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Scream VI cartel reducidoScream VIDirigida por Matt Bettinelli-Olpin, Tyler Gillett
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Paramount Pictures y Spyglass Media Group presentan una producción de Project X Entertainment, una película de Radio Silence, Scream VI. Dirigida por Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett y escrita por James Vanderbilt y Guy Busick a partir de personajes creados por Kevin Williamson, Scream VI ha sido producida por William Sherak, James Vanderbilt, Paul Neinstein y está protagonizada por Melissa Barrera, Jasmin Savoy Brown, Jack Champion, Henry Czerny, Mason Gooding, Roger L. Jackson, Liana Liberato, Dermot Mulroney, Devyn Nekoda, Jenna Ortega, Tony Revolori, Josh Segarra y Samara Weaving, con Hayden Panettiere y Courteney Cox. Los productores ejecutivos son Kevin Williamson, Chad Villella, Gary Barber, Peter Oillataguerre, Courteney Cox, Ron Lynch, Cathy Konrad, Marianne Maddalena.

Scream (2022), una autodenominada “recuela“ de Scream (1996), relanzó la saga, con Sam y Tara Carpenter como núcleo en torno al cual giraba la trama, y Scream VI ha reunido a unas cuantas caras conocidas para ofrecer una experiencia de terror estremecedora, sangrienta y cargada de ingenio punzante.

Melissa Barrera vuelve a interpretar a Sam Carpenter, la hija ilegítima de Billy Loomis, el primer asesino en serie que se puso la máscara de Ghostface junto a su compinche Stu Macher en la película original de 1996. “Es divertido volver al personaje”, dice Barrera. “Esta película transmite la impresión de ser más grande en todos los sentidos y además es genial volver a reunirse con la familia”.

Desde el ambiente en el plató hasta el argumento de la película, Scream VI es un asunto de familia. En la película, Sam, su hermanastra Tara (Jenna Ortega) y sus amigos, los Meeks-Martin, Mindy (Jasmin Savoy Brown) y su hermano gemelo Chad (Mason Gooding), se han trasladado de Woodsboro a Nueva York después de que los últimos asesinatos de Ghostface les dejaran como los únicos supervivientes de su grupo de amigos. La traumática experiencia -que tuvo su origen en la intención de Richie, a la sazón, novio de Sam, y Amber, que era la mejor amiga de Tara, de recrear la saga Stab, creando un nuevo material original y utilizando al mismo tiempo el vínculo de Sam con Billy como base para inculpar a Sam de los asesinatos- ha afectado a cada uno de ellos de forma diferente.

“Scream VI tiene lugar poco después de los sucesos del último Scream y en la película encontramos a todo el grupo luchando para hacer frente a lo sucedido. Nos encantó la idea de que, cronológicamente, esta historia se desarrollara inmediatamente después de la trama de la película anterior, lo que nos ofrecía la oportunidad de explorar realmente cómo cada uno de estos personajes afrontaba o soslayaba la experiencia a la que acababan de verse sometidos. Y la película nos presenta al grupo en una gran ciudad, rodeados de una energía que es de esperar que les ayude a seguir con sus vidas... y, por supuesto, en ese momento Ghostface entra en escena. Todos se dan cuenta de que ni siquiera en una ciudad de millones de habitantes pueden huir y esconderse de esta cosa que viene a por ellos”, dice Gillett.

En Nueva York, donde viven ahora, Tara y los gemelos van a la universidad, mientras Sam tiene dos trabajos y se esfuerza en hacer frente a sus demonios. El cuarteto de supervivientes de Woodsboro ha formado su propia pequeña familia unida por el trauma, a la que Chad llama el “Los Cuatro Protas” a pesar de las objeciones de todos los demás.

Todos ellos tratan de seguir adelante con sus vidas, muchas veces de formas muy diferentes. Aunque la obsesiva hipervigilancia de Sam vuelve loca a Tara, las cosas parecen ir razonablemente bien. Tara simplemente quiere olvidar todo lo ocurrido en Woodsboro y llevar una vida normal. “Adora a su hermana”, dice Ortega. “El único problema es que ahora Sam no la deja en paz ni un segundo. A veces lo único que necesitas es que te dejen en paz. Es interesante ver cómo abordan la experiencia Sam y Tara esta vez, teniendo en cuenta que su disposición mental no es, en absoluto, la misma que en la última película”.

