Los motivos es el segundo y último anticipo del álbum Nadie con ese nombre vive aquí de Guille Galván (2026). Un tema sobre el que el músico comentó: "A veces nos hacemos daño. A veces somos apoyo y cura, casi sin saberlo. Convivir con esa dualidad: con lo salvaje y lo racional al mismo tiempo nos obliga a buscar motivos que justifiquen lo que, muchas veces, sucede por azar o por puro instinto. Inventamos mitos, símbolos y lógicas para unir las piezas de un mundo desgarrado que no acabamos de entender. Pero tener los motivos, no siempre nos da la razón".
Mantiene la línea íntima y directa de su primer adelanto agregando además capas de la producción de Campi Campón. El productor, que grabó también batería, bajo, texturas y teclado eléctrico, comentó: "Guille me mandó 'Los motivos' grabado en su casa guitarra, voz junto a ese arpegiador sinuoso que recorre toda la canción. En ese momento pensé, ojalá me dejase meter mano a este temazo. ¡Y así fue!. Todo lo que añadí sucedió en un par de días encerrado en mi estudio, fue como una suerte de experimento y jugueteo con mis nuevos cachivaches sonoros. Me gusta pensar que la canción me fue guiando relajadamente hacia donde está hoy, sin fuegos artificiales, con una emoción tremenda: se trataba de escucharla y seguir la intuición. Una vez más, todos tenemos los motivos, pero la música la razón".
Mezcla de Carlos Raya y masterización por Fred Kevorkian en su estudio de Nueva York.
El videoclip corre a cargo del director Guillermo Galoe ('Ciudad sin sueño', 'Frágil equilibrio'). Protagonizado por la actriz Irene Escolar ('Las chicas están bien', 'Un otoño sin Berlín'), Fernando Delgado Hierro y el propio Guille Galván. Galoe sobre el videoclip: "Durante el rodaje de 'Ciudad sin sueño', siempre me quedé con ganas de saber con qué soñaba Pío, el caballo blanco, y qué estaba pasando dentro de la parroquia por donde él rondaba, al calor del fuego. Así que en 'Los motivos' encontramos la respuesta".
Letra
Somos centauros
con los ojos vendados.
Tan desbocados,
tan fuera de control.
Ya lo ves, se puso feo
y volaron los años
sin saber hasta cuando.
Tan ajenos a su huida,
tan fuera de control.
Yo que venía
con el cuerpo blindado,
desorientado
buscando redención.
Ya lo ves, me has hecho un hueco
sin pedir nada a cambio.
Y en la camilla,
tan ajeno a los motivos,
empiezo a estar mejor.
¿Sabe el cobarde que está huyendo?
¿Sabe el disfraz su condición?
¿Sabe el tirano que, cayendo,
puede ser flor de dominó?
¿Sabe la amnesia de su olvido?
¿Sabe la cuneta del horror?
Todos tenemos los motivos
pero ninguno la razón.
¿Qué sabe de ceniza el fuego?
¿Entiende de amor un corazón?
Todos tenemos los motivos.
Somos centauros con las patas de barro,
perfiles raros y el pecho en erupción.
Ya lo ves.
¿Sabe la herida del cuchillo?
¿Y la venganza del honor?
¿Sabe la rama del olivo
que hoy caen bombas con su bendición?
¿Sabe el cobarde que está huyendo?
¿Sabe el disfraz su condición?
¿Sabe el tirano que, cayendo,
puede ser flor de dominó?
¿Sabe la pena del exilio?
¿Sabe la cuneta del horror?
Todos tenemos los motivos
pero tenerlos no nos da la razón.
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