, pero su personalidad es como su mezclases un anciano gruñón, un labrador y un chico de 14 años profundamente ansioso”.

Dar vida a Rocky ha requerido mucha coreografía y confianza entre los intérpretes. Ortiz agradeció poder contar con su equipo habitual, ya que es imposible manejar un personaje así con un solo marionetista. La presencia de ese equipo también transformó la energía del rodaje. La solitaria interpretación de Gosling pasó a tener réplica.

“Hemos rodado momentos que nunca habrían ocurrido si Ryan hubiese estado hablando con una pelota de tenis”, dice Miller. “Hay algo real ahí. Cuando Rocky hace algo inesperado, Ryan reacciona de forma genuina y visceral”.

No hay ni una sola escena de Rocky en la película en la que el personaje no estuviera realmente presente. “Estoy orgulloso de eso”, dice Ortiz. “Es una prueba de la valía de una marioneta. Funciona. Permite crear una magia especial”.


Música en tono de esperanza: Banda sonora original
Para el compositor nominado al Óscar Daniel Pemberton (Spider-Man: Un Nuevo Universo, El Juicio de los 7 de Chicago), PROYECTO SALVACIÓN planteaba una paradoja de tono. La historia recorre años luz, hay una amenaza planetaria y, sin embargo, en el centro encontramos una relación entre dos personajes que se desarrolla en un espacio cerrado.

“El tono de la banda sonora es un poco inusual”, explica Pemberton. “Chris tenía una idea a la que llamó ‘Hope Core’ (núcleo de esperanza) y me encantó. Esta película trata sobre la esperanza”.

Ese concepto se convirtió en su brújula. La música debía ser impactante, pero también mostrar vulnerabilidad. Es un equilibrio muy delicado y las primeras conversaciones con los directores fueron en ese camino.

“Al principio Phil me puso música de Steve Reich”, recuerda Pemberton. “Hay una pieza que compuso interpretada con tres bloques de madera. Phil me dijo que quería toda la banda sonora interpretada con una plancha de madera. Me pareció muy difícil hacer toda la banda sonora con una plancha de madera, pero por algo había que empezar”.

Lo que parecía una broma era en realidad una indicación filosófica. En la película, Grace representa la esperanza de la humanidad, pero ha dejado atrás a esa humanidad. Para que esa conexión funcionara, Pemberton, Lord y Miller decidieron crear una banda sonora original orgánica, con elementos humanos y naturales.

“Empezamos hablando de usar instrumentos de madera, metal y percusión de acero”, explica Pemberton. “Luego surgió la idea de que, si hacíamos que la música representase a la humanidad —a través de voces, palmas, pisadas y percusión corporal—, entonces conectaría lo que ocurre en la película con la lejana Tierra”.

Pemberton empezó a componer con el rodaje ya en marcha, probando texturas y construyendo un vocabulario sonoro a partir de instrumentos táctiles. Hizo mucha experimentación, alterando registros de percusión de acero, grabando decenas de sonidos con madera y usando voces en tonos poco habituales. Incluso llegó a inventar un instrumento por accidente.

“Uno de los sonidos más extraños de la película, y uno de los más importantes, es en realidad el grifo chirriante de un amigo”, cuenta Pemberton. “Cuando abres el grifo suena un tono, pero también se oye el agua saliendo. Es un sonido muy interesante porque es muy puro. Así que lo grabé y construí un instrumento usando muchas pistas de ese sonido”.

Lo fascinante es que ese sonido fortuito se ha acabado convirtiendo en su puerta de entrada a la película. Es un sonido ligeramente inestable y aun así muy musical. A partir de este sonido tan minimalista, la banda sonora fue tomando forma gradualmente.

“Aunque al final de la película tenemos coros, orquestas, percusión, gente dando palmas y golpes con los pies —no nos falta de nada—, el sonido detonante de todo fue agua saliendo de un grifo”, explica.

Ese proceso refleja también el viaje de Grace. La música al principio no es grandiosa. Habla más de la incertidumbre de una persona que despierta en una habitación desconocida y una mente que intenta saber dónde está. La música aparece casi de inmediato, pero no de forma imponente. Parece flotar.

“Se escucha la música por primera vez a los tres segundos de empezar la película”, dice Pemberton. “Quería capturar una sensación de optimismo, pero también de confusión sobre dónde está. El optimismo es una parte muy importante de esta banda sonora”.

Esa dualidad —esperanza mezclada con confusión— se vuelve un elemento fundamental. Incluso en la soledad, la música llena el vacío. En su lugar, sugiere una presencia a través de la textura. Sonidos familiares que se alteran ligeramente, reconocibles pero extraños, como si la humanidad resonara desde la distancia.

“Hay voces que suenan en un tono extraño”, explica Pemberton. “También hay una especie de pulso, como un latido, que es en realidad un grupo de personas golpeando el suelo y sus rodillas suavemente”.

El efecto resulta más artesanal que operístico. Es un ritmo corporal. A medida que Grace empieza a recordar y su mundo se expande, la música crece con él de forma orgánica, no bruscamente.

Al mismo tiempo, a medida que la relación entre Grace y Rocky mejora, la comunicación misma se convierte en parte del panorama sonoro. La película trata sobre dos seres que aprenden a entenderse. La música no se sitúa al margen de ese proceso, sino que participa activamente en él. Para lograrlo, Pemberton llevó la experimentación vocal a territorios poco habituales, manipulando voces hasta conseguir algo extraño, de otro mundo.

“Quería usar mucho la voz, pero de una forma poco convencional”, explica Pemberton. “Hice muchos experimentos con cantantes, coros y vocalistas, y luego los manipulé electrónicamente. Buscaba un sonido que no fuera humano pero que lo pareciera”.

