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De monstruos a dioses: cómo llevar la mitología al cine

14/10/2026 | 17:47 CET2'

Playas doradas. Pilares que se alzan a los cielos. Guerreros con poderes místicos.

Todo eso y mucho más lo podemos imaginar. Probablemente tú lo hiciste con tan solo leer las oraciones escritas.

Cuando hay que plasmar esas visiones en la pantalla grande, es necesario cuidar cada aspecto.

De la imaginación a la visión

En texto, basta con descripciones extraordinarias. “La criatura es del tamaño de una montaña.” “Zeus empuñó el relámpago.” “El paisaje idílico no dejaba lugar a dudas; estábamos en los Campos Elíseos.”

En el cine, cada descripción requiere decisiones de producción.

¿Quién interpretará cada personaje? El cíclope, ¿se hará con efectos prácticos? ¿Se generará en la computadora? ¿Cómo mostrar una transformación de humano a cerdo?.

Para crear al cíclope Polifemo, hijo de Poseidón, Christopher Nolan tuvo que recurrir a una mezcla de animatrónica y la actuación de Bill Irwin. En su película, La Odisea, Nolan quería que el cíclope no fuera un efecto especial añadido en la posproducción, sino algo con lo que los actores interactuaran.

Un mundo vivo

La credibilidad de una obra de ficción depende en gran medida de los pequeños detalles:

● Las armaduras con cortes y abolladuras
● Animales pastando en el fondo durante una escena en campo abierto
● Paredes con hollín
● Tablones que crujen en las embarcaciones

Para La Odisea, el equipo de Ellen Mirojnick diseñó y produjo 5,300 trajes.

“El diseño de vestuarios es construcción de mundos,” dice Mirojnick. “El mundo posterior a Troya está agotado, embrujado, impregnado de salitre y espiritualmente fracturado; cada vestuario, entorno, arma y silueta debe, y puede, transmitir la sensación de un mundo que intenta reencontrarse a sí mismo tras la catástrofe.”

Un lugar en el mundo

No basta con los animales pastando. El campo abierto también puede ser una herramienta narrativa para situarnos en la historia. Y lo hace antes de que aparezca una sola criatura.

Las columnas de los templos, las estatuas (y su estado), y hasta los cielos nos permiten adentrarnos en el mundo fantástico que se nos presenta.

Estos recursos visuales también aparecen en otros medios, donde permiten reconocer una ambientación mitológica de un vistazo.

Un templo en perfectas condiciones habla de una civilización que cuida de él, como vemos en Assassin’s Creed Odyssey.

En los juegos de casino, Gates of Olympus Roulette utiliza un estudio inspirado en un templo, con grandes columnas y un cielo dramático, para evocar el reino de Zeus.

La estatua decapitada de una diosa nos habla de un mundo que ha roto las leyes divinas, como vemos en La Odisea.

El peso de los efectos prácticos

El público moderno está acostumbrado al espectáculo de los efectos especiales digitales. Pero esto también puede ser una ventaja para los efectos prácticos, porque pueden ser novedosos.

El cíclope Polifemo no tendría la misma presencia en pantalla si fuera un constructo en 3D hecho en la computadora. El cíclope que vemos en La Odisea proyecta su sombra sobre los actores. Los obliga a escabullirse entre sus pies.

Se siente el peso del personaje porque, al ser parte animatrónico y parte actor, tiene un peso real.

¿Cómo mostrar algo que no es real?

Llevar la mitología al cine implica una contradicción aparente: mostrar lo irreal como algo real.

● Los paisajes establecen el mundo
● Los vestuarios le otorgan historia
● Los efectos prácticos le dan peso
● Los efectos digitales hacen lo que no es físicamente posible
● Las construcciones son indicadores de las civilizaciones
● Los actores son los conductos a través de los cuales vivimos el mito

Como toda gran producción, no es algo fácil. Pero sin duda es posible. Y casos como La Odisea, de Christopher Nolan, demuestran que se puede lograr magistralmente. Y ahí están los números para certificarlo.