Tara, Chad y Mindy han sido amigos desde el instituto, y han estrechado lazos por la experiencia de verse envueltos en la carnicería desatada por Richie y Amber, así como por sus conexiones personales con los asesinos originales y las víctimas de los primeros asesinatos de Woodsboro. Además de que Sam sea hija de Billy Loomis, Chad y Mindy son sobrino y sobrina de Randy Meeks, que apareció en la película original y acabó pereciendo a manos de Ghostface en su secuela de 1997, Scream 2. Hablando de los personajes, Ortega explica: “No queríamos separarnos unos de otros. Hemos intimado mucho, y Nueva York está literalmente lo más lejos posible de Woodsboro. Está en la otra punta del país”.

Ambientar la película en la Gran Manzana hace que las oportunidades de masacre sean infinitas, según Barrera. “Hace que haya mucho más suspense porque vayan por donde vayan -en el metro, en la calle, dondequiera que estén- está todo lleno de gente. Cualquiera puede ser Ghostface. Y eso es lo que hace que la gente vuelva a esta saga, que siempre es alguien diferente”.


Reunir al equipo
Hay legiones de seguidores que adoran la saga Scream y que se sienten apegados a diferentes elementos de las películas. Introducir una nueva sensibilidad a una saga tan icónica puede ser una tarea de alto riesgo, especialmente cuando la saga ha alcanzado un equilibrio tan perfecto entre el miedo, el humor y el enfoque de meta-película-dentro-de-la-película. No obstante, el nuevo equipo de Scream sabe lo que se trae entre manos: la secuela de 2022 de Paramount Pictures y Spyglass Media Group recaudó 140 millones de dólares en taquilla a escala mundial e insufló nueva vida a la serie.

Tras el éxito de Scream, Paramount Pictures y Spyglass Media Group no tardaron en dar luz verde a una continuación y volvieron a contratar al mismo equipo de cineastas para que se pusieran al mando de Scream VI. Los directores Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett vuelven al timón, junto con el productor ejecutivo Chad Villella (los tres forman el colectivo cinematográfico Radio Silence), los productores William Sherak, James Vanderbilt y Paul Neinstein de Project X, y los guionistas Vanderbilt & Guy Busick. El creador original de Scream, Kevin Williamson -que escribió Scream, Scream 2 y Scream 4- también regresa como productor ejecutivo, al igual que Gary Barber y Peter Oillataguerre, de Spyglass Media Group, Ron Lynch, Cathy Konrad y Marianne Maddalena.

Oillataguerre declaró: “Empezamos a desarrollar un argumento para Scream VI con Jamie, Guy y el equipo del Proyecto X mientras estábamos en las fases iniciales del relanzamiento de la franquicia con Scream en 2022. Planeamos desde el principio la evolución de estos personajes y la ampliación de su universo más allá de Woodsboro”.

Y añadió: “Desde el momento en que vimos el montaje del director que hizo Radio Silence de la última entrega, confiábamos en habernos ganado el derecho a una secuela. Era importante para nosotros que continuáramos nuestra colaboración con este equipo creativo lleno de talento”.


Conservar la frescura
Con el equipo reunido y un gran guion de por medio, la producción comenzó en junio de 2022, sólo 5 meses después del estreno de la película anterior.

“El gran desafío al que nos enfrentamos con la última película fue que teníamos que hacer que la gente recordase esta película y teníamos que dar una razón válida para que volviese a sus vidas, teníamos que demostrar que estos personajes y esta saga podían seguir teniendo un valor cultural significativo, y también un valor de entretenimiento y seguir siendo contemporáneos. También tuvimos que asegurarnos de que realmente rendíamos homenaje a las películas originales de Wes Craven”, dice Gillett.

El productor ejecutivo Chad Villella añade: “La analogía que siempre hemos utilizado es que, si Scream 5 es el Gran Éxito de la saga Scream, ésta es la recopilación de Caras B punk rock. Hemos añadido algo de acción a la receta, y hemos subido varios grados la intensidad, lo que hace que la película sea más divertida, que la ciudad tenga más presencia y que te sientas como si estuvieras en un lugar diferente y viendo un Scream diferente, pero sin que por ello deje de ser una auténtica película de Scream en su esencia”.

