
Dónde se filmó 'Emily in Paris': barrios, calles y rincones icónicos
París siempre ha sido un escenario cinematográfico por excelencia, pero pocos proyectos han capturado su esencia romántica y a la vez superficial como la serie de Netflix. Emily Cooper llegó a nuestras pantallas con sus tacones imposibles y su mirada de asombro perpetuo, transformando calles reales en decorados de ensueño. Si alguna vez te has preguntado dónde exactamente ocurre toda esa magia visual, prepárate para un recorrido que va mucho más allá de las postales turísticas.
Place de l'Estrapade: el corazón del universo de Emily

Hay lugares que simplemente funcionan. La Place de l'Estrapade es uno de ellos. Esta pequeña plaza del Barrio Latino, escondida entre callejuelas empedradas y fachadas color crema, se convirtió en el hogar ficticio de nuestra protagonista americana. El edificio del número 1 es ahora un lugar de peregrinación para fans de todo el mundo.
Pero aquí viene lo interesante. La plaza real no tiene exactamente el mismo aspecto que en la serie. Los productores añadieron elementos digitales, modificaron colores y jugaron con la iluminación para crear esa atmósfera de cuento de hadas urbano. Sin embargo, cuando llegas ahí en persona, entiendes por qué eligieron este rincón. Hay algo en la proporción de los edificios, en cómo la luz de la tarde rebota contra las piedras antiguas, que te hace sentir protagonista de tu propia historia.
El café de la esquina - ese donde Emily toma su primer croissant parisino - existe de verdad. Se llama Terra Nera en la vida real y sirve comida italiana, no francesa. Un detalle que siempre me hace sonreír cuando paso por ahí. Si quieres descubrir estos contrastes entre ficción y realidad con alguien que conozca cada rincón, una Excursión personalizada por los lugares de rodaje puede revelarte secretos que nunca encontrarías por tu cuenta.
El Palais Royal y sus jardines perfectos

¿Recuerdas esas escenas donde Emily camina pensativa entre columnas rayadas en blanco y negro? Eso es el Palais Royal, uno de los secretos mejor guardados de París. Digo secreto porque, curiosamente muchos turistas lo pasan por alto corriendo hacia el Louvre que está justo al lado.
Los jardines del Palais Royal ofrecen una experiencia casi meditativa. Galerías cubiertas con tiendas de antigüedades, fuentes que susurran historias de siglos pasados, y esas famosas columnas de Buren que parecen diseñadas específicamente para Instagram. Emily lo sabía. Los productores también.
Lo que la serie captura bien es esa sensación de descubrimiento. Caminas por una calle cualquiera y de repente te encuentras en un patio interior que parece transportarte a otra época. París funciona así: te sorprende cuando menos lo esperas.
El Pont Alexandre III: donde el romance encuentra su escenario

Ninguna serie romántica ambientada en París podría existir sin mostrar este puente. Es casi obligatorio. El Pont Alexandre III aparece en múltiples temporadas, sirviendo como telón de fondo para conversaciones importantes, encuentros casuales y esos momentos de reflexión que tanto abundan en la trama.
Este puente es excesivo. Gloriosamente excesivo. Lámparas doradas que parecen sacadas de un palacio, querubines por todas partes, columnas coronadas con figuras mitológicas. Fue construido para la Exposición Universal de 1900 y no ha perdido ni un gramo de su teatralidad. Cruzarlo al atardecer, cuando el sol tiñe el Sena de naranja y rosa, es una experiencia que las cámaras nunca logran capturar completamente.
Hay un truco que aprendí hace años. Si quieres la foto perfecta del puente sin multitudes debes madrugar. A las siete de la mañana, incluso en verano, tendrás el lugar casi para ti solo. El aire fresco de la ribera, el sonido del agua contra las piedras... es un París diferente al que muestra la serie.
Saint-Germain-des-Prés: más allá de los cafés famosos

La serie hace un uso extensivo de este barrio histórico. Las terrazas donde Emily se sienta a tomar café, las boutiques donde compra esos conjuntos imposibles las galerías de arte donde su agencia organiza eventos - todo está concentrado en esta zona.
● Café de Flore: aparece brevemente pero su estética influye en toda la dirección artística
● Les Deux Magots: otro clásico literario que sirve como referencia visual
● Rue de Grenelle: múltiples escenas de caminatas y encuentros
● Boulevard Saint-Germain: el paseo comercial por excelencia en la serie
● Iglesia de Saint-Germain-des-Prés: aparece de fondo en varias tomas estableciendo el barrio
Lo que me fascina de este barrio es su capacidad para mantener cierta autenticidad a pesar de su fama mundial. Sí, los cafés son caros. Sí, hay turistas en cada esquina. Pero si te alejas dos calles del boulevard principal encontrarás panaderías donde los locales compran su baguette diaria, librerías de segunda mano con tesoros olvidados, y patios interiores donde el tiempo parece haberse detenido.
La oficina de Savoir: marketing con vistas

El lugar de trabajo de Emily merece mención especial. La agencia de marketing Savoir se filmó en un edificio real cerca de la Place de Valois. Esas escaleras de caracol que Emily sube con sus tacones de vértigo, esos techos altos con molduras elaboradas, esas ventanas que enmarcan los tejados parisinos - todo existe.
Claro que en la realidad no es exactamente una agencia de marketing. Los interiores fueron recreados en estudio, pero las tomas exteriores y algunas escenas en la entrada se filmaron en localizaciones reales. Esta mezcla entre realidad y ficción es constante en la producción. Un edificio aquí, una calle allá, y de repente tienes un París que existe y no existe al mismo tiempo.
Los restaurantes de Gabriel: cocina francesa de película

