Thriller de acción dirigido por Guy Moshe. El reparto con Zachary Levi (Shazam, La maravillosa Sra. Maisel!) y Liam Neeson (Turno de noche, Agárralo como puedas) al frente.
La película ofrece tanto adrenalina como profundidad emocional al reflexionar sobre la lealtad, la culpa y el coste humano de los conflictos armados, aun cuando se trate de una historia de ficción.
Wes Chatham (Tenet, Los juegos del hambre: Sinsajo partes 1 y 2), Grant Harvey (El contable 2, Animal Kingdom) y Lara Wolf (Leer Lolita en Teherán, Hot Air) completan el reparto de este grupo de agentes dispuestos a recuperar el control de sus vidas.
El proyecto nació a partir de una idea de Bazzel Baz, exoficial de operaciones especiales de la CIA, y fue desarrollado por Guy Moshe junto a los guionistas Mark Bacci y Ron Hutchinson. La producción corrió a cargo de Astral Future, Latigo Films y Dreamtime Films, en asociación con varias compañías independientes, mientras que Rocket Science se encarga de las ventas internacionales.
En la producción participaron ex fuerzas especiales y operadores de inteligencia reales para asesorar las escenas de acción y dar autenticidad a la película.
La filmación se llevó a cabo principalmente en Misisipi, destacando localizaciones como Jackson y Madison.
Nota del director (por Guy Moshe)
"Todo lo que oímos es una opinión, no un hecho. Todo lo que vemos es un punto de vista, no la verdad". ― Marco Aurelio, Meditaciones.
Hasta ahora, he escrito y dirigido tres películas, cada una de ellas con una visión propia y singular. También he producido y escrito otras películas, pero OPERACIÓN TEHERÁN es la primera vez en mi carrera en la que finalmente he decidido volver a ese otro mundo del que formaba parte para intentar decir algo significativo sobre por qué luchamos.
La idea central de la película surgió de Bazzel Baz, un veterano del grupo de operaciones especiales de la CIA. A Baz le contaron unos agentes que conocía una historia similar a la que Tucker escucha de Larry. De hecho, existe una fortuna oculta y olvidada en alguna pared de un lugar no revelado de Teherán. Incluso se planteó seriamente ir a buscarla…
Hay un consuelo silencioso en una vida llena de misiones. Te despiertas por la mañana con un claro sentido de propósito. Y como a menudo te enfrentas a situaciones de vida o muerte, eso también parece lo suficientemente importante como para apartar cualquier otro pensamiento de tu mente. Esa claridad es adictiva. Una búsqueda interminable de objetivos que dejan de tener importancia más allá de la propia búsqueda, y el miedo reprimido a que algún día desaparezcan: ¿de qué sirve una flecha sin un blanco?
Al hablar con Baz, enseguida vi en su idea la oportunidad de plasmar esa paradoja… Imagina la personificación de una flecha en pleno vuelo. Ese es el tipo de sensación de serenidad que nos enganchaba a los que nos alistamos como voluntarios en un servicio de operaciones especiales… Pero es una euforia que depende por completo de la existencia de un objetivo. Un enemigo. A diferencia de otras adicciones, esta viene acompañada de mucha admiración social y gratitud. Me encantaba esa sensación cuando la vivía. Me encantaba sentirme invencible y sin miedo a la muerte. Es una sensación maravillosa. Pero, echando la vista atrás, como padre de tres hijos, no deseo eso para mis hijos. Y si alguna vez iba a contar esta historia, quería que este fuera el tema principal. Que un guerrero se define mucho más en oposición al mal que al servicio del bien. Y, por ello, está mancillado. Su campo de visión es, a la vez, el más estrecho y el más íntimo en el instante previo a alcanzar a su objetivo y derramar sangre. El momento en que golpeas a tu enemigo es también el momento en que lo ves con mayor claridad, y, en cierto modo, las personas que te lanzaron a este camino nunca lo verán así. Si lo hubieran hecho, quizá habrían podido encontrar un camino más fácil hacia la paz. Quizá habrían apreciado más la vida.
Eso es de lo que me di cuenta al pensar en OPERACIÓN TEHERÁN. Que una misión egoísta podría servir como la llamada de atención perfecta en esta historia. Porque no hay forma de ocultar la verdadera motivación que se esconde tras los típicos ideales patrióticos. Quería contar una historia sobre un grupo de chicos a los que tanto Baz como yo conocemos muy bien, que, al verse privados de su dosis sin haberlo previsto, tienen que embarcarse en una última misión para asegurarse de que nunca más se queden sin ella. Como siempre, empiezan centrándose en la tarea que tienen entre manos. Es decir, conseguir el dinero. Pero esta vez, por fin aprenden la lección. Su verdadera misión es hacer que esta sea su última misión. Y para ello, tendrán que centrarse en el vuelo de la flecha y no en el blanco, por así decirlo…
No hace falta decir que esta película es muy personal para mí. Como padre, me enfrento a diario a la cuestión central de la película. Por un lado, me siento orgulloso del hombre en el que me he convertido y agradecido a personas como Larry, que me moldearon; y, al mismo tiempo, me avergüenza haberme creído en mi juventud todo eso con tanto entusiasmo, rebelándome contra todo lo que me enseñaron.
