Antes de abandonar Palestina, el director Ahmad acepta un último trabajo. Debe realizar una audición para el nuevo Teatro Nacional palestino. El camino transcurre con el entrevistador Bissan y su cámara, "Lumière", Ahmad va en busca del talento en los numerosos campamentos de refugiados de Jordania, Siria y Líbano. Ahmad dirige a los actores en la audición haciendo hincapié en la dramatización que mejor incorpora su destino: la espera. Él está convencido que el destino de todos los refugiados es igual al suyo. Aunque Ahmad está enfermo y cansado de las dificultades insuperables de la vida en Palestina, quizá deje pasar de largo la oportunidad de su anhelado exilio