Y en el núcleo de todas las películas de Scream está el elemento del “quién es el asesino”, que, en opinión de Villella, es una de las tendencias más actuales de la cultura pop contemporánea, lo que da a las películas una relevancia adicional. “A la gente le encanta el elemento de misterio que supone descubrir quién lo hizo e ir separando las capas de la cebolla para averiguarlo”, dice Villella. “Por eso Scream es una fuente inagotable de material para los aficionados a todo tipo de películas diferentes, que tienen así la ocasión de venir a ver algo juntos”.

Aunque la película se mantiene fiel al elemento del misterio, los directores Bettinelli-Olpin & Gillett han dado a Scream VI una estética más similar a la de las películas de acción , con escenas de lucha muy coreografiadas y espectaculares caídas y acrobacias que tienen lugar a alturas vertiginosas. O como dice el productor William Sherak: “Hemos escondido una película de acción en una de terror”.

Afortunadamente, los directores sabían que el reparto estaría a la altura del desafío. “Da la sensación de que las mejores escenas de acción son las que están diseñadas para que los actores sean capaces de realizar las acrobacias que requieren las secuencias”, dice Gillett. “La intensidad que conseguimos es mucho mayor porque no hacíamos trampas”.

Como ejemplo, Barrera cita la escena en la que los personajes gatean entre las ventanas de dos apartamentos por una escalera desvencijada a muchos pisos de altura sobre la calle. “Fue una auténtica locura”, afirma. “Durante el rodaje estábamos aterrorizados, porque es más violento y parece más intenso que la última vez. Esta vez los guionistas han subido mucho el nivel.

“Esa es la belleza de Scream”, añade. “Se trata de llevar las cosas a un nivel que podría llevarte a pensar que es increíble, pero, como está dentro de este mundo, resulta creíble. Puede pasar cualquier cosa. Y este Ghostface es probablemente el más despiadado y loco de la historia”.


Los Cuatro Protas
En el centro de la trama de Scream VI están los cuatro supervivientes de la última película: Sam, Tara, Chad y Mindy. Con los mismos actores y equipo de rodaje que vuelven a trabajar en la secuela, los guionistas James Vanderbilt & Guy Busick pudieron aprovechar las experiencias de los miembros del reparto de la primera película, la forma en que dieron vida a estos personajes, así como la estrecha conexión que se estableció dentro del grupo, que dio lugar a la sensación natural de ser una auténtica familia de elección.

“La película gira en torno a estos personajes, a su relación, a su forma de afrontar el pasado, a cómo se esfuerzan todos juntos para superar el calvario en el que se ven envueltos ahora. Los actores que interpretan a los Cuatro Protas se habían hecho muy amigos nuestros. Así que ver cómo evoluciona esa relación entre ellos y todos nosotros a lo largo de las dos películas es algo verdaderamente especial que, en mi opinión, no cabía esperar y que me parece que es algo que se aprecia con claridad al ver la película”, dice Bettinelli-Olpin.

“Hablamos mucho entre nosotros de que cuando elegimos a un intérprete para un personaje, queremos que encarne un poco de lo que nos gusta de ese personaje sobre el papel. Nos encanta que un actor pueda asumir con naturalidad un papel y simplemente aportar su carisma personal al personaje”, explica Gillett. “Guy y Jamie han clavado de verdad lo que tienen de maravillosos todos estos actores y sus personajes. Todo el mundo aprovecha al máximo sus puntos fuertes y el guion deja perfectamente de manifiesto lo polifacética e interesante que llega a ser la relación entre esos cuatro personajes”.

Sólo con su mera existencia, los Cuatro Protas acaban con uno de los tópicos anticuados del cine de terror, observa Gooding. “Todos los blancos murieron en la primera y al final nos las apañamos estupendamente”, dice el actor riendo. “Si eso no es subvertir las expectativas, no sé lo que es”.

Ortega está de acuerdo en que Scream VI aporta al género una actualización que le viene muy bien. “Hay gente de color en los papeles principales”, dice, “incluida una mujer abiertamente queer, que sobrevive y se convierte en un elemento básico de la saga”. Y es genial tener a dos hermanas mexicanas, sobre todo porque hay una gran comunidad mexicana de fans del terror que así puede verse reflejada en la pantalla. Me siento muy afortunada de que los cineastas eligieran de esta manera el reparto de la película”.

