Protagonizada por Souheila Yacoub, Tandi Wright, Hunter Doohan, Luciane Buchanan, Errol Shand y Maude Davey.
La película está dirigida por Sébastien Vaniček y escrita por Vaniček y Florent Bernard. La producen Rob Tapert y Sam Raimi. Los productores ejecutivos son Bruce Campbell, Romel Adam, Sarah Spurway, José Cañas y Lee Cronin.
Vaniček está acompañado detrás de la cámara por el director de fotografía Philip Lozano, el diseñador de producción Nick Connor, el montador Maxime Caro, la diseñadora de maquillaje y efectos Jane O’Kane y la diseñadora de vestuario Sarah Voon. La música está compuesta por Double Danger.
Posesión Infernal lleva más de cuatro décadas aterrorizando y fascinando al público con su singular combinación de terror, humor e innovación. Con POSESIÓN INFERNAL: EN LLAMAS, el guionista y director Sébastien Vaniček y el coguionista Florent Bernard presentan un atrevido nuevo capítulo que amplía la mitología de la saga mientras, literalmente, la envuelve en llamas. Ambientada en el seno de una familia fracturada por el duelo, la culpa y algo mucho más oscuro, la película recupera ese miedo primario seña identitaria de las primeras entregas, al tiempo que expande el tono emocional y visual de la saga.
El equipo creativo se propuso desde el principio crear una película que fuese directa y viva, una historia que ardiera tanto por su espectacularidad como por su intimidad. El productor Rob Tapert, que ha guiado la franquicia desde sus primeros días, describe esta nueva entrega como una pesadilla doméstica convertida en campo de batalla; una reunión familiar que desemboca en una carnicería. Tapert encontró en el enfoque de Vaniček la misma energía temeraria que definió Posesión Infernal en sus inicios: la voluntad de asumir riesgos, de encontrar el terror en lo cotidiano y de lograr que el público se estremezca y se ría al mismo tiempo.
Tras su colaboración en el debut cinematográfico de Vaniček como director, Vermin: La Plaga —un thriller de terror con arañas seleccionado para el Festival de Venecia que dio a conocer su estilo enérgico y personajes bien perfilados—, los cineastas volvieron a reunirse para presentar Posesión Infernal a una nueva generación. El guion de Vaniček y Bernard combina la intensidad característica de la franquicia con una profunda dimensión humana. Es una historia sobre el amor, la pérdida y la forma en que el duelo se puede transformar bajo presión. Es, al mismo tiempo, un homenaje y una reinvención, concebida con el espíritu anárquico que siempre ha definido a la saga.
Rodada en platós y localizaciones de Auckland, Nueva Zelanda (el principal centro de producción que ha acogido todas las entregas recientes de Posesión Infernal)*, POSESIÓN INFERNAL: EN LLAMAS ha contado con un equipo local de primer nivel. Gracias a su gran talento han convertido el terror sobrenatural de la película en una realidad física, creando fuego real, caos real y sudor real. Todos los departamentos, desde el diseño, los especialistas, los efectos y la fotografía, han condensado el espíritu artesanal de la franquicia para crear una propuesta visceral y contemporánea.
Como su propio título sugiere, POSESIÓN INFERNAL: EN LLAMAS habla sobre la transformación. Es una historia —y una producción— construida sobre la combustión: creativa, emocional y literal. Lo que comienza con una tensión familiar termina convirtiéndose en un auténtico infierno, dando forma a un nuevo y ardiente capítulo en una de las sagas de terror más importantes de la historia del cine.
*Los cineastas agradecen el apoyo del programa Screen Production Grant del Gobierno de Nueva Zelanda.
SÉBASTIEN VANIČEK Y FLORENT BERNARD. Reinventar el mal: una historia de fuego, familia y miedo
El cineasta francés Sébastien Vaniček llamó por primera vez la atención internacional con su ópera prima Vermin: La Plaga, un thriller con muchas arañas que combina el drama que viven los personajes con un terror de alto voltaje. Para su segunda película, POSESIÓN INFERNAL: EN LLAMAS, Vaniček vuelve a colaborar con el guionista Florent Bernard para dar forma a una de las franquicias más emblemáticas de la historia del cine.
Vaniček describe la experiencia como algo emocionante e intimidante. “Todo empezó con una idea en mi casa de París”, comenta entre risas. “Y de repente me encuentro con un equipo de 200 personas mirando a tres personas ardiendo frente a una casa en llamas. Es una auténtica locura, pero estoy rodeado de gente muy profesional y extraordinariamente buena en su trabajo, así que sé que estoy en buenas manos”. Esa voluntad de llevar la historia al límite sin perder el espíritu artesanal que define la franquicia se convirtió en su brújula creativa.
“Florent y yo queríamos centrarnos ante todo en los personajes. El terror y la acción vendrían después”, recuerda sobre las primeras ideas que dieron forma al guion. “Así que hicimos los deberes y volvimos a ver todas las primeras películas de Posesión Infernal. Nos dimos cuenta de que, evidentemente, hablaban de la muerte, pero también del amor. Entonces pensamos que la muerte del amor era una idea interesante y que la relación con la familia política sería un tema bastante universal”.