Creo que eso es lo que me encanta del guion: que no rehúye las cuestiones más profundas ni las diferentes perspectivas de la complicada trama, al tiempo que se cuida de no presentar ninguna de ellas como la verdad absoluta. En mi vida, esa fue la lección que me convirtió en un hombre: darme cuenta de que, si existe una verdad absoluta en algún lugar, quizá sea la propia perspectiva de Dios sobre las cosas, pero desde luego no la de ningún mortal…
Y, al mismo tiempo, sigo sabiendo y creyendo que hay cosas por las que vale la pena luchar e incluso morir… En pocas palabras, esa es la cualidad que une a todos los personajes de esta historia. Y es precisamente esa la razón por la que luchamos…
Sobre la producción
Comienza el viaje
Guy Moshe descubrió el proyecto de OPERACIÓN TEHERÁN gracias a Marina Grasic cuando produjeron juntos la película de Catherine Hardwicke La última oportunidad.
Ella intuía que él era la persona adecuada para convertir el material existente en una película que mereciera la pena rodar. En colaboración con Wendy Sweetmore y con el apoyo de Bazzel Baz, Guy presentó el proyecto a su socio de producción de toda la vida, Matthew G. Zamias, con quien llevaba colaborando desde 2003.
Zamias acababa de fundar la empresa Astral Future específicamente para desarrollar proyectos como este y aceptó financiar el desarrollo de la película, basándose en la visión de Guy para la reescritura del guion existente.
Tanto Moshe como Zamias estaban convencidos de que un guion para un thriller de acción que recorriera el mundo y combinara elementos de espionaje y atracos era exactamente lo que buscaba el mercado del cine independiente, impulsado por las ventas internacionales. Zamias se unió entonces a Sweetmore y Grasic para desarrollar el proyecto, guiado por la visión de Moshe como director.
Moshe se puso a escribir el guion junto con Mark Bacci, a quien él y Marina habían conocido durante el rodaje de La última oportunidad. Una vez elaborado un primer borrador sólido, el equipo comenzó a buscar posibles localizaciones que pudieran reflejar con precisión los escenarios del guion, en los que los personajes habitaban en lugares remotos como Kabul durante la evacuación estadounidense de Afganistán, París, el mar y las montañas de Azerbaiyán, Irán (Teherán y Rasht), Estambul y, por último, Estados Unidos.
Moshe, Zamias, Sweetmore y Grasic se pusieron en marcha para explorar Túnez, Estambul y Atenas, cada una de las cuales ofrecía su propia visión sobre cómo se podrían aprovechar mejor las localizaciones de la película, excluyendo Estados Unidos. Túnez resultaba especialmente atractivo para el prólogo de la película, ambientado en Afganistán, pero finalmente se decidió que teníamos que encontrar una localización que pudiera ofrecer la mayor variedad posible de escenarios.
Moshe descubrió que Georgia, donde tanto la ciudad de Tiflis como las montañas de Kazbegi resultaban sumamente atractivas, ofrecía además el aliciente de rodar en localizaciones que rara vez se habían utilizado en el cine "occidental". Moshe también consideró que el equipo local, liderado por un viejo amigo, Shalom Eisenbach, estaría a la altura del reto que prometía ser un rodaje agotador. Moshe ya había vivido una experiencia similar durante el rodaje de su segunda película, Bunraku, que se rodó en Rumanía, un territorio relativamente desconocido para las grandes producciones en aquella época. A raíz de su visita, el equipo comenzó a elaborar un plan que abarcaba dos territorios: rodar en Georgia (el país) y en Atlanta (el estado).
Casting
El proceso de casting comenzó en 2023, pero se vio interrumpido por las inminentes huelgas de la WGA (sindicato de guionistas) y el SAG (sindicato de actores), que paralizaron numerosas producciones en todo el mundo. La producción solicitó y finalmente obtuvo una exención del SAG y, poco después, se le propuso a Guy el nombre de Zachary Levi como posible candidato para interpretar a Tucker. Levi y Moshe se conocieron a finales de 2023 y enseguida conectaron: Guy quedó impresionado por la consideración y la inteligencia de Zac. Además, al analizar su trabajo, Guy consideró que su interpretación del quarterback Kurt Warner -miembro del Salón de la Fama y campeón de la Super Bowl- era un claro ejemplo de un inusual potencial atlético, y no le costó imaginarlo liderando un equipo sobre el campo de batalla.