Sin embargo, Brown afirma que la diversidad del reparto no fue algo que se comentase nunca en el plató y agradece que nunca fuera necesario hacerlo. “Da la casualidad de que somos personas que tenemos este aspecto y nos identificamos de esta manera, y molamos mogollón. Me encanta que cuatro de nosotros seamos personas de color y que la mayoría seamos mestizos. Me parece que es muy representativo de nuestra generación. Es fantástico ver que llegamos a ser los reyes del mambo, y no tiene nada que ver con nuestros orígenes étnicos. Estoy muy orgullosa de eso”.


Sam Carpenter (Melissa Barrera)
“Sam es un personaje genial”, dice Barrera. “No es la típica 'chica que queda al final de la peli'. Disfruto mucho con su oscuridad y con la oportunidad de interpretar a un personaje complejo que divide a la gente. A algunos les gusta mucho y otros titubean porque no saben si va a darse la vuelta como un calcetín. Es el conjunto de esas cosas lo que me hace disfrutar tanto”.

Acosada por sus propios demonios, Sam se adentra en un territorio aún más oscuro en Scream VI. “En la última, cuando apuñala a Richie al final, parece un gesto reaccionario”, dice Barrera, hablando del electrizante encuentro de su personaje con su novio, Richie Kirsch (Jack Quaid). “Es el momento en el que se pierde el control, se desata toda la rabia y el dolor con los que ha estado cargando, en esa fracción de momento, fue casi como si fuera una experiencia extracorpórea.... Pero en esta película, ella es la dueña de la situación”.

“En la última película, Melissa llegaba a un papel que había sido predefinido antes de que la eligieran como intérprete”, dice Gillett. “Al volver al papel en esta película, pudo asumir el control del personaje, tomar a Sam, y convertirla de verdad, en nuestra opinión, en toda una estrella de acción”.

“El personaje de Sam está muy bien escrito”, continúa Barrera. “Arrastra un pasado muy tortuoso, porque hay 25 años de películas a las que se puede recurrir, y su padre fue el origen de todo. Eso aporta mucho peso al personaje y a la vez supone una pesada carga. La mayoría de las chicas que sobreviven hasta el final de la película suelen ser “chicas buenas”. Sam no es una de esas, ni de lejos”.

Dadas las acciones previas de su personaje y su complicado historial, el mundo no percibe a Sam como una heroína. “Con ella no ocurre lo mismo que con Sidney Prescott”, dice Barrera. “Ni los aficionados ni el mundo piensan que sea inocente. No es la víctima. Ha tenido algo que ver en todo lo que ha pasado. Está atormentada y la acosan constantemente, en Internet y en la calle. Con los problemas de salud mental que ya venía arrastrando, esto agrava su estrés y ansiedad. Es una chica dura, pero todo el mundo tiene sentimientos. En la película se profundiza de verdad en su forma de afrontar todo eso, en las cosas de las que huye y las cosas que asume como propias”.


Tara Carpenter (Jenna Ortega)
Tara tampoco encaja en el molde de la chica que llega al final de la peli, dice Ortega, que ve su personaje como un contrapunto a la dureza de Sam. “Ha sido muy divertido explorar a Tara más a fondo en esta película, porque tengo la impresión de que he sacado a la luz rasgos diferentes. Me encanta que esté más en contacto con su lado femenino y que sea un poco más sensible. Es muy fácil hacerla llorar y ponerla de los nervios. También es fácil conseguir que se sienta absolutamente frustrada. Melissa es una chica que puede con todo, fuerte, una auténtica campeona, cosa que también es maravillosa porque podemos enfrentarlas entre sí, para apreciar los contrastes”.

La historia se adentra en la forma en que Sam y Tara afrontan los horrores que vivieron de maneras totalmente diferentes e incompatibles. “Son como las típicas hermanas que se pasan el día peleándose y están hartas la una de la otra,” dice Ortega. “Sam es la sobreprotectora, que se toma su trabajo demasiado en serio. Tara es una chica universitaria que quiere ser independiente y no quiere que su hermana esté pendiente de todos sus movimientos. Hay más fricción y el hilo argumental se parece más a una relación normal entre hermanas, con sus altibajos. Tara también tiene su evolución, puesto que se niega a aceptar lo que pasó y no quiere hacer frente a esos hechos, ya que ha decidido que quiere seguir adelante con su vida y no pensar en lo que pasó nunca más. Sam intenta que se enfrente a lo que pasó, para que puedan curarse juntas las heridas causadas por el sufrimiento”.