El objetivo para ambos desde el principio fue crear una película que fuera inconfundiblemente de Posesión Infernal, pero que al mismo tiempo tuviera una identidad propia. “Hay un respeto inmenso por la franquicia y por los seguidores. Ahí es donde empezó todo. Pero sé que no me ofrecieron este trabajo para simplemente hacer lo que el público espera. Respetar también significa entender que Posesión Infernal no trata solo de sangre y motosierras. Hay muchísimo más por explorar en este universo. Y eso es precisamente lo que estaba decidido a hacer: aprender las reglas y darles la vuelta. Intentar aportar una visión nueva, una visión única, a este increíble mundo. Creo que esa es la razón por la que Posesión Infernal sigue viva hoy en día, porque es una saga que da libertad a los directores para hacer cosas nuevas”.
Para Bernard, escribir dentro de un universo tan icónico ha sido tanto un desafío como un privilegio. “Escribir una nueva Posesión Infernal es un honor y un enorme placer”, explica. “Es una receta con ingredientes muy concretos —terror, acción, comedia, suspense y drama—, pero depende de nosotros decidir la proporción exacta de cada uno ellos”.
La colaboración entre Vaniček y Bernard se alimenta de una fascinación compartida por los personajes y el tono. “Sébastien y yo hablamos muchísimo, sobre todo sobre los personajes”, afirma Bernard. “Son ellos quienes transmiten los temas de los que trata la película. Hablamos de ellos como si fueran personas que conocemos, preguntándonos cómo reaccionarían en distintas situaciones, y después los metimos en los peores escenarios imaginables”.
Vaniček coincide con él: “Cada día había una nueva sorpresa, algo completamente alocado que rodar. No he estado yendo a un almacén o a una oficina… he hecho una película, y eso es algo increíble”.
Esa química creativa fue precisamente lo que llevó al productor Rob Tapert, junto con los creadores originales de la franquicia Sam Raimi y Bruce Campbell, a apostar por el joven cineasta francés. “Uno de los miembros de nuestro equipo volvió de un festival y nos dijo: ‘Tenéis que ver esta nueva película, Vermin: La Plaga’”, recuerda Tapert. “Sam, Bruce y yo la vimos y los tres dijimos: ‘Ese es el tipo perfecto para el próximo capítulo de Posesión Infernal’. En Vermin: La Plaga consiguió crear una tensión real con muy pocos recursos y esa es exactamente la clase de frescura que queríamos para mantener la saga viva y en constante evolución”.
En el centro de POSESIÓN INFERNAL: EN LLAMAS hay una historia íntima sobre el duelo y el legado, enmarcada dentro de la extensa mitología del universo de Posesión Infernal. “La conexión con Raymond Knowby, personaje original de Terroríficamente Muertos, nos parecía esencial”, señala Bernard. “El arco narrativo de Joseph, personaje de POSESIÓN INFERNAL: EN LLAMAS, gira en torno al peso del legado familiar, una carga que nosotros también sentimos al escribir esta película. Es como un enorme baúl lleno de juguetes; hemos elegido aquellos que más nos divierten y que mejor encajan con nuestros personajes”.
El resultado es una historia que transforma la iconografía de Posesión Infernal —el Libro de los Muertos, los Deadites y el Necronomicón— en símbolos del trauma generacional y de unos vínculos familiares profundamente retorcidos.
“Me parecía importante presentar de inmediato la nueva generación de personajes”, dice Vaniček, “y que así el público entendiera rápidamente la relación que existe entre ellos: dos hermanos, una esposa, una novia, un cumpleaños, una tarta y una fiesta. Esa escena tiene muchísimo dinamismo y creo que prepara al espectador para el tono de todo lo que viene después”.
Bernard describe el proceso de escritura como un ejercicio de contención y reinvención. “El mayor reto ha sido evitar repetir lo que ya se había hecho antes. Por eso decidimos no recurrir a un grupo de amigos o a personajes de la misma edad. Pensamos que una mujer desarraigada y obligada a convivir con la familia de su difunto marido ofrecía un enorme potencial narrativo. Sébastien no quería hacer la película más sangrienta de Posesión Infernal, pero sí la más violenta”.
Vaniček y Bernard han realizado una película que encarna el enorme atractivo de la franquicia: es valiente, real y muy cinematográfica. “Habremos conseguido exactamente lo que buscábamos si el público sale del cine con la sensación de haber vivido una película de terror y acción que también es emotiva, divertida, incómoda y trepidante”, concluye Bernard.
ROB TAPERT. El guardián de Posesión Infernal: pasando el testigo a una nueva generación
Pocos nombres están tan estrechamente ligados a Posesión Infernal como el de Rob Tapert. Participó en la producción del clásico de 1981 de Sam Raimi e impulsó el resurgimiento de la franquicia en los últimos años. Tapert ha sido el guardián creativo de la saga, equilibrando un terror desbordante con un humor perverso y una filosofía cinematográfica firmemente basada en los efectos prácticos.
POSESIÓN INFERNAL: EN LLAMAS es la oportunidad que Tapert necesitaba para incorporar una nueva y atrevida voz a la franquicia.
Tapert recuerda que Vaniček llegó con una visión clara y muy personal, llena de energía y técnicamente ambiciosa. Admiró la iniciativa del joven director de ir más allá de lo convencional sin perder de vista la esencia de la saga. Ese es exactamente el tipo de espíritu innovador que, según él, ha mantenido viva a Posesión Infernal durante más de cuatro décadas. “Ya no somos aquellos jóvenes gamberros… tenemos que confiar en que lleguen nuevos jóvenes gamberros para aportar algo diferente”.
