
¿Cómo sería la película ideal sobre fútbol?
Ha habido películas de fútbol de muy diversa índole; seguramente la más memorable sea la “'Evasión o victoria'”, que juntaba a Stallone y a Pelé mientras que otra propuesta destacada quizá la saga de películas de “Gol”, con una banda sonora espectacular con éxitos algunos de los mejores grupos británicos, pero ninguna al nivel de los grandes éxitos del cine deportivo. Hemos querido fantasear sobre cómo debería ser la película definitiva sobre fútbol, que debería mostrar lo que sucede en el césped, como los resultados de La Liga EA Sports, pero también la coexistencia de egos en un vestuario de élite, o las corruptelas de los despachos.
La película ideal de temática futbolística debería ser esencialmente dramática y tensa, con giros narrativos. Podría centrarse en las desventuras de un equipo en concreto, aunque se podrían seguir también varias entidades. Si el rol protagónico recae sobre un jugador concreto, probablemente este deba llegar a la cima, pero si es un equipo, lo que más engancharía es que no fuera uno de los grandes, pero sí un conjunto que crece hasta derrotar a los Barcelona, Atlético de Madrid y Real Madrid, por mencionar a tres.
Dada la tremenda cantidad de actores que participan en el día a día del fútbol, posiblemente deba haber un reparto extenso, y haga falta un esfuerzo creativo para dar protagonismo solo a algunos elementos de la cadena, pero sería muy interesante ver, por ejemplo, a los agentes de los jugadores pedir sus comisiones y comprobar qué les mueve en realidad. También tener diversos perfiles de jugadores; unos más emocionales y arraigados a un equipo, otros que se mueven solo por el dinero y unos terceros que busquen retos deportivos, por ejemplo.
Sería interesante ver también lo complicado que es asimilar la retirada para muchos jugadores y cómo toman las decisiones los entrenadores, teniendo que lidiar con más de 20 chavales millonarios diariamente. Si nos movemos hacia los despachos, las tramas podrían versar alrededor de los acuerdos de patrocinio de los clubes, los agentes que se llevan comisiones por ellos, los intereses de los presidentes, el tratar de influir en los árbitros y en las federaciones, podríamos tener a presidentes de las mismas enfangados en escándalos de corrupción e incluso a presidentes del gobierno llamando para cambiar decisiones, a lo Trump. O presidentes de clubes apañar recalificaciones turbias para reanimar económicamente a sus clubes. De hecho, explorar el poder de los presidentes de los grandes clubes sería algo que, seguro, engancharía a millones de aficionados en todo el mundo.
No podemos olvidarnos de los árbitros. Sería fascinante, y generaría algo de simpatía hacia un colectivo criminalizado entre muchos aficionados, que los colegiados sufrieran acoso de los hinchas, presiones de clubes, insultos de jugadores y entrenadores, y que vieran que sus jefes no dan la cara por ellos. Verlos en el psicólogo hablar de sus sufrimientos podría ser una escena muy potente.
Podríamos ver a aficionados pasionales animar o increpar a sus jugadores en función de cómo vaya el resultado, comprobar lo importante que es su equipo de fútbol en sus vidas y sus comunidades (un poco como se pudo ver en la docuserie de “Sunderland till I die”), y tener escenas en las que, ganen o pierdan, deben ir a trabajar al día siguiente, siendo amigos de aficionados del gran rival.
Viéndolo así, sería imposible realizar solo una película global de fútbol. Hay material para realizar una gran saga. Quizá, centrarse en los despachos y simplemente ver pinceladas del resto de ámbitos podría funcionar. Sería una perspectiva similar a la de la serie cómica de baloncesto de Netflix “Una nueva jugada”. De hecho, podría ser muy ameno tener una comedia sobre lo que ocurre en los despachos del mundo del fútbol, incluso encontraríamos perfiles muy del estilo de “Torrente”, aunque un film dramático, dada la importancia que se le da al fútbol en muchos países, podría encajar mejor en gran parte de los aficionados.