Las circunstancias de Tara han cambiado en otros aspectos desde Scream. “En la última película, estaba lesionada y en la mayoría de las ocasiones, no podía hacer nada,” indica Ortega. “Es impresionante que fuera capaz de llegar hasta el final y pudiera seguir luchando. Esta película ha sido una experiencia radicalmente diferente desde el principio... ¡ahora mi personaje puede andar! Participa en escenas con otras personas. He tenido que desarrollar una personalidad, y trabajar mi relación con Sam y los gemelos y ver cuánto quiero llegar a conocer a los nuevos”.

“Jenna tiene esa capacidad única de dominar una sala y al mismo tiempo dar una sensación de vulnerabilidad. Así que tu reacción instintiva es cuidar de ella. Pero ¡ay de ti como te metas con ella!”, explica Villella. “Jenna fue capaz de meterse realmente un poco más en este papel. Ha intervenido mucho más en Scream VI que en la última película, para beneficio de todos. Sólo queríamos que Jenna fuese ella misma. Dejar que hiciera lo que sabe hacer”.


Este Ghostface es diferente
Para sobrevivir en una ciudad como Nueva York, hasta Ghostface tuvo que espabilarse. Con algunos de los asesinatos más brutales de la saga y el mayor número de cadáveres, el asesino enmascarado de Scream VI no se parece a ningún otro Ghostface. Incluso se pone una máscara ligeramente diferente, envejecida, desgastada y craquelada, por si la apariencia del asesino no fuera ya suficientemente repelente.

“Ghostface, esta vez, es tan, tan violento y tan, tan agresivo, que no desentona en absoluto en Nueva York”, dice Ortega.

Manteniéndose fiel al ADN de la saga Scream, cualquiera puede ser el icónico asesino, que sigue a la caza con intención y motivo y que ahora es más implacable que nunca. Sherak dice: “Llegas a creer que este Ghostface va a hacer cosas que ningún otro Ghostface ha estado dispuesto a hacer. Y ahí está la gracia. Hemos puesto a este Ghostface en un escenario diferente, y Ghostface aprovecha todo lo que tiene a su alcance para lograr sus objetivos”.

Y con el Ghostface reforzado vienen los asesinatos reforzados. “Una de las cosas que queríamos hacer en esta película era asegurarnos de que todos los asesinatos se produjeran de formas inesperadas y en situaciones que, siendo cada vez más difíciles, pudiéramos reproducir de forma práctica en el plató”, dice Bettinelli-Olpin.

“El nivel de absurdo es tal que llegas a formar parte del despropósito”, añade Gillett, refiriéndose a las escenas de la bodega y la escalera. “En todas estas secuencias llega un punto en el que se alcanza el máximo nivel y, no obstante, el paroxismo sigue aumentado... como pasa en la secuencia del allanamiento en el apartamento. Empieza como la versión más o menos típica de una escena de Scream, pero luego llega a un nivel que nunca antes se había visto. Nuestra impresión siempre fue que eso era lo que se esperaba de nosotros. Dar con la manera de tomar algo que arrancase de una manera más o menos familiar, al menos aparentemente, y que acabase en una situación completamente desquiciada”.

Que Scream VI sea más sangrienta que las anteriores películas de la saga, y tenga el mayor número de cadáveres de cualquier película de la serie, no es casualidad, dice Gillett. Recuerda una conversación con el equipo de maquillaje y efectos, al inicio de la producción, sobre ese mismo tema. “Nos reunimos y nos dijeron: 'Hablemos de la sangre: en una escala del uno al diez, siendo diez el máximo, decidnos dónde queréis poner el nivel'“, dice Gillett. “Y creo que nos mantuvimos en un ocho, nueve o diez toda la película”.

“Ghostface se hace más intenso con cada nueva película”, advierte Ortega. “Cada vez que rodamos una escena pregunto: '¿Podemos hacerlo con más sangre?' o '¿Ya está? ¿Eso es todo lo que vamos a hacer?' A los directores les encanta el esfuerzo. Les encanta la sangría. Nos encanta llevarlo al extremo todo lo que podemos, y que se note en pantalla”.