Con Zac en el papel de "Tucker", Guy y los directores de casting Kerry Barden y Paul Schnee comenzaron a buscar a "Larry", el mentor que, al igual que el coronel Kurtz en Apocalypse Now, impulsa toda la trama.
Liam Neeson era el candidato ideal para el papel y, afortunadamente, la directora de casting, Kerry, mantenía una larga amistad con su agente, Chris Andrews, y le sugirió que mirara detenidamente el proyecto. En enero de 2024, los productores se enteraron de que el Sr. Neeson había leído el guion, había reaccionado positivamente y quería interpretar a "Larry".
Zamias recuerda muy bien ese momento y, de hecho, la reacción le sorprendió tan gratamente que, al principio, interpretó mal el correo electrónico y pensó que había sido rechazado. Al releerlo, tanto él como Moshe se emocionaron muchísimo, al saber que, con Zachary Levi y Liam Neeson, contaban con una pareja que causaría sensación y les permitiría formar un reparto explosivo.
Moshe tenía muy claro a quién quería para interpretar a "Clay", ya que tanto él como Zamias habían visto y les había encantado la serie Tiempo de victoria: La dinastía de Los Lakers, que narraba el ascenso de los Lakers. El casting para encontrar a Magic Johnson fue a nivel nacional y, finalmente, se eligió al carismático Quincy Crosby. Moshe sabía que era el actor adecuado para este papel, y cuando la agencia CAA le sugirió este actor a Zamias, confesó emocionado que era la primera opción del director.
Los demás miembros del reparto no tardaron en confirmarse: Wes Chatham fue elegido para interpretar a "Alex", el segundo al mando de Tucker; Jake Choi, a "Charlie"; y Augusto Aguilera, a "Bruce".
Para Moshe era de vital importancia contar con un reparto auténticamente iraní, y desde el principio supo que Navid Negahban era uno de los principales candidatos para interpretar el papel de "Qasimi", un antagonista lleno de matices que se presenta como un hombre de familia dispuesto a morir por su país.
La búsqueda del personaje de "Zara" fue más exhaustiva: muchas actrices se presentaron a la audición, pero la elegida fue, sin lugar a dudas, la joven actriz Elnaaz Nourozi, relativamente nueva en el mundo del cine, tras conocer a Moshe en persona; este, a su vez, invitó inmediatamente a Zach a encontrarse con ella para comprobar así la química entre ambos.
Este impulso en el proceso de selección del reparto culminó en Cannes 2024, donde se logró la financiación y el equipo conoció a David Lipper, de Lipper / Daly (Latigo) Films, a través de su viejo amigo Ryan Winterstern.
Producción
El equipo, al que se había incorporado Justin Oberman -un discípulo de Moshe y Zamias a quien conocieron en 2011 y con quien luego trabajaron juntos en seis películas-, viajó a Georgia para reunir al equipo técnico.
Al mismo tiempo, Zamias y Lipper trabajaron con Bobby Daly Jr., socio de Lipper, para cerrar la financiación mientras preparaban el inicio del rodaje para septiembre, que era la fecha que mejor se adaptaba a las agendas de Zac y Liam.
Durante ese mismo periodo se eligieron los principales responsables creativos de los departamentos, empezando por el director de fotografía Larry Smith, que había rodado Eyes Wide Shut, Bronson y Calvary, película que Moshe y Zamias habían visto juntos en el cine una década antes.
El equipo entrevistó a muchos ayudantes primeros de dirección antes de conocer a Brian Bettwy, que había sido primer ayudante en casi todas las películas de Robert Rodríguez, incluida la colaboración con Tarantino en Planet Terror y Death Proof. Brian fue un activo inestimable para la producción y trabajó sin descanso para ayudar a Moshe a hacer realidad su visión, al igual que el diseñador de producción Chris Stull, otro trabajador incansable cuya actitud positiva y liderazgo excepcional sacaron el máximo partido a los equipos tanto en Estados Unidos como en Georgia.
David Lipper aconsejó al equipo que trasladara la producción a Misisipi, donde había trabajado estrechamente con Denise Loren y Rick Moore, un vecino de la zona que mantenía una estrecha relación tanto con el equipo como con las autoridades estatales y que se mostraba muy entusiasmado con el proyecto.
El rodaje comenzó el 12 de septiembre en Misisipi y en octubre se trasladó a Georgia. Tras casi cincuenta días, el rodaje terminó justo antes del Día de Acción de Gracias de 2024, después de que el equipo hubiera soportado cuatro semanas consecutivas de seis noches de trabajo para terminar la película. Sin duda, fue una producción ardua; incluso el ilustre Larry Smith comentó que había sido la película más dura en la que había trabajado jamás. Aun así, Moshe y el equipo de producción se sintieron inspirados por la química tanto del reparto como del equipo técnico y creyeron que el largo viaje a través de tantos territorios estaba predestinado, y que la película reflejaría el gran esfuerzo realizado durante todo el rodaje.