El restaurante del atractivo chef vecino de Emily se filmó en varios locales diferentes a lo largo de las temporadas. Esto genera confusión entre los fans que buscan "el" restaurante de Gabriel. La verdad es que no hay uno solo.
● Terra Nera en Place de l'Estrapade sirvió como exterior en la primera temporada
● L'Atelier des Lumières proporcionó inspiración para algunas escenas de cenas privadas
● Varios bistros del Marais contribuyeron con su estética de cocina tradicional francesa
● Interiores completamente diseñados en estudio para escenas de cocina complejas
Si buscas recrear la experiencia gastronómica de la serie, mi consejo es diferente. No persigas los lugares exactos. En cambio, busca cualquier bistro pequeño con manteles a cuadros, menú escrito en pizarra y un chef que puedas ver trabajar desde tu mesa. Esa es la esencia que la serie intenta capturar aunque de manera bastante idealizada.
Montmartre y la colina sagrada

Era inevitable. Montmartre aparece en varias escenas, especialmente cuando Emily explora la ciudad en sus primeros días. Las escaleras interminables, las callejuelas empinadas, los artistas callejeros en Place du Tertre - todo eso está ahí.
Pero la serie es inteligente. Evita las tomas más obvias del Sacré-Cœur que ya hemos visto miles de veces. En cambio, se enfoca en rincones menos conocidos: una esquina particular donde dos calles se cruzan en ángulo imposible, una escalera escondida entre edificios de piedra, un muro cubierto de hiedra que parece sacado de otra época.
Subir a Montmartre cansa. No hay forma elegante de decirlo. Pero cuando llegas arriba y miras hacia abajo, cuando ves toda la ciudad extendida bajo tus pies como una maqueta gigante, entiendes por qué generaciones de artistas eligieron este lugar. Emily, con toda su superficialidad aparente, también lo entiende en ciertos momentos de la serie.
El río Sena: la columna vertebral de la serie

El Sena funciona como un personaje más. Aparece constantemente: en paseos nocturnos en conversaciones junto al agua, en esas tomas aéreas que establecen la ubicación. Los muelles son particularmente importantes en la narrativa visual.
Caminar por los Quais de Seine al atardecer es una experiencia que recomiendo a cualquiera. Los bouquinistes con sus puestos de libros usados, las parejas sentadas con los pies colgando sobre el agua, los barcos que pasan lentos dejando estelas brillantes... Todo esto aparece en la serie pero filtrado a través de esa estética saturada tan característica.
La realidad es más matizada. El agua del Sena no siempre tiene ese tono romántico. A veces huele a ciudad grande. A veces hay basura flotando. Pero incluso así, incluso con sus imperfecciones tiene algo magnético. Quizás sea precisamente eso lo que falta en la versión televisiva: las imperfecciones que hacen que un lugar sea real.
Cómo organizar tu propia ruta de rodaje
Recorrer estas localizaciones requiere cierta planificación. Aquí van algunas recomendaciones prácticas que conviene tener en cuenta antes de lanzarse a la aventura.
Lo primero: no intentar verlo todo en un día. La serie comprime París de manera engañosa. Lugares que parecen estar a dos pasos en pantalla pueden estar a media hora de metro en la realidad. Mejor elegir una zona por día y explorarla con calma.
Lo segundo: llevar calzado cómodo. Emily puede caminar con tacones de diez centímetros sobre adoquines centenarios, pero la mayoría de mortales no. París es una ciudad para caminar, y los lugares de rodaje están diseñados para verse bien, no para ser accesibles.
Lo tercero: aceptar que la serie es una fantasía. El París real es más sucio, más ruidoso, más complicado. También es más interesante. Las imperfecciones son parte del encanto. Esa mancha de grafiti en una pared del siglo XVIII, ese olor a metro mezclado con croissants recién horneados, esa señora mayor que regaña por pisar su jardín - todo eso es París también.
Y un consejo adicional: para encontrar vuelos directos a París a buen precio conviene utilizar comparadores especializados como https://vuelos-scanner.com que permiten filtrar por fechas flexibles y aeropuertos cercanos. El ahorro en el vuelo puede destinarse a experiencias más memorables una vez en la ciudad.
La magia detrás de las cámaras
Lo que hace especial a "Emily in Paris" desde un punto de vista de localizaciones es su compromiso con filmar en exteriores reales. Muchas producciones optan por recrear París en estudios o usar ciudades más baratas como Budapest o Praga disfrazadas de capital francesa. Esta serie no.
El equipo de producción pasó meses explorando rincones, negociando permisos y planificando logísticas complejas. Cada calle que ves en pantalla es una calle real. Cada café, cada puente, cada plaza. Eso crea una conexión diferente con el espectador. Cuando visitas estos lugares, no estás visitando un decorado. Estás pisando las mismas piedras que pisaron los actores.
Por supuesto hay trucos. La iluminación artificial que hace que todo brille más de lo normal. La ausencia de basura y grafitis que en la vida real adornan muchas esquinas. Los figurantes perfectamente vestidos que reemplazan a los parisinos reales con sus sudaderas y mochilas. Pero el esqueleto la estructura básica de cada escena es auténtica.