Muerte en Nueva York
Scream VI está ambientada en la ciudad de Nueva York, pero se rodó en exteriores y en estudios de rodaje de Montreal. El cambio de escenario, de un pequeño pueblo a una gran metrópolis, ha supuesto un cambio de imagen y ambiente respecto a las anteriores películas de la franquicia. Gran parte de ello consistía en representar el bullicio de un lugar en el que el peligro podría estar al acecho en cualquier sitio. “Esto va de personas que viven su vida en una ciudad donde hay millones de personas, y esa energía les afecta, especialmente en contraste con lo que sucedía en un pequeño suburbio dormitorio como Woodsboro”, explica Bettinelli-Olpin. “Así que, en mi opinión, la clave para nosotros fue que nos sentimos realmente estimulados al plantearnos cómo podíamos absorber toda la energía que recibimos cuando leímos el guion, la energía que queríamos poner en esta película y la energía que te da Nueva York cuando estás allí, para volcarla en una historia electrizante”.

Los directores se propusieron evitar en todo lo posible las triquiñuelas digitales, afirma el productor ejecutivo Ron Lynch. “Si Matt y Tyler pudiesen salirse con la suya, no se acercarían jamás a una pantalla verde”, explica Lynch. “Por ejemplo, no hay efectos visuales en la secuencia de la escalera; únicamente borramos los cables que tuvimos que emplear para asegurarnos de que los dobles de acción y los actores estaban a salvo. Todo es real. Eso es lo que les gusta hacer”.

Bettinelli-Olpin dice, “hay un punto dulce para la transición entre las imágenes reales y los efectos visuales especiales. Conviene que la mayor parte de la acción sea real, porque los actores pueden interactuar con esa acción. Da sensación de realidad. Y luego, especialmente en esta película, en la que rodamos en Montreal lo que debería ser Nueva York, hay muchos retoques sutiles que no creo que se noten nunca y que son increíblemente valiosos. Todos los departamentos, incluidos los de efectos visuales especiales y efectos visuales reales, estuvieron realmente a la altura y superaron nuestras expectativas”.


Crear meta-terror
La diseñadora de producción Michèle Laliberté, que afirma que Scream VI es un proyecto de ensueño, nos dijo que había disfrutado especialmente incluyendo referencias encubiertas y utilizando elementos de diseño que se remontan a películas anteriores. “Se convirtió en una especie de juego; ir añadiendo detalles, como que el color de las tazas de la casa de la fraternidad universitaria fuera el mismo que las que Stu y Billy usaban en la primera película de Scream”, dice. “Intentar incorporar un montón de pequeños detalles para establecer conexiones entre todas las películas de nuestro mundo fue muy divertido”.

La diseñadora de vestuario Avery Plewes también desempeñó un papel clave a la hora de esconder muchas de las referencias internas visuales de la película. “Lo que más me gusta de la saga Scream es que está llena de referencias internas” afirma. “Hemos incluido un montón de pequeños guiños a las películas anteriores y los aficionados se van a divertir identificándolos”.

Plewes también tuvo mucho que ver en el decorado del set, que lleva el universo de Ghostface al máximo exponente de la autorreferencia: el teatro donde tiene lugar el enfrentamiento final se transforma en un museo secreto de Ghostface, el santuario de todos los Ghostface reales y ficticios de toda la franquicia. “Es increíble!”, dice Barrera. “Para nosotros, que somos verdaderos fanáticos de las películas, entrar y ver todos estos artefactos y tesoros de momentos icónicos de la saga es asombroso y sobrecogedor. Ver los nueve maniquíes de Ghostface en el escenario es de lo más espeluznante. Es como si fuera un culto”.

El director de fotografía, Brett Jutkiewicz, dice que los cineastas hablaron del museo como un lugar de devoción. “Hay recuerdos de las distintas películas de Scream y de Stab”, dice. “Utilizamos barridos de grúa para introducir el espacio, para dotarlo de alcance y escala, y para transmitir la sensación de que estos personajes están entrando en un lugar que es inquietante y hermoso al mismo tiempo”.