Tapert también quedó impresionado por el instinto de Vaniček para la escala y el movimiento. “Rodar secuencias en plano secuencia se ha vuelto muy popular en todo tipo de producciones”, explica. “Sébastien tiene un plano secuencia de terror que es realmente extraordinario. Grabé con el teléfono un pequeño fragmento del ensayo y se lo envié a Sam Raimi. Él me respondió: ‘Dios mío, esto es un género completamente nuevo: joy-or. Joy y horror (alegría y terror) al mismo tiempo’”.
La fuerza de Posesión Infernal reside en su capacidad para evolucionar con cada nueva voz creativa. Cada entrega, afirma Tapert, lleva la huella de su director, como la anarquía de Sam Raimi, la ferocidad de Fede Álvarez o el humor negro de Lee Cronin. En Vaniček reconoció a un cineasta capaz de honrar ese legado además de llevarlo hacia nuevos territorios. Tapert está convencido de que POSESIÓN INFERNAL: EN LLAMAS continúa la tradición de reinvención de la franquicia con una historia que resulta fresca y con el sello inconfundible de Posesión Infernal.
POSESIÓN INFERNAL: EN LLAMAS. TODO QUEDA EN FAMILIA
Souheila Yacoub en el papel de Alice
Alice es una mujer dividida entre el duelo y la supervivencia, atrapada junto a una familia política a la que apenas conoce y obligada a enfrentarse a algo aún más oscuro que la pérdida de su marido.
Yacoub quedó impactada cuando leyó el guion. “Recuerdo cómo me sentí después de leerlo… Me quedé completamente exhausta. Pasan muchísimas cosas, sobre todo con mi personaje. Pero no podía dejar de leer. Era como: ‘¿Cuándo se acaba esto…?’ Una y otra vez, ¡más acción, más sangre! Qué pena me da Alice”.
Yacoub reconoció enseguida el sello del director y guionista Sébastien Vaniček. “Tiene un estilo de montaje muy particular, muy crudo y agresivo. Sabía que iba a hacer una película muy dura y dinámica”.
Alice es una mujer que está desubicada y es excesivamente complaciente. “Es una chica francesa que se muda a Estados Unidos cuando se enamora de un estadounidense. Acepta demasiadas cosas de su nueva vida y se olvida un poco de sí misma”.
Cuando comienza la película, el viaje de Alice ya ha empezado. Es una mujer inquieta dentro de una relación que la ha definido y limitado, incluso tras la muerte de su marido. No es ingenua, explica Yacoub, sino que está “en medio de un proceso, con ganas de cambiar algo en su vida, de liberarse de algo que ni siquiera sabe nombrar. Quería dejarlo, pero cuando su marido muere se queda atrapada con su familia, intentando seguir adelante con una vida que ya no quiere”.
Esa tensión, afirma, va creciendo hasta estallar. “Llega un momento que toda la rabia que tiene guardada dentro simplemente explota y por fin dice todo lo que lleva tanto tiempo queriendo decir”.
Trabajar con Vaniček ha sido para la actriz una experiencia exigente y al mismo tiempo muy colaborativa. “Ha estado muy abierto a todo lo que yo le he propuesto. Ha sido una colaboración preciosa. En el rodaje es como un niño. Le apasiona tanto su trabajo que esa alegría se te termina contagiando”.
Aunque no es aficionada al cine de terror, Yacoub encontró una forma poco convencional de prepararse. Como sabía que se asustaba con facilidad, un amigo muy cercano editó para ella la película original de Posesión Infernal, intercalando imágenes de gatitos y comentarios para que no se asustase. Aquella divertida versión le ha permitido adentrarse en el universo de la historia sin pasar miedo, un gesto que ella define como “un regalo tierno y muy considerado”.
En la práctica, rodar una película como POSESIÓN INFERNAL: EN LLAMAS supone un enorme desafío físico y una gran exigencia técnica. “Por mucho que entrenes, nunca estás realmente preparada para algo así”, afirma Yacoub. “He estado horas sujetando una desbrozadora mientras lloraba, respirando con dificultad y gritando al mismo tiempo”.
Para la actriz, lo que define POSESIÓN INFERNAL: EN LLAMAS es el riesgo y la reinvención. “Hay muchísimas cosas que nunca había visto antes. Admiro muchísimo la valentía de Sébastien. No parece una película de terror convencional. Es cruda, dura y está llena de sorpresas”.
Tandi Wright en el papel de Susan
Tandi Wright interpreta a Susan, la suegra de Alice, una mujer de carácter firme y emocionalmente contenida cuyo aplomo empieza a resquebrajarse cuando salen a la luz secretos enterrados durante mucho tiempo.
La primera lectura del guion le reveló de inmediato el peso emocional de la película. “Me encantó la complejidad de los personajes femeninos… Son interesantes, complejos y no siempre resultan agradables”, observa. “Susan es sin duda así. Está lidiando con la desintegración de su familia e intenta protegerla”.
“Durante su infancia, Susan y Polly convivían con el padre de Susan, que era conocido como el loco del pueblo. Sienten una vergüenza muy profunda y mucha humillación. Creo que Susan ha pasado gran parte de su vida intentando ser lo más normal posible y mantener todo bajo control”.