Ese equilibrio, algo reconocible pero extraño, refleja al propio Rocky. Incluso la base percusiva de la banda sonora refuerza la idea central de la película, que la humanidad no es abstracta, es física. Respira, pisa, toca.

“El coro de Wells Cathedral School es uno de mis favoritos”, comenta Pemberton. “Buscaba algo que captara la humanidad y que impactase, así que llevamos a estos chicos a Abbey Road Studio 2 y les grabamos haciendo percusión con sus propios cuerpos: palmas, rodillas, pisadas”.

La banda sonora se ha construido a partir del contacto, de la fricción, del sonido del impacto. Pemberton tenía como objetivo crear algo no solo con escala, sino también emotivo, provocar una reacción que vaya más allá del simple análisis.

“He intentado hacer llorar al público de forma consciente”, admite. “Quiero que sientan asombro. Que sientan la belleza. Quiero que se rían. Quiero que se sientan incómodos y extraños. Que no sepan qué están oyendo, pero que sientan algo”.

Esa ambición emocional encaja perfectamente con la visión que Lord y Miller han tenido para la película, no como un ejercicio de género, sino como algo profundamente relacional.

“Hay un momento al final de la película en el que Grace tiene que decidir si vuelve a casa o salva a su mejor amigo’”, explica Lord. “Ha sido la escena más difícil de resolver ya que tiene que tomar una decisión muy importante sin poder apoyarse en su monólogo interior. Imagen, música y sonido tenían que estar sincronizados y tener el ritmo perfecto”.

“Creo que todo lo que lleva hasta ese momento es lo que hace que funcione. Es porque te enamoras de Rocky”, añade Miller. “Para entonces, como espectador, piensas: ‘Haría cualquier cosa. Moriría por él’”.

En ese sentido, la banda sonora no es ornamental, es estructural. Hace que adquieras confianza del mismo modo que lo haces en una amistad: primero de forma sutil y después de manera clara. Lo que comienza en incertidumbre crece hasta convertirse en algo coral, comunitario y compartido. La esperanza no es solo un tema añadido, sino algo que se construye voz a voz, cuerpo a cuerpo, nota a nota.


Hacia adelante, juntos
Cuando Andy Weir mira atrás y recuerda cómo surgió PROYECTO SALVACIÓN, no piensa en una única idea brillante, sino en la acumulación de varias: fragmentos, preguntas y piezas que al principio no encajaban entre sí.

“Partía de cinco o seis ideas inconexas guardadas en mi especie de archivo mental que tengo para posibles novelas”, explica. “Con el tiempo las fui uniendo y puliendo, y acabaron convirtiéndose en el libro que publiqué”.

Esa idea de ensamblar, pulir y construir algo más sólido a partir de partes inconexas tiene una similitud con lo que ocurre tanto en la historia como en el proceso de hacer la película. El relato empieza con un hombre que se despierta solo en el espacio, pero acaba convirtiéndose en una oda a la colaboración. Lo que parece un thriller de supervivencia acaba siendo la historia de una amistad. Y lo que podría haber sido un alarde espectacular acaba siendo, en cambio, una demostración de inteligencia entre especies.

Lord cree que esa química es precisamente lo que distingue la obra de Weir.

“Lo que lo diferencia del resto no solo es su interés por la ciencia e ingeniería, sino su capacidad para definir las emociones y el buen corazón de los personajes”, dice Lord. “La razón por la que este libro ha triunfado tanto es por la relación de amistad. Por cómo te hace sentir”.

Ese énfasis emocional se ha mantenido en la adaptación cinematográfica, materializado claramente en la relación entre Grace y Rocky. Una conexión que transforma a ambos personajes.

“Rocky abre el corazón de Grace, como en cualquier buena historia de amor”, afirma Pascal.

“La producción de esta película ha sido un reflejo de los temas que toca el libro”, añade Sood. “Todos los departamentos hemos intentando conseguir algo extraordinariamente difícil. Evidentemente, no nos estábamos jugando la supervivencia de la Tierra, pero mucha gente se ha superado a sí misma, alcanzando cotas que no habían experimentado en su carrera”.

“El nivel artístico y técnico en esta película no se parece a nada en lo que haya trabajado antes”, añade O’Connor. “Nunca he visto a tanta gente junta saliendo de su zona de confort profesional para hacer una película”.

Ese trabajo en equipo, tanto dentro como fuera de la pantalla, es lo que hace que la historia no parezca anclada en la fantasía. Está basada en el esfuerzo, en la resolución de problemas, en la voluntad de seguir haciendo preguntas hasta encontrar la mejor respuesta.

“Cada vez que había un problema, cada vez que surgía una duda, Andy siempre tenía una respuesta y siempre estaba entusiasmado por resolverlo”, dice Miller. “Eso es lo que realmente disfruta: encontrar y solucionar problemas”.

En la película, Grace no puede resolver la crisis en solitario. En la producción, ningún departamento ha podido hacerlo tampoco. Diseñadores, marionetistas, artistas de efectos visuales, compositores, actores… todos han aportado su experiencia con un objetivo común. Cada ajuste ha exigido una nueva conversación. Cada solución ha requerido una nueva perspectiva.

Y así, lo que PROYECTO SALVACIÓN acaba proponiendo es algo simple pero radical: la supervivencia no es un acto de dominio, sino de cooperación. Es el triunfo de la curiosidad frente a la certeza. Es escuchar cuando no entiendes. Es, como dice Pascal, elegir confiar. En esa elección —a pesar de distancias, lenguajes y disciplinas— es donde la historia llega a su silenciosa conclusión:

No se perdura en solitario.