Por lo que a Brown respecta, fue misión cumplida. “Entrar en ese espacio daba escalofríos,” dice la actriz. “Me puse nerviosa. Y al ver a Courteney allí, interpretando a Gale, mirando las cosas de Dewey, realmente sentí el legado y el impacto de estas películas y la importancia que han tenido para tanta gente. Los escenógrafos y el departamento de atrezzo hicieron un trabajo increíble”.

“El metro es una pasada, pero con el teatro lo han clavado, en mi opinión como aficionada de la saga,” añade Ortega. “Ver fotos de Sam y Mikey Madison, que interpretó a mi mejor amigo en la última película, fue algo emocionante. Todos sentimos escalofríos. Cualquiera que respete la saga sentirá admiración al ver ese escenario. Estuve rodando allí durante semanas seguidas y tenía la sensación de estar encontrando constantemente algo nuevo, otra referencia oculta o el reconocimiento de algún personaje o algún asesinato. Fue realmente increíble”.

Laliberté afirma que crear el elaborado santuario de la saga le resultó extraordinariamente gratificante. “Ha sido la experiencia más lúdica que he tenido en términos de diseño, y los directores han estado dispuestos a todo en el plano creativo. Ellos mismos son fanáticos de la saga, ¡así que incluso una camiseta generaba mucha pasión!”


Vestido para matar
Plewes dice que cuando se formalizó inicialmente su participación en el proyecto, estaba muy ansiosa por diseñar el vestuario para una franquicia tan querida, con una apasionada legión de seguidores. “Sé lo mucho que significa para tanta gente. Tuvimos que recrear buena parte del vestuario de las películas originales. Mis dos ayudantes de diseño y yo revisamos por separado cada una de las películas de la saga, porque cada persona capta y se fija en algo diferente”.

“En nuestra investigación descubrimos que la túnica siempre ha sido ligeramente diferente, el tejido, incluso la abertura en la parte delantera”, explica Plewes. “Lo bueno de una saga como ésta es que tiene una base de seguidores tan apasionados y dedicados que pudieron resolver muchas de nuestras dudas sobre los detalles. Utilicé su investigación para corroborar los datos de mi propio trabajo porque lo revisan todo, hasta el último detalle.

“El diseño de Ghostface resultó ser todo un desafío, sorprendentemente, porque piensas que es sólo una túnica negra, pero es muy importante para que el vacío captado por la cámara provoque desasosiego”, continúa Plewes. “Una cosa verdaderamente ingeniosa de la original, y que se ha mantenido a lo largo de la serie, es que la túnica tiene brillos. Sirve para crear dimensión y textura en la cámara, porque a menudo el negro, fotografiado en una película, crea una sensación de agujero negro. La mayoría de la gente no se da cuenta de ello, pero, por supuesto, los aficionados lo sabían”.

Como homenaje a los seguidores, Plewes hizo su propio pequeño guiño autorreferente en el diseño de la túnica, añadiendo tres flecos a cada lado. “Es un seis, por la sexta entrega”, explica. “Y luego, en el reverso, añadimos una segunda capa que tiene un tipo diferente de brillo para que llene más espacio. De hecho, hay seis cintas en cada lado”.

Plewes también tuvo que modificar la máscara Ghost Face®, un proceso que afirma que fue tan divertido como terrorífico. Las máscaras tenían que parecer antiguas, como si hubieran existido en 1996. “Los cineastas querían que la máscara pareciera realmente craquelada, aunque mantuviese la integridad del aspecto clásico de Ghost Face®, que es sin duda el más reconocible”, afirma.

“Empecé a estudiar cabezas de muñecas rotas, muñecas de porcelana y muñecas de plástico antiguas a las que se les estaba desprendiendo la capa superficial de barniz brillante”, continúa. “Teníamos que hacer un par de máscaras... Identificamos los pequeños detalles que queríamos que se vieran en ellas y a partir de ese resultado final que queríamos alcanzar. trabajamos hacia atrás. La máscara [craquelada] que más se usa es la más desazonante y la que tiene más dimensión y textura. Le añadimos luces y sombras”.

La máscara Ghost Face® tuvo su origen en una máscara de producción masiva diseñada por Fun World Div., Easter Unlimited Inc. A lo largo de los años, Fun World creó varias versiones diferentes de la icónica máscara, que está protegida con derechos de autor en todo el mundo, incluida la envejecida Ghost Face® Zombie Mask, entre otras. “Queríamos aprovechar el trabajo previo de Fun World en Ghost Face® añadiendo craquelado y pátina en la versión utilizada en Scream VI”, dijo Plewes.