Trabajar con Sébastien Vaniček ha dejado una profunda impresión en Wright. “Es absolutamente extraordinario. Siento que he sido testigo del nacimiento de un gran cineasta”, afirma con entusiasmo. “Nunca había trabajado con alguien tan meticuloso en todos los aspectos. Le interesa hasta el color de las uñas de nuestros personajes. Simplemente no se conforma con nada que no le convenza”.
“En una escena había cristales rotos por todo el suelo y Sébastien dijo: ‘Está demasiado simétrico’. Entonces se puso a recolocar los cristales y remover el polvo… ¡y cuando terminó realmente se veía mejor!”
La secuencia de la mesa durante la cena, rodada al principio de la producción, ha acabado convirtiéndose en uno de los pilares del proyecto. “No solo sirvió para que el reparto se conociese”, explica Wright, “sino que las dinámicas familiares quedaron muy claras desde el principio. Eso nos dio la estructura sobre la que construir todo lo demás”.
Entre toma y toma el reparto encontró tiempo para relajarse. “Teníamos una pequeña carpa para los actores y allí era donde surgían todos los cotilleos, las bromas absurdas y los juegos. Ha sido algo increíblemente necesario para generar confianza y ha hecho que el trabajo fuese aún mejor”.
Hunter Doohan en el papel de Joseph
Hunter Doohan interpreta a Joseph, el hermano menor de Will, que sigue intentando superar su muerte. El guion lo atrapó desde el primer momento. “Lo empecé tumbado en la cama y terminé leyéndolo de una sentada. Me dejó completamente impresionado. Al ver el conjunto de la historia me emocioné muchísimo y supe que quería hacerla”.
Como miembro de esa familia maldita, Joseph está directamente vinculado a la mitología de la franquicia. “Nuestra familia acaba siendo víctima de la Posesión Infernal. Todo está ligado a nuestra historia familiar. El abuelo de Joseph trabajó con el profesor Knowby de Terroríficamente Muertos e investigaba esta maldición. Es algo que nos ha perseguido durante generaciones”.
“Había visto Posesión Infernal (Evil Dead) (2013), de Fede Álvarez. Creo que fue la primera que vi. Uno de mis mejores amigos, Owen Painter, con quien trabajé en la segunda temporada de Miércoles, tenía una trama fantástica con Cosa, la mano amputada. Para la trama usaron como referencia la interpretación de Bruce Campbell en Terroríficamente Muertos. Ya más tarde vi el resto de la saga para prepararme para este proyecto. Es realmente increíble poder formar parte de una franquicia de terror tan icónica y con una trayectoria tan larga”.
Doohan atribuye a la sinceridad de Vaniček el mérito de haber creado un ambiente de cohesión y confianza entre el reparto. “Séb es un director increíble. Su forma de contar historias es muy visceral. Ha puesto el foco en el terror, el dolor y la pérdida que atraviesan los personajes. He confiado plenamente en él para guiarnos durante todo el proceso”.
Luciane Buchanan en el papel de Thya
Luciane Buchanan interpreta a Thya, la novia de Joseph, una joven que se ve inmersa en unos conflictos familiares que no dejan de crecer. Su reacción tras la primera lectura del guion fue muy directa: “Lo primero que pensé fue: ‘Dios mío. ¡Voy a acabar completamente destrozada!’” Lejos de asustarla, aquella intensidad despertó aún más sus ganas de participar en el proyecto. “Desde el primer momento supe que iba a ser un rodaje de los que no se olvidan”.
La mirada de Thya aporta un toque de realidad en medio del caos. “Es alguien que acaba de llegar a la familia. Al principio le ocurre algo a uno de los miembros de la familia que acaba afectándole a todos. No hace distinciones; va extendiéndose por toda la familia y acaba desatando un verdadero infierno”.
Buchanan ya conocía el universo de Posesión Infernal, aunque no como actriz. Antes de incorporarse a POSESIÓN INFERNAL: EN LLAMAS trabajó como acompañante de uno de los jóvenes actores de Posesión Infernal: El Despertar, observando el terror desde el otro lado del monitor. “Pude vivir Posesión Infernal: El Despertar desde otro ángulo”, recuerda. “Así que formar parte ahora del reparto ha sido increíble”.
“Lo mejor de trabajar con Séb es que sabe exactamente lo que quiere. Tenía las paredes de su despacho llenas de storyboards, unos análisis de personajes increíblemente detallados y, al mismo tiempo, ha estado muy abierto a escuchar nuestras ideas. Ha conseguido combinar el cine de autor francés con el universo de Posesión Infernal. Sabía que el resultado iba a ser muy interesante y diferente”.
Su química con Hunter Doohan, quien interpreta a Joseph, fue instantánea. “Tenía muchísimas ganas de trabajar con él. Nos hicimos amigos muy rápido y ese vínculo nos ha permitido interpretar desde el primer día a una pareja que llevaba dos años junta”.
El papel también le ha exigido enfrentarse por primera vez a largas sesiones de maquillaje, prótesis y complejos efectos prácticos. “Es la primera vez que trabajo con prótesis. Ahora sé lo que supone pasar tres horas sentada en la silla de maquillaje y luego otros 45 minutos al final del día para quitártelo todo”.
Aun así nunca ha faltado el buen humor durante el rodaje. “Es el reparto más divertido con el que he trabajado. Nos llevó tres días rodar la escena de la cena y, entre toma y toma, no hacíamos más que contar chistes. Todo el mundo tiene los pies en la tierra, así que el compañerismo y la confianza surgieron muy pronto”.
Erroll Shand en el papel de Edgar
Erroll Shand interpreta a Edgar Pryce, el padre cuyo duelo y sentimiento de culpa desencadenan el caos en POSESIÓN INFERNAL: EN LLAMAS. Para él, hacer la lectura de guion con el reparto fue una experiencia inolvidable. “Cuando terminó estaba agotado. No te deja descansar. No deja de avanzar, una y otra vez. Incluso cuando parece que has llegado al clímax, enseguida aparece otro momento álgido. Si lo que buscas es un viaje, esta película te arrastra a uno de verdad”.
“Edgar va a ver a su hijo al crematorio y eso es lo que hace que la historia arranque”, comenta Shand.” El primer día de rodaje mi trabajo consistía en abrir la tapa del ataúd sin tener ni idea de lo que iba a salir de allí… En ese momento entras en el terreno de la imaginación. Solo te queda abrir la puerta, dejarte llevar por la historia y vivir esa realidad, sea cual sea”.
La meticulosidad de Vaniček ha hecho que Shand confiara plenamente en él. “Durante la prueba de selección ya entendí cuál era su visión. El nivel de detalle que Séb ha puesto en absolutamente todo —el maquillaje, el vestuario, la iluminación o el diseño— es impresionante. Dejas de hacerte preguntas y simplemente confías”.
El progresivo declive de Edgar durante la escena de la cena fue uno de los mayores retos interpretativos que tuvo Shand. “Edgar va cambiando poco a poco. Tuvimos que subdividir esa escena en seis partes diferentes de lo larga que es. Saber exactamente en qué momento se produce cada cambio ha sido algo muy complicado; qué frase estoy diciendo, cómo giro la cabeza o qué es lo que está cambiando. Así que lo único que podía hacer es tirarme al vacío. Es una escena cuyo tono va aumentando lentamente, como una brasa que arde cada vez con más intensidad hasta que al final estalla. Es una secuencia realmente preciosa y magníficamente escrita”.
Maude Davey en el papel de Polly
Maude Davey interpreta a la indómita matriarca Polly, una abuela de 85 años que tiene demencia y cuyo pasado sigue teniendo ecos en el presente. “Creo que la película habla de la institución de la familia y de cómo nuestras fortalezas también son nuestras debilidades”, opina Davey.
La historia de Polly es lo que fractura a la familia. “El difunto marido de Polly tiene relación con las otras películas”, dice Davey. “Fue una vergüenza para la familia. Era el loco del pueblo y creo que Polly también ha acabado perdiendo la cordura por culpa de la Posesión Infernal”.
Aunque era su primera experiencia en una película de terror, la actriz ha disfrutado enormemente de la envergadura del proyecto. “Nunca había hecho una película de terror… ¡Todo está llevado al límite! Hay que darlo absolutamente todo. La exigencia es enorme y eso es muy emocionante”.
La actriz interpreta a una mujer de 85 años, lo que la ha obligado a someterse a un complejo proceso de envejecimiento en la sala de maquillaje. “Los productores me llevaron aparte y me dijeron: ‘Eres quien va a llevar más prótesis… al final todo el mundo se viene abajo. Avísanos antes de que te ocurra’. Pero no me derrumbé, lo conseguí. Las horas en la silla de maquillaje invertían por completo el proceso habitual de ponerse guapa. Cuanto más tiempo pasaba allí sentada, peor aspecto tenía. Era como El Retrato de Dorian Gray. Pero cuando acababa el día, en apenas veinte minutos, volvía a verme mejor. Esa ha sido la verdadera recompensa”.
Davey confiesa que el extraordinario trabajo de diseño de producción y decoración de escenarios también han enriquecido su interpretación. “El nivel de detalle es increíble: los DVD, las cintas de vídeo, los libros… absolutamente todo ha contribuido a construir este universo. Da la sensación de que como actriz tienes que hacer menos esfuerzo, ya que todo lo que te rodea ya está haciendo una gran parte del trabajo”.
George Pullar en el papel de Will
George Pullar interpreta a Will Pryce, el hijo mayor cuya muerte sigue persiguiendo a la familia mucho después de la escena inicial. Su primer contacto con el guion marcó el tono de la que acabaría siendo su experiencia durante el rodaje. “Esta es una auténtica película de terror. Nunca había leído un guion que transmitiese tanto terror incluso sobre el papel. Ha sido algo completamente nuevo… distinto a cualquier cosa que hubiera hecho antes. Es como una mezcla de miedo y emoción”.
Lo que más le llamó la atención fue la sólida base dramática de la historia. “Durante las primeras veinte páginas aproximadamente parece un gran drama. El conflicto entre los personajes y el conflicto interno de cada uno de ellos son realmente fascinantes”.
“Sentía una enorme responsabilidad a la hora construir la relación con Alice, ya que ella es la protagonista. La película cuenta su viaje atravesando el duelo y enfrentándose a las fuerzas malignas que irrumpen en su vida”.
“Hemos tenido mucho cuidado de que Will no fuera un personaje de una sola dimensión”, explica el actor. “Es extremadamente controlador y manipulador, aunque a veces ni siquiera es consciente de ello. A veces una relación puede convertirse en un auténtico infierno”.