Como la acción de Scream VI transcurre en gran parte en torno a Halloween, Plewes pudo emplear más disfraces terroríficos y tópicos del cine de miedo para la secuencia del metro. El mayor reto de su equipo en la escena fue asegurarse de que nada estuviera en un excesivo buen estado de apariencia. “Hemos acentuado de verdad el efecto del paso de los años, lo que en cierta manera hace que dé aún más grima”, afirma Plewes. “Ha sido divertido ver y recrear los ropajes que mis colegas, presentes y pasados, han confeccionado. Rendir homenaje a ellos y a su trabajo ha sido muy especial para mí”.

Plewes empezó a crear la secuencia del metro en cuanto comenzó la preparación de la película. “La escena del metro es la clave de arco para mí, en cuanto a vestuario”, explica Plewes. “Quería que, en el exterior del metro, los extras pareciesen mundanos y luego, al entrar en el metro, quería que la sensación fuese la de estar en otro mundo, en el Nueva York más duro e intenso. Me encanta Halloween, así que volví un poco loco a todo el departamento de vestuario”.

Muchos de los personajes principales también contienen guiños a películas anteriores en su vestuario. “Emily Gunshor hizo la película anterior y realmente quería mantener la integridad de su creación”, dice Plewes. “El estilo de Sam es utilitario, pero queríamos darle un aire un poco más a la moda, ahora que está en la gran ciudad, así que utilizamos patrones un poco más entallados. Tara iba mucho de color rosa bebé en la última, y seguimos esa tendencia con la cazadora que lleva en ésta. Quería que las hermanas Carpenter tuvieran un aspecto muy normal y centrado”.

También pensamos mucho en el estilismo de los otros miembros de los Cuatro Protas. “Chad sigue usando ropa de deporte de la universidad, así que diseñamos un montón de prendas de la Universidad Blackmore”, explica Plewes. “En la última película tenía la cazadora de Woodsboro. En ésta se la pone una vez, y luego vemos que empieza a usar una sudadera de la Universidad de Blackmore. Chad es un chico de pueblo que se esfuerza por estar a la altura de sus compañeros en la uni”.

Mindy, por su parte, ha salido del armario como un huracán y va a su aire por la gran manzana. “Hablamos de que Mindy estudiase artes liberales y del trasfondo activista que tenía su vestuario en la última”, explica Plewes. Una de las camisetas de Mindy hace referencia a una sentada en el Segundo Congreso de Unión de las Mujeres de 1970 organizado por miembros del Frente de Liberación Gay y de la Organización Nacional de Mujeres. “Es una recreación de una camiseta que un grupo de mujeres lesbianas llevaban en los años 70 cuando no se las incluía en el movimiento feminista. Tiñeron a mano todas sus camisetas y estamparon en ella el lema “amenaza lavanda”. Además, tiene una sudadera con capucha que es una hoja de ruta de todas las cosas que le importan. Hay algunos momentos irónicos porque lo bueno de Mindy es que es una persona hiperconcienciada, pero también tiene sentido del humor”.

El vestuario de los personajes que venían de antiguo exigió un enfoque diferente, según Plewes. “Courteney conoce a Gale mejor que nadie, así que tuve una larga conversación con ella”, dice la diseñadora. “Los trajes de Gale me recordaban mucho a los de Isaac Mizrahi o Versace, así que cuando supe que la película estaba ambientada en Nueva York, pensé que sería divertido utilizar un diseñador neoyorquino para ella. Christopher John Rogers usa unos colores realmente vibrantes, que me encantan, que parecen muy de Gale. Les envié un correo electrónico directamente y le hicieron un traje a medida. Es un azul que no había llevado antes. Muy gráfico y luminoso. Quería darle un aire icónico y hacer justicia a su legado.

“Hayden, en el papel de Kirby, tenía un aire gótico en Scream 4”, añade Plewes, “así que queríamos incorporar elementos que se tuvieran un aspecto más actual pero que encajasen con esa persona. Tuvimos varias conversaciones largas sobre cómo conseguir que recuperase las sensaciones del personaje después de todos estos años. También la vestimos de negro. Llega toda de negro a la primera escena y sigue toda la película con pantalones y botas negras”.