El rodaje fue una auténtica prueba física. “Fue tan exigente, incómodo y duro como había imaginado”, comenta Pullar entre risas. “La primera vez que me pusieron las prótesis tardaron cinco horas y media. Nos levantábamos a las tres y media de la madrugada… ¡Ha sido un auténtico circo!”
Para la secuencia del accidente de Will, metieron a Pullar dentro de un coche especialmente preparado para reproducir un impacto con varias vueltas. “Me metieron en una máquina que me hacía girar boca abajo, como un cochinillo asándose. Las venas se me marcaban y la cara se me ponía muy roja. Creedme, el resultado es muy convincente porque lo que viví fue muy real”.
PHILIP LOZANO. Al borde de la oscuridad: un descenso al terror con cámara en mano
El director de fotografía Phil Lozano aporta a POSESIÓN INFERNAL: EN LLAMAS un lenguaje visual construido con movimiento, texturas y sombras. “Séb quería que toda la película estuviera rodada con cámara en mano y que tuviera un aspecto muy orgánico”, explica Lozano. “En la película el cielo siempre está nublado. No hay sol en ningún momento. Eso ha asentado la atmósfera y el estado de ánimo que buscábamos para toda la película”.
“Sébastien está completamente loco, siempre intentando llevar las cosas al límite”, comenta entre risas. “Durante la preproducción pensaba: ‘No vamos a poder hacer ni la mitad de lo que tiene en mente’. Pero lo hicimos todo. El resultado es muy fresco y universal. Es una narrativa emotiva y real capaz de entretener a todo el mundo”.
La paleta visual de POSESIÓN INFERNAL: EN LLAMAS está deliberadamente despojada de artificios y, según Lozano, se mueve “en el límite de la oscuridad. Gran parte de la paleta de colores está desaturada. Séb tenía muy claro que no quería colores saturados. El fuego es un elemento fundamental, pero aparte de eso abrazamos la oscuridad. Cuando apenas se ve, tu cerebro empieza a imaginar lo que está oculto. Eso hace que el público piense en aquello que no está viendo y ahí es donde nace el miedo”.
Ese principio se ha aplicado a cada plano. “Hemos apostado por trabajar con muy poca luz. No hay casi ningún plano estático. Séb quería que la cámara respirara, que estuviera en constante movimiento, con un estilo orgánico. Eso hace que la experiencia resulte muy inmersiva para el espectador”.
El plano secuencia de la película sigue esa misma filosofía. “No soy un gran admirador de los planos secuencia, ya que a veces parecen un simple ejercicio de exhibición técnica. Pero este está pensado para el público. Están ocurriendo muchísimas cosas tanto en primer plano como en el fondo. Es una secuencia intensa y con mucha carga emocional”.
El fuego es uno de los elementos más importantes en los que ha tenido que trabajar con el equipo de efectos especiales. “La película se llama POSESIÓN INFERNAL: EN LLAMAS, así que estaba claro que el fuego no podía ser digital ni falso”, explica. “Rodar con fuego real se nota mucho y además potencia la interpretación de los actores. No es comparable a unas llamas generadas por ordenador. Hemos utilizado muchísimo fuego real”.
El resultado es una película cruda y directa, un descenso a los infiernos iluminado por el parpadeo de las llamas. “Hemos intentado rodar con efectos prácticos, sin recurrir a soluciones falsas. Hemos tomado decisiones artísticas con la propia cámara. Espero que eso ofrezca al público una experiencia inmersiva, algo que solo se aprecia de verdad en una gran pantalla”.
NICK CONNOR. Podredumbre, decadencia y terror doméstico: construyendo una casa calcinada de pesadilla
El diseñador de producción Nick Connor ha dado forma al inquietante universo de POSESIÓN INFERNAL: EN LLAMAS: una casa que se va descomponiendo desde dentro hacia fuera. Había trabajado ya en dos entregas anteriores de Posesión Infernal, así que conocía perfectamente su lenguaje visual. “Por mi experiencia anterior sé que todo acaba completamente cubierto de sangre”, comenta Connor. “Esta película es menos sangrienta, pero mucho más violenta. Ese es el gran cambio. No es violencia tipo gore, sino la violencia del mundo en el que están los personajes”.
Connor entendió desde sus primeras conversaciones con Vaniček que la podredumbre debía parecer algo orgánico, una casa que reflejara la lenta descomposición de una familia. “Séb quería que la podredumbre pareciera nacer desde dentro, igual que ocurre con la posesión”, explica. “En la historia hay un depósito en la planta superior que lleva treinta años perdiendo agua y que, poco a poco, ha ido filtrándose por toda la casa. Eso nos ha permitido construir una columna que atraviesa los tres niveles del decorado por donde se extiende la humedad, con moho y papel de pared desprendido. Al equipo de ambientación le encantó la idea”.
Ese deterioro físico también se refleja en el tono cromático de la película. “Séb nos pidió que consiguiésemos un aspecto desaturado directamente en cámara”, recuerda Connor. “Intentamos eliminar la calidez de los tonos de la madera y obtener una paleta de colores apagados proyectando bicarbonato y pintando el mobiliario para darle a la película una estética más europea. En cuanto oscureces mucho la imagen, todo se convierte en un agujero negro. El truco es controlar los tonos directamente durante el rodaje”.
Connor y su equipo fueron añadiendo al decorado pequeños detalles de una familia que en otro tiempo estuvo llena de vida. “Nuestro equipo de decoración se lo pasó en grande. Esos pequeños detalles —dibujos infantiles en la pared del sótano porque el abuelo no quería que pintaran dentro de la casa o trozos de moqueta sujetos a las escaleras para evitar resbalones— crean la sensación de una familia que alguna vez cuidó ese hogar, pero que con el tiempo se fue deteriorando. No es hasta que comienza nuestra historia cuando esa podredumbre empieza a hacerse realmente visible”.
La casa exterior, localizada en una zona rural del noroeste de Auckland, acabó siendo el punto de partida perfecto. “Es una casa que ya se había utilizado en otros rodajes, pero este iba a ser su último. Iban a desmontarla en nueve partes para trasladarla a otro lugar, así que tuvimos total libertad para hacer lo que quisiéramos; secar el césped, sustituir las vidrieras, añadir pintura desconchada y envejecer todo en general. Reproducimos el interior tomando como referencia los pasamanos y las molduras de la propia casa. Cuando encuentras un lugar así de bueno lo aprovechas al máximo”.
El fuego, tanto como elemento visual como temático, es uno de los grandes contrastes de la película. “Estamos dentro de un mundo muy desaturado hasta que aparece el fuego. Esos momentos de contraste extremo impactan mucho precisamente por esa contención previa. Todo el fuego que se ve es real. Se rodó para después integrarlo en la composición digital. Esa era la idea de Séb desde el primer momento”.
POSESIÓN INFERNAL: EN LLAMAS mantiene vivo el legado artesanal y tangible que siempre ha caracterizado a la franquicia. “Cada película de Posesión Infernal tiene su ingrediente secreto. La de Fede fue radical, Lee usó la verticalidad y esta la traslada a una enorme casa de campo en decadencia. Todas son diferentes, pero comparten el mismo ADN”.
BRENDON DUREY. Fuego real, miedo real: la mecánica del caos
El supervisor de efectos especiales Brendon Durey no es ajeno al universo de Posesión Infernal. Tras encargarse de la sangrienta Posesión Infernal: El Despertar, regresa llenando esta nueva entrega de fuego y alquitrán. Su objetivo en esta ocasión ha sido claro: que resultase muy real. “Hemos empleado efectos especiales mecánicos y físicos”, explica Durey. “Cosas reales rodadas en cámara, no efectos digitales ni maquillaje protésico. Somos el departamento que hace que las cosas se muevan, ardan y sangren en el set de rodaje”.
Durey percibió un cambio de tono cuando leyó el guion. “En Posesión Infernal: El Despertar empleamos más de seis toneladas de sangre falsa. Sébastien quería abordar esta película de otra forma, algo menos gore pero con más violencia entre los personajes”.
La seguridad ha sido lo primero. “Para crear las llamas hemos usado principalmente propano, ya que puedes apagarlo cuando quieras. Primero se pulveriza combustible líquido y luego se prende fuego. El propano nos ha dado precisión y seguridad para el reparto y el equipo”.
Incluso con ese nivel de control, POSESIÓN INFERNAL: EN LLAMAS llevó al equipo hasta el límite. “Los detalles son muy importantes para Séb. Sabe exactamente lo que quiere e insiste hasta que conseguimos hacerlo bien”, comenta Durey con una sonrisa.
Detrás de las cámaras se produjo también un reencuentro entre veteranos. “He trabajado para uno de mis grandes mentores, Rob Tapert”, señala Durey. “Llevo trabajando treinta años con él y otros responsables de departamento como Clint Elvy y Jane O’Kane. Todos trabajamos juntos en Xena, la Princesa Guerrera en 1995, así que conocemos nuestras capacidades y funcionamos bien como un equipo. Cuando hacemos un efecto con sangre, lo probamos exhaustivamente antes de rodar. Cuando el equipo de especialistas hace una escena con un cuerpo en llamas, nosotros proporcionamos los combustibles y la cobertura de fuego. Todo se basa en la precisión y la confianza”.
La recompensa para Durey es sencilla: el realismo que define a Posesión Infernal. “Se nota cuando algo es real. De eso tratan estas películas. De la energía que se crea usando elementos reales, del peligro y las reacciones reales. Es algo caótico, impredecible y completamente vivo”.
JANE O’KANE. Carne, miedo y transformación: el arte de los Deadites
Para la diseñadora de maquillaje y efectos neozelandesa Jane O’Kane, POSESIÓN INFERNAL: EN LLAMAS le ha ofrecido un tipo de desafío que rara vez aparece: la oportunidad de aunar belleza y brutalidad. “Me parece una película inspiradora, caótica y el sueño de cualquier artista de prótesis”, dice O’Kane. “He tenido realmente mucha oportunidad de experimentar. Ha sido todo un reto, pero estaba preparada para ello”.
“La pasión de Sébastien desde el primer momento fue contagiosa”, recuerda. “Su atención al detalle es inspiradora y desafiante. Sentí de verdad que íbamos a crear algo no solo caótico y sangriento, sino también bonito”.
Esa meticulosidad ha guiado el trabajo desde las primeras pruebas de diseño hasta el último día. O’Kane ha abordado la posesión no como una maldición sobrenatural, sino como algo orgánico. Una enfermedad que consume al huésped desde dentro. “Quería representar que estaban sufriendo algún tipo de enfermedad infecciosa que los iba consumiendo. La posesión es como un contagio. Mostramos dónde están sus heridas iniciales, cómo murieron… y lo mostramos creando capas y capas de esa infección”.
Aunque no se ha inspirado en referencias del cine de terror. “Para el maquillaje me he inspirado en el mundo real, en las texturas de la descomposición y la putrefacción, para crear capas y encontrar ángulos interesantes”.
“Lo más complicado de las prótesis siempre es encontrar el equilibrio perfecto entre la interpretación del actor y el gore. No queremos que parezca algo pegado, sino algo que nace de ellos y que así la interpretación siga llegando al público”.
“Tenemos mucha experiencia desarrollando efectos, como los conductos de sangre que salen de las prótesis”, dice O’Kane. “Muchas veces incorporamos directamente esos efectos en nuestros diseños, sabiendo lo que Brendon Durey, el supervisor de efectos especiales, va a utilizar”.
O’Kane ha vuelto a colaborar con el diseñador y supervisor de maquillaje y prótesis Jason Docherty, a quien define como “el cerebro detrás de todas las prótesis que empleamos, normalmente construcciones muy complejas. Jason se encarga de gestionarlo todo por mí”.
POSESIÓN INFERNAL: EN LLAMAS es una celebración del oficio, la sangre y el compañerismo. “Los seguidores de la saga van a disfrutar del gore y de su humor retorcido y caótico. Tiene todos los elementos del terror clásico, pero además cuenta una buena historia”, concluye O’Kane.
CLINT ELVY. Un baile con fuego: creando el caos a través del control
Clint Elvy, colaborador habitual de la saga de Posesión Infernal y Xena, la Princesa Guerrera, ha sido el encargado de coordinar las escenas de acción de la película. Las exigencias físicas han sido extremas, incluso para el estándar de la franquicia, con una combinación de efectos prácticos, pirotecnia e interpretación al límite que ha puesto a prueba tanto la precisión como los nervios del equipo. “Todo en esta película tenía que resultar creíble”, explica Elvy. “Séb no quería una coreografía perfecta. Quería caos, la sensación de que una pelea podía salir mal en cualquier momento. Es desordenada e impredecible, y eso es precisamente lo que la hace aterradora”.
“En una película así, especialistas, efectos especiales y fotografía están completamente conectados”, explica Elvy. “Phil lo ve todo a través del objetivo, Brendon crea fuego real y Séb está en medio de la acción cámara en mano. Así que ensayamos como si fuera teatro. Todos nos aprendemos la coreografía y después dejamos que el caos fluya de forma segura”.
“La pelea dentro del coche es una locura. Metimos a tres personas en un espacio enano para que se peleasen sin parar durante tres minutos. Hay mecanismos que se activan, airbags que saltan, gente golpeándose contra el techo solar… Ha sido bastante intenso”.
“Esa ha sido una de las escenas más divertidas de rodar”, confiesa Sébastien Vaniček. “Necesitas tener mentalidad de cortometraje para poder hacer algo así con los días que teníamos. Básicamente, cogí la cámara y dije: ‘Haz esto. Haz aquello. Ve allí. Yo haré esto. Tú haz lo otro’. El resto del trabajo lo hizo el increíble equipo de especialistas que teníamos. Ensayaron muchísimo todas las locuras que tenían que hacer en ese espacio tan reducido. Hicimos lo que llamamos una previsualización para saber dónde colocar la cámara, cómo rodar la escena, dónde está cada especialista y dónde poner a los actores. Así fue como lo hicimos. Ha sido muy intenso, muy divertido y una experiencia increíble”.
Elvy y el productor Rob Tapert se conocen desde hace más de tres décadas, por lo que tienen una confianza que ha permitido al equipo de especialistas diseñar secuencias ambiciosas manteniendo siempre la seguridad como prioridad. Aplicaron ese mismo principio en el gran plano secuencia de la película, una toma continua violenta y terrorífica que recorre varias plantas del decorado. “Cada elemento que se rompe, cada caída y cada golpe debía que ejecutarse en el momento exacto”, comenta el supervisor. “Ha sido una auténtica maratón, pero cuando lo conseguimos se podía sentir la electricidad en el set”.
“Cuando empecé a trabajar en POSESIÓN INFERNAL: EN LLAMAS, el gran reto era hacer algo único y especial para un público que está acostumbrado a ver lo más oscuro del cine, básicamente. Entonces pensé: ¿Cómo puedo aportar algo diferente, algo que nunca hayan experimentado? Y ahí empecé a pensar en nuestro cine en Francia. Creo que he aportado algo del cine extremo francés. No se trata solo del gore y la violencia, sino también de cómo se rueda la película. Quería que el público estuviera completamente inmerso en esa violencia y totalmente involucrado en todo lo que ocurre. La película entera tenía que ser visceral, no simplemente una experiencia de ver cómo la gente sufre y disfrutar con ello. Quería que el público saliera herido por la película, que la sintiera físicamente. Eso es lo que he intentado aportar. Espero que sea algo que se pueda sentir en el cine”, concluye Vaniček.
Y añade rápidamente: “Las primeras películas que haces cuando eres joven, tienes una cámara y quieres rodar cortos suelen ser películas de terror. Así que es increíble cuando eres adulto y tienes algo de dinero para hacerlas. Es un sueño de la infancia”.